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jueves, 15 de agosto de 2024

TODO LO QUE TE HA DICHO EL SEÑOR, OH MARÍA, SE HA CUMPLIDO PERFECTAMENTE


«La Iglesia con frecuencia y reverencia dedica fiestas a la Madre de Dios, porque es una obra agradable a Dios y a los fieles que se celebran muchas fiestas públicas en fechas fijas, en honor de la más bendita, bendita en el cielo, la Madre de nuestro Señor y Dios. Entre las fiestas celebradas con devoción continuamente, hasta hoy, la de la Asunción se considera la más grande e importante. De hecho, no hubo un día más feliz y alegre para María, si consideramos la felicidad del cuerpo y el alma, como lo que se le concedió en ese día; especialmente, como nunca antes, su espíritu, alma y cuerpo se regocijaron maravillosamente en el Dios viviente y pudo decir con razón: “Él ha considerado la humildad de su sierva; porque he aquí, que todas las generaciones me llamarán bendita; porque el que es poderoso me ha magnificado”.
   
Oh, Madre tres veces bendita y augusta, por esto te amamos, felicitando a tu Hijo por tu gozo admirable e incomparable; porque todo lo que te ha dicho y prometido el Señor, por tu hermoso tránsito de esta vida, se ha cumplido perfectamente. Bendita eres Tú que has creído, y has alcanzado este día hasta el fin de la fe y el fruto de toda virtud, y has merecido, por fin, gozar de la visión más de Aquél a quien tanto amabas y deseaste tanto. Tú misma, recibiste a Emmanuel, quien como invitado entró en ti, como en una poderosa fortaleza en este mundo; y hoy, a su vez fuiste recibida por Él en su mansión real; siendo magníficamente acogida y con el mayor honor, como corresponde a quien se considera digna de ser la Madre de Uno mayor que Salomón.
   
Oh día bendito, que tan precioso regalo llevó desde el desierto de este mundo a la ciudad santa y eterna, de modo que la alegría inaudita y la admiración brotó en todos los benditos en el cielo. Oh, bendito día, en que se cumplió el anhelo ardiente de la esposa, encontrando lo que había buscado, para recibir lo que le pedía: que lo que esperaba podría poseerlo segura, descansando por fin en la visión perfecta de la Bondad eterna y grandiosa y en el gozo interior. Oh, bendito día que levantó y exaltó a la sierva del Señor para convertirla en la Reina del Cielo, la más gloriosa y la dueña del mundo. No podría haber ascendido a mayor altura, porque fue elevada al mismo trono del reino celestial, y fue establecida en gloria después de Cristo. Oh, bendito y venerado día que nos confirmó una Reina y Madre, a la vez poderosa y misericordiosa en el reino de Dios, para que podamos tener en ella, que siempre será la Madre del Juez, una Madre de misericordia protegiéndonos e intercediendo por nosotros con Cristo, cuidando incesantemente de nuestra salvación».
   
SAN PEDRO CANISIO SJ, De la Virgen María, Madre de Dios, lib. V, cap. VI. Lecciones 7.ª, 8.ª y 9.ª de las Maitines de la fiesta de la Asunción.

martes, 5 de marzo de 2024

EL QUE COMULGA INDIGNAMENTE, CON JUDAS SE CONDENA

«… Aquellos que reciben indignamente la Eucaristía no reciben vida sino juicio en sí mismos, y son reos del Cuerpo y de la Sangre del Señor, como testifica el Apóstol: y serán gravemente condenados con Judas y los judíos, enemigos encarnizados de Cristo nuestro Salvador» (SAN PEDRO CANISIO SJ, Summa Doctrínæ Christiánæ).
  
«Porque todas las cosas que han sido divinamente ordenadas por Moisés sobre el sacrificio del cordero han sido profetizadas de Cristo y verdaderamente anunciaron la inmolación de Cristo» (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 58).

domingo, 15 de agosto de 2021

LA ASUNCIÓN, LA MAYOR DE LAS FIESTAS MARIANAS


«La Iglesia con frecuencia y reverencia dedica fiestas a la Madre de Dios, porque es una obra agradable a Dios y a los fieles que se celebran muchas fiestas públicas en fechas fijas, en honor de la más bendita, bendita en el cielo, la Madre de nuestro Señor y Dios. Entre las fiestas celebradas con devoción continuamente, hasta hoy, la de la Asunción se considera la más grande e importante. De hecho, no hubo un día más feliz y alegre para María, si consideramos la felicidad del cuerpo y el alma, como lo que se le concedió en ese día; especialmente, como nunca antes, su espíritu, alma y cuerpo se regocijaron maravillosamente en el Dios viviente y pudo decir con razón: Él ha considerado la humildad de su sierva; porque he aquí, que todas las generaciones me llamarán bendita; porque el que es poderoso me ha magnificado.
   
Oh, Madre tres veces bendita y augusta, por esto te amamos, felicitando a tu Hijo por tu gozo admirable e incomparable; porque todo lo que te ha dicho y prometido el Señor, por tu hermoso tránsito de esta vida, se ha cumplido perfectamente. Bendita eres Tú que has creído, y has alcanzado este día hasta el fin de la fe y el fruto de toda virtud, y has merecido, por fin, gozar de la visión más de Aquél a quien tanto amabas y deseaste tanto. Tú misma, recibiste a Emmanuel, quien como invitado entró en ti, como en una poderosa fortaleza en este mundo; y hoy, a su vez fuiste recibida por Él en su mansión real; siendo magníficamente acogida y con el mayor honor, como corresponde a quien se considera digna de ser la Madre de Uno mayor que Salomón.
   
Oh día bendito, que tan precioso regalo llevó desde el desierto de este mundo a la ciudad santa y eterna, de modo que la alegría inaudita y la admiración brotó en todos los benditos en el cielo. Oh, bendito día, en que se cumplió el anhelo ardiente de la esposa, encontrando lo que había buscado, para recibir lo que le pedía: que lo que esperaba podría poseerlo segura, descansando por fin en la visión perfecta de la Bondad eterna y grandiosa y en el gozo interior. Oh, bendito día que levantó y exaltó a la sierva del Señor para convertirla en la Reina del Cielo, la más gloriosa y la dueña del mundo. No podría haber ascendido a mayor altura, porque fue elevada al mismo trono del reino celestial, y fue establecida en gloria después de Cristo. Oh, bendito y venerado día que nos confirmó una Reina y Madre, a la vez poderosa y misericordiosa en el reino de Dios, para que podamos tener en ella, que siempre será la Madre del Juez, una Madre de misericordia protegiéndonos e intercediendo por nosotros con Cristo, cuidando incesantemente de nuestra salvación».
  
SAN PEDRO CANISIO SJ, De María Deípara Vírgine (De la Virgen María, Madre de Dios), libro 5, cap. VI – Divino Oficio, Maitines de la Asunción de Santa María, Lecciones VII-IX.

domingo, 18 de abril de 2021

NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO CANISIO

Adaptación de la Novena dispuesta por el sacerdote M. F. M., y reimpresa en la Vida de los Santos de la Compañía de Jesús. Los Gozos fueron publicados por la Tipografía Católica de Barcelona en 1883.
   
NOVENA EN HONOR A SAN PEDRO CANISIO, DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN   
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén. 
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Espíritu divino, que os complacéis sobremanera en honrar a los que en esta vida trabajaron incesantemente en glorificar vuestro santo nombre: dignaos concedernos vuestras soberanas luces para que acertemos a honrar en esta Novena a vuestro querido siervo San Pedro Canisio de un modo grato a vuestra Divina Majestad, disponiéndonos de esta suerte a alcanzar de Vos por su intercesión, las gracias que hemos de pedir a gloria vuestra. Amén.

DÍA PRIMERO – 18 DE ABRIL
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo San Pedro Canisio, que elegido por el Señor para apóstol de Alemania, propagador de la fe católica, y martillo de la herejía que infestaba aquellos países con sus venenosas doctrinas, fuisteis prevenido desde la infancia con bendiciones de dulzura, y con aquellas virtudes que exigía tan elevado cargo; alcanzadnos del Pastor Divino fe viva y ardiente, que nos haga encenderla más y más en cuantos de nosotros dependen o de algún modo nos pertenecen, para que así, a imitación vuestra, logremos cuanto nos fuere posible aumentar el rebaño de Jesucristo. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Después la petición de la gracia especial que desea cada uno conseguir en esta Novena.
    
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Señor Dios de las Virtudes, que en tan alto grado os dignasteis comunicarlas a vuestro querido siervo San Pedro Canisio; concededme a mí, que me honro y glorío de ser su devoto, y aspiro a imitar su gran santidad, una parte siquiera de ellas, cuanto me baste a cumplir vuestros designios y voluntad santísima sobre mi eterna salvación.
   
GOZOS
   
Atleta de la verdad,
De protestantes terror:
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Os vio Nimega nacer,
Según la fama pregona,
Cuando Loyola en Pamplona
Herido vino a caer,
De quien habíais de ser
Alumno e imitador.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
De perpetua castidad
Muy joven el voto hicisteis,
Y vuestra carne registeis
Con severa austeridad,
Orando ya en tierna edad
Con admirable fervor.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
En toda ciencia formado
Colonia y Lovaina os vieron,
Y entrambas teatro fueron
De aquel celo denodado,
Del que a veinte años ya armado
Derrotabais al error.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Jesús de su compañía
Para soldado os llamó,
Y Fabro os admitió
En ella con alegría,
Porque cuál héroe adquiría
Previó con luz superior.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Enseñar y predicar,
Orar y obras escribir,
Conciencias dirigir
Y dudas siempre aclarar,
Todo esto vino a ocupar
Vuestro juvenil ardor.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
De teólogo enviado
Al Concilio Tridentino,
Vuestro saber peregrino
Dejó al concurso pasmado;
Después a Roma llegado
Se os abrazó con amor.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
A Alemania Provincial
Ignacio luego os envía,
Para atacar la herejía
En su foco principal;
Lo que cumplís muy leal
Con infatigable ardor.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Regís universidades
Y reformáis seminarios;
Manejáis asuntos varios,
Vencéis mil dificultades;
Seguís pueblos y ciudades
Predicando con fervor.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Propagáis la Compañía
En Austria, Alsacia y Baviera,
Y con ansia verdadera
De la fe en la Eucaristía
Y del culto de María
Fuisteis el propagador.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Calumnias mil vos sufriendo,
Corriendo riesgos de muerte,
De Jesús soldado fuerte
Los protestantes batiendo,
En todo campo venciendo,
Ganáis muchos al Señor.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Los papas y los prelados,
Los reyes y emperadores,
Las empresas superiores
Fían a vuestros cuidados;
Mientras vos de arzobispados
Renunciáis al alto honor.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Friburgo, que siempre os vio
De virtudes un portento,
Vuestro postrimer aliento
Recoge amante y rendido;
Desde allí voláis al nido
Del puro y eterno amor.
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
   
Y pues del alma verdad
Fuisteis tenaz defensor:
Pedro Canisio, avivad
En la fe nuestro valor.
    
Antífona: Consumado en poco, cumplió mucho tiempo, tan agradable era su alma a Dios.
℣. El Señor conduce al justo por vías rectas.
℟. Y le muestra el reino de Dios.
    
ORACIÓN
Oh Dios, que confirmaste con tu virtud y doctrina al Santo Confesor Pedro Canisio, para defender la fe católica: concede bondadoso que sus ejemplos y consejos, tornen a la salud a los que vagan lejos de ella, y los espíritus de los fieles perseveren en la confesión de la verdad. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
   
Bendito y alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar, y la Virgen concebida sin pecado original.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 19 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Amantísimo protector mío San Pedro Canisio, verdadero hijo y discípulo aventajadísimo de San Ignacio de Loyola, que el Señor os dio por Padre y Maestro, cuyo espíritu, doctrina e instituto tan perfectamente representabais en vuestra vida intachable e irreprensibles costumbres; haced que yo también copie en mí los ejemplos de este gran Santo, y que la doctrina de sus santos Ejercicios sea la norma de mi vida y regla de mis acciones, hasta llegar a la posesión de mi último fin. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
    
DÍA TERCERO – 20 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dulcísimo San Pedro Canisio, a quien Dios nuestro Señor concedió tan íntima y estrecha unión con su Divina Majestad, que sin contar las largas horas de elevadísima oración quitadas al necesario descanso de vuestro tan fatigado cuerpo, y tenidas con dulces lágrimas, profundos suspiros y amorosos éxtasis, vuestra vida toda pudo decirse una continuada oración, por la viva presencia de Dios que manteníais constantemente, aun en medio de tan graves ocupaciones que os abrumaban; alcanzadme a mí espíritu de oración y continua presencia de Dios, para que con la una y la otra evite toda falta advertida, y me libre de toda flojedad y tibieza en el divino servicio. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
    
DÍA CUARTO – 21 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Suavísimo apóstol San Pedro Canisio, cuyo celo por la salvación de las almas fue tan abrasado y ardiente, que no contento con lo mucho que por ellas trabajasteis, escribiendo, predicando y haciendo cuanto podría un misionero ferviente, sin descuidar por eso los gravísimos cargos e importantísimos negocios que la Compañía, los Príncipes y los Sumos Pontífices os confiaban, no dejabais jamás de encomendar a Dios fervorosamente los habitantes de cuantos pueblos y ciudades divisabais en vuestros largos y numerosos viajes, pidiendo por cada uno de ellos a sus ángeles custodios, implorando el perdón de sus pecados, dando gracias a Dios por los beneficios que les hacía, y rogando por todas sus necesidades; haced que yo también os imite en esta hermosa virtud, interesándome por el bien espiritual de todos mis prójimos, y cooperando cuanto me fuere posible a que se extiendan más y más los frutos de la copiosa redención de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
     
DÍA QUINTO – 22 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
   
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Amabilísimo protector mío San Pedro Canisio, que recibisteis del Señor tan vigoroso espíritu de mortificación interior y exterior, que de vuestras pasiones jamás se vio rastro alguno de desorden o imperfección, y de tal modo castigasteis vuestro inocente cuerpo, que sobre afligirle con ásperos cilicios y otras austeridades, no le dabais más alimento que el suficiente para no morir, y muy escaso y corto para mantener las fuerzas indispensables para tanto trabajo, llegando a pasar hasta una semana sin probar gota de agua, aun abrasándoos de viva sed; alcanzadme a mí verdadero y sólido amor a esta virtud de la mortificación, tan propia del cristiano, de modo que no permita a mis pasiones exceso de desorden ni consienta a mi cuerpo satisfacción ilícita, sino que vaya siempre por el camino recto del Cielo, que es la cruz de Jesucristo. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
    
DÍA SEXTO – 23 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Humildísimo San Pedro Canisio, cuya mayor tribulación y pena eran los honores y distinciones tan justamente debidas a vuestras raras prendas y singulares virtudes, así como vuestro mayor deseo eran las humillaciones y desprecios que buscabais con avidez suma, holgándoos al efecto de hacer los oficios más bajos y humildes de la casa; alcanzadme un amor santo a la humildad. Virtud tan querida y agraciada de Jesucristo y de su bendita Madre, de modo que nunca me turbe ni altere por las ocasiones que se me ofrezcan de sufrir algún desprecio, sino antes las reciba con hacimiento de gracias al dador de todo bien. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
     
DÍA SÉPTIMO – 24 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Amado protector mío San Pedro Canisio, que amasteis tanto la pobreza aun en vuestros juveniles años, cuando no os obligaba a ella ningún voto, que no queríais tener cantidad alguna que no fuese para socorrer a las necesidades de los indigentes, y ya religioso nunca usasteis cosa alguna, aun piadosa, que no fuese muy pobre; obtenedme a mí del Señor verdadero desprendimiento y despego de los bienes del mundo, y amor grande a la pobreza de Cristo, que me disponga a poseer el reino de los cielos. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
    
DÍA OCTAVO – 25 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Gloriosísimo San Pedro Canisio, cuya obediencia fue tan excelente y perfecta, que os complacíais sobremanera en conformar en un todo vuestro obrar, querer y sentir con la voluntad de vuestros Superiores, y para ir a vuestros cargos de gobierno, gustabais mucho renunciar en lo posible a vuestro juicio por seguir el de vuestros mismos súbditos; haced con vuestra poderosa intercesión que yo sea fácil en rendir mi voluntad y juicio a otros, especialmente a los que me mandan y dirigen en el espíritu, de modo que viva y muera en verdadera obediencia. Amén.
    
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 
     
DÍA NOVENO – 26 DE ABRIL
Por la señal…
Acto de contrición y Oración para todos los días.
  
ORACIÓN PARA ESTE DÍA
Dichosísimo San Pedro Canisio, cuya preciosa muerte, precedida de muy larga y penosa enfermedad, sufrida con admirable paciencia y alegría, fue honrada y favorecida con la augusta y cariñosa presencia de la Reina de los ángeles, María Santísima, a quien tanto en vida habíais amado, servido y obsequiado; os pido encarecidamente me alcancéis verdadera y sólida devoción a esta amorosa Madre, para que honrando sus dolores santísimos con mi paciencia en los trabajos, penas y enfermedades, logre por último su protección amorosa en la muerte. Amén.
     
Récese un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las Oraciones y Gozos se rezarán todos los días. 

martes, 5 de enero de 2021

SUIZA: TRASLADAN RELIQUIAS DE SAN PEDRO CANISIO A LA CATEDRAL DE FRIBURGO (No esperemos relicario hermoso)

Noticia tomada de ACTUALITÉS FSSPX, ampliada en algunos detalles.
   
Desde su muerte en Friburgo en 1597, el jesuita San Pedro Canisio descansa en el Colegio de San Miguel, fundado por él.
  
San Pedro Canisio, “málleus protestantórum” (Martillo de los protestantes).
    
Canonizado en 1925, “el segundo apóstol de Alemania”, cuyas reliquias se encuentran actualmente en una estatua yacente en la iglesia de San Miguel, es poco accesible para los fieles. El edificio, que ya no se usa para el culto, suele estar cerrado u ocupado por eventos culturales, según indica un comunicado de prensa del 29 de septiembre de 2020, de los jesuitas de Suiza.
  
Estatua-relicario de San Pedro Canisio (iglesia de San Miguel, Friburgo)
    
El traslado de los restos mortales del jesuita holandés a la Catedral de San Nicolás tendrá lugar a fines de abril del año 2021. Su objetivo es restaurar la devoción a San Pedro Canisio en la Catedral de San Nicolás, donde el santo predicaba regularmente. 
    
La creación de un nuevo relicario se confió, entre los quince proyectos presentados a los miembros del jurado en concurso abierto el 1 de octubre de 2020, a los artistas de Friburgo Frédéric Aeby y Marc-Laurent Naef (Aeby es arquitecto, Naef pintor y escultor). Lamentablemente, aunque el proyecto (llamado “Nulla die sine línea”, en castellano “Ningún día sin escribir”) se puede calificar de original, no se puede decir que sea bello.
   
Relicario “Nulla die sine línea”
   
En la capilla del Santo Sepulcro de la Catedral de San Nicolás de Friburgo (donde se encuentran una vidriera de tonos azules del pintor francés Alfred Manessier y el conjunto escultórico de la sepultura de Cristo comisionado por Jean Mossu hacia 1433), se colocarán las reliquias de San Pedro Canisio junto a las de San Nicolás de Myra, patrono de Friburgo, y las de San Nicolás de Flüe, padre de la patria.
      
El entierro de Cristo (capilla del Santo Sepulcro, catedral de Friburgo).
   
Proyecto de los nichos donde estarán las reliquias de San Pedro Canisio, San Nicolás Obispo y San Nicolás de Flüe
    
El traslado de las reliquias coincidirá con el 500 aniversario del nacimiento de San Pedro Canisio en Nimega, Países Bajos, en 1521.
    
San Pedro Canisio fue elegido como patrono de la futura Provincia Jesuita de Europa Central (ECE) que reunirá a religiosos de Suiza, Austria, Alemania, Suecia, Lituania y Letonia, a partir del 27 de abril de 2021.
   
Ingresó en la Compañía de Jesús el 8 de mayo de 1543, después de haber conocido a San Pedro Fabro, compañero de San Ignacio de Loyola. Ordenado sacerdote en junio de 1546, pasó su vida combatiendo la influencia de Lutero en los Países Bajos, Alemania y Suiza mediante su incansable predicación y sus escritos.
    
Fuentes: cath.ch/sanctoral/DICI n°403, décembre 2020 – FSSPX.Actualités

viernes, 27 de abril de 2018

SAN PEDRO CANISIO, MARTILLO DE LOS HEREJES ALEMANES

Su contribución a liberar parte de la Europa germánica del yugo de la mentira religiosa y filosófica y de la tiranía política que le es intrínseca es ejemplo de la fuerza que puede tener el trabajo intelectual al servicio la Verdad
  
San Pedro Canisio
 
Pedro Kanijs, cuyo nombre al latinizarse se convirtió en Canisio, nació en Nimega, Holanda (provincia de Güeldres, en los Países Bajos), el 8 de mayo de 1521. Su padre fue el maestre Jacobo, alcalde de esta opulenta ciudad bañada por el Rin y el Waal.
 
A San Pedro Canisio se lo considera el segundo evangelizador de Alemania y el valeroso apóstol de Suiza, sus dos patrias de adopción. Es venerado como uno de los creadores de la prensa católica y fue el primero del numeroso ejército de escritores jesuitas.
 
Conocido por el sobrenombre de “martillo de los herejes”, Pedro el jesuita defiende las posiciones romanas ortodoxas. Sin este centinela, tan enérgico como conciliador, la expansión luterana se habría convertido en una catástrofe para la Iglesia. Oponiéndose a las posiciones del reformador de Eisleben, el “gentleman de la Compañía” suscita y lleva adelante una reforma católica en profundidad, por medio de una densa actividad: enseñanza, controversia, predicación, catequesis. Veámoslo a través de los diversos frentes en los que trabaja.
 
A ejemplo de San Agustín -en el año 397-, Pedro escribe -en 1570- sus memorias. Siguiendo este texto latino revisado y anotado por el P. Otto Braunsberger, presentaremos algunos detalles. Desde que tenía diez años, el niño, rodeado por sus amigos atentos y en actitud de recogimiento, “juega a decir misa”. Poco después, meditando en la iglesia de San Esteban, ora con esta súplica : “¡Señor Dios: instruidme, guiadme!”. En esta misma época, agitado por los escándalos que le rodean, Pedro Kanijis lleva un cilicio (faja de cuerdas ceñidas al cuerpo) para preservarse del mal mediante una activa penitencia.
 
En 1539, a la edad de dieciocho años, estudia derecho canónico en la universidad de Lovaina, capital de Brabante ¿Qué orientación va a seguir este joven de veinte años y de voluntad firme, que ha quedado tan asqueado de los borrachos de carnaval que ha decidido abstenerse de probar el vino?
 
En 1540, su excelente compañero de promoción, Lorenzo Sirio, se hace cartujo. ¿Le va a seguir Pedro? No, pues su padre empieza a mover sus influencias con intención de poder ofrecerle a su heredero una canonjía en Colonia. ¿Va a aprovechar estas circunstancias para construirse una existencia tranquila y confortable? Nada de eso; las cosas no serán así.
 
En 1543, con veintidós años, Pedro oye hablar con elogios de Pierre Fávre, miembro de un grupúsculo que comienza a abrirse camino: los “compañeros de la amistad de Cristo”. Estos se confiesan y proclaman “caballeros del Papa”. ¿Por qué no integrarse en esta joven sociedad de “sacerdotes reformados”? Canisio consulta a Favre. Escuchemos al neófito jesuita confesar su entusiasmo:
“Bajo la dirección de Pierre Favre, acabo de hacer los ejercicios (retiro espiritual prolongado según el método de Ignacio de Loyola). Estos han cambiado mi espíritu y mis sentimientos, han iluminado mi alma con nuevos rayos de la gracia celeste, han conferido a mi voluntad un nuevo vigor. La abundancia de los dones divinos repercute incluso en mi cuerpo: me siento fortalecido y como transformado. Mi deseo es trabajar con Jesucristo en el servicio de las almas”.
 
El 8 de Mayo de 1543, día de su cumpleaños, el novicio jesuita se compromete por medio de la profesión:
“Yo, Pedro Canisio de Nimega, hago hoy a Dios, a la Virgen María, ante San Miguel Arcángel y todos los Santos, voto de ponerme bajo la obediencia (obediencia sumisa) de la Compañía llamada de Jesucristo”.
 
Diácono en 1544, ordenado sacerdote en 1546, este joven maestro es ya conocido por dos publicaciones que revelan la posesión de un sólido conocimiento en los terrenos de la mística y la escritura; una de ellas acerca de los Sermones de Juan Tauler, primera obra impresa de la Compañía de Jesús; la otra, una edición crítica de las obras de San Cirilo de Alejandría y de San León Magno. Después de haber asistido al concilio de Trento como teólogo consultor del cardenal de Augsburgo, Otto van Trusches, residirá un tiempo en Roma y luego en Mesina. A finales de 1549 lo encontramos ya en su puesto, dispuesto para trabajar, en la universidad bávara de Ingoldstat. Es el comienzo de un largo apostolado al servicio de Alemania.
 
A su llegada a las orillas del hermoso Danubio, el maestro Canisio escucha el balance de la situación que le presentan dos de sus hermanos de religión que se encuentran ya allí: Le Jay y Salmerón. La situación resumida en una estadística reveladora, parece catastrófica: “Nueve de cada diez alemanes han sido ganados para la reforma luterana o están en vías de serlo”. Por tanto la reacción es urgente: hay que hacer algo; si, ¿pero qué y cómo?
 
El trío de jesuitas pasa revista a las fuerzas en conflicto mediante el siguiente examen: Del lado protestante la confusión es extrema. Desde la muerte de Lutero (1546), no ha surgido ningún sucesor que se ponga a la cabeza del movimiento. Melanchton aparecía a los ojos de muchos de sus correligionarios como un vacilante, un criptocatólico. Flavio Ilírico es un revolucionario declarado. Entre muchos pastores protestantes hay que lamentar desenfrenos, saqueos, y crímenes de todo tipo. En el sector católico igualmente se combinan muchos males: ignorancia de la gente y del clero, relajamiento monástico generalizado, iglesias devastradas, fieles vacilantes, tibios o amedrentados.
  
Primera reacción jesuítica: enseñanza y predicación. El 26 de noviembre de 1549, Canisio imparte su primer curso universitario sobre los sacramentos. Los sermones al pueblo se multiplican con éxito. El año siguiente se inaugura el colegio de Viena. El infatigable Canisio predica a las gentes del campo. Su reputación es tal que se libra por poco de ser promovido como arzobispo de la capital austríaca. ¿Desempeñó las funciones de administrador diocesano? Es muy probable. Pero de modo inmediato será otro el trabajo que va a acaparar todas sus energías: Escribir un Catecismo.
  
La idea proviene de una simple constatación: la urgente necesidad de una catequesis (instrucción religiosa) estructurada. Recuérdese el De catequizándis rúdibus de San Agustín, redactado en el año 400. En 1555 aparece un librito con un título interminable: Suma de la doctrina cristiana presentada en forma de preguntas y respuestas y publicada por primera vez, para uso de la infancia cristiana, por orden y autoridad de su Majestad el rey de los Romanos, de Hungría y de Bohemia, archiduque de Austria.
  
Primitivamente redactado en latín y traducido en seguida al alemán, el manual original alcanza rápidamente un gran éxito y se multiplica en libritos especializados, según la siguiente distribución:
  • 1555: Suma de la doctrina cristiana (222 preguntas), para los colegiales mayores y los estudiantes.
  • 1556: Catecismo menor (59 preguntas), a menudo junto a la cartilla, para uso de los principiantes.
  • 1557: Catecismo mediano (122 prreguntas), el de mayor difusión entre la gente.
  
Naturalmente, los protestantes reaccionaron en seguida y con gran energía. El tímido Melanchton califica al autor de “cínico” (perro). El luterano Johann Wigand se hace eco de este insulto y ataca al adversario: “Canisio es un perro que desgarra a dentelladas las sagradas escrituras y las coge por los pelos. Su catecismo es un sable que atraviesa las almas, las mata y se las presenta al diablo”.
  
Diecisiete años después de la muerte de su autor, el jesuita Mateo Arder pone las cosas en su sitio:
“El bien realizado por el catecismo de Canisio, es inmenso. Se les explica a los jóvenes, se comenta en las iglesias, en las escuelas, en los colegios, en las universidades. Su autor sigue hoy hablando en múltiples lenguas: alemán, eslavo, italiano, francés, español, polaco, griego, húngaro, danés, inglés, escocés, e incluso en hindú y japonés. Su redactor ya puede ser llamado con toda justicia Doctor de las Naciones”.
 
De hecho, las estadísticas hablan por sí solas al mostrar el récord de reediciones de que hay constancia: doscientas en vida del autor, más de cuatrocientas cincuenta en total.
 
Detengámonos ahora en una de las más conocidas dietas en las que Canisio participará, la dieta de Worms de 1557. Los diálogos se inauguran el 11 de septiembre de 1557. Melanchton (60 años), jefe de filas protestante, se muestra ofensivo hasta el insulto: “Nosotros rechazamos todas las herejías y principalmente las decisiones impías del pretendido concilio de Trento”.
 
Líder católico, Canisio subraya las divisiones luteranas y hace una pregunta con trampa que va a sembrar el desconcierto en el campo protestante: “¿Condenáis los errores de Calvino, Zwinglio, Ilírico?”. En vista de las respuestas evasivas de sus correligionarios, Melanchton monta en cólera, y finalmente provoca la disolución de la asamblea. En estas circunstancias, Canisio no tiene dificultades para establecer el siguiente balance: “1) Ante sus interlocutores desunidos, los católicos aparecen unidos; 2) Debido a sus variaciones, las diversas iglesias protestantes caen en el descrédito; 3) Los católicos recuperan y consolidan sus posiciones en toda Alemania”.
  
Nombrado provincial de la Alta-Germania (Alemania, Austria y Bohemia) en 1556, el responsable multiplica sus predicaciones que conocen un éxito esplendoroso. Un sermón de 1559 expresa sin ambages la lúcida visión del predicador acerca de la decadencia alemana. Los fieles de la diócesis de Augsburgo tienen que escuchar esas duras verdades. Ante este apostolado resplandeciente, se intensifican los ataques luteranos. Entre sus oleadas tumultuosas, destacamos el panfleto publicado en 1562 por el predicador Jerónimo Rauscher. El título mismo del folleto nos habla del tono que presenta: “Cien mentiras papistas groseras, desvergonzadas, sebosas, cebonas y pestilentes, por medio de las cuales, los llamados papistas defienden los artículos principales de su doctrina”.
  
Con calma y con mesura, Canisio responde por medio de preguntas vivas, acuciantes, actuales. El maestro interpela con educación al adversario, sin descender nunca al nivel de los insultos recibidos de éste.
  
En 1565, Francisco de Borja, tercer general de los jesuitas, nombra a su compañero Pedro “visitador general de la Alta y Baja Alemania y de las Provincias renanas”. Cada vez más, el titular de dicho cargo se va convirtiendo en el alma de la Acción católica del centro de Europa.
  
En 1581, a la edad de sesenta años, Canisio recibe felicitaciones, pero también el traslado a un nuevo destino. De modo lacónico, la “obediencia” (orden de misión) que recibe, le asigna esta nueva tarea: “viajar a Friburgo para fundar allí el colegio de Saint-Michel”. Sin rechistar lo más mínimo, con una obediencia perfecta, parte hacia esta capital del cantón helvético, situada a mitad de camino entre Lausana y Berna (que distan cien kilómetros entre sí). Allí se va a integrar hasta el punto de convertirse, durante los dieciséis años que le restan por vivir, en el más célebre ciudadano de honor.
 
Desde su residencia en Friburgo, el anciano jesuita escribe a muchos de sus amigos: Claudio Aquaviva, general de los jesuitas; Francisco Bonomio, nuncio apostólico; Carlos Borromeo, nombrado visitador en Suiza; Francisco de Sales, misionero en Chablais. Tras cuatro meses de cruel enfermedad -hidropesía complicada con un fuerte catarro-, el santo religioso muere el 21 de Diciembre de 1597. A propósito de este enfermo modelo, su enfermero anota en el cuaderno médico: “Nunca pide un alivio, abandonándose totalmente a sus superiores”.
  
Alemania y Suiza se muestran sumamente agradecidos a su intrépido evangelizador que supo evitarles el caer totalmente en el luteranismo. Todavía hoy, el estudio teológico de Innsbruck, capital del tirol austríaco, lleva el nombre de “Canísium”. La sociedad de ayuda al clero funciona bajo la protección de este segundo apóstol de Alemania. Friburgo no le va a la zaga en esta gratitud activa. Visitadores y peregrinos pueden acceder al colegio Saint-Michel, que domina toda la ciudad, por las “escaleras de Pedro Canisio”.
 
¿Con qué quedarnos de esta maravillosa herencia, casi cuatro siglos después de la muerte del apóstol? Sin dudarlo un instante, propongo esta oración:
“Señor, tú sabes en qué medida y cuántas veces me has confiado Alemania, de la que sigo preocupándome y por la que deseo morir. Tú eres quien -al igual que en Suiza- me ordena beber en la fuente de tu corazón abierto. ¡Oh Salvador mío!”
 
Estando en Friburgo el 21 de diciembre de 1597, después de haber rezado el santo Rosario, exclamó lleno de alegría y emoción: “Miradla, ahí esta. Ahí está”. Y murió. La Virgen Santísima había venido para llevárselo al cielo.
 
El Sumo Pontífice Pío XI, después de canonizarlo, lo declaró Doctor de la Iglesia, en 1925.
  
JOSÉ MARÍA RIPOLL RODRÍGUEZ. En Revista Arbil, Nº 61.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que confirmaste con tu virtud y doctrina al Santo Confesor Pedro Canisio, para defender la fe católica: concede bondadoso que sus ejemplos y consejos, tornen a la salud a los que vagan lejos de ella, y los espíritus de los fieles perseveren en la confesión de la verdad. Por J. C. N. S. Amén.

viernes, 29 de abril de 2016

ORACIÓN DE SAN PEDRO CANISIO PARA CONSERVAR LA VERDADERA FE

Traducción del artículo publicado en SODALITIUM. Tomado de CATÓLICOS ALERTA.
  
Oración escrita por San Pedro Canisio (1521-1597), de la Compañía de Jesús, apóstol de la Contrarreforma en Alemania, llamado “martillo de los herejes”. Fue beatificado por el Papa Pío IX en 1868 y canonizado por Pío XI en 1925 que lo nombró doctor de la Iglesia.
 
Profeso ante Vos mi fe, Padre y Señor del Cielo y de la tierra, mi Creador y Redentor, mi fuerza y mi salvación, que casi desde mis más tiernos años no habéis cesado de alimentarme con el sagrado pan de vuestra Palabra y de confortar mi corazón. A fin de que no vagase errando con las ovejas extraviadas que están sin Pastor, Vos me recogisteis en el seno de vuestra Iglesia; recogido, me educasteis; educado, me conservasteis enseñándome con la voz de aquellos Pastores en los cuales quisisteis ser escuchado y obedecido, como en persona, por vuestros fieles.
   
Para mi salvación, confieso en voz alta todo lo que los Católicos, con razón han creído siempre en sus corazones. Aborrezco a Lutero, odio a Calvino, maldigo a todos los herejes; no quiero tener nada en común con ellos, porque no hablan ni escuchan rectamente, y no poseen la única regla de la verdadera fe propuesta por la Iglesia, Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. Me uno en comunión con Ella, abrazo la fe, sigo la religión y apruebo la doctrina de los que escuchan y siguen a Cristo, no sólo cuanto se enseña en las Escrituras, sino incluso en los Concilios Ecuménicos y lo que se define por boca de la Cátedra de Pedro, testificándola con la autoridad de los Padres. También me declaro hijo de la Iglesia romana, a la que los impíos y blasfemos persiguen, desprecian y abominan como si fuera anticristiana; no me alejo en ningún punto de su autoridad, ni me niego a dar la vida y derramar mi sangre en su defensa. Creo que la salvación por los méritos de Cristo sólo podemos alcanzarla en unidad de esta misma Iglesia.
  
Con san Jerónimo, declaro permanecer unido con todos los que están unidos a la Cátedra de Pedro, con san Ambrosio, prometo seguir en todo a la Iglesia romana a la que reconozco respetuosamente, con San Cipriano, como la raíz y madre de la Iglesia universal. Me baso en esta fe en la doctrina que aprendí de niño, que de joven confirmé como me la enseñaron los adultos y que, hasta ahora, con mis débiles fuerzas defendí. Para hacer esta profesión no me mueve otra razón que la gloria y el honor de Dios, la conciencia de la verdad, la autoridad canónica de la Santa Escritura, el consenso de los Padres de la Iglesia, el testimonio de fe que debo dar a mis hermanos y, finalmente, la salvación eterna en el Cielo y la felicidad prometida a los verdaderos creyentes.
  
Si se da el caso de que debido a mi fe, soy despreciado, maltratado y perseguido, lo consideraré como una extraordinaria gracia y favor, porque significará que Vos, mi Dios, me concedéis la oportunidad de sufrir por la justicia y no queréis que me sean benévolos aquellos que, como enemigos declarados de la Iglesia y de la verdad Católica, no pueden ser vuestros amigos. Sin embargo, perdonadlos, Señor, porque instigados por el diablo, y cegados por el brillo de una doctrina falsa, no saben o no quieren saber lo que hacen.
  
Concededme esta gracia, tanto en la vida y como en la muerte, y que siempre sea testigo fidedigno de la sinceridad y fidelidad que os debo a Vos, a la Iglesia y a la verdad, que no me aleje de vuestro santo amor y que permanezca en comunión con aquellos que temen y guardan vuestros preceptos en la santa Iglesia romana, a cuyo juicio me someto yo y todas mis obras, con ánimo pronto y respetuoso. Que todos los santos, triunfantes en el Cielo o militantes en la tierra, unidos indisolublemente en el vínculo de la paz con la Iglesia Católica exaltando vuestra inmensa bondad, rueguen por mí. A Vos, que sois el principio y fin de todos mis bienes, sea todo honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 3 de agosto de 2014

MÁS VALE ESTAR LA GREY SIN PASTOR, QUE TENER POR PASTOR A UN LOBO

San Ignacio de Loyola
   
«No debería tolerarse curas o confesores que estén tildados de herejía; y a los convencidos en ella habríase de despojar en seguida de todas las rentas eclesiásticas; que MÁS VALE ESTAR LA GREY SIN PASTOR, QUE TENER POR PASTOR A UN LOBO. Los pastores, católicos ciertamente en la fe, pero que con su mucha ignorancia y mal ejemplo de públicos pecados pervierten al pueblo, parece deberían ser muy rigurosamente castigados, y privados de las rentas por sus obispos, o a lo menos separados de la cura de almas; porque la mala vida e ignorancia de éstos metió a Alemania la peste de las herejías».
San Ignacio de Loyola, Carta a San Pedro Canisio. 13 de Agosto de 1554