miércoles, 6 de abril de 2022

NOVENA EN HONOR DE LA PASIÓN DE CRISTO

Traducción de la Novena publicada en el libro Via crucis, or the holy Way of the Cross, con aprobación del Obispo de Québec, conferida el 5 de Junio de 1844. La Letanía es tomada del libro The Stations Or Devotions on the Passion of Our Lord Jesus Christ Crucified, as They are Made in Jerusalem, publicado en Londres en 1815.
    
NOVENA EN HONOR DE LA PASIÓN DE CRISTO
   
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
     
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, porque sois la suma bondad, os amo y me pesa de no haberos amado, me pesa de haberos ofendido, y prometo en adelante no ofenderos más: no más pecar, amado Jesús mío, no más pecar.
   
DÍA PRIMERO
CONSIDERACIÓN: ¿QUIÉN SUFRE?
El Cordero inmaculado, que no había pecado, ni fue hallado engaño en su boca (1.ª Pedro II, 22). El Santo de los Santos, al cual le fue dado el Espíritu sin medida; a quien sus mismos crucifixores reconocieron ser un hombre justo, y el Hijo de Dios, cuando dijeron compungidos: «Verdaderamente, este era el Hijo de Dios» (San Mateo XXVII, 54); y «Verdaderamente, este hombre era justo» (San Lucas XXIII, 47).
    
Sufre quien había pasado totalmente haciendo el bien a otros: «que pasó haciendo el bien, y sanando a todos los oprimidos por el diablo» (Hechos X, 38). Lejos, pues, de merecer tal castigo, Él merecía toda obediencia y amor. Por eso se queja: «Me volvieron mal por bien» (Salmo XXXIV, 12).
     
El que sufre es el mayor amador de la humanidad, que hizo todas las cosas para nosotros, nuestro Padre, nuestro Señor, nuestro Médico, nuestro Redentor, nuestro Pastor, nuestro Creador, nuestro Beneficiador, el Esposo de nuestras almas.
   
Un hijo debería sentir por la muerte de su padre, y una esposa por el sufrimiento de su esposo. ¡Cuánto más debería no sentir por los sufrimientos y la muerte de Cristo, que incluso antes de su Pasión insinuó en lo profundo de nuestro corazón, por un admirable sacramento; a fin de que en retorno podamos sentir sus sufrimientos, como si ellos fueran los nuestros propios!
   
LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
   
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
 
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
    
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.
   
Señor Jesucristo, que por nuestra redención bajaste del Cielo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que te dignaste nacer de la Virgen María, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que por nosotros tomaste la forma de siervo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que te acostaron en un establo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que no aborreciste a la pecadora llorando, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que maceraste tu cuerpo con hambre y sed, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste escarnecido y burlado por los judíos, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que por nosotros continuaste en oración, hasta sudar sangre, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que sufriste ser traicionado con un beso por Judas, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, quien por los malvados judíos fuiste tomado y arrojado en tierra, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que permitiste ser llevado con tus manos atadas detrás de la espalda, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste presentado ante los sumos sacerdotes y falsamente acusado, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste herido en la faz con puñetazos y bofetadas, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste escarnecido con distintos oprobios, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste entregado a Pilato, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste atado a la columna y azotado, aun hasta la sangre, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste cubierto con una vestidura púrpura por los soldados, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste coronado con durísimas espinas, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que frecuentemente oíste estas crudelísimas palabras: «fuera, crucifícalo», ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que siendo vestido y atado, cargaste el pesado madero de la cruz, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que, siendo elevado en la cruz, fuiste hecho compañero de ladrones, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que, teniendo tus manos y pies clavados a la cruz, fuiste blasfemado por los que pasaban, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, cuyo hermoso rostro fue hecho como si fuera leproso, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que oraste a tu Padre por los que te crucificaron, y escuchaste al ladrón en la cruz, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que recomendaste tu dulcísima Madre María a San Juan, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste traspasado con una lanza, y redimiste al mundo con tu propia Sangre, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que fuiste puesto en un sepulcro, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que resucitaste de entre los muertos al tercer día, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que cuarenta días después ascendiste al Cielo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que estás sentado a la diestra del Padre, ten piedad de nosotros.
Señor Jesucristo, que has de venir a juzgar a vivos y muertos, ten piedad de nosotros.
   
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.
   
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Padre nuestro, que estás en los Cielos, santificado sea el tu Nombre. Venga a nos el tu Reino. Hágase tu Voluntad, así en la tierra como en el Cielo. El pan nuestro de cada día dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
    
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
   
ORACIÓN
Te suplicamos, Señor, mires sobre esta familia tuya, por la cual Nuestro Señor Jesucristo no dudó en entregarse a manos de los malvados, y padecer el tormento de la Cruz. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: ¿QUÉ SUFRE?
Sus sufrimientos pueden ser comprendidos en dos puntos: Sus sufrimientos externos, que Nuestro Señor llamó Bautismo, y sus sufrimientos internos, que denominó Cáliz.
   
Con respecto al primero, Él sufrió todo tipo de tormentos. En lo externo, porque fue despojado de sus mismos vestidos, que fueron divididos por sus ejecutores y fue crucificado desnudo, y en público. En su honor, le ofrecieron todo tipo de contumelias. En sus virtudes, fue mirado como un samaritano, como un poseído por el demonio, como un seductor, como un glotón y bebedor (San Juan VII, 20 y VIII, 48; San Mateo XI, 19 y XXVII, 63), un blasfemo y un réprobo. En su sabiduría: fue considerado iletrado, como loco y tonto (San Marcos III, 21). En sus milagros: fue tratado como un impostor, un mago, y uno que los obraba por Belcebú (San Lucas XI, 15). En su cuerpo: padeció tormentos, que en sí mismos fueron los mayores de todos, y que fueron acrecentados por la delicadeza de su forma. En sus amigos, porque fue o abandonado por ellos en la hora del peligro, o porque sufrió a causa de lo que padecieron, y especialmente su Santísima Madre
   
Consideremos cuánto sufrió en cada uno de sus sentidos.
   
Sus ojos fueron atormentados viendo las acciones y gestos de aquellos que se burlaban y Lo escarnecían; también, viendo las lágrimas de aquellos que Lo amaban. Sus ojos fueron también desfigurados con escupitajos, cegados con la Sangre que corría por su cabeza, y rendidos de sus cuencas por sus propias lágrimas.
    
Sus oídos fueron horrorizados al oír las blasfemias, los falsos testimonios y las acusaciones indignas que se hicieron contra Él.
    
Su olfato fue ofendido por el olor fétido del Calvario, el lugar de las calaveras y la muerte. 
   
Su gusto sufrió por la sed abrasadora, y por el vinagre y la hiel que le fueron ofrecidas a beber.
    
Su tacto sufrió porque fue atormentado en todos sus miembros, y también por los azotes, las espinas y los clavos.
    
Podemos también considerar las principales partes de su cuerpo, y considerar el tormento peculiar que afrontó en cada una de ellas, tanto que, en Cristo es verdad que desde la planta del pie hasta su cabeza, no hay una sola parte sana en Él (Isaías I, 6).
   
Sus sufrimientos inferiores fueron del mayor grado, como podemos inferir de su temerosa agonía, su sudor de sangre, y su dolor incluso hasta la muerte.
  
Concluir con la Letanía de la Pasión de Cristo y la oración.
   
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: ¿DE QUIÉN SUFRE?
De hombres de todo grado: altos y bajos, ricos y pobres, laicos y clérigos, judíos e idólatras; de aquellos a los que había conferido muchos beneficios durante el curso de su ministerio público.
    
Todos estos fueron movidos contra Él por distintos motivos. Algunos no pudieron soportar ser reprobados de Él por sus vicios; otros temían el poder de César; otros fueron apurados por un celo religioso ciego.
    
Los perseguidores de Cristo fueron urgidos por las potencias de la oscuridad, por los mismos demonios. Porque el diablo le puso en el corazón de Judas traicionarlo (San Juan XIII, 2). Y Cristo mismo cuando Lo aprehendieron dijo: «Esta es vuestra hora y el poder de las tinieblas» (San Lucas XXII, 53). Ni fue Nuestro Señor entregado al poder de satanás en los mismos términos de Job porque al diablo le fue ordenado que conservase su vida (Job II, 6), pero por Cristo no se hizo ninguna excepción.
    
Los sufrimientos de Cristo fueron también incrementados por su conocimiento de los corazones de sus verdugos. Él conocía la ira demoníaca con la cual estaban ellos sedientos de su Sangre, que la magnitud y malignidad de su odio excedía incluso los castigos que ellos infligieron.
  
Concluir con la Letanía de la Pasión de Cristo y la oración.
  
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: ¿POR QUIÉN SUFRE?
Por toda la humanidad, sin excepción: para restaurar a Dios la Honra de la cual había sido robado; para aplacar su ira, justamente excitada contra los hombres; para procurar gracia y los medios necesarios de salvación eterna para ellos; para abrirles las puertas del Cielo y conseguirles la gloria de la eterna bienaventuranza.
   
Se requería un rescate infinito para esta gran obra; porque los pecados de los hombres eran innumerables; su malicia era infinita, como la Majestad del Dios a que habían ofendido era infinita.
    
Y aunque por cuenta de la infinita dignidad del Sufriente, una sola gota de sangre hubiera sido suficiente, aun así Él le plugo derramarla hasta la última gota, para que su redención pudiera ser plena y superabundante; y como dice San Bernardo (Sermón III de la Natividad), «de la grandeza del remedio, puedo ser capaz de estimar la magnitud de mi peligro».
    
Además, como todo el hombre estaba herido, Él deseaba sufrir en todas las cosas, que pudo aplicar un remedio adecuado a cada uno de nuestros vicios: su desnudez a nuestra codicia, sus ignominias a nuestro orgullo, etc.
     
Él sufrió por sus enemigos; incluso por sus mismos asesinos, que Él pudo obtenrr para ellos, de Dios, el perdón por su Deicidio; y así oró por ellos a su Padre en la cruz; más, los excusó, y dijo que ellos no sabían lo que hacían.
    
Él sufrió por toda la humanidad en tal manera como para ofrecer sus tormentos a su Padre, por cada uno. Él, pues los aplicó para mí en particular, y puedo decir con San Pablo: «Él me amó, y se entregó por mí» (Gálatas II, 20).
  
Concluir con la Letanía de la Pasión de Cristo y la oración.
   
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: ¿CON QUÉ SENTIMIENTOS SUFRIÓ?
Como el más ardiente amor, del cual San Pablo escribió: «A fin de que podáis comprender con todos los santos, cuál sea la anchura y longura, y la alteza y profundidad de este misterio y conocer también aquel amor de Cristo hacia nosotros que sobrepuja a todo conocimiento» (Efesios III, 18-19).
    
Las pruebas de este afecto son que Él ardientemente deseó sufrir por nosotros (San Lucas XII, 50); que Él abrazó estos sufrimientos cuando ellos se le presentaron, mientras hay muchos que profesan un deseo de sufrir, pero huyen de él cuando se aproxima; que Él estaba preparado para sufrir mucho más que sus más crueles y malvados puderan inventar o infligir: «Se ofreció a Sí mismo, porque Él mismo lo quiso» (Isaías LIII, 7).
  
Concluir con la Letanía de la Pasión de Cristo y la oración.
   
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: ¿QUÉ VIRTUDES MOSTRÓ EN SU PASIÓN?
Él particularmente deseó mostrar todas las virtudes, vino a la tierra como el Señor, Maestro y modelo de las virtudes, y así, al fin de su vida, estaba deseoso de darlas, como si fuera un compendio y especimen de todas. Él mereció por su Pasión estas virtudes para nosotros; por ende, fueron reunidas por los actos de estas virtudes que Él debía merecerlas para nosotros.
    
Muchas de sus virtudes fueron antes oscurecidas; ahora son llevadas adelante y abiertamente presentadas, como si estuviera dejándonoslas como su testamento, según lo que dijo de la caridad: «Este es mi mandamiento».
    
Él ejerció estos actos heroicos, las prácticas de las cuales llamó bienaventuradas: la pobreza de espíritu, incluso de sus vestidos, porque fue clavado desnudo; y la humildad, que es cercanamente aliada de la pobreza: «hecho el oprobio de los hombres, y el desecho de la plebe» (Salmo XXI, 7). La mansedumbre: «cuando le maldecían, no retornaba maldiciones; cuando le atormentaban, no prorumpía en amenazas; antes se ponía en manos de aquel que le sentenciaba injustamente» (1.ª Pedro II, 23). Y, «como va la oveja al matadero; sin abrir siquiera su boca delante de sus verdugos, como el corderito que está mudo delante del que le esquila» (Isaías LIII, 7). Él lloró, cuando con gran clamor y lágrimas ofreció oraciones y súplicas en la cruz (Hebreos V, 7). Más, todo su cuerpo sudó sangre, por la grandeza de su dolor.
   
Tuvo sed de la justicia, y de alcanzar, incluso con su vida, justicia verdadera para nosotros, diciendo: «Tengo sed». Fue tan misericordioso, que se entregó enteramente para aliviar nuestras miserias, las cuales movieron a compasión a su tierno Corazón. Fue puro de corazón, y por tanto, Su Sacrificio fue gratísimo a su Padre: «A la verdad tal como este nos convenia que fuese nuestro pontífice: santo, inocente, inmaculado, segregado de los pecadores o de todo pecado, y sublimado sobre los cielos» (Hebreos VII, 26). Fue pacífico, porque con su muerte nos reconcilió con Dios: «Mas ahora que creéis en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estábais alejados de Dios y de sus promesas, os habéis puesto cerca por la Sangre de Jesucristo. Pues Él es la paz nuestra, el que de los dos pueblos ha hecho uno» (Efesios II, 13-14). En fin, sufrió por causa de la justicia; y todas estas cosas que Él predijo a sus discípulos que sufriría, las afrontó en el mayor grado: «cuando los hombres por mi causa os maldijeren, y os persiguieren, y dijeren con mentira toda suerte de mal contra vosotros» (San Mateo V, 11).
    
Su obediencia debe ser especialmente considerada por las palabras del Apóstol: «Se humilló a Sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte» (Filipenses II, 8).
   
Esta obediencia fue en una materia la más difícil. Fue la más entera: «Despues de esto, sabiendo Jesus que todas las cosas estaban a punto de ser cumplidas, para que se cumpliese la Escritura, dijo: “Tengo sed”» (San Juan XIX, 38), que el castigo de beber vinagre debía ser ejecutado. Su obediencia fue prontísima: «Entregué mis espaldas a los que me azotaban, y mis mejillas a los que mesaban mi barba: no retiré mi rostro de los que me escarnecían y escupían» (Isaías L, 6), de lo que podemos percibir, asimismo, que su obediencia fue humildísima. Fue una obediencia constante hasta la muerte, y una obediencia de amor: «Para que conozca el mundo que yo amo al Padre, y que cumplo con lo que me ha mandado» (San Juan XIV, 31).
  
Concluir con la Letanía de la Pasión de Cristo y la oración.
   
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: ¿QUÉ VIAJES O ESTACIONES HIZO CRISTO EN SU PASIÓN? ¿CUÁNDO, DÓNDE Y EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SUFRIÓ?
Sus viajes o estaciones fueron siete: 1.º Desde el cenáculo Él fue hacia el huerto, donde estaba afligido, orando y sudando gotas de sangre. 2.º Desde Getsemaní, donde fue aprehendido, fue llevado a Anás. 3.º De Anás a Caifás. 4.º De Caifás al salón de Pilato. 5.º De ahí al palacio de Herodes. 6. De Herodes de vuelta a donde Pilato. 7.º De allí, después de su condena, al Monte Calvario.
   
Con respecto a cada uno de estos, podemos hacer varias consideraciones, como sobre la Persona y Dignidad del Sufriente, sus sentimientos interiores, sus pasos, sus palabras, etc., sus espectadores, la gente por la que fue rodeado, los lugares a donde fue llevado.
   
Él sufrió en la flor de su edad, en la plenitud de su juventud, en la fiesta de la Pascua, cuando había un gran concurso del pueblo judío, en la ciudad real y metrópolis del reino.
    
Él sufrió en el Calvario, un lugar público, expuesto e infame, un lugar de calaveras y muerte.
   
Él procedió así, esto es, Él murió por todos, pudo ser visto por todos, que pudo ser sujeto a más ignominia y horror, y para significar que por su muerte, Él podría vivificar los huesos de los muertos.
   
Él escogió la medianoche, y una innoble y miserable pesebrera por cuna, para ocultar su gloria; pero sufrió al medio día, para la mayor confusión, esto es, que su muerte pueda hacerlo más notorio, que su miseria pueda ser vista más completamente, y para mostrar el supremo ardor de su amor, por el cual Él se ofreció como holocausto por nuestros pecados.
   
Él padeció entre dos ladrones, y a la vista de una gran multitud, la mayoría de los cuales eran esclavos y agentes del diablo.
  
Concluir con la Letanía de la Pasión de Cristo y la oración.
  
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: ¿CUÁLES FUERON LOS SUFRIMIENTOS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN, A CAUSA DE LOS SUFRIMIENTOS DE  SU HIJO?
Ellos fueron proporcionados a su amor, el cual fue del más elevado grado, porque:
1.º Él era su Hijo, según la naturaleza, y enteramente suyo, porque Ella Lo había concebido sin un padre; y Ella, por tanto, tuvo el amor combinado de un padre y madre por él. Además, Ella lo concibió por la sombra del Espíritu Santo, que es el Amor mismo, y este Espíritu Divino estimuló su amor.
   
2.º Porque Él era su Hijo Primogénito y Unigénito, circunstancias que agravaron su dolor, como leemos en Zacarías: «Y plañirán al que han herido, como suele plañirse un hijo único; y harán duelo por él, como se suele hacer en la muerte de un primogénito» (XII, 10).
   
3.º Por cuenta de su admirable semejanza mutua. Así, las madres van a amar a aquellos hijos que son más como ellas. Pero Cristo, en todo su cuerpo y maneras se parecía grandemente a su Madre; y Ella, por eso, se le parecía en sus excelentes hábitos y virtudes.
  
4.º Por cuenta de la admirable santidad y sabiduría de Cristo. Porque la caridad apropiadamente reglada tiene su mayor amor por aquellos que son más santos, porque ellos son más como Dios. Si para este amor, que es de naturaleza, el cual es el mayor posible en una madre por su Hijo, se añade el amor que es admirablemente impreso, entonces, por consecuencia, el dolor es más vehemente. Y si las hijas de Jerusalén Lo lamentaron tanto, porque sabían su inocencia, ¿cuánto más su Madre ha sentido, que lo conocía tan bien, y tan de cerca?
   
5.º Por cuenta de los inestimables beneficios que Ella había recibido de Cristo, porque Él, que había hecho grandes cosas por Ella; y particularmente, la hizo su Madre, y la hizo merecedora de ser su Madre. Ahora, el amor es agradecido, y siempre ansioso de hacer un retorno. Cómo, pues, no debe haber estado afligida Ella, ante los sufrimientos de su benefactor, y de tal benefactor.
    
6.º Porque su Hijo era también el Hijo de Dios. Al amor maternal, pues, ella añadió el de las criaturas para el Creador. Cuando ella estaba, pues interiormente llena de un sentido de sus divinas excelencias, y ardentísimamente amó a su Dios en su Hijo, sus inmerecidos y crueles sufrimientos debieron realmente haberla traspasado en todo su tierno Corazón.
   
7.º Porque el espíritu de la Santísima Virgen estaba unido con Dios, y por tanto, con Su Hijo. Así, Ella debe haber considerado y sentido sus sufrimientos como si hubieran sido suyos propios. Ella sabía, también, que su dolor afligía el Corazón de su Hijo, y esto La traspasó con nuevos dolores. Además, su dolor fue muy incrementado, porque ella entendía muy bien todas estas circunstancias de la Pasión de Nuestro Señoe que fueron hasta ahora mencionados, y de los cuales estamos para formar una estimación adecuada de la amargura y magnitud de Sus sufrimientos. ¡Oh, cuán verdaderamente la espada de dolor traspasó su Alma! (cf. San Lucas II, 35).
  
Concluir con la Letanía de la Pasión de Cristo y la oración.
   
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
CONSIDERACIÓN: ¿CUÁLES FUERON LAS VIRTUDES QUE LA VIRGEN MOSTRÓ DURANTE LA PASIÓN DE SU HIJO?
Resignación de su propia voluntad: correspondiente a lo que dijo Cristo: «No se haga mi voluntad, sino la tuya».
   
Humildad: En medio de tantos sufrimientos, ignominias, desprecios y atroces acusaciones contra Jesús, que fue condenado como un malhechor, Ella no se avergüenza de reconocerse abiertamente como Su Madre, y compartir en todo su ignominia.
   
Fortaleza y Magnanimidad: aunque Ella está llena con la más mortal angustia a la vista de su Hijo agonizante, ella no se hunde en el dolor, sino que está de pie frente a la cruz, y contempla estos inmensos sufrimientos, que con tan crueles dolores afligen su Corazón.
   
Caridad por la humanidad: Ella no está indignada con los asesinos de su Hijo, sino en cambio tiene compasión de su ceguera. Y porque Él afrontó sus tormentos por la salvación de todos, su piadosa Madre, siguiendo el ejemplo de su Hijo, los ofreció a Dios Padre, incluso por aquellos que Lo crucificaron.
  
Concluir con la Letanía de la Pasión de Cristo y la oración.

SE LLEVA BIEN CON EL GOBIERNO, PERO BERGOGLIO NO IRÁ A ARGENTINA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
  
La relación de Francisco Bergoglio con la Argentina y “especialmente” con el gobierno abortista de Alberto Fernández es “muy buena”, dijeron a El Cronista dos altos funcionarios del gobierno (4 de abril).
  
Sin embargo, Bergoglio no vendrá a la Argentina por lo menos en los próximos dos años, teniendo en cuenta las elecciones presidenciales de 2023, porque esto –la excusa habitual– “podría profundizar aún más la grieta entre los argentinos”.
  
Mientras Bergoglio sólo mantiene contactos oficiales con Fernández –saludos navideños o de cumpleaños–, se conecta por correo electrónico o WhatsApp con Guillermo Oliveri (secretario de Culto), Eduardo Valdés (diputado), Gustavo Béliz (secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia). Esto se lleva a cabo “en estricta reserva”, mistifica El Cronista.

INMIGRANTE GRITA A BERGOGLIO: «DEJA DE UTILIZARNOS»

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   

Cuando Francisco Bergoglio se dirigía en una caravana al aeropuerto de Malta para regresar a Roma el 3 de abril, los medios comunicación del Vaticano transmitieron en vivo a un inmigrante que le gritaba.
    
«Nos estás usando, estás abusando de nosotros, no nos respetas a causa de nuestra cultura; solo hay una cultura, deja de usarnos», gritó.
    
Beegoglio pasó su tiempo en Malta insistiendo permanentemente en que un país “cristiano” tiene que dar la bienvenida a personas [islámicas] de África y Oriente Medio. Por ejemplo, usó una vela encendida en una transmisión en vivo con un grupo de inmigrantes negros para promover la inmigración masiva.
   
Aparte de la propaganda sobre la inmigración y la guerra, Francisco Bergoglio fue incapaz de dar al viaje un significado religioso.

martes, 5 de abril de 2022

BEATA MARÍA CRESCENCIA HÖSS DE KAUFBEUREN


Ana Hoss nació el 20 de octubre de 1682. Era hija de un modesto tejedor de lana en la ciudad de Kaufbeuren, que en aquel tiempo contaba sólo con dos mil quinientos habitantes, en su mayoría protestantes. Matías Höss, el padre de Ana, era persona muy sensata y sabía orar muy de corazón. Le gustaba concentrar sus pensamientos sobre la pasión de nuestro Señor, y por medio de ásperas penitencias voluntarias, había logrado penetrar en los misterios de la fe mucho más profundamente que algunos cristianos, los cuales creen que con un padrenuestro ya se han despachado para todo el día. De aquel padre tan bueno aprendió Ana desde sus más tiernos años la compenetración expiatoria con los sufrimientos del Redentor, que más tarde fue una virtud insigne que la distinguió. Y así se cuenta que aquella muchachita procuraba algunas veces pasar voluntariamente hambre y sed o llevar en la boca alguna cosa amarga, para unir sus padecimientos con los del Salvador. Es muy hermoso que los niños unan sus pequeños sacrificios a los padecimientos de nuestro Señor Jesucristo. 
      
Los años de su juventud los pasó Ana Hoss en su casa paterna, ayudando a su padre en el telar y a su madre Lucía Hörmann en las faenas domésticas. Más tarde ingresó en el convento de religiosas franciscanas de Kaufberuren. Al vestir el hábito, recibió en religión el nombre de Crescencia. Que quiere decir «la que crece», y ella estuvo creciendo continuamente en las virtudes religiosas durante los cuarenta años de su vida religiosa, y alcanzó por fin un alto nivel de santidad.
     
Su vida consagrada estuvo siempre impregnada de amor alegre a Dios, con la preocupación fundamental de cumplir en todo su santísima voluntad. Vivía una gozosa y profunda relación con Dios.
      
Su intensa oración, mediante fervorosos coloquios con la Trinidad, con la Virgen María y con los santos, desembocó muchas veces en visiones místicas, de las que sólo hablaba por obediencia ante sus superiores eclesiásticos.
    
Desde su infancia oraba mucho y con fervor al Espíritu Santo, devoción que cultivó durante toda su vida. Deseaba que las personas vieran en él un camino más fácil de vida espiritual.
   
Se la suele representar sosteniendo la cruz con la mano derecha, mientras con la izquierda se dirige al Salvador crucificado, pues durante toda su vida predominó en ella la contemplación y devoción a Cristo en su agonía, que la llevaba a un gran espíritu de sacrificio personal, siguiendo el ejemplo del Salvador.
     
Siempre buscó hacerlo todo por amor a Dios, a quien deseaba glorificar por la fe, con obediencia y humildad.
     
Sus experiencias místicas no la alejaban del mundo real; al contrario, sus ojos se hallaban abiertos de par en par a las necesidades del prójimo. Ciertamente, dedicaba largos ratos a la oración y a la contemplación, pero durante gran parte de su jornada se entregaba a socorrer a los necesitados, en los que veía a Cristo mismo.
      
Durante muchos años fue portera del convento, cargo que aprovechó para aconsejar a mucha gente y realizar una generosa labor de caridad. Más tarde, nombrada maestra de novicias, se entregó a la formación espiritual de las hermanas  jóvenes  para la vida monástica.
      
En 1741 fue elegida superiora. Desempeñando ese cargo dirigió de modo sabio y prudente el monasterio, tanto en el campo espiritual como en sus intereses seculares, mejorando hasta tal punto la posición económica que, por mérito suyo, el monasterio pudo ayudar a mucha gente con sus limosnas.
      
Solía subrayar que sin amor a los demás no podía haber amor a Dios y que «todo el bien que se hacía al prójimo era tributado a Dios, que se escondía en los andrajos de los pobres».
      
Consideraba importante que también las mujeres se realizaran en la vida religiosa. De modo constante y consciente se esforzó siempre por aumentar la fe en todos aquellos con quienes entraba en contacto, haciéndoles comprender cuál era el camino que debían seguir. Por eso, para numerosas personas, tanto consagradas como laicas, fue guía espiritual y consejera decisiva. Tenía la rara capacidad de reconocer rápidamente los problemas y ofrecerles la solución adecuada y razonable.
     
El príncipe heredero y arzobispo de Colonia Clemente Augusto la consideraba una guía de almas sabia y muy comprensiva; quedó tan prendado de su santidad que llegó a pedir al Papa que la canonizara inmediatamente después de su muerte.
     
Numerosas personas iban a consultarla en su monasterio y con tal de mantener una conversación con ella estaban dispuestas a esperar varios días. Eran miles los que le escribían desde las regiones de Europa de lengua alemana, pidiéndole consejo y ayuda, y recibiendo siempre una respuesta adecuada. Gracias a ella, el pequeño monasterio de Kaufbeuren desempeñó un sorprendente e importante apostolado epistolar.
   
Inmediatamente después de su muerte, que aconteció el 5 de abril de 1744, domingo de Pascua, la gente acudió en gran número a visitar su tumba en la iglesia del monasterio, convencida de encontrarse ante una santa. Kaufbeuren se convirtió en un lugar famoso de peregrinaciones en Europa. Ese fenómeno se verificó ininterrumpidamente desde su muerte, y se intensificó después de su beatificación, llevada a cabo por el Papa León XIII el 7 de octubre de 1900. Esa veneración ha seguido viva hasta hoy de modo sorprendente, no sólo entre los católicos sino también entre las comunidades surgidas de la Reforma.
      
En el convento de Jaufbeuren, se conserva un cedazo venerado como reliquia. Se cuenta que una vez le mandaron a la beata Mª Crescencia que fuera por agua al pozo que había en el patio. La superiora, que era muy corta de vista, no se dio cuenta de que en lugar del cántaro le entregaba un cedazo. La hermana echó de ver en seguida, como es natural, la equivocación, pero no quiso hacer ninguna observación, sino que salió y fue a cumplir con obediencia ciega la orden recibida; y he aquí que el cedazo, como si fuera un cántaro, no dejó escapar el agua, sino que hizo de magnífico recipiente. De esta manera recompensó Dios la obediencia sencilla de la buena religiosa.
   
ORACIÓN (Del Misal propio de la Orden Franciscana y de la diócesis de Passau)
Oh Dios, que nos diste misericordioso en tu bienaventurada virgen María Crescencia, un ejemplo de perfección cristiana, concédenos te suplicamos, que adhiriendo siempre a su ejemplo, consigamos la gloria eterna. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 2 de abril de 2022

BERGOGLIO PRESENTA DISCULPAS FALSAS A INDIOS CANADIENSES

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
  
El 1 de abril Francisco Bergoglio recibió a una delegación de indios canadienses. La mayoría de ellos se identifica como “cristianos”, pero fusionan la religión con el paganismo.
   
Un delegado, con plumas en la cabeza, sostuvo una pipa ceremonial de la paz, llamándola “Calumet Sagrado”, en todas las direcciones geográficas y pidió a los “espíritus”, especialmente a los del Norte [= demonios], “que nos guíen”.
    
Se refirió al “único Creador”, a quien llamó “gran espíritu” que supuestamente colocó los “espíritus” en las cuatro direcciones.
    
La delegación también rezó oraciones con tambores, danzas y violinistas. Un vergonzoso “baile divertido” presentó a un hombre lleno de plumas que se comportaba como si fuera un pájaro (video a continuación).
  

    
Bergoglio se disculpó por los abusos “deplorables” no especificados que sufrieron los indios en los internados administrados por la Iglesia, dijo que estaba “muy dolido” y habló de una “humillación fructífera de la Iglesia”.
    
Esta disculpa fue falsa, porque no tuvo en cuenta que las afirmaciones sobre “fosas comunes” de niños de internados católicos fueron un engaño mediático gigantesco.
    
Lo que se presentó como “tumbas masivas poco profundas de niños abusados encontradas con tecnología de radar” resultaron ser piedras, raíces y cementerios regulares cubiertos de maleza de niños que habían muerto por causas naturales como el sarampión.

LA “FORMA EXTRAORDINARIA” NO EXISTE MÁS (NUNCA EXISTIÓ EN REALIDAD)

Traducción de los Comentarios de TRADITIO.
   
   
La Iglesia Conciliar desechó de una vez por todas la “Forma Extraordinaria”, esto es, la Nueva Misa Latina de 1962.
La noción, fraguada en 2007 por Benedicto XVI Ratzinger, contradecía 2.000 años de doctrina litúrgica católica; su propósito fue pavimentar el camino a la totalmente protestante-masónico-pagana Nueva Misa de 1969.
Los verdaderos Católicos asisten a la Misa Latina y Sacramentos totalmente tradicionales (1950) celebrados en iglesias, capillas y oratorios alrededor del mundo independientes de la Antiiglesia.
   
El 31 de Marzo de 2022, Francisco Bergoglio en la versión revisada de la Constitución Apostólica “Prædicáte Evangélium” del 19 de Marzo, ha desechado oficial y finalmente la denominada “Forma Extraordinaria”, esto es, la Nueva Misa Latina de 1962.
   
El término “Forma Extraordinaria” fue una fabricación completa por Benedicto XVI Ratzinger en su “Summórum Pontíficum” de 2007, solo más falsía por parte de la Iglesia Novusordiana, planeada para pavimentar el camino a la totalmente protestante-masónico-pagana Nueva Misa de 1969. La distinción “Ordinaria”/“Extraordinaria” no es católica y nunca antes había sido usada en la Iglesia Católica.
   
En la verdadera Iglesia Católica, una Misa es una Misa. Benedicto XVI Ratzinger violó 2.000 años de doctrina litúrgica católica para tramar la noción anticatólicade “formas” diferentes del Rito Romano. La fabricación ratzingeriana duró solo quince años, durante el cual numerosas editoriales conciliares se hicieron ricas reimprimiendo libros de 1962 con un nuevo título y portada: “Forma Extraordinaria”. Ahora esta falsía “Extraordinaria” ha sido expuesta y desechada al olvido, donde esta pertenece.
   
Católicos tradicionales, incluso ahora los verdaderos Católicos están confirmados en su desición de arrojar a la Iglesia Novusordiana como una iglesia que no es la Iglesia Católica, y buscar asistir a la Misa Latina y Sacramentos totalmente tradicionales (1950) celebrados en iglesias, capillas y oratorios alrededor del mundo independientes de la Antiiglesia.
    
2.º LA SUPRIMIDA “FORMA EXTRAORDINARIA” FUE UN MAL NOMBRE Y UN FRAUDE (Petrus Romanus, corresponsal de TRADITIO en Roma).
   
La denominada “Forma Extraordinaria” en la forma de la Nueva Misa Latina de 1962, frecuentemente luce más como la falsa Misa novusordiana de 1969 que la Misa Latina Tradicional de 1950.
La “Misa Extraordinaria” fue deliberadamente planeada por el presbítero francmasón Aníbal Bugnini para mover más fácilmente a los católicos pre-1962 en la inválida (falsa) Nueva Misa de 1962.
La “Misa Extraordinaria” ya era la mitad del camino hacia la Misa Novusordiana en su plenitud.
   
La denominada “Forma Extraordinaria” (Nueva Misa Latina de 1962) fue siempre un mal nombre y un fraude. No es verdad que sea una forma del Rito Romano; en su lugar, es extaña a tal Rito. El problema de Benedicto XVI Ratzinger fue que él quiso, por una parte, afirmar que la seminovusordiana Misa de 1962 y la totalmente novusordiana Misa de 1969 eran realidades diferentes en derecho y, por la otra, que no eran Ritos de Misa separados. Porque, si son Ritos diferentes de Misa, entonces habría una división litúrgica justo en el centro de la Iglesia, división en la misma lex orándi de la Iglesia. Esta división implica también división doctrinal. Implicaría también que la Sede de Roma era un monstruo bicéfalo.
  
La verdad es que solo puede haber un Rito litúrgico que sea propio para cualquier diócesis determinada, incluyendo la Sede de Roma, porque una diócesis es una porción del pueblo santo de Dios, y pr tanto, debe estar unido en su ley de oración. Otros Ritos pueden ser permitidos por vía de excepción, pero dos Ritos no pueden ser propios para una sede. Por ende, en la Archidiócesis de Milán, el Rito Ambrosiano es el Rito litúrgico propio. En últimas, el Rito Romano es permitido en algunas parroquias de allí por vía de excepción. La razón por la que un solo Rito puede ser propio para una diócesis es inmemorial y ordinario. No tiene precedentes hacer que dos Ritos diferentes sean propios para una sede. Por ejemplo, el Rito Bizantino y el Rito Romano no pueden ambos ser propios para la Archidiócesis de Chicago o para la Diócesis bizantina de Passaic –para hablar aquí de los Ritos, diócesis, etc., como eran antes del Anticoncilio Vaticano II (1962-1965)–.
   
Ratzinger admitió que el Rito Tradicional nunca fue abrogado o suprimido jurídicamente. Antes de 1970, fue incuestionablemente el Rito de Misa para la Iglesia Latina. Porque su estátus nunca fue acabado por ningún instrumento canónico adecuado (ni podía serlo, como protegido por derecho de costumbre inmemorial), permanece la única y sola Misa propia de la Sede de Roma y la mayoría de las diócesis de la Iglesia Latina (en realidad de todas excepto dos de ellas, como que las Misas Bracarense y Lionesa son solo Usos litúrgicos; esto es, son pequeñas variantes).
   
Se sigue lógicamente que el “Rito” del Nuevo Orden, que propiamente no puede ser llamado un Rito, es completamente ilegítimo. Como concluyó justamente el Arzobispo Lefebvre, es un rito bastardo. Si es Ilegítimo, debe ser ilícito, y si es ilícito, nadie puede ser requerido por ley a asistirlo (la cuestión de la validez es separada; por supuesto el “Rito” Novus Ordo es inválido y privado de toda gracia Sacramental, tal como una “Misa” luterana).
   
La Nueva Misa Latina de 1962 (que muy ciertamente no es la Misa Latina Tradicional) es una forma corrupta, o corrompida, de la Misa Romana, porque el designio de sus forjadores fue preparar el camino para la revolucionaria Nueva Misa de 1969, de la cual la versión de 1962 ya llevaba medio camino para lograrlo. Por ende, la Misa de 1962 debe ser despreciada en favor de la Misa Latina Tradicional del Rito Romano (1950). Cualquier compromiso con la Misa seminovusordiana 1962 o la Misa totalmente Novusordiana de 1969 es un compromiso con la misma revolución que busca destruir la Fe Católica.
     
Si estás en un tira y afloja, no debes meramente estar en tu terreno. No, debes tirar tan duro como puedas en la dirección contraria. De ahí que es insuficiente e incluso contraproducente meramente avanzar la Misa de 1962. No, es necesario alejarse de la revolución abrazando la Misa como era el 1 de Enero de 1950, antes que los Propios de la Fiesta de la Asunción fueron cambiados por el presbítero francmasón Aníbal Bugnini para empezar su nefasto programa de demolición.

viernes, 1 de abril de 2022

NOVENA A SAN NARCISO DE GERONA

Novena publicada junto a la Vida, Milagros y Martirio de San Narciso, hijo, Obispo y Patrón de la ciudad de Gerona, compilada por un devoto del Santo y publicada en Gerona por la Imprenta Real de Nicolau, antes de Bró, en 1795.
  
MOTIVO DE LA INTRODUCCIÓN DE ESTA NOVENA
La Devocion que la Ciudad de Gerona ha tenido siempre a su hijo, Obispo, Mártir y Patrón San Narciso, tan notoria, como son patentes los Milagros y singulares favores que cada día experimenta de tan poderosa protección; de manera que parece van a porfia, el Santo en hacer beneficios, y hijos de esta ciudad en inventar nuevos modos de obligarlo. Y aunque en todos tiempos se ha hecho lugar esta recíproca fineza; pero el año 1702 se dio a conocer manifiestamente. Hallábase la Ciudad de Gerona en una universal constelación, por las frecuentes heridas de que morían muchos, unos de repente, y otros en pocas horas; convinieron en tan grande trabajo recurrir luego a San Narciso, ofreciéndole, y haciéndole al mismo tiempo una Novena, la cual fue tan agradable al Santo y tan favorecida de su protección que antes de acabarla, se experimentó el total alivio de aquellos mortales sustos, quedando todos enteramente aliviados. No era justo quedase en olvido un tan singular favor; y así en agradecimiento de este, y otros muchos que han recibido у y esperan recibir por medio de San Narciso, sus devotos han resuelto continuar todos los años esta Novena, la cual comenzará desde el Viernes de la semana antes de Pasión, hasta el Sábado del Domingo de Ramos, que es el tiempo en que parece más agrada al Santo. Por esta causa se ha formado este a vista de otro mucho mas breve que en el año 1684. se imprimió en Barcelona, con titulo de los nueve Martes; y de él se ha tomado lo que ha parecido más conveniente, para disponer el modo de hacer esta Novena, deseando el que todos se aprovechen de ella. Al fin se ponen los Gozos del Santo, para que sus devotos puedan con poco trabajo tener motivos para alabar a su Santo Protector. Últimamente se advierte, cómo el Ilustrísimo Señor Don Miguel Juan de Tavernér y Rubí, como tan celoso del bien de sus ovejas y de las glorias de su prodigioso antecesor, ha concedido cuarenta días de indulgencia a todos los que harán esta Novena. Quiera Dios sea todo para su mayor gloria, provecho de las almas, y aumento de la devoción de San NARCISO.
   
NOVENARIO DEL GLORIOSO PADRE SAN NARCISO, HIJO, OBISPO, MÁRTIR Y PATRÓN DE GERONA, PARA ALCANZAR POR MEDIO DEL SANTO LOS FAVORES QUE SE DESEAN, Y SINGULARMENTE EL DE UNA MUERTE ACORDADA
   
  
Hincado de rodillas, con profunda reverencia delante de algún Altar, Imagen, o Sepulcro de San Narciso, avivarás la Fe y esperanza, de que por la poderosa intercesión de este Santo, te consolará la Divina Majestad, a mayor gloria suya y provecho de tu alma. Luego te ofrecerás de corazón y voluntad a tan glorioso Protector, prometiéndole ser su devoto y señalarte en todo lo que sea de su mayor servicio y aumento de este; y harás el Acto de Contrición, como se sigue.
     
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; y propongo con vuestra gracia de enmendarme, y de todos mis pecados os pido perdón con todo rendimiento y verdadero dolor de mi ingratitud. Y como os lo suplico, así confio en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis por vuestros merecimientos, y preciosísima Sangre. Amén.
   
DÍA PRIMERO
Señor y Dios mío todopoderoso, que habéis querido manifestar vuestra soberana Omnipotencia y mostraros admirable en vuestros Santos, a quienes pusisteis en vuestra Iglesia para mi ejemplo y protección, y con especialidad a San Narciso entre los demás; por los meritos de tan poderoso Protector, y singularmente por los trabajos que padeció caminando del Oriente al Occidente para reducir las almas al suave yugo de vuestra Santa Ley, os suplico me deis gracia para la conversión de mi alma; constancia y fortaleza para vivir y morir en vuestra Santa Fe, y hagáis en mí un ejemplar de todas las virtudes cristianas, singularmente de aquellas que son más proprias de mi condición y estado; así lo confío alcanzar por la intercesión de San Narciso; como también una muerte acordada, y el favor que os pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra, y provecho de mi Alma. Amén.
   
Aquí rezarás tres Padre nuestros y tres Ave Marías, en reverencia de las tres llagas que hicieron a San Narciso cuando le Martirizaron, y le pedirás con mucha Fe y confianza aquella merced que deseas alcanzar, y dirás la Oración siguiente:
Gloriosísimo Padre San Narciso, Hijo, Obispo y Patrón de Gerona, a quien plantó el Señor en su casa, para que como fructífera palma produjéseis flores de ejemplares virtudes, y como tal os coronáseis en el Cielo con los abundantes frutos de las almas que allá llevasteis por medio de vuestras poderosas oraciones, predicación fervorosa e inmensos trabajos que padecisteis en confirmación de la verdadera Fe y confesión de la Santísima Trinidad, en las tres heridas con que fuisteis hecho Mártir del Señor, por estos y otros méritos, y por la gran gloria que por ellos goza vuestra Alma en el Cielo, os suplico me alcancéis la salvación de mi Alma, y la salud y vida de mi cuerpo, por la prodigiosa incorrupción del vuestro, librándolo de la muerte improvisa y repentina. Recoged, amantisimo Pastor mío, esta vuestra oveja, para que yendo en pos de vos, y del suavísimo olor que sale de vuestro Santo Sepulcro; experimente en él vuestra poderosa intercesión: y si ha de ser para mayor gloria de Dios y provecho de mi alma que yo alcance lo que pido en esta Novena, suplícoos, Protector mío Santísimo, que queráis interceder por mí con la Reina de los Ángeles María Santísima, delante la Santísima Trinidad, que sea alabada y glorificada con Jesucristo mi Redentor para siempre. Amén.
   
Aquí se repetirá la petición del singular favor que se desea alcanzar; se rezarán otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías en memoria de los tres años que estuvo San Narciso en Gerona, ocupado en la conversión de las almas después que volvió de Alemania, y acabarás con la commemoracion del Santo.
   
GOZOS DEL GLORIOSO SAN NARCISO
   
Narciso de Dios amado,
Y de Divina potencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
    
Mal de cualquiera persona,
Vuestro poder atropella,
Por ser Patrón de Gerona,
Hijo, Obispo, y Mártir de ella:
San Félix os hizo lado
Con fina correspondencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
   
En Augusta, en Alemania,
Como Apóstol fuisteis quisto
Después volvisteis a España
A morir por Jesucristo:
Pues sois de Dios tan amado
Y gozáis de su presencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
   
Sois del Demonio enemigo,
Y siempre le acobardásteis,
De esto es Afra buen testigo,
Y otros muchos que librasteis:
Con el Escuadrón formado
Con que el Cielo os da asistencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
   
Mártir fuisteis de gran suerte,
Cuando en esta Santa Iglesia,
Diciendo Misa, la Muerte
Os dieron sin resistencia;
Por aquel licor sagrado
Que cura toda dolencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
      
Sitiando los Franceses
Esta Ciudad de Gerona
Porque fueron descorteses
Con vuestra Santa Persona:
Las Moscas han castigado,
Pues reprimís su insolencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
   
Vuestros ruegos amorosos
Alcanzan de Dios cumplida
Salud a los achacosos,
Y dan al muerto la vida:
Ya que han todos alcanzado
Favor en vuestra presencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
   
Dais consuelo al afligido,
Pies al cojo, al manco manos,
Vista al ciego, al sordo oído,
En fin todos vuelven sanos:
De vuestro Templo sagrado:
Por esta vuestra clemencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
   
En señal de que en la Mar
Obráis también maravillas,
Delante de vuestro Altar
Cuelgan unas Navecillas:
Mostrando allí vuestro agrado,
Y dando aquí providencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
   
Pues que goza, y se corona,
Vuestra alma de tanta gloria,
Y esta Ciudad de Gerona
Del Cuerpo con la memoria:
Siendo vos nuestro Abogado
En la Suprema Audiencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
   
Pues que Dios os ha exaltado,
Y la Reina de Clemencia,
Librad este Principado
De Guerra, Hambre y Pestilencia.
    
Antífona: El Venerable pontífice Narciso, después de la laudable conversión de Afra, partido a España, llegó a Gerona, donde alcanzó felizmente la palma del Martirio.
   
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado San Narciso.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
         
ORACIÓN
Oh Dios, que honraste a tu ilustre mártir y Pontífice San Narciso, y esclareciste con la admirable integridad de su cuerpo, concédenos propicio, que por sus ruegos, consigamos el gozo incorruptible de la felicidad eterna. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
Señor y Dios mío, que en la veneración que damos a vuestros Santos, os veneramos principalmente a Vos, y damos ocasión de que se aumente vuestra gloria accidental, por lo mucho que esta crece en los aplausos y cultos que damos a San Narciso, yendo todos a porfía sobre quien querrá y venerará mas: os suplico que me hagáis la gracia de que sea yo instrumento para que Vos seáis ensalzado, participándome un poco de ese gozo con que Vos os gozáis, y concediéndome una muerte acordada, juntamente con el favor que os pido, por los méritos de mi Glorioso Protector y Padre San Narciso, si ha de ser para mayor Gloria vuestra y provecho de mi alma. Amén.
    
Aquí rezarás tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con la Oración «Gloriosísimo Padre San Narciso…», y después otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías, como en el día primero.
    
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
Señor y Dios mío, que siendo incomprehensible en vuestra infinita sabiduría, demandáis una gran simplicidad de corazón para comunicar algo de vuestras excelencias a las criaturas; por el crecido conocimiento que tuvo San Narciso de las divinas Escrituras, y por la mucha eficacia que alcanzó en su predicación, os suplico me deis un conocimiento verdadero de vuestra Santa Ley; y arranquéis de mi alma las espinas que en ella ha plantado el demonio, trocándola en un delicioso jardín de hermosas virtudes, para que de esta suerte pueda agradaros, y mececer por los méritos de mi Glorioso Protector, una muerte acordada, y el favor que os pido; si ha de ser para mayor gloria vuestra y provecho de aquella. Amén.
    
Aquí rezarás tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con la Oración «Gloriosísimo Padre San Narciso…», y después otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías, como en el día primero.
   
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
Señor y Dios mío, que en el dia del Juicio os habéis de mostrar Juez riguroso, severo y desapasionado, sin que en aquella hora valgan medios e intercesiones de la tierra; por la potestad que concedisteis a San Narciso, como a Pastor de las almas, y por la virtud que le disteis de sacar las ovejas de la boca del lobo carnicero, el demonio, cuando en la persecución de Rufino gentil, pretendía hacerlas prevaricar en la Fe: por este, y por los otros méritos de mi glorioso Protector os suplico, que cuando llegue mi hora de aquel tremendo día merezca yo experimentar el amparo de mi Pastor, tener lugar entre sus ovejas, separado de los cabritos que son los condenados, y alcanzar por su medio una muerte acordada, el favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria vuestra y provecho de mi alma. Amén.
    
Aquí rezarás tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con la Oración «Gloriosísimo Padre San Narciso…», y después otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías, como en el día primero.
   
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
Señor y Dios mío, que por vuestra gran piedad, y misericordia esperáis a los pecadores a penitencia, y le dais larga vida y tiempo bastante para convertirse, os suplico que así como para mayor bien de las almas prolongasteis misteriosamente a San Narciso el martirio que tanto deseaba, y me prolongasteis a mí también la vida para hacer penitencia de mis pecados, que no ostentéis en mí vuestra justicia sino vuestra grande misericordia, dándome un verdadero dolor de haberos ofendido, y que en él persevere hasta la hora de mi muerte, la cual queráis concederme muy acordada, y el favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria vuestra, y provecho de mi alma. Amén.
    
Aquí rezarás tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con la Oración «Gloriosísimo Padre San Narciso…», y después otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías, como en el día primero.
   
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
Señor y Dios mío, que por ser tan suave vuestra Santa Ley, es muy poco lo que nos pedís y todo para nuestro provecho, pues no mandáis cosa que no sea muy justa y que no nos encamine a la salvación de las almas; por la dulzura con que encaminasteis el alma de San Narciso a tan alto estado de perfección, os suplico, que facilitéis en mí cualquiera penalidad, a fin de que yo obedezca a vuestros mandamientos; y así como por inspiración vuestra fue San Narciso a Augusta, a reducir el alma de Afra con las de su casa y de otras muchas, desterréis, Señor, de la mía la idolatría de los apetitos y vanidades del mundo, queráis concederme por los meritos de mi glorioso Protector una muerte acordada, y lo que os pido, si ha de ser para mayor honra y gloria vuestra, y provecho de mi alma. Amén.
    
Aquí rezarás tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con la Oración «Gloriosísimo Padre San Narciso…», y después otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías, como en el día primero.
   
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
Señor y Dios mío, que para mostrar vuestra justicia tenéis aparejadas las penas del Infierno en donde los transgresores de vuestra Santa Ley pagan por toda una eternidad el castigo merecido de sus culpas en una tirana esclavitud del demonio, por los méritos de San Narciso, y por la energía con que supo convencer a tan gran enemigo, os suplico que me hagáis la gracia de que quede yo convencido de mis culpas, y que sea encaminada por el camino del Cielo: abridme, Señor las potencias del alma, para que reconociendo cuán miserable estado es el de aquella esclavitud, me aparte de ella aborreciéndola con todos mis cinco sentidos; y concededme por la intercesión de mi glorioso Protector una muerte acordada, y lo que os pido, si ha de ser para mayor gloria vuestra y provecho de mi alma. Amén.
    
Aquí rezarás tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con la Oración «Gloriosísimo Padre San Narciso…», y después otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías, como en el día primero.
   
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
Señor y Dios mío, que para mostrar el amor que nos teníais, quisiste padecer una muerte y pasión cruelísima, en que diste toda la Sangre de tu Santísimo cuerpo; por aquel misterioso martirio de San Narciso en las tres heridas, y a tiempo en que estaba haciendo memoria de vuestra Santísima Pasión y por la copiosa sangre que de ellas salió, os suplico, que me hagáis el favor de que muera yo, a lo menos mártir de todas las pasiones terrenas, coronándome victorioso por haberlas vencido con el amparo y memoria de vuestra santísima Pasión, alcanzando por este medio, y por el de mi glorioso Protector, una muerte acordada, y lo que os pido en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria vuestra y provecho de mi alma. Amén.
    
Aquí rezarás tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con la Oración «Gloriosísimo Padre San Narciso…», y después otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías, como en el día primero.
   
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición.
   
Señor y Dios mío, que para premiar a los que fielmente os sirvieron en esta vida tenéis en el Cielo un Reino glorioso en donde gocen para siempre, en compañía de los Ángeles y Serafines, de vuestra bienaventurada vista: por los méritos de vuestro fiel ministro y Protector mío San Narciso, que desde pequeño cumplió en todo vuestra voluntad y buscó vuestra gloria, os suplico que abraséis mi corazón con un ardentísimo deseo de imitar a un tan gran Santo; y pues es tan universal amparo de cuantos acuden a él sin que ninguno quede sin consuelo, por su medio e intercesión, haced, Señor, que este me valga, y que yo alcance una muerte acordada, y el favor que os pido en esta Novena, y merezca después gozar de vuestra presencia, en compañía de mi Santo y Protector por toda una eternidad. Amén.
    
Aquí rezarás tres Padre Nuestros y tres Ave Marías con la Oración «Gloriosísimo Padre San Narciso…», y después otros tres Padre Nuestros y tres Ave Marías, como en el día primero.
    
En este ultimo día, o en otro de la Novena, se ha de Confesar y Comulgar para merecer con esta última disposición el favor que se desea y pide, sino lo hubiese ya conseguido, que en tal caso servirá para dar gracias a Dios y al Santo.

AYUNOS Y ABSTINENCIA EN AMÉRICA HISPANA

BREVE “Ad hoc nos Deus unxit”, RECONOCIENDO LOS USOS DE ESPAÑA EN LA MISA

Cuando se publicó el Misal Romano de San Pío V, se reconoció que los ritos y usos propios que tuviesen más de 200 años de uso continuado e ininterrumpido seguirían vigentes. Pero había surgido un conflicto por causa que en España, el uso continuado era el de la Alma Iglesia Primada de Toledo se había conservado y expandido a otras diócesis. Esta dificultad de implementar el Misal Romano ante los usos propios de España, fue presentada por varios clérigos estudiados en nombre del rey Felipe II, y al ser expuestos ante San Pío V, en un gesto de moderación, permitió que se conservasen las costumbres litúrgicas propias de España mediante el breve “Ad hoc nos Deus unxit”, y ordenó que este se imprimiese en los Misales publicados en España o para este país.
   
Por primera vez, traemos aquí el texto tanto en el original latín como la traducción por el sacerdote Juan Postíus y Sala CMF.
 
LATÍN
Pius Papa V. Ad perpétuam rei memóriam.
    
Ad hoc nos Deus unxit óleo lætítiæ, ad hereditátis suæ partícipes effécit, ut ad ipsíus sacerdótium tamquam Áaron vocáti, non solm ea, quæ ad divínum cultum pértinent, salúbriter disponámus, verum étiam, ea, quæ aliquándo per Nos statúta fúerunt, salúbrius moderémur, ac álias désuper disponáums, prout rerum et personárum qualitáte pensáta, conspícimus in Dómino salúbriter expedíre- Sane licet álias Nos, postquam cupiéntes ut unus et idem modus in psalléndo in Dei Ecclésia haberétur, Breviárium, cujus formam ab ómnibus observári debére volúimus, ímprimi mandaverámus, deínde vero novum Missále, ut illud cum Breviário concordáret, publicári voluerímus: cum tamen, ut primum diléctus fílius Magíster Ludovícus de Torres Malcitánus, et Cámeræ Apostólicæ Cléricus, Romam ex Hispaniárum Regnis, ad quæ de mandáto nostro pro certis grávibus negótiis ad Rempúblicam Christiánam spectántibus se contúlerat, rédiit, Nos ad plenum certióres reddíderit de alíquibus dificultátibus, quæ in illis bártibus ex Missáli hujúsmodi oriebátur, prout sibi a quibúsdam gravíssimis viris ad hunc efféctum a charíssimo in Christo fílio nostro Philíppo Hispaniárum Rege Cathólico deputátis, relátum fuit: Nos ejus dictis indúbiam adhibéntes fídem; motu próprio, non ad alicújus Nobis super hoc oblátæ petitiónis instántiam, sed ex ea nostra sciéntia ac de Apostólicæ potestátis plenitúdine, hæc in Missáli nostro quoad Huspaniárum Regna dúximus reformánda.
    
Quorum primus est, ut quóad cantum benedictiónis Cérei Paschális, Præfatiónis, Oratiónis Domínicæ, intonatiónes Cántici Angelórum, Sýmboli Apostolórum, et Flectámus génua, Humiliáte cápita vestra Deo, Ite missa est, Benedicámus Dómino, et ad réliqua quorum cantus formam in novo Missáli propónimus, illa juxta Ecclésiæ Toletánæ formam in Hispaniárum Regnis ab antiquíssimo témpore recéptan decantétur: in Cánone quoque Missæ, post Románi Pontíficis et Præláti nómina, Regis méntio prout háctenus in dictis pártibus servári sólitum est, fíeri debére: simíliter in Oratiónibus, die Véneris Crucis, et benedictióne Cérei Paschális, loco nóminis pro témpore existéntis Románi Imperatóris, quod ínibi nominári vólumus, Hispaniárum Regis memóriam juxta antíquum eárum pártium stylum nominétur. Ínsuper quóque in mandáto, quod Féria quinta in Cœna Dómini légitur de sero, possit decantári Evangélium illíus diéi, prout háctenus consuétum est. Quóque in Missálibus in pártibus illis impriméndis possint appóni Offícia própria Missárum Sanctórum illíus Provínciæ, prout fúerant appósita in Breviário. In confessióne quóque per Sacerdótem dicénda nominári possit nomen Patróni Órdinis vel Ecclésiæ.
     
In Missis quóque solémnibus Evangélium in áliquo púlpito, prout moris est in pártibus illis, absque eo quod illíus liber teneátur a Subdiácono, cantári possit. Thuriferárius quóque, non autem Diáconus, Chorum thuríficet. Unus ex Acólythis quóque, non áutem Subdiáconus, existéntibus in Choro pacem ferat. Ínsuper ne Sacérdos, quando ad Missam celebrándam exit, Cálicem manu, et Corporália in bursa ferat: in princípio quóque Missæ vinum et aquam in cálice ponat. Sacérdos quóque cum manus élevat exténsas, ambas ad altáre versas, non autem ad ínvicem oppósitas téneat. Quodque témpore Communiónis manu sacraméntum de pátena assúmat, nom áutem cun lingua. Prætérea Oratiónes, quas Sacerdótes dícere tenéntur dum se índuunt, et éxuunt finíta Missa, non juxta hujus Missális præcéptum, sed prout háctenus in illis pártibus recitáre consuevérunt, recitáre possint, per præséntes vólumus, statúimus, et declarámus.
   
Distríctius inhibéntes quibúsvis étiam locórum Ordináriis, et áliis ad quos spectat, in virtúte sanctæ obœdiéntiæ, ac sub excommunicatiónis, alíisque arbítrio nostro moderándis, infligéndis et imponéndis pœnis, ne super præmíssis quovis modo se intromíttere, aut illos molestáre áudeant vel præsúmant. Decernéntes quóque præséntes lítteras nullo úmquam témpore sub quibúsvis simílium vel dissimílium gratiárum revocatiónbus, suspensiónibus, limitatiónibus, derogatiónibus, et áliis contráriis dispositiónibus comprehéndi nullátenus posse, sed semper ab illis excéptas, et quóties illæ emanábunt tóties in prístinum statum restitútas, repósitas, et plenárie reintegrátas esse étiam sub quacúmque Data, sicque ab ómnibus censéri: et ita per quoscúmque Júdices, et Commisários quavis auctoritáte fungéntes, étiam causárum Palátii Apostólici Auditóres, ac sanctæ Ecclésiæ Románæ Cardináles, subláta eis, et eórum cuílibet, quavis áliter judicándi facultáte, judicáre debére: írritum quóque et ináne quídquid secus super his a quóquam quais auctoritáte sciénter vel ignoránter contígerit attentári. Non obstántibus lítteris nostris forsan in Missáli per Nos Édito impréssis, ac ómnibus et síngulis in eo continéntis prohibitiónibus, cláusulis, derogatiónibus, et decrétis, quas Nos ad efféctum præséntium in dictis pártibus locum sibi vendicáre non posse, nec debére decérnimus, et quibúsvis áliis Apostólicis, necnon in Provinciálibus et Synodálibus Concíliis éditis speciálibus vel generálibus constitutiónibus et ordinatiónibus, ac quibúsvis étiam juraménto, confirmatióne Apostólica, vel quavis firmitáte ália roborátis, statútis et consuetudínibus, cœterísque contráriis quibuscúmque. Ut áutem præséntes lítteræ ómnibus innotéscant, et in iis conténta quæcúmque ab ómnibus observéntur, vólumus, et distrícte præcipiéndo ómnibus et síngulis librórum impressóribus in pártibus illis consisténtibus mandámus, ut illas in cujúslibet Missális princípio ímprimant, et ímprimi curent; álias illis non appósitis et impréssis, præséntes in pártibus illis némini suffragéntur.
    
Datum Romæ apud sanctum Petrum sub Ánnulo Piscatóris die xvij. Decémbris M.D.LXX. Pontificátus nostri Anno quinto.
    
Fernándus de Torres.
   
Antónius Calórius.
 
TRADUCCIÓN
   
Pío Papa V. Para perpetua memoria.
   
Para esto Nos ungió Dios con el óleo de la alegría y nos hizo partícipes de su heredad, para que llamados como Aarón a su sacerdocio, no sólo dispongamos saludablemente las cosas que al culto divino pertenecen, sino también moderemos más saludablemente las mismas cosas por Nos en algún tiempo estatuidas y aun dispongamos otras según que, mirada la cualidad de las cosas y de las personas, juzguemos en el Señor convenir saludablemente. En efecto, aunque Nos en otra ocasión por desear que se tuviese en la Iglesia de Dios la única manera de salmodiar, mandamos imprimir el breviario cuya forma quisimos fuese por deber observada por todos, y luego dispusimos que se publicase el nuevo Misal para que concordase con aquel; sin embargo, tan luego como nuestro amado hijo el Maestro Luis de Torres, malagueño y clérigo de la Cámara Apostólica regresó a Roma desde los reinos de España, adonde por mandado nuestro había ido por ciertos negocios graves que afectan a la República Cristiana y Nos enteró plenamente de algunas dificultades que en aquellas partes se originaban de este Misal, según que gravísimos varones le habían referido por expreso encargo de nuestro carísimo hijo Felipe, Rey católico de las Españas: Nos, prestando indudable fe a sus dichos, motu proprio, no a instancia alguna que sobre esto se nos haya ofrecido, sino por la plenitud de la potestad apostólica, hemos juzgado reformar en nuestro Misal, por lo que a las Españas se refiere, las cosas siguientes.

De las cuales, la primera es que, en cuanto al canto de la bendición del Cirio Pascual, del Prefacio y de la Oración Dominical, a las entonaciones del Cántico de los Ángeles, del Símbolo de los Apóstoles y del Flectámus génua, Humiliáte cápita vestra Deo, Ite missa est, Benedicámus Dómino, y demás, cuya forma de canto proponemos en el nuevo Misal, se cante todo ello según la forma de la Iglesia Toledana recibida en los reinos de las Españas desde antiquísimo tiempo. Que en el Canon de la Misa, después de los nombres del Romano Pontífice y del Prelado, se debe hacer mención del Rey, como hasta aquí en dichas partes se ha acostumbrado a observar. Igualmente, en las oraciones del día Viernes de la Cruz, y en la bendición del Ciro Pascual, en lugar del nombre del Emperador de Romanos reinante que en tales casos queremos se nombre, se debe nombrar la memoria del Rey de las Españas conforme al estilo antiguo de aquellas partes. Además, que en el Mandato, que en féria quinta in Cœna Dómini se lee por la tarde, se pueda cantar el Evangelio del día como se acostumbró hasta aquí. Y que en los Misales que se hayan de imprimir en aquellas partes puedan ponerse los oficios propios de las Misas de aquella provincia como se habían puesto en el Breviario. Y que en la confesión que debe decir el sacerdote, se pueda nombrar el patrono de la Orden o de la iglesia.

Y que en las Misas  solemnes se pueda cantar el Evangelio en algún púlpito según costumbre de aquellas partes, sin que el Subdiácono tenga el libro. Y que el Turiferario, y no el Diácono, inciense al coro. Y que uno de los acólitos, y no el Subdiácono, lleve la paz a los del coro. Además, que el sacerdote, cuando sale a celebrar la Misa, no lleve el cáliz en la mano, ni los corporales en la bolsa, y que al principio de la Misa ponga el vino y el agua en el cáliz. El propio sacerdote, cuando eleve extendidas las manos, que las tenga ambas vueltas hacia el altar, no opuestas entre sí. Y que al tiempo de la Comunión tome de la patena con la mano, no con la lengua, el sacramento. Y además, que las oraciones que los sacerdotes deben decir mientras se visten o desnudan acabada la misa, puedan rezarse no según el precepto de este Misal, sino como hasta aquí en aquellas partes se acostumbró rezarlas.

Esto por la presente queremos, estatuimos y declaramos; mandado muy estrechamente a todos aun a los Ordinarios de los lugares y demás a quienes toca, en virtud de santa obediencia y bajo las penas de excomunión y otras que a nuestro arbitrio se han de moderar, fulminar e imponer, que de ninguna manera se entrometan en las predichas cosas, ni se atrevan o presuman molestarlos. Disponiendo además que de ningún modo y en ningún tiempo se puedan considerar las presentes letras comprendidas debajo de cualesquiera revocaciones, suspensiones, limitaciones y derogaciones de gracias semejantes o desemejantes y de cualesquiera otras contrarias disposiciones, sino que siempre quedarán exceptuadas de ellas y que cada vez que emanaren, otras tantas serán restituidas, repuestas y plenariamente reintegradas, bajo cualquier data, y que todos deben pensar así. Y así deberán juzgar todos los jueces y comisarios que ejerzan autoridad, y aún los auditores de las causas del Palacio Apostólico y los Cardenales de la Santa Iglesia Romana, quitando a todos y cada uno de ellos la facultad de juzgar de otro modo, siendo además írrito y nulo cuando sobre esto, a sabiendas o por ignorancia aconteciere ser atentado por cualquiera con cualquier autoridad.
    
No obstante nuestras letras, aún acaso las impresas en el Misal por Nos editado, y todas y cada una de las prohibiciones, cláusulas, derogaciones y decretos contenidos en él, que Nos mandamos no poder ni deberse vindicar en dichas partes al efecto de las presentes, y no obstante cualesquiera otras constituciones u ordenaciones apostólicas o de concilios provinciales y sinodales o generales, aun las robustecidas con juramento, confirmación apostólica u otra garantía, y todos los estatutos y costumbres y cualesquiera otras cosas contrarias. Y para que las presentes letras sean de todos conocidas y por todos sean observadas las cosas en ellas contenidas, queremos y bajo estrecho precepto mandamos a todos y cada uno de los impresores que hay en aquellas partes que las impriman y cuiden imprimirlas al principio de todo Misal; de otra suerte, no poniéndolas ni imprimiéndolas, a nadie las presentes le valdrán en aquellas partes.

Dado en Roma junto a San Pedro bajo el Anillo del Pescador el día 16 de Diciembre de 1570, el año quinto de nuestro Pontificado.

Francisco de Torres.
   
Antonio Calorio.

LOS CATÓLICOS BRITÁNICOS QUE LUCHARON POR FRANCO

Traducción del artículo publicado por Luca Fumagalli en RADIO SPADA.
  
Durante los años turbulentos de la Guerra Civil Española, entre 1936 y 1939, los nacionalistas vieron el conflicto como un tipo de cruzada contra todos los que tramaban destruir la Iglesia. Así fue que los informes de las atrocidades cometidas por los republicanos contra los sacerdotes, monjas y edificios sagrados, llevaron a muchos católicos europeos a movilizarse en favor de los soldados de Francisco Franco.
    
En el Reino Unido, los defensores de los nacionalistas fueron numerosos (solo Graham Greene y unos pocos fueron excepciones). El mismo gobierno británico, aunque oficialmente neutral, se alineó secretamente con los nacionolistas, dispuestos a conjurar la amenaza comunista a toda costa.
  
Entre los más activos polemistas “papistas” en apoyo de la causa de Franco estaba el periodista Douglas Francis Jerrold, simpatizante del fascismo italiano. Jerrold había estado personalmente involucrado en los planes que condujeron a los eventos de Julio de 1936, cuando dos agentes de inteligencia británicos, su amigo Hugh Pollard y el capitán Cecil Bebb, volaron con Franco desde las Islas Canarias a Marrueco, tan pronto se puso en movimiento el golpe de estado. En su autobiografía Georgian Adventure (1938), Jerrold relata la empresa con el gusto de un joven temerario, mas el entusiasmo agregado de numerosas y sorprendentes anécdotas. El infatigable periodista, que escribió decenas de artículos sobre los eventos en España, fue un amante de las invectivas. Una vez escribió que los voluntarios que iban a luchar por los republicanos estaban apoyando una causa repugnante, no solo para las conciencias de todos los católicos en el Imperio,sino también para la mayoría de los cristianos ingleses de cualquier denominación.
  
Tales ideas fueron compartidas por Charles Petrie, Arnold Lunn, el padre Francis Woodlock SJ, Bernard Wall, Michael de la Bédoyère y muchos otros intelectuales católicos. Además, no debe olvidarse que la simpatía por los fascismos mediterráneos estaba muy propagada entre los círculos “papistas” británicos de la década de 1930s (en contraste, el nazismo fue despreciado por su manifiesto neopaganismo). Más allá del odio al comunismo y el secularismo, el apoyo por los regímenes fascistas español e italiano fue también motivado por el anticapitalismo promovido por, entre otros, por Hilaire Belloc y G. K. Chesterton. Por su parte, la futura cuñada de Evelyn Waugh, la señorita Gabriel Herbert representaba el entusiasmo por la cruzada de Franco que infectó a muchos jóvenes de la época: Ella viajó a España y dio su ayuda a los nacionalistas que trabajaban como personal de ambulancia (como Cordelia de Brideshead Revisited). Incluso el Partido Laborista, que tenía muchos miembros entre los trabajadores migrantes católicos de Irlanda, miraban a los republicanos con sospecha.
    
El comité “Amigos de la España Nacional”, fundado al estallar el conflicto y casi exclusivamente religioso en su naturaleza, floreció incluso en Escocia gracias a los esfuerzos del general Walter Maxwell-Scott y el coronel Rupert Dawson. A lo largo del curso de la guerra, esta asociación nunca cesó de expresar su cercanía a la confraternidad española que estaba sufriendo un prolongado martirio debido a la tiranía, anarquía y comunismo. También de acuerdo a las intenciones del comité, los eran necesariamente eliminados para segurar el triunfo de la unidad, orden, libertad y religión.
  
El cardenal arzobispo de Westminster, Arthur Hinsley, quiso formar otra organización para proporcionar ayuda humanitaria a los nacionalistas. En la dirección, entre otros, estaban el señor Fitzalan de Derwent y el señor Howard de Penrith. También estaba Evelyn Waugh, aunque su entusiasmo por Franco era limitado (la parcialidad que había mostrado hacia Mussolini ya había alenado las simpatías de muchos de sus escritores que fueron sus amigos; era inútil, pues, ir demasiado lejos).
  
Los otros obispos ingleses tampoco dejaron de hacer su parte. Al comienzo de la Guerra Civil dirigieron una cordial carta de apoyo a la jerarquía española, y en los años siguientes continuaron dando su máximo para ayudar a las víctimas. Incluso George Orwell –que fue voluntario por el lado republicano y luego regresó a casa derrotado y desilusionado– fue forzado a admitir que la Iglesia Católica en Gran Bretaña estaba unida en sus simpatías por Franco.
   
Finalmente, gracias a los esfuerzos de los soldados españoles y la ayuda internacional, la lucha contra los republicanos fue exitosa. Sin embargo, en ese año terrible de 1939, los problemas para Europa apenas estaban comenzandos…

DEL HOLOCAUSTO SEXUAL CONCILIAR Y MALVERSACIÓN ESTADOUNIDENSE

Traducción de los Comentarios de los Padres de TRADITIO.
  
   
El obispón Howard James Hubbard, de Albany, Nueva York, posa con el primer antipapa pedófilo, el non sancto Juan Pablo II Wojtyła.
Fue bajo el régimen de Wojtyła en 2002 que la red internacional de presbíteros pervertidos violando y sodomizando a los niños vino por primera vez a la atención de los conciliares y el gran público.
Por 18 años, Hubbard había negado su complicidad en un masivo encubrimiento de crímenes pedófilos en Albany. Incluso Hubbard fue acusado personalmente en cinco casos.
Ahora el gato está fuera de la bolsa, y Hubbard fue forzado a confesar que había mentido por 18 años sobre su culpa.
   
Después de diez y ocho años de negar su participación, se hizo público por orden de un tribunal de Nueva York el 25 de Marzo de 2022, que Howard James Hubbard, de Albany, NY, admitió en una declaración jurada que había mentido sobre su inocencia, que de hecho había estado involucrado en un masivo encubrimiento de crímenes pedófilos por presbíteros en su diócesis conciliar. Además, él es sujeto de cinco casos pendientes presentados contra él personalmente bajo la Ley de víctimas infantiles de Nueva York, involucrando niños y niñas.
    
Hubbard admitió que operó una red de evasión para su cuerda de presbíteros conciliares pedófilos, que serían nominalemte referidos a tratamiento y luego puestos de vuelta en parroquias conciliares. Él no daba ninguna noticia a los feligreses y padres de familia conciliares. Hubbard afirmó que no tenía obligación de informar los crímenes a la policía. Cynthia LaFave, una abogada involucrada en algunos casos, declaró: «La transcripción [de la declaración de Hubbard] será leída con horror por el público. El público verá la culpabilidad de la diócesis [conciliar] en perpetuar una cultura de abuso sexual por presbíteros que fue permitodo continuar por décadas» [Parte de la información para este Comentario proviene de NBC Nueva York].
    
Católicos tradicionales, el tribunal de Nueva York ordenó la publicación de la declaración del obispón Hubbard porque Hubbard ya había roto la privacidad comentando sobre su contenido en el Times Union, el periódico de Albany, la ciudad capital del estado de Nueva York, y defendiendo su manejo de las denuncias criminales. Parece que la complicidad de Hubbard era conocida, al menos en los escalones superiores de la diócesis. Incluso su secretario estaba tan preocupado que grabó y entregó a la policía varias conversaciones en las cuales Hubbard admitía su complicidad. El caso de Hubbard es solo el más reciente eslabón de crímenes pedófilos que continúan siendo perpetrados bajo el antipapa apóstata Francisco Bergoglio y sus antecesores Benedicto XVI Ratzinger y Juan Pablo II Wojtyła.
   
   
William “Billy” Riley, jefe del comedor conciliar en Worcester, Massachusetts bajo el obispón Robert Joseph McManus, ha sido suspendido bajo acusaciones que estaba exigiedo sexo a las prostitutas a cambio de la sopa que les daba.
El propósito de la locación se suponía que era alejar a las mujeres de la prostitución, ¡pero la operación conciliar era en realidad aumentar la prostitución!
    
Primero, la Iglesia conciliar fue atrapada en crímenes sexuales pervasivos contra niños. Luego Francisco Bergoglio y varios de sus obispones, presbíteros y “monjas” fueron atrapados malversando fondos caritativos conciliares. Ahora, los laicos han sido atrapados exigiendo sexo a los pobres receptores de comida de un comedor conciliar. El viejo refrán «El pez muere por la cabeza», y eso es ciertamente una descripción apropiada de los antipapas de la Iglesia Conciliar del Nuevo Orden: El non sancto Pablo VI Montini, el non sancto Juan Pablo II Wojtyła, Benedicto XVI Ratzinger, y Francisco Bergoglio.
    
El 11 de Marzo de 2022, el localmente conocido jefe de un comedor conciliar en Worcester, Massachusetts, fue suspendido mientras la diócesis investiga numerosas acusaciones que por años él había coaccionado a mujeres pobres por sexo a cambio de comida. Se supone que el comedor era para ayudar a las mujeres a salir de la prostitución, pero en cambio estaba extorsionándolas a mucha más prostitución.
    
Esto es todavía otro caso de diócesis estando completamente perdido el contacto con cómo gastan el dinero de sus feligreses. La Iglesia Conciliar no se preocupa por el dinero confiado a ella. No hay auditoría de los fondos manejados por el “clero” frecuentemente corrupto. Esa es la razón por la que el dinero es malversado tan fácilmente. Y la situación no ha cambiado puesto que la Iglesia Conciliar del Nuevo Orden remplazó a la Iglesia Católica como la Iglesia “institucional” en 1964 en el Anticoncilio Vaticano II [Parte de la información para este Comentario proviene del Servicio de Noticias Crux].
   
Católicos tradicionales, la única manera de detener estos crímenes es cortar la válvula financiera que los soporta. Si tienes familia, amigos y colegas que están asociados con la Iglesia Conciliar, deberías considerar tu obligación moral el informarles lo que está pasando en su iglesia y llamarlos a dejar de contribuir ni un céntimo a su iglesia inmoral. Aun cuando estos crímenes sean informados en los periódicos y la internet, te sorprenderá cuán ignorantes son estos conciliares sobre lo que pasa en su propia iglesia corrupta. Un sondeo reciente mostró que dos de cada tres conciliares eran ignorantes de los notorios crímenes pedófilos del conciliar Theodore McCarrick, que violó y sodomizó jóvenes a lo largo de la Costa Este de los Estados Unidos, y fue por dos semanas sujeto de cobertura de historias noticiosas en televisión, radio e internet.