viernes, 18 de septiembre de 2020

ORDENAN A DOS KIKOPRESBÍTEROS DESHACER LOS CAMBIOS EN SUS PARROQUIAS

Elementos tomados de CATHOLIC NEWS AGENCY, CRUX SANCTA y THE EPONYMOUS FLOWER.
  
Los presbíteros Arturo Chagala y Esteban Nelson Granyak Rojas, administradores parroquiales respectivamente en las iglesias San Miguel y San Carlos Borromeo de Filadelfia, deben trabajar para deshacer las “renovaciones eclesiales” que atrajeron objeciones de los fieles y correcciones de los funcionarios de la iglesia, que dijeron que los presbíteros no siguieron las directrices archidiocesanas, informó Kenneth A. Gavin, jefe de la oficina de comunicaciones de la Archidiócesis de Filadelfia.
   
«Luego de conocer las preocupaciones informadas a la archidiócesis por los fieles de ambas parroquias, el Arzobispo Nelson Jesús Pérez delegó un experto litúrgico para visitar cada iglesia y reportarle qué implicaron las renovaciones. Luego de recibir un informe de ese delegado a fines de Julio, se ordenó al reverendo Arturo Chagala, administrador parroquial de la parroquia San Miguel, y al reverendo Esteban Nelson Granyak Rojas, administrador parroquial de San Carlos Borromeo, a restaurar los santuarios de las iglesias respectivas en la mayor extensión posible, y a comunicar públicamente esta materia con los feligreses», dijo.
   
El reverendo Arturo Chagala ha estado como administrador parroquial de San Miguel, al norte de Filadelfia desde 2014. Entre Marzo e inicios de Junio, durante el cierre del templo por la epidemia de coronavirus, ordenó que se hicieran grandes renovaciones en la iglesia. Muchas de las bancas fueron removidas para darle paso a un “altar-mesa”, el cancel del comulgatorio fue removido, y el piso de madera y mármol de la nave central fue cubierto con una alfombra, según informó el Inquirer de Filadelfia.
 
Vista de la iglesia San Miguel después de las alteraciones hechas por el kikopresbítero Arturo Chagala
   
Varios feligreses objetaron los cambios en la iglesia, designada como monumento histórico de Filadelfia, y cuyo exterior no puede ser alterado. Donna Panno, que dirige desde hace 12 años el coro de la misa dominical en la iglesia de San Miguel en el norte de Filadelfia, y que ocupa la primera banca de dicha iglesia relató: «Cuando le mostré las fotos a mi mamá, ella me dijo: “Toma mi silla de ruedas y llévame a la iglesia. Voy a cantarle las cuarenta”».
    
Arturo Chagala

El historiador y arquitecto restaurador Oscar Beisert opinó ante el diario local Inquirer: «[El presbítero Chagala] Tomó un edificio de belleza clásica y lo vandalizó. Yo lo llamo vandalismo arquitectónico»

Chagala (enviado en 2014 como kikopresbítero), publicó el 20 de Junio la siguiente carta, luego de ser llamado a capítulo por el Arzobispo:
«Con respecto a las renovaciones del santuario de San Miguel durante el cierre debido a la pandemia COVID-19 [sic].
    
20 de junio de 2020
   
Estimados feligreses de la parroquia de San Miguel,
   
El jueves pasado, 18 de junio de 2020, el Arzobispo Nelson Pérez se reunió conmigo en el Centro Pastoral Arquidiocesano para discutir la molestia de muchos feligreses con las renovaciones del interior de nuestra iglesia parroquial que tuvieron lugar durante la suspensión de Misas públicas debido a la pandemia COVID-19 [sic]. El Arzobispo fue franco y claro acerca de su profunda preocupación con respecto a estas renovaciones y marcó la ruta a seguir. Como administrador parroquial de la parroquia de San Miguel, es mi deber y responsabilidad escuchar al Arzobispo y darle un resumen de los próximos pasos.
    
Estas renovaciones se llevaron a cabo sin el debido permiso y supervisión de la Arquidiócesis de Filadelfia. Además, no se realizó una amplia consulta con los feligreses. La Oficina de Culto Divino proporciona un protocolo para la presentación de planes para renovaciones de la iglesia y los revisa para su aprobación por el Arzobispo antes de comenzar cualquier trabajo. Al mismo tiempo, el Moderador de la Curia revisa la viabilidad financiera de tales renovaciones.
    
Al final, una vez que se revisan los planes para una renovación y es seguro que hay suficientes ingresos parroquiales disponibles para el trabajo, el Arzobispo da su aprobación para el inicio del proyecto. Como esto no tuvo lugar, el Arzobispo ha pedido una evaluación completa de las renovaciones aquí en San Miguel de acuerdo con los protocolos vigentes en la Arquidiócesis. Una vez que esta evaluación se complete y se presente al Arzobispo, esto puede resultar en la restauración de algunos aspectos del interior de San Miguel.
    
Las renovaciones han dividido nuestra comunidad parroquial y es necesario centrarse en una mayor transparencia y comunicación entre nosotros. San Miguel es una de las iglesias históricas de la Arquidiócesis de Filadelfia y tiene un rico y hermoso legado. La parte más importante de este legado es el pueblo de Dios, de todos los ámbitos de la vida, que ha hecho de San Miguel su hogar espiritual. Este legado perdura con todos nuestros feligreses actuales, nuevamente de todos los ámbitos de la vida, que hoy forman la familia parroquial de San Miguel. Tengo el deber pastoral de llegar a todos ustedes y apoyarlos en su vida de fe. Para poder hacer esto de manera más efectiva, me comprometo a tomar los pasos necesarios para cerrar la brecha que ahora nos marca, y con su apoyo, para construir la parroquia de San Miguel.
    
Como pueden imaginar, es bastante humillante para mí llamar su atención sobre todo esto. Pido disculpas por todo el malestar. Tengo la esperanza de que, junto con todos ustedes, podamos avanzar desde este momento de nuestra historia con miras a la unidad y la paz que fluye de nuestra celebración de los Misterios de Cristo y nuestra genuina voluntad de estar al servicio el uno del otro.
    
Sinceramente en Cristo
   
Reverendo Arturo Chagala».
A algunos feligreses se les ha asegurado que se “re-restauraría” el interior de la iglesia en lo que fuese posible –así, sin detallar nada, de nuevo a oscuras sobre las intenciones de unos pocos–. Y que la “re-remodelación” del desastre tendría lugar antes el 11 de septiembre –fecha señalada en todo EE.UU.–, pero muchos tienen dudas, ya que aún no se han hecho cambios, dijo Stuart Brian, ex organista de la iglesia (Brian es ex organista desde el 28 de mayo del providencial año 2020, después de que el presbi Chagala le enviase un correo electrónico –ni siquiera una llamada personal– para informarle de que cuando la iglesia reabriera en junio, sus servicios ya no serían necesarios de forma regular).
  
Y efectivamente: pasó el 11 de Septiembre, y no hubo nada. Siempre según Inquirer, el presbítero Dennis Gill, director de la Oficina Archidiocesana para el Culto Divino, le dijo a los feligreses de San Miguel que la re-restauración sólo se podría hacer luego que se venda la iglesia de la Inmaculada Concepción (vinculada a la parroquia San Miguel) en Northern Liberties, y con el dinero de la venta pagarán el trasteo de los artefactos religiosos de dicha iglesia. Dicho anuncio, que duró cinco minutos, tuvo lugar el domingo 13 de Septiembre, antes del servicio de las 9:30h., luego del cual Gill abandonó las instalaciones.
  
Donna Panno y Stuart Brian conversan en la iglesia de San Miguel
    
Ese mismo domingo, Panno y Brian encontraron que el salón parroquial o Iglesia Baja, usada como lugar alterno para el culto, fue convertido en una gruta de concreto. Los dos consideran que poner el dinero de la venta de la iglesia de la Inmaculada Concepción en manos de la administración parroquial de San Miguel –en últimas, en manos de Chagala–, no tiene sentido, visto que él fue responsable de la alteración del templo. Chagala declinó hacer más comentarios al respecto.
   
Otra renovación controversial tuvo lugar en la sesquicentenaria iglesia San Carlos Borromeo al sur de Filadelfia, cuyo administrador el reverendo Esteban Nelson Granyak Rojas removió este verano el comulgatorio, trasladó el altar mayor, renovó una capilla y convirtió un sótano de gimnasio (usado para reuniones sociales y recepciones después de los funerales) en un espacio de culto para los miembros del movimiento Camino Neocatecumenal. Todo ello, sin consultar a los feligreses, en su mayoría afroamericanos, quienes además objetaron que dejaran de usar durante la Misa una cruz procesional muy apreciada por ellos.
  
Incluso, acusan a Granyak (de procedencia chilena) de discrimen racial, por insensibilidad a los asuntos sociales relevantes para tal comunidad, y por trato de favor al Camino Neocatecumenal.

Esteban Nelson Granyak Rojas (derecha), durante una celebración de las fiestas patrias en el consulado de la República de Chile en Nueva York (18 de Septiembre de 2013)

Carolyn Jenkins (76), feligrés y miembro del consejo parroquial, dijo al diario Inquirer el mes de Julio, que «Nos están echando a un lado. No tenemos ninguna conexión con lo que está sucediendo en la parroquia de San Carlos».

«Un domingo llegamos a la iglesia y todo estaba cambiado. Todo es diferente. Y se cambió por conveniencia de los neocatecumenales, no por la gente de la parroquia. No supimos nada al respecto y no tenemos ninguna noticia sobre lo que está sucediendo», agregó, señalando que desconoce cuántos neocatecumenales hay en la parroquia, porque ellos se reúnen por separado [quizá, como mucho, el kikopresbítero, dos matrimonios itinerantes por eso de la “Míssio Ad gentes” y sus respectivos hijos y niñeras].

El kikomatrimonio itinerante José y Maribel Martín y sus siete hijos, en la rectoría de la iglesia San Miguel en Filadelfia (todo presidido por un horrendo cuadro kikil).

Jenkins y otros fieles han protestado fuera de la iglesia con el lema “Las vidas de nuestra parroquia de San Carlos Borromeo importan”. Ella dice que quieren que el párroco sea removido: «En este punto, queremos que él [Granyak] se vaya. No hay forma de que pueda quedarse aquí con toda la mala historia y los signos de racismo que hemos experimentado».
  
Protesta de los feligreses de San Carlos Borromeo contra el kikopresbítero Granyak
   
Gavin respondió a algunas acusaciones contra Granyak:
«La Archidiócesis no toma a la ligera las acusaciones de racismo. El odio racial no tiene cabida en nuestra Iglesia ni en el corazón de las personas. El racismo es un pecado mortal y un atentado al don de la vida. No se han presentado denuncias de comportamiento por motivos raciales contra el padre Granyak ante la Archidiócesis.
   
Además de la comunidad afroamericana dentro de la parroquia, es importante señalar que el padre Granyak es chileno y que muchos feligreses provienen de Sudamérica con una mezcla de familias de España e Italia».
Gavin dijo que «El arzobispo y la Archidiócesis de Filadelfia siempre escucharán las preocupaciones presentadas por los fieles, y trabajarán para encontrar soluciones justas y equitativas para todos», refiriéndose a las preocupaciones de los fieles de San Carlos Borromeo; y que que el presbítero ha anunciado que el espacio de reuniones estaba disponible para los fieles, aunque Jenkins dijo no haber oído tal, y le cuestionó su dicho que ellos no contestaron las llamadas cuando Granyak trataba de reunirse con los fieles antes de una protesta que tuvieron el 5 de Julio.
  
Cabe señalar que Granyak y Chagala pertenecen al movimiento Camino Neocatecumenal, fundado en España por Francisco José “Kiko” Gómez-Argüello Wirtz, María Carmen Hernández Barrera y el sacerdote-presbítero Mario Pezzi en 1964, y reconocido (que no aprobado) por el Vaticano recién el 13 de Junio de 2008. Movimiento que, no obstante su crecimiento en varios países (cuenta con más de un millón de miembros) y los elogios en la “evangelización”, no ha estado exento de polémicas: ha sido acusado de abusos litúrgicos, fomentar divisiones parroquiales –incluso de diócesis enteras, como El Callao en Perú y Agaña en isla de Guam–, desviaciones doctrinales, proselitismo exacerbado, culto a la personalidad en torno a su fundador, tráfico de influencias con autoridades civiles y eclesiásticas, e incluso de abusos sexuales y de poder, hasta el punto de ser considerado una secta.

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