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jueves, 7 de octubre de 2021

MENSAJE DE DON SIXTO ENRIQUE DE BORBÓN A LOS CARLISTAS

  
Mis queridos carlistas:
   
He aceptado la renuncia del Profesor José Miguel Gambra como jefe de mi Secretaría Política y, por consiguiente, como Jefe Delegado de la Comunión Tradicionalista. Quiero expresar mi profundo agradecimiento por sus años de servicio y dedicación.
   
Por el momento no voy a nombrar un nuevo Jefe. La Secretaría Política, bajo mi directa supervisión, continuará dirigiendo la Comunión Tradicionalista.
   
Me propongo próximamente renovar o confirmar las jefaturas regionales carlistas en España, para facilitar que nuestra Comunión recupere su estructura de siempre. Seguirán, por supuesto, los círculos y demás asociaciones, tanto en la vieja España como en el Ultramar, que tanto están floreciendo durante estos últimos años.
   
No hay carlismo sin disciplina dinástica. La Divina Providencia quiso que yo encabezara la Dinastía legítima; yo a mi vez dirijo a la Comunión legitimista mediante mi Secretaría Política, a la que ninguno puede negar reconocimiento sin negármelo a mí.
   
(Fdo.) Sixto Enrique de Borbón
   
Lignières, 27 de septiembre de 2021.

miércoles, 6 de enero de 2021

MENSAJE DE S.A.R. DON SIXTO ENRIQUE DE BORBÓN EN OCASIÓN DE LA FIESTA DE LA MONARQUÍA TRADICIONAL

    

La fiesta de la Epifanía de Nuestro Señor, que se celebra entre nosotros como la fiesta de los Reyes Magos, fue elegida por la Comunión Tradicionalista como fiesta de la Monarquía Tradicional, pues los reyes que acudieron a adorar al Niño Dios le ofrecieron oro, incienso y mirra. Si el incienso es para Dios y la mirra para el hombre, el oro es para el rey. Así pues, los reyes de la tierra adoran y rinden pleitesía al Rey de los Cielos. He ahí una primera representación de Cristo Rey, anterior a la institución de su fiesta en el siglo XX.
    
Nos unimos hoy a los Reyes Magos, así como también a los pastores Isacio, Josefo y Jacobo –abuelo, padre e hijo–, que en Belén  representan perfectamente la trasmisión de la Tradición en tantas familias carlistas que, velando sus rebaños, conservaron incólume la Esperanza.
    
Sabemos que, tras entregarle sus dones, regresaron a sus reinos evitando encontrarse con Herodes. Hoy nos llegan tristes noticias de que nuevos Herodes continúan persiguiendo a los inocentes y de que en Oriente los cristianos están siendo degollados con la misma saña de su predecesor. Y en la Hispanidad, el aborto pretende arrebatarnos un futuro mejor y la eutanasia, al despojarnos de nuestros mayores, nos priva de esa preciosa herencia que es eslabón vital de tradiciones y legados.
    
Le damos también nosotros primeramente incienso, que es el culto en espíritu y verdad, que humildemente le ofrecemos junto al altar con nuestra fidelidad a la liturgia tradicional. El oro que llevamos al Rey de Reyes, en estos tiempos de grave crisis económica, es la caridad valiosísima para ayudar a los correligionarios que padecen necesidad. Que, aunque pobres en lo material, poseen la preciosa riqueza de preservar el tesoro de la doctrina tradicional. La mirra, finalmente, son los tantos sacrificios que los leales han ofrendado a lo largo de la historia del Carlismo y, sobre todo, de estos años heroicos. En particular al cumplirse veinte años de aquel dramático accidente pienso en mis queridos José Ramón García Llorente y Juan Manuel Muskett.
    
Me es muy grato, pues, hacer llegar a todos los leales un saludo en esta Epifanía, junto con mis deseos de un año lleno de gracias y de entusiasmo al servicio de la Causa. Nuestro mundo se encuentra en una situación cada vez más difícil y crítica. Y nuestra Comunión debiera hallarse dispuesta para afrontarla siempre con decisión, pues ya no sólo España y la Hispanidad tienen necesidad del espíritu vivificante de la Tradición, sino también  el mundo entero. Para ello es preciso  fortalecer la Comunión Tradicionalista aunando las inteligencias en la sana doctrina y las voluntades en pro del bien común. A ello os convoco, a las órdenes de mi Secretaria Política, que tan eficazmente viene trabajando no sólo en la España peninsular e insular, sino también en las Españas ultramarinas.
    
Quiera Dios que cada carlista persevere por la senda del deber y, en medio de la noche que nos envuelve, sigamos la Estrella de la Esperanza, Nuestra Señora la Virgen María, y a todos nos ponga a buen recaudo, un día, junto al trono de Dios en el reino de los cielos.
   
Lignières, 5 de enero de 2021.

viernes, 13 de junio de 2014

ANTE LA RENUNCIA DEL JEFE DE ESTADO

Desde EL MATINER CARLÍ
   
París, 4 junio 2014, San Francisco Caracciolo, confesor; en la infraoctava de la Ascensión. El Duque de Aranjuez al semanario Minute: "Ni me emociona ni me preocupa la abdicación de un usurpador".

Semanario MINUTE, nº 2670, miércoles 4 junio 2014: "Juan Carlos: ¿monarca o renegado?"

Hemos acudido inmediatamente a su primo, heredero de las tradiciones carlistas y legitimistas españolas, S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón. La respuesta fue breve y mordaz: "Ni me emociona ni me preocupa la abdicación de un usurpador que después de prestar juramento ha renegado de su palabra dada sobre el Evangelio".

Comunicado de la Secretaría Política


Este lunes 2 de junio de 2014 se ha anunciado la «abdicación» del Jefe de Estado constitucional de España, Juan Alfonso, sucesor de Francisco Franco «a título de rey» con el sobrenombre de Juan Carlos. Él mismo lo ha confirmado en mensaje leído ante las cámaras de televisión.

Tiempo habrá para el sosegado juicio histórico. Hoy toca a la Comunión Tradicionalista, salvaguarda de las leyes tradicionales de las Españas, recordar que Juan Carlos no puede abdicar porque legítimamente nunca ha reinado. Ni heredó ningún derecho de sucesión de nuestra Monarquía, ni lo transmite a su hijo Felipe. Ha ostentado una jefatura, o presidencia, de facto, gracias a una sucesión de contrafueros y golpes de estado.

Ha sido la perfecta encarnación del régimen de corrupción y disolución que ha presidido una de las etapas más negras hasta ahora de la historia de España. Ha sido el hombre de los intereses extranjeros, que le han sostenido. Ha sido un destacado enemigo de la Religión y de la Patria.

El actual depositario de la legitimidad dinástica es el Infante Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón Busset, Duque de Aranjuez. Al margen de él no hay monarquía, sino república coronada y colonia sometida al extranjero.

Secretaría Política de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón

lunes, 22 de julio de 2013

HOMENAJE A S.A.R. DON SIXTO ENRIQUE DE BORBÓN

Desde EL MATINER CARLÍ

Su Alteza Real Don Sixto Enrique de Borbón, Abanderado de la Tradición

En el cumpleaños de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón-Busset, esperanza de las Españas.
(Jesús de Castro)

El tetralema del carlismo por el que desde 1833 se han desvivido multitud de estirpes y familias reviviendo la tradición religiosa y política de las Españas resultaría sin sentido en caso de carecer del carácter regio del pueblo encarnado en la persona del Rey o el Príncipe. Conforme al pensamiento clásico libre de toda heterodoxia malsana, la monarquía se caracteriza siempre por el mando de uno, la legitimidad familiar y el origen divino del poder, es decir, la sacralización del poder de la cual carecen los hodiernos Estados llamados democráticos y constitucionales (o constitucionalistas siguiendo el pensamiento político de D. Pietro Giuseppe Grasso) en el que tal desacralización con la consiguiente secularización darían lugar a los “Estados modernos” del llamado Derecho nuevo.

Cuando hoy nos detenemos en considerar la progresiva delicuescencia de lo que fueron los Estados católicos afectando en última instancia temporal a España encontramos en la mayoría de los casos un denominador común que antecede a la deriva del Derecho iusnaturalista clásico: la pérdida de la monarquía tradicional por medio de los poderes fácticos que asfixian a los pueblos otrora llamados Cristiandad. [i] Conforme en estos pueblos se fue desmoronando la tradición encarnada en la monarquía representativa y tradicional a la par que era sustituida por regímenes dictatoriales o liberales observamos esa ruptura de la tradición que desde el instante en que se merma desde las alturas institucionales con la propia reacción del pueblo marcadamente fiel a sus reyes y a su religión[ii] que veía cómo se le imponían regímenes completamente ajenos a su constitución histórica. No tardarían, así, en llegar los continuos cambios de poder y los dictados del iuspositivismo racionalista plasmados en numerosas constituciones democráticas y contrarias al iusnaturalismo clásico.

En numerosas ocasiones serían aquellos más cercanos a la familia legítima quienes traicionaran la tradición situándose cual traditor.

Frente a todos los cambios que parecían representar un cataclismo ora histórico, ora jurídico en los pueblos de tradición católica la legitimidad encarnada en los reyes en el exilio continuaría siendo defendida con una labor infatigable que arma al brazo y pluma en mano haría llegar y transmitir el legado de la tradición a las siguientes generaciones y estirpes. La tradición que fuera la de las Españas como machaconamente repitiera el profesor D. Francisco Elías de Tejada que transcribo a continuación para esclarecer la visión del eximio profesor: “Históricamente, la tradición de las Españas es el haz unitario, el cálido crisol donde se integran y sintetizan los conjuntos de las tradiciones de cada uno de los pueblos componentes. O sea, es la tradición única, pero variada y multiforme, en sus expresiones sociales e históricas a tenor de la idea de los fueros. En la Península Ibérica comprende las tradiciones particulares de Asturias, Galicia, León y Portugal; de Castilla, Navarra y Vascongadas; de Cataluña, Aragón, Valencia y Baleares; de Extremadura, la Mancha y Murcia; de Jaén, Córdoba, Sevilla y Granada; de Canarias. En América comprende la de todos los pueblos que hay desde el Río Grande del Norte y las misiones de Florida, Tejas y California, hasta los estrechos descubiertos por Fernando de Magallanes. En Oceanía, la de Filipinas y otras más menudas. En Asia y África, las de las provincias portuguesas en ambos continentes. Y en Europa, la Europa geográfica, los pedazos que un tiempo fueron hispanos en plenitud de ideas, de gestas y de sentires, como Nápoles y el Franco-Condado, Cerdeña y Flandes, Sicilia y el Milanesado, Malta y el Finale. Todos ellos, pueblos partícipes en la empresa universal que capitaneó Castilla y sostuvo León, la soñadora de imperios. Tal variedad era el aspecto interno de una solidísima unidad exterior, cimentada en la fuerza inquebrantable de la vigencia de la fe religiosa y de la pasión monárquica, del sentido católico misionero y de la lealtad al rey común de las Españas. La variedad foral fue posible porque cristalizaba en realidades de historia cuajada en culturas y en instituciones aquella ciclópea ilusión de servir mancomunadamente al mismo Dios y al mismo rey”.[iii]

En los hodiernos regímenes que ocupan los territorios que forman las Españas y sin los cuales no se entendería un ápice de la historia y la tradición de tales pueblos, podría pensar que el iuspositivismo imperante en tales pueblos impuesto a pesar de la reacción del pueblo[iv] de las Españas que sería marcadamente antiliberal y como diría el maestro (D. Marcelino Menéndez Pelayo) en su Historia de los heterodoxos españoles al referirse a las herejías y heterodoxias que arrasaban en otros lugares del Orbe y el escaso éxito en España de tales heterodoxias (ora donatistas, ora luciferianas, ora arrianas, ora gnósticas, ora mahometizantes) escribía: “Quiso Dios que por nuestro suelo apareciesen, tarde o temprano, todas las herejías, para que de ninguna manera pudiera atribuirse a aislamiento o intolerancia esa unidad preciosa , sostenida con titánicos esfuerzos en todas las edades contra el espíritu del error. Y hoy, por misericordia divina, puede escribirse esta historia[v] mostrando que todas las heterodoxias pasaron, pero que la verdad permanece, y a su lado está el mayor número de españoles, como los mismo adversarios confiesan. Y si pasaron los errores antiguos, así acontecerá con los que hoy deslumbran, y volveremos a tener un solo corazón y una alma sola, y la unidad, que hoy no está muerta, sino oprimida, tornará a imponerse, traída por la unánime voluntad de un gran pueblo, ante el cuál nada significa la escasa grey de impíos e indiferentes”[vi]

Así pasaron y pasarán pues tras el correr del tiempo desde 1833, con la encarnación de la legitimidad en el exilio significando la esperanza de las Españas, desde D. Carlos V hasta D. Javier I de Borbón Parma y el Príncipe D. Sixto Enrique de Borbón, el carlismo vive y vivirá mientras siga encarnada la única tradición en las flores de lis de las legítimas familias y hoy en S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón que es la esperanza y salvaguarda de las Españas.

Baste como coda la exposición de ciertas opiniones respecto a los regímenes parlamentarios hodiernos y contrarios a la tradición de las Españas encarnada en la legitimidad familiar y , por ende, en la monarquía tradicional y representativa, que antes del eminente profesor Danilo Castellano, por ejemplo, en Constitución y secularización (Costituzione e secolarizazione) sería advertido por Harold J. Lasky: “un Parlamento no es una colección de expertos distinguidos; si lo fuese, tendría aún peor éxito del que tiene, porque de que un hombre sea eminente en los negocios, en Ingeniería, en Economía, o en Medicina, no hay base para deducir que lo sea también en las tareas peculiares de un Parlamento; que un hombre sea capaz de construir acertadamente un puente o de penetrar en los misterios del átomo o de dirigir una gran empresa, no prueba su talento en el arte de dirigir un Estado”[vii] Frente a réplicas de “organizar la democracia”, el fundador de Action Française Charles Maurras escribiría de la siguiente forma con la poca ambigüedad que lo caracterizó como defensor a ultranza de la legitimidad y tradición: “No se organiza la democracia. No se democratiza la organización. Organizar la democracia es instituir aristocracias; democratizar una organización es introducir en ella la desorganización. Organizar significa diferenciar, es decir, crear desigualdades útiles; democratizar es igualar, o sea, establecer en lugar de las diferencias, de las desigualdades, de las organizaciones, la igualdad, que es estéril e incluso mortal”[viii].

Valgan las opiniones de los eximios pensadores referidos como reacción y defensa de la legítima monarquía tradicional y representativa que a diferencia de las hodiernas formas de gobierno y desgobierno corresponden con la esencia de las Españas encarnada hoy en la persona de S.A.R. Don Sixto Enrique de Borbón y Borbón-Busset hijo de S.M.C. Don Javier de Borbón Parma y Doña María Magadalena de Borbón-Busset. Es hoy la esperanza de las Españas para verse reconstruida sin conservar la destrucción sino el espíritu reaccionario que sepa volver a la grandeza de lo que engloba territorial, política y espiritualmente las Españas. Dejaré para acabar los versos del ilustre poeta D. José Pancorvo a S.A.R.

Príncipes Borbón Parma, Dios, Altezas Reales,
ama de Vuestros hijos al más reaccionario
como el que elige entre sus hojas espirituales
la oración más urgente de su devocionario.
Altezas de los lises, Dios, sagrados Borbones,
Dios, que os alzó diez siglos los áureos corazones,
hoy en día en que ve su honor más agraviado
más áurea ira os pide que en el tiempo dorado:
os pide abominar el bajamar oscuro
que sepulta las almas en sus lavas triunfales
porque flamas pretéritas llaman iras actuales
y a quien más reverbere le dará más futuro.
Y florece el futuro, con los lises de ayer
en su frente consagrada, Sixto Enrique de Borbón,
el Infante, Duque y Príncipe, el hijo del Rey Javier.
Y en el alba la melena se estremece del león.[ix]

NOTAS

[i] Aunque no me detendré en ello, me parece interesante hacer referencia al desarrollo que el Dr. Miguel Ayuso Torres hace de la Christianitas maior y la Christianitas minor en publicaciones como La constitución cristiana de los Estados, Ed. Scire, Barcelona o El Estado en su laberinto, Ed. Scire , Barcelona.

[ii] Recientemente ha sido publicado el trabajo del eximio tradicionalista italiano D. Francesco Maurizio di Giovine 1815-1861 De la Italia de los Tratados a la Italia de la Revolución, Ed. Scire, Barcelona, que resulta un retrato y desmitificación de la unificación italiana desde las esferas institucionales contra la voluntad de todo un pueblo.

[iii] Referencia en FRANCISCO ELÍAS DE TEJADA, 30 AÑOS DESPUÉS por Miguel Ayuso recogida en los Anales de la Fundación Francisco Elías de Tejada referente a la obra ¿QUÉ ES EL CARLISMO? Por el que fuera catedrático de la Universidad Hispalense de Sevilla junto al profesor D. Rafael Gambra Ciudad.

[iv] Al respecto del espíritu reaccionario ante la imperante legislación individualista fruto del llamado Derecho nuevo cabe recordar en los pueblos de la América hispana al ilustre escritor decimonónico D. José de la Riva Agüero que reafirmaría públicamente: “Conservador no, reaccionario sí”

[v] Viene a referirse a la importantísima obra Historia de los heterodoxos españoles.

[vi] Ibid. Libro 1, capítulo 3.

[vii] Harold J. Lasky, La democracia en crisis, Madrid, Revista de Derecho Privado, 1935. Recogido por Eugenio Vegas Latapie en Consideraciones sobre la democracia, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid, 1965.

[viii] Charles Maurras, La democratie religieuse, París, 1921. 
[ix] José Pancorvo, Boinas rojas a Jerusalén, Lima.