miércoles, 26 de agosto de 2026

ABSUELTO POR ESQUIZOFRENIA JUDÍO QUE ATACÓ A MONJA EN JERUSALÉN

  

Yona Simcha Schreiber, el colono judío de 36 años acusado de atacar a golpes a la religiosa francesa Sor Marie Reine Fournier OP mientras caminaba por el barrio armenio de Jerusalén el pasado 28 de Abril, fue declarado inimputable por la justicia “israelí” como quiera que supuestamente padecía de esquizofrenia y sufría de episodios de naturaleza psicótica al momento de los hechos.
  
Aun así, el juez Ofir Tischler del Tribunal de Magistrados de Jerusalén ordenó que Schreiber sea internado en un hospital psiquiátrico por un período de seis años (pena máxima del delito más grave en este caso), sin perjuicio que el tribunal médico acorte el tiempo de su estadía previa notificación a la fiscalía y la defensa.
  
Según la Fiscalía del Distrito de Jerusalén, Schreiber fue acusado de agresión y agresión con lesiones corporales graves motivada por hostilidad religiosa. Tras observar a Fournier (investigadora de la Escuela Francesa de Investigación Bíblica y Arqueológica de Jerusalén) vestida con ropa monástica cristiana, corrió hacia ella, la empujó con fuerza al suelo y la pateó. Cuando un transeúnte intentó intervenir, el agresor también lo golpeó con puñetazos y patadas.
  
La monja sufrió un hematoma facial y contusiones en la pierna. Los investigadores locales descubrieron que el atacante era un colono de Peduel en Cisjordania, “activista de extrema derecha”, un sionista religioso, cofundador de la oenegé “Victoria Judía” y colaborador del líder de la organización, Moshé Mirón.

Semanas después de lo ocurrido, Fournier agradeció las muestras de solidaridad y afirmó que demostraban que muchas personas condenaban «el aumento de la hostilidad hacia la comunidad cristiana». «Sostenida por mi fe cristiana, perdono al hombre que me atacó. Sin embargo, estoy decidida a que se haga justicia y a que se haga todo lo posible para garantizar que esto no vuelva a suceder», aseguraba.

También recordó especialmente a quienes acudieron en su ayuda. «El valor del hombre que corrió en mi ayuda y el apoyo de las dos mujeres que estaban con él fueron inestimables», afirmaba. Al mismo tiempo, reconoció que le resultaba difícil comprender por qué otras personas que presenciaron la escena no intervinieron. «Entre el hombre que me golpeó y quienes presenciaron toda la escena y no hicieron nada, no sé qué me dolió más», señalaba. Y añadía: «Podría haberme costado la vida».
  
El fallo judicial provocó fuertes críticas por parte del equipo legal de la víctima. El abogado Zaki Sahlia, representante de la monja, declaró tras conocer el diagnóstico del acusado que la conclusión de los psiquiatras era desconcertante. Añadió que los actos de agresión y los escupitajos dirigidos al clero cristiano se han vuelto habituales en Jerusalén, mientras que los agresores son declarados repetidamente incapacitados mentalmente y eluden la responsabilidad penal.
  
El abogado también señaló que había otras personas presentes en el lugar, pero que Schreiber eligió deliberadamente a la monja como su objetivo. Sugirió que es posible que la evaluación psiquiátrica haya estado influenciada por motivos ajenos a la medicina.

Por su parte, el defensor público de Schreiber, Idan Gamlieli, declaró que el psiquiatra del distrito había determinado que el “lamentable incidente” fue consecuencia de la enfermedad de Schreiber y que este requería tratamiento psiquiátrico hospitalario.
  
«Esperamos que el tratamiento médico le ayude a recuperar su funcionamiento óptimo», declaró Gamlieli. «Es importante destacar que comprendemos los difíciles sentimientos de la denunciante y le deseamos una pronta recuperación de las consecuencias de este lamentable incidente».

La agresión a la religiosa Fournier acontece en medio de una creciente preocupación por los ataques y el acoso dirigidos contra el clero cristiano y los lugares religiosos en los territorios palestinos ocupados, así como en el Líbano.
  
Organizaciones de derechos humanos han documentado incidentes reiterados en Jerusalén Este ocupada, entre ellos escupitajos, insultos y agresiones físicas contra el clero cristiano.
  
Lugares religiosos históricos, como el cementerio protestante del Monte Sion, la Iglesia de la Flagelación y la Iglesia de San Salvador, también han sido objeto de vandalismo y grafitis anticristianos. Lugares de culto cristianos en la Franja de Gaza también han sufrido daños durante las operaciones militares israelíes. Un ataque aéreo israelí impactó el recinto de la Iglesia de San Porfirio en la ciudad de Gaza, matando a 18 civiles desplazados que se refugiaban allí, mientras que la Iglesia Católica de la Sagrada Familia resultó dañada por fuego de artillería y francotiradores, y dos mujeres civiles murieron dentro del recinto parroquial.
  
Y con relación a los musulmanes, tras el 7 de octubre, los bombardeos “israelíes” han destruido cientos de mezquitas en la Franja de Gaza, incluida la histórica Gran Mezquita de Omar (antigua catedral).
  
En Cisjordania y Jerusalén Este, las mezquitas han sufrido ataques de colonos, incluidos incendios provocados y los llamados ataques de “etiqueta de precio”, así como daños durante las operaciones militares “israelíes”.
  
El complejo de la mezquita de Al-Aqsa, en la Jerusalén Este ocupada, sigue siendo un importante foco de tensión, donde los fieles palestinos se enfrentan a restricciones y las fuerzas de seguridad “israelíes” llevan a cabo redadas, mientras que las visitas de ministros “israelíes” de extrema derecha y colonos han aumentado aún más las tensiones en torno al acceso a la mezquita.

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