Noticias tomadas de distintas fuentes.
1.º COMIENZAN INVESTIGACIONES ARQUEOLÓGICAS EN EL MONTE TABOR.
Se han reanudado las excavaciones arqueológicas en el Monte Tabor, escenario de la Transfiguración del Señor y de distintas batallas, como la de los jueces israelitas Débora y Barac contra el rey Jabín de los cananeos y su general Sísara (Jueces 4-5) o la batalla entre Napoleón Bonaparte y el pachá turco de Damasco Abdalá Pachá al-Azm.
Los trabajos se concentran en torno a las cuevas localizadas tras la basílica y están guiados por un dibujo de principios del siglo XX elaborado por el arquitecto Antonio Barluzzi Busiri-Vici, que diseñó y construyó la basílica franciscana.
Durante el proyecto de la actual basílica, Barluzzi estudió toda la zona, no solo donde tenía que edificar el templo, explorando una pequeña colina detrás de la basílica y dejó un dibujo que ahora ha servido a los investigadores para comenzar sus estudios.
La vida monástica anterior a los franciscanos
Están hallando evidencias de la vida monástica que alojaron esas cuevas antes de que llegaran los franciscanos y están descubriendo en ellas, por ejemplo, la división de los espacios. En unas estancias, los monjes desarrollaban la vida cotidiana. En otras, rezaban y celebraban la liturgia.
El arqueólogo italiano Gianantonio Urbani, profesor del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén y presbítero de la diócesis de Vicenza (Italia), dirige unos trabajos que buscan conocer mejor la historia del lugar y de quienes vivieron allí. «Las estructuras sacadas a la luz no solo revelan la organización de la vida monástica en el Monte Tabor. Cada espacio contribuye a reconstruir la historia de la presencia cristiana en este lugar sagrado», explica al Christian Media Center de la Custodia franciscana de Tierra Santa.
Las excavaciones están todavía en fase inicial. Como sucede con otros lugares cruciales de la vida de Jesús, por el Tabor también han pasado todos los acontecimientos históricos que han marcado y marcan la Tierra Santa.
El monte Tabor fue escenario de la victoria de Débora y Barac sobre los cananeos capitaneados por Sísara, pero también de la derrota en el año 55 antes de Cristo del príncipe Alejandro II Macabeo a manos de los romanos, y en el año 66 después de Cristo, durante la I Revuelta Judía, de la captura de José Ben Matías, quien será conocido después como el historiador Flavio Josefo.
Pero el evento que hizo famoso al monte Tabor en todo el mundo fue la Transfiguración del Señor, relatado en los Evangelios sinópticos (Mat. 17, 1–8; Marc. 9, 2–13; Luc. 9, 28–36) y en la 2.ª epístola de San Pedro (1, 16-18), que ocurrió seis días después (seis días completos y ocho incompletos) de la Confesión de San Pedro en Cesarea de Filipo y el primer anuncio de la Pasión, un día de Febrero o Marzo del año 31. Allí Jesús mostró Su gloria a los apóstoles San Pedro, Santiago el Mayor y su hermano San Juan (que alude a ella en el verso 14 del primer capítulo de su Evangelio cuando dice «Y nosotros hemos visto su gloria, como unigénito nacido del Padre, lleno de gracia y de verdad») mientras conversaba de su Pasión a San Elías y San Moisés profetas, y una voz del cielo dijo: «Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias, a Él habéis de escuchar».
Si bien el texto no menciona cuál era la montaña donde ocurrió la Transfiguración, la tradición siguió a Orígenes Adamancio (Comentario sobre el salmo 88, 13), San Cirilo de Jerusalén (Conferencias catequéticas II, 16), San Jerónimo (epístolas 46, 53 y 108), San Prócolo patriarca de Constantinopla (Sermón VIII de la Transfiguración), Agatángelo (Historia de Armenia II, 13), Arnobio el joven (Comentario sobre el salmo 88, 13), y el libro apócrifo del Tránsitus Beátæ Maríæ Vírginis al ubicarla en el Tabor, al estar más cerca del centro de operaciones de Jesús en ese tiempo que el monte Hermón (que permanece cubierto de nieve hasta Junio) u otras opciones planteadas en la década de 1970 como el monte Nebo o el monte Sinaí, ¡o que era un relato simbólico!, al decir del teólogo modernista Alfred Firmin Loisy Desanlis (aun cuando el académico anglicano Edward Greswell Hague decía en el siglo XIX que «no hay ninguna razón valedera para cuestionar la antigua tradición eclesiástica, la cual supone que ocurrió en el monte Tabor».
Las primeras basílicas en el Tabor datan del siglo IV y, en el siglo VI, la Iglesia siriaca comenzó a celebrar la fiesta de la Transfiguración el 6 de Agosto, denominándola «fiesta de las cabañas» (ܥܶܐܕ݂ܳܐ ܕܰܡܛܰܠܠܳܐ/Hido d-Mtalé). Hay documentos de aquella época de peregrinos que hablaban de una comunidad monástica custodiando el santuario. Indicaban además que había tres capillas, como las tres tiendas de las que menciona el Evangelio. Un documento del siglo IX confirma la presencia de monjes que, en realidad, servían a cuatro iglesias construidas en la montaña.
En la época de las Cruzadas, se sabe que se establecieron los benedictinos de Cluny en el año 1101. Sin embargo, tuvieron que abandonar el Tabor cuando los cruzados fueron derrotados por Saladino, y aunque lograron recuperarlo en 1217 de manos de su nieto al-Adil I Safadino, el complejo monástico fue arrasado hasta sus cimientos en 1263 por el sultán Baibars. Tras muchas vicisitudes, dominio musulmán incluido, en el siglo XVII, los franciscanos adquirieron las ruinas que quedaron, aunque no pudieron reconstruir hasta el siglo XIX.
Entre tanto, la fiesta de la Transfiguración fue establecida en la Iglesia universal por el Papa Calixto III Borja para conmemorar la victoria sobre los turcos y el levantamiento del asedio de Belgrado.
El 6 de agosto de 1858, fiesta de la Transfiguración, los franciscanos de Nazaret ascendieron al monte Tabor para una solemne celebración. Decidieron construir una capilla con dos o tres habitaciones para los frailes. Entre 1873 y 1875, reconstruyeron el convento con la hospedería para peregrinos y, en 1921, encargaron a Antonio Barluzzi la construcción de la actual basílica que concluyó en 1924.
Cerca de la basílica franciscana se encuentra también la basílica ortodoxa, construida entre 1859 y 1862 por el monje rumano Irinarco Rosetti y su discípulo Nectario Banul. Al noreste se encuentra la más modesta iglesia de San Elías, y junto a ella una cueva que, según la tradición, fue el lugar donde el patriarca Abrahán se encontró con Melquisedec Rey de Salem.
2.º HALLADOS RESTOS DE ANTIGUO CONVENTO EN DINAMARCA.
En el campo deportivo adyacente al parque de la ciudad de Roskilde (Dinamarca) donde el ayuntamiento proyectaba construir un parqueadero subterráneo, se localizaron los restos del antiguo monasterio de Santa Clara, uno de los cinco monasterios existentes en la ciudad durante la Edad Media, informó el Museo de Roskilde.
Una investigación liderada por el Museo de Roskilde (ROMU), el Museo Nacional de Dinamarca y el Instituto Noruego para la Investigación del Patrimonio Cultural (NIKU) ha empleado georradar para observar el subsuelo. El resultado ha sorprendido incluso a investigadores acostumbrados a trabajar con esta tecnología.
Los hallazgos permitieron reconocer buena parte de la organización arquitectónica del convento: cuatro alas dispuestas alrededor de un claustro, divisiones interiores, bases de pilares y diferentes construcciones. En el ala meridional se distingue además la iglesia conventual.
El siguiente paso para los arqueólogos es comenzar los trabajos de excavación en la zona, para lo cual se requieren permisos por el ayuntamiento de la ciudad. Asimismo, ROMU está dialogando con la Agencia Danesa de Palacios y Cultura para encontrar una solución que permita preservar las partes mejor conservadas del monasterio, protegiéndolas de la construcción del aparcamiento.
El monasterio de Santa Clara fue construido en las afueras de la muralla de la ciudad por la condesa consorte Ingerda de Regenstein en el año 1256, siendo el penúltimo de los cinco construidos (el último fue el de Santa Inés, de monjas dominicas) en la Roskilde medieval, cuya catedral albergaba el cráneo del Papa San Lucio luego de su traslación el 25 de Agosto (lo cual no evitó que la diócesis de Lund fuera elevada a archidiócesis primada de Escandinavia –posteriormente, se establecieron Nydaros y Úpsala como sedes primadas de Noruega y Suecia respectivamente–).
Luego que el rey Cristián III impuso el protestantismo y disolvió la diócesis de Roskilde al establecer la diócesis de Zelanda con sede en Copenhague en 1536, el monasterio fue disuelto y posteriormente demolido en 1571, luego que la Universidad de Copenhague no halló utilidad en el edificio que recibió diez años atrás. Más de medio millón de ladrillos procedentes del complejo fueron vendidos al consejero real Jakob Ulfeldt para las obras del castillo de Selsø, y el resto fue demolido en 1843.
En 1898, la ciudad de Roskilde heredó una gran suma de dinero del fabricante textil Otto Henrich Schmeltz, parte del cual se reservó para la creación de un parque «que no se utilizaría para ningún tipo de deporte». En 1915, la ciudad utilizó parte de este dinero para comprar un terreno al norte del Campo de los Prebostes, que hasta entonces había sido tierra agrícola. El nuevo parque fue diseñado por el arquitecto paisajista Aage Hansen.




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