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lunes, 10 de febrero de 2025

SAN JUAN VUELVE CON ELÍAS Y ENOC

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo Don Fernando Altamira, superior de la Sociedad de Santa María, durante el V Domingo después de la Epifanía (9 de Febrero de 2025, conmemoración de San Cirilo de Alejandría, Obispo y Doctor de la Iglesia, y de Santa Apolonia Virgen y Mártir).
  
    
SAN JUAN VUELVE CON ELÍAS Y ENOC
   
TODO en MARÍA y por MARÍA. Y por las BENDITAS ALMAS del PURGATORIO.
  
Queridos hijos:
 
Hoy queríamos predicarles de un tema que vemos “de actualidad”, por las épocas que nos toca vivir, las cuales muestran que parece transitamos los tiempos finales, “in consummatióne sǽculi: en la consumación del Siglo”, como dice la Escritura. Dentro de los numerosos temas que rodean a la espera de la –ojalá pronta– venida de Dios Nuestro Señor Jesucristo, hay uno que hace a la Tradición Católica, o a las tradiciones católicas, y el cual se ha perdido un poco en el tiempo: Hemos titulado a esta prédica “SAN JUAN VUELVE CON ELÍAS Y ENOC”. Es decir: LA VENIDA DE SAN JUAN EVANGELISTA, en el tiempo previo a la Parusía, para ser uno de LOS TRES HERALDOS de Dios, y predicar contra el Anticristo.
  
Dichos tres heraldos (o “anunciadores” de la venida de Cristo Rey) serían: Los Dos Testigos, Enoc y Elías (así en la interpretación de la mayoría de los Santos Padres), y el tercero: San Juan Evangelista. Entonces, por lo que parece, San Juan Evangelista también vendrá a ayudarnos y a anunciar “al Rey que llega”, anunciar a Dios Nuestro Señor Jesucristo, ser “heraldo de Cristo Rey”. Veamos algunas enseñanzas.
  
[1] Primero, dos palabras sobre Elías y Enoc. Prácticamente todos los Santos Padres han visto, en la “Profecía de los Dos Testigos del Apocalipsis (Cap. 11)”, a Elías y Enoc, cuya función es ser precursores de la Segunda Venida de Dios, heraldos o mensajeros o anunciadores del Rey que llega con su Parusía, ser testigos y ser mártires. Además, ellos están previstos por Dios para ayudarnos en estos tiempos finales con nuestro Catolicismo, con nuestro estado decadente.
   
El Patriarca Enoc vendrá para levantarnos, de la decadencia religiosa y de la postración, principalmente a nosotros, a las Naciones Gentiles, a los pueblos no judíos.
   
El Profeta Elías está dispuesto en los planes de Dios, según la enseñanza de casi todos los Santos Padres, para lograr la tan anunciada conversión de los judíos al Catolicismo, que será obviamente al verdadero Catolicismo y no a la falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II. La conversión de los judíos al Catolicismo, que implica el reconocimiento a Jesucristo como Dios y como Mesías por parte de ellos, está anunciada en varias profecías de la Biblia, por ejemplo en el famoso pasaje de San Pablo a los Romanos capítulo 11 vers. 25, en los comienzos del Apocalipsis en el mensaje a la Iglesia de Filadelfia, en “La Mujer Coronada” o “La Mujer Parturienta” del capítulo XII del Apocalipsis, etc.
   
La tarea de ellos es anunciar a Dios Nuestro Señor Jesucristo que viene, hacerlo con la predicación, predicando –repetimos– el verdadero Catolicismo (y obviamente contra la falsa Iglesia Moderna). Mientras dure su predicación serán “intocables”: nada podrán ni el Nuevo Orden Mundial ni el Anticristo contra ellos, no podrán hacerles daño, hasta que se haya cumplido el tiempo previsto de su predicación, que son tres años y medio. Después de dicho término, el Anticristo los matará –así anuncia la Profecía–, y lo hará en Jerusalén, y exhibirá sus cadáveres públicamente, y el mundo entero se alegrará de que los hayan matado, sí, el mundo entero se alegrará de la muerte final de Los Testigos: Elías y Enoc. Veamos los textos de la Biblia:
Apocalipsis, Capítulo 11: 3 Y daré a mis Dos Testigos que, vestidos de saco, profeticen durante mil doscientos sesenta días [3 años y medio, 42 meses]… 5…El que pretenda hacerles daño ha de morir… [Los Dos Testigos estarán en un primer momento totalmente protegidos de aquellos que quieran hacerles daño] 7 Y cuando hayan acabado su testimonio, la Bestia que sube del abismo [el Anticristo] les hará guerra, los vencerá y les quitará la vida. 8 Y sus cadáveres (yacerán) en… el lugar donde el Señor de ellos fue crucificado [Jerusalén]. 9 Y las gentes de los pueblos y tribus y lenguas y naciones contemplarán sus cadáveres durante tres días y medio… 10 Y los habitantes de la tierra se regocijarán… harán fiesta, y se mandarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas fueron molestos a los moradores de la tierra [notemos que si el mundo entero festeja estas muertes, es porque su misión, sus castigos y sus personas, han sido –y serán– fuerte y totalmente públicos, con lo cual más esperanza tenemos de poder conocerlos; la profecía agrega más cosas, entre ellas, que Dios los resucita al cabo de esos tres días y medio, y los eleva al Cielo].
[ 2 ] Ahora sobre San Juan Evangelista. ¿Cuáles son los fundamentos para ver que –según parece– San Juan Evangelista también vendrá, además de Los Dos Testigos?; dicho sea de paso, con esto ya no serían dos, sino tres, los heraldos o anunciadores de Dios, de Cristo Rey.
   
El capítulo de Los Testigos que recién reseñamos es el 11, pero el último versículo del capítulo anterior hace referencia a San Juan, al cual se le dice: “Es menester que profetices de nuevo a muchas naciones y pueblos y lenguas y reyes: Opórtet te íterum prophetáre géntibus, et pópulis, et línguis, et régibus multis” (Capítulo 10 del Apocalipsis, vers. 11) [1].
   
Mons. Juan Straubinger comenta este versículo, inmediato anterior al Capítulo 11 de Los Testigos, de la siguiente manera:
“Es menester que profetices de nuevo: Apoyados en este texto, en Juan 21,22 ss, y en Mateo 16,28, creían algunos que San Juan el Apóstol y Evangelista no había muerto todavía y que vendría personalmente como los dos testigos del cap. 11, para predicar y morir. Así San Hilario, San Ambrosio, San Gregorio Nacianceno, San Francisco de Sales, etc”; 
Mons. Straubinger aclara que otros –sobre todo autores más modernos y recientes– no creen que esto sea así. En este comentario de Mons. Straubinger, se menciona un texto de San Juan; lo veamos porque es importante: 
   
Es el último capítulo de San Juan, el cap 21, sus versículos 22 y ss. Hablando sobre San Juan, Dios Nuestro Señor respondió a Pedro: 
“22 Sic eum volo manére donec véniam: Así quiero que él permanezca hasta que Yo venga, quid ad te? tú me séquere: ¿qué te importa a ti? tú sígueme. 23 Éxiit ergo sermo iste inter fratres quía discípulus ille non morítur: Salió entonces entre los hermanos este comentario de que aquel discípulo no moriría. Et non dixit ei Jesus: Non morítur : Y no dijo Jesús que: no moriría, sed : Sic eum volo manére donec véniam, quid ad te?: sino: Así quiero que él permanezca hasta que Yo venga, ¿qué te importa a ti?” [2].
Hagamos dos anotaciones al comentario de Mons. Straubinger:
  • La primera es que algunos han pensado que San Juan no ha muerto; esto es sin embargo un error, y se puede mostrar de varias maneras: 
    1. Porque el Depósito de la Fe se cerró con la muerte del último apóstol, el cual fue San Juan. De lo contrario, el Depósito de la Fe (el total de las Verdades a revelar por Dios) estaría todavía abierto, y esto no puede ser.
    2. El Martirologio Romano: Además del punto anterior, en cuanto a la muerte de San Juan, tenemos el testimonio oficial de la Iglesia Católica a través del Martirologio Romano; el cual es parte de la Liturgia, y para San Juan, día 27 de diciembre, dice lo siguiente: “Apud Éphesum natális sancti Joánnis, Apóstoli et Evangelístæ: En Éfeso el natalicio de San Juan, Apóstol y Evangelista,… [3] [ac tándem], conféctus sénio: consumido de vejez, [sexagésimo octávo post passiónem Dómini anno] mórtuus est: murió [en el año 68 después de la Pasión del Señor (año 100 d.C.)] et juxta eándem urbem sepúltus: y fue sepultado junto a la misma ciudad”.
    3. Un tercer argumento es el texto del Evangelio de San Juan ya citado: “22 Sic eum volo manére donec véniam: Así Yo quiero que él permanezca hasta que Yo venga… 23 Éxiit ergo sermo iste inter fratres quía discípulus ille non móritur: Salió entonces entre los hermanos este comentario de que aquel discípulo no moriría. Et non dixit ei Jesus: Non móritur: Y no dijo Jesús que: no moriría, sed : Sic eum volo manére donec véniam…:sino: Así Yo quiero que él permanezca hasta que Yo venga…”.
    4. ¿Y entonces, qué pasó, y qué ocurre, con San Juan? En la enseñanza de muchos santos antiguos –lo veremos más adelante–, San Juan sí murió y FUE RESUCITADO, y está reservado para volver y predicar contra el Anticristo.
  • La segunda anotación es que, si San Juan viene, además Los Dos Testigos: Elías y Enoc, para predicar a naciones, pueblos, y lenguas, y reyes, debemos ver que: Todo parece indicar que SAN JUAN, a diferencia de Los Dos Testigos, NO VA A MORIR, NO VA A SER MATADO por el Anticristo.
       
    Esta insinuación la tenemos en el Evangelio: “Sic eum volo manere donec veniam: Así Yo quiero que él permanezca –vivo– hasta que Yo venga”. Y también parece verse en el Apocalipsis, en el cual se narra sólo la muerte de aquellos dos, de Los Dos Testigos, y no la muerte de un tercero. Y pensamos que es fuerte la palabra de Dios Nuestro Señor Jesucristo, la cual abona el punto de que San Juan no morirá y estará vivo para cuando venga Él con su Parusía; recién leíamos esto, lo repitamos: “Sic eum volo manere donec veniam: Así Yo quiero que él permanezca –vivo, como estaba entonces– hasta que Yo venga, quid ad te? tú me sequere: ¿qué te importa a ti? tú sígueme”, palabras de Dios Nuestro Señor Jesucristo a San Pedro (Jn 21,22), “así Yo quiero que permanezca –vivo como estaba entonces– hasta que Yo venga”.

[3] EL CAPÍTULO 14 DEL APOCALIPSIS. La posibilidad de que sean tres HERALDOS o MENSAJEROS o enviados de Dios,para que vengan en los finales, tres emisarios de Dios para ayudarnos, para anunciar y pregonar la pronta Venida del Rey, Dios Jesucristo, tres precursoresde esta Segunda Venida, Enoc, Elías y San Juan Evangelista, está abonada por otra Profecía del mismo Apocalipsis, en el Capítulo 14, aunque es cierto que se dan varias interpretaciones distintas:

En este tema, la palabra griega (San Juan escribió en griego el Apocalipsis) que se utiliza en este Cap. 14, es ἄγγελος , la cual palabra significa propiamente “heraldo o mensajero”; y esta palabra se derivó también para indicar a los ángeles de Dios (ángelus el singular en latín), pero el sentido originario es “heraldo, mensajero, anunciador”. De allí que la letra de esta profecía permite pensar en dos posibilidades:
(a) Que allí se describen oficios o ministerios de heraldos o mensajeros humanos, y son treslos aludidos; donde cabrían Elías, Enoc y San Juan (enseguida desarrollaremos unos puntos más sobre San Juan);
(b) o que allí se haga alusión a espíritus celestiales o ángeles de Dios, y no a tres heraldos humanos.
Personalmente pensamos que allí están aludidos los tres heraldos o mensajeros de Dios: Elías, Enoc y San Juan.
   
Demos detalles de estos posibles Elías, Enoc y San Juan.
    
La duración de la predicación de ellos, obviamente predicación del Catolicismo, es de 3 años y medio.

Este plazo o tiempo parece enlazar con “La Última Semana de Daniel: La Semana 70” (ya saben que son semanas de “años”, y aquí aludimos a los últimos siete años, la Semana Final, o Semana Parusíaca que también se llama). Esta Semana de Daniel, en la Profecía de su Capítulo 9, se divide en dos partes, por mitades, cada parte de 3 años y medio. Según algunos, por ejemplo el Padre Castellani, la predicación de estos Dos Testigos (y ergo, con San Juan, de los Tres Heraldos) sería previa a los 3 años y medio del Gobierno Mundial del Anticristo, y este Gobierno Mundial del Anticristo comenzaría –según el Padre Castellani– después de matar a Los Dos Testigos, después de matar a Elías y Enoc. Siendo así las cosas, la predicación de Los Tres Heraldos sería en los primeros 3 años y medio de La Última Semana de Daniel, y el Gobierno Mundial del Anticristo en la segunda mitad.

LOS TRES HERALDOS –decíamos– parecen estar anunciados en el Capítulo 14 del Apocalipsis, en sus versículos 6 a 13; leamos:

Heraldo 1:
6 Et vidi álterum ÁNGELUM volántem per médium cœli, habéntem Evangélium ætérnum, ut evangelizáret sedéntibus super terram, et super omnem gentem, et tribum, et lénguam, et populum : 
7 dicens magna voce : Timéte Dóminum, et date illi honórem, quia venit hora judícii ejus : et adoráte eum, qui fecit cœlum, et terram, mare, et fontes aquárum. 
  
Heraldo 2:
8 Et álius ÁNGELUS secútus est dicens: Cécidit, cécidit Babýlon illa magna: quæ a vino iræ fornicatiónis suæ potávit omnes gentes. 
  
Heraldo 3: 
9 Et tértius ÁNGELUS secútus est illos, dicens voce magna : Si quis adoráverit béstiam, et imáginem ejus, et accéperit caractérem in fronte sua, aut in manu sua : 
10 et hic bibet de vino iræ Dei, quod mistum est mero in cálice iræ ipsíus, et cruciábitur igne, et súlphure in conspéctu angelĺrum sanctórum, et ante conspéctum Agni : 
11 et fumus tormentórum eórum ascéndet in sǽcula sæculórum : nec habent réquiem die ac nocte, qui adoravérunt béstiam, et imáginem ejus, et si quis accéperit caractérem nóminis ejus.
Heraldo 1:
6 Y vio otro HERALDO que volaba por medio del cielo, el cual tenía un Evangelio Eterno, para evangelizar a los que están sobre la tierra, y sobre toda nación, y tribu, y lengua, y pueblo:
7 diciendo con gran voz: Temed al Señor, dad honor a Él, porque la hora de su Juicio ha llegado: Y adorad a Él, el cual hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
   
Heraldo 2:
8 Y siguió otro HERALDO que decía: Cayó, cayó Babilonia la grande, la cual dio de beber a todas las naciones del vino de la impetuosidad de su fornicación.
   
Heraldo 3:
9 Y el tercer HERALDO los siguió, el cual decía con gran voz: Si alguien hubiere adorado a la Bestia y a la imagen de ella, y hubiera recibido la marca en su frente o en su mano,
10 también éste beberá del vino de la ira de Dios, el cual fue mezclado puro en el cáliz de la ira de Él, y será atormentado con fuego, y con azufre, a la vista de los santos ángeles, y ante la vista del Cordero:
11 y el humo de los tormentos de éstos se levantará por los siglos de los siglos, y no tendrán descanso ni de día ni de noche, los que adoraron a la Bestia, y a la imagen de ella, y si alguien hubiere recibido la marca de su nombre [4].
  
En la Biblia de Mons. Straubinger, se comenta con respecto a estos tres personajes que:
  • (v. 6) “…serían, según el sentir de muchos autores eclesiásticos, tres grandes predicadores, y este primero sería en tal caso Enoc [y agregamos nosotros: los otros dos serían entonces: Elías y San Juan]”, pero también Mons. Straubinger hace notar que otros creen que serían ángeles y no los tres heraldos. 
  • Sobre el anuncio del segundo heraldo, “cayó Babilonia” (vers. 8), Mons. Straubinger anota: “Babilonia: nombre simbólico de Roma como se ve en los capítulos 17-18 [del Apocalipsis] y en I Pedro 5,13 [en este caso, ese “cayó” está referido a la destrucción de Roma que también parece estar indicada en el Apocalipsis, en sus mencionados capítulo 17 –notar el v. 9: siete montes– y el capítulo 18].
  • Sobre el versículo 9, Mons. Straubinger comenta: «La Bestia: el Anticristo… Así lo señalaba ya San Agustín al presentar como cuatro hechos inseparables la venida de Elías…, la conversión de los judíos, la persecución del Anticristo y la Parusía de Cristo. Por donde vemos –sigue diciendo Mons. Straubinger– que en los misterios apocalípticos la parte de Israel es mayor de lo que solemos pensar…» [5].
   
[4] SAN JUAN, EL TERCER HERALDO. La enseñanza de que el apóstol San Juan vendrá en el tiempo previo y cercano a la Segunda Venida de Dios Nuestro Señor Jesucristo, es una tradición antigua católica, enseñada por numerosos santos, pero una tradición que se ha perdido un poco, o “un mucho”, en el tiempo, y hay que rescatarla. Y si bien esta posibilidad y hecho no está definido definitivamente por el Magisterio, el hecho mismo de haber sido aceptada por tan numerosos santos le da una alta posibilidad de que allí esté la Verdad y de que sí se va a verificar. Así lo esperamos y deseamos.
 
Para ilustrar lo anterior, veamos algo muy interesante: Es un artículo de la revista fundada, en Argentina, por ese gran sabio católico, Mons. Juan Straubinger, el autor de la mejor biblia comentada en español, o una de las mejores (es la Biblia que aquí les ofrecen las Hermanas en la Librería).
   
Esta revista que llevó adelante, como fundador, Mons. Straubinger, se llamaba “Revista Bíblica”. En el número 79 de dicha revista, año 1956 (enero-marzo), tenemos un artículo interesantísimo de un sacerdote de Don Bosco, un salesiano, el Padre José Fuchs (Instituto Teológico, Córdoba, Argentina); el cual artículo está titulado “¿VOLVERÁ JUAN EVANGELISTA con ELÍAS y ENOC?”. Leemos unos extractos:
“…Si me place que él se quede hasta mi vuelta, ¿qué te importa a ti?... parece deducirse que S. Juan ha de permanecer hasta la segunda venida o Parusía… si bien Juan murió, debe haber resucitado en seguida o resucitará cuando venga la Parusía del Señor. Maldonado [el Padre Juan de Maldonado, jesuita, gran exégeta, muerto en 1583] resume las diversas sentencias de los Padres… [Maldonado, además de manifestar que San Juan vendrá con Elías y Enoc para predicar contra el Anticristo, en la segunda opinión dice expresamente:] San Juan murió pero resucitó de inmediato y fue trasladado con su cuerpo a un lugar desde donde vendrá para predicar con Elías y Enoc. Esta creencia se apoya en las palabras que le dicen a S. Juan en Apocalipsis X,XI… Debes predicar aún a las gentes, y a los pueblos y lenguas y a muchos reyes. (…) San Ambrosio [doctor de la Iglesia, † 397] no aprueba a los que en su tiempo decían que Juan no había muerto [nosotros les dimos los argumentos de que sí murió] pero afirma que Juan predicará con Enoc y Elías contra el Anticristo. (…) S. Gregorio de Tours asegura que Juan se tendió en el sepulcro y que en él permanecerá hasta el tiempo de su nueva aparición… En tiempos de S. Agustín se decía que Juan había muerto, pero que luego resucitado fue trasladado, y que volverá a predicar contra el Anticristo. S. Hilario y S. Epifanio dicen que S. Juan está reservado para predicar al final de los tiempos. S. Gregorio Nac. llama a Juan Evangelista un precursor de Jesús en su segunda venida. S. Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino, S. Vicente Ferrer, S. Tomás de Villanueva afirman que después de su muerte volvió a la vida para la predicación de los últimos tiempos. La Iglesia griega recibió esta tradición en su Breviario. S. Pedro Damián escribe: Comúnmente dicen los Padres: Cuando se hizo cavar la tumba, descendió a ella, extendió sus manos y después de prolija oración, murió y una luz admirable lo circundó de tal manera que nadie podía resistir tanto esplendor. Baronio refiere palabras de Nicéforo: Juan se fue a una colina de Éfeso, donde solía predicar; mandó preparar su túmulo y se tendió en él. Pero Dios cambió su cuerpo terreno y corruptible en uno inmortal e incorruptible y FUE TRASLADADO AL PARAÍSO. Al día siguiente se encontró el sepulcro vacío y sólo estaba su ropa…”.
El artículo da más detalles, pero la prédica ya está muy larga, aquí ya tienen material de sobra para conocer este punto.
   
En base a estas tradiciones, tenemos que: San Juan murió en Éfeso, e inmediatamente (o casi inmediatamente) fue rodeado por una inmensa y fuerte luz, y resucitó, para estar vivo y reservado en el Paraíso, y en el tiempo previo a la Parusía predicar con Elías y Enoc contra el Anticristo, pero San Juan, a diferencia de los otros dos, no morirá, y así estará vivo hasta la Segunda Venida, Cristo, “sic eum volo manére donec véniam: así quiero que él permanezca hasta que Yo venga”.
   
Como más de una vez decimos, estas cosas y promesas sólo las tiene el Catolicismo, y en general no las conocemos, cuando además deberían llenarnos de alegría por la esperanza que nos dan, y llenarnos de un sano orgullo de ser católicos.
  
[5] Para terminar esta -larga- prédica, expresamos un deseo a Dios y a María Santísima:
   
En cuanto a Elías, tenemos la esperanza de que también nosotros, los que no somos judíos, seremos beneficiados por su misión; y yo personalmente guardo la esperanza y el deseo de poder conocerlo; sobre estas cosas se dice en el Eclesiástico, cap. 48: “Se levantó Elías, profeta semejante al fuego… fuiste arrebatado en un torbellino de fuego… Tú estás escrito en los decretos de los tiempos para (…) restablecer las tribus de Jacob [la conversión de los judíos]. Dichosos –Beáti– los que te vieron y fueron honrados con tu amistad”; pues bien, no sé ustedes, yo sí quiero ser dichoso, beátus, por ver a Elías y ser más dichoso aun POR SER HONRADO CON SU AMISTAD como dice la Biblia: Quieran Dios y María Santísima otorgarnos esa gracia.
   
Y sin la menor duda, este deseo incluye la petición de poder conocer también a Enoc y tener su amistad (al cual vamos a poder preguntarle cómo era Adán, cómo era el primer hombre que existió en la tierra, pues Enoc fue contemporáneo de él cien años); y el deseo y petición incluye el poder conocer a San Juan Evangelista con su amistad, el apóstol del fuego, uno de los hijos del trueno o de la ira: Boanerges, que además es un obispo de la Santa Iglesia Católica, y está vivo, esperando, reservado para el momento de venir. 

Los tres –parece– han de venir, y serán nuestra ayuda. Pues bien: Que vengan rápido, sí: que vengan, y que vengan rápido; y sobre San Elías, el cual va a lograr la conversión de los judíos al Catolicismo, debemos tratar de ver si su llegada no está próxima, tal vez con todo esto de la Guerra de los Judíos en Palestina. 
   
Quiera María Santísima, la Madre de Dios, conseguirnos esta gracia de conocerlos, conocer a los Tres Heraldos, y gozar de su amistad.
  
AVE MARÍA PURÍSIMA.
   
NOTAS
[1] Saben que la división de la Biblia en capítulos llegó recién el Siglo XIII, en el Siglo de Oro del Catolicismo, por medio del Obispo de Canterbury, Esteban Langton (alrededor del año 1227) [la subdivisión en versículos fue introducida más tarde aun, en el siglo XVI, mediante el trabajo de Sanctes Pagnino y de Robert Estienne]; con lo cual los textos de la Biblia, incluido el Apocalipsis, estaban de corrido, y de allí que cabe la posibilidad de que temas que se encuentran en lo que hoy vemos un capítulo distinto, hayan sido parte de la misma profecía.
[2] El segundo texto mencionado es San Mateo 16,28 y dice: “28 Amen dico vobis, sunt quídam de hic stántibus, qui non gustábunt mortem, donec vídeant Fílium hóminis veniéntem in regno suo: En verdad os digo, hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean al Hijo del hombre que viene en su reino”.
[3] “…qui, post Evangélii scriptiónem, post exsílii relegatiónem et Apocalýpsim divínam, úsque ad Trajáni Príncipis témpora persevérans, totíus Asiæ fundávit rexítque Ecclésias,…”.
[4] 12 Hic patiéntia sanctórum est, qui custódiunt mándata Dei, et fidem Jesu. 13 Et audívi vocem de cœlo, dicéntem mihi : Scribe : Beáti mórtui qui in Dómino moriúntur. Ámodo jam dicit Spiritus, ut requiéscant a labóribus suis : ópera enim illórum sequúntur illos. 12 Aquí está la paciencia de los santos, los cuales guardan los Mandamientos de Dios y la Fe en Jesús. 13 Y oí una voz del cielo diciéndome: Escribe: Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor. Ahora ya, dice el Espíritu, que descansen de sus trabajos: pues sus obras siguen a ellos.
[5] Continúa Mons. Straubinger: “[estas] cosas se entenderán a su tiempo… como con lo que se dijo a Daniel en [su capítulo 12; que dicho sea de paso: allí también parece estar aludida la conversión de los judíos; pero aquí Mons. Straubinger quiere insistir en el conocimiento y estudio de las Profecías; ponemos nosotros más versículos que los aludidos, y dicen: “4 Daniel, encierra estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos buscarán [buscarán estudiar y saber las Profecías] y se acrecentará el conocimiento… 8 yo –Daniel– oí, pero no comprendí. Dije pues: “Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? 9 Y Él respondió: …estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. 10 Muchos serán purificados… pero los malos seguirán haciendo el mal, y ninguno de los malvados entenderá; mas los sabios sí entenderán"]. [Continúa ahora Mons. Straubinger:] …¿No es esto el mayor móvil para mantener nuestra atención pía y ansiosamente vuelta hacia los misterios de la divina revelación [hacia los misterios de las Profecías y estudiarlas y entender más]?”.
   
Sobre el capítulo 12 de Daniel [todo muy relacionado con el cap. 11 también], y las posibles alusiones a LA CONVERSIÓN DE LOS JUDÍOS, leemos: 1 En aquel tiempo se alzará Miguel, el gran príncipe y defensor de los hijos de tu pueblo; y vendrá tiempo de angustia cual nunca ha habido desde que existen las naciones… En ese tiempo será librado tu pueblo, todo aquel que se hallare inscripto en el libro. 2 También muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para vida eterna, otros para ignominia y vergüenza eterna… 4 …encierra estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos buscarán y se acrecentará el conocimiento… 6 …¿cuándo será el cumplimiento de estas maravillas? 7 …juró por Aquel que vive eternamente que eso será dentro de un tiempo, (dos) tiempos y la mitad (de un tiempo), y que todas estas cosas se cumplirán cuando el poder del pueblo santo sea completamente destruido… 11 Desde el tiempo en que será quitado el sacrificio perpetuo [esto es la Misa] y entronizada la abominación de la desolación, pasarán 1290 días [3 años y medio, más un mes]. 12 Bienaventurado el que espere y llegue a 1395 días. 13 Tú, empero, marcha hacia tu fin y descansa, y te levantarás para tu herencia al fin de los días.

domingo, 24 de noviembre de 2024

EL OLVIDO DEL APOCALIPSIS

I

«Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro», dice el Ángel a San Juan Evangelista después de haberle revelado los arcanos del Apocalipsis (Apoc. XXII, 7). De modo que es una bienaventuranza guardar esas palabras. Obsérvese que guardar no quiere decir cumplir, pues no se trata aquí de mandamientos; guardar –o “custodiar” como dice el latín—, quiere decir conservar las palabras en el corazón, como hacía María Santísima con las del Evangelio (Luc. II, 19 y 51). No es otro el sentido de la expresión de San Pablo cuando nos dice: «La Palabra de Dios habite en vosotros abundantemente» (Col. V, 16). Por lo demás, el secreto de toda Palabra de Dios consiste precisamente en eso: en que el guardarla o conservarla es lo que hace cumplirla, como lo dice claramente el salmista: «Escondí tus palabras en mi corazón para no pecar contra Ti» (Sal. CXVIII, 11).

Esta bienaventuranza que dan las palabras misteriosas de la Profecía del Apocalipsis, se extiende a todos, como se ve desde el principio (Apoc. I, 3): «Bienaventurado el que lee y oye las palabras de esta profecía y conserva lo que en ella está escrito; porque el tiempo está cerca».

Tal afirmación de que «el tiempo está cerca», está repetida varias veces en la profecía, y es dada como la razón de ser de la misma: «No selles (es decir, no ocultes) las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca» (XXII, 10). Compárese esto con lo que Dios dice a Daniel en sentido contrario, hablando de estos mismos tiempos de la vuelta de Cristo: «Pero tú, oh Daniel, ten guardadas estas palabras, y sella el libro hasta el tiempo determinado: muchos le recorrerán, sacarán de él mucha doctrina» (Dan. XII, 4).

Este cotejo de ambos textos impone la conclusión de que si entonces, en tiempo de Daniel, algunas profecías habían de estar selladas, hoy es necesario, al revés, que las conozcamos. Si esto fuera así, si el esplendor de las maravillas de bondad y grandeza que Dios ha revelado al hombre, fuese conocido por todos los cristianos; si ellos se enterasen de que San Pablo nos revela misterios escondidos de Dios que ignoraban los mismos ángeles (Efes. III, 9 y 10), ¡cómo aumentaría su interés y su amor por la religión! Entretanto, hoy se lamentan obispos europeos (Monseñor Mauricio Landrieux, de Dijón; Monseñor Juan Girbeau, de Nimes; etc.) de la insuficiencia de la enseñanza catequística, por haberse convertido en «una suma de mandamientos y en un catálogo de pecados, vacío del contacto con la persona de Cristo», que es el Maestro y como tal se muestra en la Escritura.

El Ángel del Apocalipsis compara con los profetas a los que guardan las palabras de esa profecía (Apoc. XXII, 9), y tan insuperable importancia atribuye Dios al conocimiento de esa Revelación, que, además de las bienaventuranzas ya citadas, cierra ese Libro, que es el coronamiento de toda la Revelación divina, con estas terribles amenazas: «Ahora bien, yo advierto a todos los que oyen las palabras de la profecía de este libro: Que si alguno añadiere a ellas cualquier cosa, Dios descargará sobre él las plagas escritas en este libro. Y si alguno quitare cualquiera cosa de las palabras del libro de esta profecía, Dios le quitará a él su parte del árbol de la vida, y de la ciudad santa, que están descritos en este libro» (Apoc. XXII, 18 y 19, texto griego).

II

Ante estas palabras de Dios, confirmamos claramente lo que ya sabíamos por el Evangelio, esto es: que en el cristianismo no hay nada que sea misterio reservado a algunos pocos. «Lo que os digo al oído predicadlo sobre los techos», dijo Cristo en las instrucciones que dió a los doce apóstoles (Mat. X, 27), y al pontífice que lo interroga sobre su doctrina, le dice: «Yo he hablado al mundo abiertamente… y nada he hablado en secreto… interroga tú a los que me han oído» (Juan XVIII, 20 s.). Por eso al nacer la Iglesia en el instante de la muerte del Redentor, el velo que ocultaba los misterios del Templo quedó roto de alto a bajo (Mc. XV, 58).

Tiempo es, pues, de que caiga de los ojos de nuestros hermanos ese velo que los aparta de conocerlo a Él, que es la Luz; y que desaparezca ese equívoco que aleja a las almas de la fuente de Agua Viva, como si fuese veneno.

Aun hoy, a pesar de tantas y tan insistentes palabras de los Sumos Pontífices que recomiendan la lectura diaria de la Biblia hay quien se atreve a decir con audacia que estas cosas son peligrosas, como si la Palabra de Dios, que es “siete veces depurada» (Sal. XI, 7) pudiera contener veneno corruptor cuando el Espíritu Santo ha dicho que ella “transforma las almas… y presta sabiduría a los niños» (Sal. XVIII, 8), y Cristo enseña que éstos la entienden mejor que los sabios (Mt. XI, 25). ¡Ay de los que apartan a las almas de la Palabra de Dios! A ellos, a los falsos profetas, aplica San Juan Crisóstomo aquella maldición terrible de Cristo contra los sacerdotes de Israel, que ocultaban la Sagrada Escritura, que es la llave del cielo. “¡Ay de vosotros, hombres de la Ley, que os habéis guardado la llave de la ciencia! Vosotros mismos no entrasteis, y a los que iban a entrar se lo habéis impedido» (Luc. XI, 52).
   
III
    
Si para muchos la Biblia en general ha dejado de ser el libro de espiritualidad, ¿cuánto más el Apocalipsis? Ya en el siglo séptimo el IV Concilio de Toledo se vió obligado a excomulgar a los sacerdotes que no lo explicasen todos los años en las misas desde Pascua a Pentecostés (Enchiridiónis Bíblicum Nr. 24) [1]. ¿Qué dirían los Padres del Concilio si vieran cómo el Apocalipsis ha llegado a ser hoy el libro menos leído y más olvidado de la Biblia?
  
«Bienaventurado el que lee y oye las palabras de esta profecía» (Apoc. I, 3). Leamos, pues, sin miedo la tremenda y dulcísima profecía del Apocalipsis. Tremenda para los traidores de Cristo; dulcísima para «los que aman su advenimiento» (II Tim. IV, 8) y aspiran a los misterios de la felicidad prometida para las Bodas del Cordero. Sobre ellos dice San Jerónimo: «El Apocalipsis de San Juan contiene tantos misterios como palabras; y digo poco con esto, pues, ningún elogio puede alcanzar el valor de este libro».

Notemos que el no leerlo y el no creer en él es precisamente el síntoma de que esas profecías están por cumplirse, como lo dijo Cristo: «Lo que acaeció en tiempos de Noé, igualmente acaecerá en el tiempo del Hijo del hombre: comían y bebían, casábanse y celebraban bodas, hasta el día en que Noé entró en el Arca; y sobrevino entonces el diluvio que acabó con todos. Como también sucedió en los días de Lot: comían y bebían; compraban y vendían; hacían plantíos y edificaban casas; mas el día que Lot salió de Sodoma llovió del cielo fuego y azufre, que los abrasó a todos». (Luc. XVII, 26-29).
   
Leamos el Apocalipsis. Y lo que no entendamos volvámoslo a leer una y mil veces, y estudiémoslo, y busquemos sacerdotes piadosos y libros buenos que nos lo expliquen, no según las ideas de los hombres, sino según las luces de la misma Sagrada Escritura. Esta ocupación de descifrar los misterios de Dios es la única digna del sabio, dice el Eclesiástico (XXXIX, 1 ss.). No por la curiosidad malsana de los que pretenden hacer adivinanzas sobre los acontecimientos políticos de tal o cual país, sino por el ansia de conocer y admirar más y más los sublimes designios de Dios sobre el hombre, y poder sacar de ellos un fruto creciente de caridad.
   
Leamos especialmente el Apocalipsis en el tiempo de Adviento, en el cual la Santa Iglesia quiere prepararnos, como se ve en toda la liturgia, a ese segundo advenimiento de Cristo triunfante. Desde la primera antífona de Maitines clama la Madre Iglesia, como con trompeta de triunfo: «Al Rey y Señor que va a venir, venid, adorémosle».
   
IV
   
La primera Encíclica de S. S. Pío XII [Summi Pontificátus, N. del E.] nos confirma en los conceptos que dejamos expuestos. Empieza el Papa recordando el 40.º aniversario de la consagración del género humano al Corazón de Cristo por S. S. León XIII, y declara que quiere «hacer del culto al Rey de los Reyes y Señor de los señores (Apoc. XIX, 6), como la plegaria del introito de este Nuestro Pontificado». Hace luego una manifestación, verdaderamente trascendental con las palabras siguientes: «¿No se le puede quizás aplicar (a nuestra época) la palabra reveladora del Apocalipsis: “Dices ‘rico soy y opulento y de nada necesito’; y no sabes que eres mísero y miserable y pobre y ciego y desnudo”»? (Apoc. III, 17).
   
Además de estas referencias al Apocalipsis, el Sumo Pontífice expresa su creencia de que estamos «al comienzo de los dolores anunciados por Jesús en el discurso escatológico» (Mt. XXIV, 8). Tan vehemente llamado del Papa ha de despertar las conciencias cristianas «para comprender que la Parusía, o segunda venida de Cristo, es verdaderamente el alfa y omega, el comienzo y el fin, la primera y la última palabra de la predicación de Jesús, que es su llave, su desenvolvimiento, su explicación, su razón de ser, su sanción; que es, en fin, el acontecimiento supremo al cual se refiere todo lo demás y sin el cual todo lo se derrumba y desaparece» (Cardenal Billot, La Parousie, 9).
   
El Cardenal Primado de nuestra patria [Santiago Luis Copello Bianchi, N. del E.] nos ha dado el ejemplo de ese interés por Parusía de Cristo y por el libro escatológico que la explica, al adopta como lema en su Escudo la palabra que cierra y resume todo el Apocalipsis: «¡Ven, Señor Jesús!».

Mons. JUAN STRAUBINGER BAUMANN, Espiritualidad bíblica. Buenos Aires, Plantín, 1949, págs. 183-188.
   
NOTA (Por el editor)
[1] Se refiere al canon 17 del IV Concilio de Toledo, convocado el 5 de Diciembre del 633 en tiempo del rey Sisenando y presidido por San Isidoro de Sevilla, que establece lo siguiente (Fuente: Dr. JUAN TEJADA Y RAMIRO, compilador. Colección de cánones y de todos los concilios de la iglesia de España y de América en latín y castellano, con notas e ilustraciones, tomo II. Madrid, Imprenta de Pedro Montero, 1861, pág. 277):

LATÍN
XVII. De Apocalýpsis libro in ómnibus recipiéndo.
Apocalýpsis librum multórum conciliórum auctóritas et synódica sanctórum præsúlum Romanórum decréta Joánnis evangelístæ esse præscríbunt, et inter divínos libros recipiéndum constitúerunt: et quía plúrimi sunt qui ejus auctoritátem non recípiunt átque in Ecclésia Dei prædicáte contémnunt, si quis eum deínceps aut non recéperit aut a Pascha usque ad Pentecósten missárum témpore in ecclésia non prædicáverit, excommunicatiónis senténtiam habébit.
TRADUCCIÓN
17. Que en todas partes se reciba el libro del Apocalipsis.
La autoridad de muchos concilios y los decretos sinódicos de los santos prelados de Roma dicen que el libro del Apocalipsis es de San Juan Evangelista, y han establecido que se coloque entre los libros divinos; y porque hay muchos que no admiten su autoridad y desprecian predicarle en la Iglesia de Dios, mandamos, que si en adelante alguno, o no le recibiere o no le predicase en la iglesia cuando se dicen las misas desde la Pascua hasta Pentecostés, sufrirá la sentencia de excomunión.

lunes, 30 de septiembre de 2024

SAN MIGUEL ARCÁNGEL: LA PROFECÍA DE SU BATALLA CONTRA EL DIABLO (PRÉDICA 4) POR Mons. FERNANDO ALTAMIRA

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, Superior de la Sociedad de Santa María, el Domingo 29 de Septiembre de 2024 (XIX Domingo después de Pentecostés).
   
Para seguir el orden:
  1. LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES (Prédica n.º 1). Domingo 18 de Agosto, XIII después de Pentecostés.
  2. LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES (Prédica n.º 2). Domingo 25 de Agosto, XIV después de Pentecostés.
  3. FRANCISCO Y EL FALSO PROFETA DE LAS ESCRITURAS (Prédica n.º 3). Domingo 22 de Septiembre, XVIII después de Pentecostés.
   

SAN MIGUEL ARCÁNGEL: LA PROFECÍA DE SU BATALLA CONTRA EL DIABLO
    
TODO EN MARÍA y POR MARÍA. Y por las BENDIAS ALMAS DEL PURGATORIO
   
Queridos hijos:
   
Hoy es la Fiesta de San Miguel Arcángel, el príncipe de los Ejércitos del Cielo, EL DUX de las Milicias de Dios, vencedor de Satanás y de todas las tropas y movimientos contra Dios, patrono de tantos militares católicos con sus ejércitos, sobre todo en los reinos católicos de la Europa Medieval.
   
Queríamos traer a colación una profecía que es poco conocida: La Profecía del Apocalipsis sobre San Miguel Arcángel y su batalla contra el Diablo en los últimos tiempos, ese tiempo que parece ser nuestro tiempo; dicha profecía se encuentran en el capítulo 12 del Apocalipsis, y está muy relacionada con la conversión de los judíos hacia Dios Nuestro Señor Jesucristo; es interesante lo que dice Daniel sobre San Miguel como protector para la salvación-conversión del pueblo judío, pero hoy no veremos a esto sino el mencionado capítulo 12 del Apocalipsis:
   
El Capítulo 12 es LA MUJER PARTURIENTA, la que está dando a luz con dolor: El Padre Leonardo Castellani dice que se trata de la conversión de los judíos al Catolicismo, la mujer es Israel, y da a luz con dolor, por los inmensos dolores que le ha costado y le costará al pueblo judío el no haber reconocido durante siglos a Dios Nuestro Señor Jesucristo, para finalmente reconocerlo (“darlo a luz”), en los finales de la Historia y convertirse.
  
Repitamos el símbolo de la profecía: El pueblo judío -la mujer-, da a luz un varón -se convierte a Dios Nuestro Señor Jesucristo-, con dolor: pues después de muchos dolores, durante siglos, ese pueblo se convierte a Él y a su Catolicismo-.
  
La liturgia católica aplica por acomodación a la Santísima Virgen el primer versículo del mencionado Capítulo 12, es un modo impropio, aunque más que permitido, pero “no propio” porque la Santísima Virgen da a luz a Cristo SIN DOLOR, y la Mujer Parturienta de este capítulo sí tiene dolor.
  
En cuanto a SAN MIGUEL ARCÁNGEL, unos cuantos versículos más adelante está la referencia a él, su accionar en los últimos tiempos, con una batalla misteriosa contra el diablo, y probablemente con un rol capital también en la conversión de los judíos hacia el Catolicismo. 
  
En esta prédica, queríamos desarrollar: 
  1. El mencionado primer versículo que, por acomodación y figurativamente, se aplica a la Virgen; y a renglón seguido el versículo 2 que hace alusión propiamente a esa otra mujer de esta profecía y a su parto con dolor (por eso lo que aclarábamos al principio).
  2. Después, algunos comentarios sobre estos textos del Apocalipsis, siguiendo principalmente al Padre Castellani.
  3. Posteriormente veremos los versículos sobre la batalla de San Miguel Arcángel, junto con las palabras finales de esta profecía, palabras que competen al pueblo judío y a nosotros los pueblos gentiles.
(Cuerpo)

[1] En primer lugar, el mencionado primer versículo del Cap. 12 que, como dijimos, la liturgia de la Santa Iglesia Católica y arte católico (pintura y escultura) han aplicado a la Virgen figurativamente:
  
1 Et signum magnum appáruit in cœlo : MÚLIER AMÍCTA SOLE, et luna sub pédibus ejus, et in cápite ejus coróna stellárum duódecim.
1 Un gran signo apareció en el cielo: UNA MUJER VESTIDA CON EL SOL, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas.
 
Y ahora leemos el versículo número 2 sobre los dolores de parto, que competen en forma propia, no a la Virgen, sino a la Mujer Parturienta de esta profecía, el pueblo judío:
  
2 et in útero habens, clamábat partúriens, et cruciabátur ut páriat.
2 y [esa mujer] había concebido en su útero, y clamaba dando a luz, y sentía los tormentos -con los dolores de parto- para dar a luz.
  
[2] Comencemos escuchando unos comentarios del Padre Leonardo Castellani [1]:
« La visión de la Gloriosa Parturienta... Esta mujer es símbolo de Israel, y alude a la conversión de los judíos -o una parte dellos- en los últimos tiempos [2], profetizada por San Pablo... (...) Dar a luz a Cristo puede convenir solamente a María Santísima, a la Iglesia y a Israel. Excluidas las dos primeras... por no convenir en modo alguno a ellas las peripecias que aquí narra el Profeta, la visión significa el Israel de Dios [el pueblo judío convertido al Catolicismo], como lo vieron, entre otros Padres, San Hipólito, San Victorino, San Agustín, San Beda y Beato de Liébana. La conversión [de los judíos] predicha por San Pablo parece imposible no esté señalada de algún modo en el Apocalypsis: creo que está señalada tres veces, y principalmente aquí: EL ISRAEL DE DIOS que tantas veces en los Profetas es simbolizado por una Esposa, a la cual se promete el perdón de su infidelidad, la total purificación y el Desposorio final... (...) [LOS JUDÍOS] VAN A CONCEBIR A CRISTO POR LA FE -expresión usual en la Escritura- Y LO VAN A DAR A LUZ CON GRADES DOLORES, por la pública profesión de fe; y lo van a hacer bajar de la Cruz. “Si eres Hijo de Dios, baja de la Cruz y creeremos en Ti” -creed en mí y bajaré de la Cruz. Por Zacarías [12,10] parecería que no todos los judíos sino una parte dellos retornará a Dios en ese tiempo... Cuándo será ese día, antes o después de la manifestación del Anticristo, no lo sé: divididos en eso andan los Santos Padres».
   
Frente a la mujer se para el demonio: Él está listo para devorar (destruir) al hijo que dará a luz: Cristo en el interior del pueblo judío, los judíos junto a Dios Nuestro Señor Jesucristo, los judíos convertidos al Catolicismo, y los judíos por fin siendo “Israel de Dios”. Mas no pudiendo nada contra Cristo -como es obvio-, el demonio querrá entonces destruir a la mujer, el pueblo judío convertido. Escuchemos, y noten que la descripción del diablo tiene coincidencias con las cuatro bestias de la profecía de Daniel: en especial la bestia de los 10 cuernos, y coincidencias asimismo con la bestia del mar -el Anticristo- en la descripción del cap. 13 del Apocalipsis; leemos esto en nuestro cap. 12:
  
3 Et visum est áliud signum in cœlo : et ecce draco magnus rufus habens cápita septem, et córnua decem : et in capítibus ejus diadémata septem
3 Y fue visto otro signo en el cielo: y he aquí un gran dragón rojo que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
  
[3.1] Ahora nos adelantemos en el texto, y escuchemos las alusiones a San Miguel Arcángel dentro de este capítulo del Apocalipsis [2]:
  
7 Et factum est PRŒ́LIUM MAGNUM in cœlo : MÍCHAËL ET ÁNGELI EJUS PRŒLIABÁNTUR CUM DRACÓNE, et draco pugnábat, et ángeli ejus : 8 et non valúerunt, néque locus invéntus est eórum ámplius in cœlo.
9 Et projéctus est draco ille magnus, serpens antíquus, qui vocátur diábolus, et Sátanas, qui sedúcit univérsum orbem : et projéctus est in terram, et ángeli ejus cum illo missi sunt.
10 Et audívi vocem magnam in cœlo dicéntem : Nunc facta est salus, et virtus, et REGNUM DEI NOSTRI, et POTÉSTAS CHRISTI EJUS : quia projéctus est accúsator fratrum nostrórum, qui accusábat illos ante conspéctum Dei nostri die ac nocte. 11 Et ipsi vicérunt eum propter sánguinem Agni, et propter verbum testimónii sui, et non dilexérunt ánimas suas úsque ad mortem.
12 Proptérea lætámini cœli, et qui habitátis in eis.
12 in fine : Væ terræ, et mari, quia descéndit diábolus ad vos habens iram magnam, SCIENS QUOD MÓDICUM TEMPUS HABET.
7 Y se produjo UNA GRAN BATALLA en el cielo: MIGUEL Y SUS ÁNGELES LUCHABAN CONTRA EL DRAGÓN, y el dragón luchaba y sus ángeles, 8 y no vencieron, y no se halló más el lugar de ellos en el cielo.
9 Y fue arrojado ese gran dragón, la Serpiente Antigua, el cual es llamado diablo y Satanás, el cual seduce a todo el orbe: Y fue arrojado hacia la tierra, y sus ángeles fueron enviados con él.
10 Y oí una gran voz diciendo en el cielo: Ahora ha sido hecha la salvación, y la virtud, y EL REINO DE NUESTRO DIOS, y EL PODER DE SU CRISTO, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el cual acusaba a ellos delante de nuestro Dios día y noche. 11 Y ellos lo vencieron a causa de la Sangre del Cordero, y a causa de la palabra de su testimonio, y (porque) no amaron sus vidas hasta entregarlas a la muerte.
12 Por eso alegraos, oh cielos, y los que habitáis en ellos.
12 in fine: (Pero) ay de la tierra, y del mar, porque el diablo descendió hacia vosotros teniendo una ira magna, SABIENDO QUE TIENE POCO TIEMPO.
  
Escuchemos unas explicaciones del Padre Castellani:
«Existe una interpretación disparatada de este pasaje -común entre los exégetas copiadinos- que lo refiere a la caída de los ángeles malos antes de la creación del universo: o sea, que San Juan abandonaría aquí el profetizar sobre la Parusía y saltaría atrás, más allá del Génesis... No existe ningún relato de la Caída de los Ángeles en la Escritura, excepto una frase... de Cristo, y esta frase no señala ninguna lucha: “Vi a Satanás caer del cielo como un rayo”: cayó por su propio peso y pecado... [La lucha entre San Miguel y Lucifer es] una lucha misteriosa de los últimos tiempos... [El diablo] conserva un poder desconocido... que le será quitado en la Parusía... su poder cesa con la Parusía, “su lugar no es hallado más en el cielo”; lo cual concuerda con el encadenamiento de Satanás que está en el Apokalypsis XX. [ Hasta que llegue ese momento: ] Su poder se redobla en “la tierra y el mar”, o sea el mundo mundano, porque “le queda poco tiempo” [y tierra es el mundo religioso, y mar es el mundo de la política: en los finales se redobla el poder diablo para hacer daño en el mundo religioso y para hacer daño en el mundo político, y qué daño que hará, y que hace, en esas dos esferas pues... “le queda poco tiempo”]».
[3.2] Sigamos con la profecía sobre esta misteriosa Mujer, y qué ocurre después de la derrota del demonio en manos de San Miguel:
    
13 Et póstquam vidit draco quod projéctus esset in terram, persecútus est muliérem, quæ péperit másculum :
14 et datæ sunt muliéri alæ duæ áquilæ magnæ ut voláret in desértum in locum suum, ubi álitur per tempus et témpora, et dimídium témporis a fácie serpéntis.
13 Y el dragón después de que vio que había sido arrojado hacia la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón:
14 Y fueron dadas a la mujer dos alas del águila grande, para que volara hacia el desierto, hacia su lugar, donde es alimentada durante un tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo (protegida) de la faz de la serpiente.
  
Escuchemos comentarios del Padre Castellani:
«Si damos que este símbolo representa la conversión de los judíos y LA COMPLECIÓN de la Iglesia en los últimos tiempos, el sentido de las peripecias que siguen es claro. Son perseguidos [los judíos convertidos], el texto es claro. Las dos alas de águila pueden ser los dos Testamentos... o los Dos Testigos... o bien otra cosa... La soledad o el éremo puede significar el abandono y desprecio por parte de los judíos no convertidos y del inmenso mundo apostático y neopagano en derredor; pero también y a la vez, puede profetizar un desierto físico, la tierra de Moab “locum parátum sibi a Deo”, a la cual exhorta Isaías, en el Capítulo XVI, que no rechace a los “refugiados y peregrinos” judíos... y les sirva de escondite en los últimos tiempos... “Moab, sé tú su escondite ante la faz del devastador...”»;
y se marca un tiempo para estas cosas que coincide con los famosos 3 años y medio del Anticristo, de los cuales en otra oportunidad ya hemos hablado.
   
Sigamos escuchando el texto de la Biblia:
  
15 Et misit serpens ex ore suo post muliérem, áquam támquam flumen, ut eam fáceret trahi a flúmine.
16 Et ádjuvit terra muliérem, et apéruit terra os suum, et absórbuit flumen, quod misit draco de ore suo.
15 Y la Serpiente arrojó desde su boca, en pos de la mujer, agua como un río, para hacer que ella [la mujer] fuese arrastrada-englutida por el río.
16 Y la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca y absorbió el río que el dragón arrojó desde su boca.
  
El agua, en el símbolo de la profecía, es siempre (o casi siempre) el mundo político. El demonio trata de destruir a los judíos convertidos con el agua que él mismo arroja desde su boca: i.e. a través de los movimientos y revueltas de la política que él mismo provoca, usando a los jerarcas políticos y a sus mecanismos persecutorios: todo esto azuzado por el demonio; el Padre Castellani dice que son «convulsiones políticas persecutorias...» contra los judíos convertidos. Pero la profecía agrega que la tierra se tragó esa agua, el río: Si aquí tierra es el mundo religioso, tal vez alguna intervención de Dios salva a los judíos que se han convertido al Catolicismo, salvando a esas comunidades de ser destruidas por el Diablo y por el Anticristo.
   
[3.3] Ahora la parte final de la profecía:
  
17 Et irátus est draco in muliérem : et ábiit fácere prœ́lium cum RÉLIQUIS de sémine ejus, qui custódiunt mandáta Dei, et habent testimónium Jesu Christi.
18 Et stetit supra arénam maris.
17 Y montó en ira el dragón contra la mujer: Y se fue a hacer la guerra contra LOS OTROS de la semilla de ella, los cuales cumplen los Mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.
18 Y (el dragón) se paró sobre la arena del mar.
  
Si la mujer es el pueblo judío convertido al Catolicismo, cuando ellos quedan a salvo y protegidos por Dios (“la tierra”), dice la profecía que entonces el diablo-dragón se fue a hacer la guerra contra LOS OTROS de la semilla de ella, “los cuales cumplen los Mandamientos de Dios”: ¿Quiénes son estos “otros” de la semilla de ella, cómo está conformado este segundo núcleo que recibe las iras del diablo y de su Nuevo Orden Mundial? El Padre Castellani responde: «Este pasaje indica que hay dos núcleos o grupos de “hijos de la mujer” separados (los judíos convertidos, y los católicos [3] gentílicos fieles y perseverantes) como lo notó Andrés de Cesárea, y San Alberto Magno y todos los medievales, y está claro en el texto. ¿Quiénes son “los otros”, “los restantes”... sino los católicos viejos?». Vale decir que cuando el diablo vea que no puede destruir a los judíos convertidos, se vendrá contra los católicos que hayan logrado mantenerse fieles y perseverantes en la tribulación y entregados a Dios Nuestro Señor Jesucristo: Atención, pues podemos estar en “los inicios” de estas profecías y hechos. Esperemos con su gracia poder ser de esos católicos, y mantenernos fieles a Dios y a su Catolicismo.
   
Este capítulo 12 termina diciendo: “Y el dragón-diablo se paró sobre la arena del mar”. Y allí comienza el famoso capítulo 13 del Apocalipsis, que trata primero de la aparición del Anticristo: Describe cómo él aparece del mar (del mundo político). Por eso, es que esto parece darnos luz sobre cuándo será la conversión de los judíos hacia el Catolicismo; porque algunos han dicho que ello será con la destrucción del Anticristo y como hecho último junto con la Parusía; pero otros creen (allí estamos nosotros) que dicha conversión será antes del Gobierno Mundial del Anticristo, y que por eso el diablo y el Anticristo los perseguirán a muerte al convertirse, y esta posibilidad es la que parece verse en estos versículos: Se convierten, los persigue el diablo después de su conversión, y después de un intento fallido de destruirlos (el agua arrojada como un río contra la mujer -contra los judíos convertidos-), el diablo se va con furia a perseguir a los católicos que aún quedan, a los católicos remanentes, pero para ello se va al borde del mar a esperar al Anticristo, y el Anticristo recién allí hace su aparición: Por ello “parece” que la conversión de los judíos es anterior al Gobierno Mundial del Anticristo.

-Pondremos de nuevo los dos últimos versículos del cap. 12, y el primer versículo del recién mencionado capítulo 13:
  
17 Et irátus est draco in muliérem : et ábiit fácere prœ́lium cum réliquis de sémine ejus, qui custódiunt mandáta Dei, et habent testimónium Jesu Christi.
18 ET STETIT SUPRA ARÉNAM MARIS.
[Cap. 13, 1] Et vidi DE MARI BÉSTIAM ASCENDÉNTEM habéntem cápita septem, et córnua decem, et super córnua ejus decem diadémata, et super cápita ejus nómina blasphémiæ
17 Y montó en ira el dragón contra la mujer: Y se fue a hacer la guerra contra los otros de la semilla de ella, los cuales cumplen los Mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.
18 Y (EL DRAGÓN) SE PARÓ SOBRE LA ARENA DEL MAR.
[Cap. 13, 1] Y vi LA BESTIA QUE SUBÍA DEL MAR, la cual tenía siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cuernos diez diademas (Daniel dice: son diez reyes), y sobre las cabezas de ella nombres de blasfemia. [LLEGÓ EL ANTICRISTO: AHORA ÉL ESTÁ EN ESCENA]
  
(Conclusión)

Para terminar, un punto que no es tan conocido: El Papa León XIII, después de una visión que tuvo sobre el demonio, escribió en el año 1884 el llamado “Exorcismo Menor”, o “Exorcismo del Papa León XIII”, o “Exorcismo de San Miguel Arcángel”, el cual exorcismo ha quedado más breve en los últimos Rituales, pero ustedes lo tienen en su versión extensa y completa en el “Devocionario Católico”.
   
Como hoy es la fiesta de San Miguel, y en vistas a las épocas que estamos viviendo, queríamos recalcar de este exorcismo un fuerte -y muy gráfico- extracto, el cual parece sin duda UNA PROFECÍA DE NUESTRA ÉPOCA, mostrando la situación de esta falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II, la cual usurpa LA SEDE de Roma y la ha hecho SU PROPIA SEDE DEL ERROR, esto parece ser -así lo enseña San Jerónimo- “la abominación de la desolación, predicha por el Profeta Daniel, estando en el lugar santo” con estos falsos papas modernos y con esta falsa Iglesia Moderna; e igualmente parece el cumplimiento de esa famosa frase de Nuestra Señora de La Salette: “Roma perderá la Fe, y se convertirá en la sede del Anticristo”. Las palabras del Papa León XIII, en la parte que nos interesa, dicen así:
  
Ecclésiam, Agni immaculáti sponsam, vaférrimi hostes replevérunt amaritudínibus, inebriárunt absínthio; ad ómnia desiderabília ejus ímpias misérunt manus.
Ubi sedes beatíssimi Petri et Cáthedra veritátis ad lucem géntium constitúta est, IBI THRONUM POSUÉRUNT ABOMINATIÓNIS ET IMPIETÁTIS SUÆ;
ut percússo Pastóre, et gregem dispérdere váleant.
Los más taimados enemigos han llenado de amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido.
Donde fue constituida la Sede del Beatísimo Pedro y la Cátedra de la Verdad para luz de las naciones, ALLÍ PUSIERON ELLOS EL TRONO DE LA ABOMINACIÓN DE SU IMPIEDAD [es decir, que el Papa León XIII habla de la sede de los malvados en la misma Roma];
de suerte que, golpeado el Pastor, también puedan ellos dispersar el rebaño [es lo que pasa hoy, con la falsa Iglesia Moderna y con falsos papas modernos, los fieles andan errantes y dispersos, y se pierde la Fe Católica].
  
Y en esa parte del exorcismo, el Papa León XIII invoca a San Miguel Arcángel para implorar su ayuda a la Iglesia Católica.
   
Y nosotros terminamos nuestra prédica, hoy en la Fiesta de San Miguel, haciendo nuestras esas palabras para que este Arcángel nos ayude:
  
Adésto ítaquæ, Dux invictíssime, pópulo Dei contra irrumpéntes spiritáles nequítias, ET FAC VICTÓRIAM.
Oh Príncipe siempre invencible [San Miguel Arcángel, DUX INVICTÍSSIME], ayuda al pueblo de Dios (ayuda a los católicos) contra la perversidad de los espíritus que le atacan, Y DA LA VICTORIA.
  
Sí, San Miguel, DANOS LA VICTORIA: Da al Catolicismo la victoria, adelanta la victoria, ayudándonos a poder ser buenos católicos y ser buenos hijos de Dios, esperando que Cristo vuelva, para poner -por fin- las cosas en orden, en este mundo impío e insolente, el cual todo el tiempo insulta a Dios.
  
AYÚDANOS, SAN MIGUEL, PARA QUE TENGAMOS EL TRIUNFO FINAL PROMETIDO, que sea nuestro triunfo, con la Parusía gloriosa del gran Dios y Salvador Nuestro Jesucristo; si es que logramos -sólo con su Gracia- mantenernos fieles hasta el final.
   
AVE MARÍA PURÍSIMA.
     
NOTAS
[1] Libro “El Apokalypsis de San Juan”, Ediciones Capilla San Pío X, “Visión Décima: La Mujer Coronada”, página 111 ss.
[2] El Profeta Daniel, en su profecía del capítulo 10 y del capítulo 12, asigna una función a San Miguel Arcángel con los judíos en los tiempos finales, para salvación-conversión de éstos, siendo él su Patrono y Protector, el Ángel del pueblo de Israel. Daremos tan sólo algunos versículos sin más para que no sea tan extenso: -EN EL CAPÍTULO 10 del Profeta Daniel, se narra de un ángel que da a él una visión y mensaje, se cree que este ángel fue San Gabriel, pero él le hablará sobre San Miguel; utilizaremos la versión de Mons. Juan Straubinger: -“10 He aquí que una mano me tocó y me sacudió, poniéndome sobre mis rodillas y las palmas de mis manos. 11 Y me dijo: Daniel, varón muy amado -en la Vulgata, “vir desideriórum: varón de deseos”-, atiende las palabras que te voy a decir y ponte de pie... 12 El príncipe del reino de Persia se me opuso veinte y un días; mas he aquí que Miguel, uno de los príncipes más altos, vino a ayudarme... 14 He venido a enseñarte lo que ha de suceder a tu pueblo [los judíos] al fin de los tiempos, pues la visión es para tiempos (remotos)... 21 Pero te anunciaré lo que está escrito en la Escritura de la verdad; y no hay nadie que me ayude contra ellos [el príncipe de Persia y el príncipe de Grecia] sino Miguel vuestro príncipe [San Miguel es el príncipe del pueblo judío, patrono y protector]”. -EN EL CAPÍTULO 12, versión de Mons. Straubinger, leemos: -“1 En aquel tiempo [el comentario dice que se trata de los tiempos finales] se alzará Miguel, el gran príncipe y defensor de los hijos de tu pueblo [del pueblo judío]; y vendrá tiempo de angustia cual nunca ha habido desde que existen naciones hasta ese tiempo. En ese tiempo será librado tu pueblo, todo aquel que se hallare inscripto en el libro. 2 También muchos de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarán, unos para la vida eterna, otros para ignominia y vergüenza eterna... 4 Tú, Daniel, encierra estas palabras, y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos buscarán y se acrecentará el conocimiento... (...)”.
[3] Decía allí “cristianos”, pero como esa expresión hoy confunde con los protestantes, siempre -o casi- la he reemplazado por “católicos”.
     

sábado, 31 de agosto de 2024

BERGOGLIO PERSONIFICA LA TIERRA EN SU VÍDEO DEL MES


Francisco Bergoglio lanzó ayer 31 de Agosto su intención de oración para el mes de Septiembre, que desde 2015 imitando a su contraparte fanariota Bartolomé I Archondonis dedica al “Cuidado de la Creación”.
   
Para coincidir con el período de un mes denominado “Tiempo de la Creación”, que va del 1 de septiembre (con su Jornada Mundia de Oración por el Cuidado de la Creación) al 4 de octubre, su “Vídeo del Papa” de este mes tiene como tema “Por el clamor de la Tierra”. 
   
Bergoglio escribe como introducción del vídeo:
«Oremos para que cada uno de nosotros escuche con el corazón el clamor de la Tierra y de las víctimas de las catástrofes ambientales y de la crisis climática, comprometiéndonos personalmente a cuidar el mundo que habitamos».
Y en su discurso, dice:
«Recemos por el clamor de la Tierra.
   
Si tomamos la temperatura al planeta nos dirá que la Tierra tiene fiebre. Y se encuentra mal, como cualquier enfermo.
   
Pero nosotros, ¿escuchamos este dolor?
   
¿Escuchamos el dolor de los millones de víctimas de las catástrofes ambientales?
   
Los que más sufren las consecuencias de estos desastres son los pobres, los que se ven forzados a dejar su casa por inundaciones, olas de calor o sequías.
   
Hacer frente a las crisis ambientales causadas por el hombre, como el cambio climático, la contaminación o la pérdida de la biodiversidad, pide respuestas no solo ecológicas, sino también sociales, económicas y políticas.
   
Tenemos que comprometernos en la lucha contra la pobreza y la protección de la naturaleza, cambiando nuestros hábitos personales y los de nuestra comunidad.
   
Oremos para que cada uno de nosotros escuche con el corazón el clamor de la Tierra y el clamor de las víctimas de las catástrofes ambientales y del cambio climático, comprometiéndonos personalmente a cuidar el mundo que habitamos».
Solo los paganos personalizan los elementos y fenómenos naturales y astronómicos, y en Sabiduría XIII, 1-9 se le describe como el primer estadio de la idolatría:
«Vanidad, y no más, son ciertamente todos los hombres en quienes no se halla la ciencia de Dios; y que por los bienes visibles no llegaron a entender al Ser Supremo, ni considerando las obras reconocieron al artífice de ellas; sino que se figuraron ser el fuego, o el viento, o el aire ligero, o las constelaciones de los astros, o la gran mole de las aguas, o el sol y la luna los dioses gobernadores del mundo. Que si encantados de la belleza de estas cosas las imaginaron dioses, debieran conocer cuánto más hermoso es el dueño de ellas; pues el que creó todas estas cosas es el autor de la hermosura. O si se maravillaron de la virtud e influencia de estas criaturas, entender debían por ellas que aquel que las creó las sobrepuja en poder. Pues la grandeza y hermosura de estas criaturas se puede a las claras venir en conocimiento de su Creador. Mas ellos son menos reprensibles; porque si caen en el error puede decirse que es buscando a Dios, y esforzándose por encontrarlo. Por cuanto lo buscan discurriendo sobre sus obras, de las cuales quedan como encantados por la belleza que ven en ellas. Aunque tampoco a éstos se les debe perdonar, porque si pudieron llegar por su sabiduría a formar idea o a penetrar las cosas del mundo, ¿cómo no echaron de ver más fácilmente al Señor del mundo?» (Sabiduría XIII, 1-9/ versión de Mons. Félix Torres Amat).

Contrario al llamado alarmista de Bergoglio (sustentado por estadísticas del Foro Económico Mundial y sus pseudoencíclicas “Laudato si’” y “Laudáte Deum”), hay científicos como el premio Nobel John Clauser (director de la Coalición CO2) que señalan que no hay crisis climática antropogénica sino cambios producidos por la misma naturaleza, y hacen ver que él «está recibiendo terribles consejos de algunos eclesiásticos exaltados que tienen serias deficiencias en conocimientos científicos», como su prefecto del Dicasterio para la promoción del Desarrollo Humano Integral Michael Felix Czerny Hayek SJ, que dijo a Vatican News:
«La creación gime. Su sufrimiento es causado por el hombre, originalmente custodio y ahora dominador, que ‘arrogantemente pone a la Tierra en una condición deshonrosa, es decir, privada de la gracia de Dios’. Sin embargo, en su Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Santo Padre nos invita, como cristianos, a esperar y actuar con la Creación, lo que podríamos traducir como vivir en la Fe. Se trata de escuchar al Espíritu Santo, que es amor, no sólo hacia el prójimo, sino también hacia la Creación, que es obra de Dios y, por tanto, está interconectada con el hombre. Sólo liberando a la Tierra de la condición de esclavitud a la que la hemos sometido, seremos también nosotros libres, anticipando la alegría de la salvación en Cristo».
Señor Czerny, si «La creación gime» y con dolores de parto (en griego συστενάζω, sustenazo) es porque está aguardando ser liberada en la Parusía de la maldición, corrupción y vanidad a que fue sometida por causa del pecado (Génesis III, 17) y su autor el diablo, para participar, restauradas en Cristo todas las cosas («INSTAURÁRE ÓMNIA IN CHRISTO», Efesios I, 10), de la manifestación en gloria de los hijos de Dios (cf. Romanos VIII, 19-23), de acuerdo a lo comentado por Mons. Juan José Straubinger sobre el verso 21:
«Hasta la creación inanimada, que a raíz del pecado de los primeros padres fue sometida a la maldición (Gn. 3, 17), ha de tomar parte en la felicidad del hombre. De la transformación de las cosas creadas nos hablan tanto los vates del Antiguo Testamento como los del Nuevo. Véase Is. 65, 17 y nota; 2 Pe. 3, 13; Ap. 21, 1 ss.; Ef. 1, 10; Col. 1, 16 ss. Los Santos Padres hacen notar que el Hijo de Dios precisamente se hizo hombre porque en la naturaleza humana podía abrazar simultáneamente la sustancia material y espiritual de la creación. Es la promesa maravillosa de Ef. 1, 10».
O sea, el único que liberará a la creación de su esclavitud (que es causada por el pecado) ES JESUCRISTO EL SEÑOR CON SU SEGUNDO ADVENIMIENTO AL FIN DE LOS TIEMPOS, no la Agenda 2030 ni los “Objetivos de Desarrollo Sostenible” o cualesquiera caprichos y sueños guajiros de un puñado de oligarcas genocidas que solo les interesa el verde del dinero y a los cuales el jesuitón Bergoglio (y su lamebotas ídem Czerny) y el agente fanariota Archondonis les ofrecen incienso.
   
Después de muchos años de retórica alarmista climática por parte del Pseudopontífice (y quizá precursor del Falso Profeta), en 2022 el Vaticano se unió oficialmente a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y al pro-abortista Acuerdo Climático de París.

Bergoglio en vez de estar delirando con “fiebres de la Tierra” y demás batallitas, debe más bien examinar su propia alma y usar el muy poco tiempo que le queda de vida para arrepentirse de sus pecados (aunque alguien tan envejecido en ellos como es su caso es poco probable y casi írrito que haga penitencia), porque 88 años son 88 años, y en cualquier momento le tocará morirse y su alma ir a parar al Infierno por toda la eternidad, donde el gusano (el remordimiento) nunca muere y el fuego nunca se apaga.

martes, 27 de agosto de 2024

LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES (PRÉDICA 2), POR Mons. FERNANDO ALTAMIRA

Sermón pronunciado por el Ilmo. Sr. Obispo D. Fernando Altamira, Superior de la Sociedad de Santa María, el 25 de Agosto de 2024 (XIV Domingo después de Pentecostés, y conmemoración de San Luis Rey de Francia).

Para seguir el orden:
  1. LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES (Prédica n.º 1). Domingo 18 de Agosto, XIII después de Pentecostés).
  
  
LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES, Prédica n.º 2
(Bogotá, domingo 25 agosto 2024)

TODO EN MARÍA y POR MARÍA. POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO
  
Queridos hijos:
   
Habíamos anunciado continuar, “por los eventos mundiales que estamos viviendo”, con el tema de “LA PROFECÍA Y LOS TIEMPOS ACTUALES”, ésta es la Prédica n.º 2.
   
El Domingo pasado, predicamos sobre “El Capítulo 7 de Daniel”, en particular sobre “La Cuarta Bestia de Daniel” o “La Bestia de los Diez Cuernos”. Hoy queremos predicar sobre “El capítulo 9 de Daniel”, parte de él: “La Profecía de las Setenta Semanas de Daniel”, pero nos centraremos en: “La Última Semana: La Semana Setenta”. (3) Y si Dios nos permite, deseamos —al menos— hacer una tercera prédica sobre: “Los Dos Testigos” y “Los Tres Heraldos” [capítulos 11 y 14 respectivamente del Apocalipsis, y el final del capítulo 10].
   
[Cuerpo]
  
1. Sobre “La Profecía de las Setenta Semanas de Daniel”, recordemos que son semanas de años.
Dice el Profeta Daniel: (cap. 9, 20ss) “Mientras aún estaba hablando y orando y confesando mi pecado y el pecado de Israel mi pueblo… aquel varón Gabriel [el Arcángel San Gabriel], a quien yo había visto antes en la visión, se me acercó en rápido vuelo, in témpore sacrifícii vespertíni: en la hora del sacrificio vespertino —del sacrificio de la tarde—, y me instruyó, y habló conmigo diciendo: Daniel, he venido ahora a darte inteligencia. Cuando te pusiste a orar salió una orden [de Dios], y he venido a anunciarla, porque eres muy amado [muy amado de Dios; y en la Vulgata está esa expresión tan famosa y hermosa también: he venido quia vir desideriórum es: he venido “porque eres un varón de deseos”, un varón de deseos: así debemos ser con las cosas de Dios, “un varón de deseos”, desearlas inmensamente].

2. Daniel y el pueblo de Dios estaban sufriendo la Cautividad Babilónica [1] (Siglo VI a. C.). El Arcángel San Gabriel agregará (cap. 9, 24ss):
  
24 SETENTA SEMANAS están decretadas para tu pueblo y para su ciudad santa, para que
(1) sea acabada la prevaricación, (2) y el pecado tenga su fin, (3) y sea destruida la iniquidad, (4) y sea traída la justicia eterna la santidad eterna, (5) y sea cumplida la visión y la profecía, (6) y sea ungido el Santo de los santos.
24 SEPTUAGÍNTA HEBDÓMADES abbreviátæ sunt super pópulum tuum et super urbem sanctam tuam, ut
(1) consummétur prævaricátio, (2) et finem accípiat peccátum, (3) et deleátur iníquitas, (4) et adducátur justítia sempitérna, (5) et impleátur vísio et prophetía otros traducen: y poner sello sobre la visión y la profecía, (6) et ungátur Sanctus sanctórum.
      
Mons. Juan Straubinger comenta: “Después de cumplirse setenta semanas SERÁ ESTABLECIDO EL TIEMPO MESIÁNICO… A fin de acabar con la prevaricación, etc: Son enumerados aquí seis bienes espirituales que traerá el Mesías, todos referentes a su misión de borrar los pecados, restaurar la justicia y hacer la paz con Dios. La justicia —la santidad— será eterna” [2]. El Tiempo Mesiánico con santidad “eterna” (con el fin del pecado y destruida la iniquidad) aún no ha sido establecido y es algo pendiente.

3. Sigamos escuchando la Profecía, palabras del Arcángel San Gabriel:  

25 Sábete, pues, y entiende:
Después de la salida de la orden, para que Jerusalén sea re-edificada,
hasta Cristo, el Príncipe,
habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas [69 en total]
26 Y después de las sesenta y dos semanas, Cristo será muerto: [3]
25 Scito ergo, et animadvérte:
ab éxitu sermónis, ut íterum ædificétur Jerúsalem,
úsque ad christum ducem,
hebdómades septem, et hebdómades sexagínta duæ erunt

26 Et post hebdómades sexagínta duas occidétur christus :           
   
El Arcángel San Gabriel habla sobre la aparición de Cristo, “úsque ad Christum: hasta Cristo” marcando el tiempo de su primer advenimiento (7 semanas y 62: 69 semanas en total). Y marca el tiempo de su muerte, “occidétur Christus: será muerto Cristo”, diciéndonos que es al final del segundo segmento de semanas (el tramo de 62), pero son siempre 69 en total (porque ya habían pasado 7 previas). Y agrega allí lo que parece la reprobación del pueblo judío por rechazar a Cristo, y por el deicidio: “(v. 26) occidétur Christus: et non erit ejus pópulus, qui eum negatúrus est: será muerto Cristo: y (la nación judía) no será pueblo de Él (“ejus”), el cual lo va a negar (el pueblo judío negará a Cristo)”.
   
San Gabriel excluye, por ahora, la última semana, “La Semana Setenta”, la cual es puesta como aparte, y dejada para los dos últimos versículos de la Profecía, y que son también los 2 últimos versículos de dicho Capítulo 9: La Semana Setenta en la exégesis católica es atribuida a los finales de la Historia.
  
4. Y ahora viene, el castigo de los judíos.
Dicho castigo es tipo de los eventos de los finales de la Historia. La profecía habla de la futura destrucción de Jerusalén y del Templo; lo cual realizaron los generales romanos; sitio comenzado por Vespasiano (que es nombrado emperador en el 69), y terminado con la destrucción de Jerusalén y del Templo, en el año 70 de nuestra era, por su hijo mayor, el general Tito (quien 10 años más tarde también será emperador, sucesor de su padre: ellos son los fundadores de la dinastía Flavia). A los sobrevivientes de la nación judía se los venderá como esclavos en distintas regiones del Mediterráneo y del Oriente. Mas, la última “Diáspora Judía” culmina —podemos decir— con la creación del Estado de Israel en 1948, y tantos conflictos que ha causado, hasta la guerra de hoy (que puede ser la Profecía de “La Sexta Trompeta del Apocalipsis”, “La Tercera Guerra Mundial”, y la muerte —dice allí— de un tercio de los hombres, la muerte de 2.500 millones de seres humanos: bombas atómicas) [cap. 9 Apoc].

La profecía parece aludir en esta parte, también, al fin del Imperio Romano, “su fin será una devastación” (Mons. Straubinger traduce “su fin será una inundación”). Si la expresión está referida al Imperio Romano, parece aludir a “la inundación” de las invasiones de los pueblos bárbaros. Leamos ahora la letra de la Sagrada Escritura:  

26 (in fine) Y un pueblo, con su príncipe que ha de venir, destruirá la ciudad y el santuario [la futura destrucción de Jerusalén y del Templo];
y su fin (será) una devastación,
y después del fin de la guerra (habrá) la desolación decretada [no sabemos si esto último puede ser también “tipo” de la desolación que habrá después de la muerte de 2.500 millones de seres humanos con la 3.ª Guerra Mundial ut supra].
26 (in fine) Et civitátem et sanctuárium dissipábit pópulus cum duce ventúro:

et finis ejus vastítas,

et post finem belli statúta desolátio.

5. Y ahora viene la cumbre, LA ÚLTIMA SEMANA DE DANIEL, “LA SEMANA SETENTA. Esta Semana está separada de las demás, de las otras 69, y parece referirse a la Consumación del Siglo, “in consummatióne sǽculi”, a los finales de la Historia, tal vez a los últimos 7 años. Es curioso como frente a cosas tan grandiosas, Dios haya dispuesto que su alusión, en una de las Profecías de la Sagrada Escritura, quedara reservada a un solo versículo: el 27. Leamos la 1.ª Parte:

Ésta es: La Primera Parte del versículo 27:  

27 Él confirmará el pacto con muchos por una semana:
27 Confirmábit áutem pactum multis hebdómada una:
  • Dice la Profecía: “Él confirmará el pacto con muchos”. ¿Quién puede ser ese “él”, “él confirmará”? Una de las posibilidades es que sea el Anticristo. 
  • Y: ¿Qué pacto es el que confirmará con muchos? Aquí puede estar relacionado con la Profecía de “La Cuarta Bestia de Daniel” que vimos la semana pasada; ésta —dijimos— parece mostrar el Nuevo Orden Mundial en su fase final de dominio explícito y visible del mundo (dando la cara), y ello parece será realizado a través de 10 grandes centros de poder o Estados (“reinos”) con sus líderes, son LOS DIEZ CUERNOS de esa bestia, una especie de Confederación Mundial: para que exista una Confederación Mundial de 10, debe haber UN PACTO PREVIO; mas, de entre ellos, aflora un Cuerno Pequeño que destruye a tres, y se hace más grande que todos los restantes: Aparece el Anticristo, y queda como jefe o “Señor del Mundo”, porque los otros siete se le someten.
  • Siendo así, y otra vez: ¿Cuál es el pacto que él confirma con “muchos”? Parecería que: Lo que confirma el Anticristo es EL PACTO PREVIO que ya existía entre esos 10 magnates del mundo, los Diez Cuernos de la Bestia, PACTO PREVIO para “regir” el mundo, y frente a lo cual el Anticristo mantiene a grandes rasgos las condiciones que ya existían para ese manejo del mundo por el Nuevo Orden Mundial, pero ahora ÉL ES EL JEFE, ahora ÉL ES “EL SEÑOR DEL MUNDO”, y los otros “asociados” del pacto “confirmado” deben someterse y trabajar con él, pero bajo sus órdenes.
  • Confirmará el pacto “POR UNA SEMANA”, dice la Profecía. Si el Anticristo confirma el Pacto Previo durante una semana, son semanas de años, lo confirma durante 7 años, “La Semana Setenta” (La Última Semana de Daniel). 
  • Esta Semana Setenta o “Semana Última de Daniel” es dividida en dos, tiene una alusión a la mitad de ella. Son dos períodos de 3 años y medio cada uno
  • Podemos pensar que el Anticristo desde que “surge como Cuerno Pequeño”, hasta que destruye a 3 de sus rivales en el mal, y queda como jefe (“Señor del Mundo”), se da un proceso de algunos años: Tal vez son los primeros 3 años y medio, en ese buscar el poder y terminar siendo el jefe.
  • En la Profecía se habla de unos hitos en la mitad de esa semana, vale decir, transcurridos 3 años y medio (siempre “la famosa cifra”: 3 años y medio).
  • Y tal vez sólo después de esa primera mitad de la semana, ya queda el Anticristo como Jefe Supremo por la segunda mitad de esos siete años.
  • El Anticristo tendrá el Gobierno Mundial por 3 años y medio, dice el Apocalipsis en su Capítulo 13 (y ese tiempo está aludido también en la Cuarta Bestia de Daniel).
  • Por otro lado, en la primera mitad de esa semana, en esos primeros 3 años y medio, tal vez se da la prédica contra el Anticristo a través de “Los Dos Testigos”, Elías y Enoc, la cual prédica en el Capítulo 11 del Apocalipsis se declara durar también: 3 años y medio; después de los cuales son muertos “Los Dos Testigos”, son muertos por el Anticristo. El Padre Leonardo Castellani comenta que —en su opinión— el Gobierno Mundial del Anticristo comienza después de haber matado a Los Dos Testigos; con lo cual, nuevamente, notamos dos períodos de 3 años y medio, los cuales suman los 7 años de “La Última Semana de Daniel”.
  
5 bis. Escuchemos ahora la alusión a esa división en 3 años y medio: La Segunda Parte del versículo 27:  

y en la mitad de esa semana [3 años y medio]
faltará-cesará-acabará “DEFÍCIET” la hostia y el Sacrificio:
et in dimídio hebdómadis
DEFÍCIET hóstia et sacrifícium:

  • La Profecía declara algo terrible, “cesará-faltará la hostia y el Sacrificio”, ¿cesará o faltará el Santo Sacrificio de la Misa?
  • Hoy en día, con la falsa Iglesia del Concilio Vaticano II, con la falsa misa moderna (que no es misa, y es inválida), con la invalidez de los obispos modernos y la invalidez de los sacerdotes modernos, podemos pensar que hay tan pocas verdaderas Misas Católicas en el mundo, que ello de “cesará-faltará-defíciet el Sacrificio” ya se ha cumplido, porque casi no hay Misas verdaderas (casi no existe ya el “Santo Sacrificio de la Misa”) en el mundo entero.
  • Pero no sabemos si, bajo el Anticristo, y bajo su última y mayor persecución, será todavía más reducida que hoy la cantidad de verdaderas Misas Católicas; aunque sabemos que la verdadera Misa, aunque reducida a un mínimo número, nunca desaparecerá totalmente, sino que se celebrará “hasta que Él venga: hasta su Segunda Venida”; es la analogía de la fe; así se nos anuncia con San Pablo al narrar la primera Misa de la historia y agregar: (I Cor 11,26) “mortem Dómini annuntiábitis donec véniat: —con la Misa— anunciaréis la muerte del Señor hasta que Él venga”, ¡hasta que Él venga! (dicho sea de paso, esto también es contra los “homealoners” o “solos en la casa”, que dicen que ya no quedan ni sacerdotes ni Misas).
   
5 ter. Y ahora: La Tercera y Última Parte del versículo 27:  

y estará en el templo LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN:
y hasta la consumación y el fin se mantendrá la desolación [4].
et erit in templo ABOMINÁTIO DESOLATIÓNIS:
et úsque ad consummatiónem et finem perseverábit desolátio.
  • Dice Daniel en esta Profecía: “en el templo estará la abominación de la desolación”, ¿qué es eso?; ya lo explicaremos, pero hemos también de considerar que eso, “la abominación de la desolación”, estará HASTA EL FIN, “hasta el fin se mantendrá la desolación”.
  • Dios Nuestro Señor Jesucristo, en su Apocalipsis Sucinto, el del Capítulo 24 de San Mateo, también hace alusión a “la abominación de la desolación” (vers. 15), como una de las señales de la proximidad del fin. Literalmente: “Cum ergo vidéritis abominatiónem desolatiónis, quæ dicta est a Daniéle, stantem in loco sancto, qui legit, intélligat: por lo tanto, cuando veáis la abominación de la desolación, estando en el lugar santo, la cual fue dicha por el Profeta Daniel —el versículo 27 que estamos viendo—, el que lea, entienda”.

(Conclusión)

A modo de conclusión, veamos cómo explica San Jerónimo, Doctor de la Iglesia, qué es “la abominación de la desolación estando en el lugar sagrado: stantem in loco sancto”. Su explicación coge —podemos decir— carácter oficial, porque la Santa Iglesia Católica la puso para su Liturgia, en las Lecciones de Maitines (7, 8, 9) del Domingo XXIV después de Pentecostés. San Jerónimo explica: (Homilía S. Hierónymi, Lib. 4, Comment. in cap. 24 Matthǽi):  

[5] Lectio 8 [Sobre la Abominación de la desolación estando en el lugar santo:] Potest áutem simplíciter [“aut”] de Antichrísto áccipi [6]…
   
Abominátio quóque secúndum veterem Scriptúram ídolum nuncupátur; et idcírco ádditur, desolatiónis, quod in desoláto templo átque destrúcto ídolum pósitum sit.
    
Lectio 9 : Abominátio desolatiónis intélligi potest et omne dogma pervérsum: quod cum vidérimus stare in loco sancto, HOC EST IN ECCLÉSIA, et se osténdere Deum [7]
Lectio 8 [Sobre la Abominación de la desolación estando en el lugar santo]: Puede tomarse llanamente-directamente sobre el Anticristo… [lo mismo dicen San Hipólito, San Cirilo de Jerusalén, San Atanasio; recordemos las Apariciones de La Salette: “Roma perderá la Fe y se convertirá en la Sede del Anticristo”; el Anticristo en el lugar santo: puede ser lo que vemos hoy con esta falsa Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II y con Francisco su jefe, al servicio del Nuevo Orden Mundial; y no olvidemos que el Anticristo se hará adorar como dios, así lo enseña San Pablo en II Tesalonicenses cap. 2].
   
Sigue S. Jerónimo: También la palabra “abominación”, según el Antiguo Testamento, designa un ídolo; y por eso es añadida la palabra “de la desolación”, porque en un templo desolado y destruido [la Iglesia, desolada y destruida, falsificada por el Concilio Vaticano II] ha sido puesto un ídolo [ un falso dios, algo que no es la Santísima Trinidad, y por extensión: ha sido puesto allí una falsa religión y una falsa iglesia, la Iglesia Moderna del Concilio Vaticano II].
    
Lectio 9: Abominación de la desolación puede entenderse también (como) todo el dogma pervertido [toda la Religión Católica pervertida, falsificada: esto lo hicieron con el Concilio Vaticano II], lo cual cuando (lo) viéramos estar en el lugar santo, esto es en la Iglesia: HOC EST IN ECCLÉSIA, y mostrarse como si fuera Dios [el dogma pervertido: ya está hecho con la falsa Religión Moderna, y se muestra, falsamente, como si fuera Dios, como si fuera Catolicismo].
   
Allí ya tienen suficiente material para reflexionar sobre los tiempos actuales; seguiremos, Dios mediante, en otra prédica. AVE MARÍA PURÍSIMA.
   
NOTAS
[1] Cautividad Babilónica: comenzó con la deportación de los judíos después de la toma de Jerusalén y de la destrucción del templo por Nabucodonosor II, y finalizó con el edicto del rey persa Ciro de 538 a. C., que permitió el regreso de los judíos a sus tierras. Dado que Jeremías indica una duración de setenta años, algunos autores fijan su comienzo en 608 a. C. y otros ven su fin en el año 516 a. C., con la reconstrucción del primer templo de Jerusalén.
[2] Sigue Mons. Straubinger: “Véase sobre esta característica del reino mesiánico el Salmo 71; Isaías 11,4 s; 51,5 ss; Jeremías 23,5; Ezequiel 11,19 s; Oseas 2,19, etc.”. El Salmo 71 allí mencionado lleva, en la versión de Mons. Straubinger, el título “El Reino Mesiánico”, y dice entre otras cosas: “Oh Dios, entrega al Rey tu juicio —tu gobierno—, y tu justicia al Hijo del Rey; para que él gobierne a tu pueblo con justicia… Los montes traerán al pueblo la paz… Él permanecerá como el sol y como la luna, de generación en generación… En sus días florecerá la justicia —la santidad— y abundará la paz… Y Él dominará de mar a mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra… Y lo adorarán todos los reyes de la tierra; todas las naciones le servirán (Et adorábunt eum omnes reges terræ, omnes gentes sérvient ei)… Orarán siempre a causa de Él; sin cesar le bendecirán. Habrá abundancia de trigo en la tierra… y florecerán los habitantes de las ciudades como la grama del campo (et florébunt de civitáte sicut fœnum terræ). Sit nomen ejus benedíctum in sǽcula… Et benedicéntur in ipso omnes tribus terræ, omnes gentes magnificábunt eum. Benedíctus Dóminus, Deus Ísraël… Et replébitur majestáte ejus omnis terra. Fiat, fiat.
[3] Y Mons. Straubinger agrega en su versión: “y no será más” —por la muerte de Cristo: Cristo ya no será más—. Pero la Vulgata dice allí algo para parece en cuanto a la reprobación de los judíos: “y no será su pueblo, el cual lo va a negar”, Vulgata en latín: «et non erit ejus pópulus qui eum negatúrus est».
[4] Mons. Straubinger: hasta que la consumación decretada se derrame sobre el devastador.
[5] Lectio 7: Quando ad intellegéntiam provocámur, mysticum monstrátur esse quod dictum est: Como somos invitados a entender, (ello) muestra que lo dicho (por el Profeta Daniel) es un misterio (mýsticum). Légimus áutem in Daniéle hoc modo: Et in dimídio hebdómadis auferétur sacrifícium et libámina; et in templo abominátio desolatiónum erit, úsque ad consummatiónem témporis, et consummátio dábitur super solitúdinem: Leemos en Daniel: Y a la mitad de esta semana (la Semana 70) serán quitados el Sacrificio y las oblaciones, y estará en el templo la abominación de la desolación, hasta la consumación del tiempo, y la consumación será dada sobre la soledad. De hoc et Apóstolus lóquitur, quod homo iniquitátis, et adversárius elevándus sit contra omne quod dícitur Deus et cólitur: Sobre esto también habla el Apóstol: Y el hombre de pecado, el adversario, debe ser elevado contra todo lo que es llamado Dios y es adorado; ita ut áudeat stáre in templo Dei, et osténdere quod ipse sit Deus: de tal manera que se atreva a estar de pie en el tempo de Dios, y mostrar como si él sea Dios: cujus advéntus secúndum operatiónem sátanæ déstruat eos, et ad Dei solitúdinem rédigat, qui se suscéperint: cuyo advenimiento (el del Anticristo), según la operación de Satanás, destruye (o destruirá) a aquellos que lo hayan recibido y haya llevado al apartamiento de Dios.
[6] aut de imágine Cǽsaris, quam Pilátus pósuit in templo, aut de Hadriáni equëstri státua, quæ in ipso sancto sanctórum loco usque in præséntem diem stetit.
[7] “debémus fugere de Judæa ad montes, hoc est, dimíssa occidénte líttera, et Judáica pravitáte, appropínquare móntibus ætérnis, de quíbus illúminat mirabíliter Deus; et esse in tecto et in dómate, quo non possint igníta diáboli jácula perveníre, nec descéndere et tóllere áliquid de domo conversatiónis prístinæ, nec quærére quæ retrórsum sunt, sed magis sérere in agro spirituálium Scripturárum, ut fructus capiámus ex eo; nec tóllere álteram túnicam, quam Apóstoli habére prohibéntur”.