sábado, 31 de octubre de 2026

OBSERVACIONES SOBRE LA INFLUENCIA DEL OCULTISMO EN EL DISCURSO CATÓLICO TRADICIONAL

Traducción del artículo publicado por Alistair McFadden para JUST A CATHOLIC.
   
PARTE I: VALENTIN TOMBERG Y SU PROGENIE 
 
Recientemente leí un libro muy peculiar: Cor Jesu Sacratissimum: From Secularism and the New Age to Christendom Renewed (Cor Jesu Sacratíssimum: Del secularismo y la Nueva Era a la Cristiandad renovada), una obra semiautobiográfica en la cual el autor, Roger Buck, relata su conversión al catolicismo desde el movimiento espiritual de la Nueva Era y emite una emocionante protesta por un retorno a la Tradición Católica. Como su primer libro, The Gentle Traditionalist (El tradicionalista gentil), que Buck describe retrospectivamente como «la versión “libro de historietas” de esta obra mucho más grande y profunda» Cor Jesu Sacratissimum fue recibido entre considerable aclamación entre los católicos tradicionales al ser publicado en Diciembre de 2016.
  
«Roger Buck ha hecho un gran servicio a la Iglesia», escribió el Dr. Joseph Shaw en el popular blog Rorate Caeli, un sitio web generalmente considerado como la voz más autorizada de la Tradición en la blogosfera católica [angloparlante, N. del T.]. «Buck es uno de los pocos autores que escriben actualmente que atisban la conexión íntima entre la fe católica y la cultura católica», añadió Thomas Storck, posiblemente el máximo exponente angloparlante de la Doctrina Social Católica tradicional, quien elogió Cor Jesu Sacratissimum por ofrecerle a los lectores estadounidenses «la posibilidad de un escape de la prisión del triste mundo intelectual y espiritual de la cultura protestante”. El escritor católico tradicionalista Charles A. Coulombe también se unió al coro laudatorio, llamándolo una «fiesta elegante de un libro» que «ensarta expertamente el mundo moderno, con sus horrores modernos del materialismo arrogante y la “espiritualidad” no específica».
   
Rave reseña The Gentle Traditionalist y su secuela, The Gentle Traditionalist Returns, similar a como fluida de la pluma del Dr. Peter Kwasńiewski, que incluso fue tan lejos como para incluir Cor Jesu Sacratissumum junto a Fundamentos de la teología dogmática de Ludwig Ott y el Catecismo del Concilio de Trento en su lista de ocho «libros recomendados para estudiar» publicada en LifeSiteNews, otro sitio ampliamente leído por católicos de una postura tradicionalista. La popularidad de Buck con los católicos tradicionales es más evidenciada por el hecho que su corpus, incluyendo Cor Jesu Sacratissimum, está disponible para su compra en las librerías en línea de la Sociedad de la Misa Latina (LMS) y la comunidad tradicional benedictina del Priorato de Silverstream en Irlanda.
   
Yo llamo a este libro “muy peculiar” por dos razones. La primera se halla en sus Reconocimientos, los cuales concluyen así:
«Y quedan dos autores fallecidos, Valentin Tomberg e Hilaire Belloc, a los cuales se debe, por encima de todo, este libro… Tanto los escritos de Belloc como los de Tomberg me guiaron e inspiraron como ningún otro. Tanto así que, si bien nunca los conocí en este mundo, apenas puedo pensar omitirlos de esta lista de mis muy queridos amigos, parientes y seguidores)» [1].
Belloc, por supuesto, no necesita presentación, pero es poco probable que los lectores estén familiarizados con Tomberg, a quien Buck le atribuye «haberme guiado, no solo a la iglesia, sino, con el pasar de los años, más profundamente hacia el catolicismo tradicional» [2]. De hecho, Buck está tan enamorado de Tomberg, que incluso hizo leer un fragmento de su obra maestra en su boda [3].
   
¿Cuál es esta obra maestra de Tomberg? Es Meditations on the Tarot: A Journey into Christian Hermeticism (Meditaciones sobre el tarot: Un viaje al hermetismo cristiano), publicada por primera vez (anónimamente) en 1980. Este es el libro que Buck exalta como «una obra de genio moral —el fruto de la vida de un anciano que demostró haber alcanzado el pensamiento más lúcido combinado con el más cálido de los corazones. Una proeza de 600 páginas que muestra una asombrosa síntesis de teología, filosofía, historia, política, psicología y ciencia— y de hecho, materias de una naturaleza más esotérica» [4]. De hecho.
   
Valentin Tomberg, que murió en 1973 (sus Meditaciones fueron publicadas póstumamente), era un ocultista y mago ruso que, en sus últimos años, fue recibido en la Iglesia Católica. Fue durante este último período de su vida que escribió Meditaciones sobre el tarot. El fallecido Hamilton Reed Armstrong, escribiendo en el diario católico Christian Order, ofrece el siguiente resumen de este libro extraño:
«El autor “anónimo” presenta el gnosticismo, la magia, la cábala y el hermetismo como si fueran no solo compatibles, sino esenciales a la verdadera creencia católica. Si bien cita a San Pablo y San Juan Evangelista, y ensalza las visiones de místicos católicos como San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila y San Francisco de Asís, como también cita a San Agustín, Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura, le da igual cobertura a los masones “iniciados”… Papus, Louis Claude de Saint Martin (Martinismo), [Alexandre] Saint-Yves d’Alveydre, el reconocido luciferino Stanislau de Guaita, el mago satánico Elephias [sic] Levy, como también al falso mesías cabalista Sabatai Zevi, Madame Blavatsky, el swami Vivekananda, Rudolf Steiner, Teilhard de Chardin, Jacob Böhme, Swedenborg, Carl Jung, y muchos otros.
    
La premisa general del libro —dedicado a la Virgen de Chartres— es que hay una energía cósmica general llamada “egregor” (Dios) que corre por medio de todas las religiones, como también en la francmasonería. Esta energía unificada se manifiesta en la dualidad: luz-oscuridad, masculino-femenino, bien-mal, etc., lo que en el hinduismo es llamado Advaita Vedanta, monismo por los espinosistas, y en la tradición cristiana (citando fuera de su contexto a San Juan), están unidos en el “amor” (pág. 32). Todos los maestros espirituales entran místicamente en esta espiritualidad cósmica por la “iniciación”, entendida como “el estado de conciencia donde todo, la eternidad y el momento presente, son uno”. En este estado de conciencia, se adquieren los poderes mágicos (pág. 87). Jesús era un iniciado, como también lo fueron quienes vinieron antes de él, por ejemplo, el hebreo Moisés y el egipcio Hermes Trismegisto, como también personas como Eliphias Lévi, Stanislaus de Gauita, y Saint-Yves d’Alveydre, etc. La rencarnación es “simplemente un hecho de experiencia” (pág. 93), por ejemplo, Jesús era consciente de sus poderes “mágicos”, y el teúrgo Monsieur Philip “se hizo un instrumento de la magia divina de Jesucristo” (pág. 193). La Santísima Trinidad está hecha indistintamente por el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, o el Padre, la Madre y el Hijo. La cruz es el símbolo del matrimonio de los opuestos (pág. 259) y la Virgen María es “una entidad cósmica, la Sabiduría, la Virgen de la Luz de la Pistis Sofía [gnóstica]…, la Shekiná de los cabalistas” (págs. 547–549, 582). “El gran Manes [fundador del maniqueísmo] enseñó una síntesis [que movilizaba] la buena voluntad de toda la humanidad —pagana, budista y cristiana— para un único y concertado esfuerzo universal de ‘sí’ hacia el espíritu eterno y ‘no’ hacia las cosas de la materia” (pág. 471).
    
El autor entrelaza estas creencias sincretistas, gnósticas, cabalísticas y maniqueas, manteniendo que todo lo anterior se ajusta a su fe católica ortodoxa…».
Tal eclecticismo teológico, reconoce Buck, es «definitivamente problemática para los católicos», pero deja a un lado estos elementos ocultistas como «no primarios, ni secundarios o incluso terciarios…». Sin embargo, de mi parte no estoy convencido que ellos puedan ser fácilmente despreciados como mero óbiter dicta; por el contrario, sospecho que son sustantivamente perjudicial a la ortodoxia católica. De hecho, aun si pudiera decirse que Valentin Tomberg era 99 por cien ortodoxo y “solamente” uno por cien herético, debemos todavía recordar la advertencia del Papa León XIII en su encíclica de 1896 Satis Cógnitum:
«Nada es más peligroso que esos heterodoxos que, conservando en lo demás la integridad de la doctrina, con una sola palabra, como gota de veneno, corrompen la pureza y sencillez de la fe que hemos recibido de la tradición dominical, después apostólica».
El hecho que las Meditaciones de Tomberg sean tan conocidas entre los católicos tradicionales se debe mayormente (si no en su totalidad) debido al hecho a que el efusivo prólogo a la edición alemana (epílogo en la inglesa) fue escrito por un tal Hans Urs von Balthasar. La inclinación del difunto teólogo suizo y cardenal electo por Tomberg (el cual lo llamó «un cristiano pensante y orante de inconfundible pureza») y su  esotérico “hermetismo cristiano” ha sido muy comentado por los blogueros católicos tradicionales, incluyendo el escritor cuyo ensayo acabo de citar, y no tengo intención de repetir ese comentario ahora. Si bien la influencia de Balthasar en la teología posconciliar —y personalmente en el Papa “emérito” Benedicto XVI [5]— difícilmente se puede subestimar, la mayoría de católicos tradicionales bien leídos son conscientes de su pensamiento heterodoxo, y no lo reclaman entre los suyos.
   
No pasa lo mismo con el filósofo alemán Robert Spämann, cuyo fallecimiento en 2018 fue llorado como si se hubiese dado un fuerte golpe a la causa de la Tradición católica: «En Spämann el mundo intelectual católico ha perdido una de sus mayores lumbreras, y un elocuente defensor de la Misa tradicional y la doctrina católica tradicional…», elogió Rorate Caeli. Martin Mosebach, autor de The Heresy of Formlessness (La herejía de lo informe), que ha devenido una suerte de clásico moderno entre los defensores de la Misa Latina Tradicional (y cuyo prólogo fue escrito por el mismo Robert Spämann), usó las páginas de First Things para rendir tributo a la «batalla de décadas de duración de su camarada caído por la liturgia católica tradicional… Para Spämann, era sólo en el rito —que abarcaba todos los tiempos— que una persona experimentaba la unidad del familia humana». En la cima de la controversia de Amoris Laetitia, en la cual Spämann había sido notorio en su crítica a los esfuerzos del Papa Francisco para subvertir las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio, la celebridad “tradi” de las redes sociales el P. John Zuhlsdorf aconsejó a los lectores de su epónimo Fr Z’s Blog, «Cuando Spämann habla, nosotros debemos escuchar». En una publicación posterior, él agregó: «Aun cuando los teólogos alemanes hoy muestran una barra baja para la claridad y la ortodoxia, Spämann es claramente el teólogo que mejor funciona entre ellos. Y él es fiel».
   
Puede venir como una sorpresa, pues, que un hombre de tal reputación por su ortodoxia doctrinal uniese su voz a Hans Urs von Balthasar en adherir a las Meditaciones sobre el tarot. Y sin embargo lo hizo; de los dós prólogos a la edición alemana de las Meditaciones, la segunda fue escrita por el profesor Robert Spämann: «Ha llegado el momento correcto para este libro… Cuán afortunados somos… [en tener] abierto el mundo espiritual por el autor de estas Cartas [de las cuales consisten estas Meditaciones]» [6].
   
El entusiasmo The late philosopher’s enthusiasm for Tomberg’s esoteric treatise (he is said to have gifted to Pope John Paul II the two-volume edition that appeared on the pontiff’s desk in a 1988 photograph) might explain an otherwise inexplicable report of a conversation between Spaemann and Italian author Pietro Archiati, who formally apostatised in 1987. Archiati, like Tomberg, had come to believe in the reality of reincarnation, and so felt (unlike Tomberg) that he could not in good conscience remain a Catholic. He recalls that when he informed his friend Spaemann of his decision to forsake the Church of his baptism, “Prof Spaemann… was very upset… [and] said he would show me that the Church was a lot more open and liberal than I wanted to impress on him… and that there is room in the Church for people who, like me, are convinced of reincarnation.” Whether the professor himself believed in reincarnation is not known, but according to Archiati, he knew “with certainty” that John Paul II did believe, and therefore regarded it as a perfectly orthodox opinion.
    
Returning now to the self-confessed “aspiring Christian Hermeticist” Roger Buck’s Cor Jesu Sacratissimum, the second reason I call it “very peculiar” is on account of its publisher: Angelico Press.
    
Traditional Catholics will likely have at least one Angelico title on their bookshelves; in its own words, Angelico Press is “dedicated to making the rich tradition of Catholic intellectual and cultural life more available to families, students, and scholars.” To this end, it has published many works by such luminaries of Catholic Tradition as Bishop Athanasius Schneider, historian Prof Roberto de Mattei, lawyer and journalist Christopher Ferrara, Prof John Rao (who is also on Angelico’s advisory board), Dr Peter Kwasńiewski, LMS Chairman Dr Joseph Shaw, Dr Edmund Mazza, and journalist Antonio Socci, as well as republishing many Catholic classics by authors such as Ven Fulton Sheen, Fr Bryan Houghton, Bella Dodd, G.K. Chesterton, St Thomas Aquinas, Dom Prosper Gueranger, Bl Columba Marmion, and St Francis de Sales. Amongst Angelico’s original titles, traditional Catholic readers will no doubt recognise In Sinu Jesu, a 2016 bestseller and instant spiritual classic endorsed by no lesser eminences than Raymond Leo Cardinal Burke and Archbishop Carlo Maria Vigano.
    
This overview of the Angelico catalogue — replete as it is with volumes on Fatima, the ancient Roman liturgy, Chesterbelloc, the Modernist heresy, and the life and visions of Bl Anne Catherine Emmerich — serves to demonstrate why I, and many priests and laymen with whom I have spoken, have long considered Angelico Press to be not only a reliable publisher of orthodox Catholic literature (“one of the foremost presses for traditional Catholic thought today,” as Rorate Caeli puts it), but even an outlet at the intellectual vanguard of the pushback against Modernism in the Church. This impression is evidently shared by Dr Peter Kwasńiewski, for example, who has lauded Angelico as “the premier publisher of imaginative and intellectually rigorous traditional Catholic books,” and “one of the few Catholic presses today for whose new releases one could envisage having a standing subscription and not be disappointed with each title as it comes in the mail.” Fraternity Publications, the bookstore and publishing arm of the Priestly Fraternity of St Peter (FSSP), has sold more than a few Angelico titles.[7]

Keep scrolling for Part II: Perennialism and the “Transcendent Unity of Religions”…

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Part V: Renaissance Neoplatonism and the Hermetic Tradition
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Part VI: Towards a Traditionalist-Modernist Synthesis?
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Part VII: The Lethal Ecclesiology of Tombergian Neo-Traditionalism
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Part VIII: Everything Flows into the Tiber! The Syncretic “Church-to-come”
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[1] Buck, R., Cor Jesu Sacratissimum: From Secularism and the New Age to Christendom Renewed (Angelico Press, 2016), p. 15

Keep scrolling for Part III: The Gnostic Metaphysics of the Kabbalah…

[1] And I do mean “visionary” in the very literal sense: “Stratford himself, as a young man, had had visionary dreams of the Holy Grail…” (SOURCE) He also claimed to have witnessed the ascent of his late father’s soul: “…as I prayed alone with his body, I believe I was granted a glimpse of the battle for his soul, and I knew that he had been victorious.” (SOURCE)

Keep scrolling for Part IV: Kabbalah for Catholics? “Hebrew Catholics” and Their Cardinal…

[1] “If anyone says that finite things, both corporal and spiritual, or at any rate, spiritual, emanated from the divine substance; or that the divine essence, by the manifestation and evolution of itself becomes all things or, finally, that God is a universal or indefinite being which by self determination establishes the totality of things distinct in genera, species and individuals: let him be anathema.” (SOURCE)

Keep scrolling for Part V: Renaissance Neoplatonism and the Hermetic Tradition…

[1] Part I (Issue №77, Summer-Fall 2002); Part II (Issue №78, Winter-Spring 2003); Part III (Issue №80, Summer 2004) [PDF unavailable]

Closely related to the phenomenon of Kabbalah is that of Hermeticism, which indeed, according to Albert Pike, “may be accurately defined as the Kabalah in active realization…” So-called Hermeticists are disciples of (the mythical) Hermes Trismegistus — a supposed oracle (or sometimes the human incarnation) of the ancient Egyptian god Thoth — and students of the arcane texts attributed to him, known collectively as the Corpus Hermeticum. It is to these practitioners of the occult “Hermetic sciences” that Valentin Tomberg addresses the epistles of which his Meditations on the Tarot consist.

Keep scrolling for Part VI: Towards a Traditionalist-Modernist Synthesis?…

[1] Buck, R., Cor Jesu Sacratissimum: From Secularism and the New Age to Christendom Renewed (Angelico Press, 2016), p. 249

I have thus far conducted a very limited, far from comprehensive survey of the interrelated Perennialist, Gnostic, Kabbalistic and Hermetic discourses that have penetrated the traditional Catholic movement — most notably via Angelico Press (see Parts One, Two, Three, and Five). Two obvious and important questions arise from it: Why have some traditional Catholics proven susceptible to these occult influences, and why might others still yet prove to be so? And how might these affect the future development of Catholic traditionalism and, ultimately, of the Church herself? Over the next three parts of this serialised monograph, I endeavour to articulate what few insights I — an unschooled layman — have to offer that I think may be valuable to the efforts of better qualified commentators to answer these questions of such paramountcy.

Keep scrolling for Part VII: The Lethal Ecclesiology of Tombergian Neo-Traditionalism…

[1] “Oh, it was not a Catholic movement, but it was a movement against the disorder sown by the Freemasons in the country, in France: it was a healthy reaction, a determination to re-establish order and discipline, a return to morality and to Christian morality… Pius XI was not a liberal. But he was weak, very weak in the practical sphere and rather inclined to compromise with the world…” (SOURCE)

In the course of my investigation into the influence of the occult in traditional Catholic discourse, the Hermeticist Valentin Tomberg — whose Meditations on the Tarot, I submit, must be studied and critiqued by Catholic scholars faithful to Tradition — has emerged as the common denominator by which almost all the ostensibly traditional Catholics discussed in this monograph are linked and inspired.

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[1] Tomberg, V., Lazarus, Come Forth! Meditations of a Christian Esotericist (SteinerBooks, 2006), [no pagination]

A perilously distorted ecclesiology, infused with the spirit of what Pope Ven Pius XII condemned as an “exaggerated and senseless antiquarianism,” and further polluted by the creeping “false mysticism” about which the same holy pontiff sounded the alarm (see Part Six), is likely what actuates Angelico Press’ resident esotericist, Dr Michael Martin, in a blog post reflecting on the implications of ex-Cardinal Theodore McCarrick’s heinous crimes, to conclude:

Alistair McFadden is a pseudonym. Although he wishes to remain anonymous, he may be contacted via email at justacatholic@protonmail.com, or @JustACatholic1 on Twitter

[1] Martin, M. & Smith, W., In Quest of Catholicity: Malachi Martin Responds to Wolfgang Smith (Angelico Press, 2016), p. 76

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