El objeto para el cual los hombres, movidos por la naturaleza, se reúnen en sociedad civil es que cada uno alcance los medios para llegar al fin que Dios le ha señalado, y es verdadero bienestar temporal en esta vida y felicidad eterna en la vida futura…
La sociedad civil organizada y ordenada según la ley divina es el reino de Dios en la tierra, porque semejante sociedad reconoce a Dios por Legislador y soberano suyo; le adora y le sirve. Esto es precisamente lo que el Liberalismo llama teocracia, afectando desprecio para una teoría que tanto ennoblece a la sociedad humana, pues ¿qué cosa puede ser más gloriosa para el hombre que reconocer a Dios por Señor, según está escrito: «Le adorarán todos los reyes de la tierra: todos los pueblos le servirán»? (Salm. 71, 11).
Los enemigos más declarados del reino de Dios forman en el día de hoy una sociedad oculta o secreta que se llama francmasonería, con la cual está íntimamente unida la secta del liberalismo, porque tiene el mismo fin y los mismos principios.
Los masones se tienen escondidos y no quieren ser conocidos; la secta liberal por lo contrario se manifiesta públicamente, ofreciendo a los pueblos progreso, civilización y felicidad nunca vista, con tal que se separen de la Iglesia de Dios. Del mismo modo engañó Satanás a nuestros primeros padres, ofreciéndoles que llegarían a ser iguales a Dios negándole la obediencia.
El liberalismo se vale principalmente de los medios siguientes: 1.º Procura que los pueblos y sus gobiernos excluyan a Dios de la constitución y de sus leyes, alegando que la religión nada tiene que ver con la política. 2.º Enseña que cada uno puede creer, hablar y escribir lo que quiere, sea verdad o mentira, bueno o malo. 3.º No consiente que en las escuelas públicas se enseñe la religión a los niños. 4.º Quiere excluir a Dios de las familias, haciendo que los esposos no se unan con el sacramento del matrimonio, sino que vivan en mal estado o concubinato.
El pretendido pacto social es cosa absurda y fantástica considerado en sí mismo, y sistema sumamente pernicioso en sus consecuencias.
El orden establecido por Dios se llama ley natural y lo que es conforme a este orden es bueno, lo que le es contrario es malo.
La falsa igualdad ante la ley consiste en aplicar unas mismas disposiciones legales a todos los ciudadanos, sin tomar en cuenta la diversidad y desigualdad de sus aptitudes, derechos y méritos, porque de esta manera se falta a la justicia que pide dar a cada uno lo que se le debe.
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Gobierno cristiano es el que toma por norma y regla de sus actos el Evangelio o la doctrina de Jesucristo. Ateos o liberales son los gobiernos que excluyen de la vida pública la religión, pretendiendo que ésta no tiene nada que ver con la política.
La Iglesia enseña que los revolucionarios, atacando a la autoridad legítima, atacan al mismo Dios, y son responsables de las muertes que causan y de todos los daños de la revolución, ni más ni menos como los homicidas y ladrones.
Los gobiernos son independientes de la Iglesia en todas aquellas disposiciones que no interesan a la religión o al orden moral; esto es, en las cosas indiferentes; pero cuando se trata de la religión o de los principios de conciencia, los gobiernos deben escuchar a la Iglesia y obedecerla.
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Quieren persuadirnos que los pueblos y sus gobiernos no tienen otro superior en lo religioso y en lo civil que su propia voluntad.
1.º La razón enseña que sólo Dios es soberano, en el sentido de que todo depende de Él, y Él no depende de nadie; la misma razón nos hace ver que el pueblo depende de la ley natural de Dios, en cuanto debe necesariamente ajustar sus leyes a la voluntad de Dios. 2.º La soberanía popular en el sentido del liberalismo, es opuesta a las enseñanzas católicas; oigamos al Papa León XIII: «Toda autoridad viene de Dios como de su fuente principal; así lo atestigua la naturaleza. La soberanía popular al contrario, la cual pretende derivar naturalmente de la muchedumbre, sin tomar a Dios en cuenta, no se apoya en ninguna razón plausible, es buena tan sólo para excitar y encender muchas pasiones» (Enc Immortale Dei).
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No es permitido jamás hacer lo que la conciencia nos hace ver como acción mala, porque, de lo contrario, sería permitido tener la intención o voluntad de quebrantar la ley de Dios. También es pecado dejar de hacer lo que la conciencia nos representa como un deber nuestro, en la suposición de que esta conciencia sea verdadera conciencia, ordenando con certeza y claridad, sin duda, tergiversación o pasión.
…La conciencia debe ser un juicio cierto, una convicción íntima del alma, pero fuera de Dios no hay regla fija para juzgar de la bondad o maldad de las acciones humanas, todo queda incierto y abandonado al capricho de cada uno.
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El liberalismo, en la guerra que hace a Dios, trata de apoderarse de las escuelas y de los establecimientos de educación, y, consecuente con su principio fundamental, excluye la religión de la educación y de las materias de enseñanza pública. Su propósito es arrebatar a Dios las almas de los niños, y formar una generación nueva que prescinda de Dios y viva sin religión. Varios gobiernos de Europa y América, entrando de lleno en este liberalismo práctico, han dispuesto que no se enseñe religión alguna en las escuelas públicas. Estas son las escuelas ateas, laicales o secularizadas. Y, a fin de obligar indirectamente a los padres de familia a que envíen sus hijos a estas escuelas irreligiosas, impiden con todos los medios posibles el establecimiento de escuelas cristianas.
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Por libertad de imprenta entiende el liberalismo lo que expresan los llamados “derechos del hombre”, a saber: el derecho para cada uno de expresar libremente sus pensamientos por la prensa.
…esto ya no sería libertad, sino inmoralidad. No puede ciertamente haber derecho para expresar pensamientos injuriosos a Dios o contrarios a la verdad y a la justicia.
Los efectos de esta falsa libertad no pueden ser más perniciosos; he aquí los principales: 1.º Esta falsa libertad ataca la autoridad de Dios, y niega las verdades de la divina revelación. 2.º Destruye toda moral por su pretensión de mentir y calumniar libremente. 3.º Es un semillero de revoluciones contra la autoridad pública, y de enemistades entre las familias y los particulares.
Mons. PEDRO SCHUMACHER NIESSEN CM, Obispo de Portoviejo (Ecuador). La sociedad civil cristiana: según la doctrina de la Iglesia Romana. Texto de enseñanza moral para la juventud (Fragmentos)
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