jueves, 30 de enero de 2020

MÉXICO: LA IGLESIA ‘INCULTURADA’ EN CHIAPAS

Por Mary Hansen para ONE PETER FIVE. Traducción propia.

Iglesia de San Juan Chamula (edo. Chiapas, México).
  
Ves ahora muchas palabras extrañas en círculos católicos. Palabras que nunca antes asociarías con la palabra “Católico”, como “chamán” y “cosmos” y “ecología integral”. Todo teniendo que ver con el reciente Sínodo Amazónico. Te preguntarás: ¿cómo se vería una iglesia “inculturada”? ¿Y qué sobre el factor “pendiente resbaladiza”? ¿Hasta dónde llegarán estas innovaciones? Hacía pocos años, había tenido un vistazo. Estuve visitando una iglesia en el estado de Chiapas en México.
  
La iglesia original de San Juan Chamula, en las tierras altas de Chiapas, fue fundada por misioneros españoles en 1524. Dedicada a San Juan Bautista, la iglesia es hogar del pueblo maya Tzotzil. La población de San Juan Chamula es una comunidad autónoma, una de las pocas en México. Tienen su propia policía, y ninguna fuerza militar o policial externa tiene permitido entrar. Las mujeres visten huipiles (blusas amplias) blancos con bordados tradicionales, con faldas oscuras de lana y brillantes chales azules. Los hombre visten largas túnicas blancas. El 95 por cien de la población hablan la lengua nativa Tzotzil.
  
Por siglos, ellos practicaron la fe Católica, hasta los años 1970’s. En esa época, la Iglesia intentó desterrar algunas prácticas indígenas, considerándolas lesivas para la fe. El obispo advirtió que bajo tales circunstancias, ya no se dirían más Misas en San Juan en el futuro. Las advertencias no sirvieron. Los parroquianos recalcitrantes siendo un grupo fieramente independiente (Chiapas fue hogar de la izquierdista rebelión Zapatista), rechazaron obedecer a las autoridades eclesiásticas. En cambio, depusieron a los sacerdotes (todos los mestizos fueron expulsados del pueblo), se quedaron con el edificio, y establecieron sus propios “sacerdotes” y rituales.
   
Por largo tiempo, no ha habido Misa en dichas instalaciones, ni presencia Católica alguna. Sobra decir, ya no es más reconocida por la Iglesia Católica.
  
La de San Juan Chamula es una típica iglesia blanqueada, pintada brillantemente, una que podrías ver en cualquier área rural del país. Sin embargo, cuando das un paso al interior, entras en un mundo diferente.
   
Lo primero que observas: no hay bancas. Todos se sientan en el suelo, que está alfombrado con grandes cantidades de frescas agujas de pino. Ellos se reúnen en pequeños grupos familiares alrededor de velas que han sido puestas en patrones precisos. Los colores de las velas son significativos: el verde simboliza una buena cosecha, por ejemplo, y el blanco simboliza una abundancia de alimentos.
   
Estatuas de santos a línea de los muros, y una gran estatua de San Juan Bautista (en vez de Cristo) reina sobre el altar mayor. Los “adoradores” se sientan o arrodillan ante sus santos favoritos que creen representan dioses paganos. Después de hacer la señal de la cruz, obsequian a los santos con ofrendas como comida o flores. Como parte del ritual, se rota una taza comunal de pox (se pronuncia posh); esta es una bebida alcohólica hecha de caña de azúcar. Incluso los niños pequeños participan. E, incongruentemente, latas de Cola, muchas de ellas, ¡están en evidencia! ¿Coca-Cola? Se piensa que el color negro de la bebida es para ahuyentar a los espíritus malignos.
   
El espacio cavernoso es oscuro y sombrío, porque no hay ventanas; solo hay un pequeño tragaluz en el techo. La única iluminación viene de cientos de velas ardiendo. El aire es redolente con el aroma exótico de cera derretida, flores, y la quema de incienso de copal (hecho de resina de pino). El pino representa a la Madre Tierra.

La oración silenciosa no es aparente en San Juan Chamula. En su lugar, una cacofonía de sonidos a bajo volumen permea todo el espacio: voces murmurando, lamentándose, suplicando, llorando, cantando, implorando.
    
Y luego hay chamanes. ¡Los chamanes! Parecen ser los aristócratas, los jefes de toda la empresa. Se les rinde mucha deferencia. Los ves en cualquier rincón de la iglesia. Ellos son solicitados para ceremonias de “curación” y “limpias”. Hombres y mujeres pueden ser chamanes, aunque sólo vi hombres chamanes el día de mi visita. No puedes ignorarlos. Son los únicos de pie. Ellos se paran junto a un suplicante y mecen un huevo o un pollo vivo sobre la cabeza de la persona. En algunas circunstancias, un sacrificio de animal es requerido para apaciguar a los dioses (en cuyo caso, ¡el pollo es muerto en el lugar!). Justo entonces y allí. El chamán tuerce el cuello del pollo con sus manos desnudas, o rebana el cuello del animal. Me plugo perderme esta parte del ritual. Decididamente, un viaje a San Juan Chamula no es para débiles de corazón.
   
“¿Cómo se convierte uno en chamán?”, preguntó un turista. “Por sus sueños”, replicó el guía. “Es por sus sueños que son llamados al servicio”.
   
Tan desconcertante como era todo esto, la actitud de Arturo, el sicofante guía turístico no indígena, lo era incluso más. Él era el proselitizador por excelencia para “la nueva fe”. Difícilmente se hallará en otra parte un vocero más anticatólico. Prácticamente gruñía cada vez que mencionaba la palabra “Católico”. Y que Dios te ayude si no mostrabas celo por su entusiasmo.
   
La regla de NO FOTÓGRAFOS es acatada fuertemente. Si ven cámaras, las destruyen. Se sabe que ha habido violencia física si una persona revela una cámara. Algunos han sido apaleados y arrojados a prisión por intentar tomar una fotografía.
  
Era un lugar desolado. Todo el tiempo que estuve allí, un pasaje de la Escritura rondaba una y otra vez por mi mente: “cambiaron la verdad de Dios por una mentira” (Rom. 1:25).
  
Quizá los obispos en el Sínodo de la Amazonía debían haber hecho primero una visita a San Juan Chamula, ¿ir a una iglesia cercana a ti?
  
Mary Hansen tiene una Maestría en Educación y una Maestría en Divinidad/Teología de St. Michael (Toronto). Ella es una antigua maestra y ha escrito para el National Catholic Register, el Catholic Register, St. Anthony Messenger, Catholic Insight, y otros. Ella escribe sobre iglesias en México, particularmente santuarios mexicanos de Nuestra Señora, en madonnasofmexico.com.

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