Mostrando entradas con la etiqueta San Simón Stock. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Simón Stock. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de julio de 2018

SECUENCIA “Flos Carméli”, EN HONOR DE LA VIRGEN DEL CARMEN


Esta secuencia fue compuesta por San Simón Stock, está tomada del Misal de la Orden Carmelita, donde fue asignada a la Misa de Nuestra Señora del Monte Carmelo desde 1633 (desde el año 1300 hasta esa fecha, era la secuencia de la Misa de San Simón Stock). Las dos primeras estrofas de esta secuencia corresponden a la oración que este mismo Santo dirigiera a la Virgen, y cuya respuesta fue precisamente la entrega del Escapulario marrón.

LATÍN
Flos Carméli,
Vitis florígera,
Splendor cœli,
Virgo puérpera
Singuláris.
  
Mater mitis,
Sed viri néscia,
Carmelítis
Esto propítia,
Stella maris.
  
Radix Jesse
Gérminans flósculum,
Nos adésse
Tecum in sǽculum
Patiáris.
  
Inter spinas
Quæ crescis lilíum,
Serva puras
Mentes fragílium,
Tuteláris!
  
Armatúra
Fortis pugnántium,
Furunt bella,
Tende præsídium
Scapuláris.
 
Per incérta
Prudens consílium,
Per advérsa
Juge solátium
Largiáris.
 
Mater dulcis
Carméli dómina,
Plebem tuam
Reple lætítia
Qua beáris.
  
Parádisi
Clavis et Jánua,
Fac nos duci
Quo, Mater, glória
Coronáris.
Amen. Allelúja.

ORATIO
Deus, qui beatíssimæ semper Vírginis et Genetrícis tuæ Maríæ singulári título Carméli órdinem decorásti: concéde propítius; ut, cujus hódie Commemoratiónem sollémni celebrámus offício, ejus muníti præsídiis, ad gáudia sempitérna perveníre mereámur: Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen. 

TRADUCCIÓN
Flor del Carmelo,
Vid florida,
Esplendor del cielo,
Tú eres singular
Virgen y Madre.
 
Madre dulce
Y de varón no conocida,
Con los Carmelitas
Muéstrate propicia,
¡Oh Estrella del mar!
  
Raíz de Jesé
Que la flor produce,
Concédenos
En este mundo
Servirte siempre.
  
Lirio que creces
Entre altas espinas,
Puras conserva
Las almas frágiles
Que en Ti confían.
 
Fuerte armadura
De los combatientes,
La guerra está arreciando:
Extiende el auxilio
De tu Escapulario.
  
En la incertidumbre
Danos prudente consejo,
En la desventura
Del Cielo impétranos
La Consolación.
 
Oh dulce Madre
Y Señora del Carmelo,
De aquella alegría
Que has obtenido
Llena a tus fieles.
 
Oh llave y puerta
Del Paraíso,
Haz que lleguemos
Ante quien, oh Madre, de gloria
Te ha coronado.
Amén, aleluya.

ORACIÓN
Oh Dios, que decoraste a la bienaventurada siempre Virgen y Madre tuya María con el singular título del Monte Carmelo, concédenos propicio a cuantos celebramos su memoria, que revestidos de su amparo merezcamos alcanzar el gozo sempiterno. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 7 de julio de 2018

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

Novena compuesta a principios del siglo XIX por un terciario carmelita, y publicada en la traducción del libro Tesoro del Carmelo del Padre Simón Grassi OCARM en 1864. El Arzobispo de Toledo otorgó 40 días de Indulgencia por cada día de la Novena.
  
ADVERTENCIAS PARA EJECUTAR CON PERFECCIÓN ESTA NOVENA
  • La primera advertencia es, que esta novena se puede hacer en cualquier tiempo del año, o en nueve días continuos, o en nueve sábados seguidos, escogiendo este día, por estar dedicado especialmente a María santísima. Pero el tiempo más propio de hacerla es por el mes de Julio; o nueve días antes de la fiesta de la Virgen del Carmen: o dándola principio el día 15, que es la víspera de la Virgen, para que se concluya el día 23, que es el último de su octava.
  • La segunda es, que esta novena puedes hacerla en tu casa delante de alguna imagen de la Virgen del Carmen; pero lo mejor será hacerla en la iglesia delante del altar de la Virgen, si le hubiere, y si no, podrás llevar la Imagen en alguna estampa o medalla, para tenerla presente. Y rezarás la novena de rodillas, si no lo impide enfermedad, u otra justa causa.
  • La tercera es, que confieses y comulgues el día que la comienzas, si pudieres; y si no, otro día dentro de ella: y que todos los días para rezarla te dispongas con los actos de fe, esperanza, caridad y contrición, como adelante se ponen, haciéndolos de todo corazón muy de veras, para procurar tener el alma limpia de culpas. Porque ofrecer a Dios y a la Virgen santísima alabanzas y oraciones el alma que se halla con mancha de culpa grave (aunque siempre es bueno emplearse en buenas obras), viene a ser como ofrecer manjares regalados en plato inmundo, que no pueden comerse. Y también confesarás y comulgarás el día que la acabes.
  • La cuarta es, que el primer día de la novena determines el motivo o fin por que la haces; esto es, aquello que especialmente deseas conseguir por este medio: y esto lo pidas, por la intercesión de María santísima, a la majestad de Dios con mucha humildad y confianza, y con entera resignación en su voluntad divina, pidiéndolo solo si ha de ser para mayor honra y gloria de su divina Majestad, y provecho de tu alma: y estando dispuesto para quedar tan contento, si no lo consiguieses, como si lo hubieras conseguido, considerando no es la voluntad de Dios entonces concederlo, y anteponiéndola a tu propia voluntad y deseo, con total conformidad.
  • La quinta y última es, que ofrezcas a la majestad de Dios en reverencia de María santísima, cada día alguna especial obra de virtud, como limosna, ayuno, oír misa, mortificarte particularmente en alguna cosa, un rato de oración mental, frecuentes actos de fe, esperanza, caridad y contrición, conformidad con la voluntad de Dios, etc. Y ten gran confianza de que, si así hicieres, alcanzarás de la majestad de Dios, por la intercesión de María santísima, lo que pides, si conviene para tu mayor bien.
NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

  
Puesto de rodillas delante de la imagen de la Virgen del Carmen, con profunda humildad y reverencia te persignarás devotamente, y avivando la fe de que está presente Dios, levantarás a su Majestad el corazón, y dirás la oración siguiente:
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Dios mío y Señor mío, postrado delante de tu Majestad soberana, con todo mi ser, mi alma y mi corazón, te adoro, confieso, bendigo, alabo y glorifico. A Ti te reconozco por mi Dios y mi Señor. En Ti creo, y creo firmemente todos los misterios de la santa Fe Católica, en que quiero vivir y morir. En Ti espero, y de Ti espero me has de perdonar mis culpas, dar tu gracia y perseverancia en ella, y la gloria que tienes ofrecida a los que perseveran en tu amor. A Ti amo sobre todas las cosas por tu bondad infinita. A Ti doy infinitas gracias por todos los beneficios que me has hecho, y me estás haciendo siempre. A Ti confieso mi suma ingratitud, y todas mis culpas y pecados: de todo me arrepiento, y te pido me perdones. Pésame, Dios mío, de haberte ofendido, por ser quien eres. Pésame de todo corazón, porque eres mi Dios infinitamente bueno, y digno de ser amado. Propongo firmemente, ayudado con tu gracia, nunca más pecar, y apartarme de las ocasiones de ofenderte: confesarme, y satisfacer por mis culpas; y procurar en todo servirte y agradarte. Espero en Ti, Señor, que por tu misericordia infinita me perdonarás, y darás tus auxilios para que perseverando en tu gracia, logre gozarte eternamente en la gloria. Perdóname, Señor, para que con alma limpia y pura alabe a María santísima, tu Madre y mi Señora; y alcance por su intercesión lo que en esta novena pido, si ha de ser para mayor honra y gloria tuya, y provecho de mi alma. Amén.

OFRECIMIENTO DE LA NOVENA
¡Oh Virgen María, Madre de Dios y de los pecadores, especial protectora de los que visten tu sagrado Escapulario! Por lo que su Majestad te ha engrandecido, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo Jesús el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones, y lo que en esta novena especialmente pido, si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma. Que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de tu intercesión poderosa: y quisiera tener el espíritu de todos los Ángeles, Santos y justos, para alabarte dignamente; y uniendo con sus afectos mis voces, te saludo una y mil veces diciendo:
 
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora, y en la hora de nuestra muerte. Amén. (Tres veces)
 
DÍA PRIMERO – 7 DE JULIO
ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO

¡Oh Virgen del Carmen, María santísima, que fuiste figurada en aquella nubecita que el grande profeta de Dios, Elías, vio levantarse del mar, y con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de nuestras almas! Ruégote, Señora, me alcances de su Majestad copiosas lluvias de auxilios, para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, con que sirviéndole con perfección en esta vida, merezca gozarle en la eterna: y al presente consiga lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo:
 
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida y dulzura, esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
 
Después de la Salve, la siguiente Letanía, con la antífona que está al fin de ella: 
 
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
   
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten piedad de no­sotros.
Dios Hijo Redentor del mundo, ten pie­dad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad que eres un sólo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de vírgenes, ruega por nosotros.
Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la Divina gracia, ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre inviolada, ruega por nosotros.
Madre incorrupta, ruega por nosotros.
Madre amable, ruega por nosotros.
Madre admirable, ruega por nosotros.
Madre del Buen Consejo, ruega por nosotros.
Madre del Creador, ruega por nosotros.
Madre del Salvador, ruega por nosotros.
Madre de los Carmelitas, ruega por nosotros.
Virgen prudentísima, ruega por nosotros.
Virgen venerable, ruega por nosotros.
Virgen laudable, ruega por nosotros.
Virgen humildísima, ruega por nosotros.
Virgen poderosa, ruega por nosotros.
Virgen clemente, ruega por nosotros.
Virgen fiel, ruega por nosotros.
Espejo de justicia, ruega por nosotros.
Trono de la Sabiduría, ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Vaso espiritual, ruega por nosotros.
Vaso honorable, ruega por nosotros.
Vaso de insigne devoción, ruega por nosotros.
Rosa mística, ruega por nosotros.
Torre de David, ruega por nosotros.
Torre de marfil, ruega por nosotros.
Casa de oro, ruega por nosotros.
Arca de la Alianza, ruega por nosotros.
Puerta del Cielo, ruega por nosotros.
Estrella de la mañana, ruega por nosotros.
Arca de salvación, ruega por nosotros.
Mística ciudad de Dios, ruega por nosotros.
Adoratriz perpetua de Jesús Sacramentado, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Auxilio de los Cristianos, ruega por nosotros.
Corredentora del género humano, ruega por nosotros.
Medianera de todas las gracias, ruega por nosotros.
Terror de los demonios, ruega por nosotros.
Exterminadora de todas las herejías, ruega por nosotros.
Reina Inmaculada, ruega por nosotros.
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros.
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Reina de los Profetas, ruega por nosotros.
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Reina de los Mártires, ruega por nosotros.
Reina de los Confesores, ruega por nosotros.
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros.
Reina concebida sin mancha de pecado, ruega por nosotros.
Reina asunta a los Cielos, ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros.
Reina del clero, ruega por nosotros.
Reina de la Iglesia, ruega por nosotros.
Reina de la familia, ruega por nosotros.
Reina de la paz, ruega por nosotros.
  
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
 
Antífona: Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
 
℣. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
  
Oremos: Oh Dios, que decoraste a la bienaventurada siempre Virgen y Madre tuya María con el singular título del Monte Carmelo, concédenos propicio a cuantos celebramos su memoria, que revestidos de su amparo merezcamos alcanzar el gozo sempiterno. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
  
ORACIÓN FINAL
Oh inmaculada Virgen María del Carmen, dulcísima Madre de Dios, reina de los Ángeles, abogada de los pecadores y seguro consuelo de atribulados, escuchad benigna, os suplico, los ruegos de este vuestro miserable siervo, y concededme por vuestra gracia, que sea yo del número de aquellos que Vos amáis y bondadosa favorecéis. Purificad, ¡oh purísima Virgen!, mi corazón de toda inmundicia de pecado; alejad de mí todo lo que desagrade a vuestros castísimos ojos; librad mi alma de todo afecto terreno, e inspirándome el amor de los bienes celestiales y eternos, haced, benignísima Señora, que este amor sea mi único afán, el único móvil de todos mis pensamientos y afectos. Rogad ahora y siempre por mí, ¡oh Virgen sacrosanta!, y muy particularmente en la hora de mi muerte, en aquel tremendo momento en que estaré próximo a dar cuenta de todas mis obras y de toda mi vida al justo y severo Juez de vivos y muertos.
   
No me abandonéis, no os apartéis de mí, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!, ya que con todo el afecto que me es posible encomiendo a vuestra piedad y cuidado la salvación de mi pobre alma y la pureza de mi miserable cuerpo. Defendedme, Señora, de todos los males y peligros de este mundo, y dignaos interceder por mí a vuestro divino Hijo para que logre yo el perdón de todos mis pecados, de los cuales me arrepiento sinceramente por haber ofendido con ellos a un Dios infinitamente bueno e infinitamente digno de ser amado. Dadme, ¡oh dulce y cariñosa Madre mía!, una verdadera fe, una firme esperanza, una caridad ardiente, y alcanzadme la gracia del Espíritu Santo, con la cual pueda hacer siempre y en todas partes su justísima y santísima voluntad. Dignaos por vuestra piedad y clemencia, ¡oh gloriosa Reina del Carmen!, preservar esta ciudad del hambre, de la peste, de la guerra, pero principalmente de toda blasfemia y de todo pecado mortal. Proteged así mismo a mis parientes y amigos, y a todo fiel cristiano, contra todos los males espirituales y corporales. Os recomiendo también, ¡oh bondadosa Señora!, las santas almas del Purgatorio; suplicad, interceded, interponed vuestro todopoderoso valimiento cerca de vuestro divino y bondadoso Jesús, para que libres de aquellas vengadoras llamas, y colocadas en el Empíreo, gocen allí eternamente de la gloria en vuestra compañía, y rueguen a Dios por mí, infeliz pecador. Amén.
 
GOZOS EN HONOR A LA VIRGEN DEL CARMEN
  
Pues sois de nuestro consuelo
El medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
Desde que en la nubecilla
Que sin mancha os figuró,
De Virgen Madre adoró
Elías la maravilla:
A vuestro culto capilla
Erigió en primer modelo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
Tan primeros para Vos
Los hijos de Elías fueron,
Que por timbre merecieron
Ser de la Madre de Dios:
Es título que por Vos
Les dio a su heredado anhelo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
Por eso Vos honras tantas,
Señora, al Carmelo hicisteis,
Que viviendo le asististeis
Mil veces con vuestras plantas:
Con vuestras pláticas santas
Doblasteis su antiguo celo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
Del Carmelo descendieron
De Elías los sucesores,
Y en la Iglesia coadjutores
De los Apóstoles fueron:
Del Evangelio esparcieron
La verdad por todo el suelo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
A San Simón general
El Escapulario disteis,
Insignia que nos pusisteis
De hijos para señal:
Contra el incendio infernal
Es defensivo consuelo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
Quien bien viviere y muriere
Con tal señal, es notorio
Que por Vos del Purgatorio
Saldrá presto, si allá fuere:
El primer sábado espere
Tomar a la gloria el vuelo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
Vuestro Escapulario santo
Escudo es tan verdadero,
Que no hay plomo ni acero
De quien reciba quebranto:
Puede, aunque es de lana, tanto,
Que vence al fuego y al hielo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
De vuestro Carmelo flores
Son la variedad de Santos,
Profetas, Mártires tantos,
Vírgenes y Confesores,
Pontífices y Doctores,
Que hacen vuestro monte cielo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
Dando culto a vuestro honor
Durará siempre el Carmelo,
Porque así lo alcanzó el celo
De Elías su fundador,
Cuando Cristo en el Tabor
Mostró su gloria sin velo:
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
   
Pues sois de nuestro consuelo
El medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso,
Madre de Dios del Carmelo.
  
℣. La gloria del Líbano le ha sido dada a ella.
℟. La hermosura del Carmelo y de Sarón.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que singularmente honraste a la excelentísima Virgen y madre tuya María con el título de la humilde orden de elegidos Carmelitas, y suscitaste milagros por su defensa, concédenos propicio, que cuantos veneramos devotos su conmemoración, seamos protegidos por sus auxilios en el presente, y merezcamos en el futuro alcanzar los frutos del gozo sempiterno. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
  
Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 8 DE JULIO
Por la señal...
Acto de Contrición, Ofrecimiento de la Novena y las tres Avemarías.
     
ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO
¡Oh Virgen del Carmen, María santísima!, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente gozaron. Ruégote, Señora, me asistas con especialidad, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús luz para conocer su bondad y amarle, conocer mis culpas y llorarlas, lo que debo ejecutar para con toda perfección servirle; y que mi trato y conversación sean siempre para su mayor honra y gloria, y edificación de mis prójimos: y al presente consiga lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc.
    
La letanía y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 9 DE JULIO
Por la señal...
Acto de Contrición, Ofrecimiento de la Novena y las tres Avemarías.
  
ORACIÓN PARA EL DÍA TERCERO
¡Oh Virgen del Carmen, María santísima!, que te dignaste de admitir piadosa con singular amor el obsequio de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que te edificaron templo en el monte Carmelo, donde concurrían fervorosos y devotos a darte cultos y alabanzas. Ruégote, Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la majestad de mi Dios, adornado de virtudes, donde su Majestad habite siempre de mí amado, adorado y alabado, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno: y al presente consiga lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc.
   
La letanía y los Gozos se rezarán todos los días.
    
DÍA CUARTO – 10 DE JULIO
Por la señal...
Acto de Contrición, Ofrecimiento de la Novena y las tres Avemarías.
     
ORACIÓN PARA EL DÍA CUARTO
¡Oh Virgen del Carmen, María santísima!, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas les honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con este singular favor su confianza para buscar en ti, como en amorosa madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones, y empeñándoles en procurar imitar tus excelentes virtudes. Ruégote, Señora, me mires como amorosa madre, y me alcances te imite yo de modo que dignamente goce el nombre de hijo tuyo, que mi nombre sea escrito en el libro de la predestinación con los de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo, y al presente consiga lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc.
   
La letanía y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 11 DE JULIO
Por la señal...
Acto de Contrición, Ofrecimiento de la Novena y las tres Avemarías.
     
ORACIÓN PARA EL DÍA QUINTO
¡Oh Virgen del Carmen, María santísima!, que para defender a los Carmelitas tus hijos cuando se intentaba extinguir la sagrada Religión del Carmen, mostrando el singular amor con que los amparas, mandaste al Sumo pontífice Honorio III los recibiese benignamente y confirmase su Instituto, dándole por señal de que esta era tu voluntad y la de tu Hijo Jesús, la repentina muerte con que castigó a dos curiales que especialmente lo contradecían. Ruégote, Señora, me defiendas de todos mis enemigos de alma y cuerpo, para que con quietud y paz me emplee siempre fervoroso en el servicio de Dios y tuyo: y al presente consiga lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc.
   
La letanía y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 12 DE JULIO
Por la señal...
Acto de Contrición, Ofrecimiento de la Novena y las tres Avemarías.
      
ORACIÓN PARA EL DÍA SEXTO
¡Oh Virgen del Carmen, María santísima!, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos los enriqueciste con la singular prenda del sagrado Escapulario, vinculando en él tantas gracias y favores para los que devotamente le visten; y cumpliendo con sus obligaciones procuran vivir mostrando, en imitar tus virtudes, que son tus hijos. Ruégote, Señora, me alcances lo ejecute yo así siempre, y señalándome en servirte con amorosos obsequios, merezca lograr los frutos de tan santa devoción, y me muestre agradecido a favor tan singular: y al presente consiga de la majestad de Dios lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc.
   
La letanía y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 13 DE JULIO
Por la señal...
Acto de Contrición, Ofrecimiento de la Novena y las tres Avemarías.

ORACIÓN PARA EL DÍA SÉPTIMO
¡Oh Virgen del Carmen, María santísima!, que diste en tu santo Escapulario a los que devotamente le visten un firmísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros. Ruégote, Señora, me sea a mí defensa poderosa en esta mortal vida, para que en todas las tribulaciones y riesgos halle la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria, logrando siempre tu especial asistencia para conseguirlo, y al presente me alcances de tu bendito Hijo Jesús lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc.
  
La letanía y los Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO – 14 DE JULIO
Por la señal...
Acto de Contrición, Ofrecimiento de la Novena y las tres Avemarías.
      
ORACIÓN PARA EL DÍA OCTAVO
¡Oh Virgen del Carmen, María santísima!, que ofreciste tu especial asistencia en la hora de la muerte a los que devotamente visten tu santo Escapulario, para que logren por medio de la verdadera penitencia salir de esta vida en gracia de Dios, y librarse de las penas del Infierno. Ruégote, Señora, me asistas, ampares y consueles en la hora de mi muerte, y me alcances verdadera y perfecta penitencia y contrición de todos mis pecados, encendido amor de Dios, y deseo de verle y gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene, sino que vaya segura a la felicidad eterna de la gloria: y al presente consiga de su divina Majestad lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc.
   
La letanía y los Gozos se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 15 DE JULIO
Por la señal...
Acto de Contrición, Ofrecimiento de la Novena y las tres Avemarías.
   
ORACIÓN PARA EL DÍA NOVENO
¡Oh Virgen del Carmen, María santísima!, que extendiendo tu amor a favorecer a los Carmelitas, aun después de la muerte, como piadosísima Madre de los que visten tu santo Escapulario, consuelas sus almas cuando están en el Purgatorio, y con tus ruegos consigues salgan de aquellas penas cuanto antes, para ir a gozar de Dios en la gloria. Ruégote, Señora, me alcances de su Majestad cumpla yo con las obligaciones de cristiano, y con la devoción de tu santo Escapulario de tal modo, que logre este singularísimo favor: y al presente consiga lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido, que así, Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc.
    
La letanía y los Gozos se rezarán todos los días.

sábado, 16 de mayo de 2015

SAN SIMÓN STOCK, CONFESOR Y GENERAL CARMELITA

San Simón Stock
   
Nació en Inglaterra. Desde mediados del siglo XIV las fuentes le aplican el sobrenombre “Stock”, con el cual relacionan el singular género de vida que habría observado antes de entrar en el Carmelo. Dice así la redacción larga del Santoral: «Antes de la llegada de los carmelitas a Inglaterra los esperó con espíritu profético, llevando vida solitaria en el tronco de un árbol: de ahí el nombre de Simón Stock con que es llamado». Esta sobria noticia supone todo un poema de ascetismo, que los biógrafos posteriores intentaron poner de relieve con piadosas amplificaciones.
  
Pero hay un documento que nos invita más bien a contar a San Simón entre los cruzados y peregrinos que por aquellos tiempos tomaron el hábito en el mismo Carmelo, atraídos por la vida de oración que llevaban los solitarios del santo monte, «como abejas del Señor en las colmenas de sus celdas fabricando miel de dulzura espiritual», según hermosa frase de Jaime de Vitry († 1240). En efecto, el dominico Gerardo de Fracheto, contemporáneo de nuestro Santo, después de contar una aparición del Beato Jordano de Sajonia a un religioso carmelita, acaecida en 1237, nota: «Esto lo contaron a nuestros religiosos el mismo que tuvo la visión y el prior de la misma Orden, el hermano Simón, varón pío y veraz». Con esta noticia concordaría el Viridárium de Juan Grossi, que extiende el generalato de San Simón del 1200 al 1250. Por ahora no estamos en grado ni de escoger entre las dos versiones ni de concordarlas razonablemente.
  
Con el agravarse de la situación de los cristianos en Palestina después de la tregua pactada por Federico II con el sultán de Egipto (1229), los ermitaños carmelitas se encontraron frente al urgente dilema de, o bien exponerse a la extinción en una tierra que iba quedando a merced de los mahometanos, o bien probar la aventura de un traslado a Europa. Algunos, los más perfectos (dice Grossi), «tenían miedo a tal aventura por el peligro que encerraba de una alteración del propio espíritu; pero graves razones aducidas hicieron prevalecer la opinión contraria, que fue reforzada con una aparición de la Santísima Virgen» (Guillermo de Sanvico). Así en 1238 empezó con carácter sistemático la emigración de numerosos carmelitas a los diversos países de Europa.
   
A Inglaterra se dirigieron dos expediciones, patrocinadas, respectivamente, por los barones Guillermo Vescy y Ricardo Grey y presididas por los venerables religiosos Radulfo Fresburri, e Ivo el Bretón, dando como primer resultado el establecimiento de dos conventos eremíticos, el primero en Hulne, cerca de Alnwick, y el segundo en Aylesford, en el condado de Kent. Esto sucedía entre 1241 y 1242. Fue entonces (según la primera versión antes mencionada) cuando Simón Stock, aureolado ya con la fama de eximia santidad, «dejó la vida solitaria y entró con gran devoción en la Orden de los carmelitas, que desde hacía mucho tiempo esperaba ilustrado por divina inspiración».
 
Ahora iba a ofrecerse a nuestro Santo un campo muy vasto en donde manifestar los dones recibidos de Dios. En 1245 se celebraba, precisamente en Aylesford, un Capítulo general, el primero reunido en Europa, y en él Simón Stock era llamado “milagrosamente” al oficio de prior general, oficio que sólo entonces adquiría pleno sentido, pues antes el prior del monte Carmelo era la suprema autoridad.
   
La Orden sufría en toda su gravedad las consecuencias del traslado a Europa. En el nuevo ambiente no encontraba la amorosa acogida que seguramente habían esperado y que tan necesaria era para empezar a echar raíces. Por otra parte, la experiencia demostraba que no era fácil conservar el tenor de vida contemplado en la Regla de San Alberto y con ardiente amor abrazado por los venerables moradores del Carmelo. Simón Stock afrontó heroicamente ambas dificultades. Respecto a la primera, se esforzó por acrecentar la estima hacia la Orden con repetidos recursos al Papa Inocencio IV y también a los próceres seculares. De hecho, desde 1247 a 1252 consiguió del Papa Inocencio IV tres preciosas cartas de recomendación que debieron contribuir no poco a la consolidación de la Orden, y en diciembre de 1252 otra del rey de Inglaterra Enrique III. En orden a la segunda dificultad impetró del mismo Inocencio IV una audaz reforma de la Regla que permitiera vivir a los carmelitas en las ciudades y participar en el servicio de las almas. Pero esta reforma suscitó en el seno de la Orden un hondo descontento que venía a agravar todavía más la situación tan comprometida por la hostilidad exterior. De este descontento tenemos la prueba en una amarga requisitoria que compuso el sucesor de nuestro Santo, Nicolás el Francés, y en las frecuentes deserciones de religiosos, que buscaban en otras Ordenes mayor garantía de salvación. En este momento histórico tuvo lugar el episodio culminante de la vida de San Simón Stock, la visión del santo escapulario, testificada por el antiguo Santoral y parcialmente corroborada por la Crónica de Guillermo de Sanvico. La relación más antigua está concebida en estos términos:
«San Simón... suplicaba constantemente a la gloriosísima Madre de Dios que diera alguna muestra de su protección a la Orden de los carmelitas, pues goza en grado singular del titulo de la misma Virgen, diciendo con toda devoción: “Flor del Carmelo, vid florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda y singular; oh Madre dulce, de varón no conocida, a los Carmelitas da privilegios, Estrella del mar” (Flos Carméli, vitis florígera, Splendor cœli, virgo puérpera, singuláris. Mater mitis, sed viri néscia Carmelítis da privilégia, Stella maris). Se le apareció la bienaventurada Virgen, acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos el escapulario de la Orden y diciendo estas palabras: “Este será el privilegio para ti y para todos los Carmelitas, que quien muriere con este hábito no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará” (Hoc erit tibi et cunctis Carmelítis privilégium: quod in hoc hábitu móriens, ætérnum non patiétur incéndium, id est, in hoc móriens salvábitur)».
  
San Simón Stock recibiendo el Escapulario de manos de Nuestra Señora
  
Tal fue la gran promesa, que originariamente era una exhortación a la perseverancia dirigida a los descorazonados carmelitas, pero pronto fue acogida en toda la Iglesia como una de las manifestaciones supremas de la maternidad universal de María.
  
Lo restante de la vida de San Simón se confunde con la historia de la Orden del Carmen, historia de fundaciones y de gracias pontificias, índice de la casi definitiva consolidación en Europa, la grande obra que Dios le reservara.
  
Después de veinte años de gobierno (según un códice de Bamberga muy autorizado), por tanto, en 1265, murió en el convento de Burdeos el día 16 de mayo (o de marzo según algunos códices).

La fama de santidad que le había acompañado en vida se acrecentó después de la muerte. En los documentos su nombre nunca aparece sin el dictado de santo, y repetidamente se recuerda el don de hacer milagros. Su culto desde antiguo fue muy ferviente en Burdeos, donde se veneraban y se veneran aún sus reliquias. Una circunstancia providencial impidió que fuesen profanadas en tiempo de la Revolución Francesa. Su veneranda cabeza fue solemnemente trasladada el año 1951 al convento de Aylesford, recientemente recuperado, y allí es hoy meta de frecuentes peregrinaciones.
  
P. Fray Bartolomé Xibertá OCARM (Año Cristiano, Tomo II. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.)

ORACIÓN
Oh Dios, que cada año nos regocijas con la solemnidad de tu Confesor el bienaventurado San Simón, concédenos propicio que cuantos celebramos su nacimiento para el Cielo, imitemos también sus acciones. Por J. C. N. S. Amén.