En Harold: Warrior King (Haroldo: El rey guerrero), su más reciente biografía sobre el rey Haroldo II Godwinson “El Sajón” de Inglaterra (reinó desde el 5 de Enero hasta el 14 de Octubre del 1066), el historiador británico Tom Oliver Licence de la Universidad de Anglia Oriental presentó dos acontecimientos que reescriben la historia sobre la batalla de Hastings (14 de Octubre de 1066), que marcó el final del dominio de la Casa de Wessex y el comienzo de la era anglonormanda en Inglaterra.
El primero: debido a la mala interpretación que hicieran en el siglo XIX historiadores como Edward Augustus Freeman de la Crónica Anglosajona, particularmente de un pasaje donde se dice que Haroldo (que fue proclamado rey tras la muerte sin descendencia de su cuñado San Eduardo el Confesor) hizo que su flota naval «volviera a casa», se pensó que se refería a que Haroldo hizo disolver la armada, lo cual lo forzó a su tropa a recorrer 321 kilómetros (200 millas) desde el norte de Inglaterra tras derrotar al rey noruego Harold Hardrada en la batalla de Stamford Bridge cerca de York el 25 de Septiembre cubriendo 43 kilómetros (27 millas) al día, llegando cansados a enfrentar al duque Guillermo II de Normandía, quien lo derrotó y dió muerte coronándose luego como Guillermo I de Inglaterra.
Licence señaló que esta lectura no se encuentra en el texto latino ni en el inglés antiguo de la Crónica, sino que la flota (liþ/lith en inglés antiguo) literalmente «volvió a casa» en Londres, significando con esto que seguía operativa durante todo el año, pudiendo combatir tanto a Harold Hardrada en el norte como vigilar la costa meridional y coordinar acción frente a Guillermo, lo cual se ajusta con las fuentes contemporáneas como el Libro de las Cuentas (Domesday Book), que mencionan el envío de cientos de barcos para bloquear o atacar a las fuerzas de Guillermo tras su desembarco en una operación tenaza.
Guillermo “El Conquistador” (miniatura de Mateo París, Crónica abreviada de Inglaterra, c. 1255-1259. Londres, Biblioteca Británica, colección de sir Robert Cotton, manuscrito Claudio D. VI, folio 5 recto). Contrario a la iconografía posterior, no usaba barba ni bigote al modo inglés.
Pero finalmente, la demora en el arribo de los barcos, y el uso del arco largo por los normandos (arma que será incorporada décadas después por el ejército inglés) determinaron la victoria de Guillermo. Y también un factor inesperado del continente: una disputa papal.
Ahora bien, Licence presenta además fragmentos de una carta del Papa Alejandro II a Guillermo donde señala que Haroldo apoyó a su rival el antipapa Honorio II.
La carta en su original desapareció, pero los fragmentos conservados en las compilaciones de varios escritos papales (Cesare Baronio, Philippe Labbé y Jean Hardouin SJ, Giovanni Domenico Mansi, Migne) dan una idea de su contenido.
En uno de los pasajes sobrevivientes, Alejandro afirma que en un tiempo Inglaterra gozó de la protección de San Pedro, pero gentes «ardiendo en las llamas de la soberbia de su padre satanás» apartaron a los ingleses «del camino de la verdad». En el otro fragmento, recuerda que anteriormente desde Inglaterra se enviaba anualmente el Óbolo de San Pedro (que desde San Eduardo el Confesor se cobraba a aquellos cuyo ganado fuese avaluado en treinta dineros, mientras que en el gobierno de su padrastro Canuto II de Dinamarca y I de Inglaterra “El Grande” se cobraba a cada casa habitada):
LATÍN (fuente: Diploma 139. En Migne, Patrología Latína 146, col. 1413)
Alexánder Willélmus [Guillélmus], regi Anglórum.Novit prudéntia tua Anglórum regnum, ex quo nomen Christi ibi clarificátum est, sub Apostolórum príncipis manu et tutéla extitísse; donec quídam, membra mali cápitis effécti, zelántes supérbiam patris sui sátanæ pactum Dei abjecrrunt, et Anglórum pópulum a via veritátis avertérunt. [...] Nam, ut bene nosti, donec Angli fidéles erant, piæ devotiónis respéctu ad cognitiónem religiónis ánnuam pensiónem Apostólicæ Sedi exhibébant, ex qua pars Románo Pontífici, pars ecclésiæ sanctæ Maríæ, quæ vocátur Schola Anglórum, in usum fratrum deferebátur.
TRADUCCIÓN
Alejandro a Guillermo, Rey de los ingleses.Tu prudencia sabe que el reino de los ingleses, puesto que allí fue honrado el nombre de Cristo, estuvo bajo la mano y protección del Príncipe de los Apóstoles, hasta que algunos, convirtiéndose en miembros del líder malvado, emulando el orgullo de su padre Satanás, rechazaron el pacto de Dios y apartaron al pueblo inglés del camino de la verdad. […] Porque, como bien sabes, mientras los ingleses permanecieron fieles, por devoción piadosa y como cuestión de religión pagaban una pensión anual a la Sede Apostólica, parte de la cual se ofrecía al Romano Pontífice, otra a la iglesia de Santa María, llamada la escuela de los ingleses, para uso de los hermanos ingleses.
Licence señala que estas expresiones formaban parte de la retórica que Alejandro II mantenía contra Honorio II y sus seguidores.
Corría el año 1061: dos años atrás, el Papa Nicolás II reglamentó que solo los cardenales podían elegir al Papa. Al morir este, la facción que buscaba la reforma eclesiástica eligió a Anselmo de Baggio (que asumió como Alejandro II), mientras otros adhirieron al obispo Pedro Cadalo de Parma, que adoptó el nombre de Honorio II.
Alejandro II contó con el apoyo del Sacro Imperio Romano-Germánico, lo que facilitó el respaldo de otras monarquías en el norte de Europa, mientras que a Honorio II lo apoyó Haroldo (que fue coronado por el obispo Estigando de Winchester, que asumió la sede cantuariense luego del exilio de Roberto de Jumièges, amigo de Guillermo; y posteriormente fue excomulgado y depuesto), por lo que Alejandro decidió apoyar a Guillermo a reclamar el trono de San Eduardo el Confesor que Haroldo usurpó. Apoyo que se materializó con la bendición del estandarte papal, siendo la primera en la historia.
«La política de Haroldo respecto al papado puede haber beneficiado a sus enemigos, otorgando a la invasión oportunista de Guillermo la legitimidad de una guerra justa», anota Licence.
Licence argumentó que las versiones de la Crónica Anglosajona fueron editadas después de la conquista normanda para favorecer a Harodo y eliminar detalles políticamente incómodos de los años previos a su ascenso al trono, como su viaje a Normandía jurando reconocer a Guillermo, la llegada de los legados papales a Inglaterra y la muerte de Ælfgaro, conde de Mercia. Detalles que aparecen en otras fuentes como el Tapiz de Bayeux (arriba), que se encuentra actualmente en préstamo en el Museo Británico como parte de una exposición conmemorativa de la batalla de Hastings desde Septiembre de 2026 a Julio de 2027.
David Fergusson, catedrático de Teología de la Universidad de Cambridge, describió la investigación como una importante contribución a la historia de la Europa medieval: «La investigación de Tom Licence sobre el contexto europeo de la invasión normanda nos ofrece una perspectiva novedosa sobre las corrientes políticas más amplias que contribuyeron a los acontecimientos de 1066. Su análisis del probable papel del papado en la legitimación de la invasión de Guillermo ilustra la compleja dinámica de la relación entre la Iglesia y la monarquía a lo largo de este periodo. Se trata de una contribución significativa a nuestra comprensión del papel de la Iglesia medieval en la historia general de Europa».
Así, se muestra que Haroldo II fue un gran estratega militar, pero sus decisiones en política exterior y el apoyar a un falso papa le terminaron costando muy caro.





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