lunes, 9 de septiembre de 2019

¿BERGOGLIO QUIERE FRUSTRAR EL NACIMIENTO DEL ANTICRISTO?

Traducción del artículo publicado en ROMAN CATHOLIC IMPERIALIST.

Nacimiento del Anticristo (xilografía del siglo XVI)
     
“Durante este tiempo ha de nacer el Anticristo de una religiosa hebraica, una falsa virgen que tendrá comunicación con la vieja serpiente y el maestro de la impureza, su padre será obispo. Al nacer, vomitará blasfemias y tendrá dientes. En una palabra, será el diablo encarnado. Dará gritos aterrorizadores, hará prodigios, solo se alimentará de impurezas. Tendrá hermanos que, sin bien no serán otros demonios encarnados como él, serán hijos del mal. A los doce años ellos se destacarán por las extraordinarias victorias que obtendrán. Luego cada uno estará a la cabeza de ejércitos, asistidos por legiones del Infierno”. Nuestra Señora de La Salette, 19 de Septiembre de 1846 (Publicado por Melania en 1879).
“En el año 1865 se verá la abominación en los lugares santos; en los conventos, las flores de la Iglesia estarán corrompidas y el demonio se hará como el rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará de toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la tierra”. Nuestra Señora de La Salette, 19 de Septiembre de 1846 (Publicado por Melania en 1879).
“La naturaleza clama venganza contra los hombres y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la tierra encharcada en crímenes. Temblad, tierra y vosotros, que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente os adoráis a vosotros mismos, temblad; pues Dios va a entregaros a su enemigo, porque los lugares santos están en la corrupción; muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo y de los suyos”. Nuestra Señora de La Salette, 19 de Septiembre de 1846 (Publicado por Melania en 1879).
  
“Por favor, queridas hermanas, si oís que algo extraño sucede, decidle a alguien inmediatamente. Inmediatamente” (Papa Francisco, Discurso a las monjas en el convento carmelita descalzo ‘San José’ de Antananarivo, Madagascar. CRUX, 7 de Septiembre de 2019)
  
¿Qué?
  
¿Sabe el Papa algo que nosotros no?
   
¿El Papa nos advierte sobre algo que tendrá lugar?
   
Monjas dando a luz durante el reinado del Papa Francisco:
  
ENERO DE 2015: Monja se queja de dolor estomacal... y DA A LUZ: La hermana que ‘no tenía idea’ de que estaba embarazada tiene un niño en un hospital en Italia
Una monja de clausura ha sorprendido a su madre superiora y a sus hermanas luego de dar a luz un niño después de quejarse de severos dolores de estómago. La hermana, que pertenece a una orden en Macerata, en la región oriental italiana de Las Marcas, afirmó no tener idea que estaba embarazada cuando fue llevada al hospital en agonía, luego de lo cual dio a luz. La monja boliviana, que llegó al convento en Junio, cuando se suponía que estaba embarazada, fue llevada al departamento de emergencia del hospital ‘Bartolomeo Eustachio’ de San Severino Marche por sus compañeras religiosas. Los médicos rápidamente revelaron la causa de la misteriosa dolencia, informó Il Corriere Adriatico. El bebé nació saludable, pero permanece en el hospital para realizarse más controles, mientras el convento de la monja ha expresado un interés en cuidar de él, según L’Unione Sarda. El caso tiene una asombrosa similitud con una monja salvadoreña de 33 años en Italia, que dio a luz un niño el año pasado, que ella llamó por el Papa Francisco. Ella le dijo a su trabajador social que no se sentía culpable y que criaría al niño diciendo: “Estoy tan feliz. Él es un don de Dios. Me siento más una madre que monja”. En 2011 una monja congolesa en la orden de las Hermanitas de Nazaret dio a luz una niña después de ser violada por un sacerdote compatriota suyo. Ella dio en adopción a la beba, pero después de ser rechazada para reentrar al convento cambió de opinión y recuperó a la niña. Fuente: DAILY MAIL
  
  
ENERO DE 2014: Monja que dio a luz en Italia ‘inconsciente del embarazo’
Una monja que dio a luz un niño en la ciudad central italiana de Rieti, dijo que no tenía idea de que estaba embarazada, informaron medios locales. Roxana Rodríguez, de 31 años, fue trasladada al hospital con dolor abdominal, que pensaba eran cólicos estomacales. La joven madre, que es originaria de El Salvador, se dice que llamó al recién nacido Francisco, por el actual Papa. El alcalde de Rieti, Simone Petrangeli ha apelado al público y a los medios respetar la privacidad de la mujer. Las noticias han traído atención internacional a la pequeña ciudad de 47.700 habitantes. La monja llamó a la ambulancia en la mañana del miércoles. Pocas horas después dio a lus a un bebé saludable. “No sabía que estaba embarazada. Sólo sentía un dolor de estómago”, fue citada por este dicho en la agencia de noticias Ansa. La gente en el hospital ha comenzado a colectar vestidos y donaciones para la madre y el niño, informaron medios italianos. La mujer pertenece al convento de las Pequeñas Discípulas de Jesús cerca de Rieti, que maneja un hogar de ancianos. Las cohermanas en el convento dijeron estar “sorprendidas” por la noticia. El cura local, Don Fabrizio Borrello, dijo a los periodistas que la monja planeaba cuidar del bebé. “Supongo que ella dice la verdad cuando asegura que llegó al hospital inconsciente del embarazo”. Fuente: BBC
  

MES DE LOS DOLORES DE MARÍA SANTÍSIMA - DÍA NOVENO

Tomado del libro El Servita instruido en el obsequio y amor de su madre María Santísima, o sea, Un mes dedicado y ofrecido a la meditacion de los dolores de María, del padre Víctor Perote, y publicado en Madrid por la Imprenta de Eusebio Aguado en 1839.

   
PREPARACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios y Señor mío, que por el hombre ingrato os hicisteis también hombre, sin dejar por eso la divinidad, y os sujetasteis a las miserias que consigo lleva tal condición; a vuestros pies se postran la más inferior de todas vuestras criaturas y la más ingrata a vuestras misericordias, trayendo sujetas las potencias del alma con las cadenas fuertes del amor, y los sentidos del cuerpo con las prisiones estrechísimas de la más pronta voluntad, para rendirlos y consagrarlos desde hoy a vuestro santo servicio. Bien conozco, dueño mío, que merezco sin duda alguna ser arrojado de vuestra soberana presencia por mis repetidas culpas y continuos pecados, sepultándome vuestra justicia en lo profundo del abismo en castigo de ellos; mas la rectitud de mi intención, y el noble objeto que me coloca ante Vos en este afortunado momento, estoy seguro, mi buen Dios, Dios de mi alma, suavizará el rigor de vuestra indignación, y me hará digno de llamaros sin rubor… Padre de misericordia.
  
No es esta otra más que el implorar los auxilios de vuestra gracia y los dones de vuestra bondad para que, derramados sobre el corazón del más indigno siervo de vuestra Madre, que atraído por su amor y dulcemente enajenado por su fineza viene a pedir esta merced, reflexione y contemple debidamente sus amargos dolores, y causarla de esta manera algún alivio en cuanto sea susceptible con esta ocupación y la seria meditación de mis culpas. Concededme, Señor, lo que os pido por la intercesión de vuestra Madre, a quien tanto amáis. Y vos, purísima Virgen y afligidísima Reina mía, interponed vuestra mediación para que vuestro siervo consiga lo que pide. Yo, amantísima Madre de mi corazón, lo tengo por seguro de vuestra clemencia; porque sé que todo el que os venera alcanzará lo que suplica, y aunque esté en la tribulación se librará de ella, pues no tenéis corazón para deleitaros en nuestras desgracias, y disfrutáis de tanto poder en el Cielo que tenéis el primado en toda nación y pueblo ¡Feliz mil veces acierto a conseguir vuestras gracias para emplearme en tan laudable ejercicio! Derramad, Señora, sobre mí vuestras soberanas bendiciones; muévase mi alma a sentimiento en la consideración de vuestros santísimos dolores; inflámese mi voluntad para amaros cada vez más. Entonces sí que os podré decir: «Oh Señora, yo soy tu siervo…» (Salmo CXV, 16). Consiga yo, en fin, cuanto os pido, siendo para mayor honra de Dios y gloria vuestra, como lo espero, consiguiendo seguro la salvación de mi alma. Amén.
  
DÍA NOVENO
REFLEXIÓN: SENTIMIENTO Y DOLOR DE MARÍA SANTÍSIMA CUANDO CONOCÍA LA PERVERSIDAD Y ASECHANZAS DE LOS JUDÍOS
El bárbaro pueblo judaico, que debia reconocer en Jesús el verdadero Mesías que esperaban, estaba tan obcecado y obstinado, que en vez de sospecharse sería aquel a quien tantas maravillas veían obrar, cuya vida era tan inocente y tan ejemplar, y de cuya boca salían unos tan caudalosos ríos de celestial doctrina, no pensaba más que en armarle lazos, despreciándolo en sus preguntas «Dinos en qué potestad haces estas cosas» (San Lucas XX, 2), y propasándose aún más le llamaban sedicioso, perturbador y endemoniado, pagándole los beneficios que les hacía con buscar ocasión para prenderle (San Juan VII, 1) y enviar espías para que le tentasen, por si con tales asechanzas le podían coger. No faltaban personas piadosas que avisaban a su santísima Madre del proceder inicuo de semejantes hombres, a pesar de que no se ocultaba a la penetración de tan solícita Señora. Ya puedes reflexionar, alma mía, la pena que la causaría tan sospechosa como cruel conducta, y el dolor que con estas noticias esperimentaria su pecho… Quisiera ella misma advertírselo, pero como siempre estaba rodeado de turbas que por todas partes le seguían, se veía impedida… Por otro lado ella le aconsejaría que se escondiese o se retirase de ellos; mas el Señor, que venía a morir por el hombre, no efectuaría sus consejos… Veía la angustiadísima Madre que todos eran ya preparativos para su último fin… ella pondría todos los medios que la sugeriría su ternura y amor, pero los hallaba inútiles… ¡Cuál sería el desconsuelo de su alma!… ¡Huye, Hijo mío, exclamaría cuando a sus solas lo reflexionaba… auséntate de tan ingratas criaturas, que desean empapar sus manos como furiosos tigres en tu purísima Sangre... retírate de ellos y con razon quéjate de que esperabas bienes y te han venido males!..... ¡Si a ti, Hijo de mis entrañas te quitasen la vida, me la quitarían a mí también, que sin ti me es imposible vivir, pues te amo con entrañable amor!… Abandónalos y verán el fin que les espera, y experimentarán el castigo de su obstinación y rebeldía!…». Con estas exclamaciones se espresaría tan desconsoladísima paloma., y daría algún desahogo a su dolor. Pero cuando iba en seguimiento de su santísimo Hijo, y presenciaba la dureza y obcecación de aquellas inhumanas fieras que, lejos de considerarse dichosas por el hallazgo del que tan impacientes esperaban, no desistían de sus bárbaras intenciones, se aumentaba cada vez más y más… ¡Cuánta sería su aflicción! ¡Cuán grande su sentimiento! Considéralo, alma mía, con la debida reflexión… ¡Oh! ¿Y quién lo podrá expresar? Ver con sus mismos ojos tomar piedras en sus manos para apedrearle, perseguirle por todas partes y buscar con ansia y malignidad ocasión para quitarle la vida… ¡Vivir rodeado de tan crueles perseguidores, y solo esperar de un momento a otro la más horrorosa intriga! ¡Cuánto, ah, cuánto padecería el Corazón de esta Madre, que con tanto cariño amaba a tan querido Hijo?…
  
SENTIMIENTOS Y PROPÓSITOS PARA ESTE DÍA  
Indecible sería el dolor vuestro, Madre mía, en tal situacion… No sois vos solamente, Señora, la que os admiráis de la obstinación de los judíos por no reconocer en sus acciones tan asombrosas al divino Jesús por el Redentor que esperaban, sino que yo tambien extraño una ilusión semejante en obcecarse a los resplandores luminosos de antorcha tan divina. Culpables eran y dignos de castigo… pero a lo menos eran de poca fe… Yo sí, y los demás que nos gloriamos de católicos, somos culpables, porque ilustrados de tan superior luz, y enriquecidos con un don tan favorito, vivimos de tal manera, que damos a entender, o que hemos extinguido sus rayos, o que no queremos apreciarle como se merece… ¡Tanta gloria que gozamos los españoles de católicos, y tan poco como lo demostramos!… ¿Qué fe es la nuestra?… ¿Cuál la fe de los españoles? ¡Ah! Presumo que es una fe la más vana e infructuosa… una fe exhausta y amortiguada… fe inferior a la de los demonios, que al menos creen y se estremecen (Santiago II, 19)… Presumo… ¿Qué digo presumo? No, no, fuera esta expresión… no es presuncion, es realidad comprobada con los más funestos hechos… ¡Ojalá fuera una mera presunción!… ¡ Ojalá me engañase! Hablen nuestras obras… ¿Qué fe es la tuya, criatura infeliz, que si observas en algo los mandamientos de tu Dios, si cumples con el precepto anual de confesarte, si vas a misa, si honras y obedeces a tus padres o superiores, es más por humanos respetos o terrenas conveniencias, que no porque creas que todo esto es muy conveniente a la salud de tu alma? ¿Qué fe es la tuya, si cuando recibes al Señor de cielos y tierra, si cuando asistes al tremendo y adorable sacrificio del Altar, si cuando concurres a los divinos Oficios es con irreverencia, distracción, descompostura y profanidad, y con tan poco espíritu, que claramente manifiestas no hacerlo sino por pura ceremonia, y sin avivar la fe sacrosanta que te avisa, que te declara, que te enseña la grandeza, la excelencia e inefable bondad con que tan accesible se ofrece a tu miseria e indignidad, y te colma de infinitos bienes, prendas seguras para tu gloria? ¿Qué fe?… ¡Ah, y qué dolor! ¿Qué fe es la tuya, insensata, estúpida y bárbara criatura, si cuando oculto en el Sacramento de la Eucaristía, pero existente y real como en el solio de su gloria, derramando bondad sale como pan de vida en forma de Viático para consolar a los afligidos enfermos, te resistes a doblarle la rodilla, a quitarte el sombrero, a acatarle como merece; te incomodas si lo ves reverenciado, y aun tuerces de calle por no encontrarte con él? ¿Qué fe… cuando hemos visto robados los vasos sagrados por manos impuras, y arrojadas las sagradas formas o por los altares o por los suelos?*… ¿Qué fe?… ¡Dios mio! ¿Qué fe la de muchos católicos que pronuncian las proposiciones más escandalosas, que enseñan los errores más heréticos, que siembran el aire con palabras horrendas y sacrílegas contra Vos, contra María Santísima, contra la Iglesia santa y sus respetables Ministros, reputando a la religión como obra de los hombres, enseñándola como ilusión y publicándola como un aborto del fanatismo y de la superstición? ¿Qué fe?… ¡Tiembla la pluma y se resiste a escribir tales horrores! ¿Qué fe? ¿Adonde, ni para qué proseguir cuando la España llora con lágrimas de sangre los funestos espectáculos que presenta la prevaricación y el naufragio funesto de la fe en el corazon de muchos católicos españoles? Concluyamos, Madre mía, conociendo y confesando con mengua y confusión nuestra, que somos mucho mas culpables que los judíos, pues aunque aquellos crucificaron al Redentor, no le conocian por tal (I Corintios II, 8)… Pero nosotros… nosotros que le confesamos y reconocemos nuestro Redentor, nuestra salud, nuestra vida y resurrección, y sin embargo ejecutamos acciones tan sacrílegas, que sin duda ellos no hubieran hecho si le hubieran conocido… ¡Oh Virgen dolorosísima! ¿Es este el modo de enjugar vuestras lágrimas y mitigar vuestras penas? ¡No, Señora mía! Mas si nos enmendamos y reconocemos de tan torpe conducta, suavizaremos tus aflicciones y consolaremos vuestro Corazón… Así os lo prometo, Reina de mi vida, en cuanto esté de mi parte: a lo menos por mi propia utilidad y bien de mi alma, para poder así gozar el título de vuestro verdadero siervo en este valle, y después besar vuestras hermosísimas manos en la gloria…
 
CONCLUSIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
¿Por qué, oh Dios mío, no he de daros las más humildes gracias, cuando en esta breve consideración os habéis dignado comunicar a mi alma los importantísimos conocimientos de unas verdades que tan olvidadas y menospreciadas tenía por mi abandono y necedad? ¿Por qué no he de concluir este saludable ejercicio rindiéndoos las más profundas alabanzas, cuando en él siento haberse encendido en mi corazón la llama del amor divino, que tan amortiguada estaba por un necio desvarío y por una fatal corrupción de mi entendimiento? Y pues que Vos, que sois la verdad infalible y el verdadero camino que conduce a la patria celestial, habéis tenido a bien de comunicar a mi alma los efectos propios de vuestro amor, con los que puedo distinguir lo cierto e indudable que me sea útil a la salvación, y lo falso y mentiroso que me precipitará a mi perdición, por tanto, Señor, quiero aprovecharme desde este momento de tan divinas instrucciones, para caminar con libertad y seguridad entre tantos estorbos y peligros como me presenta este mundo miserable, y de este modo llegar más pronto a unirme con Vos. Consígalo así, Virgen Santísima, para vivir compadeciéndome de vuestros dolores y aflicciones, y cumpliendo la promesa que os hice de ser siervo vuestro. Esta sea mi ocupación, estos mis desvelos y cuidados en este valle de lágrimas, porque así después disfrute en la celestial Jerusalén de vuestra compañía, en unión de tantos fieles Servitas que recibieron ya el premio de vuestros servicios, reinando a vuestro lado por los siglos de los siglos. Amén.

* Bien sabidos son los robos que han ocurrido en varias iglesias, así dentro como fuera de la Corte, en los años 26, 28, 31 y 38. Entre ellas fue uno en la de Santo Tomás de Madrid..... y el 26 salió un delincuente al patíbulo en la corte.

domingo, 8 de septiembre de 2019

MES DE LOS DOLORES DE MARÍA SANTÍSIMA - DÍA OCTAVO

Tomado del libro El Servita instruido en el obsequio y amor de su madre María Santísima, o sea, Un mes dedicado y ofrecido a la meditacion de los dolores de María, del padre Víctor Perote, y publicado en Madrid por la Imprenta de Eusebio Aguado en 1839.

   
PREPARACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios y Señor mío, que por el hombre ingrato os hicisteis también hombre, sin dejar por eso la divinidad, y os sujetasteis a las miserias que consigo lleva tal condición; a vuestros pies se postran la más inferior de todas vuestras criaturas y la más ingrata a vuestras misericordias, trayendo sujetas las potencias del alma con las cadenas fuertes del amor, y los sentidos del cuerpo con las prisiones estrechísimas de la más pronta voluntad, para rendirlos y consagrarlos desde hoy a vuestro santo servicio. Bien conozco, dueño mío, que merezco sin duda alguna ser arrojado de vuestra soberana presencia por mis repetidas culpas y continuos pecados, sepultándome vuestra justicia en lo profundo del abismo en castigo de ellos; mas la rectitud de mi intención, y el noble objeto que me coloca ante Vos en este afortunado momento, estoy seguro, mi buen Dios, Dios de mi alma, suavizará el rigor de vuestra indignación, y me hará digno de llamaros sin rubor… Padre de misericordia.
  
No es esta otra más que el implorar los auxilios de vuestra gracia y los dones de vuestra bondad para que, derramados sobre el corazón del más indigno siervo de vuestra Madre, que atraído por su amor y dulcemente enajenado por su fineza viene a pedir esta merced, reflexione y contemple debidamente sus amargos dolores, y causarla de esta manera algún alivio en cuanto sea susceptible con esta ocupación y la seria meditación de mis culpas. Concededme, Señor, lo que os pido por la intercesión de vuestra Madre, a quien tanto amáis. Y vos, purísima Virgen y afligidísima Reina mía, interponed vuestra mediación para que vuestro siervo consiga lo que pide. Yo, amantísima Madre de mi corazón, lo tengo por seguro de vuestra clemencia; porque sé que todo el que os venera alcanzará lo que suplica, y aunque esté en la tribulación se librará de ella, pues no tenéis corazón para deleitaros en nuestras desgracias, y disfrutáis de tanto poder en el Cielo que tenéis el primado en toda nación y pueblo ¡Feliz mil veces acierto a conseguir vuestras gracias para emplearme en tan laudable ejercicio! Derramad, Señora, sobre mí vuestras soberanas bendiciones; muévase mi alma a sentimiento en la consideración de vuestros santísimos dolores; inflámese mi voluntad para amaros cada vez más. Entonces sí que os podré decir: «Oh Señora, yo soy tu siervo…» (Salmo CXV, 16). Consiga yo, en fin, cuanto os pido, siendo para mayor honra de Dios y gloria vuestra, como lo espero, consiguiendo seguro la salvación de mi alma. Amén.
  
DÍA OCTAVO
REFLEXIÓN: AFLICCIÓN Y TRISTEZA DE MARÍA SANTÍSIMA CUANDO MEDITABA LA PROFECÍA DE SIMEÓN
Ya habían encontrado al infante perdido y gozaban de su amable compañía y presencia. María había también duplicado su cuidado y amor, si es que así se puede decir; y aunque ya desde entonces disfrutaban tan apetecido bien y felicidad, con todo, el Corazón de María fluctuaba en las aguas de la tribulación. Como era tanto el amor que le profesaba, como le veía tan hermoso, tan pacífico, tan dulce en su conversacion y tan encantador en su trato, encendia y suscitaba en su imaginacion el fuego que habían antes levantado en ella las palabras de Simeón, y recorría en su mente los tormentos y trabajos excesivos que le había de ocasionar el fin de su venida al mundo. Fácilmente puedes, alma mía, considerar el tormento que causaría en su pecho tan triste recuerdo, cuando el mismo Evangelio hace expresa mencion de él, diciendo: «María conservaba en su corazón estas palabras» (San Lucas 2, 51); y un sabio célebre lo da a entender terminantemente en esta forma: «Pienso que aunque reuniéramos todos los corazones, todos los entendimientos y todas las humanas capacidades en uno, no serían bastantes para llegar a comprender cuánto era el ardor que abrasaba a nuestra Reina al revolver en su ánimo lo que había visto y oido» (Card. Tomás Ánglico OP, Sobre el Salmo XXX, 9). Aunque sin mucho trabajo puedes, alma mía, formarte una idea bastante exacta, y para esto no tienes más que fijarte en uno de los muchos ejemplos que se te ofrecen. Porque si te paras a observar a una madre que tiene un hijo sobremanera querido; si supones que esta madre tuviese conocimiento cierto, que aquella porción tan cara de sus entrañas había de acabar algun día sin remisión su vida en poder de una muerte desastrosísima y muy terrible… ¿qué dolor no atravesaría sus entrañas cada vez que se presentase delante de sus ojos? No es posible poderlo llegar a expresar, y mucho más si estuviera distinguido con unas prerogativas semejantes a las del Hijo de María… ¿Es este, exclamaría aquella infeliz mujer, aquella anterior madre, es este el que forma ahora mi embeleso y después el martirio de mi corazón? ¡Cuánto más me valdría no haberle engendrado, si después he de ser yo misma el testigo de su aflicción!… ¡Oh suerte falaz y desgraciada!… ¡Oh contento lisonjero y engañosa alegría! Para tal mujer, para tan desgraciada madre no habría en tal situación ni descanso ni quietud; los minutos le parecerían horas, las horas días, los días meses, y los meses como los más prolongados años a la vista de su aflicción… Aunque por otra parte los mismos años se la figurarían leves instantes por aproximarse la deplorable enajenación y pérdida de su amado Hijo. Con esta reflexión, alma mía, quizá se llegará a convencer tu misma razón, y vendrás a figurarte los angustiosos desvelos que producían en el ánimo sobresaltado de María Santísima las vivas reflexiones de su imaginación… ¡Qué lágrimas no derramarían sus ojos, testigos evidentes de su dolor!… ¡Oh inocente paloma! ¡Qué comida o bebida tomaríais que no fuese bañada con tan amargo llanto!… ¡Qué sueño sería el debido refrigerio a vuestro cansancio!… ¿Qué haríais en él si no exclamar: «Yo duermo y mi corazón vela» (Cánticos V, 2), y llamando á él la voz de su querido? ¡No se cumplen en mí aquellas consoladoras palabras: «Alégrese tu padre y regocíjese la que te parió» (Proverbios XXIII, 25). A la verdad, que la tristeza y aflicción de María con estos recuerdos la ocasionaría un martirio muy cruel. Medítalo atentamente, alma mía, según la idea que antes has formado, y verás que fue un dolor y pena grande para María Santísima semejante recordación…
  
SENTIMIENTOS Y PROPÓSITOS PARA ESTE DÍA  
Como que el poseer y gozar María Santísima de su amabilísimo Hijo era la cosa que en su parecer, como era efectivamente, encerraba el mayor bien y la felicidad más grande, como era un tesoro el más grande y de infinito valor, y como formaba todas sus complacencias y delicias, por consiguiente no debe causar admiración el verla poseída de dolor y angustias al considerar que algún día se había de desprender de semejante alhaja, y que se la habían de arrebatar de entre sus brazos. Y mucho más si se detenía a recordar el modo tan bárbaro y cruel con que habían de apagar tan divina luz, y los oprobios que habían de acompañar a tan abominable acción… Lo que sí me admira, Madre mía de mi corazón; lo que sí me admira, repito, es el poco caso que hago de las lecciones que me dais, y lo poco que me aprovecho de los ocultos arcanos que en ellas se encierran para mi bien… Vos, Virgen santa, os llenais de amargura al presentir el fin que espera a vuestro tierno y regalado Hijo, porque es el objeto único de vuestro amor, y del que recibís tantas gracias y consolaciones… y yo, reina de mi vida, vivo tan descuidado del único bien, de la prenda que más estimo, y de la que me ha de hacer feliz por toda la eternidad, que es mi alma… ¿Y yo, para decirlo mas claro, si es que puedo sin llenarme de rubor, hago tan poco caso de mi salvación y de conseguir que mi alma sea feliz y afortunada por toda la eternidad?… ¡Oh necedad!…¡Oh desvío lastimoso! ¿Qué espero conseguir de esas honras por que tanto me afano… de esos negocios que tantos desvelos me causan, y por cuya consecución ni como, ni bebo, ni sosiego, ni descanso? ¿Qué puede ser más que el aprecio, la distinción y el nombre de los hombres? ¿Qué.... más que el pasar una vida cómoda, sin carecer de nada vivir agasajado, obsequiado, reverenciado y aun temido?… Pero y todo esto, ¿qué vale?… ¿De qué me servirá en aquel momento crítico, en aquel pesado lance de mi juicio? ¡Ah!… Si esta noche escuchare la voz del Evangelio que, como al rico, me dice: «Hoy mismo será la separación de tu cuerpo y de tu alma, y vendrás a darme cuenta… ¿de qué te sirve todo eso que has congregado, si estás vacío de buenas obras?»… Conozco, Princesa del empíreo, mi insensatez y demencia… No desprecio ni un leve consejo de mis amigos cuando pertenece al logro de mis deseos y con tanta desvergüenza hollo y menosprecio los que me da mi Redentor, hablando a Marta y en ella a todos los cristianos… diciendo: «¿Para qué te afanas y turbas con tantos negocios, cuando uno solo es necesario?». Oigo clamar a los Profetas en el Antiguo Testamento, a los Evangelistas y San Pablos en el Nuevo, y que sin intermisión me gritan y amonestan el camino que debo llevar, y el negocio único de mi salvacion, en que me debo ocupar con esmero y solicitud… Pero yo, sordo y ciego, doy más crédito y me guío por mis apetitos y pasiones, que no al mismo Señor que me vino a salvar. ¿Es posible, alma mía, es posible que antepongas esa tu pasión, tu tibieza, tu poco recogimiento, tu libertinaje y desenfrenamiento al consejo adorable de tu Redentor, y a los avisos de tus más fieles apreciadores? ¿Es posible que prefieras esos bailes, torneos y banquetes, esas palabras amatorias, esos desahogos livianos, y en suma, tantas culpas y delitos que te han de perder y condenar sin remedio, a las saludables doctrinas de los que de veras te aman, y a las tan útiles instrucciones de los que desean verte glorificada y feliz en su compañía?… Abre, alma mía, los ojos, y aprovéchate de la luz que en esta ocasion te ofrece tu misericordiosa Madre… Expurga y sacude con su ayuda todos cuantos estorbos te se presentan, y conoce que algún día te alegrarás de haberlo hecho así. ¡Sí, Reina mía, me aprovecharé de vuestras saludables lecciones, que tanto contribuyen a mi eterna salud! ¿ Con qué os podré pagar beneficios tan inestimables? Por tanto, Virgen mía, os propongo mirar con más interés mi propia salud; que si así lo hago me podré gloriar de siervo vuestro en esta vida, y os acompañaré en premio eternamente.
 
CONCLUSIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
¿Por qué, oh Dios mío, no he de daros las más humildes gracias, cuando en esta breve consideración os habéis dignado comunicar a mi alma los importantísimos conocimientos de unas verdades que tan olvidadas y menospreciadas tenía por mi abandono y necedad? ¿Por qué no he de concluir este saludable ejercicio rindiéndoos las más profundas alabanzas, cuando en él siento haberse encendido en mi corazón la llama del amor divino, que tan amortiguada estaba por un necio desvarío y por una fatal corrupción de mi entendimiento? Y pues que Vos, que sois la verdad infalible y el verdadero camino que conduce a la patria celestial, habéis tenido a bien de comunicar a mi alma los efectos propios de vuestro amor, con los que puedo distinguir lo cierto e indudable que me sea útil a la salvación, y lo falso y mentiroso que me precipitará a mi perdición, por tanto, Señor, quiero aprovecharme desde este momento de tan divinas instrucciones, para caminar con libertad y seguridad entre tantos estorbos y peligros como me presenta este mundo miserable, y de este modo llegar más pronto a unirme con Vos. Consígalo así, Virgen Santísima, para vivir compadeciéndome de vuestros dolores y aflicciones, y cumpliendo la promesa que os hice de ser siervo vuestro. Esta sea mi ocupación, estos mis desvelos y cuidados en este valle de lágrimas, porque así después disfrute en la celestial Jerusalén de vuestra compañía, en unión de tantos fieles Servitas que recibieron ya el premio de vuestros servicios, reinando a vuestro lado por los siglos de los siglos. Amén.

sábado, 7 de septiembre de 2019

COLETAZOS DEL HURACÁN “FRANCISCO”

No solamente cuando Bergoglio viaja a algún país, el país destinatario de su ingrata presencia sufre alguna calamidad de cualquier índole, sino también cuando sobrevuela los países intermedios en su itinerario.

El avión de AlItalia en el que viaja Bergoglio
   
En esta ocasión, el viaje de Bergoglio fue a Mozambique, Madagascar y Mauricio. En su camino, pasó por Italia (desde luego, al quedar el Vaticano dentro de la capital), Grecia, Egipto, Sudán del Norte y Sudán del Sur, Uganda, Tanzania, Malaui y Zambia, enviando sendos telegramas a los gobernantes de las dichas naciones al cruzar su espacio aéreo. Y acontecieron los siguientes hechos:
  
1º EGIPTO: MUEREN HIJO DE EXPRESIDENTE ISLAMISTA Y FUNCIONARIO DE ENERGÍA NUCLEAR.
 
  
El miércoles 4 de Septiembre, falleció a los 24 años Abdulá Morsi, hijo menor del ex-presidente egipcio Mohamed Mohamed Morsi Isa al-Ayyat y su esposa Naglaa Ali Mahmoud, víctima supuestamemte de un infarto cardíaco.
  
Ahmed, hermano del fallecido, relata que Abdulá sufrió un espasmo mientras conducía con un amigo en la capital egipcia a las 21:30h (hora local) y fue declarado muerto media hora después en el Hospital Oasis en Hadayek Al-Ahram, gobernatorado de Giza.
  
El 21 de Junio, Abdalá acusó al actual Ministro del Interior Mahmoud Tawfiq y su predecesor Majdi Abdel Ghaffar, a los jueces Mohamed Shereen Fahmy, Shaaban al-Shami y Ahmed Sabry, como también al Fiscal General Nabil Sadek y al jefe de Inteligencia Abbas Kamel como “cómplices” de la muerte de su padre Mohamed el pasado 17 de Junio durante su juicio bajo cargos de espionaje a favor de Catar, por complicaciones de la diabetes, hipertensión y falla hepática y renal, agravadas por los seis años de confinamiento en prisión tras ser derrocado en 2013 por el general Abdel Fattah Al-Sisi, actual mandatario de Egipto, diciendo: «Ellos lo mataron: Que Alá los mate. #SisiMatóAMorsi».
  
Trino de Abdulá Morsi (la cita entrecomillada dice «Que sepan nuestros hijos que sus padres y abuelos fueron hombres que no aceptan la injusticia y que no aceptarán nunca renunciar de forma humillante a su patria, su legitimidad y su religión», proveniente de su padre Mohamed).
 
Mohamed Morsi fue miembro de la Hermandad Musulmana, y fue electo presidente en 2012 luego de la Revolución del 25 de Enero (o de la Plaza Tahrir), que derrocó al presidente Hosni Mubarak el año anterior.
  
Abdalá fue sepultado junto a la tumba de su padre la noche del jueves en el cementerio cairota Al-Wafaa wa al-Amal (Fidelidad y Esperanza), lugar de entierro de los líderes de la Hermandad Musulmana, entre fuertes medidas de seguridad, que incluían la prohibición de grandes reuniones.
 
Al día siguiente, luego de asistir a una conferencia en el marco del “Encuentro de coordinación de Investigación final sobre el estudio de tendencias temporales de polución en áreas costeras por aplicación de herramientas isotópicas y nucleares” organizado por la Agencia Internacional de Energía Atómica en Marrakech (Marruecos), falleció de un infarto el científico nuclear Abu Bakr Abdel Moneim Ramadan (61), profesor en el Departamento de Sitios y Ambiente de la División de Control de Radiación de la Autoridad de Energía Atómica egipcia.
  
 
Según Ahsraf Ibrahim, embajador egipcio en Marruecos, Ramadan se sintió enfermo durante la conferencia luego de beber un vaso de jugo de naranja (así como lo leéis), y se fue a su habitación de hotel en la zona turística de Agdal, para pedir asistencia médica, pero murió antes de llegar a una clínica privada de la ciudad; y que la embajada espera que las autoridades marroquíes realicen las gestiones pertinentes para retornar el cadáver a su país.
 
El fiscal de Marrakech ordenó realizar la autopsia del cadáver de Ramadan, y los médicos de la clínica a la que se dirigiría tomaron muestras de sangre para enviarlas a Casablanca con el fin de analizar si hubo envenenamiento (fuentes revelaron que había experimentado un fuerte dolor abdominal).
  
El experto egipcio participó previamente en encuentros oficiales con ministros de ambiente árabes en 2014, y junto a otros expertos en 2015 estudió los efectos potenciales de los reactores nucleares de Bushehr en Irán y Dimona en Israel. Con su muerte se suma a varios científicos egipcios (Mustafa Musharrafah, Samira Moussa, Samir Naguib, Yehia el Mashad, Said Bedair, Gamal Hamdan) muertos en circunstancias misteriosas (aunque el responsable empieza con M y termina en OSSAD -el que tenga inteligencia, razone-).
 
2º ZIMBABUE: EX-DICTADOR MUGABE MUERE EN HOSPITAL DE SINGAPUR.
  
  
Ayer 6 de Septiembre, a las 10:40h, en el hospital Gleneagles de Singapur donde permaneció internado desde el mes de Abril, falleció el exdictador Robert Gabriel Mugabe Matibili (derecha, en silla de ruedas) a los 95 años de edad.
 
Emmerson Dambudzo Mnangagwa, actual presidente de Zimbabue, quien confirmó la noticia con el siguiente trino:
«Es con la mayor tristeza que anuncio el fallecimiento del padre fundador y ex presidente Cdte. Robert Mugabe. Fue un icono de la liberación, un panafricanista que dedicó su vida a la emancipación y empoderamiento de su gente. Su contribución a la historia de nuestra nación y el continente nunca será olvidado. Que su alma descanse en paz eterna».
presidirá el entierro en el Acre de los Héroes Nacionales, monumento y panteón en Harare, la capital del país (diseñado y construido en 1981 a semejanza del Cementerio de los Mártires Revolucionarios en Taesong-guyŏk, a las afueras de Pionyang, Corea del Norte) -aunque Mugabe no quería ser sepultado allí, y que Mnagagwa, el mismo que lo había derrocado, presidiese su funeral-.
  
Trino del presidente de Zimbabue
   
Ciertamente Robert Mugabe no será olvidado, porque DURANTE SUS 37 AÑOS DE TIRANÍA LA INFLACIÓN LLEGÓ A 79.600’000.000% EN 2015, HUBO MASACRES CONTRA LOS BLANCOS SO PRETEXTO DE “REFORMA AGRARIA”, Y DEJÓ UN PAÍS ARRUINADO (los zimbabuenses criticaban que Mugabe se atendiera en un hospital cinco estrellas en Singapur porque «durante sus 37 años en el poder no construyó nunca un sólo hospital decente») Y CON HAMBRE (aunque lo único rescatable en su gobierno fueron las leyes contra la sodomía). Y como era catomarxista y adúltero (Mugabe cuando estuvo casado con Sarah Francesca “Sally” Hayfron, tuvo una aventura con su secretaria Grace Ntombizodwa Marufu -a la sazón casada con el oficial de la fuerza aérea Stanley Goreraza, actual agregado de defensa de la embajada de Zimbabue en India. Tras la muerte de su esposa Sally en 1992 por falla renal, Mugabe se casó con Grace cuatro años después, luego de ella divorciarse de Goregaza-, con quien tuvo dos hijos y al morir Sally, se casó con ella), para remate, SU ALMA ARDA EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD.
  
3º ITALIA: DENUNCIA CONTRA EXMINISTRO SALVINI POR “DIFAMACIÓN” A LÍDER DE ORGANIZACIÓN PRO-INMIGRANTES (Y PERIODISTA LO INSTA AL SUICIDIO).
 
  
Un equipo de fiscales en Milán afines al nuevo gobierno poulista-centroizquierda (Movimiento 5 Estrellas-Partido Democrático) estudia una demanda contra el ex-ministro del Interior y ex-vicepresidente del Consejo de Ministros italiano Matteo Salvini interpuesta por la activista alemana Carola Rackette (31), capitana del barco lleno de inmigrantes ilegales “Sea-Watch 3” proveniente de Libia (el barco), y que finalmente atracó en la sureña ciudad de Riace (Lampedusa) dirigida por Domenico Lucano, a quien la corte de Locri revocó el arresto y extrañamiento de la ciudad ordenado en Octubre de 2018.
  
En el documento de 14 páginas presentado en Roma el pasado mes de Julio por su abogado, Alessandro Gamberini, Rackette acusó al líder de Liga Norte de “difamación agravada” e “instigación a delinquir”, por las amenazas, incluso de violación, que recibió en redes sociales y de parte de una multitud de cuando atracó su barco en Lampedusa el 29 de junio.
  
Rackette pretende que a Salvini se le prohíba usar redes sociales.  Por su parte, Salvini trinó desde su cuenta en Twitter:
  • «Atención, ha llegado la señorita Carola que me quiere cerrar las redes. No hay límite para lo ridículo. ¿Entonces ahora solo puedo usar Instagram?».
  • «Denunciado por una comunista alemana, traficante de inmigrados, que ha estrellado una lancha de motor de la [Guardia de] Finanza: ¡para mí es una medalla! Yo no me rindo, nunca».
Salvini (quien sigue siendo senador) fue cesado el 5 de Septiembre en favor de Luciana Lamorgese, una funcionaria especialista en inmigración, con lo que se busca retomar la cercanía de Italia con la UE. Actualmente el Movimiento 5 Estrellas tiene cinco ministros, y el Partido Democrático los 9 restantes. El independiente Giuseppe Conti permanece como primer ministro.
 
En contravía, informa el diario LA REPPUBLICA que el jefe de redacción de la RadioRAI Fabio Sanfilippo escribió el 4 de Septiembre desde su cuenta de Facebook el siguiente mensaje:
  
 
TRADUCCIÓN (sólo para fines informativos)
«Querido Matteo Salvini,
  
Yo sé que estás haciendo la vista gorda haciendo incluso pasar la derrota por la victoria. Pero yo he sido un leal adversaro casi desde los principios, por tanto puedo permitirme esta misiva abierta, enemigo mío.
 
Ciertamente ver algunos post y algunas directas me hace ternura, tipo que querrás poner las croquetas o el mousse, si prefieres lo húmedo. Pero temo sea tu gurú de las redes sociales que te hace hacer estas pésimas presentaciones, ¡Echémoslo!
  
Te pusiste una soga en el cuello tú mismo, y esto es evidente. Yo estoy feliz. Bueno, si entiende.

Perderás entre el 20% y el 25% de intenciones de voto. ¿Lo sabes? ¿Qué harás? No tienes trabajo, no sabes hacer nada, no tienes tu escaño como eurodiputado, perdiste tu cargo como ministro del Interior. Es cierto que estás en el Senado, pero con la vida a la que estabas acostumbrado luego de seis meses te dispararás un tiro en la cabeza, enemigo mío...
  
Pienso que perderás la secretaría de la Liga Norte o como se llame. Lo que no te perdonarás es de haber plagado la mente de dos sobrinos míos, con mis hijos no te resultó, idiota.
  
Pero los recupero, confía.
  
Lo siento por tu hija, pero tendrá tiempo para recuperarse, basta hacerla seguir por personas calificadas.
  
En la boca del lobo».
Fabio Sanfilippo
  
por lo que la RAI anunció una investigación interna contra el periodista (quien luego eliminó el mensaje), siendo suspendido cautelarmente de su puesto. Y Salvini le respondió:
«Sobre mí di, escribe e insulta como quieras, estoy habituado, pero cuando tiras en colación a los niños yo me encabrono como una bestia y me vuelvo malo. Estoy feliz de responder con el Evangelio: amad a vuestros enemigos y haced el bien a quien os odia. ¿Cómo hace este periodista de la Rai, pagado por vosotros, del servicio público, tú, Sanfilippo, a escribir en Facebook que Salvini en seis meses se suicida? Y bueno... pero después dice “pobrecita su hija, que tendrá necesidad de gente que la recuperará”. Vergonzoso, horroroso a cual más, hablar de niños de seis años... vergonzoso... vergonzoso... y después ellos son los democráticos, los cultos, los “intelectuales”. Estoy orgulloso de no haber nacido así y estoy feliz de ser diferente. A mí estas personas no me dan rabia, me dan tristeza y pena humana».
 
4º UGANDA: MUERE LA MONJA MÁS ANCIANA DEL PAÍS, Y ASESINAN A UN AMIGO DE LA FAMILIA PRESIDENCIAL.
  
  
Sor Buenaventura Rosa Nambi, monja de las Hijas de María (o Hermanas de Bannabikira, congregación fundada por Mons. Henri Streitcher y la madre Matilde Catalina Verkley en 1019, y aprobada por Pío XII el 16 de Enero de 1958) en Bwanda (distrito de Kalungu) falleció el jueves 5 de Septiembre a los 105 años de edad, tras sucumbir a una isquemia. Sor Buenaventura nació el 10 de Octubre de 1913, entró en el noviciado en 1934 en el convento de Bwanda, y luego de cuatro años profesó como religiosa en 1939, y se disponía a celebrar los 106 años el próximo mes de Octubre.

El obispo emérito de Masaka, John Baptist Kaggwa, quien presidió la misa fúnebre, describió a sor Buenaventura como una devota, humilde, alegre y bondadosa sierva de Dios, que se dedicó completamente a Él y «que no hay duda que se fue directamente al Cielo».

     
Por otra parte, en el puente Nambirigwa, entre la autopista Entebbe-Kampala, fueron asesinados Joshua Ruhegyera Ntereho y Merina Tumukunde por un agente policial adscrito a Contraterrorismo en torno a las 22:30h (hora local), quienes viajaban en una camioneta Toyota Land Cruiser color negro. La policía halló en la escena del crimen un fusil AK-47 de serial UG POL 56-3100699022697 junto al cadáver de Ntereho, y una gorra de Contraterrorismo en el asiento del copiloto.
   
El agente de policía Davis Taremwa fue arrestado a las 2:00h del día siguiente a los hechos, al comprobarse que el arma y la gorra le pertenecían. Según Fred Enanga, vocero de la Policía de Uganda, Taremwa (quien era cercano amigo de Ntereho) iba en el asiento de copiloto de la camioneta, como quiera que estaba escoltando a Ntereho y a Merina que iban al hotel Millenium de Entebbe para reunirse con el vendedor de automóviles Suubi Robert, y a ese efecto abandonó su cuadrante en el hotel Hidden Treasure (acto injustificado ante la ley y el entrenamiento policial), y lo que sucedió en el intervalo es materia de investigación.

Numerosas fotografías en la cuenta de Facebook de Ntereho lo muestran como muy cercano a la familia presidencial, posando muchas veces junto al teniente general Muhoozi Kaneirugaba (hijo del presidente Yoweri Kaguta Museveni y Janet Kainembabazi Kataaha de Museveni), consejero presidencial senior de Operaciones Especiales de la Fuerza de Defensa Popular de Uganda. Se comenta incluso que es socio comercial de Michael Nuwagira Museveni alias “Toyota”, hermanastro menor del presidente (se rumora que la madre de Ntereho es prima lejana del presidente). Un vídeo lo mostraba contando varios fajos de billetes de 20.000 y 50.000 chelines ugandeses en un portafolios (era prestamista y co-fundador de Amber Finance Ltd).

MES DE LOS DOLORES DE MARÍA SANTÍSIMA - DÍA SÉPTIMO

Tomado del libro El Servita instruido en el obsequio y amor de su madre María Santísima, o sea, Un mes dedicado y ofrecido a la meditacion de los dolores de María, del padre Víctor Perote, y publicado en Madrid por la Imprenta de Eusebio Aguado en 1839.

   
PREPARACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios y Señor mío, que por el hombre ingrato os hicisteis también hombre, sin dejar por eso la divinidad, y os sujetasteis a las miserias que consigo lleva tal condición; a vuestros pies se postran la más inferior de todas vuestras criaturas y la más ingrata a vuestras misericordias, trayendo sujetas las potencias del alma con las cadenas fuertes del amor, y los sentidos del cuerpo con las prisiones estrechísimas de la más pronta voluntad, para rendirlos y consagrarlos desde hoy a vuestro santo servicio. Bien conozco, dueño mío, que merezco sin duda alguna ser arrojado de vuestra soberana presencia por mis repetidas culpas y continuos pecados, sepultándome vuestra justicia en lo profundo del abismo en castigo de ellos; mas la rectitud de mi intención, y el noble objeto que me coloca ante Vos en este afortunado momento, estoy seguro, mi buen Dios, Dios de mi alma, suavizará el rigor de vuestra indignación, y me hará digno de llamaros sin rubor… Padre de misericordia.
  
No es esta otra más que el implorar los auxilios de vuestra gracia y los dones de vuestra bondad para que, derramados sobre el corazón del más indigno siervo de vuestra Madre, que atraído por su amor y dulcemente enajenado por su fineza viene a pedir esta merced, reflexione y contemple debidamente sus amargos dolores, y causarla de esta manera algún alivio en cuanto sea susceptible con esta ocupación y la seria meditación de mis culpas. Concededme, Señor, lo que os pido por la intercesión de vuestra Madre, a quien tanto amáis. Y vos, purísima Virgen y afligidísima Reina mía, interponed vuestra mediación para que vuestro siervo consiga lo que pide. Yo, amantísima Madre de mi corazón, lo tengo por seguro de vuestra clemencia; porque sé que todo el que os venera alcanzará lo que suplica, y aunque esté en la tribulación se librará de ella, pues no tenéis corazón para deleitaros en nuestras desgracias, y disfrutáis de tanto poder en el Cielo que tenéis el primado en toda nación y pueblo ¡Feliz mil veces acierto a conseguir vuestras gracias para emplearme en tan laudable ejercicio! Derramad, Señora, sobre mí vuestras soberanas bendiciones; muévase mi alma a sentimiento en la consideración de vuestros santísimos dolores; inflámese mi voluntad para amaros cada vez más. Entonces sí que os podré decir: «Oh Señora, yo soy tu siervo…» (Salmo CXV, 16). Consiga yo, en fin, cuanto os pido, siendo para mayor honra de Dios y gloria vuestra, como lo espero, consiguiendo seguro la salvación de mi alma. Amén.
  
DÍA SÉPTIMO
REFLEXIÓN: ANGUSTIA Y DOLOR DE MARÍA SANTÍSIMA POR LA PÉRDIDA DE SU QUERIDO HIJO
Ya había cumplido el dulcísimo Salvador del mundo y muy amado Hijo de María doce años, cuando subió en compañía de sus padres a Jerusalén para celebrar la Pascua. Cuánto sería el amor que en este espacio de tiempo le habían cobrado es muy fácil de conocer, porque además que sabían era el Hijo de Dios; además de que su porte, acciones, ejemplos y virtud habían cautivado el corazón, no sólo de todos los que le trataban y admiraban, sino también de cuantos le veían, era Hijo de los dolores de María. Las madres aman íntimamente a sus hijos por los excesivos dolores que les cuesta el darlos a luz; pero Nuestra Señora, aunque no había sufrido estos en su virginal y divino parto, los padeció vehementísimos en el término de su vida, como lo hemos visto, y por tanto le estimaba infinito, además de las razones expuestas. Sucedió, pues, que en esta ocasión pensaba María que venía en compañía de su Esposo el infante Jesús cuando se volvía de la festividad, y José juzgaba que acompañaría a su Santísima Madre… por ser costumbre de los Hebreos que en tales ceremonias los hombres fuesen reunidos a los hombres y las mujeres a las mujeres, mas los niños podían ir con ambos. Cuando se reunieron los dos santos consortes y hallaron que con ninguno venía su querido Jesús, se contristan sobremanera... pero con la esperanza de que acaso vendría con los demas parientes, dan algún alivio a su desconsuelo. Pero ¡ah dolor!, ni aun con estos tampoco se encontraba. Aquí es donde comienza una aflicción la más singular… aquí donde se acrecientan los pasados temores... aquí las mayores ansias del contristado pecho de María… Volando en alas de amor, como saeta que se desprende del arco con violento impulso, vuelve por un lado, haciendo lo mismo por otro el afligido José… Preguntan a cuantos encuentran… «por Dios, decidnos si habeis visto a nuestro amado hijo Jesús»… mas nadie les da razón. Recorren la ciudad, las calles y hasta el mismo templo, preguntan… vuelven una y mil veces, pero todo es inútil. Lloran… suspiran… claman… piden a Dios que castigue sus faltas con todo el rigor de su justicia, pero que les vuelva a su Hijo. «¡Cielo santo, exclama María, Dios eterno y Señor de mi alma, no ha consentido mi Corazón ni mi voluntad en este desgraciado suceso!… ¡Volvédmele, Señor... véanle mis ojos otra vez, aunque se aumenten después las penas de mi alma!… ¡Piedad, Dios mío, piedad con esta vuestra humilde sierva… ¿Qué habrá visto en mí para que así me dejase? ¡Ah… no le habré servido como se merece!… ¡Le habré faltado en algo!… Así será, Señor; pero no, no lo haré más como le vuelva a tener conmigo! ¡Si antes le amaba, ahora le adoraré sin intermisión... si antes le acariciaba como Madre, ahora le respetaré y serviré como a dueño de mi vida…! ¿Dónde te has ido, hijo de mi alma, que así dejas desamparada a tu Madre?… ¡Vuelve a mí, que sin tu vista me es imposible tranquilizarme!». Considera, alma mía, la pena y aflicción de María en estos tres días que careció de la amable compañía de su hijo Jesús. Pues si la madre del joven Tobías tantos extremos hacía por la ausencia de su hijo, que sabía había de volver y no estaba perdido, que dicen las sagradas páginas que lloraba inconsolablemente y decía: «Ay de mí, ay de mí, ¡oh Hijo de mi vida! ¿Para qué te habré dejado ir a peregrinar siendo la luz de mis ojos, el báculo de mi vejez, el consuelo de mi vida y la esperanza de mi posteridad?…» (Tobías X, 4), ¿Qué haría nuestra inconsolable Virgen, que había perdido a un Hijo tan divino y de mayores prendas y cualidades? Si la Esposa se lamenta de haber perdido a su amado, y dice: «Me levantaré y recorreré la ciudad y sus plazas, buscaré al amado de mi alma; lo he hecho y no le he hallado» (Cánticos III, 2), ¿qué hará la más enamorada de todas las esposas viéndose privada de tal amante? Medítalo bien, y hallarás en esta reflexión uno de los mayores dolores de María...
  
SENTIMIENTOS Y PROPÓSITOS PARA ESTE DÍA  
¡Cuán terrible sería vuestra aflicción, Virgen santa!… ¡Qué momentos tan amargos! ¡Oh pérdida la más sensible y dolorosa del mundo… No habíais aún, triste Virgen, conocido en vuestro Hijo señal alguna que os indicase estaría próxima su muerte. No esperábais de manera alguna tan funesto suceso... Y sin embargo, Jesús ya no está contigo… Jesús no está como en otras ocasiones delante de tus ojos, aliviando con su presencia tus penas. Ah… esto sí que es un desconsuelo… Tampoco era de extrañar, Madre mía, presumiéseis que los pérfidos judíos, movidos de algún estímulo de envidia, hubiesen ejecutado en Él algun atentado. ¡Qué ansias… qué dudas… qué temores os afligen! Como las cosas que por alguna violencia están fuera de su centro se inclinan a él, así vuestro amoroso pecho apetecía la vista de su querido y regalado padre, esposo y señor. No perdonasteis diligencias y desvelos hasta encontrarle; no disteis reposo alguno a vuestro Corazón hasta verle y hallarle… ¡Digno ejemplo! ¡Admirable lección para nosotros, que habiendo perdido la prenda preciosa e inestimable de la gracia, nos estamos tranquilos y sin poner diligencia alguna para buscarla! ¡Oh desvarío y necedad digna de llorarse con lágrimas de sangre! ¡Vos, reina de mi vida, no os juzgábais ni teníais por segura sin vuestro amado Hijo, que era vuestro consuelo y vida, y nosotros, habiendo visto huir de nosotros a la que nos conduce a la patria feliz, y sin la que no podemos ver ni gozar al que es la alegría de los Ángeles, y forma la felicidad esencial de los Santos... vivimos tan sin pena, que parece nada nos falta y que todo lo tenemos en casa!… Estoy persuadido, Señora, de que no conocemos el estado tan fatal de nuestra alma en semejante situación, porque si consideramos que sin la gracia de Dios somos como sepulcros descubiertos que exhalan un fetidísimo hedor…vasos de ira y de maldición…mansión de los demonios… leños secos y preparados para el fuego eterno… objeto el más despreciable y provocador a los ojos de Dios… no estaríamos un instante sin ella, ni daríamos otra vez cabida al pecado para robárnosla… Si por el contrario considerásemos los bienes de esta gracia; si reflexionáramos que es un adorno y vestidura imprescindible para entrar en aquel celestial convite de la gloria; que por ella nos hacemos amigos de Dios, sus delicias y, si se puede así decir, su embeleso y encanto, no haríamos tan poco caso ni la miraríamos con tanto descuido. Si escuchásemos a que Ezequiel nos dice: «Que en cuanto el justo se aparta de su justicia y obra la iniquidad pierde el mérito de todas ellas, y el Señor no las recordará» (cap. XVIII, 24), que el Apóstol nos exhorta «a obrar con temor y temblor nuestra felicidad eterna» (Filipenses II, 12); y por último, a lo que él mismo escribe a los de Éfeso: «Tened entendido que todo fornicador, o inmundo, o avaro no tiene parte en la herencia del Señor» (cap. V, 5), no correríamos tan precipitados en pos de nuestros vicios; no amaríamos tanto los bienes perecederos del mundo; no estimaríamos tanto sus honores y vanidades; solo la gracia, la gracia solo de Dios tendría el lugar preferente en nuestro corazón. ¿De qué me sirven, Madre y Señora mía, todas las cosas de esta vida si de la noche a la mañana desaparezco de ella y soy trasladado al tribunal del Señor, supremo juez de todas mis acciones? ¡Oh gracia, exclamaré entonces, oh gracia, que ahora me eres tan necesaria!… ¡Oh justificación... oh inculpabilidad de vida!… ¿Adónde estás? ¡Los pasatiempos y vanidades de la tierra me han desamparado, dejándome en manos de mi condenación!… ¡Ven, ven a mí, que contigo alcanzaré el perdón! ¡Pero ah… cuán tarde te pretendo… cuando ya no te puedo lograr!… Mas ahora que tengo tiempo, Virgen Santísima, ahora que con esta reflexión me encuentro sumamente convencido, os prometo no mirarla ya con tanto descuido; si la pierdo o he perdido por mi debilidad y miseria, la buscaré con el mismo cuidado que Vos al autor de ella, vuestro Hijo Jesus, y no descansaré hasta encontrarla, viviendo hasta tanto en un contínuo desasosiego; que si así lo hago seré el más feliz de vuestros siervos, asegurando para siempre mi eterna fortuna.
 
CONCLUSIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
¿Por qué, oh Dios mío, no he de daros las más humildes gracias, cuando en esta breve consideración os habéis dignado comunicar a mi alma los importantísimos conocimientos de unas verdades que tan olvidadas y menospreciadas tenía por mi abandono y necedad? ¿Por qué no he de concluir este saludable ejercicio rindiéndoos las más profundas alabanzas, cuando en él siento haberse encendido en mi corazón la llama del amor divino, que tan amortiguada estaba por un necio desvarío y por una fatal corrupción de mi entendimiento? Y pues que Vos, que sois la verdad infalible y el verdadero camino que conduce a la patria celestial, habéis tenido a bien de comunicar a mi alma los efectos propios de vuestro amor, con los que puedo distinguir lo cierto e indudable que me sea útil a la salvación, y lo falso y mentiroso que me precipitará a mi perdición, por tanto, Señor, quiero aprovecharme desde este momento de tan divinas instrucciones, para caminar con libertad y seguridad entre tantos estorbos y peligros como me presenta este mundo miserable, y de este modo llegar más pronto a unirme con Vos. Consígalo así, Virgen Santísima, para vivir compadeciéndome de vuestros dolores y aflicciones, y cumpliendo la promesa que os hice de ser siervo vuestro. Esta sea mi ocupación, estos mis desvelos y cuidados en este valle de lágrimas, porque así después disfrute en la celestial Jerusalén de vuestra compañía, en unión de tantos fieles Servitas que recibieron ya el premio de vuestros servicios, reinando a vuestro lado por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 6 de septiembre de 2019

SOBRE LA AUTORIDAD HUMANA ESTÁ LA AUTORIDAD DIVINA

Tomado de la página del PADRE HERNÁN VERGARA.
 
“Indiscutiblemente Cristo dió a sus apóstoles y en ellos a sus legítimos sucesores una triple prerrogativa: la prerrogativa del magisterio, la de la jurisdicción y la del sacerdocio. Pero, esa prerrogativa de la jurisdicción (el poder legislativo, el poder coercitivo y el poder judicial) no es absoluto, ni independiente, sino que depende del poder absoluto que solamente tiene Dios, está respaldado por la autoridad divina y no puede rebasar los limites que Dios mismo le ha dado.
 
Sobre la autoridad humana, está la autoridad divina; sobre las normas jurídicas, la Verdad Revelada; sobre la jurisdicción de los hombres, cualquiera que sea ésta, está la ley de Dios.
 
Esas prerrogativas dadas por Cristo a los apóstoles y a sus legítimos sucesores no son en beneficio de ellos, sino ‘in ædificatiónem Córporis Christi’, para la edificación, no la destrucción del Cuerpo de Cristo. 
   
Son ideas que conviene recordar y precisar, ya que su Excelencia, al anticipar estos principios, parece querer decirnos: si no aceptáis lo que os voy a decir, no aceptáis la palabra de Cristo. ¡Depende, Excelencia, depende! Porque cuando la palabra de la autoridad humana, cualquiera que sea esa autoridad, contradice claramente la palabra de Dios, no debemos escucharla, siguiendo también las enseñanzas de Cristo y lo que San Pablo nos enseña:
‘Porque si nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes os hemos dicho, os lo decimos ahora de nuevo: si alguno os anunciare otro evangelio del que habéis recibido, sea anatema. ¿Quiero, por ventura, persuadir a los hombres o a Dios? ¿Pretendo agradar a los hombres? Cierto que, si todavía pretendiese agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo’…
Sobre el poder jurisdiccional está el poder sacramental, ya que el primero no imprime carácter, puede ser removido; mientras el poder sacramental, además de ser la base del poder jurisdiccional, no puede ser por nadie suprimido, ya que imprime un carácter indeleble.
 
Que exista en la Iglesia, fundada por Cristo, una autoridad, esencialmente ligada a la misión salvífica que Ella tiene, ni duda cabe; pero, tampoco podemos dudar de que los hombres, que por su dignidad y oficio han recibido ese poder, pueden abusar de él, en contra de la misma misión salvífica de la Iglesia, como nos lo comprueba abundantemente la historia de la Iglesia…
 
La obediencia ciega, muda, pasiva, considerada por algunos como heroica y necesaria, no puede admitirse de modo absoluto y sin restricción alguna. Ciegamente sólo andan los topos. Cuando Dios ha dado al hombre un átomo de inteligencia, es, sin duda, para que la emplee en todo, hasta en obedecer. Cuando Dios nos ha dado una ley, una doctrina es para ajustarnos a ella nuestros actos. Cuando una orden no debe cumplirse, la dignidad humana, la conciencia y la misma fe aconsejan e incluso imponen el gravísimo deber de no obedecer y de aceptar de lleno toda responsabilidad que nace de esa mal llamada entonces desobediencia.
 
Ya sabemos que hay pequeños espíritus incapaces de comprender lo que acabamos de escribir; ya sabemos que innumerables hombres minúsculos, justifican y esconden su infidelidad a Dios con su mal entendida obediencia a los hombres. Pero todo hombre sincero, que busca a Dios de verdad, debe siempre obrar como le dicta su inteligencia, su conciencia, su misma fe, suceda después lo que suceda; que la desobediencia a los hombres es en este caso una virtud sublime y heroica, porque antepone la obediencia a Dios sobre la obediencia a los hombres, aunque tenga que afrontar las represalias del abuso del poder.
 
La obediencia es el reconocimiento práctico de la autoridad, por parte de nuestra libertad o nuestra libre voluntad, porque ésta busca hacer la voluntad de Dios. Es una virtud moral, no es una virtud teologal”.
  
PADRE JOAQUÍN SÁENZ Y ARRIAGA SJ, ‘La nueva iglesia montiniana’, páginas 596-600.

CARTA ABIERTA A SQUETINO DE CATÓLICOS TRADICIONALISTAS

Ha llegado a conocimiento esta misiva de unos fieles católicos, en respuesta a la carta que publicaran Squetino en su blog y el diácono José Ramón González en Sapiéntiæ Sedei Filii (con un anexo justificando su “ordenación” con haber mostrado la “dispensa” al padre Ramiro Ribas), enlodando a los demás obispos tradicionalistas, sedevacantistas o no para justificar la violación a los sagrados Cánones.
  
Publicamos la carta en su integridad, sin añadir ni quitar nada, con el único propósito y bajo el mandato de defender la Verdadera Iglesia Católica contra las insidias sectarias.
CARTA ABIERTA A SQUETINO DE CATÓLICOS TRADICIONALISTAS
 
Fieles católicos temerosos de Juan José Squetino y de algunos de sus impuros sacerdotes, manifestamos nuestra preocupación ante el fenómeno del Squetinismo.
 
I.- En los últimos días, gracias a la excelente publicación del sitio: http://wwwmileschristi.blogspot.com/ hemos constatado la debacle del grupo de personas y clérigos dirigidos por Juan José Squetino Schattenhofer, denominado como el fenomeno: Squetinismo, debido a que propiamente no son la Iglesia Católica, pues se guian por leyes propias, con cierto barniz de catolicidad.

Llama la atención la carta que publica el sitio Miles Christi, suscrita por el Padre Hernán Vergara, exponiendo las graves faltas de la Fundación San Vicente Ferrer o Squetinismo al Derecho Canónico de la Iglesia Católica, promulgado por el Papa San Pío X; a lo que Juan José Squetino responde en su sitio: fundacionsanvicenteferrer.blogspot el día 31 de agosto de 2019 asegura que está desviada de la verdad, aunque afirma Squetino: “Es muy interesante por su apego al Código de Derecho Canónico”.

Squetino Schattenhofer se lamenta de los comentarios que asegura son mentiras, calumnias y difamaciones; arremetiendo para guardar su honorabilidad contra: Mater Boni Consilii del Padre Ricosa, Fraternidad San Pío X, contra Monseñor Pivarunas y su obra de CMRI, contra el Obispo Dávila Gándara y la Sociedad Trento, contra Monseñor Morello, Dolan; asegurando que son peores o más escandalosos que la Fundación del squetinismo.

Squetino Schattenhofer asegura que los Obispos mencionados y sus congregaciones son malas o desviadas de la verdad porque en esos grupos existen sacerdotes que desdicen de su vocación; contradictoriamente se lamenta Squetino: “QUERER HACER CREER QUE LOS SACERDOTES QUE ESTUVIERON O PASARON POR LA FUNDACIÓN SE FUERON POR CULPA MÍA Y SÓLO MÍA ES RIDÍCULO Y CALUMNIOSO.” El mismo Squetino acusa y define como malos a los Obispos mencionados por los sacerdotes que asegura abandonaron su sacerdocio.
 
Squetino Schattenhofer se contradice en la misma carta, por una parte afirma:  “ES VERDAD QUE NO QUIERO COMULGAR CON EL MOVIMIENTO TRADICIONALISTA NI SEDEVACANTISTA”. Incongruentemente con su argumento los convoca: “A LOS OBISPOS SEDEVACANTISTAS Y A LOS SACERDOTES SUMISOS A SUS OBISPOS LOS QUIERO INSTAR A QUE ESTUDIEN EL TEMA DE LA NECESIDAD DEL PAPA A TRAVÉS DEL CÓNCLAVE Y QUE SE ABRAN A UNA SANA DISCUSIÓN TEOLÓGICA”…  “LOS OBISPOS SEDEVACANTISTAS, SÓLO TIENEN EL PODER DE ORDEN Y EJERCEN LA JURISDICCIÓN EXTRAORDINARIA SÓLO DE UNA MANERA PROVISIONAL”. Entonces el Squetinismo no comulga con ellos pero los convoca y les reconoce el poder de Orden y de Jurisdicción.
 
II.- Nos llama la atención que Squetino previendo un señalamiento contra su persona, asevera en su reciente carta: “el movimiento “tradicionalista” y “sedevacantista” está infiltrado hasta la coronilla por enemigos de Cristo”, curioso porque en Guadalajara es señalado de ascendencia judía por el apellido Schattenhofer, por su cercanía religiosa con el también sacerdote acusado de ascendencia judía Sergio Ruíz Vallejo, quienes en algún tiempo se reunían los viernes al atardecer para rezar los salmos. Squetino acusa antes de ser acusado, recuerde que el primero en acusar es el primer sospechoso.
  
III.- Su enfermiza obsesión por tener un Papa a como dé lugar, puede sustentarse en el deseo de buscar el control del tradicionalismo para hacer exactamente lo que hace con la muy dividida capilla de María Auxiliadora, en la calle Arista, en la ciudad de Guadalajara, Jalisco: un total desorden.
   
Que inicie su reforma por pedir perdón público a los Obispos que ha difamado, a las familias que sus sacerdotes bajo su autoridad robaron la inocencia a los fieles que creyeron que eran santos, pero en realidad se trataba de hombres sin moral.
  
IV.- Es conocido de muchos su afán por ordenar sacerdotes a los menos aptos, los no preparados o los escandalosos y después abandonarlos, lavándose las manos cual otro Pilatos: pero su osadía o su afán sacrílego es su empeño por defender la ordenación sacerdotal de un hombre unido con vínculo matrimonial, proponiéndolo como un acto heroico y comparandolo con San Pedro.

Nos atrevemos a decir que Squetino representa la autodemolición de la verdadera Iglesia, es el Jorge Marío Bergoglio de la Iglesia remanente, es la abominación en el lugar santo, porque el Squetinismo se encuentra por encima del Derecho Canónico, por encima del que ellos dicen ser Papa: Lino II, por encima del Concilio de Elvira, por encima de todos los Obispos que han sostenido la tradición católica.

Creemos ante las evidencias que JUAN JOSÉ SQUETINO ES LA ABOMINACIÓN EN EL LUGAR SANTO, ES JORGE MARIO BERGOGLIO, EL “HUMILDE FRANCISCO” DISPUESTO PARA DESTRUIR LA FE VERDADERA.

V.- Lo mejor que le puede pasar a México es que Squetino se vaya, México repudia a este hombre que devora la fe de los católicos, que divide familias, que siembra discordias, que levanta calumnias, que destruye comunidades con aparente santidad, es un MERCENARIO.

VI.- Juan José Squetino predica de sí mismo ser la parte más sana de la Iglesia Católica, y difama, calumnia y señala a sus hermanos en el episcopado de no obedecer a nadie, cuando es un hecho que EL SQUETINISMO NO OBEDECE LA TEOLOGÍA, NI AL DERECHO CANÓNICO, NI LA LITURGÍA, ES UNA MEZCLA MISTERIOSA QUE EN VERDAD PODEMOS LLAMARLE: LA ABOMINACIÓN EN EL LUGAR SANTO, O EL TRIUNFO TAN DESEADO POR LA SINAGOGA DE SATANÁS.
 
Finalmente expreso mi más sentido pesar por las personas más cercanas al astuto Squetino, espero en Dios no pierdan la fe cuando se manifieste el hombre de pecado que tienen por semi-Dios.
 
Agradecemos a este sitio que nos permita manifestarnos, hacer publico el rechazo que sentimos por este señor Squetino, con la gracia de Dios vamos a solicitar al periodico que haga público nuestro rechazo a este Naasón Joaquín García de la tradición, que se dice ser el elegido para ser el Papa.
  
Gracias a Dios.

MES DE LOS DOLORES DE MARÍA SANTÍSIMA - DÍA SEXTO

Tomado del libro El Servita instruido en el obsequio y amor de su madre María Santísima, o sea, Un mes dedicado y ofrecido a la meditacion de los dolores de María, del padre Víctor Perote, y publicado en Madrid por la Imprenta de Eusebio Aguado en 1839.

   
PREPARACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios y Señor mío, que por el hombre ingrato os hicisteis también hombre, sin dejar por eso la divinidad, y os sujetasteis a las miserias que consigo lleva tal condición; a vuestros pies se postran la más inferior de todas vuestras criaturas y la más ingrata a vuestras misericordias, trayendo sujetas las potencias del alma con las cadenas fuertes del amor, y los sentidos del cuerpo con las prisiones estrechísimas de la más pronta voluntad, para rendirlos y consagrarlos desde hoy a vuestro santo servicio. Bien conozco, dueño mío, que merezco sin duda alguna ser arrojado de vuestra soberana presencia por mis repetidas culpas y continuos pecados, sepultándome vuestra justicia en lo profundo del abismo en castigo de ellos; mas la rectitud de mi intención, y el noble objeto que me coloca ante Vos en este afortunado momento, estoy seguro, mi buen Dios, Dios de mi alma, suavizará el rigor de vuestra indignación, y me hará digno de llamaros sin rubor… Padre de misericordia.
  
No es esta otra más que el implorar los auxilios de vuestra gracia y los dones de vuestra bondad para que, derramados sobre el corazón del más indigno siervo de vuestra Madre, que atraído por su amor y dulcemente enajenado por su fineza viene a pedir esta merced, reflexione y contemple debidamente sus amargos dolores, y causarla de esta manera algún alivio en cuanto sea susceptible con esta ocupación y la seria meditación de mis culpas. Concededme, Señor, lo que os pido por la intercesión de vuestra Madre, a quien tanto amáis. Y vos, purísima Virgen y afligidísima Reina mía, interponed vuestra mediación para que vuestro siervo consiga lo que pide. Yo, amantísima Madre de mi corazón, lo tengo por seguro de vuestra clemencia; porque sé que todo el que os venera alcanzará lo que suplica, y aunque esté en la tribulación se librará de ella, pues no tenéis corazón para deleitaros en nuestras desgracias, y disfrutáis de tanto poder en el Cielo que tenéis el primado en toda nación y pueblo ¡Feliz mil veces acierto a conseguir vuestras gracias para emplearme en tan laudable ejercicio! Derramad, Señora, sobre mí vuestras soberanas bendiciones; muévase mi alma a sentimiento en la consideración de vuestros santísimos dolores; inflámese mi voluntad para amaros cada vez más. Entonces sí que os podré decir: «Oh Señora, yo soy tu siervo…» (Salmo CXV, 16). Consiga yo, en fin, cuanto os pido, siendo para mayor honra de Dios y gloria vuestra, como lo espero, consiguiendo seguro la salvación de mi alma. Amén.
  
DÍA SEXTO
REFLEXIÓN: SOBRESALTO Y AFLICCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA DURANTE LA JORNADA EN LA HUÍDA A EGIPTO
¡Bien se nos dejan conocer las molestias e incomodidades de nuestros santos caminantes! ¡Como que iban fugitivos y se dirigían a un lugar desconocido! Sobrecogidos del temor no se atrevían a caminar por los caminos acostumbrados y sabidos de todos, sino por los más ocultos senderos (San Vicente Ferrer, Sermón en la octava de los Santos Inocentes). Cuando percibía la enamorada Madre algunas pisadas de los viajeros, y si alguno por casualidad se ofrecía a su vista, le parecía ser los satélites que armados del acero le buscaban, y en el momento le ocultaba con un disimulo admirable. Pondera, alma mía, que a esto se añadía la oscuridad de la noche, que es la que aumenta el temor y las representaciones de la imaginación; el frío y cansancio, pues duró la jornada tres días; la escasez de los alimentos, porque además de la cortedad con que San José se preparó y algún recurso mezquino que llevaban para comprarlos, no se atrevían a aproximarse a algún paraje ni hablar con persona alguna, figurándose acaso que los conocerían. No caminaban sino en la oscuridad, como tiempo más a propósito; mas siempre zozobrosos, nunca se tenían por seguros. En fin, con solo fijar la reflexión en estas circunstancias tan sensibles, podrás, alma mía, llegar a formar alguna idea de lo mucho que sufrieron en tan penoso viaje… «¡Cuándo llegaremos, Hijo de mi vida, decía la divina Madre con las más amorosas ansias, adonde podamos tener alguna seguridad! ¿Qué dirían, Señor, vuestros enemigos si nos viesen huir?… ¡Insensatos… qué poco se aprovecharían de los inmensos beneficios que les venís a hacer, y de la incomparable salud que les vais a dar!… Y yo, único consuelo de mi corazón… y yo ¿que había de hacer si os arrebatasen de mis manos?… ¡Moriría sin duda, por ser imposible que viva el cuerpo sin el alma que le vivifica! Pero pues el Cielo me destina para vuestra Madre y conservadora, no, Hijo mío, no me descuidaré en hacer cuanto esté de mi parte; antes pereceré yo y me expondré a los mayores peligros… ¡Lleguemos, Señor, salvos adonde os proporcione toda tranquilidad!… ¡Vos, según me lo anunció aquel venerable anciano, redimiréis a Israel del insoportable peso de sus culpas con vuestra propia Sangre, pero hasta que llegue aquel día para mí tan aciago, y para los hombres tan venturoso, tendré la satisfacción de cumplir las obligaciones que como a vuestra Madre me incumben!…». En estos amorosos coloquios pasaba María Santísima los instantes molestos de la jornada, desahogando al mismo tiempo las aflicciones de su pecho tan enamorado… ¡Oh cariño sin semejante! ¡Oh fidelidad sin igual! ¡Triste situación! ¡Penoso camino!… ¡Bien podeis, Señora, unir vuestras voces a las del Profeta rey, y decir: «Probásteis, Dios mio, mi corazon y le visitásteis en la noche, y no encontrásteis en él iniquidad alguna!…» (Salmo XVI, 3).
  
SENTIMIENTOS Y PROPÓSITOS PARA ESTE DÍA  
Muy bien sabía, tristísima Señora, el Cielo a quién confiaba su tesoro. Tenía por seguro que, como era de infinito valor, se debía confiar a un cuidadoso y solícito custodio; y como conocía que ninguno mejor que Vos lo sería, por lo mismo le depositó en vuestras manos… Gran dignidad, pero muy dificultosa empresa para una criatura que no esté prevenida con las bendiciones de la celestial dulzura. Solo a Vos, ¡oh María!, se debió hacer tal entrega… solo vuestro Corazón podía responder de empresa tan soberana; y la cumplís con tal exactitud, que sois el dechado y modelo más perfecto. De Vos, cuidadosísima Reina, podemos aprender a cumplir con las obligaciones a que Dios nos ha destinado… En Vos se halla descubierto nuestro vergonzoso olvido, o mejor dicho, nuestro total abandono… Vuestras lecciones confunden cada vez más nuestra ignorancia pecamimosa y criminal… ¡Por desgracia no vemos otra cosa en los días tan calamitosos en que vivimos, más que un olvido y abandono total de nuestras respectivas obligaciones!… ¿Y qué nos hemos de prometer… qué hemos de esperar de tan funesto proceder?… Lo dice el Salmista: «que el que declina en sus obligaciones será contado en el número de los inicuos» (Salmo CXXIV, 5). Sí, padres de familias; sí, amos y superiores del mundo, que tan poco celais a vuestros hijos y domésticos, que los veis vivir sin sujeción, al gusto de su desenfreno y al arbitrio de su voluntad, sin amonestarles, sin castigarlos para que se enmienden en lo sucesivo; que los veis asociarse con malas compañías y faltar continuamente a sus respectivos deberes, criándose unos holgazanes y vagamundos, siendo después vuestro oprobio y el de la república; que no les tratáis como debéis, porque vosotros también vivís como no debíais, dándoles escándalo con vuestras desazones y quimeras frecuentes, y con vuestros desarreglos y palabras poco cautas y decentes… sereis juzgados con los inicuos y condenados por toda la eternidad, y tendréis que sufrir las maldiciones que os echen en los infiernos cuando se vean condenados tambien por culpa y descuido vuestro… Sí, hijos y súbditos que tan poco caso hacéis de aprovechar el tiempo, de respetar y obedecer a vuestros padres y superiores, de estar sujetos a lo que os mandan por vuestro bien, y de procurar dar pruebas de lo que sois… aquí mismo, en este mundo serviréis de escarmiento a los demás, como otros muchos que finalizan su vida en afrentosos patíbulos, o sufren el insoportable peso de los grillos y cadenas, haciendo desgraciada su existencia; y en el otro recibiréis el castigo con los perversos, y sin fin… Sí, por último, cristianos todos que tan descuidados sois en el cumplimiento de vuestras obligaciones, que tan poco caso hacéis de que Dios sea en ellas glorificado, y de lo mucho que podíais ganar para vuestras almas en ellas, como sería si, en ese trabajo en que te fatigas y sudas, o en ese destino en que padeces tantas incomodidades, lo sufrieses con paciencia y lo ofrecieses al Señor, para demostrar que cumplías aqui con tus deberes, y que esperabas la eterna retribución por ellos; y que finalmente, vosotros mismos conocéis los daños que os causa vuestra negligencia… seréis reputados con los mayores pecadores del mundo… Pero yo, Madre mía dulcísima, yo de mi parte y en nombre de todos los que oyeren o leyeren estas reconvenciones que les hago originadas de la reflexión que he formado en este día, acerca del cuidado y diligencia que tuvisteis de vuestro santísimo Hijo, por cuyo bien tantas penas y aflicciones acometían a vuestro Corazón… yo, Señora, prometo la enmienda en cuanto hubiere faltado hasta aquí, y estimulado con vuestro ejemplo, pondré en adelante el cuidado más grande por ser fiel en el desempeño de mis deberes… Así, Virgen dolorosísima, me haré envidiable a todo el mundo, admirable a cuantos no lo hagan; así seré el decoro de la sociedad, contribuiré a su bienestar y espléndido acrecentamiento, los que me conozcan me juzgarán como vuestro verdadero siervo, y vuestras delicias y las de mi Dios serán ponerme algun día a vuestro lado…
 
CONCLUSIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
¿Por qué, oh Dios mío, no he de daros las más humildes gracias, cuando en esta breve consideración os habéis dignado comunicar a mi alma los importantísimos conocimientos de unas verdades que tan olvidadas y menospreciadas tenía por mi abandono y necedad? ¿Por qué no he de concluir este saludable ejercicio rindiéndoos las más profundas alabanzas, cuando en él siento haberse encendido en mi corazón la llama del amor divino, que tan amortiguada estaba por un necio desvarío y por una fatal corrupción de mi entendimiento? Y pues que Vos, que sois la verdad infalible y el verdadero camino que conduce a la patria celestial, habéis tenido a bien de comunicar a mi alma los efectos propios de vuestro amor, con los que puedo distinguir lo cierto e indudable que me sea útil a la salvación, y lo falso y mentiroso que me precipitará a mi perdición, por tanto, Señor, quiero aprovecharme desde este momento de tan divinas instrucciones, para caminar con libertad y seguridad entre tantos estorbos y peligros como me presenta este mundo miserable, y de este modo llegar más pronto a unirme con Vos. Consígalo así, Virgen Santísima, para vivir compadeciéndome de vuestros dolores y aflicciones, y cumpliendo la promesa que os hice de ser siervo vuestro. Esta sea mi ocupación, estos mis desvelos y cuidados en este valle de lágrimas, porque así después disfrute en la celestial Jerusalén de vuestra compañía, en unión de tantos fieles Servitas que recibieron ya el premio de vuestros servicios, reinando a vuestro lado por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 5 de septiembre de 2019

OBISPÓN HOMOSEXUALISTA SUPRIME COMUNIDAD MONÁSTICA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  
   
El obispón de Saltillo (México), José Raúl Vera López OP, suprimió a las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento de Saltillo con un decreto PROT 01/19 datado el 3 de setiembre.
 
Decreto PROT 01/19, desmantelando al convento de Adoratrices de Saltillo
   
Según publicó el 3 de setiembre el sitio web ElHeraldoDeSaltillo [www.elheraldodesaltillo.mx], el conflicto comenzó cuando las cinco hermanas se negaron a darle parte de una parcela que ellas recibieron para la construcción de su monasterio.
   
El 16 de abril, la Congregación para la Vida Religiosa del Vaticano aplicó contra las monjas el rigor del Derecho Canónico, que habitualmente nadie toma en serio, en una carta firmada por el arzobispo vaticano José Rodríguez Carballo, el secretario de la Congregación vaticana para las Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica. Carballo ordenó a las hermanas que volvieran a su convento de origen, asentado en Veracruz y Monterrey.
   
ElHeraldoDeSaltillo informa que el 25 de agosto monseñor Vera abusó verbalmente de cuatro de las monjas, frente a un grupo de casi 20 fieles, pidiendo la parcela. Las monjas fueron obligadas a cerrar la puerta de su monasterio en el domicilio 105 de la calle Pilares, en la colonia Jardines del Valle, dejando afuera al vociferante obispo.