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domingo, 15 de agosto de 2021

SOR JUANA DE LA NATIVIDAD LE ROYER

   
Juana le Royer nació el 24 de Enero de 1731 en una familia pobre en la pequeña aldea de Beaulot, no lejos de Fougères en Bretaña de Francia, y fue bautizada al día siguiente. Desde temprana edad ella discernió la vocación parra entrar en la vida religiosa, y haciendo un voto de castidad, venció toda oposición del diablo, el mundo y la carne para permanecer fiel a ese llamado. Ella fue muy devota a su ángel custodio y a Nuestra Señora, y fue devota del Santísimo Sacramento.
  
A los quince o dieciséis años, ella perdió a su padre René, y entonces planeó vivir con su madre María Le Sénéchal a fin de apoyarla, pero su madre murió pronto también, y Juana, que entonces quedó destituida, no tuvo otro deseo que obtener la admisión en algún convento como sirvienta, lo mejor para conservar su voto de castidad y asegurar su salvación. Ella deseó entrar al convento de las Urbanistas en Fougères, que es un convento de monjas clarisas que seguían una reforma aprobada por el Papa Urbano IV en 1263 (de ahí su apelativo de Urbanistas). Parece que encontró alguna oposición para entrar debido a su incapacidad para pagar la dote requerida (100 libras), pero al final fue admitida como una entrante por caridad (conversa), y al tomar los votos asumió el nombre de Sor de la Nativité, o Hermana de la Natividad, como también ha sido conocida.
   
Sor de la Natividad entró con la mejor voluntad en todas las virtudes de su profesión y vivió una vida de penitencia y mortificación con vigilias, ayuno, cilicio y flagelación formando parte de su régimen espiritual. A veces ponía cardos y ortigas en su cama, un día fue sorprendida en el acto de beber hiel y otras cosas igualmente desagradables como un acto de mortificación.
    
Una vez, ella sufrió un tumor en the la rodilla que creció después de una operación, pero fue curada milagrosamente después que una novena fuera ofrecida por ella por las hermanas del convento. Aunque ella fue curada una vez, sufrió otros quebrantos de salud durante su vida.
     
Mientras sus virtudes se incrementaban, también tuvo otros dones espirituales, porque le fue dado también el don de leer los corazones, predijo a varias personas lo que les sucedería, y le fueron concedidas muchas visiones, incluyendo las cosas futuras, y aun del Juicio Final.
   
Sus visiones fueron escritas por su director espiritual, el padre Charles Genet, a quien le dijo no las publicara hasta que el ‘tiempo indicado’ haya llegado. Aparentemente, ella le reveló cuándo debían ser publicadas sus visiones, lo que fue un tiempo después de su muerte. Ella murió en la Asunción de 1798, con el crucifijo ante ella, los votos de su profesión en el pecho, y agua bendita a su lado, con la cual, según su deseo, fue repetidamente asperjada. Fue sepultada en el cementerio de Languelet según su voluntad.

El padre Genet publicó la primera edición de sus visiones en 1817 bajo el título “Vie et révélations de la Soeur Nativité, religieuse converse au couvent des Urbanistes de Fougères” y tuvo varias reimpresiones.
    
El padre Genet se preocupó en asegurar que no contuvieran ningún error espiritual o teológico, y asegura al lector en el libro que muchos sacerdotes y teólogos lo han leído y encontrado que era muy saludable. El editor de la segunda impresión en 1819 también asegura al lector: “La obra ha sido leída y examinada por más de cien teólogos estudiosos, a saber: siete u ocho obispos y arzobispos, 20 ó 30 vicarios generales de diferentes diócesis, doctores y profesores de teología, abades, autores de varias obras estimadas e incluso académicos; más de 80 curas párrocos, vicarios y otros sacerdotes franceses e ingleses que son también piadosos y entendidos; sin mencionar a varios eruditos seglares, que lo leyeron con la misma edificación y contentamiento”.
   
Por ende, aunque Sor Juana Royer de la Natividad no ha sido declarada Venerable, Beata, o Santa, aparecr que su obra no ha sido condenada oficialmente, ni he enconytado ninguna condena moderna reciente de esta. Así, parece que podemos leer con seguridad sus  visiones con discernimiento hasta que haya algún pronunciamiento oficial de la Iglesia.
   
Su obra está en tres Volúmenes, tratando de la era del mundo después de la Revolución Francesa y antes de la aparición del Anticristo.
   
ELIZABETH ANN BUCCHIANERI
    

lunes, 17 de agosto de 2020

PROFECÍA DE SOR JUANA DE LA NATIVIDAD LE ROYER

  
«Cuando Nuestro Señor dice que el Juicio está cerca, es que todo está cercano ante Dios; y cuando dice que su gran día viene, no es que vendrá tan brevemente; pero he aquí lo que he conocido en Dios sobre el Juicio final.
   
Me encontraba en la presencia de Dios. Oí una voz tonante que decía: “¡Ay, ay, ay del último siglo!”. Entendí, por esta voz poderosa, que estos ayes eran aquellos que llegarían en las proximidades del Juicio, y en el Juicio mismo. Yo no dije ni una palabra; y como el Señor me hizo conocer que ningún hombre sobre la tierra sabría positivamente el día ni el año en que el Hijo del hombre descenderá sobre la tierra para juzgar a todos los hombres, yo no pregunté nada.
    
Mas he aquí lo que Dios quiso hacerme ver en su luz. Comencé a mirar en la luz de Dios el siglo que debe comenzar en 1800; vi por esta luz que el Juicio no estaba allí, y que no sería el último siglo. Consideré, a favor de esta misma luz, el siglo a partir de 1900, hasta el fin, para ver positivamente si sería el último. Nuestro Señor me hizo conocer, y al mismo tiempo me puso en duda, si sería a finales del siglo de 1900, o en el del 2000. Pero lo que vi es que, si el Juicio llegara en el siglo de 1900, ocurriría solo hacia el final, y que si el mundo sobrepasa este siglo, el del 2000 no pasará sin que el Juicio intervenga, así como lo vi en la luz de Dios».
   
P. CHARLES GENET. Vie et Révélations de la Sœur de la Nativité, religieuse converse de couvent des Urbanistes de Fougères, tomo IV. París, Librería de Claude Beaucé, impresor del Duque de Angulema, 1819, págs. 124-126. Traducción propia.