jueves, 7 de agosto de 2014

EL NOVUS ORDO Y LA MISA DE LUTERO Y CRANMER

Nos dirigimos a todos los fieles que asisten a la “nueva misa”. ¿Es ésta una Misa católica o una diabólica perversión? Muchos se escandalizarán y dirán que no puede ser una diabólica perversión de la Misa, pues la celebran en las iglesias a las que siempre asistieron, sacerdotes de la diócesis y que han estado en las parroquias muchos años. Pero recordemos que en tiempos pasados, la Misa fue pervertida y finalmente destruida por miembros de la jerarquía y del clero, quienes usaron edificios Católicos para hacerlo.
 
A principios del siglo XVI, los países europeos eran Católicos. No había más clero que el Católico. Y, sin embargo, antes de finalizar ese siglo, en algunos países Europeos el Santo Sacrificio de la Misa había sido destruido, principalmente en Alemania y en Inglaterra. Y los católicos asistían a los nuevos servicios religiosos en la misma iglesia a la que siempre habían asistido, y los servicios eran conducidos por los mismos obispos y sacerdotes que habían conocido siempre.
  
Las destrucciones de la Misa Católica fueron organizadas por clérigos y jerarcas que abusaron de su autoridad para sembrar la herejía; y aceptadas por los fieles bajo una falsa obediencia.
  
Demostraremos el paralelismo existente entre los eventos del siglo XVI y el período post-conciliar.
   
En Alemania, Martín Lutero, sacerdote católico, fue el primero en instigar la destrucción de la Misa. Veamos algunas de sus afirmaciones, tal y como se encuentran en sus escritos:
... “Cuando hayamos aniquilado la Misa, habremos aniquilado el Papado en su totalidad. Porque es sobre la Misa, como sobre una Roca que el Papado se apoya con sus monasterios, sus obispados, sus colegios, sus altares, sus ministros y sus doctrinas. Todos estos caerán cuando su sacrílega y abominable Misa haya sido reducida a polvo... Sin embargo, para conseguir este fin con éxito y sin peligro, será necesario preservar algunas de las ceremonias de la misa antigua para los de mente débil, quienes se escandalizarían con un cambio muy rápido”. 

Lutero destruyó la Misa por consejo e instigación de satanás, pretendiendo acabar con la Iglesia Católica
   
Atendiendo al ruego ardiente de sus primeros discípulos, Lutero escribió su famosa “Formula Missae”. Con relación a ésta nos dice: “Debemos declarar en primer lugar que nuestra intención jamás ha sido abolir la adoración a Dios, sino únicamente purgar la forma que se usa de todas las adiciones que la han mancillado. Me refiero a ese abominable Canon que es una confluencia de lagunas repugnantes; han hecho de la Misa un Sacrificio, le han agregado ofertorios. La Misa no es un sacrificio, no es el acto de un sacerdote supremo ofreciendo un sacrificio. Considerémosla como un sacramento, o un testamento. Llamémosla una bendición, o eucaristía, o la Mesa del Señor, o el memorial del Señor. O démosle cualquier título que nos guste, con la condición de que no se mancille con el término de sacrificio o representación. Al descartar el Canon, descartemos todo lo que implica Oblación, y nos quedamos con lo que es puro y Santo”. (Recordemos que estas son las palabras de un sacerdote Católico legítimamente ordenado). 
    
La “Formula Missæ” de Lutero (antecesora de la “Deutsche Messe” del mismo Lutero) comenzó el camino para convertir el Santo Sacrificio de la Misa Católica en una cena protestante (el Novus Ordo Missæ).
   
Tengamos en la mente lo dicho por Lutero, y leamos ahora la declaración que apareció en L'Osservatore Romano (periódico del Vaticano) en octubre 13 de 1967: “La reforma litúrgica ha dado un notable paso al frente en la senda del ecumenismo. Se ha acercado más a las reformas litúrgicas de la Iglesia Luterana”. ¿No es esto escalofriante? La intención confesada de Lutero era la destrucción de la Misa y encontramos que el periódico del Vaticano se jacta de que hemos llegado muy cerca de la forma Luterana de dar culto a Dios.
    
Efectivamente Lutero consiguió destruir la Misa. Pero no pensemos que Lutero y sus discípulos simplemente anunciaron se estaban deshaciendo de la Misa. Si así hubiera sido, los católicos se hubieran opuesto. Al contrario, lenta y gradualmente cambiaron la Misa, explicando a la gente que sólo querían simplificar la liturgia para que les fuera más fácil comprenderla. El primer paso fue una nueva traducción de la Biblia, seguida por la traducción de la Misa del latín al alemán. Mas como Lutero no creía que la Misa es un sacrificio, ni creía en la Transubstanciación, es decir, que el pan y el vino se transforman en el Cuerpo y Sangre de Cristo, escribió su Formula Missae. En la nueva misa en vernáculo muchas partes de la Misa Tradicional fueron preservadas, pero se eliminó el Ofertorio y la Consagración. También se insertaron más lecturas de la Biblia. Luego, los altares fueron abolidos porque representan el carácter de sacrificio de la Misa y en su lugar se pusieron mesas, de manera que los sacerdotes estuvieran frente al pueblo. También se quitaron todos los crucifijos pues éstos recuerdan el Sacrificio del Calvario.
    
Una vez que Lutero hubo abierto las puertas e introducido los cambios, otros sacerdotes aparecieron en la escena con cambios más drásticos aún. Se deshicieron de sus vestimentas; permitieron a la gente que recibiera la Sagrada Comunión en la mano; descartaron el canto gregoriano y el uso del órgano. En su lugar promovieron el uso de música folklórica con platillos, trompetas e instrumentos de cuerdas. Estos sacerdotes y monjes católicos, infectados con un entusiasmo fiero por los cambios, destruyeron altares, quemaron imágenes, hicieron añicos las estatuas y descartaron sus hábitos.
       
Los sacerdotes y monjes que apostataron de la Fe para seguir la herejía protestante, quisieron destruir todo cuanto recordara la Iglesia Católica
   
La Misa era gradualmente transformada de la renovación del Sacrificio del Calvario a una reunión comunal del pueblo de Dios. Y esta profanación fue realizada por sacerdotes, usando templos católicos, monasterios y conventos católicos. La mayoría de la gente era católica en sus tradiciones e ideas, pero a medida que continuaron asistiendo a los servicios pervertidos en sus iglesias “católicas” perdieron la fe y cayeron en la apostasía. Y, por supuesto, sus hijos, expuestos a los nuevos servicios pervertidos desde temprana edad, crecieron sin un conocimiento real de la Una y Verdadera Iglesia, fundada por Cristo.
      
Son de lamentar las consecuencias tan tremendas, si recordamos que la Iglesia siempre ha enseñado: “FUERA DE LA IGLESIA CATÓLICA NO HAY SALVACIÓN”.
     
Las religiones Protestantes que vemos hoy, resultaron de los esfuerzos de unos sacerdotes católicos de “reformar” la Iglesia. Estas iglesias protestantes no ofrecen un sacrificio al Santo e Infinito Dios, no reconocen a María, la Inmaculada Madre de Dios, no tienen devoción a los Ángeles o a los Santos, no rezan por las almas de sus parientes y amigos fallecidos. Y todo esto es el resultado de la destrucción del Santo Sacrificio de la Misa por medio de sacerdotes que usaron los templos católicos para hacerlo.
     
Lutero dijo que era necesario conservar algunas de las ceremonias de la Misa Tradicional para no asustar a los débiles. ¿Somos nosotros de estas personas débiles que están siendo conducidas ciegamente a la apostasía? ¿O deseamos unirnos al pequeño grupo de católicos que desean conservarse fieles a Cristo, a su Cruz, a sus enseñanzas? Si deseamos mantenernos fieles, preparémonos para sufrir con Cristo en el Calvario, padeceremos soledad, ridículo y falta de comprensión de parte de los demás. Pero no estaremos solos.
      
Al principio del siglo XVI, Inglaterra era un país católico. La Fe estaba arraigada a través de siglos de catolicismo. Todas las iglesias, eran iglesias católicas: Westminster Abbey, Winchester, Coventry, Canterbury, eran algunas de las iglesias principales de esos días. Y Oxford y Cambridge eran centros de educación católica. Y aun así, al finalizar el siglo XVI, Inglaterra se había transformado en un país protestante, el clero y la jerarquía celebraban servicios protestantes en aquéllas que una vez fueron iglesias católicas. En nuestros días, Inglaterra es aún protestante y las famosas catedrales, como la abadía de Westminster, son centros de Protestantismo. ¿Cómo sucedió esto? ¿Sucedió de la noche a la mañana? Los que detentaban el Gobierno y comandaban la Iglesia ¿proclamaron que iban a abolir la Santa Misa? ¡Claro que no! Una acción repentina de esta naturaleza hubiera levantado tanta resistencia de parte del pueblo, que hubiera sido peligroso. Sin embargo, El Santo Sacrificio de la Misa fue esencialmente destruido en unos pocos años sin que la gran mayoría de los católicos se dieran cuenta.
    
El principal responsable de la destrucción de la Misa fue Tomás Cranmer, Arzobispo católico de Canterbury. Este hombre poseía un odio apasionado por la teología católica de la Misa por virtud del sacerdocio sacrificador y la Víctima ofrecida en Sacrificio. Cranmer negaba la Doctrina de la Transubstanciación, es decir, que el pan y el vino se transforman, en la Consagración, en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Sin embargo, mientras Enrique VIII vivía, hipócritamente continuó ofreciendo la Santa Misa y aún celebró la Misa en la coronación de Eduardo VI, sucesor de Enrique, en 1547. 
  
Tomás Cranmer, Primer "Arzobispo" anglicano de Canterbury, fue discípulo de Lutero, y como él, adulteró la Misa.
      
Pero antes de que terminara ese año, Cranmer había preparado un libro de sermones, y ordenó a los sacerdotes que los leyeran cada domingo en Misa. El fin de estos sermones era preparar a la gente a aceptar cambios más drásticos que iban a aparecer más tarde al presentar la idea de que la Biblia había sido reprimida por la Iglesia por largo tiempo, y que la Biblia era la única fuente de conocimiento verdadero de Dios. En las iglesias, los sacerdotes tuvieron que leer la nueva traducción de la Biblia. El siguiente paso fue cuidadosamente tomado en 1548. En este cambio se le agregó a la Comunión un prefacio con exhortaciones en inglés en las cuales la Presencia Real y Corporal fueron omitidas. Al año siguiente apareció un nuevo libro de oraciones: El primer Libro de Oraciones de Eduardo VI. El título decía: “La cena del Señor y Sagrada comunión, comúnmente llamada la Misa”. El orden del servicio era el mismo de la Misa, pero había algunas cosas en las cuales se manifestaban las innovaciones: la primera era el cambio en el lenguaje, la otra era el cambio por deducción indirecta de la doctrina. El cambio en el lenguaje era el desafío obvio presentado a los católicos comunes y corrientes, pero se les convenció diciéndoles: “el culto debe ser en un lenguaje que todos los hombres entiendan”... y la gente aceptó. Sin embargo, los cambios doctrinales resultaron mucho más importantes, aun cuando para el hombre común no significaba nada y casi no se daba cuenta de los mismos. Pero en este servicio en lengua vernácula, omitieron no sólo lo que pudiera enfatizar la Presencia Real, sino también el carácter de Sacrificio de la Santa Misa. La primera introducción del nuevo rito tuvo lugar en la Fiesta de Pentecostés en 1549. Mientras tanto, el Parlamento había decretado un estatuto ordenando que la Sagrada Comunión fuera administrada a los fieles bajo las dos especies.
    
El Rito de Cranmer entró en vigencia el día de Pentecostés de 1549 (coincidencialmente, el Novus Ordo Missæ de Bugnini entró en vigencia el día de Pentecostés de 1969).
    
Al año siguiente el Parlamento abolió el rito antiguo de la ordenación de sacerdotes y de la consagración de obispos. El nuevo rito, compuesto principalmente por el Arzobispo Cranmer, eliminó toda frase o ceremonia que indicara que el propósito del rito era conferir el poder de ofrecer el Sacrificio. El único propósito del nuevo rito era dedicar al que lo recibía, para presidir la asamblea de Dios como miembro autorizado de la Iglesia, por medio de la predicación del Evangelio y administración de los Sacramentos. Y casi nadie se dio cuenta de este cambio. El servicio de la Comunión y el rito de la ordenación habían sido así desasociados de la idea del Sacerdocio con poder de ofrecer el Santo Sacrificio.
         
El orden sacerdotal y la consagración de obispos en el anglicanismo JAMÁS indica referencia al poder de ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa. Por ello, León XIII declaró inválidas, nulas y sin efecto las ordenaciones anglicanas.
  
Aún quedaba en las iglesias la piedra llamada Ara... Por eso, los Obispos ordenaron que se sacaran éstas y se destruyeran los altares. Cada parroquia debía ahora proporcionar una mesa de madera. La explicación oficial a estos cambios fue: “... la forma de mesa deberá cambiar la idea de la Misa papista al uso correcto de la Cena del Señor, en la mente de la gente sencilla. Porque el uso del Altar es para ofrecer sacrificio, el uso de la mesa es para servir a los hombres que coman sobre ella”.
       
La misa anglicana evoca una cena, no el Sacrificio. Por ello, se le llama “la Cena del Señor”, como también llaman al Novus Ordo.
    
Los obispos que se resistieron a seguir los cambios fueron despojados de sus diócesis. Así que de 23 Obispos en el país, sólo 4 defendieron la teología sacramental de la Iglesia y estos CUATRO fueron encarcelados.
      
En 1552, el Rey, como jefe de la Iglesia, impuso las Actas para la Uniformidad de la Oración Común y Administración de los Sacramentos. Estas Actas imponían graves castigos, no sólo para los que públicamente criticaban los nuevos servicios, sino también para el clero que usara cualquier otro servicio religioso. 
    
Entre tanto Cranmer y sus asociados ordenaron que todas las imágenes fueran sacadas de las iglesias, que se rompieran las vidrieras de colores, quitaron todos los vasos sagrados hechos de metales preciosos, predicaran en contra de la idea de la Cuaresma, del largo ejercicio penitencial en preparación de la fiesta de la Resurrección, ridiculizaran la creencia católica de que las almas de los fieles difuntos pueden ser socorridas por medio del Santo Sacrificio de la Misa.
    
“El que tenga oídos para oír, que oiga”. Este resumen de como un país que una vez fuera completamente católico, se hizo protestante en unos cuantos años, debería ser la voz de alarma para todos nosotros. Está sucediendo aquí, hoy, desde hace más de cincuenta años ¿Qué debemos hacer? Debemos mantenernos alejados de estos servicios religiosos pervertidos y no concurrir a las parroquias que los celebran, porque de hacerlo, estaríamos ayudando a traicionar a Cristo al contribuir a esta apostasía.
      
Hemos narrado brevemente fue destruida la Fe en Alemania e Inglaterra mediante la gradual profanación y destrucción de la Misa. Para examinar y condenar los errores de Lutero y los demás Reformadores, en el mismo siglo, el Papa Paulo III convocó el Concilio de Trento. Este Concilio decretó que el Papado debería producir y publicar un Misal para que los sacerdotes supieran qué oraciones, rituales y ceremonias se deberían usar a perpetuidad en la celebración del santo Sacrificio de la Misa. Hizo esto para salvaguardar a todas las generaciones de Católicos, de la tragedia que sobrevino a los Católicos en Alemania e Inglaterra.
      
El Papa Paulo III convocó el Concilio de Trento para contrarrestar la devastación que los malditos Lutero, Cranmer y demás herejes causaron en la Iglesia Católica.
   
Este trabajo fue terminado durante el reinado de San Pío V, y el Misal Romano fue instaurado como el Misal oficial de la Iglesia. El Papa publicó la Bula “QUO PRIMUM TEMPORE” sobre el Misal y desde entonces y hasta los cambios efectuados por la Comisión Litúrgica del Vaticano II, este decreto apareció en Latín al frente de todo Misal para uso de los Altares. 
   
San Pío V llevó a culminación plena las labores del Concilio de Trento, con la codificación del Ritual Romano de la Santa Misa (o Misa Tridentina), y con la bula “Quo Primum Tempore” le confirió perpetuidad irrevocable
   
Como podemos ver, el Papa, por virtud de su autoridad Apostólica, decretó que este Misal Romano debería ser usado en la Iglesia a perpetuidad, sin ningún cambio o alteración, y que ningún sacerdote podría jamás verse obligado a ofrecer la Santa Misa de manera diferente. Como dijimos antes, esto se hizo a fin de evitar que la Santa Misa fuera nuevamente destruida, como sucedió en Alemania e Inglaterra.
     
No permitamos que nadie venga con el cuento de que el Papa y el Concilio de Trento no tenían autoridad para establecer reglas y decretos a perpetuidad. No nos dejemos engañar por aquellos que dicen que otro Papa y otro Concilio pueden rechazar los decretos solemnes de un Papa o un Concilio anterior. Si esto fuese cierto, no habría Autoridad en la Iglesia y no podríamos creer la promesa de Cristo de que permanecería con la Iglesia hasta el fin de los siglos. Cualquier Papa o Concilio que intente revocar las enseñanzas solemnes de un Papa o Concilio anteriores está actuando en deliberado desafío y desobediencia a la autoridad de la Iglesia.
     
Observemos por un momento lo que ha pasado en la Iglesia desde 1953, cuando empezaron los cambios en la liturgia. La Misa se celebra hoy sólo en el idioma vernáculo. Mesas de madera han sustituido al Altar del Sacrificio. Han sacado los comulgatorios. En algunas diócesis, las estaciones del viacrucis, las imágenes, las pilas de agua bendita, los reclinatorios y los crucifijos se han eliminado en todas las parroquias. El canto Gregoriano, y el uso del órgano han desaparecido. En su lugar, tenemos "misas" folklóricas (la “misa criolla” en Argentina), panamericanas, y “rock”. Pero el cambio de mayor significado está en las oraciones del Canon. En el Canon nuevo, la mayoría de la doctrina y dogmas contenidos en el Misal Romano han sido totalmente SUPRIMIDOS o ELIMINADOS.
  
Las palabras de la Consagración han sido cambiadas de tal manera que el pan y el vino ya no se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Vemos, en consecuencia, que en nuestros días, la Santa Misa ha sido destruida tal como lo fuera en Alemania e Inglaterra hace 500 años, sin que los católicos se den cuenta. Esta iniquidad fue llevada a cabo por la jerarquía y el clero usando iglesias Católicas, monasterios y conventos católicos, exactamente en la misma forma en que se hizo durante la Pseudo-reforma.
   
Así como a los católicos de Alemania se les dio la “Formula Missae” de Martín Lutero y a los católicos de Inglaterra, el Primer Libro de Oraciones de Eduardo VI, que resultaron ser la completa eliminación del Santo Sacrificio de la Misa, a nosotros nos han dado el misal del “Novus Ordo”. Esta nueva misa se viene celebrando oficialmente en todo el mundo, desde 1969. Sin embargo, dos cardenales se armaron de valor, negándose a participar en esta destrucción de la Santa Misa, dejando oír su voz en abierta oposición. (Ver: CARTA DE LOS CARDENALES OTTAVIANI Y BACCI A PABLO VI y: BREVE EXAMEN CRÍTICO DEL NUEVO ORDO DE LA MISA) 
   
El “Novus Ordo Missae” es simple y llanamente la misma liturgia protestante
    
Luego, de algunas partes de Europa llegaron voces de fieles y grupos valientes, negándose a celebrar este rito que representa la perversión de nuestra Fe Católica.
      
Católicos Tradicionalistas de Alemania dicen: "Este ‘Ordo Missae’ aniquila el Ofertorio (recuerden la palabras de Lutero). Estos son los ritos paganos de Ceres y Baco. Esta no puede ser la verdadera Misa Católica".
 
El Novus Ordo Missæ, en su ofertorio, se refiere al trabajo del hombre y los frutos de la tierra como ofrenda presentada ante Dios (como Caín al ofrecer en sacrificio las primicias de sus cosechas).
      
Monseñor Domenico Celada, en Italia, dijo: “El nuevo Misal contiene varios errores manifiestos, explícitamente condenados por Papas en tiempos anteriores. Por lo mismo, cualquiera que use esta misa se excomulga a sí mismo”.
      
En Inglaterra, Abbé Bryan Houghton de Suffolk ha preferido renunciar públicamente a usar la nueva liturgia, diciendo que, si llegara a cumplir con las instrucciones oficiales de los obispos y de Roma, no podría seguir celebrando la Santa Misa de acuerdo con el rito para el cual había sido ordenado.
      
Ya no es necesario que el sacerdote celebre en un altar, el Ara no es necesaria. El sacerdote es el “presidente de la asamblea del pueblo de Dios”. “Peor aún, a ningún sacerdote se le permite celebrar la Misa Latina de San Pío V, en público. HA SIDO PROHIBIDA”.
      
¿Qué debemos hacer? Si deseamos seguir siendo católicos verdaderos, no debemos asistir a ninguno de estos servicios. Ni tampoco contribuir económicamente, porque de hacerlo, estaríamos ayudando a mantener una iglesia que ha apostatado, que se ha separado de la verdadera Iglesia. Nos damos cuenta del terrible sacrificio que esto significa. Unámonos en oración a la Santísima Virgen María a quien Dios ha dado el poder de aplastar todas las herejías, y un día la Verdadera Iglesia resurgirá de las catacumbas, cuando Cristo Rey vuelva.
    
La gran mayoría de los católicos asisten a estos actos pervertidos que se llevan a cabo en sus parroquias, pero recordemos las preguntas y respuestas del Catecismo Ripalda (o Baltimore, en Estados Unidos) de “Primeras Nociones”:
¿Qué es la santa Misa? La santa Misa es el sacrificio de Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, ofrecido en nuestros altares en memoria del Sacrificio de la Cruz.
     
¿Es la Misa el mismo Sacrificio que el de la Cruz? Sí, la Misa es el mismo Sacrificio que el de la Cruz, porque en él se ofrece y sacrifica el mismo Jesucristo, aunque de un modo incruento, es decir, sin padecer o morir como en la Cruz.
     
¿La ceremonia que se celebra hoy en prácticamente todas las iglesias, es el reverenciado Sacrificio de la Cruz -el Sacrificio del Calvario-? Meditemos unos minutos sobre un aspecto de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. Como sabemos por las Sagradas Escrituras, en el Calvario, al pie de la Cruz, había tres grupos de personas, reaccionando en distintas maneras. Primero, estaban los Fariseos y los Sacerdotes jefes de los judíos. Estos estaban al pie de la Cruz y se mofaban de Nuestro Señor. Recordemos que estos hombres eran los dirigentes religiosos, hombres que se habían dedicado a estudiar las Sagradas Escrituras; estaban encargados de interpretarles y de explicarlas a la gente. Estos hombres eran responsables del culto y del servicio de Dios. En otras palabras, eran la jerarquía y el clero de la Raza Escogida. Como los ungidos y expertos en las Sagradas Escrituras y las Profecías, deberían haber sido los primeros en reconocer y aceptar a Cristo como al Mesías prometido y en haber conducido al pueblo a Él. Sin embargo, fueron los que lo odiaron y tramaron su Muerte.
  
Los sacerdotes judíos, quienes guardaban la Escritura y realizaban los sacrificios, fueron los que por odio a Jesús ordenaro su muerte.
   
El domingo de Ramos el pueblo judío, que amaba a Jesús y lo había seguido y escuchado y que había presenciado sus milagros durante tres años, lo aclamó como a su Rey, exclamando: “Hosanna al Hijo de David”. Y sin embargo, antes de finalizar la semana, ese mismo pueblo se unió al grito de “¡Crucifícale!”. Esta gente común había amado a Jesús, no tramaron nada en su contra. No deseaban su muerte. Pero, se dejaron guiar ciegamente hasta demandar su Crucifixión ¿Por quién? POR SUS DIRIGENTES RELIGIOSOS. POR LA JERARQUÍA. Mucha de esta gente se alineó al lado del Calvario a ver pasar a Cristo cargado con su pesada cruz y no le ofrecieron ayuda. En la cima del Calvario, cuando Cristo había sido clavado en la Cruz, los dirigentes religiosos de la gente judía, se dedicaron a mofarse de Cristo. Y esta gente regresó a sus hogares sin darse cuenta de que había presenciado la muerte del Mesías Prometido, al cual habían estado esperando. De todos los dirigentes religiosos, sólo uno creía en Jesús, Nicodemo, pero tenía miedo de reconocerlo públicamente. Fue a buscar a Cristo por la noche. Los Evangelios no mencionan que estuviera presente en el Calvario como amigo de Cristo.
     
Hoy, entre los escogidos de Dios (los católicos) la situación es muy parecida. La gente común y corriente amaba a la Iglesia, sus Sacramentos, sus Enseñanzas y siempre creyó que Cristo aún vivía entre nosotros en el Santísimo Sacramento del Altar y en el Tabernáculo. Nosotros no hemos tramado nada en contra de la Iglesia. Nunca hemos deseado la muerte del Santo Sacrificio de la Misa. No hemos pedido los cambios. Y, aun así, seguimos ciegamente a nuestros dirigentes religiosos a la Corte del Moderno Pilatos y ayudamos a destruir la Santa Misa. Nos hemos alineado en el camino al Calvario, observando la destrucción de la Santa Misa, sin hacer nada para evitarlo.
     
Nuestros obispos han permanecido en la cima del Calvario, mofándose de Nuestro Señor al cambiar la Misa, y hemos regresado a nuestros hogares indiferentes, sin importarnos. Así como en el tiempo de Cristo había un Nicodemo, nosotros también tenemos a un Nicodemo por ahí, pero no tiene el valor de reconocer abiertamente el verdadero y Santo Sacrificio.
     
El segundo grupo en el Calvario lo formaban los soldados romanos, quienes no conocían realmente a Cristo, ni la promesa de Dios de enviar un redentor. Eran paganos que adoraban muchos dioses falsos. Se les asignó, como parte de su deber, el crucificar a Cristo. Clavaron las Sagradas Manos y Pies de Jesús y levantaron la Cruz en alto. Luego se felicitaron y se sentaron a contar cuentos, a reírse y a jugar dados. Se divertían porque no comprendían lo que estaba sucediendo. ¿No nos recuerda esto lo que está pasando en nuestras iglesias? Las jovencitas con sus minifaldas se agrupan en el santuario tocando sus guitarras, la gente se amontona alrededor de la mesa abrazándose, besándose, o dándose la mano, y nos preguntamos, ¿cuánta de esta gente está pensando en la Cruz, en el Calvario o en el Sacrificio?

La mayoría (si no son todos) los que asisten al Novus Ordo, no les interesa el Sacrificio de la Cruz (que de todos modos, no está presente en él)  
    
El tercer grupo en el Calvario era muy pequeño y silencioso. Se componía de María, la Inmaculada Madre de Dios, San Juan, el único apóstol que tuvo el valor de seguir a Cristo hasta el fin; Santa María Magdalena, pecadora arrepentida quien se arrodilló llena de dolor al pie de la Cruz; y unas pocas mujeres santas que habían seguido a Jesús y creyeron en Él hasta el final. En ninguna parte de las Sagradas Escrituras dice que esta gente platicó, o se rio, o se divirtió en forma alguna en el Calvario. Permanecieron en doloroso silencio ante el Santo e Infinito Misterio que tuvieron el privilegio de presenciar.
 
Sólo María Santísima, San Juan y la Magdalena reconocían el sentido de la Crucifixión
       
¿Dónde están hoy sus imitadores? No los encontraremos en las parroquias. ¡No existe lugar ahí para el silencio! Es sólo una reunión alegre de la gente de la comunidad, que se han reunido para cantar, darse la mano y comer juntos. Y esto es lo que miles de Católicos están haciendo hoy.
      
Así como los judíos de entonces regresaron a sus hogares sin darse cuenta quién era el que había muerto en la Cruz, así también, los católicos de hoy han visto la muerte del Santo Sacrifico de la Misa y regresaron a sus hogares sin saberlo. ¿Esta alegre reunión de la comunidad, es el Santo Sacrificio del Calvario? Cuando se entran a una iglesia, ¿puede aún percibirse la presencia de Dios? ¿Se siente aún el callado gozo y la santidad de antes? O, ¿están todos tan ocupados cantando y saludando al vecino para pensar acerca del Calvario y el Sacrificio de Cristo y su Madre Dolorosa?
        
Sin embargo, insisten en seguir asistiendo a esas iglesias, semana tras semana. ¿Por qué?
    
Algunos se preocupan por lo que su familia o sus amigos dirán si no van a su iglesia. Los tildarán de fanáticos, o de locos, anticuados, retrógrados, que no se han modernizado. ¿No es Cristo más importante que lo que piense la gente? ¿No es más importante salvar nuestras almas, que complacer a los demás?
  
El miedo de no poder casarse, o ser enterrados o bautizar a sus hijos en una de estas iglesias los paraliza. Sin embargo, si no hay VERDADERA MISA, CRISTO NO ESTÁ PRESENTE ALLÍ. Y si Cristo no está presente ¿por qué quieren casarse, o que los entierren, o bautizar allí a sus hijos?
   
Dicen: sé que no está bien, pero ¿qué puedo hacer? Si en su lugar de residencia, no hay ninguna capilla en donde se celebre la verdadera Misa (en muchos lugares las hay), pueden hacer lo mismo que hicieron los católicos leales de Inglaterra y Alemania en tiempos de la Reforma. Se quedaron en casa y desde ahí dijeron sus oraciones. Pueden hacer lo mismo que los católicos irlandeses durante siglos de persecución. Reunían a sus familias cada noche y rezaban el Rosario. Pueden hacer lo mismo que los fieles católicos en Polonia, Hungría y las demás naciones tras la Cortina de Hierro. Se mantenían lejos de las iglesias, en donde los sacerdotes, colaborando con los comunistas, celebraban sus “misas”, mientras ellos rezaban el Rosario en sus hogares. Todos ellos siguen siendo verdaderos católicos, manteniéndose lejos de las misas pervertidas y arrodillándose en oración ante la Madre Dolorosa, que fue la única que entendió el misterio del Calvario. Los que continúan asistiendo a las iglesias en donde Cristo está siendo burlado, al final perderán la Fe.
 
Los católicos que no puedan asistir a la verdadera Misa (porque no hay capilla o por no haber sacerdotes válidos), pueden y deben reunirse en sus casas para rezar el Santo Rosario.
   
Cristo dijo que no podemos servir a dos señores. “Aquel que no está Conmigo, está contra Mí”. Tenemos la responsabilidad de escoger. Y de esta elección depende nuestra salvación o nuestra condenación eterna.
   
Anónimo, en nombre del Grupo de Laicos pro-Misa Tridentina

lunes, 4 de agosto de 2014

SANTO DOMINGO DE GUZMÁN, CONFESOR Y FUNDADOR

"Brille vuestra luz ante los hombres, a fin de que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos". (San Mateo, 5, 16).
   
Santo Domingo de Guzmán
   
Santo Domingo, fundador de la Orden de los Hermanos Predicadores, es representado con un lirio en la mano, símbolo de la virginidad que conservó durante toda su vida. El can que su madre vio en sueños llevando una antorcha encendida, representa la guerra que hizo a los herejes, y la luz que difundió en el corazón de los pecadores por la pureza de su doctrina y la santidad de su vida. Acaeció su muerte en 1221.
     
MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SANTO DOMINGO
  
I. Se ve brillar una estrella sobre la frente de Santo Domingo inmediatamente después de su bautismo. Era el presagio del fulgor admirable que debía proyectar sobre la Iglesia de Dios. En efecto, desde tierna edad, edificó a cuantos lo rodeaban por su piedad, su austeridad y la práctica de las virtudes cristianas en general. ¿Has consagrado tú como Santo Domingo las primicias de tu vida a Dios? "¡Desgraciado el tiempo en el que no te amé, oh Dios mío!" (San Agustín).
    
III. Este astro, tan radiante al levantarse, brilló con esplendor más deslumbrador aun a su mediodía. Santo Domingo alumbró y abrasó toda la tierra con el fuego del amor divino, con sus predicaciones y las de los religiosos de su Orden. Si tu profesión no te obliga a trabajar por la salvación de las almas mediante la predicación del Evangelio, debes por lo menos trabajar seriamente por tu propia salvación, y edificar al prójimo con tus buenos ejemplos.
  
III. Los astros no por ocultarse a nuestra vista pierden sus rayos: su fulgor no es menor a su ocaso que a su mediodía. Santo Domingo trabajó hasta su muerte por la gloria de Dios y la salvación de las almas, sin desalentarse por los obstáculos y sin perder nunca su primer fervor. Trabaja tú, mortifícate, haz penitencia hasta el último suspiro; y si alguien te invita a disiparte y a abandonar las austeridades de la penitencia, respóndele: "Eso está bien para los bienaventurados; pero, para mí, que he ofendido a Dios, me hace correr el riesgo de perecer para toda la eternidad". (Paciano).
      
El celo por la salvación de las almas. Orad por las órdenes religiosas.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que os dignasteis esclarecer la Iglesia por los méritos y la doctrina de vuestro confesor Santo Domingo, haced, por su intercesión, que nunca se vea privada de los socorros temporales, y que siempre logre nuevos progresos en las obras espirituales. Por J. C. N. S. Amén.

domingo, 3 de agosto de 2014

BULA “Quo Primum Témpore”, SOBRE LA PERPETUIDAD DEL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA

“¿Qué es la santa Misa? La santa Misa es el sacrificio de Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, ofrecido en nuestros altares en memoria del Sacrificio de la Cruz. ¿Es la Misa el mismo Sacrificio que el de la Cruz? Sí, la Misa es el mismo Sacrificio que el de la Cruz, porque en él se ofrece y sacrifica el mismo Jesucristo, aunque de un modo incruento, es decir, sin padecer o morir como en la Cruz”. (Catecismo Ripalda)
    
La Misa Romana Tradicional, la Misa Católica de siempre, fue codificada finalmente por San Pío V cumpliendo las directrices que sobre el Santo Sacrificio diera el Santo y Dogmático Concilio de Trento, en respuestra a los abusos que se cometían en la Liturgia de su tiempo, que fueron la causa de la rebelión y los sacrilegios protestantes. Y había que darle perpetuidad irrevocable a la Misa Católica, para que no se introdujeran novedades en ella. esta es la razón de la Bula Quo Primum Tempore, que aparece en las primeras páginas de los Misales Católicos:

BULA “Quo Primum Témpore”, SOBRE LA PERPETUIDAD DEL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA

San Pío V
Siervo entre los Siervos de Dios
Para perpetua memoria
    
Desde el primer instante de nuestra elevación a la cima de la jerarquía Eclesiástica NOS hemos dirigido con agrado todo nuestro ánimo hacia aquellas cosas que por su naturaleza tienden a conservar la pureza del culto de la Iglesia, y con la ayuda de DIOS Nos hemos esforzado en realizarlas en plenitud, poniendo en ello todo nuestro cuidado. Como entre otras decisiones del Santo Concilio de Trento, Nos incumbe decidir la edición y reforma de los libros sagrados, el Catecismo, el Breviario y el Misal, después de haber ya, gracias a DIOS, editado el Catecismo, para la instrucción del pueblo y para que sean rendidas a DIOS las alabanzas que le son debidas; corregido completamente el Breviario, para que el Misal corresponda al Breviario (lo que es normal y natural, ya que es sumamente conveniente que no haya en la Iglesia de DIOS más que una sola manera de salmodiar, un solo rito para la Misa).
   
Nos pareció necesario pensar lo más pronto posible en lo que faltaba por hacer en este campo, a saber, editar el mismo Misal. Es por esto que Nos hemos estimado deber confiar este cargo a sabios escogidos; y de hecho son ellos, quienes, después de haber reunido cuidadosamente todos los manuscritos, no solamente los antiguos de nuestra Biblioteca Vaticana, sino también otros buscados en todas partes, corregidos y EXENTOS de alteración, así como las decisiones de los Antiguos y los escritos de autores estimados que no nos han dejado documentos relativos a la organización de estos mismos ritos, han restablecido el mismo Misal conforme a la regla y a los ritos de los Santos Padres.
      
Una vez éste revisado y corregido, después de madura reflexión, para que todos se aprovechen de esta disposición y del trabajo que hemos emprendido, Nos hemos ordenado que fuese impreso en Roma, lo más pronto posible, y que una vez impreso, fuese publicado, a fin de que los sacerdotes sepan con certeza qué oraciones deben utilizar, cuáles son los ritos y cuáles las ceremonias que deben, bajo OBLIGACIÓN, conservar en adelante en la celebración de las Misas: para que todos acojan por todas partes y observen lo que les ha sido transmitido por la Iglesia Romana, Madre y Maestra de todas las otras Iglesias y para que en adelante y para el tiempo futuro perpetuamente [1], en todas las iglesias, patriarcales, catedrales, colegiatas, y parroquiales, de todas las provincias de la cristiandad, seculares o de no importa qué Ordenes Monásticas, tanto de hombres como de mujeres, aún Ordenes Militares regulares y en las iglesias y capillas sin cargo de almas, en las cuales la celebración de la Misa conventual en voz alta con el coro, o en voz baja siguiendo el rito de la Iglesia Romana es costumbre u obligación, no se canten o no se reciten otras fórmulas que aquellas conformes al Misal que Nos hemos publicado, aún si estas mismas iglesias han obtenido una dispensa cualquiera por un indulto de la Sede Apostólica, por el hecho de una costumbre, de un privilegio o de un juramento mismo, o por una confirmación apostólica, o están dotados de otros permisos cualesquiera; a menos que después de que se hubiere establecido la costumbre, esta última o la institución misma hayan sido observadas sin interrupción en estas mismas iglesias por la celebración de Misas durante más de doscientos años. En este caso Nos no suprimimos a ninguna de estas iglesias su institución o costumbre de celebrar la Misa; pero si este Misal que Nos hemos hecho publicar les agrada más, con la aprobación y consejo del Obispo o del Prelado, o del conjunto del Capítulo, Nos permitimos que, no obstando nada en contrario, ellas puedan celebrar la Misa siguiendo éste.
     
Pero, ciertamente, al retirar a todas las iglesias antes mencionadas el uso de sus misales propios y dejarlos totalmente, determinamos que a este Misal justamente ahora publicado por Nos, nada se le añada, quite o cambie en ningún momento y en esta forma Nos lo decretamos y Nos lo ordenamos a PERPETUIDAD, bajo pena de nuestra indignación, en virtud de nuestra constitución, Nos hemos decidido para el conjunto y para cada una de las iglesias enumeradas arriba, para los Patriarcas, los Administradores y para todas las otras personas revestidas de alguna dignidad eclesiástica, sean ellos aun Cardenales de la Santa Iglesia Romana o tengan todo otro grado o preeminencia cualquiera, que ellos deberán, en virtud de la santa obediencia, abandonar en el futuro y enteramente todos los otros principios y ritos, por antiguos que sean, provenientes de otros misales, los cuales han tenido el hábito de usar, y cantar o decir la Misa según el rito, la manera y la regla que Nos enseñemos por este Misal y que ellos no podrán permitirse añadir, en la celebración de la Misa, otras ceremonias ni recitar otras oraciones que las contenidas en el Misal. Y aún, por las, disposiciones de la presente y en nombre de nuestra Autoridad Apostólica, Nos concedemos y acordamos que este mismo Misal podrá ser seguido en la totalidad en la Misa cantada o leída en todas las iglesias, sin ningún escrúpulo de conciencia y sin incurrir en ningún castigo, condenación o censura y que podrá válidamente usarse, libre y lícitamente y ESTO A PERPETUIDAD (étiam perpétuo). Y de una manera análoga, Nos hemos decidido y declaramos que los Superiores, Administradores, Canónigos, Capellanes y otros Sacerdotes o religiosos de una Orden cualquiera, no pueden ser obligados a celebrar la Misa de otra manera diferente a como Nos la hemos fijado y que JAMÁS NADIE, quienquiera que sea podrá contradecirles o FORZARLES A CAMBIAR DE MISAL o anular la presente instrucción o a modificarla, sino que ella estará siempre en vigor y válida con toda fuerza, no obstante las decisiones anteriores y las Constituciones Generales o Especiales emanadas de Concilios Provinciales o Generales, ni tampoco el uso de las iglesias antes mencionadas, confirmadas por una regla muy antigua e inmemorial, ni las decisiones ni las costumbres contrarias cualesquiera que sean.
     
Nos queremos, al contrario, y Nos lo decretamos con la misma autoridad, que después de la publicación de la presente constitución así como del Misal, TODOS LOS SACERDOTES que estén presentes en la Curia Romana están obligados a cantar o a decir Misa según este Misal, dentro de un mes. Aquellos que están de este lado de los Alpes en un término de tres meses; y en fin, los que viven del otro lado de las montañas en un término de los seis meses o desde que puedan obtener este Misal. Y para que en todo lugar de la tierra él sea conservado sin corrupción y exento de faltas y de errores, Nos prohibimos igualmente por Nuestra Autoridad Apostólica y por el contenido de instrucciones semejantes a la presente, a todos los impresores domiciliados en el dominio sometido directa o indirectamente a Nuestra autoridad y a la Santa Iglesia Romana, bajo pena de confiscación de libros y de una multa de 200 ducados de oro pagaderos al Tesoro Apostólico; y a los otros, que vivan en cualquier lugar del mundo, bajo pena de excomunión latæ senténtiæ y de otras sanciones en Nuestro poder, el tomarse la libertad en ninguna forma o arrogarse el derecho de imprimir este Misal o de ofrecerlo o de aceptarlo sin Nuestro permiso o un permiso especial de un Comisario Apostólico que esté encargado por Nos de este asunto y sin que este Comisario haya comparado con el Misal impreso en Roma, siguiendo la gran impresión, un original destinado al mismo impresor para servirle de modelo para aquellos que el dicho impresor deba imprimir ni sin que no se haya primeramente bien establecido que concuerda con el dicho Misal y no presenta absolutamente ninguna divergencia en relación con este.
  
Por consiguiente, como será dificil transmitir la presente carta a todos los lugares de la Cristiandad y llevarla en seguida al conocimiento de todos, Nos ordenamos publicarla y colocarla, siguiendo la costumbre, en la Basílica del Principe de los Apóstoles, y de la Cancillería Apostólica y en el extremo del Campo de Flora; y de que a los ejemplares de esta Carta que se muestren o exhiban –incluso a los impresos, suscriptos de propia mano por algún tabelión público y asegurados además con el sello de una persona constituida en dignidad eclesiástica– se les otorgue en toda nación y lugar la misma fe perfectamente indubitable que se otorgaría a la presente.
  
ASÍ PUES, QUE ABSOLUTAMENTE NADIE, POR CONSIGUIENTE, PUEDA ANULAR ESTA PÁGINA QUE EXPRESA NUESTRO PERMISO, NUESTRA DECISIÓN, NUESTRA ORDEN, NUESTRO MANDAMIENTO, NUESTRO PRECEPTO, NUESTRA CONCESIÓN, NUESTRO INDULTO, NUESTRA DECLARACIÓN, NUESTRO DECRETO, NUESTRA PROHIBICIÓN, NI OSE TEMERARIAMENTE IR EN CONTRA DE ESTAS DISPOSICIONES. SI, A PESAR DE ELLO, ALGUIEN SE PERMITIESE UNA TAL ALTERACIÓN, SEPA QUE INCURRE EN LA INDIGNACIÓN DE DIOS TODOPODEROSO Y SUS BIENAVENTURADOS APÓSTOLES PEDRO Y PABLO.

Dado en Roma, junto a San Pedro, en el año 1570 de la Encarnación del Señor, la víspera de los Idus de Julio (14 de Julio), quinto de nuestro pontificado. SAN PÍO V.
  
NOTA
[1] El futuro está marcado por el futuro del participio y la expresión “in postérum”, por lo tanto doblemente (re in postérum perpétuis futúris tempóribus).

MÁS VALE ESTAR LA GREY SIN PASTOR, QUE TENER POR PASTOR A UN LOBO

San Ignacio de Loyola
   
«No debería tolerarse curas o confesores que estén tildados de herejía; y a los convencidos en ella habríase de despojar en seguida de todas las rentas eclesiásticas; que MÁS VALE ESTAR LA GREY SIN PASTOR, QUE TENER POR PASTOR A UN LOBO. Los pastores, católicos ciertamente en la fe, pero que con su mucha ignorancia y mal ejemplo de públicos pecados pervierten al pueblo, parece deberían ser muy rigurosamente castigados, y privados de las rentas por sus obispos, o a lo menos separados de la cura de almas; porque la mala vida e ignorancia de éstos metió a Alemania la peste de las herejías».
San Ignacio de Loyola, Carta a San Pedro Canisio. 13 de Agosto de 1554

¿OBAMA ES MUSULMÁN? PROBABLEMENTE


Barack Hussein Dunham Hitler Obama II, el peor presidente norteamericano desde la Segunda Guerra Mundial, es una caja de sorpresas:

En una entrevista realizada en la ABC, declaró abiertamente que es musulmán (aunque aparenta ser protestante), hecho que se confirmaría si analizamos su anillo de bodas, que encubre en su diseño la frase "No hay más dios que Alá" (que es la primera frase de la Shahada, la profesión de fe islámica, que dice "No hay más dios que Alá, y Mahoma es su profeta"). A esta conclusión llegó el estudioso egipcio sobre el islam y escritor Mark A. Gabriel, tras analizar el anillo que porta Obama:

 Análisis del diseño del anillo de bodas de Barack Hussein Obama. El diseño, que a primera vista parecen serpientes, puede también encubrir la Shahada islámica.

La Shahada, el "Credo" islámico
  
Y resulta que adhiere al movimiento fundamentalista islámico "Hermanos Musulmanes", según informa el periódico Al-Wafd ("La delegación"), perteneciente al partido político egipcio del mismo nombre:

Primera plana del diario egipcio Al-Wafd, donde se denuncia que Obama pertenece a los Hermanos Musulmanes

¿Qué es los "Hermanos Musulmanes"? Es un partido político egipcio de la ultraderecha fundamentalista islámica, fundadopor Hasan al-Bana en 1928, y que adquirió su radicalismo actual por Sayid Qutb. Propugnan establecer la ley islámica como punto arquimediano de la unidad árabe.
 
En todo caso, sea Obama musulmán o no, estos hechos implican ciertas suspicacias en su actuación, agraciándose con los reyes petroleros de la Arabia de los Saúd, Baréin y Kuwait, y guardando silencio ante el pretenso Califato Islámico y sus crímenes.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE PALESTINA

Oremos por la conversión de los judíos y musulmanes a la Fe Católica, y para que haya paz en Tierra Santa.
 
Nuestra Señora de Palestina
  
Oh María, Gloriosa Reina de los Cielos y de la Tierra, hénos aquí postrados ante tu excelso trono, llenos de confianza en tu bondad y en tu poder.
Te suplicamos que mires benignamente a la Palestina, esa región tuya más que cualquier otra, puesto que Tú la has honrado con tu nacimiento, con tus virtudes, con tus dolores, y en ella has dado el Redentor al mundo.
Recuerda que has sido constituida como tierna Madre nuestra y Dispensadora de todas las gracias: protege con especial predilección a tu patria terrena, aleja de ella las tinieblas del error ya que allí resplandeció el Sol de eterna Justicia, y haz que pronto se cumpla la promesa salida de los labios de tu Divino Hijo, de formar un solo redil bajo un solo Pastor.
Consíguenos también a todos nosotros la gracia de servir al Señor en la santidad y en la justicia todos los días de nuestra vida, para que por los méritos de Jesús y con tu maternal ayuda podamos pasar de la Jerusalén terrena a los esplendores de la Patria celestial. Amén.
    
Imprímatur. + Mons. Luigi Balassina, Patriarca Latino de Jerusalén. 1 de Enero de 1926.

sábado, 2 de agosto de 2014

EL ORGULLO DEL SIONISTA ES MATAR GENTES

Un soldado de las "Fuerzas de Defensa de Israel", de nombre David D. Ovadia, publicó en su cuenta de la red social Instagram esta foto:
  
    
En esa foto el militar, que pertenece al Cuerpo de Ingenieros de Combate del IDF dice con orgullo (para sí, es judío): "Hoy maté a 13 niños", y añade "Tú serás el próximo. Malditos musulmanes, se irán al infierno, perras", mientras apunta con un rifle Barrett .50 en señal de amenaza.

Su cuenta en Instagram fue eliminada, pero su foto aún circula.
   
Desde el Derecho, esa foto prueba que él confiesa haber cometido crímenes de guerra y de lesa humanidad (que por cierto, son imprescriptibles y de jurisdicción internacional). Pero más que eso, muestra a las claras qué piensa el judío sobre el resto de la humanidad:
   
“Los judíos son llamados humanos de condición, pero los no judíos no son humanos. Ellos son bestias.” (Talmud, Baba mezia, 114 b)

"TIFÓN ESPIRITUAL" EN FILIPINAS

Desafortunadamente toca volver hablar de Bergoglio. Ahora, el antipapa irá a las Filipinas del 15 al 19 de Enero de 2015, tras una escala de tres días en Sri Lanka. El objeto del viaje no se conoce con detalle, pero el "Cardenal-Arzobispo de Manila, Primado de las Filipinas", Luis Antonio Tagle dijo al respecto el 30 de Julio: "Esperamos que la visita del Santo Padre sea un 'tifón' de renovación espiritual para nuestro país".
  
Luis Antonio Tagle, "Cardenal-Arzobispo de Manila, Primado de las Filipinas"
  
Y al día siguiente, el tifón 'Nakri-Inday' golpeó las Filipinas, causando lluvias e inundaciones en la costa este del país y en Manila, la capital.
   

Lo irónico es que el mismo Tagle quería que visitara a las víctimas del tifón 'Haiyan-Yolanda', que asoló el archipiélago en 2013, dejando 6000 muertos.