jueves, 30 de enero de 2020

SALEN A RELUCIR LAS RAÍCES NAZIS DE SOROS

Por Héctor Rivas, miembro del Movimiento de Juventudes Larouchistas.
  
El presente artículo es una adaptación de la versión que publicó el Comité de Acción Política Lyndon LaRouche (LPAC) en el informe “Your Enemy, George Soros” (George Soros, tu enemigo), en junio de 2008.
 
  
Desde muy joven, la criatura patética conocida como George Soros tomó la decisión deliberada de convertirse en lo que es ahora, un gólem (en el folclore judío, monstruo, hombre artificialmente creado por ritos cabalísticos—Ndt.). Como adolescente, durante la ocupación nazi de su tierra natal, Hungría, Soros dio inicio a su legado genocida trabajando para la maquinaria asesina que masacró a medio millón de judíos húngaros durante el Holocausto. Al joven Soros se le asignó la tarea de saquear las propiedades de los judíos bajo el régimen del teniente general Kurt Becher, jefe de la sección de las Waffen SS eufemísticamente conocida como el Departamento de Economía del Comando de la SS.
   
Soros le atribuye la buena suerte que tuvo de escapar al sino terrible de los campos de concentración (ver “Soros toma el Partido Demócrata”, en nuestra edición de junio de 2008) a su padre, Tivador Schwartz (nombre que luego cambió por el de Soros), quien profesaba que, “como seudocristianos, no hemos alcanzado del todo ese nivel del cristianismo en el que estaríamos dispuestos a poner la otra mejilla”. Sin duda, la familia Soros tupió de bofetadas en la mejilla a los muchos judíos húngaros pobres a los que se embarcó para Auschwitz, a su encuentro con la muerte (Tivador Soros, Masquerade Dancing Around Death in Nazi Occupied Hungary [Baile de máscaras en torno a la muerte en la Hugría ocupada por los nazis], 2001).
   
La familia de Soros se contaba entre la “élite” de los judíos húngaros, una condición que le permitió hacer arreglos para sobrevivir durante la ocupación nazi. El príncipe Alexis Scherbatoff, ex miembro del Cuerpo de Contrainteligencia del Ejército estadounidense antes y después de la Segunda Guerra Mundial, alegaba que Soros obtuvo su primera pequeña fortuna vendiendo su parte del botín incautado a los judíos. Informaba que su primer cómplice fue otro judío húngaro que vendía rubíes y otros despojos nazis en Bélgica tras la Segunda Guerra Mundial.
   
‘Como lo hacen los animales’
Tivador le enseñó muy bien a su hijo cómo seguir a sus amos nazis: “El enfoque más racional, en mi opinión, era la separación total, seguida de un esfuerzo sigiloso por confundirse con la población en general. Así es como lo hacen los animales: cuando presienten peligro, en vez de presentarse como un blanco claro para sus enemigos, su modo natural de autoconservación consiste en confundirse con el paisaje y sencillamente desaparecer. Los naturalistas le llaman a este fenómeno ‘mimetismo’” (Tivador Soros, Masquerade).
   
A Soros lo criaron para actuar como una bestia, y así se comporta. Tras la destrucción del mecanismo de cambio europeo (MCE), que preparó el camino para Maastricht y, de manera inevitable, el tratado de Lisboa, Soros comentó lo siguiente en el Guardian de Londres del 19 de diciembre de 1992: “Estoy seguro que las actividades especulativas han tenido algunas consecuencias negativas, pero eso no tiene cabida alguna en mi forma de pensar. No puede. Si me abstuviera de hacer ciertas cosas por recelos morales, entonces dejaría de ser un especulador eficiente. No tengo ni un asomo de remordimiento por lucrar”. Y continúa: “Sólo lo hice para hacer dinero”.
   
El Proyecto Muerte
El 30 de noviembre de 1994 Soros anunció su nueva fundación, el proyecto Muerte en América, para que los hospitales, enfermeras y doctores, en lugar de capacitarse en costosos tratamientos para salvar vidas, lo hagan para el cuidado “apropiado” de moribundos. Al impulsar legislación a favor de la eutanasia, Soros pretendía legalizar en EU la política nazi contra el “comensal inútil”.
    
A través de la Sociedad Abierta de Soros, el proyecto Muerte en América y otras organizaciones preocupadas por el fin de la vida empezaron a colaborar en transformar la cultura de la agonía. El portal electrónico de Soros promocionó a mediados de los 1990 un seminario coordinado por el doctor Balfour Mount del hospital Royal Victoria, llamado “En busca del espíritu de la eutanasia”. Soros compartió sus opiniones personales al respecto: “El uso de tecnología para alargar la vida cuando ésta no tiene significado alguno, no tiene ningún sentido. Puede ser más negativo que positivo, porque causa dolor y sufrimiento innecesarios, por no mencionar el costo”.

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