martes, 29 de diciembre de 2020

LA TALIBANIZACIÓN DE NIGERIA, QUE A NADIE LE IMPORTA

Traducción de la noticia publicada en GLORIA NEWS.
   
La libertad religiosa está siendo minada en Nigeria, el país más poblado de África, escribió Monseñor Obiora Francis Ike en su sitio web ObioraIke.com.
  
Obiora Francis Ike
    
Desde 2010, han sido asesinadas más de 100.000 personas en Nigeria por motivos religiosos, más que cualquier otro país del mundo.
    
De los 210 millones de nigerianos, 80 millones son musulmanes (la mayor población musulmana en África), y 80 millones son cristianos (en su mayoría católicos). El resto son animistas.
    
El problema está en el norte de Nigeria, con los terroristas de Boko Haram, los pastores fulani y los fanáticos musulmanes. Doce de los 36 estados nigerianos adoptaron la ley Sharia en 1999, contraria a la Constitución federal [promulgada el 29 de Mayo, tras el fin de la Junta Militar establecida en 1993, N. del T.].
  
Desde 1999, en los estados nigerianos de Zamfara, Bauchi, Borno, Gombe, Jigawa, Kaduna, Kano, Katsina, Kebbi, Niger, Sokoto y Yobe se aplica la ley Sharia (aunque en Borno, Gombe y Yobe aún no se implementa en el ámbito penal). En los estados del sur, se sigue la ley seglar (Fuente del mapa: Wikipedia).
    
El presidente Mohammed Buhari Bafallaje, un musulmán radical, usa su poder para imponer una ideología musulmana a través de nombramientos políticos. Él condona a los pastores fulani, que portan armas de largo calibre y maquinarias mientras se desplazan con su ganado y expulsan de sus casas a los indígenas cristianos.
  
Mohammed Buhari Bafallaje, presidente de Nigeria
    
Ike habla de una rápida “talibanización” e islamización de Nigeria. Él observa que Occidente y su diplomacia son espectadores lejanos y observan sin comprometerse.

BERGOGLIO PROCLAMA EL «Año de la Familia Amóris Lætitia»

En su mensaje de Ángelus del día 27 de Diciembre, que entre los conciliares es el día de la Sagrada Familia (en los católicos, la Sagrada Familia se celebra el domingo infraoctava de la Epifanía), Bergoglio proclamó el Año especial dedicado a la familia, en ocasión de los cinco años de publicar la polémica Exhortación Post-sinodal «Amóris Lætítia» (19 de Marzo de 2016), no obstante estar supuestamente en el Año de San José iniciado el 8 de Diciembre por la Carta Apostólica Patris Corde.
   
Bergoglio dijo que dicho año (que irá desde el 19 de Marzo de 2021 y el 26 de Junio de 2022, cuando se realizará en Roma el X Encuentro Mundial de las Familias con el tema “El amor familiar: vocación y camino de santidad”), es «para reflexionar sobre A. L. y profundizar sus contenidos» a través de propuestas espirituales, pastorales y culturales que se podrán llevar a cabo en las parroquias, diócesis, universidades, movimientos eclesiales y asociaciones familiares.
  
A tal fin, el vaticano Dicasterio para los laicos, la familia y la vida (dirigido desde su creación el 1 de Septiembre de 2016 por el cardenal camarlengo Kevin Joseph Farrell Kirwan –quien fuera “instalado” obispo por el hoy laicizado Theodore Edgar McCarrick McLaughlin en 2001, y es acusado de encubrir los abusos cometidos por este–), subió el sitio web www.amorislaetitia.va, en cinco idiomas: inglés, francés, español, portugués e italiano, donde se describen los objetivos, metodología y actividades en relación a tal evento.
  
La Exhortación Post-sinodal Amóris Lætítia (o mejor, Fornicatiónis Lætítia) fue publicada después de los Sínodos Extraordinario y Ordinario de los Obispos sobre la Familia, suscitando desde entonces controversia particularmente sobre el capítulo VIII, donde se permite la recepción de la Confesión y la Comunión a los divorciados que contraen segundas nupcias. Por dicha causa, en carta presentada por 45 clérigos y estudiosos al entonces Decano cardenalicio Ángelo Sodano el 29 de Junio de 2016, afirmaron hallar doce proposiciones heréticas y otras ocho dignas de censura. Los cardenales Raymond Burke, Carlo Caffarra, Walter Brandmüller y Joachim Meisner presentaron en Septiembre de 2016 cinco Dúbia (dudas) para que fueran respondidas por Bergoglio con un sí o un no, sin obtener respuesta OFICIAL hasta el presente (para colmo, Meisner y Caffarra murieron el 5 de Julio y el 6 de Septiembre del 2017). Idéntica suerte corrió la Corrección filial presentada el 11 de Agosto de 2017 (y hecha pública el 24 de Septiembre) por 62 clérigos e intelectuales, entre ellos el entonces superior general de la FSSPX Mons. Bernard Fellay y el expresidente del Banco Vaticano y profesor de Ética en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán Ettore Gotti Tedeschi, acusando a Bergoglio de propagar mediante A. L. siete herejías específicas, sin recibir otra cosa que la callada por respuesta (fuera del bloqueo en el Vaticano al acceso al sitio web www.correctiofilialis.org, y la acusación de fautores de escándalo por parte de Mariano Fazio Fernández, vicario auxiliar de los opusinos y compatriota de Bergoglio –Fazio fue vinculado al suicidio del presbítero opusino Danilo Eterović Garrett el 5 de Marzo de 2014–).

DÍA VEINTINUEVE EN HONOR A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Dispuesto por un devoto de San Miguel Arcángel perteneciente a la Venerable Orden Tercera de San Francisco en Campeche, e impreso en el Colegio Real de San Ignacio de Puebla en 1765.
    
MOTIVOS PARA ESTA DEVOCIÓN
Si la Santidad pide de justicia veneración, si la Superioridad pide respeto, si la Dependencia pide reconocimiento: ya se ve que después de Dios Nuestro Señor y de su Madre Santísima, es entre todos los Santos muy especial Acreedor a nuestra mayor veneración, respeto y reconocimiento nuestro Amantísimo Padre Señor SAN MIGUEL, porque en Santidad se aventaja a todos los Ángeles y Santos, porque es por tantos títulos superior a todos, así en naturaleza como en gracia, en ser Patrón y Protector de la Católica Iglesia, Juez delegado de vivos y muertos, por cuyo motivo necesitamos de su amparo y favor, pues nos definede en la vida, y nos ha de juzgar en la muerte; y así ofrezcámosle con devoción este corto obsequio cada día veinte y nueve en recompensa de tan innumerables favores y beneficios como nos ha hecho desde el principio del mundo, hace al presente y hará asta el fin, y procuremos este día con una Confesión bien hecha y una Comunión muy devota, a honor de este Excelso Glorioso Archiserafín, que así conseguiremos de su amorosa piedad todo su favor en la vida y en la muerte. Amén.
  
DÍA VEINTE Y NUEVE, DEDICADO AL GLORIOSÍSIMO PRÍNCIPE DE LOS ÁNGELES SEÑOR SAN MIGUEL
    
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN 
Jesús mío Amorosísimo, a quien venero como a Criador y Redentor mío, y amo de corazón, más que a mi alma y más que a todo lo criado. Por la Bondad infinita que en ti confieso, y por el Ser inmutable que en ti adoro, me pesa haberte ofendido, y con todas veras ofrezco enmendar mi vida, pronto a satisfacer cuanto debiere, y a confesar mis culpas, que me separan de tu apreciable amistad, la que quiero, busco y solicito, y para ello ofrezco mis trabajos, y con sus méritos, mis cortas y humildes obras, y seguro de tu Piedad confío me perdonarás, JESÚS Dulcísimo, y me darás auxilios para corregir mi vida hasta perderla por tu amor en tu santa Gracia. Y para asegurar mi palabra os presento desde hoy y para siempre por fiador de mi enmienda a vuestro fidelísimo Siervo y Amigo muy querido SAN MIGUEL, de cuya sagrada Piedad, muy semejante a la vuestra, espero aceptará esta fianza, y con su sagrada y poderosa asistencia, hará que yo cumpla lo que tan de veras prometo. Amén JESÚS, MARÍA, MIGUEL.
    
Las rosas y los laureles
Ciñan tus sienes, MIGUEL,
Y vítores te de el Cielo,
Porque venciste a Luzbel.
    
ORACIÓN
Purísimo Espíritu, y tan Amante de nuestro Dios y Señor, venerado Padre mío Señor SAN MIGUEL, pues mereciste ser Defensor de su honra y fiel custodio de su Divinidad, con la mayor devoción y con el más inexplicable gozo de mi alma, postrado ante tu soberana presencia te doy gracias por tu soberano valor, con que tú solo sacaste la cara para defender el Divino Nombre de nuestro Soberano Criador, y te doy los plácemes por el bien que a todo lo criado le vino, pues hiciste que esos apóstatas y rebeldes desocuparan tantas Sillas como ahora ocupan tantos Santos y ocuparán los Justos hasta el día del Juicio: yo te suplico por el amor que tienes a nuestro Dios y Señor me asistas en la vida y en la muerte, para que yo tenga la dicha de lograr gozar de la Gloria en tu compañía. Amén.
    
Un Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri, por los que están en pecado mortal. 
    
Aunque indignos, ¡oh MIGUEL!,
De la culpa arrepentidos,
Invocamos tu favor
Muy amantes y rendidos.
   
ORACIÓN
Mi amantísimo Padre y mi Juez, antes que llegue aquel tremendo día en que me he de ver ante tu soberano Tribunal, quiero, como reo que soy de tantas culpas como he cometido contra la Majestad Soberana, postrarme ante su soberana presencia, benignísimo MIGUEL, Padre mío, para que reconociéndome tu Justicia digno de eterno castigo, ahora que tengo remedio me dirijas a las mejores sendas de mi salvación, pidiendo a Dios nuestro Señor, pues sois tan Valido suyo, mi ayuda con su Gracia, para que viviendo como debo, merezca en mi muerte de tu sagrada boca oír la sentencia favorabe de Bienaventurado. Amén.
   
Un Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri, para que Dios mantenga en su gracia a los que están en ella.
   
Ofrece al Eterno Padre,
Sumo Ministro de Dios,
A ese Verbo Encarnado,
Pues vino al mundo por nos.
   
ORACIÓN
Nobilísimo Príncipe del Cielo, que como Sumo Sacerdote del Altísimo le ofreces en superabundante satisfacción por nuestras culpas los infinitos méritos de Jesucristo Señor nuestro, yo te suplico que cada día, cuando ofreces el Incruento Sagrado Sacrificio del Altar, lo ofrezcas especialmente por mí, mísero pecador, para que con tan sin igual satisfacción sea limpio de mis culpas, y vaya luego que salga mi alma de mi cuerpo en vuestros sagrados brazos a ver a Dios nuestro Señor en tu compañía en la Gloria. Amén.
   
Un Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri, por los devotos de nuestro Gloriosísimo Arcángel. 
     
BREVE CONSIDERACIÓN
Considera que en el Cielo, siendo el lugar más sagrado, no faltó un demonio que con su escándalo arrastrara la tercera parte de los Ángeles a los infernales calabozos, y advierte con atención que los que allí quedaron fueron protegidos de la Virtud de su soberano Príncipe MIGUEL: Considera que a los Santos que gozan de ese dichoso día que no se acaba, ha favorecido el poderoso Patrocinio de nuestro amado Padre Señor SAN MIGUEL: Y que si los Ángeles y los Santos necesitaron de su favor, ¿con cuánta mayor razón nosotros, que estamos llenos de culpas y carecemos de méritos?
   
Y para que puedas formar algún juicio del honor tan grande de que la Majestad Soberana se ha servido conferir a este Gloriosísimo Santo Arcángel, advierte, como aseguran algunos autores, que este Gloriosísimo Archiserafín es el Canciller de Dios, que tiene el sello de la Majestad Divina en las manos, con que marca y señala a los predestinados, según se introduce en el Apocalipsis, mandando a los cuatro Ángeles ministros de la Divina Justicia que no hagan daño en la tierra ni en el mar hasta que se señalen en las frentes los Siervos de Dios, y así no parece creíble que no sean los primeros señalados con esta marca los Justos que sean devotos de este Gloriosísimo Arcángel, porque ¿cómo no ha de querer Dios que sean sellados los devotos del mismo que tiene, y a quien fió su Sello? Considerando esto atentamente, di con gran atención los siguientes Gozos.
    
GOZOS AL SANTO ARCÁNGEL
  
Pues en la Corte del Cielo
Gozáis tan altos blasones,
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
     
De la Escuadra Celestial
Sois el primer Coronel,
Que al atrevido Luzbel
Venciste en guerra campal,
Echando al fuego infernal
Su rabia y furioso anhelo.
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
     
Vos al hombre desterraste,
Que profanó el Paraíso,
Bien que con piadoso aviso,
Su enmienda solicitaste,
Pues con piedad le enseñaste
A llevar con pan su duelo:
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
      
Vos al pueblo de Israel
Sacaste libre a buen puerto,
Y guiaste en el desierto,
Porque a Dios sirviese fiel;
Dándole por pan aquel
Maná, que bajó del Cielo:
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
     
De la escuadra de MARÍA
Fuiste el Cabo principal
Y Embajador especial
De quién Cristo se valía,
Cuando a su Madre quería
Consolar acá en el suelo.
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
      
Cuando Cristo en Oración
Estuvo en el Huerto triste,
Vos del Cielo le trajiste
El consuelo en su aflicción:
Dando alivio en la ocasión
De su mayor desconsuelo:
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
     
Aprecio mucho en el Juicio
De Dios tu virtud alcanza,
Pues te fía la balanza
Para hacer de Juez oficio:
Pesando virtud y vicio
Del grande y del pequeñuelo.
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
      
La empresa más gloriosa
Fía Dios a tu destreza,
Y emplea tu fortaleza
En las más dificultosas:
Haces obras tan pasmosas
Que admiran la Tierra y el Cielo.
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
     
Abogado y Protector
De la Iglesia Militante,
Cuida siempre vigilante
De darla auxilio y favor;
Y cuando el riesgo es mayor,
Tanto es mayor su desvelo.
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
       
Dad, pues, Arcángel Glorioso
Aliento a nuestra esperanza,
Pues tenéis tanta privanza
Con el Todopoderoso;
Venga a todos presuroso
Vuestro favor en su vuelo.
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
     
De vuestro Amparo sagrado
Fiamos en nuestra muerte,
Seguro el logro, y la suerte
De salvación, pues postrado
Huye el Infierno turbado
Del brazo de vuestro celo.
Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.
   
ORACIÓN QUE ENSEÑÓ SEÑOR SAN MIGUEL A UN GRAN DEVOTO SUYO LLAMADO DIONISIO, ENCARGÁNDOLE LA REZASE TODOS LOS DÍAS
Señor mío: por tu infinito poder y virtud, y por los merecimientos de la preciosa muerte de tu Glorioso Hijo, te suplico que tenga siempre limpio mi corazón y mi lengua enfrenada, y que haga tales cosas como a ti te agradan. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

MES DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA ‐ DÍA VIGÉSIMONOVENO

Tomado de la obra publicada por el P. Luis Ángel Torcelli OP, traducida y publicada por don Leocadio López en Madrid, año 1861, con aprobación eclesiástica.
 
MES DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA
   
         
ORACIONES INICIALES
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
℣. Abrid, Señor, mis labios.
℞. Desatad mi lengua para anunciar las grandezas de la Virgen Inmaculada, y cantaré las alabanzas de vuestra misericordia.
   
℣. Venid en mi auxilio, oh Reina inmaculada
℞. Y defendedme de los enemigos de mi alma.
    
Gloria al Padre, gloria al Hijo y al Espíritu Santo, que preservó inmaculada a María por los siglos de los siglos. Amén.
   
HIMNO
    
Coro: Oh Madre dulce y tierna
Oye la triste voz,
La triste voz del mundo,
Que te demanda amor.
   
I
Salve, salve, Inmaculada,
Clara estrella matutina,
Que los cielos ilumina
Y este valle de dolor;
Tú, con fuerza misteriosa
Por salvar la humana gente,
Quebrantaste la serpiente
Que el infierno suscitó.
    
II
Salve, salve, Madre mía,
Tú bendita por Dios eres
Entre todas las mujeres
Y sin culpa original.
Salve, ¡oh Virgen! esperanza
Y remedio apetecido
Del enfermo y desvalido,
Y del huérfano sin pan.
    
III
Tú del nuevo eterno pacto
Eres arca y eres sello;
Luz espléndida, iris bello
De la humana redención.
Tú llevaste en tus entrañas
El que dio a la pobre tierra
Paz y amor, en vez de guerra,
Y a sus crímenes perdón.
    
IV
Eres bella entre las bellas,
Eres santa entre las santas,
Alabándote a tus plantas
Coros de ángeles están.
Resplandece tu pureza
Más que el campo de la nieve,
Y de ti la gracia llueve
Sobre el mísero mortal.
    
V
Virgen cándida, cual lirio,
Eres fuente cristalina
Donde el triste que camina
Va a calmar la ardiente sed.
Gentil palma del desierto,
Que da sombra protectora
Al que su piedad implora
Consagrándole su fe.
   
VI
¡Gloria al Padre, Gloria al Hijo,
En la tierra y en el cielo!
¡Gloria al que es nuestro consuelo,
Al Espíritu de Amor!
Y la Virgen sin mancilla
Siempre viva en la memoria,
Y en su honor repita Gloria
Nuestro amante corazón.
    
DÍA VIGÉSIMONOVENO - EL NUEVO EDÉN
Plantáverat autem Dóminus Deus paradíssum voluptátis. (Génesis II, 8).
          
La inmaculada Virgen, tan bien figurada en las diversas partes y prerrogativas del paraíso terrenal, no podía dejar de hallarse representada en el jardín de las delicias (Abad Ruperto de Deutz, Comentario sobre los Cánticos, libro IV). Como Dios había plantado con sus manos ese mismo Edén, en que reunió todas las bellezas de la naturaleza para que el hombre gozase en él todos los placeres de la inocencia y para elevarle a aquel Señor que le colmaba de tantos beneficios, del mismo modo puso a María en la tierra como un nuevo Edén y la adornó con todas las bellezas de la gracia para que, formando las delicias del divino amor, bajase en ella un Dios para colmar de nuevos beneficios a la perdida humanidad. Y la misma tríade que reunió el poder, la palabra y el amor de un Dios para formar al primer Adán, se unió también del modo más consolador para embellecer al segundo. De María quiso el Padre de los cielos formar entre las criaturas la imagen más perfecta del Primogénito de los hombres, que engendró como su Hijo desde toda eternidad en el seno de la gloria; y el Altísimo la dijo con la complacencia de un paternal amor: «Serás inmaculada como primogénita entre mis hijas». De María quiso el Hijo unigénito formarse un templo santo, que no había servido de morada al infernal enemigo, y que daba a conocer la inmensa distancia que existía entre las madres de los hombres y la madre de un Dios; y el Altísimo la dijo en la complacencia de su filial amor: «Serás inmaculada como la Madre única del Señor». De María quiso el Espíritu Paráclito elegir una esposa digna del principio de toda santidad, una esposa privilegiada, como él lo es sobre todos los privilegios y la belleza de los esposos, y el Altísimo la dijo en la complacencia de su divino consorcio: «Serás inmaculada como la Esposa predilecta del amor eterno». Y he ahí formado el Edén del espíritu, esa tierra virginal sin abrojos ni espinas, esa tierra a que desciende suave la bendición de Dios, ese paraíso cuyo fruto es bendito en lo eterno (San Juan Damasceno, Sermón II de la Natividad de Santa María). Ese es un Edén en el cual se desarrollan todos los gérmenes de la gracia, crecen todas las plantas de la virtud, esparcen un agradable aroma las flores de los dones celestiales, extiende sus ramas el árbol de la vida eterna, y el de la verdadera sabiduría se eleva como el cedro del Líbano, para indicar el dominio amable del Salvador. Es un Edén regado por el río de aguas vivas que se esparcen por toda la tierra, y llevan las emanaciones de la gracia , de la vida y del amor. Es un Edén santo y divino, al que en vez de ser conducido un hombre terreno formado en otra parte, se formará un hombre celestial, que es al mismo tiempo Dios antes de todos los siglos. En fin, es un Edén en que no tiene cabida la serpiente antigua sino para ser arrojada de él; en el que el ángel del consejo invita a un fruto bendito, que es la salvación del género humano: un fruto por el cual se abren nuestros ojos a la inteligencia de las cosas eternas, y por el que los hijos de la culpa y de la ira tremenda son verdaderos hijos de Dios y herederos de la gloria del Cielo.
    
CÁNTICO
Cantemos al Señor, pues que se ha ensalzado gloriosamente, y preservó inmaculada a la hermosa Hija de Sion.
Él es el Salvador, mi Dios, el Dios de María: a Él aspiran continuamente los afectos de mi corazón.
Vuestra mano nos había herido en el día del furor: vuestra mano hizo caer a los culpables en el reino de la muerte.
Pero un día enviasteis a la misericordia a encontrarse con la justicia, y el reino de María a consolar a las naciones con el día de la vida.
Había dicho el enemigo: Yo arrojaré en el abismo de la culpa a la que será concebida, y le impondré el yugo de mis cadenas.
Sopló vuestro espíritu, oh Dios mío, y las olas agitadas se cerraron: el enemigo confundido se encontró abismado bajo los pies de ella.
Pasó intacta la inocente Virgen por entre las olas amenazadoras: sus plantas no fueron humedecidas por las aguas del abismo.
Extendió la mano inmaculada desde los confines del Oriente, y la tierra fue bendita con la protección de María.
Y los cielos se sonrieron; y la tierra saludo al nuevo paraíso, el paraíso de gracia que debía acoger a su Salvador.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, que preservó inmaculada a María, por los siglos de los siglos. Amén.
    
ORACIÓN
¡Salve, oh única Virgen Inmaculada, más bella y serena que todas las estrellas del cielo, más deliciosa que el paraíso terrenal! ¡Salve, oh única gloria entre las vírgenes de Sion, única alegría de Israel, paz y consuelo de mi alma! ¡Oh Madre de dulzura!, de continuo os llamo en lo intimo de mi corazón, mil y mil veces deseada; a Vos dirijo mis suspiros, desde el rayar el alba hasta el declinar de la tarde. ¿Por qué no me es dado animar todas las cosas criadas para poner en su boca vuestros elogios? ¿Por qué no puedo eternizar en mi espíritu estos trasportes de afecto que tantas veces me inspiráis y difundirlos por donde quiera que se hallen criaturas aptas para amaros, y que todas os ofrezcan su corazón como a su Reina? Entonces, oh María, se llenaría de consuelo mi corazón... la tierra entonaría el cántico de vuestra gloria, y confundido el enemigo, abatida la vanidad del mundo, establecido el reino de vuestro divino Hijo, sólo dominaría la paz... ¡Ah!, la paz, oh Inmaculada mía, la paz que desgraciadamente no me atrevo a esperar acá abajo, pero que Vos me estáis preparando mejor en el cielo. ¡Oh! ¡Salve, inmaculada María! Tres Ave Marías.
   
CONCLUSIÓN PARA CADA UNO DE LOS DÍAS
 
Después de la Letanía Lauretana, se concluirá así: 
  
LATÍN
Tota pulchra es, María,
Et mácula originális non est in Te.
 
Tu glória Jerúsalem,
Tu lætítia Ísraël,
Tu honorificéntia pópuli nostri,
Tu advocáta peccatórum.
  
O María, Virgo prudentíssima,
Mater clementíssima,
Ora pro nobis,
Intercéde pro nobis ad Dóminum Jesum Christum.
  
℣. In Conceptióne tua, Virgo, immaculáta fuísti;
℞. Ora pro nobis, Patrem, cujus Fílium peperísti.
    
ORATIO
Deus, qui per immaculátam Vírginis conceptiónem dignum Fílio tuo habitáculum præparásti: † quǽsumus; ut, qui ex morte ejúsdem Fílii tui prævísa, eam ab omni labe præservásti, nos quoque mundos ejus intercessióne ad te perveníre concédas. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
 
TRADUCCIÓN 
Sois toda hermosa, María,
Y no hay en vos mancha original.
 
Sois la gloria de Jerusalén,
Sois la alegría de Israel,
Sois la honra de los pueblos,
Sois la abogada de los pecadores.
   
Oh María, Virgen prudentísima,
Madre de toda clemencia,
Rogad por nosotros,
Interceded por nosotros con Jesucristo, nuestro Señor.
   
℣. En vuestra concepción, Virgen Santísima, fuisteis inmaculada.
℞. Rogad por nosotros al Padre, cuyo hijo disteis a luz. 
   
ORACIÓN
Dios mío, que por medio de la inmaculada concepción de la Virgen preparasteis una habitación digna para vuestro Hijo, concedednos por su intercesión que conservemos fielmente inmaculado nuestro corazón y nuestro cuerpo para vos, que le preservasteis de toda mancha. Por el mismo Jesucristo, Señor nuestro. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 28 de diciembre de 2020

NOVENA EN HONOR AL NIÑO JESÚS PERDIDO

Novena dispuesta por Fray Agustín de la Encarnación, de la Orden descalza de la Santísima Trinidad, y publicada en Barcelona por la Librería de Font en 1858, con licencia eclesiástica. Los Gozos son de origen valenciano, sin autor conocido. 
     
NOVENA DEL NIÑO PERDIDO
   
   
Puesto de rodillas, hecha la señal de la Cruz y dicho el Acto de Contrición como se acostumbra, se dice la Oración preparatoria de todos los días que es la que se sigue.
    
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente la enmienda, ofreciendo confesarme y apartarme de las ocasiones de ofenderos, y espero me perdonareis por los infinitos méritos de vuestra preciosa Sangre, dándome auxilios para perseverar en gracia hasta la muerte. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dulcísimo Jesús, cuyo adorable Nombre endulza los labios, alegra el corazón, vigoriza el espíritu, despierta las potencias y llena el alma de espirituales consolaciones, con toda mi alma te adoro: con todas mis potencias te llamo: con todo mi corazón te invoco, y con toda la eficacia de mis labios te pido que oigas los clamores de esta miserable criatura que tiene penetrado el corazón de dolor, y se postra a tus pies.

Por la profunda reverencia que tengo a tu sacratísima humanidad, y por la vergüenza que me causa el haberte ofendido tantas veces no me atrevo a levantar los ojos para mirar la hermosura de tu divino rostro: pero obligado de mi necesidad, atraído de la dulzura de tu Nombre, y noticioso de que estás perdido por mi amor, vengo a buscarte como la Magdalena, y pues mis lágrimas dan testimonio de mi dolor, y es infinita tu misericordia, compadécete, Señor de mí, y dame gracia para que en los días de esta Novena (que te vengo a hacer) te sepa pedir solo aquello que cede en honra y gloria tuya, exaltación de tu Dulcísimo Nombre, y bien de mi alma. Amén.

Acabada esta oración se rezan cinco Credos, y después se dice la oración correspondiente a cada día como sigue
    
DÍA PRIMERO
EL EXCESIVO AMOR DEL DIVINO NIÑO JESÚS
Jesús amabilísimo, Divino Niño y Dios eterno, que vestido de nuestra carne quisiste nacer en un portal para morir por nosotros en una Cruz, yo el mas vil de tus criaturas, te doy infinitas gracias por tan incomparable beneficio, y obligado de tanto amor quisiera, Niño mío y Dios mío, que yo y todos los hombres no tuvieran otro ejercicio que de amar a quien tanto nos amó. Para que así sea, ¡Jesús mío!, cuanto está de mi parte, desde ahora para siempre pongo en tus Divinas y tiernas manos mi alma con sus potencias, mi cuerpo con sus sentidos, y mi corazón con sus afectos, y te hago dueño hasta del libre albedrío que me diste, para que no teniendo libertad en pensamientos, obras y palabras, ellas y yo seamos cautivos de tu amor a ti, Dios mío, que con el Padre, y el Espíritu Santo, vives y reinas por los siglos. Amén.
    
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Jesús amorosísimo, consuelo de las almas y dulce regalo de los que te invocan con limpieza de corazón, oprimido del imponderable peso de mis culpas, llego a los pies de tu augusto Trono, buscando el remedio de mi alma. Bien sé, Señor, que ingrato te ofendí infinitas veces, y que por lo mismo no soy digno de que uses conmigo de misericordia; pero si confieso mi delito, si conozco mi yerro, y arrepentido te pido perdón, ¿será tal mi desgracia que me levante desconsolado de tus pies? No, Dios mío, que si es propio de mi fragilidad el pecar, más propio es de tu misericordia perdonar a los que contritos se arrepienten. No, Padre clementísimo, que si yo soy el primero que salgo reprobado se burlarán de mí mis enemigos, y blasfemando de ti dirán que son mayores mis culpas que tu misericordia, y pues te dignaste de oír compasivo los suspiros del humilde Publicano, dígnate también de oír los míos. ¡Oye, amado de mi alma! ¡Oye, dulcísimo Jesús mío! Oye los clamores de mi afligido corazón y recoge estas lágrimas en satisfacción de mis culpas, perdóname como a Magdalena, que así lo espero, Creador y Redentor mío: y si juntamente consigo el favor particular que te pido en esta Novena, seré perpetuo pregonero de tus maravillas; publicaré por el mundo tus alabanzas, y constituyéndome esclavo de tu sacratísima Imagen, expondré mi salud, sacrificaré mi vida, y perderé mi honra por amplificar tu devoción y culto, y en cuanto me sea posible haré que todas las criaturas amen, alaben у sirvan a ti, Dulcísimo Jesús mío, que en perfecta unidad con el Padre, y el Espíritu Santo, vives y reinas Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.
  
GOZOS DOLOROSOS DE LA MADRE VIRGEN MARÍA Y SU ESPOSO SAN JOSÉ DE LA PÉRDIDA DE SU SOBERANO HIJO JESÚS SIENDO DE DOCE AÑOS, Y EL GOZO TAN GRANDE QUE TUVIERON AL CABO DE TRES DÍAS QUE LE ENCONTRARON EN EL TEMPLO ENSEÑANDO Y DISPUTANDO CON LOS DOCTORES SABIOS DE LA LEY, Y ÉL LOS CONFUNDIÓ DE SUS FALSOS ERRORES
     
Vos que soléis escuchar
De los hombres el gemido;
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
Para vencer al pecado
Ya dice años había
Que del seno de María
Al mundo habías pasado:
Sin haberos apartado
Nunca del dichoso par,
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
Con Vos en tal ocasión
Vuestra Madre y San José
Se encaminaron a pie
Al Templo de Salomón,
Para allí hacer su oración
Muy devota y singular,
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
Entre la gran multitud
De gente que iban al Templo,
El cual era sin ejemplo
El de mayor magnitud,
Con toda solicitud
Procuróse separar;
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
      
Así tres días anduvo
Perdido por la Ciudad,
Y grande incomodidad
De los hombres sufrir tuvo:
Y en las puertas se detuvo
El sustento a mendigar,
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
Al cabo de los tres días
En el Santo Templo entró,
Y a los Doctores halló
Disputando del Mesías:
Citando las Profecías
Con ciencia particular,
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
Tomó parte en la contienda
Con humildad y cariño,
Sorprendidos de que un niño
Ya sus discursos entienda,
A cosa tan estupenda
No cesaban de admirar:
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
A aquellos vanos Doctores
Llenos de la ciencia del mundo,
Con discurrir más profundo
Les hizo ver sus errores:
Y los prodigios mayores
Que Dios tenía de obrar,
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
Manifestóles concluidas
Las Semanas de Daniel
Y del Pueblo Hebreo fiel
Las esperanzas cumplidas:
Mostrando de su venida
Hasta el tiempo y el lugar,
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
Cuando así les descubría
Los misterios revelados,
En donde estaban sentados
Entran José y María:
¡Oh, cuánta fue su alegría
De verlo allí disputar!
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
¿Por qué, le dijo su Madre,
De nosotros has huido?
Tres días con gran gemido
Te buscamos yo y tu padre:
Pero cuando así te cuadre,
Algo se debe ocultar.
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
   
Así mostraba sus penas
María a su Hijo amado,
Y aquel cónclave pasmado
Le dio mil enhorabuenas,
De haber tal hijo que apenas
Doce años pudo contar.
Haced que si os he perdido
Os pueda otra vez hallar.
    
¡Ay, y cuántos por pecar
Os echaron en olvido!
¡Ay, cuántos os han perdido
Y no os vuelven a buscar!
      
℣. Oh Jesús, por el misterio de tu pérdida.
. Haz que nunca nos apartemos de tu camino.
     
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste enviarnos a tu Hijo para enseñar a los sabios y confundir sus errores, concédenos te suplicamos, que aprendamos a cumplir tu voluntad por las palabras y ejemplos de Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.
   
Alabado sea el Dulcísimo Nombre de JESUS en los Cielos y en la tierra, por los siglos de los siglos. Amén. (Cinco veces)
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO
Por la señal...
Acto de contrición, Oración para todos los días y los cinco Credos.
   
LA DIVINA PROVIDENCIA DEL NIÑO JESÚS
Dios incomprehensible, cuya adorable providencia es oculta a todo entendimiento criado, yo adoro tus secretos juicios, y persuadido que el haberte querido perder fue para obligarme a que te buscase para enseñarme el cuidado con que debo vivir para no perderme en la confusa Babilonia de este mundo, te agradezco tan singular favor, y te pido por los méritos de tu sacratísima Humanidad, que abras los ojos de mi entendimiento para que conozca y me aparte de los peligros de ofenderte, que es en lo que consiste mi perdición. En tu paternal Providencia confío, y con tu asistencia propongo ejercitarme en las virtudes, borrar los yerros de mi vida pasada y mortificar mis pasiones con el freno de tu santo temor, hasta asegurar con la perseverancia una buena muerte. Amén.
    
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA TERCERO
Por la señal...
Acto de contrición, Oración para todos los días y los cinco Credos.
   
LA DIVINA SABIDURÍA DEL NIÑO JESÚS
ORACIÓN
Sabiduría Eterna, a quien están patentes los secretos mas íntimos del corazón humano, y en cuya presencia son ignorantes los más sabios del mundo, yo confieso Señor mi ignorancia, y te ruego, soberano Maestro, que con la luz de tu Celestial Doctrina destierres las densas tinieblas de mi entendimiento, para que conociendo las falacias del mundo, olvide su vana ciencia, y en tu Divina Escuela aprenda el Jesús de Santísimo Nombre. Imprímelo, Señor, en el bronce de mi corazón, para que enternecido se haga dócil a tus inspiraciones, y por tu Misericordia haz que cada respiración mía sea un Jesús que endulce las amarguras de mi alma, y me abrase en las llamas de tu Divino amor. Amén.
    
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA CUARTO
Por la señal...
Acto de contrición, Oración para todos los días y los cinco Credos.
      
EL DOLOR CON QUE SU SANTÍSIMA MADRE LLORÓ LA PÉRDIDA DE JESÚS
ORACIÓN
Hermosísimo Niño у Dios Eterno, que para acrecentar los méritos de tu Santísima Madre, quisiste que pasase por el dolor de perderte o buscarte perdido: yo, Dios mío, y todo mi bien, adoro los altos juicios de tu Providencia, y compadecido de ver en tanta aflicción a tu Santísima Madre y mi Señora, sigo sus pasos, la acompaño en sus grandes penas y desconsuelos, y con ella vengo a buscarte, ya que por mi desgracia te perdí. Y pues tienes prometido salir al encuentro a quien te busca, y abrir a quien te llama, no te escondes de mí, ¡Niño mío!, pues te busca y te llama el que te perdió como frágil, y como miserable te necesita. Compadécete de mi miseria, y dame tu gracia, para que con ella sepa agradarte y servirte hasta la muerte. Amén.
    
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA QUINTO
Por la señal...
Acto de contrición, Oración para todos los días y los cinco Credos.
   
LA SOLICITUD CON QUE BUSCÓ SU SANTÍSIMA MADRE A JESÚS
ORACIÓN
Jesús amabilísimo, que para enseñarme a cumplir con mis obligaciones me proponéis la inquieta solicitud y desvelo con que te buscó perdido tu Santísima Madre, yo, Dios mío y Señor mío, te estimo tan singular favor, y alentado con tan poderoso ejemplo te suplico no permitas reine en mí el vicio capital de la pereza, y si hasta aquí he sido omiso y negligente en todo lo bueno, de aquí adelante propongo con tu Divina gracia huir la ociosidad, madre de todos los vicios, emplearme en adquirir las virtudes que son mas propias de mi estado, y no perdonar trabajo ni fatiga por agradarte y servirte hasta la muerte. Amén.
    
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA SEXTO
Por la señal...
Acto de contrición, Oración para todos los días y los cinco Credos.
   
EL GOZO CON EL QUE SU SANTÍSIMA MADRE HALLÓ A JESÚS ENTRE LOS DOCTORES
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús, consuelo y regalo de las almas puras, que perdido en Jerusalén, quisiste ser hallado entre los Doctores del Templo para consuelo de tu afligida Madre, yo te ruego por sus lágrimas y por el gozo inefable que sintió su bendita alma cuando te vio ocupar la Cátedra de Moisés como verdadero Legislador, que no permitas me pierda yo en el laberinto del mundo, ni me deje arrastrar del bullicioso tropel de mis pasiones, sino que llevando por norte tu Santa Ley, guarde sus Preceptos y siga tus pasos hasta que llegue a verte, donde te goce y alabe eternamente. Amén Jesús.
    
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA SÉPTIMO
Por la señal...
Acto de contrición, Oración para todos los días y los cinco Credos.
   
LA HUMILDAD DEL NIÑO JESÚS
ORACIÓN
Doctor sapientísimo y Niño tierno, en quien el Eterno Padre depositó los inagotables tesoros de su infinita sabiduría; aunque te veo como Niño de escuela preguntando a los Doctores de la Ley, bien conozco, Señor, que tu Doctrina es la confusión de los soberbios y sabios del mundo, y por lo mismo deseoso de aprovecharme de ella, vengo a oír tu Divina palabra, y a suplicarte que me hagas humilde de corazón, para que poniendo los ojos en el polvo de mi vileza, aborrezca las honras, busque para mí los desprecios, y para ti, Jesús mío, todas las alabanzas de que eres digno en los cielos y en la tierra. Amén.
    
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA OCTAVO
Por la señal...
Acto de contrición, Oración para todos los días y los cinco Credos.
   
LA OBEDIENCIA DEL DIVINO NIÑO JESÚS
ORACIÓN
Santísimo Niño, Señor y Criador Omnipotente de cielo y tierra, que por obedecer a Dios Padre, conservando en el cielo el trono de tu Majestad, dejasteis en la tierra la casa, la compañía y halagos de tus dulcísimos Padres, y te acogiste al templo de Jerusalén: yo, Niño mío, adoro tan generosa resolución, y con la mayor ternura de mi alma te suplico, que pues dejé por tu amor hasta mi propia voluntad, apartes de mi corazón todos los afectos de carne y sangre, y pongas en él una obediencia ciega para que negándome a mí mismo, haga en todo tu santísima voluntad y la de mis superiores, para que a imitación tuya sea obediente hasta muerte. Amén.
    
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.
    
DÍA NOVENO
Por la señal...
Acto de contrición, Oración para todos los días y los cinco Credos.
   
LA POBREZA DEL DIVINO NIÑO JESÚS
ORACIÓN
Jesús amabilísimo, que teniendo en tus manos todos los tesoros del cielo y de la tierra, quisiste para confundir la profana curiosidad de los mundanos usar una pobre túnica, yo alabo, Jesús mío, tan profunda humildad, y te suplico infundas en mi corazón un espíritu nuevo y un amor entrañable a la santa pobreza, para que contento con lo necesario para cubrir mi desnudez, y lo que permite mi estado, solo procure adornar mi alma con la vestidura nupcial de tu santísima gracia, y con las joyas de las virtudes, que son las que te agradan y me aprovechan. Amén JESÚS.
    
Las Oraciones y los Gozos se dirán todos los días.

NO ES TANTO SUFRIR, SINO CÓMO

«Cuando todo pase, no lamentarás haber sufrido; sino haber sufrido tan poco, y haber sufrido eso poco tan mal». (BEATO SEBASTIÁN VALFRÉ)

MES DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA - DÍA VIGESIMOCTAVO

Tomado de la obra publicada por el P. Luis Ángel Torcelli OP, traducida y publicada por don Leocadio López en Madrid, año 1861, con aprobación eclesiástica.
 
MES DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA
   
         
ORACIONES INICIALES
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
℣. Abrid, Señor, mis labios.
℞. Desatad mi lengua para anunciar las grandezas de la Virgen Inmaculada, y cantaré las alabanzas de vuestra misericordia.
   
℣. Venid en mi auxilio, oh Reina inmaculada
℞. Y defendedme de los enemigos de mi alma.
    
Gloria al Padre, gloria al Hijo y al Espíritu Santo, que preservó inmaculada a María por los siglos de los siglos. Amén.
   
HIMNO
    
Coro: Oh Madre dulce y tierna
Oye la triste voz,
La triste voz del mundo,
Que te demanda amor.
   
I
Salve, salve, Inmaculada,
Clara estrella matutina,
Que los cielos ilumina
Y este valle de dolor;
Tú, con fuerza misteriosa
Por salvar la humana gente,
Quebrantaste la serpiente
Que el infierno suscitó.
    
II
Salve, salve, Madre mía,
Tú bendita por Dios eres
Entre todas las mujeres
Y sin culpa original.
Salve, ¡oh Virgen! esperanza
Y remedio apetecido
Del enfermo y desvalido,
Y del huérfano sin pan.
    
III
Tú del nuevo eterno pacto
Eres arca y eres sello;
Luz espléndida, iris bello
De la humana redención.
Tú llevaste en tus entrañas
El que dio a la pobre tierra
Paz y amor, en vez de guerra,
Y a sus crímenes perdón.
    
IV
Eres bella entre las bellas,
Eres santa entre las santas,
Alabándote a tus plantas
Coros de ángeles están.
Resplandece tu pureza
Más que el campo de la nieve,
Y de ti la gracia llueve
Sobre el mísero mortal.
    
V
Virgen cándida, cual lirio,
Eres fuente cristalina
Donde el triste que camina
Va a calmar la ardiente sed.
Gentil palma del desierto,
Que da sombra protectora
Al que su piedad implora
Consagrándole su fe.
   
VI
¡Gloria al Padre, Gloria al Hijo,
En la tierra y en el cielo!
¡Gloria al que es nuestro consuelo,
Al Espíritu de Amor!
Y la Virgen sin mancilla
Siempre viva en la memoria,
Y en su honor repita Gloria
Nuestro amante corazón.
    
DÍA VIGÉSIMOCTAVO - EL SACRIFICIO DE LA INMACULADA
Tullit de fructu illíus et comédit. (Génesis III, 6).
          
El dolor y la desgracia son el acompañamiento del pecado; ¿cómo, pues, María, que fue concebida sin el menor vestigio de culpa, y cuya vida fue tan perfecta, pudo ser acometida por el dolor y la desgracia? Si Eva hubiese conservado el tesoro de la inocencia que Dios la había concedido, la habrían saludado con júbilo las generaciones inocentes y felices, у el dolor no hubiera penetrado en su corazón. Pero la Virgen María es inmaculada en medio de la desolación de los pueblos culpables, en el valle del llanto y de la muerte, ¿cómo podía resistir el contemplar tanta miseria? La gracia y la inocencia no hacen cruel un corazón nacido para amar, antes bien le perfeccionan, le enternecen y le inclinan a la compasión; y María, pura, inocente, inmaculada experimentó el colmo de los dolores. Dios, preservando a María de la culpa virginal, la hizo la más adecuada para ser madre de un Dios, y también para serlo del hombre de los dolores (Isaías LIII, 3). Pero era también conveniente, que así como una virgen criada inmaculada estuvo unida a Adán para sacrificar al género humano en el altar del orgullo, otra virgen siempre inmaculada se uniese a Jesucristo para la salvación de la humanidad, y sacrificase cuanto podía serla más querido en el altar de la humillación y de la cruz. Y así como Jesús, compadecido de nosotros, dio su misma vida, y se hizo el más despreciado y abyecto de los hombres, así también María se unió voluntariamente á aquel sacrificio, haciéndose la más desgraciada de las madres. ¡Qué sacrificio tan inmenso! ¡Una madre que entrega a la cólera de un Dios vengador del pecado a un hijo inocente, sobre el cual pesan las iniquidades de toda la tierra! ¡Una madre que asiste a la muerte de un hijo, que siendo el más hermoso de los hijos de los hombres, por el furor de las crueles turbas y los padecimientos, las heridas y las angustias llega a perder hasta la figura de hombre (Isaías LIII, 2)! ¡Una madre que por amor nuestro quiere compartir las penas del hijo; que por amor del hijo desea sufrir los dolores que la hacen más semejante a él, y deja rienda suelta a las aflicciones, como la deja al amor... el mismo torrente de amargura que inunda al hijo extiende sus aguas sobre ella; y la misma cruz en que se halla clavado, recibe también el corazón de María! Si traspasan su cabeza punzantes espinas, sus puntas destrozan también a María; si le presentan un cáliz de hiel y de vinagre, María bebe toda su amargura; si le atraviesan el costado de una lanzada, María siente en su pecho el golpe y la herida... ¡Ah!, no tengo corazón para contemplar a esta Madre desconsolada, y la pluma se me cae de la mano al considerar los dolores que la hizo sufrir un martirio, cuya intensidad sólo puede comprender una madre: el martirio del corazón... Pero la fuerza que falta a una criatura debilitada por el pecado, María, inmaculada y llena de gracia, la encontró en el fondo de su alma; su pecho pudo muy bien ser desgarrado por los más agudos dolores, pero no se abatió su fortaleza. Pues que su Hijo, abandonado del cielo y de la tierra, no tiene quien le consuele, tampoco quiso ella experimentar el consuelo del llanto, ni de ese abatimiento en que la naturaleza humana descansa algunas veces en la intensidad de los padecimientos; no, reunió todo su vigor para hacer frente a todo, y para compartir con su Hijo hasta el sacrificio de su corazón. ¿Qué sacrificio puede igualarle? Tiembla la tierra, pero no tiembla el pecho de una Virgen inmaculada; rómpese el velo del templo y se oscurece el sol, pero aunque atravesada de mil maneras en lo profundo de sus entrañas, no se oscurece la luz del entendimiento en una Virgen inmaculada; abrense los sepulcros en el luto del universo, pero no se abren sus labios a los lamentos del duelo, y mientras toda la naturaleza se confunde con la muerte de un Dios y el martirio de una inmaculada, ella misma, la inmaculada María, permanece inmóvil a los pies de la cruz, como el sacerdote del sacrificio, como si en aquella sublime actitud, quisiese hablar al mundo redimido, para decirle con su Hijo: «Todo está cumplido» (San Juan XIX, 30).
    
LAMENTACIÓN
¡Oh! ¿Cómo ha envuelto Dios en la nube del dolor a la hermosa Hija de Sion? ¿Cómo ha dejado viuda y abandonada a la ínclita Madre del primogénito de los elegidos?
El Señor la ha colmado de angustia por la multitud de nuestras maldades: ella, inmaculada, ha llevado el peso de nuestras iniquidades.
La han visto las turbas crueles y han despreciado su tristeza: ¿quién podrá expresar los afanes de la Madre dolorosa ?
Grande como el mar es su aflicción; pero no llora, porque se halla seco el manantial de sus lágrimas.
Extiende sus manos compasivas, y no encuentra quien la consuele: es demasiado alta la cruz en que pende su amado Jesús.
Recuerda María los días de la alegría, cuando estrechaba entre sus brazos a su amado, y los ángeles cantaban la gloria y la paz.
Ahora los ángeles de la paz lloran amargamente: la gloria se ha cubierto de confusión y de palidez.
¡Cómo ha cambiado el hermoso color del Hijo! Sus ojos, que inspiraban la vida, están lánguidos, y destilan sangre sus labios que pronunciaban palabras de eterna dulzura...
Su rostro más blanco y puro que la nieve so ha vuelto lívido y de color de muerte.
¡Venid, oh hijas de Sion, a ver a ese Unigénito que una Madre abrazó con el más santo de los amores, y ahora se ve obligada a dejarle en los brazos de una cruz!
¡Venid, oh hijas de Sion, a contemplar a esa Madre desconsolada, y decidme si hay dolor que iguale al suyo!
Se la ha caído de la cabeza la corona de estrellas; se ha oscurecido su resplandor; su corazón se halla traspasado de amargura.
Se halla rodeada de tinieblas la Madre que tenia por vestidura al sol: la Madre de Dios es considerada como la madre de un malhechor...
Dios se ha convertido en un fuerte armado en el día de su furor; traspasa al Hijo y a la Madre; la muerte del Unigénito puso el colmo al martirio de la inmaculada.
¡Llora, alma mía!, corran de tus ojos las lágrimas como dos fuentes: por mí fue martirizado un Dios, por mí fue martirizada la inmaculada María...
Vestíos de luto, oh vírgenes de la tierra: cubríos de ceniza, oh pueblos todos... la Reina de las vírgenes padece al pie de la cruz; la consoladora de las naciones se halla sin consuelo.
Convertíos, oh hijos de María; convertíos al sacrificio de una Virgen inmaculada.
    
ORACIÓN
¿Qué he hecho yo, oh María, para recome pensaros de tanto amor? Vos aceptasteis por mi el cáliz de las amarguras, de las desgracias y de los padecimientos... y yo, ¿qué he hecho por Vos? Con mis repetidas iniquidades he clavado en vuestro pecho la espada de dos filos, traspasando a un mismo tiempo vuestro corazón y el del amable Jesús. ¡Ah!, me hallo confundido... demasiado grandes son mi crueldad y mi ingratitud... ¡Pero vos sois una madre tan dulce y compasiva! Curad mis enfermedades, dad lágrimas a mis ojos, afectos de arrepentimiento a mi alma... cesaré una vez de seros ingrato, y uniéndome a vuestros dolores y a los padecimientos de mi Salvador, recobraré la salud que me ha comprado con su Sangre, y que Vos habéis ayudado a alcanzarme con el martirio de vuestro Corazón inmaculado. Tres Ave Marías.
   
CONCLUSIÓN PARA CADA UNO DE LOS DÍAS
 
Después de la Letanía Lauretana, se concluirá así: 
  
LATÍN
Tota pulchra es, María,
Et mácula originális non est in Te.
 
Tu glória Jerúsalem,
Tu lætítia Ísraël,
Tu honorificéntia pópuli nostri,
Tu advocáta peccatórum.
  
O María, Virgo prudentíssima,
Mater clementíssima,
Ora pro nobis,
Intercéde pro nobis ad Dóminum Jesum Christum.
  
℣. In Conceptióne tua, Virgo, immaculáta fuísti;
℞. Ora pro nobis, Patrem, cujus Fílium peperísti.
    
ORATIO
Deus, qui per immaculátam Vírginis conceptiónem dignum Fílio tuo habitáculum præparásti: † quǽsumus; ut, qui ex morte ejúsdem Fílii tui prævísa, eam ab omni labe præservásti, nos quoque mundos ejus intercessióne ad te perveníre concédas. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. Amen.
 
TRADUCCIÓN 
Sois toda hermosa, María,
Y no hay en vos mancha original.
 
Sois la gloria de Jerusalén,
Sois la alegría de Israel,
Sois la honra de los pueblos,
Sois la abogada de los pecadores.
   
Oh María, Virgen prudentísima,
Madre de toda clemencia,
Rogad por nosotros,
Interceded por nosotros con Jesucristo, nuestro Señor.
   
℣. En vuestra concepción, Virgen Santísima, fuisteis inmaculada.
℞. Rogad por nosotros al Padre, cuyo hijo disteis a luz. 
   
ORACIÓN
Dios mío, que por medio de la inmaculada concepción de la Virgen preparasteis una habitación digna para vuestro Hijo, concedednos por su intercesión que conservemos fielmente inmaculado nuestro corazón y nuestro cuerpo para vos, que le preservasteis de toda mancha. Por el mismo Jesucristo, Señor nuestro. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

domingo, 27 de diciembre de 2020

NOVENA A LOS SANTOS MÁRTIRES PABLO MIKI, JUAN DE GOTÓ Y DIEGO KISAI

Novena dispuesta por el sacerdote P. V, y reimpresa en la Vida de los Santos de la Compañía de Jesús, publicado en Madrid por la librería de Miguel de Olamendi en 1877. Imprimátur otorgado por Mons. Giuseppe Angelini, Obispo Auxiliar de Roma y Arzobispo titular de Corinto. Los Gozos fueron publicados en 1863 por la Imprenta del Heredero de José Gorgas en Barcelona.
     
NOVENA A LOS SANTOS MÁRTIRES DEL JAPÓN PABLO MIKI, JUAN DE GOTÓ Y DIEGO KISAI, DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y digno de ser amado sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido, y propongo firmemente la enmienda, ofreciendo confesarme y apartarme de las ocasiones de ofenderos, y espero me perdonareis por los infinitos méritos de vuestra preciosa Sangre, dándome auxilios para perseverar en gracia hasta la muerte. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh esclarecidos mártires, primicias gloriosas de la fe en el Japón, y dulcísimos abogados nuestros, Pablo, Juan y Diego! Llenos de confianza en vuestros merecimientos nos postramos a vuestros pies, suplicándoos humildemente presentéis nuestras oraciones ante el acatamiento del Señor, para que por vuestro medio sean favorablemente despachadas a mayor gloria divina, y nos obtengan en particular la gracia que por vuestra intercesión pedimos en esta Novena. Amén. 
   
DÍA PRIMERO – 27 DE ENERO
ORACIÓN

¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y en especial por aquella vivísima y constantísima fe con que sostuvieron contra tantos enemigos, y con tanto ardor extendieron en el Japón las verdades reveladas por Jesucristo nuestro Salvador. Concedednos, Señor, la gracia de que a su imitación vivamos y muramos en la verdadera fe de nuestra santa Madre la Iglesia Católica, Apostólica, Romana, ajustando a sus máximas todas las acciones de nuestra vida, para que teniéndoos aquí a Vos por objeto de nuestra fiel creencia, lo seáis después de la visión beatífica en la gloria. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena por la intercesión de nuestros poderosos abogados a mayor gloria de vuestro nombre. Amén. 

Tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Gloria Patris a la Santísima Trinidad por los favores concedidos á los tres Santos mártires del Japón.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Santos mártires del Japón, gloria ilustre de la Compañía de Jesús, y dechado de todas las virtudes cristianas, que sellasteis con vuestra sangre la fe que con grandes sudores plantó en el Japón San Francisco Javier; ¡cuán grande es nuestro contento al veros enriquecidos con tantas virtudes y gracias, como plugo al Señor depositar en vuestras almas dichosísimas! Desde ese trono de gloria en que os han colocado vuestros méritos, tended una mirada benigna sobre vuestros devotos, y pues tan celosos fuisteis en la tierra del mayor bien de vuestros semejantes, no os olvidéis, ahora que sois más poderosos en el Cielo, de vuestra acostumbrada caridad; mirad a vuestra triste patria que yace aún sentada en las sombras de la muerte; alcanzad a sus moradores un rayo de vivísima luz divina, que disipando las tinieblas de sus errores les haga conocer y amar a su Dios y Redentor, Jesucristo. Miradnos también a nosotros cuán pobres estamos de virtudes, socorred todas nuestras necesidades espirituales y temporales, y obtenednos a todos la gracia preciosa de la perseverancia final: haced que a la hora de la muerte Jesús y María sean los únicos nombres que pronuncie nuestra lengua, los únicos objetos a que aspire nuestro corazón, para que así, después de haberos imitado en la tierra, podamos en vuestra compañía cantar eternamente las alabanzas de Dios en la gloria. Amén. 
   
GOZOS
  
En cruz muriendo la alteza
Predicáis del Redentor:
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
   
Va la fe santa del Cielo
Pablo doquier dilatando,
Y con baldón van rodando
Los ídolos por el suelo:
Juan y Diego en noble celo
Rivalizan y en firmeza.
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
   
Tantos laureles cogía
La cristiana Religión,
Que del altivo Japón
Temió la pujanza impía:
«¿Yo, dijo, con mengua mía
Veré hollada mi grandeza?».
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
   
¡Ay!, que de insano despecho
Furioso el abismo brama;
Y rugiendo Taicosama
Tigre con mártires hecho,
Resuelve saciar el pecho
Insaciable de fiereza.
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
   
Torpemente mutilados
Y oprimidos de cadenas,
Denuestos, burlas y penas,
Y en carro vil afrentados,
Predican más esforzados
Y al triunfo dan más belleza.
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
     
Cuanto crecen los baldones,
Más os admira Meaco,
Asombrada Nangasaco
Os da nuevos campeones:
Doquier ilustres blasones
Lográis de eterna nobleza.
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
   
La cruz el púlpito fue
Do Pablo con noble ardor
Aterró al impío error
Y anunció la santa fe:
¡Y a cuántos despreciar ve
Del martirio la aspereza!
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
     
Rasgados con fieras lanzas,
De la victoriosa cruz
Id a los reinos de la luz
Cantando a Dios alabanzas:
Sabrá vuestras esperanzas
Colmar con digna largueza.
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
    
Astros de fúlgido vuelo
Vuestra gloria preconizan,
Y esforzados eternizan
Atletas mil vuestro celo,
Ofreciendo con anhelo
Al verdugo la cabeza.
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
   
Iris de paz es al mundo
Vuestra Canonización:
Nunca vio la Religión
Rendimiento tan profundo;
Ni de satán furibundo
Tembló tanto la braveza.
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
   
En cruz muriendo la alteza
Predicáis del Redentor:.
 Alcanzadnos fortaleza
En las lides del Señor.
        
Antífona: Alégrense en los Cielos las almas de los Santos, que siguieron las huellas de Cristo y que por su amor derramaron su sangre, porque con Cristo exultan sin fin.
℣. Exulten los Santos en la Gloria.
℟. Alégrense en sus tronos.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que por la sangre de tus Santos Mártires Pablo, Juan y Diego confirmaste entre las gentes de Japón las primicias de la fe; concédenos propicio que, cuantos admiramos su ejemplo, consigamos por sus ruegos por la confesión de tu Nombre. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO – 28 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y en especial por aquella esperanza firme con que de Vos, como de Padre amorosísimo, esperaban todos los bienes para sus almas y para sus cuerpos, el alivio en sus trabajos, el auxilio en su empresa de catequizar a los japones, y con que tranquilos aguardaban la muerte como principio de su felicidad; dadnos por su intercesión poderosa, la gracia de que arrojemos en Vos confiadamente todos nuestros cuidados, y sabiendo que nunca abandonáis a los que en Vos esperan, a Vos acudamos en nuestras necesidades espirituales y temporales por remedio de todas ellas, hasta llegar a poseeros en el cielo donde descansaremos eternamente en Vos, como en término de nuestras aspiraciones. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena, por la intercesión de nuestros poderosos abogados, a mayor gloria de vuestro nombre. Amén. 
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA TERCERO – 29 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y en especial por aquella encendida caridad con que abrasados sus corazones, sólo por Vos respiraban, sólo a Vos querían, ansiando daros la mayor prueba de su amor, muriendo por Vos en una cruz. Otorgadnos, Señor, la gracia de que reconociendo en Vos, bondad infinita, y fuente de toda perfección, el objeto de todas las tendencias de nuestro corazón, hecho para amar, sólo amemos lo que a Vos os agrade, nada que os ofenda, para que estando unidos a Vos por amor en esta vida, gocemos eternamente en la otra de vuestros abrazos castísimos. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena por la intercesión de nuestros poderosos abogados, a mayor gloria de vuestro nombre. Amén. 
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
    
DÍA CUARTO – 30 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
      
ORACIÓN
¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y en especial por aquella entrañable caridad para con sus prójimos, que no los dejaba reposar mientras no lograban remediar los males de los necesitados, y por la que no perdonaron trabajo ni fatiga para hacer que brillase con todo esplendor la luz evangélica en su amada patria, sentada hasta entonces en la sombra de la muerte. Dadnos, Señor, por vuestros siervos, la gracia de que viendo en los prójimos vuestra divina imagen, y considerándolos como hijos del mismo Padre, que de Vos venimos y a Vos nos debemos encaminar, redimidos con la misma preciosa Sangre de vuestro divino Hijo, nos amemos unos a otros con amor sincero, para que, ayudándonos mutuamente en este mundo, cantemos juntos en la gloria vuestras alabanzas por todos los siglos de los siglos. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena por la intercesión de nuestros poderosos abogados, a mayor gloria de vuestro nombre. Amén. 
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA QUINTO – 31 DE ENERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y en especial por la obediencia perfecta con que se sujetaron gustosos aun a la menor indicación de la voluntad de sus Superiores, no queriendo dar paso sin la bendición de ellos, ni hacer obra, aun de las más pequeñas de su santo ministerio, sino con consentimiento de los mismos. Iluminadnos, Señor, con vuestra gracia para que mirando en nuestros legítimos Superiores vuestra misma autoridad y persona divina, a quien representan, nos esmeremos en no quebrantar mandato alguno, ni faltar a ninguna de nuestras obligaciones, a fin de que habiéndoos servido a Vos en ellos en la tierra, con Vos reinemos eternamente en la gloria. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena, por la intercesión de nuestros poderosos abogados, a mayor gloria de vuestro nombre. Amén 
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SEXTO – 1 DE FEBRERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y en especial por aquella fervorosa piedad con que cumplían todos sus deberes religiosos, gustaban de visitaros en el templo santo, os dirigían allí tiernas plegarias, y llenos de respeto servían cuidadosos en las cosas de vuestro culto. Haced, Señor, que a imitación suya, considerando nosotros la excelencia infinita que os hace acreedor a los rendidos homenajes de vuestras criaturas, os adoremos profundamente desde lo íntimo de nuestros corazones, aparezcamos con recogimiento y modestia en vuestro santo templo a pediros mercedes, miremos con el mayor respeto cuanto se refiere al culto divino, y no descuidemos ninguna de las obligaciones que nuestra sacrosanta religión nos impone, para poder de este modo disfrutar en el Cielo de la corona prometida á los que os sirven con fidelidad. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena por la intercesión de nuestros poderosos abogados, a mayor gloria de vuestro nombre. Amén. 
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO – 2 DE FEBRERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y en especial por la devoción tiernísima a la Sagrada Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y a los Dolores de la Santísima Virgen, con cuya consideración se encendían cada día en nuevos deseos de perfección, y de padecer por Jesús y María. Grabad, Señor, en nuestras almas la memoria de la Pasión de vuestro Unigénito Hijo y de la compasión de su divina Madre, para que contemplando lo que por nuestros pecados sufrieron, nos determinemos con vuestra gracia a morir antes que cometer el más leve pecado, y nos movamos generosamente a pagar amor por amor, a fin de que padeciendo con Jesucristo en el mundo, merezcamos luego por sus méritos, y la intercesión poderosa de su amantísima Madre, que también lo es nuestra, ser con él mismo glorificados eternamente en el cielo. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena por la intercesión de nuestros poderosos abogados, a mayor gloria de vuestro nombre. Amén. 
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA OCTAVO – 3 DE FEBRERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN
¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y en especial por aquella admirable mansedumbre, por la que no sólo llevaban con resignación las importunidades y persecuciones de los mismos gentiles a quienes querían convertir; y en su martirio, las injurias y dolores de los atormentadores, sino también con paz dulcísima que se pintaba en sus mismos semblantes. Haced, Señor, por su intercesión os lo pedimos, que viendo con cuánta mansedumbre habéis Vos sufrido por nosotros los más atroces tormentos, mostrándoos siempre manso y humilde de corazón, nos resolvamos nosotros a tolerar por Vos cualesquiera desgracias que nos sobrevengan, y las mofas de los mundanos, para conseguir después el disfrutar por eternidades sin fin de aquella dulce tierra de promisión, preparada para los mansos de corazón. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena por la intercesión de nuestros poderosos abogados, a mayor gloria de vuestro nombre. Amén. 
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.
  
DÍA NOVENO – 4 DE FEBRERO
Por la señal...
Acto de contrición y Oración para todos los días.
    
ORACIÓN 
¡Oh Señor Omnipotente, admirable en todas vuestras obras, más admirable en la santidad de vuestros siervos! Gracias os damos por las prerrogativas singulares de que adornasteis a vuestros gloriosos mártires y Patronos nuestros, Pablo, Juan y Diego, y especialmente por aquella constancia invencible en el bien empezado, de que ni los atractivos del mundo, ni las burlas de los infieles, ni los tormentos de un martirio prolongado los hicieron retroceder un punto. Por sus merecimientos, Señor, os suplicamos nos deis la gracia de que gustando cuán suave sois Vos a los que os aman, y cuánto favorecéis a los que os sirven, jamás cejemos en la empresa que hemos acometido de serviros toda nuestra vida, sin hacer caso de los halagos del mundo, ni de las sugestiones de nuestros enemigos, a fin de que peleando legítimamente hasta el fin, alcancemos la corona inmortal con que serán galardonados los vencedores. Concedednos también la gracia que os pedimos en esta Novena por la intercesión de nuestros poderosos abogados, a mayor gloria de vuestro nombre. Amén.
    
Tres Padre nuestros, Ave Marías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días.