domingo, 3 de mayo de 2020

LETANÍAS DOMINICAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
  
La Santísima Virgen como Patrona de la Orden Dominica (Miguel Cabrera)
   
Las Letanías Dominicas (muy diferentes a las ordinarias) estuvieron en uso casi desde los comienzos de la Orden y parecen compuestas por aquellos primeros fervorosos Apóstoles que ilustraron su primer nacimiento y su primera aparición en la Iglesia, y sin embargo experimentaron eficacísima para obtener por la protección de María los prontos auxilios de la divina Misericordia en presencia de graves tribulaciones de la Orden o de la Fe. Es memorable en la Historia del siglo XIII de fray Galvano Fiamma OP la encendida vejación movida a las primeras dos Órdenes Mendicantes, la de los Predicadores y la de los Minores por un cierto Guillermo de Saint Amour, Doctor y Canónigo, que dictaba en París. Florecían entonces en la Sorbona los dos grandes luminares de la Iglesia Santo Tomás y San Buenaventura, que con la fama de eminente doctrina y santidad de vida atraían a sí numeroso grupo de discípulos. Y tal vez Guillermo, más por envidia que por falta de luces, se movió a combatir estas dos Ordenes poniendo la mira en las bases fundamentales de su profesión: la mendicidad, la pública Salmodia, la predicación y la enseñanza. Dictó un libro con el título De perículis novissimórum témporum (De los peligros de los últimos tiempos) en el cual, abusando de la Sagrada Escritura y de la autoridad de los Padres, pretendía mostrar que la profesión de Mendicantes no andaba separada de la eterna condenación. No es de asombrarse que por cuanto este libro estuviese lleno de errores y de herejías no hiciese mella en el ánimo de muchos, y muchas y graves angustias llegaron a las dos Órdenes mencionadas. Ocupaba entonces la Cátedra Apostólica el Pontífice Inocencio IV, que por una Bula del 21 de noviembre de 1254 revocó todos los privilegios que les habían concedido él y sus antecesores. En tan grave angustia los Frailes Predicadores tuvieron especial recurso en la Madre de Dios. El Beato Humberto de Romans, que entonces regía la Orden, ordenó que en todos los Conventos y monasterios se recitasen después de las Maitines los siete Salmos Penitenciales y las Letanías de la Santísima Virgen, agregándole la Oración al Patriarca Santo Domingo, como aquél que en María instituyó y aseguró su Orden. Y fue en esta circunstancia que un Santo religioso, en el fervor de su confianza ve a la Madre de Dios que insistía ante su dilecto Hijo diciendo: «Fili exáudi eos! Fili exáudi eos!» Fueron de hecho escuchados. Guillermo, citado ante el Pontífice Alejandro IV, sucesor de Inocencio (que al firmar la bula cayó afectado por una parálisis, nuriendo el 7 de diciembre de ese año), a dar cuenta de su libro, tuvo que encontrar en un San Alberto Magno y en un Santo Tomás de Aquino dos valerosos defensores de la verdad que pronto le hicieron descubrir sus errores. El libro fue quemado en presencia del Papa, y su autor severamente castigado con la excomunión y el destierro. Las dos Órdenes vejadas crecieron en respeto y honor, y por el socorro de María, la turbación fue cambiada por la paz y la calma como sucedió en aquellas pruebas que la Providencia suele hacer instrumentos de su obra. Los cardenales de entonces, sorprendidos por tan feliz suceso, tuvieron en proverbio un dicho que permanece todavía en la memoria de la posteridad: «Cavéte a Litaníis Fratrum Prædicatórum, quia mirabília fáciunt» (Cuidado con las Letanías de los Frailes Predicadores, porque hacen maravillas). Tomó mayor vigor entre los Frailes Predicadores el uso y la confianza en estas devotas Letanías, y en alguna Provincia que conocemos se practica el recitarla privadamente y de noche ante el Altar de la Santísima Virgen implorando de ella socorro en los casos difíciles o turbios para la Iglesia, la Orden y la respectiva comunidad. Jamás se ha practicado este piadoso recurso a María que no estuviese seguido por excelente efecto. Los tiempos que corren para la Iglesia no son menores que los del siglo XIII. No faltan en nuestros días discípulos de Guillermo de Saint Amour, tal vez más insolentes y más perversos. La irreligión divulgada y a sueldo ha tomado de su impune dictado la horrenda blasfemia contra la adorada Persona de Jesucristo, ante cuyo nombre se arrodilla y tiembla el Infierno, y contra la pureza de aquella Virgen Inmaculada que forma la consolación y el descanso de los fieles. Dirás que han renacido los nuevos Maniqueos, los nuevos Albigenses del siglo XIII que por su sucia boca escupieron el mismo odio y el mismo veneno. Pero nuestra fe no i sgomenta en medio de las tormentas y las borrascas. Nuestra esperanza está puesta en Aquel que puede llamar a calma los vientos y las olas. Junto a Él está Aquella que vence a todas las Herejías, confunde todos los errores, pone en fuga y dispersa a todos sus enemigos: Ella es MARÍA. (De las Litanie dell’ordine de’ predicatori solite a dirsi nelle grandi necessità)
   
LATÍN
 
LITANÍÆ BEÁTÆ MARÍÆ VÍRGINIS AB ÓRDINE PRÆDICATÓRUM RECÉPTÆ
   
℣. Deus in adjutorium meum intende.
℟. Domine ad adjuvandum me festina.
   
Kýrie, eléison.
Christe, eléison.
Kýrie, eléison.
   
Christe, áudi nos.
Christe, exáudi nos.
   
Pater de cœlis Deus, miserére nobis.
Fili Redémptor mundi Deus, miserére nobis.
Spíritus Sancte Deus, miserére nobis.
Sancta Trínitas, unus Deus, misérere nobis.
   
Sancta María, spes miserórum, et dulcis consolátio tribulántium, ora pro nobis.
Sancta María, Mater Christi sanctíssima, ora pro nobis
Sancta María, Dei Génetrix Virgo, ora pro nobis
Sancta María, Mater innúpta, ora pro nobis
Sancta María, Mater invioláta, ora pro nobis
Sancta María, Virgo vírginum, ora pro nobis.
Sancta María, Virgo perpétua, ora pro nobis.
Sancta María, grátia Dei plena, ora pro nobis.
Sancta María, ætérni Regis fília, ora pro nobis.
Sancta María, Christi Mater et Sponsa, ora pro nobis.
Sancta María, Spíritus Sancti templum, ora pro nobis.
Sancta María, cœlórum Regína, ora pro nobis.
Sancta María, Angelórum Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, scala Dei, ora pro nobis.
Sancta María, porta Paradísi, ora pro nobis.
Sancta María, nostra Mater et Dómina, ora pro nobis
Sancta María, nostra spes vera, ora pro nobis.
Sancta María, nova Mater, ora pro nobis.
Sancta María, ómnium fidélium fides, ora pro nobis.
Sancta María, cáritas Dei perfécta, ora pro nobis.
Sancta María, imperátrix nostra, ora pro nobis.
Sancta María, fons dulcédinis, ora pro nobis.
Sancta María, mater misericórdiæ, ora pro nobis.
Sancta María, mater ætérni Príncipis, ora pro nobis.
Sancta María, mater veri consílii, ora pro nobis.
Sancta María, mater veræ fídei, ora pro nobis.
Sancta María, nostra resurréctio, ora pro nobis.
Sancta María, per quam renovátur omnis creatúra, ora pro nobis.
Sancta María, genérans ætérnum Lumen, ora pro nobis.
Sancta María, ómnia portántem portans, ora pro nobis.
Sancta María, virtus divónæ Incarnatiónis, ora pro nobis.
Sancta María, cúbile thesáuri cœléstis, ora pro nobis.
Sancta María, génerans factórem ómnium, ora pro nobis.
Sancta María, consílii cœléstis arcánum, ora pro nobis.
Sancta María, nostra salus vera, ora pro nobis.
Sancta María, thesáurus fidélium, ora pro nobis.
Sancta María, pulchérrima Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, iris plena lætítia, ora pro nobis.
Sancta María, mater veri gáudii, ora pro nobis.
Sancta María, iter nostrum ad Dóminum, ora pro nobis.
Sancta María, advocátrix nostra, ora pro nobis.
Sancta María, stella cœli claríssima, ora pro nobis.
Sancta María, præclárior luna, ora pro nobis.
Sancta María, solem lúmine vincens, ora pro nobis.
Sancta María, ætérni Dei Mater, ora pro nobis.
Sancta María, delens tenébras ætérnæ noctis, ora pro nobis.
Sancta María, delens chyrógraphum nostræ perditiónis, ora pro nobis.
Sancta María, fons veræ sapiéntiæ, ora pro nobis.
Sancta María, lumen rectæ sciéntiæ, ora pro nobis.
Sancta María, inæstimáble gáudium nostrum, ora pro nobis.
Sancta María, prǽmium nostrum, ora pro nobis
Sancta María, cœléstis pátriæ desidérium, ora pro nobis.
Sancta María, spéculum divínæ contemplatiónis, ora pro nobis.
Sancta María, ómnium Beatórum beatíssima, ora pro nobis.
Sancta María, omni láude digníssima, ora pro nobis.
Sancta María, clementíssima Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, consolátrix ad te confugéntium, ora pro nobis.
Sancta María, plena pietáte, ora pro nobis.
Sancta María, omni dulcédine superabúndans, ora pro nobis.
Sancta María, pulchritúdo Angelórum, ora pro nobis.
Sancta María, flos Patriarchárum, ora pro nobis.
Sancta María, humílitas Prophetárum, ora pro nobis.
Sancta María, thesáurus Apostolórum, ora pro nobis.
Sancta María, laus Mártyrum, ora pro nobis.
Sancta María, glorificátio Sacerdótum, ora pro nobis.
Sancta María, decus Vírginum, ora pro nobis.
Sancta María, castitátis lílium, ora pro nobis.
Sancta María, super omnes fœ́minas benedícta, ora pro nobis.
Sancta María, reparátio ómnium perditórum, ora pro nobis.
Sancta María, laus ómnium justórum, ora pro nobis
Sancta María, secretórum Dei cónscia, ora pro nobis
Sancta María, sanctíssima ómnium fœminárum, ora pro nobis.
Sancta María, præclaríssima Dómina, ora pro nobis.
Sancta María, margaríta cœléstis Sponsi, ora pro nobis.
Sancta María, palátium Christi, ora pro nobis.
Sancta María, immaculáta Virgo, ora pro nobis.
Sancta María, templum Dómini, ora pro nobis.
Sancta María, glória Jerúsalem, ora pro nobis.
Sancta María, lætítia Ísraël, ora pro nobis.
Sancta María, fília Dei, ora pro nobis.
Sancta María, Sponsa Christi amantíssima, ora pro nobis.
Sancta María, stella maris, ora pro nobis.
Sancta María, diadéma in cápite summi Regis, ora pro nobis.
Sancta María, omni honóre digníssima, ora pro nobis.
Sancta María, omni dulcédine plena, ora pro nobis.
Sancta María, regni cœléstis méritum, ora pro nobis.
Sancta María, cœléstis vitæ jánua, ora pro nobis.
Sancta María, porta cláusa et patens, ora pro nobis.
Sancta María, per quam intrátur ad Dóminum, ora pro nobis.
Sancta María, immarcescíbilis rosa, ora pro nobis.
Sancta María, omni mundo pretiósior, ora pro nobis.
Sancta María, omni thesáuro desiderabílior, ora pro nobis.
Sancta María, áltior cœlo, ora pro nobis.
Sancta María, Ángelis múndior, ora pro nobis.
Sancta María, Archangelórum lætítia, ora pro nobis.
Sancta María, ómnium Sanctórum exsultátio, ora pro nobis.
Sancta María, honor et laus, et glória, et fidúcia nostra, ora pro nobis.
Sancta María, exténde manum tuam et tange cor nostrum, ut illúmines et líberes nos peccatóres.
   
Fília Dei, María, nos réspice.
Fília Joáchim, María, nos dílige.
Fília Annæ, María, nos súscipe.
   
Agna Dei, tu porta spei, porta nos ad Fílium
Agna Dei, nos jungas ei, virginále lílium.
Agna Dei, da réquiei regnum post exílium.
   
Pater noster, Ave María et Glória Patri.
  
℣. Ora pro nobis, Sancta Dei Génitrix.
℟. Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
℣. Dignáre me laudáre te, Virgo sacráta.
℟. Da mihi virtútem contra hostes tuos.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
   
ORATIO
Defénde, quǽsumus, Dómine Deus, intercédente beéta et gloriósa Dei Genetríce María cum ómnibus Sanctis tuis, nostram ab omni adversitáte Domum et Congregatiónem, et ab hóstium túere cleménter insídiis. Per Christum Dóminum nostrum. Amen.
   
TRADUCCIÓN
    
LETANÍA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA RECIBIDA DE LA ORDEN DE PREDICADORES
   
℣. Dios mío ven en mi auxilio.
℟. Señor, date prisa en socorrerme.
    
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
  
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
   
Santa María, esperanza de los míseros y dulce consolación de los atribulados, ruega por nosotros.
Santa María, santísima Madre de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Madre no desposada, ruega por nosotros.
Santa María, Madre inviolada, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen de vírgenes, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen perpetua, ruega por nosotros.
Santa María, llena de la Gracia de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Hija del Rey eterno, ruega por nosotros.
Santa María, Madre y Esposa de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, Templo del Espíritu Santo, ruega por nosotros.
Santa María, Reina de los Cielos, ruega por nosotros.
Santa María, Señora de los Ángeles, ruega por nosotros.
Santa María, Escala de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Puerta del Paraíso, ruega por nosotros.
Santa María, Madre y Señora nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, nuestra verdadera esperanza, ruega por nosotros.
Santa María, nueva Madre, ruega por nosotros.
Santa María, fe de todos los fieles, ruega por nosotros.
Santa María, Carida perfecta de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, Emperatriz nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, fuente de dulzura, ruega por nosotros.
Santa María, Madre de misericordia, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del eterno Príncipe, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del verdadero consejo, ruega por nosotros.
Santa María, Madre de la Fe verdadera, ruega por nosotros.
Santa María, nuestra resurrección, ruega por nosotros.
Santa María, por la cual se renueva toda criatura, ruega por nosotros.
Santa María, generadora la Luz eterna, ruega por nosotros.
Santa María, portadora de Aquel que sostiene todo, ruega por nosotros.
Santa María, virtud de la Encarnación divina, ruega por nosotros.
Santa María, sala del tesoro celestial, ruega por nosotros.
Santa María, generadora del Creador de todas las cosas, ruega por nosotros.
Santa María, arcano del consejo celestial, ruega por nosotros.
Santa María, nuestra verdadera salvación, ruega por nosotros.
Santa María, tesoro de los fieles, ruega por nosotros.
Santa María, hermosísima Señora nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, iris de llena de alegría, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del verdadero gozo, ruega por nosotros.
Santa María, nuestro camino al Señor, ruega por nosotros.
Santa María, abogada nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, fulgidísima estrella del Cielo, ruega por nosotros.
Santa María, más brillante que la luna, ruega por nosotros.
Santa María, que vences la luz del sol, ruega por nosotros.
Santa María, Madre del eterno Dios, ruega por nosotros.
Santa María, que disipas las tinieblas de la eterna noche, ruega por nosotros.
Santa María, que cancelas el decreto de nuestra condena, ruega por nosotros.
Santa María, fuente de la verdadera sabiduría, ruega por nosotros.
Santa María, luz de la recta conciencia, ruega por nosotros.
Santa María, nuestra alegría inestimable, ruega por nosotros.
Santa María, nuestro premio, ruega por nosotros.
Santa María, deseo de la patria celestial, ruega por nosotros.
Santa María, espejo de la divina contemplación, ruega por nosotros.
Santa María, beatísima entre todos los bienaventurados, ruega por nosotros.
Santa María, dignísima de toda alabanza, ruega por nosotros.
Santa María, Señora clementísima, ruega por nosotros.
Santa María, consoladora de los que a ti recurren, ruega por nosotros.
Santa María, llena de piedad, ruega por nosotros.
Santa María, sobreabundante de toda dulzura, ruega por nosotros.
Santa María, belleza de los Ángeles, ruega por nosotros.
Santa María, flor de los Patriarcas, ruega por nosotros.
Santa María, humildad de los Profetas, ruega por nosotros.
Santa María, tesoro de los Apóstoles, ruega por nosotros.
Santa María, alabanza de los Mártires, ruega por nosotros.
Santa María, gloria de los Sacerdotes, ruega por nosotros.
Santa María, honor de las Vírgenes, ruega por nosotros.
Santa María, lirio de castidad, ruega por nosotros.
Santa María, bendita entre todas las mujeres, ruega por nosotros.
Santa María, reparación de todos los perdidos, ruega por nosotros.
Santa María, alabanza de todos los Justos, ruega por nosotros.
Santa María, que conoces los secretos de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, santísima entre todas las mujeres, ruega por nosotros.
Santa María, esclarecidísima Señora, ruega por nosotros.
Santa María, perla del celestial Esposo, ruega por nosotros.
Santa María, palacio de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, Virgen inmaculada, ruega por nosotros.
Santa María, templo del Señor, ruega por nosotros.
Santa María, gloria de Jerusalén, ruega por nosotros.
Santa María, alegría de Israel, ruega por nosotros.
Santa María, Hija de Dios, ruega por nosotros.
Santa María, amadísima esposa de Cristo, ruega por nosotros.
Santa María, estrella del mar, ruega por nosotros.
Santa María, diadema sobre la corona del Sumo Rey, ruega por nosotros.
Santa María, dignísima de todo honor, ruega por nosotros.
Santa María, llena de toda dulzura, ruega por nosotros.
Santa María, mérito del reino celestial, ruega por nosotros.
Santa María, puerta de la vida celestial, ruega por nosotros.
Santa María, puerta cerrada y abierta, ruega por nosotros.
Santa María, por la cual entramos al Señor, ruega por nosotros
Santa María, rosa immarcesible, ruega por nosotros.
Santa María, preciosísima sobre todo lo puro, ruega por nosotros.
Santa María, deseabilísima sobre todo tesoro, ruega por nosotros.
Santa María, más sublime que Cielo, ruega por nosotros.
Santa María, purísima sobre los Ángeles, ruega por nosotros.
Santa María, alegría de los Arcángeles, ruega por nosotros.
Santa María, exultación de todos los Santos, ruega por nosotros.
Santa María, honor, alabanza, gloria y confianza nuestra, ruega por nosotros.
Santa María, extiende tu mano y toca nuestro corazón para que nos ilumines y liberes a nosotros, pecadores.
  
María, hija de Dios, míranos.
María, hija de Joaquín, ámanos.
María, hija de Ana, acógenos.
  
Cordera de Dios, tú que eres puerta de la esperanza, llévanos a tu Hijo.
Cordera de Dios, únenos a Él, lirio virginal.
Cordera de Dios, danos el descanso en el Reino después de este exilio.
   
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
℣. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
℣. Hazme digno de alabarte, Virgen Santa.
℟. Dame virtud contra tus enemigos.
℣. Señor, escucha mi oración.
℟. Y llegue a ti mi clamor.

ORACIÓN
Te suplicamos, Señor, que por la intercesión de la Bienaventurada y gloriosa siempre Virgen Santa María y de todos los Santos, defiendas nuestra Casa y Congregación de toda adversidad; y protégela clemente de las insidias de sus enemigos. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

LETANÍA BERGOGLIANA A LA PACHAMAMA

Tomado de GLORIA NEWS.
   
   
«Dios perdona siempre, nosotros los hombres perdonamos algunas veces, pero la creación no perdona nunca, y si tú no la cuidas ella te destruirá» (Audiencia General, 21 de Mayo de 2014).
   
«Dios perdona siempre, nosotros –los hombres– perdonamos algunas veces, la naturaleza no perdona nunca. Si la maltratas, ella te maltrata. Creo que hemos explotado demasiado la naturaleza» (Al periodista irlandés Gerard ‘Jerry’ O’Connell, corresponsal en el Vaticano para la revista jesuita “America Magazine”, Rueda de prensa en el vuelo de Sri Lanka a las Filipinas, 15 de Enero de 2015).
   
«A nosotros, a todos, nos gusta la madre Tierra, porque es la que nos ha dado la vida y nos custodia» (Discurso a los representantes del “Instituto de Jainología” de Londres, 1 de Junio de 2016).
   
«Nuestro planeta tierra es nuestra casa común» (Al entonces Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon, 6 de Octubre de 2016).
   
Francisco pidió a los teólogos morales trabajar más sobre la responsabilidad ambiental, diciendo que él raramente oía a alguien confesarse de contaminar o dañar la tierra: «Aún no somos conscientes de este pecado» (9 de Febrero 2019, CatholicNews.com).
   
«Hay un dicho, que vos lo conocés. Dios perdona siempre. Nosotros perdonamos de vez en cuando. La naturaleza no perdona nunca. Los incendios, los terremotos… la naturaleza está pataleando para que nos hagamos cargo del cuidado de la naturaleza» (Al comediante español Jordi Évole Requena en su programa ‘Lo de Évole’, 23 de Marzo de 2020).
   
«Hay un dicho en Español: “Dios perdona siempre, nosotros perdonamos de vez en cuando, la naturaleza no perdona nunca”», explicando que los incendios, los glaciares derretidos y las riadas quizá no son una venganza sino “ciertamente” una respuesta de la naturaleza (A su biógrafo inglés Austen Ivereigh, 8 de Abril de 2020).
   
«Dios perdona siempre; nosotros, los hombres, perdonamos algunas veces sí, algunas veces no; la Tierra no perdona nunca» y «Hemos pecado contra la Tierra» (Audiencia General, 22 de Abril de 2020).
   

ORACIÓN CONTRA LAS TEMPESTADES

Mostrando la Cruz hacia la tempestad, decir en voz alta:
   
LATÍN
Ecce lignum Crucis: fúgite partes advérsæ, vicit Leo de tribu Juda, Jesus Christus Dóminum noster, radix David. Allelúja.
   
Jesus Christus, Rex glóriæ, venit in pace.
Deus homo factus est:
Et Verbum caro factum est:
Christus de María Vírgine natus est;
Christus per médium illórum ibat in pace;
Christus crucífixus est;
Christus mórtuus est;
Christus sepúltuus est;
Christus resurrexit;
Christus ascéndit in Cœlum;
Christus vincit;
Christus regnat;
Christus ímperat;
Christus ab omni malo, fúlgure et tempestáte nos deféndat;
Et Verbum caro factum est:
Deus et Maríæ nobíscum est.
  
Sanctus Deus, Sanctus fortis, Sanctus immortális, miserére nobis. Amen.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
TRADUCCIÓN
He aquí la cruz del Señor, huíd, partes adversas, venció el León de la tribu de Judá, Jesucristo Nuestro Señor, la raíz de David. Aleluya.
   
Jesucristo, Rey de la gloria, vino en paz.
Dios se hizo hombre:
El Verbo se hizo carne:
Cristo nació de la Virgen María;
Cristo iba en paz en medio de los suyos;
Cristo fue crucificado;
Cristo fue muerto;
Cristo fue sepultado;
Cristo resucitó;
Cristo ascendió al Cielo;
Cristo vence;
Cristo reina;
Cristo impera;
Cristo nos defienda de todo mal, rayo y tempestad;
Y el Verbo se hizo carne:
Dios y María estén con nosotros.
  
Santo es Dios, Santo y fuerte, Santo e inmortal, ten piedad de nosotros. Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.

NOVENA A SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

Tomada del Compendio de la vida y milagros de Santo Domingo de la Calzada, con su novena, dispuesta por el P. Fr. José de Salvador, Carmelita Descalzo de la Provincia de Navarra. Pamplona, Imprenta de Benito Cosculluela, año 1787.
  
NOVENA EN HONOR A SANTO DOMINGO DE LA CALZADA
   
 
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, por ser tan bueno como sois, me pesa en el alma de haberos ofendido, y siento verdaderamente de que no me pese más: propongo con vuestra gracia antes morir que pecar, y de apartarme de las ocasiones de ofenderos. Amén.
 
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Bienaventurado Santo Domingo, escogido antes de los siglos por la Divina Providencia para ejemplar de solitarios, estímulo de penitentes, dechado de caridad, y Ministro fidelísimo del gran Rey; a Vos me llego con las más vivas ansias de que me admitáis en el numero de vuestros devotos enterado del valimiento que tenéis con Jesús mi Salvador, y con María Santísima mi Señora. Yo, Santo mío, quiero ser uno de aquellos, que con una dulce, y suave esclavitud viven sujetos a vuestra ajustadísima voluntad. No ignoro que por esta libre entrega traslado a Vos el dominio de toda mi persona: mas también sé que desde este instante quedáis como Señor, con la obligación de cuidar de mi pobre alma, dirigiéndola por el camino de la Divina Ley, iluminándola en sus dudas, consolándola en las aflicciones, defendiéndola en los peligros, asistiéndola en la última y más terrible de las horas, y presentándola, como Ángel Custodio, al juez Eterno. Esto es lo que os suplico por medio de esta Novena, para mayor gloria de Dios, honor vuestro y bien de mi alma. Amén.

Aquí se reza tres veces el Pater noster, Ave Maria, y Gloria Patri.
   
DÍA PRIMERO - 3 DE MAYO
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Criador de los Ángeles, a quienes adornásteis de una pureza igual a la noble condición de su ser, y pusisteis en el Empíreo para protectores de esta virtud: Yo os ofrezco en este día los méritos de estos Soberanos Espíritus, y con ellos los del glorioso Santo Domingo, a quien hicisteis tan puro en alma, y cuerpo, que viviendo en carne gozó privilegios de espíritu, corriendo por su candor en pos de las Angélicas criaturas: y os suplico por la intercesión de este Ángel humano, me concedáis tan inestimable don, disponiendo, que todos mis pensamientos, palabras, y obras vayan animadas de esta virtud, y la comuniquen a cuantos se dirija mi trato, y conversación. Para esto me habéis de facilitar el que traiga a mandamiento mi carne, haciéndola, que sirva de esclava al espíritu, y que se sujete como debe a la ley de la razón. Espero, bien mío, de vuestra piedad esta gracia, con las demás que os pido en esta Novena, ordenadas a la mayor gloria de vuestro nombre, y bien de mi alma. Amén.

Aquí se ora un poco pidiendo la gracia o favor que se desea; y luego los Gozos.
  
GOZOS EN HONOR A SANTO DOMINGO DE LA CALZADA
 
Pues en alas del amor
Pasaste a más feliz suerte,
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
La Rioja, país fecundo,
Te dio cuna, y ocultó
Tu niñez, con que mostró
No naciste para el mundo:
Y es que quiso el Criador
Desde niño engrandecerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
A los cinco años te ves
Zagal por valles y oteros,
Aprendiendo en los corderos
La inocencia, cual Moisés:
Por esta vía el amor
Vino luego a poseerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Amante de la instrucción
A Valvanera te fuiste,
Y con las letras bebiste
El alma a la Religión:
Desde aquí más tu candor
Solo con Dios se divierte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
De San Benito hijo amante
Pretendes ser, mas tu Esposo
No te quiere Religioso,
Sino Ermitaño constante:
Él reserva tu fervor
Para otra empresa más fuerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Por divina inspiración
Buscas Maestro en el desierto,
Que como otro Pablo advierto
Te da la última lección:
Y es, que gusta el Redentor
Solitario mantenerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Cinco años tu amor en prueba
Estuvo en la soledad,
Siendo tal tu austeridad,
Que asombraste a la Bureba:
Al fin dispone el Señor
Logre el mundo conocerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Con Gregorio a predicar
Otro lustro te dedicas;
Y como en obras predicas
No cesas de edificar:
Te faltó aquel con dolor,
Y es preciso recogerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Amante, fiel, y expresivo
Te admiro en otro desierto,
A todo lo vivo muerto,
Y solo a lo eterno vivo:
De Pablo es este primor,
Que en ti de nuevo se advierte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
A Dios tu alma enamorada
Casa le da; y sin igual
Dispone al pobre Hospital
Puente, Camino, y Calzada:
No es mucho que el Salvador
Prosiga en enriquecerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Silos y Ortega amantes
Te visitan escondido,
Y como estás encendido,
Haces que vuelvan flamantes:
Comunicas tu calor
A cuantos llegan a verte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
A tu hoz acicalada
En el taller más divino,
Se rinde el roble, el encino,
Sin que se vea embotada:
Cual blasón de tu valor
Nos conduce a conocerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Fiel depósito de trigo
Tu Sepulcro se veía,
Dando a entender que hallaría
En ti remedio el mendigo:
Al fin, tirano el amor,
Consiguió en él esconderte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
La calumnia fementida
Pudo ahorcar al peregrino,
Mas con impulso divino
Tú le vuelves honra y vida:
Gallo, y gallina a un tenor
Lo cantan, si bien se advierte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Muertos, enfermos, y sanos
A Dios alaban al ver,
Que se ha empeñado en poner
Todo remedio en tus manos:
Empeño es de su fervor
Aspirar a agradecerte.
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Pues en alas del amor
Pasaste a más feliz suerte,
Sednos, Domingo, en la muerte
Amoroso Protector.
 
Antífona: Este hombre, despreciando al mundo y triunfando sobre lo terrenal, con sus palabras y obras amasó riquezas en el Cielo.
℣. Ruega por nosotros, Santo Domingo de la Calzada.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
    
ORACIÓN
Clementísimo Dios, que te dignaste ilustrar con egregias virtudes a tu confesor el bienaventurado Santo Domingo, concédenos te suplicamos, a cuantos celebramos su nacimiento para el Cielo, que por su intercesión seamos liberados de la cadena de nuestros pecados, y merezcamos gozar de su compañía en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO - 4 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Criador de los Arcángeles, a quienes adornasteis de singular hermosura, y destinasteis para Ministros de vuestra inescrutable Providencia: yo os ofrezco los méritos de estos fervorosos Espíritus, y con ellos los del Bienaventurado Santo Domingo, a quien escogisteis para desempeñar las arduas empresas que miran a vuestra gloria, adornándole de una eficacia Divina con que venció las dificultades, que el mundo ignorante de vuestros designios, ponía a cada uno de sus proyectos; y os suplico por el mérito de este vuestro Siervo, me concedáis el fervor de espíritu tan necesario para poner por obra los preceptos de vuestra Santa Ley, y satisfacer a todo el peso de mis obligaciones. Espero, dueño de mi alma esta gracia, para desempeñar con ella cuanto vuestra dignación confíe en adelante a mi cuidado. Este será desde hoy el objeto de mi principal atención; y como tal me lo habéis de conceder, con lo demás que os pido en esta Novena, para mayor honra vuestra, y bien mío. Amén.

DÍA TERCERO - 5 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Criador de los Principados, en quienes derramasteis los raudales de vuestra Divina Prudencia, para que por medio de los Espíritus inferiores gobernasen las Monarquías, Reinos, y Provincias de la tierra: yo os ofrezco los méritos de estas Soberanas Inteligencias, y con ellos los de vuestro esclarecido siervo Santo Domingo, cuya alma adornasteis con prudencia más que humana, para que cuidase de los Pobres, y Peregrinos, en cuyo obsequio se ofrecía víctima de caridad a cada paso: y os suplico, que obligado de la exactitud con que desempeñó tan piadoso empleo, me concedáis espíritu de prudencia para dirigir con acierto todas las operaciones de mi vida, y me infundáis el amor a los pobres, y desvalidos del mundo, para que mirándolos como Imágenes vuestras, os sirva a Vos en ellos, y por este medio consiga las gracias, que os pido en esta Novena, siendo para mayor gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.

DÍA CUARTO - 6 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Criador de las Potestades, en quienes quisisteis brillase vuestro poder, sujetando a su dominio las potencias del Infierno: yo os ofrezco los méritos de estos fervorosos Espíritus, y con ellos los de vuestro siervo Santo Domingo, a quien disteis virtud para amansar las más horribles fieras, mandar a la muerte, rendir a sus contrarios, y triunfar de los enemigos de su alma: y os suplico por su intercesión, aprenda yo a ser manso, y humilde de corazón, para dominar por este medio a tanto enemigo como día, y noche, dentro, y fuera de mi mismo me combaten, cuyo poder es tanto más fuerte, cuanto más invisible, y del todo superior a mi flaqueza, si no la corroboráis con vuestra Divina gracia. Esta es, Rey mío, la que os pido en esta Novena, para que peleando con fervor en este valle de lágrimas, cante al fin la victoria en honor de vuestro nombre, y bien de mi alma. Amén.

DÍA QUINTO - 7 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Creador de las Virtudes, a quienes adornasteis con dones especiales de vuestra gracia, y señalasteis para que moviesen las Esferas Celestes, y acreditasen vuestro poder en el ámbito del mundo con asombrosos milagros: yo os ofrezco los méritos de estos heroicos Espíritus, y con ellos los del Grande Domingo, a quien disteis virtud para mover, abrir, y cerrar los Cielos cuando convenía al remedio de los campos; y comunicasteis la gracia de hacer milagros, en honor de vuestro nombre, el cual traía estampado en su corazón: y os suplico, que por la virtud de este vuestro fidelísimo Siervo, logre yo ordenar los movimientos del cielo de mi alma con tal concierto, que pueda decir sois Vos su verdadero centro. Este es, Dueño mío, el milagro de milagros, que por la intercesión de Santo Domingo espero me dispenséis, con el remedio de todas las necesidades, que os expongo en esta Novena, siendo para mayor gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.

DÍA SEXTO - 8 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Creador de las Dominaciones, a quienes llenasteis de majestad, para que presidiesen a los Espíritus inferiores, y comunicasen por su medio a los hombres los decretos que salen de vuestro Divino Consistorio: yo os ofrezco los meritos de estas respetables Inteligencias, y con ellos los de vuestro siervo Santo Domingo, a quien adornasteis de singular majestad para con los soberbios, y de una profunda sumisión a vuestra Ley, cuyas insinuaciones guardaba con la exactitud, que si fueran rigurosos preceptos: y os suplico por su intercesión me hagáis superior a los halagos del mundo, inflexible a sus promesas, y rendido del todo a vuestra Santísima Voluntad. Esta es, bien mío, la gracia que os pido en esta Novena, como que en ella estriba la tranquilidad de mi conciencia, y el sosiego del corazón; y espero me la concedáis, siendo para mayor honra vuestra, y bien de mi alma. Amén.

DÍA SÉPTIMO - 9 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Creador de los Tronos, a quienes adornasteis de gracia tan singular, que merecieron formaseis de sus alas el trono a vuestra Majestad infinita: yo os ofrezco los méritos de estos poderosos Espíritus, y con ellos los del glorioso Santo Domingo, cuya alma enriquecida con preciosísimos dones de vuestra gracia, llegó a ser delicioso Trono donde descansabais de las injurias, y desprecios, que os hacían los hijos del siglo: y os suplico por los méritos de este vuestro Siervo, me hagáis capaz de teneros como en Trono en lo íntimo de mi corazón, para que iluminado con vuestra inaccesible luz, ponga fin a las tinieblas del pecado, arranque la cizaña de mis torcidas inclinaciones, y plante en medio de mis entrañas aquel espíritu de rectitud, que solo inspira lo que es de vuestro agrado. Espero, Dueño mío, de vuestra bondad este favor, con los demás que os pido en esta Novena, para mayor honra vuestra, y bien de mi alma. Amén.

DÍA OCTAVO - 10 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Creador de los Querubines, a quienes permitisteis bebiesen en el caudaloso río de vuestra Sabiduría misterios escondidos a los Espíritus inferiores: yo os ofrezco los méritos de estas Soberanas Inteligencias, y con ellos los del Glorioso Santo Domingo, a quien hicisteis participante de aquella Ciencia, que no se aprende en las escuelas del mundo, revelándole como a Párvulo del Evangelio, secretos ocultos a los sabios, y prudentes de la tierra: y os suplico por su intercesión aprenda yo la verdadera sabiduría, que es el serviros con todas mis facultades, y potencias, desterrando de mi corazón la ciencia vana de Babilonia, cuyos profesores desprecian vuestras máximas al paso que siguen al Padre de la soberbia, Autor de su sabiduría. Esta es, Rey mío, la gracia que os pido en esta Novena, para mayor gloria vuestra, y bien de mi alma. Amén.

DÍA NOVENO - 11 DE MAYO
Por la señal...
Acto de Contrición y Oración para todos los días.
 
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dios mío amabilísimo, Creador de los Serafines, a quienes comunicasteis el fuego de vuestro amor, para que abrasados en él descubriesen a las criaturas los quilates de vuestra Divina caridad, logrando el prodigioso efecto de enamorarlas de vuestra bondad infinita: yo os ofrezco los méritos de estos supremos Espíritus, y con ellos los del Serafín Domingo, a quien tanto encendisteis en vuestro amor, que juzgaba cortos los términos de todo el mundo para hacerlo vuestro, y desahogar los volcanes de su corazón, cuyas llamas lo sacaban de la soledad, arrebatándole por los campos, y caminos en busca de vuestras vivas Imágenes, que son los pobres: y os suplico por los méritos de este enamorado Siervo vuestro, encendáis en mi pecho la llama de este afecto, para que con su impulso vuele a Vos, que sois mi verdadero centro. Este ha de ser desde hoy todo mi anhelo; esta mi respiración; esta mi vida, y con este mismo amor deseo entregaros el alma, para que en su compañía os goce por una eternidad de siglos en la Gloria. Amén.

sábado, 2 de mayo de 2020

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

Traducción y adaptación por el Padre Gregorio Martínez de Antoñana CMF en 1947 de la Novena contenida en el Manual do Peregrino da Fátima, publicado con Imprimátur de Mons. José Alves Correia da Silva, Obispo de Leiría, dado el 13 de Marzo de 1926.

NOVENA EN HONOR A NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA
 
 
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS.
¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman. ¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos de la tierra, en reparación de los ultrajes con que Él es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón y la intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.
 
ORACIÓN PREPARATORIA
¡Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que os dignasteis manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz! Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concedednos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.
   
DÍA PRIMERO – 4 DE MAYO
MEDITACIÓN: PENITENCIA Y REPARACIÓN.
¡Oh santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores, que apareciendo en Fátima, dejasteis transparentar en vuestro rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que os causan los pecados de los hombres, y que con maternal compasión exhortasteis a no afligir más a vuestro Hijo con la culpa, y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia! Dadnos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a vuestro Divino Hijo y a vuestro Corazón Inmaculado.
 
Meditar y rezar la oración final.
 
ORACIÓN FINAL
¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la salvación eterna! Os suplicamos nos concedáis que, meditando los misterios del santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
DÍA SEGUNDO – 5 DE MAYO
Por la señal…
Ofrecimiento y Oración preparatoria.
 
MEDITACIÓN: SANTIDAD DE VIDA.
¡Oh santísima Virgen María, Madre de la divina gracia, que vestida de nívea blancura, os aparecisteis a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pedisteis por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta! Concedednos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos, y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales.
 
Meditar y rezar la oración final.
 
DÍA TERCERO – 6 DE MAYO
Por la señal…
Ofrecimiento y Oración preparatoria.
 
MEDITACIÓN: AMOR A LA ORACIÓN.
¡Oh santísima Virgen María, vaso insigne de devoción, que os apareciste en Fátima teniendo pendiente de vuestras manos el santo Rosario, y que insistentemente repetíais: «Rezad, rezad mucho», para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan! Concedednos el don y el espíritu de oración, y la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo todos los días, para poder así observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida, y a la unión feliz con Él en la otra.
 
Meditar y rezar la oración final.

DÍA CUARTO – 7 DE MAYO
Por la señal…
Ofrecimiento y Oración preparatoria.
 
MEDITACIÓN: AMOR A LA IGLESIA.
¡Oh santísima Virgen María, Reina de la Iglesia, que exhortasteis a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundisteis en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra! Infundid también en nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos de la vida de la gracia en los sacramentos.
 
Meditar y rezar la oración final.
 
DÍA QUINTO – 8 DE MAYO
Por la señal…
Ofrecimiento y Oración preparatoria.
 
MEDITACIÓN: MARÍA, SALUD DE LOS ENFERMOS.
¡Oh santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos, que movida por el ruego de los pastorcitos, realizasteis curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y convertisteis este lugar, santificado por vuestra presencia, en oficina de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos! A vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida. Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.
 
Meditar y rezar la oración final.
 
DÍA SEXTO – 9 DE MAYO
Por la señal…
Ofrecimiento y Oración preparatoria.
 
MEDITACIÓN: MARÍA, REFUGIO DE LOS PECADORES.
¡Oh santísima Virgen María, refugio de los pecadores, que enseñasteis a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestasteis a uno de los tres que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas! Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores, y un santo celo para trabajar por su conversión con nuestras oraciones, ejemplos y palabras.
 
Meditar y rezar la oración final.
 
DÍA SÉPTIMO – 10 DE MAYO
Por la señal…
Ofrecimiento y Oración preparatoria.
 
MEDITACIÓN: MARÍA, ALIVIO DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO.
¡Oh santísima Virgen María, Reina del Purgatorio, que enseñasteis a los pastorcitos de Fátima a rogar a Dios por las almas del Purgatorio, especialmente por las más abandonadas! A la inagotable ternura de vuestro maternal Corazón encomendamos todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación, en particular las de todos nuestros allegados y familiares, y las más abandonadas y necesitadas. Aliviadles sus penas y llevadlas pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente vuestras misericordias.
 
Meditar y rezar la oración final.
   
DÍA OCTAVO – 11 DE MAYO
Por la señal…
Ofrecimiento y Oración preparatoria.
 
MEDITACIÓN: MARÍA, REINA DEL ROSARIO.
¡Oh santísima Virgen María, que en vuestra última aparición os disteis a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendasteis el rezo de esta devoción como el remedio más seguro yeficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, así públicas como privadas! Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concedednos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompañando vuestros gozos, dolores y glorias, y así merecer vuestra maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.
 
Meditar y rezar la oración final.
 
DÍA NOVENO – 12 DE MAYO
Por la señal…
Ofrecimiento y Oración preparatoria.
 
MEDITACIÓN: EL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA.
¡Oh santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima, que escogisteis a los pastorcitos de Fátima para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón misericordioso, y les propusisteis la devoción al mismo como el medio por el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación! Haced, ¡oh Corazón de la más tierna de las madres!, que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filial adhesión, y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea vuestro Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con vuestro Hijo Jesús.
 
Meditar y rezar la oración final.

TAGLE ENTRA CON PASO RAUDO COMO “Papable”

 
Mediante rescripto concedido ex audiéntia al arzobispo venezolano Édgar Franklin Peña Parra, Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, de fecha 1 de Mayo de 2020, Francisco I Bergoglio elevó como Cardenal Obispo al filipino Luis Antonio Tagle y Gokim (foto), prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos (antigua Propaganda Fide; el prefecto de este dicasterio es conocido como “el Papa rojo”).
  
El documento en cuestión dice:
El Sumo Pontífice Francisco
 
En la Audiencia concedida al abajo firmante Sustituto para los Asuntos Generales el 14 de abril de 2020, ha decidido cooptar en la Orden de los Obispos equiparándolo en todo a los cardenales distinguidos con el título de Iglesia suburbicaria, en derogación de los cánones 350 §§ 1-2 y 352 §§ 2-3 CIC. a Su Eminencia Reverendísima el Sr. cardenal Luis Antonio Tagle del Título de San Félix de Cantalicio en Centocelle, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, equiparándolo en todos los aspectos a los Cardenales a los que se ha concedido el título de Iglesia suburbicaria,
   
El presente Rescripto será promulgado mediante su publicación en “L’Osservatore Romano”, que entrará en vigor el 1 de mayo de 2020, y  sucesivamente publicado en las Acta Apostolicæ Sedis.
   
Desde el Vaticano, 1 de mayo de 2020
   
 Edgar Peña Parra
   Sustituto        
   
Tagle (que en la visita de Bergoglio a Filipinas hizo la seña de los cuernos, y es conocido por su predilección para llorar en público) tiene así prácticamente allanado el camino en un futuro cónclave, toda vez que al estar muy lejos de los 80 años, puede presidirlo (el actual decano, Giovanni Battista Re Andreoli, tiene 86 años, y el vicedecano Leonardo Sandri Righi tiene 76 años).
  
También fue nombrado Cardenal Obispo el italiano Beniamino Stella Pederiva (76), recibiendo la sede suburbicaria de Porto-Santa Rufina.
   
Los Cardenales Obispos son los purpurados de mayor rango en el Sacro Colegio Cardenalicio. Se les conoce como tal porque se les asignan las siete diócesis suburbicarias de Roma: 
  • Ostia
  • Albano
  • Porto-Santa Rufina (fusionadas desde 1119)
  • Palestrina
  • Sabina (desde 1925 se fusionó a ella la diócesis de Poggio Mirteto)
  • Frascati (antigua Túsculo)
  • Velletri (fusionada con Ostia entre 1150 y 1914)
La diócesis suburbicaria de Ostia desde 1150 es conferida al Decano del Colegio Cardenalicio, quien tiene las funciones de comunicar la muerte o renuncia del Papa, convocar y presidir el Cónclave, y consagrar obispo al elegido en caso que no tenga tal grado de Orden sagrado. Hasta 1965, esta dignidad correspondía al cardenal obispo más antiguo en creación, siendo desde entonces elegido entre todos los seis cardenales obispos (uniéndole a su diócesis la de Ostia). Tal cargo era vitalicio, hasta diciembre de 2019, cuando Bergoglio decidió que duraría cinco años, sacando del camino a Ángelo Raffaele Sodano Brignolo y poniendo en cambio a Giovanni Battista Re.
   
El 11 de Febrero de 1965, Pablo VI mediante el motu próprio Ad purpuratóum Patrum Collégium, elevó a la dignidad de Cardenal Obispo a los patriarcas de rito oriental que fueran creados cardenales, pero sin otorgarles diócesis suburbicaria. Y para el Consistorio del 28 de Junio de 2018, Bergoglio elevó a cardenales obispos al argentino Leonardo Sandri (76, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, y Vicedecano del Colegio Cardenalicio), al canadiense Marc Ouellet PSS (75, Prefecto de la Congregación para los Obispos y Presidente de la Pontificia Comisión para América Latina), a los italianos Pietro Parolin (65, Secretario de Estado) y Fernando Filoni (74, Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén), y sus títulos elevados pro hac vice en episcopales.

DOS REFLEXIONES PARA ESTOS DÍAS

«La idolatría se comete, no solo creando dioses falsos, sino también creando demonios falsos; haciendo que los hombres tengan miedo de la guerra/violencia o el alcohol, o la ley económica, cuando deberían tener miedo de la corrupción espiritual y la cobardía». (GILBERT KEITH CHESTERTON)
  
«El Coronavirus es una metáfora de la Iglesia moderna: un yermo desolado; un lastimoso punto caliente de muerte, decadencia y destrucción; un muro virtual de separación entre Dios y el hombre; un Estado policial orwelliano que hace pasar a los forajidos como preocupación liberal». (REV. NICHOLAS L. GREGORIS, S. T. D.)

REPARACIÓN SABATINA AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

Publicada por el Padre Gregorio Martínez de Antoñana CMF en 1947 junto a la Novena a Nuestra Señora de Fátima.
 
REPARACIÓN SABATINA EN HONOR AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
 
   
Para fomentar más la devoción al Corazón de María, se agrega este piadoso Ejercicio, muy propio para los Primeros Sábados de mes, enriquecido con indulgencia plenaria.
   
Por la señal ✠ de la santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ORACIÓN
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro santísimo Nombre y vuestras excelsas prerrogativas! Aquí tenéis postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro, que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar con este acto de amor y rendimiento, que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia. Aceptad, oh Corazón Inmaculado esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, oh Corazón amabilísimo, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.

Pídanse las gracias que se desean conseguir por intercesión del Inmaculado Corazón de María.

Para obtener las gracias que hemos pedido, haremos las siguientes
  
DEPRECACIONES
  
I.- Os venero, amabilísimo Corazón de María, que ardéis continuamente en vivas llamas de amor divino; por él suplico, Madre mía amorosísima, abraséis mi tibio corazón en ese divino fuego en que estáis toda inflamada. Rezar Avemaría y Gloria.

II.- Os venero, purísimo Corazón de María, de quien brota la hermosa azucena de virginal pureza. Por ella os pido, Madre mía inmaculada, purifiquéis mi impuro corazón, infundiendo en él la pureza y castidad. Rezar Avemaría y Gloria.
   
III.- Os venero, afligidísimo Corazón de María, traspasado con la espada de dolor por la pasión y muerte de vuestro querido Hijo Jesús, y por las ofensas que de continuo se hacen a su divina Majestad; dignaos, Madre mía dolorida, penetrar mi duro corazón con un vivo dolor de mis pecados y con el más amargo sentimiento de los ultrajes e injurias, que está recibiendo de los pecadores el divino Corazón de mi adorable Redentor. Rezar Avemaría y Gloria.

JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
¡Refugio de pecadores, rogad por nosotros!
¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
   
Un Padrenuestro a intención del Sumo Pontífice.

Para meditar cada primer sábado de mes los 15 minutos en los misterios del Rosario –como nos pide la Virgen–, podemos hacerlo con las siguientes reflexiones del P. Claret:

MISTERIOS DE GOZO
  1. Encarnación. Mira, alma cristiana, qué humildad tan grande te enseña el Señor: siendo Dios se hace hombre, carga con todas las miserias humanas, se sujeta a todas las penalidades. Vistió con humildad, nunca con lujo; comió humildemente; huyó los honores; nunca se alabó; todas las alabanzas las dirigía a su Padre celestial. Aprende de Jesús a ser manso y humilde de corazón… Haz como la Santísima Virgen, que no obstante de ser sublimada a la dignidad casi infinita de Madre de Dios, se llama y se tiene por esclava, y es la que mejor ha imitado la humildad y mansedumbre de Jesús.
  2. Visitación. Alma cristiana, imita a María en las visitas que hagas, no murmures ni pierdas en ellas el tiempo; edifica con el buen ejemplo, y ejercer la caridad con los padres e hijos de la casa. Si los que visitas son pobres, socórrelos con lo que puedas; y en lo que no alcances, súplelo con las buenas palabras, consejos y oraciones, pues que no sólo de pan vive el hombre… Y debes saber que todo el bien que hagas a tus prójimos, el Señor en el día del juicio te lo elogiará y te lo premiará como si lo hubieras hecho a Él mismo.
  3. Nacimiento. Contempla, alma cristiana, al pobreza de Jesús; siendo riquísimo, y dueño del cielo y de la tierra, se priva de todo, y para que aun le falten las pequeñas comodidades que podría haber tenido en la casa de Nazaret, quiere nacer en Belén… Es preciso que nazca en una cueva desabrigada y falta de todo alivio, en una noche de invierno, sin lumbre ni abrigo alguno. Aprende de la Sagrada Familia a no quejarte cuando te veas despreciado; no te desconsueles cuando te veas sin recurso de ninguna especie… Piensa que así se halló Jesús; dale gracias porque te hace participante de sus penas, esperando que un día serás compañera de sus glorias. Si posees riquezas, no tengas pegado a ellas tu corazón: socorre con ellas a los pobrecitos, ya que por esto el Señor te las ha confiado.
  4. Presentación. Para enseñarnos la obediencia a las santas leyes de la Religión se sujetan a ellas el Hijo y la Madre Virgen. Alma cristiana, aprende de Jesús y de María a obedecer las santas disposiciones y leyes de la Iglesia; guarda sus mandamientos, oye misa, confiesa, comulga… Jesucristo y María, pudiéndose excusar de aquellas leyes antiguas, no se excusan, las cumplen puntualmente, y tú buscas excusas en donde no las hay, dejándote engañar por la pereza, por la soberbia, por los respetos humanos y por la irreligión.
  5. El Niño Perdido. Sin culpa la Virgen y San José perdieron a Jesús; al instante le buscaron, y no reposaron hasta que le hallaron. Alma cristiana, aprende de María y de José la diligencia que has de tener en buscar a Jesús cuando le hayas perdido por el pecado… ¡Oh, si supieras que el perder la gracia de Jesús es mayor pérdida que si perdieras todas las riquezas del mundo! ¡Ah, si reflexionaras que además has perdido las riquezas del cielo, y te has hecho merecedor del infierno! ¡Ah, cómo llorarías, cómo buscarías a Jesús con la solicitud de José y de María!… Tú también lo hallarás en el templo; sí, en el templo lo hallarás, recibiendo bien los santos sacramentos de penitencia y comunión.
   
MISTERIOS DE DOLOR
  1. Oración del Huerto. Mira, alma cristiana, a Jesús, puesto en la mayor tristeza, congoja y agonía; compadécete de Él, pregúntale cuál es la causa de tan grande pena, y te responderá que son tus pecados, y las penas que por ellos tienes merecidas; y queriendo Él pagar por ti, se ve agobiado por lo mucho que ve ha de sufrir; además, le aumenta la pena el saber tu poca gratitud y mala correspondencia. Detente, alma cristiana; compadécete de Jesús, arrepiéntete de tus pecados, al ver que con ellos has ofendido a un Dios tan bueno; trabaja para tu salvación y haz que en ti no se malogren las penas de tu divino Redentor.
  2. Flagelación. Jesús es inocente, y no obstante, le están azotando; es inocente, no tiene delitos propios, pero ha cargado con los tuyos; por ellos es tan cruelmente azotado… Yo soy el criminal, yo soy el que merezco esos azotes; haré penitencia todos los días de mi vida en remisión de mis pecados.
  3. Coronación de espinas. Admira, alma cristiana, la paciencia de Jesús en sufrir una corona tan dolorosa… Compadécete de Jesús, adórale por tu verdadero rey, guarda sus santas leyes, imita sus virtudes de paciencia, sufrimiento, y por lo tanto, cuando te veas perseguido, burlado, despreciado y calumniado, súfrelo con paciencia como Jesús, y de esta manera conseguirás la corona de la gloria.
  4. Cruz a cuestas. Alma cristiana, en la persona del enfermo, o del afligido con la cruz de los trabajos y penas, has de mirar la persona de Jesús, y con la reflexión imita a las hijas de Jerusalén; compadécete de Él; imita a la Verónica, enjúgale al pobre paciente, enjúgale sus lágrimas y sudores con las tocas de la caridad. Imita, además, a Simón de Cirene; ayúdale a llevar la cruz. Acompáñale como María Santísima, y no le desampares jamás hasta la muerte. ¡Oh, qué mérito tan grande contraerás para la gloria del Cielo!
  5. Crucifixión. Sabe, oh alma cristiana, que nadie tiene mayor amor que el que da la vida por el amado: pues Jesús la ha dado por ti; mira si te ama; amor con amor debe pagarse: ámale de veras. Le amarás si guardas sus mandamientos, y si recibes bien y con frecuencia los santos sacramentos… Imita a Nicodemo y a José de Arimatea, que desclavaron de la cruz a Jesús; esto harás tú cuando recibas el sacramento de la penitencia. Dice San Pablo que el que peca, vuelve a crucificar a Jesús; luego el que se confiesa, lo desclava. Mas José de Arimatea le dio su sepulcro para sepultarlo; tú le darás tu corazón, en el que le colocarás y tendrás por medio de la comunión, con los aromas de las virtudes de la fe, esperanza, caridad y humildad.

MISTERIOS DE GLORIA
  1. Resurrección. Mira, alma cristiana, cuán desfigurado estaba Jesús en el sepulcro, muerto y amortajado; pero tan pronto como resucita, deja mortaja y sudario en el sepulcro y sale triunfante y glorioso, sin jamás volver a morir. ¡Qué felicidad! ¡qué hermosura! Los cristianos que reciben los santos sacramentos de penitencia y comunión con buena disposición, resucitan a la vida espiritual, cambiando la fealdad del pecado con la hermosura de la gracia. Así, alma cristiana, resucita de veras como Jesús, y deja todas las ocasiones de pecar… y te salvarás.
  2. Ascensión. Alma cristiana, piensa que no eres creada para la tierra, sino para el cielo; el cielo es tu patria; allí tienes a tu Padre, que es Dios; a tu Madre, que es María santísima; a tus hermanos, amigos y compañeros, que son los ángeles y santos. Tú eres sobre la tierra un peregrino, un viajero que siempre debes suspirar por terminar pronto y felizmente tu viaje y llegar a tu patria… Es este mundo un verdadero destierro y un triste valle de lágrimas. Ama a Dios de veras, desea con vivas ansias ir al cielo, prepárate con acopio de buenas obras, y está siempre dispuesto para partir, y el Señor, a no tardar, te llevará a la gloria, en donde serás feliz por toda la eternidad.
  3. El Espíritu Santo. A la venida del Espíritu Santo los apóstoles quedaron llenos de la gracia que les dio… He aquí lo que debes hacer tú, alma cristiana: a todos se comunica la gracia, a unos de un modo, a otros de otro; lo que importa es ser siervo bueno y fiel, no tener escondido el talento, negociar con él hasta que venga el Señor y pedirnos cuenta y a darnos el premio; y tanto mayor será la paga que se nos dará, cuanto haya sido más profunda nuestra humildad, más constante nuestro trabajo y más heroica nuestra paciencia.
  4. Asunción. Alma cristiana, imita a María santísima, sé fiel a la gracia, camina siempre a la perfección, nunca digas basta, ni vuelvas atrás por el pecado; siempre has de perseverar y seguir adelante en el camino de la virtud; no te espantes por tropiezos, no te arredres por enemigos, no te detengas por respetos humanos. Todos los días oye misa, si puedes; reza el rosario, lee algún libro bueno, anda siempre en la presencia de Dios, y ofrécele todas tus obras o sufrimientos… y si en este bien obrar eres perseverante hasta el fin, tendrás una buena y feliz muerte, y después la corona de la gloria, que tanto debes desear.
  5. Coronación de María. Alma cristiana, levanta la vista de la consideración; fíjala en aquel trono de majestad y grandeza colocado a la derecha del Rey: allí está sentada María, y coronada por Reina y emperatriz de cielos y tierra, y abogada de pecadores… No se dispensa gracia alguna que no pase por sus manos: a Ella se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Esa Señora tan poderosa es tu Madre la más tierna y cariñosa; confía en Ella, acude a Ella en todas tus necesidades, ámala con fervor, sírvela con fidelidad, obséquiala con devoción. Te doy palabra que si eres devoto verdadero de María, y eres perseverante en su devoción, alcanzarás en este mundo todas las gracias que necesitas, y en el otro la eterna gloria, que tanto te deseo. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

viernes, 1 de mayo de 2020

CARTA APOSTÓLICA “Est sane moléstum”, SOBRE LA SUJECIÓN A LAS AUTORIDADES ECLESIÁSTICAS

La carta “Est sane moléstum”, dirigida por León XIII a Guillaume-René Meignan, arzobispo de Tours, antecede en forma parcial, a la encíclica “Satis cógnitum” sobre la unidad de la Iglesia. Su tema es la autoridad del episcopado en la Iglesia católica y el deber de obediencia que en este orden pesa sobre todos los fieles.

León XIII recuerda que la Iglesia es, por derecho divino, una sociedad jerárquica (y por ende, desigual) en la que «hay dos clases de personas: los pastores y el rebaño, esto es, los gobernantes y los fieles», donde están los obispos como parte de los gobernantes. Estos, sucesores de los apóstoles, investidos de la plenitud del sacerdocio, en lo fundamental, de los mismos poderes y autoridad (excepto el fundar iglesias, que por particular dispensación de Cristo era potestad única de los Apóstoles). Autoridad cuya obediencia no está limitada exclusivamente a las solas verdades de la fe, sino que se extiende además al gobierno, a la disciplina, a la legislación y a las sanciones penales (lo que representa un golpe mortal del Papa Pecci a la postura ilegítima e ilógica de “Reconocer y resistir”).
   
Cabe recordar (aparte que la carta en cuestión nace en un contexto de pugnacidad entre el integralismo católico y un clero rallié con la República anticatólica), que ciertos aspectos del «gobierno, la disciplina, la legislación y las sanciones penales» en el párrafo anterior, que conforman «las materias que comprende la autoridad episcopal» se deben entender CUANDO EXISTE LA JURISDICCIÓN ORDINARIA CONFERIDA POR EL PAPA. Porque en el estado de Sede Vacante en el que estamos actualmente (y que durará hasta la Parusía), los obispos y sacerdotes católicos (lefebvristas o thucistas) que resisten a la Antiiglesia no cuentan con tal jurisdicción, sino con la Jurisdicción supletoria otorgada por la misma Iglesia, derivada del canon 209 pío-benedictino:
«In erróre commúni aut in dúbio positívo et probábili sive juris sive facti, jurisdictiónem supplet Ecclésia pro foro tum extérno tum intérno» [En error común o en duda positiva y probable de derecho o de hecho, la Iglesia suple la jurisdición para el fuero, tanto interno como externo].
Jurisdicción supletoria (o “de emergencia”, si se quiere), que permite oír confesión, presenciar matrimonios, bendecir sacramentales –y en los obispos, conferir la confirmación, hacer colación de órdenes sagradas, hacer exorcismos, consagrar iglesias–…, en una palabra, todo cuanto sea de orden espiritual y sacramental, en virtud de la epiqueya y el axioma «Salus animárum lex supréma Ecclésiæ est» (La salvación de las almas es la ley suprema de la Iglesia). Pero BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA esto da lugar para erigir congregaciones religiosas, ocupar diócesis y fundar parroquias, interpretar los cánones en forma autorizada, otorgar dispensas o fulminar sanciones penales (entre ellas la excomunión, las más veces por motivos abyectos como expresar desacuerdo o una corrección filial, ir a un centro de Misa que no sea de ellos, etc.), sin incurrir en acto cismático por usurpación de jurisdicción que no tienen Y QUE LA PRIMERA GENERACIÓN DE OBISPOS DE LA RESISTENCIA (Mons. Marcel Lefèbvre, Mons. Antônio de Castro-Mayer, y especialmente Mons. Ngô Đình Thục –que tenía poderes patriarcales conferidos por Pío XI–) NO LES TRANSMITIÓ.

Esto es particularmente grave porque algunos clérigos harto conocidos e INTERPELADOS PÚBLICAMENTE SIGUIENDO LO EXPUESTO POR SANTO TOMÁS DE AQUINO:
«En el caso de que amenazare un peligro para la fe, los superiores deberían ser reprendidos incluso públicamente por sus súbditos. Por eso San Pablo, siendo súbdito de San Pedro, le reprendió en público a causa del peligro inminente de escándalo en la fe. Y como dice la Glosa de San Agustín a los Gálatas: “Pedro mismo dio a los mayores ejemplo de que, en el caso de apartarse del camino recto, no desdeñen verse corregidos hasta por los inferiores”». (Suma Teológica, parte II-IIæ, cuestión 33 “De la corrección fraterna”, art. 4, respuesta a la objeción 2ª).
Han incurrido en equívocos surgidos por la falta de formación teológica y juscanónica (y esto es gravísimo, sobre todo en un obispo), toda vez que está definido en el artículo 331 del código que los requisitos de idoneidad para ser consagrado obispo son:
LATÍN
Can. 331. § 1. Ut quis idóneus habeátur, debet esse:
1. Natus ex legítimo matrimónio, non áutem legitimátus étiam per subséquens matrimónium;
2. Annos natus saltem trigínta;
3. A quinquénnio saltem in sacro presbyterátus órdine constitútus;
4. Bonis móribus, pietate, animárum zelo, prudéntia, cetérisque dótibus, prǽditus, quæ ipsum aptum effíciant ad gubernándam diœcésim de qua ágitur;
5. Láurea doctóris vel saltem licéntia in sacra theología aut jure canónico pótitus in athenǽo áliquo vel in Institúto studiórum a Sancta Sede probátis, vel saltem eárundem disciplinárum vere perítus; quod si ad religiónem áliquam pertíneat, a suis Superióribus majóribus vel símilem títulum vel saltem veræ perítiæ testimónium hábeat.
§ 2. Étiam eléctus, præsentátus vel quóquo modo ab illis designátus, qui privilégio a Sancta Sede concésso præsentándi seu designándi gáudent, debet memorátis qualitátibus póllere.
§ 3. Judicáre num quis idóneus sit, ad Apostólicam Sedem únice pértinet.
TRADUCCIÓN
Can. 331. § 1. Para que [un candidato a obispo] sea tenido como idóneo, debe:
1. Ser nacido de matrimonio legítimo, no legitimado incluso por matrimonio subsiguiente;
2. Tener al menos treinta años de edad;
3. Tener al menos cinco años de ser constituido en el orden sagrado del presbiterado;
4. Tener buenas costumbres, piedad, celo por las almas, prudencia, y sobresalir en las dotes que lo hagan apto para el gobierno de la diócesis que va a tomar;
5. Tener el grado doctoral o al menos la licenciatura en sagrada teología o derecho canónico, preferiblemente en algún ateneo o en Instituto de estudios aprobado por la Santa Sede, o al menos ser verdaderamente perito en estas disciplinas; si pertenece a alguna religión, tener el testimonio de sus Superiores mayores sobre el título o por lo menos, sobre su verdadera pericia.
§ 2. Incluso el elegido, presentado o designado de cualquier modo por aquellos a quienes gozan el privilegio concedido por la Santa Sede de presentar o designar, debe recordar reunir estas cualidadesi.
§ 3. Pertenece únicamente a la Sede Apostólica el juzgar quién es idóneo.

Sin más por el momento, la Carta Apostólica,  publicada en Acta Leónis XIII, vol. VIII, págs. 385-389; y Acta Sanctæ Sedis XXI (1888): págs. 321-323. Traducción por CATÓLICOS ALERTA.
  
CARTA APOSTÓLICA “Est sane moléstum”, AL ARZOBISPO DE TOURS, SOBRE LA OBEDIENCIA DEBIDA A LAS AUTORIDADES ECLESIÁSTICAS

Sin duda, es triste y doloroso mostrarse severo con aquellos a quienes amamos como hijos, pero esto han de hacerlo de vez en cuando, aun contra su voluntad, los que deben procurar y asegurar la salvación de los demás y mantenerlos en el camino de la santidad. Esta severidad es mucho más necesaria cuando se teme justificadamente que con el tiempo se han de agravar los daños, con el consiguiente aumento de peligro para las almas. Estas razones, venerable hermano, te han movido hace poco a condenar, en virtud de tu autoridad, un escrito reprensible, que era injurioso para la sagrada autoridad de los obispos y que atacaba no ya a un obispo, sino a muchos, cuya manera de obrar y gobernar se discutió con un estilo desenfadado y enjuiciador, como si hubieran faltado a sus sagradas y grandes obligaciones.
   
Es, en efecto, intolerable que los católicos seglares pretendan arrogarse públicamente en los diarios el derecho de juzgar y hablar de cualquier persona, incluidos los obispos, como les parezca, y de sentir y obrar libremente y según el propio criterio en todo lo que no toca a la fe divina.
    
En esta materia no debes dudar, venerable hermano, de nuestro asentimiento y aprobación. Es parte principal de nuestro ministerio vigilar y esforzarnos para que la autoridad divina del episcopado se mantenga inviolada e incólume. Es igualmente misión nuestra ordenar y hacer que esta autoridad sea respetada en todas partes como es debido, y que los católicos no falten lo más mínimo a este deber de obediencia y reverencia a los obispos. El divino edificio que es la Iglesia se funda, como en su principal cimiento, primeramente en Pedro y sus sucesores, después en los apóstoles y en los obispos, sucesores de los apóstoles; por esto, el que oye o desprecia a los obispos obra como si oyera o despreciara al propio Cristo. Los obispos constituyen la parte más augusta de la Iglesia, esto es, la que enseña y gobierna a los hombres por derecho divino; por este motivo, todo el que los resiste, o rechaza pertinazmente sus órdenes, queda separado de la Iglesia (Matth. XVIII, 17). Ni debe limitarse, por otra parte, la obediencia a los límites marcados por las cosas pertenecientes a la fe cristiana, sino que el área de la obediencia es mucho mayor, pues se extiende a todas las materias que comprende la autoridad episcopal. Son los obispos maestros de la fe sagrada en el pueblo cristiano, y son ellos los que presiden como rectores y guías, y de tal manera presiden que han de dar cuenta a Dios de la salvación de los hombres que les han sido confiados. Por esto San Pablo exhortaba a los cristianos diciendo: Obedeced a vuestros pastores y estadles sujetos, que ellos velan sobre vuestras almas, como quien ha de dar cuenta de ellas (Heb. XIII, 17).
   
Es, pues, cosa clara que en la Iglesia hay dos clases de personas, distintas y separadas por su misma naturaleza: los pastores y el rebaño, esto es, los gobernantes y los fieles. Es función de los primeros enseñar, gobernar, dirigir la disciplina, dar preceptos; es obligación de los segundos someterse, obedecer, cumplir los mandatos, honrar a sus pastores. Pero si los que están llamados a obedecer ocupan el sitio de los que son superiores, no sólo obran con temeridad injuriosa, sino que, además, en cuanto está de su parte, echan por tierra el orden providencialmente establecido por Dios, autor de la Iglesia. Si por casualidad se encuentra en el episcopado una persona que no sabe hacer honor a su dignidad, o no cumple totalmente sus obligaciones sagradas, no por esto se sigue que pierda parte alguna de su autoridad; y mientras conserve la comunión con el Romano Pontífice, a nadie es lícito mermar la obediencia y la reverencia que son debidas a la jurisdicción de aquél. Por el contrario, no es función de los particulares investigar los hechos de los obispos, o reprenderlos, porque esto solamente pertenece a quienes les son superiores en el orden sagrado, sobre todo al Pontífice Máximo, pues a éste Cristo confió no sólo los corderos, sino también todas las ovejas. Todo lo más, en caso de una grave queja, se concede deferir todo el asunto al Romano Pontífice; pero hágase esto con moderada cautela, como aconseja el cuidado del bien común, no gritando ni amenazando, pues de esta manera se producen escándalos y divisiones, o por lo menos se aumentan los ya existentes.
     
Estos puntos fundamentales, que no pueden ser impugnados sin provocar una grave confusión y desorden en el régimen eclesiástico, Nos los hemos inculcado y repetido varias veces. Testimonios elocuentes de ello son la carta a nuestro legado en Francia (In Mezzo en 1884), publicada nuevamente por ti, y otras dirigidas al arzobispo de París (Epístola Tua en 1885), al episcopado belga, a algunos obispos de Italia y dos encíclicas dirigidas a los episcopados de Francia (Nobilíssima Gallórum en 1884) y de España (Cum Multa en 1882) respectivamente.

Aprovechamos la ocasión para recordar estos documentos y para inculcar de nuevo su doctrina, confiando que con nuestra autorizada advertencia se calme la excitación actual de los espíritus y se confirmen todos con seguridad en la fe, en la obediencia y en la justa y debida reverencia a todos los que tienen participación del poder sagrado en la Iglesia.

De estas obligaciones se apartan no sólo los que rechazan abiertamente la autoridad de los rectores eclesiásticos, sino también aquellos que la resisten acudiendo a la astucia, la tergiversación y el disimulo. La virtud verdadera y legítima de la obediencia no se contenta con palabras, sino que consiste principalmente en la disposición del alma y de la voluntad.

Y como se trata concretamente de la culpa cometida por un periódico, no queremos dejar de ordenar una vez más a los periodistas católicos que respeten como legislación sagrada, y no se aparten un punto de ella, los documentos y órdenes que más arriba indicamos. Persuádanse, además, de que si en alguna ocasión incumplen este propósito y se dejan llevar de su propio juicio, ya sea prejuzgando las determinaciones de la Sede Apostólica, ya sea hiriendo la autoridad de los obispos y arrogándose una autoridad de la que carecen, en vano pensarán que se hacen dignos de la alabanza genuina del catolicismo, o que sirven de modo debido a la causa sagrada, cuya defensa y vida tomaron.

Deseando Nos que vuelvan a la salud cuantos erraron, y que en todos los espíritus se grabe el respeto a los sagrados obispos, a ti, venerable hermano, y a todo tu clero y pueblo impartimos la bendición apostólica como prueba de nuestra paternal benevolencia y amor.

Dado en Roma, junto a San Pedro, el día 17 de diciembre de 1888, año undécimo de nuestro pontificado. LEÓN XIII.