miércoles, 22 de agosto de 2012

SERMÓN DE LA FIESTA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, POR EL PADRE BASILIO MÉRAMO



Amados hermanos en nuestro Señor Jesucristo:

En esta fiesta del Inmaculado Corazón de María, instituida por el papa Pío XII en plena guerra, después de consagrar la humanidad al Inmaculado Corazón, quiso que en la Octava después de la fiesta de la Asunción se celebrase la fiesta del Inmaculado Corazón de María.

La devoción al Inmaculado Corazón de María, como nosotros sabemos según San Juan Eudes, es la misma al Sagrado Corazón de Jesús; son dos devociones que expresan una misma realidad, el amor de nuestro Señor por nosotros y el amor de nuestra Señora que ama a su Hijo y nos ama a nosotros como a hijos suyos también. Lo vemos en el evangelio de San Juan: Ella es recibida por San Juan como Madre y Ella recibe a lo recibe a él y a todos nosotros como hijos suyos.

Aquí quiero hacer una observación, y es que no hay porqué enmendarle la plana al Ave María agregando “Madre nuestra”, también como en otras ocasiones lo he mencionado y, es más, cuando digo una cosa e insisto en ella, me baso teológicamente para decirlo, con lo cual no importa que cualquier otro padre o cualquier otro obispo así lo diga, porque así pierde, por no seguir la teología de la Iglesia. Me refiero a que no se dice “por nosotros los pecadores”, porque los pecadores no son los unos como si los otros no lo fueran, es un artículo relativo y aquí no hay ninguna relatividad; todos sin excepción somos pecadores, entonces no son los pecadores y los no pecadores. Sin agregarle además “Señora”, porque en latín no decimos en el Ave María “dómina”, son colombianismos, mejicanismos, argentinismos, que se le agregan.

Entonces ciñámonos a la liturgia romana. Lo mismo ocurre en el Padrenuestro, le colocan un “Señor” donde no lo lleva, entonces las personas que dirigen el Rosario, por favor no cometan esos errores, porque quienes vienen por primera vez lo aprenden mal y eso es lamentable; en el colegio las profesoras no han podido aprender, porque el sacerdote anterior les enseñó así y el anterior también, y se termina por no decirles más porque da pena, pues no entienden, pero en esta capilla sí deben entender y espero que se comprenda que no es un capricho, es por una concesión que se convierte en error teológico introducido por agregar artículos que no hay y una palabra puede convertirse en un error.

En la Iglesia es así: una simple “y” (en latín “que”) en el “Filioque” que no admiten los ortodoxos constituye una herejía, una “i” de más que se le agrega al homoiousios, en vez de homoousios en griego, la herejía de Arrio. Ni una iota. No quiere decir que no sea verdad que es Madre nuestra, es muy Madre nuestra como ya lo acabamos de ver en el evangelio, que es Madre de la Iglesia; es entonces Madre nuestra, pero si les vamos a agregar a las oraciones todas las verdades, no acabaríamos nunca. También en otras oraciones como la Salve. En el Credo agregamos un segundo creo, “creo en Dios Padre y creo en Jesucristo”, etcétera. Nos acostumbramos a agregarle y por eso cuando nos cambian en el Padrenuestro “deudas” por “ofensas”, por esa mala costumbre nos tragamos el cuento.

Nuestra Señora, primera garantía de salvación. La epístola de esta fiesta, tomada de uno de los libros Sapienciales, el Eclesiástico, y que la Iglesia le aplica a nuestra Señora, como a Madre de la Sabiduría, que es nuestro Señor, la Sabiduría Eterna, increada; Ella, Madre de Dios, Madre de la Sabiduría Eterna, Madre de nuestro Señor Jesucristo, predestinada desde toda eternidad, ab initio, ante ómnia saécula. Todos esos pasajes que parecieran ininteligibles, no se entienden si no los situamos dentro de la predestinación, ab aeterno, de la Santísima Virgen en el mismo decreto de la Encarnación, en el mismo decreto que desde toda la eternidad Dios promulgó, para que el Verbo se hiciera carne; en ese mismo decreto se promulgó que nuestra Señora sería la Madre de Dios y de esa predestinación brota toda la gloria y todo el honor de nuestra Señora, por ser la predestinada desde siempre a ser la Madre de Dios y de ahí todos los privilegios, por su maternidad divina.

De ahí todo su poderío, todo su señorío, toda su realeza y el triunfo bajo la impronta de su Inmaculado Corazón; de ahí tantas promesas en ese triunfo muchas veces mal interpretado, mal entendido, mal situado. Bástenos por lo menos saber sobre todo en la hora presente, que después de todo esto, de esta apostasía, de esta pérdida de la fe, de esta pasión de la Iglesia, tendrá lugar el triunfo del Inmaculado Corazón, que no forma sino el mismo y único triunfo de nuestro Señor Jesucristo.

Todo colabora al bien de aquellos que Dios ama, esta es la importancia de ser, de pertenecer a aquellos que Dios ama y todos somos amados de Dios, el problema está en que nos excluimos de ese amor divino voluntariamente y por eso se forman dos bandos, dos genealogías, dos razas: la raza de los benditos en nuestra Señora y la raza de los malditos en Eva y la serpiente. De ahí viene el odio irreconciliable y por eso es un signo, como decía San Luis María Grignión de Montfort, un signo de la predestinación el que nosotros veneremos a nuestra Señora, seamos sus fieles y verdaderos devotos, porque hay infieles y falsos devotos. Siendo entonces, sus fieles y verdaderos devotos pertenecemos a esa raza de los hijos de María y tenemos así la garantía de nuestra Salvación.

No es, por tanto, una devoción más o que yo le rece a San Pedro, o a San Juan, o a San Pablo, o al Santo que más me guste, porque nuestra Señora está por encima de todos los santos y ángeles del cielo, está al lado de Dios y es nuestro escudo, nuestra abogada y nuestra protectora y bajo todos esos títulos tenemos que invocarla para que Ella aplaste a la serpiente, la cabeza de Satanás.

Pidámosle esa confianza y amor filial a Ella, para que amemos más y mejor a nuestro Señor Jesucristo a pesar de todas nuestras miserias. +

PADRE BASILIO MERAMO
22 de agosto de 2001

martes, 21 de agosto de 2012

CONGRESISTA ESTADOUNIDENSE A HILLARY CLINTON: "DECÍDASE: O GUADALUPE O SANGER"

En un discurso ante la Cámara de Representantes, el congresista republicano Chris Smith, sostuvo que la visita de la Secretaria de Estado Hillary Clinton a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México y el discurso que luego pronunció en Houston, Texas, cuando recibió el Premio Margaret Sanger concedido por la cadena abortista Planned Parenthood, son completamente inexcusables.

Desde ACIPRENSA- Vía FLUVIUM

 Chris Smith, senador republicano por Nueva Jersey

Según Smith, Clinton tuvo un "gesto muy bonito" al visitar la Basílica y ofrecer un ramo de flores en nombre del pueblo estadounidense, pero advirtió que el gesto se contradice con el discurso que pronunció al recibir el Premio Margaret Sanger.

 Hillary Clinton visitando la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe
 
Margaret Sanger fue la fundadora de los movimientos abortistas en Estados Unidos
 
Smith señaló que Clinton se declaró "impresionada" por Sanger, fundadora de la Planned Parenthood.

"Con todo respeto le pregunto (a Clinton): ¿Está bromeando? ‘Impresionada’ por Margaret Sanger, quien dijo en 1921, que la 'eugenesia es la vía más adecuada y exhaustiva para resolver la discriminación racial, política, y los problemas sociales" y en 1922 dijo que "lo más misericordioso que una familia puede hacer a uno de sus niños miembros es matarlo", cuestionó Smith.

Smith señaló que Clinton declaró que Margaret Sanger emprendió una de las mayores transformaciones "de toda la historia de la raza humana".

"Transformación, sí. Pero no para bien si uno es pobre, marginado, débil, de color, vulnerable, o uno de los muchos llamados indeseables que Sanger habría excluido y exterminado de la raza humana", indicó.
Margaret Sanger propuso el aborto y la eutanasia como métodos para la segregación racial (recorte de un diario hacia 1920 donde Sanger arenga al grupo racista Ku Kux Klan)

Según el congresista, los dos actos públicos "en la Ciudad de México y en Houston nos presentan dos irreconciliables visiones del mundo."

"Por un lado, el milagro de la Virgen de Guadalupe durante cinco siglos ha traído un mensaje de esperanza, fe, paz, reconciliación y protección de los más débiles, los más vulnerables entre nosotros. Por otro lado, cada año, la Planned Parenthood de Margaret Sanger mata a unos 300 mil niñas y niños en sus clínicas de aborto dispersos por los Estados Unidos ", añadió. 
"¿Nuestra Secretaria de Estado desconoce las creencias inhumana de Margaret Sanger? ¿No se informó sobre el cruel y temerario desprecio de Margaret Sanger hacia los pobres y las mujeres embarazadas? Como mínimo, la Secretaria de Estado Clinton, debería devolver el Premio Sanger".

Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de la defensa de los no-nacidos, ruega por nosotros

viernes, 3 de agosto de 2012

“LA FALTA DE PROFUNDIDAD EN LOS MENSAJES ACABARÁ CON MEĐUGORJE” (MITCH PACWA SJ)

Fragmento del artículo publicado por Greg Garrison, corresponsal del Servicio de Noticias Religiosas, para Saint Louis Today. Vía SANCTE PATER.
   
El Rev. Mitch Pacwa SJ, presentador del programa de entrevistas de EWTN, quien ha estado en Međugorje e hizo un documental sobre él con el actor Martin Sheen, dijo que el Vaticano revisará cuidadosamente los mensajes reportados.
   
Mitchell C. “Mitch” Pacwa Prędota SJ
   
Por ejemplo, al comienzo, hubo una disputa entre los franciscanos asentados en Međugorje y un obispo regional [Pavao Žanić Franić, de Mostar-Duvno], quien era escéptico ante las apariciones marianas.

“Algunos de los videntes [Ivan Dragičević y Vicka Ivanković-Mijatović, N. del T.] tomaron partido y dijeron que la Virgen María estaba del lado de los franciscanos”, dijo Pacwa. “Eso es extraño. Eso es inapropiado. La Iglesia no quiere que los videntes hagan preguntas buscando conseguir respuestas. Si es de Dios, Dios tomará la iniciativa”.
   
Pacwa dijo que no hay posibilidad de que las visiones obtengan aprobación mientras continúan, y es una posibilidad remota incluso después de que se detengan.
    
Una peculiaridad que surgió fue cuando dos de los videntes de Međugorje [Vicka Ivanković-Mijatović y Marija Pavlović-Lunetti, N. del T.] dijeron que la Virgen María respaldaba un libro, “El poema del hombre-Dios”, que había sido condenado por el Vaticano. La fantasiosa biografía de Jesús de la década de 1940 escrita por María Valtorta Fioravanzi contiene detalles como una bailarina rozando a Jesús, José dándole al joven Jesús un juego de herramientas anacrónico con destornilladores y la Virgen María haciendo declaraciones como “el hombre me da asco”, dijo Pacwa.
    
“El libro había sido condenado por la Iglesia en 1959 porque decía muchas cosas tontas que contradecían lo que estaba en los Evangelios”, dijo Pacwa. “La Iglesia lo rechazó. Cualquier visión debe ser juzgada por la Revelación que existe en los Evangelios. No puedes decir lo que quieras”.
   
Lo que puede ser el desmoronamiento de las visiones de Međugorje es la falta de profundidad espiritual en los mensajes, dijo Pacwa.
    
“Esa es una crítica mucho más puntiaguda”, dijo. “No veo ese [crecimiento en profundidad espiritual] con los mensajes de Međugorje. Tienden a ser lo mismo una y otra vez. Algo que buscaría es un crecimiento en profundidad espiritual. No lo he sentido”.
    
Pacwa dijo que los teólogos del Vaticano tomarán todo eso en cuenta y que al final, a Međugorje le puede ser negada la aprobación eclesiástica.
    
“No tengo la sensación de que esto vaya a salir a la perfección. Estoy muy impresionado con varias de las cosas positivas que he experimentado allí. Tengo mucho respeto por las cosas buenas que han ocurrido. Pero no estoy va a ser ingenuo acerca de algunos de los problemas. Tiene que ser tratado, con total integridad”.

PRECIOSA SANGRE DE CRISTO, CONSUELO DE YAHVEH DIOS

A Bernabé Nwoye, vidente y propagandista de la Preciosa Sangre de Cristo, le ha revelado Nuestro Señor algunas oraciones para obtener la misericordia del Padre. Estas oraciones, llamadas "Oraciones Místicas", las dirigió Nuestro Señor Jesucristo a Dios Padre durante su Pasión y Muerte. Una de ellas es la que vamos a publicar a continuación.

ORACIÓN DE REPARACIÓN AL ETERNO PADRE
(22 de Julio, 1999)



"Todos lo que adoran mi Sangre Preciosa, consuelan a mi Padre que ama mucho a su Hijo. Mientras adoran mi Sangre Preciosa, los dolores de mi Sagrado Corazón son aliviados. El sufriente Corazón de mi Madre también será consolado. Hijos, adoren mi Sangre Preciosa y ofrézcanla a mi Padre para obtener misericordia. Escuchen esta oración. Récenla siempre en reparación por los pecados del mundo. Récenla tres veces al día cada vez que la recen, yo les aseguro que la Divina Misericordia se multiplicará. Récenla para que sean liberados del fuego de la purificación. Hijos, denla a conocer a todo el mundo". (Jesús)

Padre Eterno, te ofrezco todas las Heridas de Tu amadísimo Hijo Jesucristo, los dolores y agonías de Su Sacratísimo Corazón, y Su Preciosísima Sangre que brotó de todas Sus Heridas, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén (3 veces)

jueves, 2 de agosto de 2012

¡MI JUSTICIA DIVINA VIENE A RESTABLECER EL ORDEN Y EL DERECHO!

Apelo urgentísimo dado por Yahveh, Dios Padre Todopoderoso a un alma que es llamada Enoc por Jesús, El Buen Pastor, dado el día 08 de Julio de 2012, a las 15:45.

¡MI JUSTICIA DIVINA VIENE A RESTABLECER EL ORDEN Y EL DERECHO!



LLAMADO URGENTÍSIMO DE DIOS PADRE A LA HUMANIDAD

Pueblo mío, heredad mía, paz a vosotros.

Fuego del cielo se aproxima que purificará mi creación y mis criaturas. Mi tierra gemirá como mujer en parto, las estrellas se consternarán y los planetas se alinearán, formando fenómenos celestes jamás vistos por ojo alguno. Hijos míos, heredad mía, ya no hay marcha atrás. Mi justicia divina viene a restablecer el orden y el derecho. La humanidad sabrá de mi existencia y ningún mortal podrá dudar de mí, y mis palabras.

¡Oh humanidad, por amor a vosotros sacrifiqué a mi único Hijo para daros la salvación y mi nombre fue glorificado por su sangre derramada; pero vosotros despreciasteis el misterio del amor representado en su sacrificio; han pasado más de veinte siglos y aún continuáis dándole la espalda al Dios del amor y la misericordia!. La copa de mi justa ira se ha rebosado, vuestro pecado y desamor han quebrantado el código del amor que rige en el universo y han abierto el código de mi justicia, que es lo que muy pronto recibiréis por todo vuestro pecado, desamor e injusticia.

Toda la creación se revertirá contra vosotros, porque sois vosotros los únicos que rompéis con el equilibrio de las cosas creadas. Conoceréis pues mi justicia que todo lo purificará, que todo lo restablecerá. El universo ha comenzado su agitación, fuego del cielo está en camino que os despertará de vuestro letargo espiritual y os hará reconocer mi existencia como único y verdadero Dios. Mi nombre está olvidado y distorsionado por la inmensa mayoría de la humanidad; vuestros dioses son tan numerosos como vuestras ciudades y tantos como las calles que hay en Jerusalén son los altares de infamia que habéis levantado para ofrecer incienso a Baal. ¡Os aseguro que vuestros dioses no os salvarán en el día de vuestra angustia!.

Mi creación está a punto de ser transformada y todo volverá como al comienzo. Todas mis criaturas guardarán el equilibrio del amor y ya no habrá más injusticia, ni pecado. Todo pasará a manos de mi pueblo elegido y mi voluntad se hará en los cielos y en la tierra como está escrito. Preparaos pues, porque el fuego de mi justicia ya cabalga con dirección a la tierra; vestíos de sayal y haced penitencia, porque la hora de mi justicia está cerca. Que la paz de Dios habite en vuestros corazones, hombres de buena voluntad. Vuestro padre, Yahvé, Señor de las Naciones.

Dad a conocer mis mensajes, en todos los confines de la tierra.

miércoles, 1 de agosto de 2012

LOS ENEMIGOS DE LA IGLESIA, LOS COMUNISTAS Y LOS MASONES, HICIERON UN ESFUERZO ORGANIZADO PARA INFILTRAR A LA IGLESIA CATÓLICA

Del libro "La verdad de lo que le ocurrió realmente a la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano II", de los hermanos Miguel y Pedro Dimond, OSB.

 La Masonería, desde sus orígenes, ha buscado infiltrarse en el seno de la Iglesia para destruirla y construir la Religión del anticristo

Papa León XIII, Dall’alto, # 2, 15 de octubre de 1890: “No es necesario ahora enjuiciar a las sectas masónicas. Ellas ya están juzgadas; sus fines, sus medios, sus doctrinas, y sus acciones, son por todos conocidos con certeza indiscutible. Poseídas por el espíritu de Satanás, del cual son su instrumento, se queman como él por su odio mortal e implacable a Jesucristo y a su obra; y se esfuerzan por todos los medios por derrocarla y eliminarla(1).

Papa León XIII, In ipso, # 1, 3 de marzo de 1891: “Sin embargo, duele pensar que los enemigos de la Iglesia, unidos en una conspiración tan malvada, trabajen para debilitar e incluso, si es posible, eliminar completamente ese edificio maravilloso que Dios ha erigido como un refugio para la raza humana(2).
León XIII denunció fervorosamente (en sus homilías y encíclicas) la conspiración judeomasónica-comunista para destruir a la Iglesia Católica.

Es un hecho conocido que los comunistas y los masones hicieron un esfuerzo organizado para infiltrar la Iglesia católica. Ellos enviaron a un gran número de sus hombres al sacerdocio para colocarlos en cargos altos con el fin de debilitar y atacar a la Iglesia.

La Sra. Bella Dodd pasó la mayor parte de su vida en el Partido Comunista de América (Estados Unidos) y si el partido hubiera ganado la Casa Blanca habría sido designada Procuradora General. Después de su deserción, ella reveló que uno de sus puestos de trabajo como agente comunista era animar a los jóvenes radicales (que no siempre eran comunistas con carnet de pertenencia) que entraran en los seminarios católicos. Ella dijo que antes de abandonar al partido en los EE.UU., había alentado, siendo ella una comunista, a casi mil jóvenes radicales que se infiltraran en los seminarios y las órdenes religiosas.

Bella Dodd, ex-comunista convertida al catolicismo, reveló escalofriantes detalles de la irrupción comunista en los seminarios católicos de Estados Unidos

El hermano Joseph Natale, fundador del Monasterio de la Sagrada Familia, estuvo presente en una de las conferencias de Bella Dodd en los primeros años de la década de 1950. Él declaró lo siguiente:

“Escuché a esa mujer por cuatro horas y me tenía con los pelos de punta. Todo lo que ella dijo se ha cumplido al pie de la letra. Se podría pensar que ella era el profeta más grande del mundo, pero no era ningún profeta. Sólo estaba haciendo una exposición, paso por paso, del plan de batalla de la subversión comunista contra la Iglesia católica. Ella explicó que, de todas las religiones del mundo, la Iglesia católica era la única a quien temían los comunistas, puesto que era su único adversario efectivo(3).

Bella Dodd se convirtió al catolicismo al final de su vida. Hablando como ex comunista, ella dijo: “En la década de 1930, pusimos once mil hombres en el sacerdocio con el fin de destruir a la Iglesia desde adentro”. La idea era que estos hombres fueran ordenados, y luego ascendieran por la escala de influencias y de autoridad como monseñores y obispos. En aquel entonces, ella dijo: “Ahora mismo, ellos están en los lugares más altos en la Iglesia. Están trabajando para lograr un cambio para que la Iglesia católica no sea eficaz en contra del comunismo”. Ella también dijo que estos cambios serían tan drásticos que “no se reconocería a la Iglesia católica” (Esto fue 10 a 12 años antes del Vaticano II).

El Hermano Joseph relata que Bella Dodd también había dicho: 
La idea era destruir, no la institución de la Iglesia, sino la fe de la gente, e incluso utilizar la institución de la Iglesia, si fuera posible, para destruir la fe mediante la promoción de una falsa religión: algo que pareciera ser el catolicismo, pero que no lo fuera realmente. Una vez que la fe fuera destruida, explicó, habría un complejo de culpa introducido en la Iglesia (…) para etiquetar a la Iglesia de ‘anticuada’ como algo opresiva, autoritaria, llena de prejuicios, arrogante en afirmar ser la única poseedora de la verdad, y responsable de las divisiones de las entidades religiosas a lo largo de los siglos. Esto sería necesario para causar vergüenza a los líderes de la Iglesia en una ‘apertura al mundo’, y una actitud más flexible hacia todas las religiones y filosofías. Los comunistas entonces se aprovecharían de esta apertura con el fin de socavar a la Iglesia(4).
Los masones hicieron un intento similar de infiltrar a la Iglesia católica y elevar sus hombres a los niveles más altos. La sociedad secreta luciferina, los carbonarios, conocida como la Alta Venta, publicó una serie de Instrucciones Permanentes, o el Código de Reglas, que aparecieron en Italia en 1818. En ella decían:

“(…) Es un deber de las sociedades secretas hacer el primer ataque a la Iglesia y al Papa, con el objeto de conquistarlos a los dos. La obra para la que nos ceñimos no es una obra de un día, ni de un mes, ni un año. Puede durar por muchos años, tal vez un siglo (…) Lo que debemos pedir, lo que debemos buscar y esperar, así como los judíos esperan al Mesías, es un Papa de acuerdo a nuestras necesidades. Necesitamos un Papa para nosotros, si tal Papa fuera posible. Con ese Papa marcharemos de forma más segura al asalto de la Iglesia, que con todos los libritos de nuestros hermanos franceses e ingleses(5).
Los carbonarios eran la rama italiana de la masonería, y buscaban la unificación de Italia y la eliminación de la Iglesia Católica

El mismo documento masónico hizo esta predicción asombrosa:

En un plazo de cien años (…) los obispos y sacerdotes creerán que están marchando detrás de la bandera de las llaves de Pedro, cuando en realidad estarán siguiendo nuestra bandera (…) Las reformas tendrán que ser producidas en nombre de la obediencia”(6).

Estas organizaciones y los individuos que pertenecen a ellas son agentes que el diablo usa para atacar a la verdadera Iglesia de Cristo.

Efesios 6, 12: “Porque no es nuestra lucha contra carne y sangre, sino contra los principados y potestades, contra los dominadores de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos en los aires”.
En estos tiempos, peligrosos en verdad, debemos conocer y defender la Fe Católica contra el diablo y sus agentes en la tierra (la franc-masonería)

El 3 de abril de 1844, un líder de la Alta Venta nombrado Nubius, escribió una carta a otro masón de alta posición. La carta habla un vez más sobre el plan de infiltrar a la Iglesia católica, y el intento de poner a un “Papa” masónico, que promoverá la religión de la masonería. 
Ahora bien, a fin de garantizar un Papa en las proporciones necesarias, debemos en primer lugar preparar a una generación digna del reino que soñamos (…) Deja que el clero avance bajo su bandera (la bandera masónica) siempre creyendo que están avanzando en la bandera de las llaves apostólicas. Echad la red como Simón Bar Jonás; extiéndelo hasta el fondo de las sacristías, los seminarios y conventos (…) Habrás terminado una revolución vestido con la triple corona del Papa y la capa, llevando la cruz y la bandera, una revolución que sólo necesita un pequeño estímulo para incendiar los cuatro cantos de la tierra”(7).

El masón Eliphaz Levi dijo en 1862: 
El día llegará en que el Papa (…) declarará que todas las excomuniones están suprimidas y todos los anatemas retirados. Cuando todos los cristianos estén unidos dentro de la Iglesia, cuando los judíos y los musulmanes sean bendecidos y llamados de nuevo a ella (…) permitirá a todas las sectas acercarse a ella poco a poco y abarcará toda la humanidad en la comunión de su amor y oraciones. Luego, los protestantes ya no existirán. ¿Contra qué van a protestar? El Sumo Pontífice será entonces verdaderamente el rey del mundo religioso, y él hará lo que él quiera con todas las naciones de la tierra”(8).
¿No es el encuentro ecuménico de Asís (1986) la prueba de que la masonería está en las cumbres de la Iglesia Católica? La respuesta es un SÍ rotundo

Un sacerdote apostata y ex-abogado canonista(9), llamado Pablo Roca (1830-1893), después de que fue excomulgado, dijo: “El papado caerá; va a morir bajo el cuchillo sagrado que los padres del último concilio forjarán(10). Roca también dijo: “Debes tener un nuevo dogma, una nueva religión, un nuevo ministerio, y nuevos rituales que sean muy parecidos a los de la Iglesia que se habrá rendido. El culto divino dirigido por la liturgia, el ceremonial, el ritual y los reglamentos de la Iglesia católica romana se someterán en breve a una transformación en el concilio ecuménico(11).

Notas:

1 Las Encíclicas Papales, por Claudia Carlen, edición inglesa, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 2 (1878-1903), p. 226.

2 Las Encíclicas Papales, vol. 2 (1878-1903), p. 237.

3 Declaración del Hno. Joseph Natale relatando lo que dijo la ex-comunista.

4 Declaración del Hno. Joseph Natale relatando lo que dijo la ex-comunista.

5 Las Instrucciones Permanentes de la Alta Venta, edición inglesa.

6 Las Instrucciones Permanentes de la Alta Venta, edición inglesa.

7 NUBIUS, Instrucciones Secretas sobre la Conquista de la Iglesia, en Emmanuel Barbier, Les infiltrations maconiques dans i’Eglise, Paris/Brussels: Desclée de Brouwer, 1901, p.5). parte de esto también en Piers Compton, La Cruz Rota, Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co. Ptd Ltd, 1984, p. 15-16.

8 Dr. Rara Coomaraswamy, La Destrucción de la Tradición Cristiana, edición inglesa, p. 133.

9 Piers Compton, La Cruz Rota, Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co. Ptd Ltd, 1984, p. 42.

10 Dr. Rudolf Graber, Atanasio y la Iglesia de Nuestro Tiempo, edición inglesa.

11 Piers Compton, La Cruz Rota, p. 42.

YAHVEH, EL QUE EXISTE POR SÍ MISMO

Queremos durante esta semana (de hoy hasta el 4 de Agosto) rendir un homenaje a Yahveh, Dios Padre Todopoderoso (a quien sea dada toda la Gloria con el Hijo y el Espíritu Santo per sécula seculorum, Amén). A este propósito, republicamos este artículo de SURSUM CORDA sobre el Nombre de Dios desde una perspectiva patrística.
  
EL QUE EXISTE POR SÍ MISMO 
  
En el libro de Éxodo leemos que Moisés pregunta al Señor:
Si voy a los israelitas y les digo: ‘El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros’, y si ellos me preguntan ‘¿Cuál es su nombre?’ ¿qué les diré? Dios respondió a Moisés “Yo Soy el que Soy”. (Ex 3: 13-14).
  
Vocación de Moisés
 
Junto con primer versículo de Génesis, éste debe ser uno de los que más atención ha reclamado de parte de los hermeneutas. Cualquier nota en una Biblia católica (una buena Biblia católica) nos expone parte del interesante debate que se ha realizado, desde la Patrística sobre las contundentes palabras de Dios: “Yo Soy el que Soy”. La mayoría de los críticos (especialmente desde el siglo XVIII a la actualidad) han interpretado esta respuesta como una evasión a la pregunta de Moisés. Dios le da un hombre, YHWH el cual hasta el día de hoy los judíos herederos de la tradición rabínica (no los karaítas) se niegan a pronunciar.
  
En esta publicación quisiera que recuperemos la interpretación de la filosofía patrística y finalmente hacer una pequeña reflexión sobre esta nueva hermenéutica. Debemos a San Gregorio de Nisa considerar que la respuesta “Yo Soy el que Soy” como un punto de partida para la definición ontológica de Dios. Por su parte, San Gregorio Nacianceno consideró la respuesta de Dios como una revelación de la naturaleza divina:
“Los nombres más propios de la esencia de Dios son el ‘ente’ y el de ‘Dios’; y el mas propio de estos es el nombre de ‘ente’, no sólo porque Dios mismo lo enseñó a Moisés (…) sino porque por él buscamos decir la naturaleza que tiene por sí el ser mismo y que no lo une con otra cosa” (Discursos teológicos IV, 18).
  
Dios es ante todo ente, eso significa “Dios Es”. Ahora bien, Dios le dice a Moisés “Yo soy el que soy”, es decir, Es Él Mismo, no un ser que se confunde con otro, sino un Ser que en sí mismo existe, que existe por sí mismo, no es creado, no fue formado, sino que es autoexistente y es consciente de esa autoexistencia. De esta manera se define el primer atributo de la divinidad: la Existencia sin dependencia de ningún ser, porque es el primero y también el ser por el cual los demás pueden existir. ¡Hermosa revelación a la inteligencia limitada de los hombres que no podemos escapar del proceso de causa-consecuencia! Pensemos que en la filosofía griega esta propiedad de la divinidad era absolutamente desconocida. Recordemos: el Demiurgo de Platón coexiste con la materia, las ideas y el tiempo. “Yo soy el que soy”, es decir, “el que existe por sí mismo”. Por eso San Gregorio Nacianceno concluye que Dios es el único ser propiamente con calidad de tal, ya que no está circunscripto a nada que le sea anterior ni posterior. San Hilario, continuando en esta línea afirma “nada es más propio de Dios que ‘el Ser’”.
  
Retomamos, la respuesta de la Divinidad al hombre que, temeroso se asomó a ver el asombroso hecho de la zarza que ardía sin consumirse es la obscura luz de la Naturaleza Divina, que no podemos comprender si no es con el auxilio de la Gracia, y aún así sólo llegaremos a un conocimiento limitado a nuestra inteligencia humana, mortalmente herida por el pecado original. Dios nos eleva de nuestra miserable condición para que podamos conocerle y amarle, nos restituye aquello que perdimos con la caída de los Padres. Allí está la verdadera apocatástasis de aquellos cuyo nombre está inscripto en el Libro de la Vida y que podrán contemplar al Creador cara a cara.
  
Pero no podemos concluir este breve examen de Éxodo 3, 14 sin referirnos a la moderna hermenéutica. La misma sostiene que la respuesta de Dios a Moisés no es una revelación ontológica, sino, únicamente una evasión. Dios no le dice “Yo soy el que existe por sí mismo”, no afirma ser el único Dios, y por lo tanto el único Ser propiamente definible como tal… por el simple hecho de que la mentalidad hebrea es primitiva y no había alcanzado aún (de ser histórico tal suceso, algo que los más modernos “críticos” niegan) tal desarrollo de la filosofía. ¿Qué implica esto? Implica la imperfección de la revelación y que la misma está sujeta a un crecimiento, a una evolución. Volvemos aquí a los errores kantianos sobre la imposibilidad de conocer la esencia de las cosas, aún con nuestra inteligencia herida mortalmente, sino únicamente los fenómenos, es decir, el revestimiento externo, y por lo tanto, un conocimiento perfectible y mudable. Un conocimiento, volvemos, evolutivo. ¿Por qué Dios no podía decirle a Dios que Él Es el Que Existe por Sí Mismo? Por que los griegos nunca llegaron a esa idea. Sinceramente se trata de una respuesta carente de toda lógica. La filosofía profana, como todo conocimiento que no provenga de Dios es limitado y circunscripto a la contigencia humana; pero el conocimiento que proviene de Dios, es decir, el que es infundido por el Creador tiene como fin ordenar todo a Dios. Un argumento comparable es el que utilizan aquellos que defienden la ordenación de mujeres al sacerdocio cuándo pretextan que Cristo no eligió a mujeres entre los apóstoles por las convenciones sociales e históricas de su tiempo. ¿Acaso está Cristo atado a la temporalidad y a las leyes del hombre? ¿Acaso Dios, volviendo, se encuentra limitado a la inteligencia humana? En distintos momentos históricos Dios decidió levantar a los hombres de su miserable condición para que le conocieran y le amaran, estableciendo así sucesivos pactos.
 
Limitar el significado del texto bíblico, haciéndolo mero accidente de una época no es otra cosa que negar que se trate de el Único Texto que tiene por autor al Mismo Dios. Nosotros como católicos estamos obligados a creer que la Sagrada Escritura es la Palabra de Dios. En ella, Dios se nos revela como se le reveló a Moisés en el Monte. Cuándo Dios se revela a Moisés des-vela su majestad. Moisés recibió por voluntad de Dios la ousía de la Divinidad y fue comisionado a transmitirla junto con el mensaje de liberación. De la misma manera nosotros, fieles de la Iglesia Católica estamos obligados a transmitir la Verdad, que es Cristo Mismo. Moisés se enfrentó a la incredulidad de los Israelitas y el poderío del Faraón.
  
Nosotros tenemos como adversarios al Mundo y a su Príncipe. 
Moisés tenía el conocimiento y la Fe. 
Nosotros también.

martes, 31 de julio de 2012

SAN IGNACIO DE LOYOLA, CONFESOR, FUNDADOR Y SOLDADO DE CRISTO

“Haced todo a gloria de Dios”. (1 Corintios 10, 31)

San Ignacio de Loyola
   
SAN IGNACIO nació probablemente, en 1491, en el castillo de Loyola en Azpeitia, población de Guipúzcoa, cerca de los Pirineos. Su padre, don Bertrán, era señor de Ofiaz y de Loyola, jefe de una de las familias más antiguas y nobles de la región. Y no era menos ilustre el linaje de su madre, Marina Sáenz de Licona y Balda. Iñigo (pues ése fue el nombre que recibió el santo en el bautismo) era el más joven de los ocho hijos y tres hijas de la noble pareja. Iñigo luchó contra los franceses en el norte de Castilla. Pero su breve carrera militar terminó abruptamente el 20 de mayo de 1521, cuando una bala de cañón le rompió la pierna durante la lucha en defensa del castillo de Pamplona. Después de que Iñigo fue herido, la guarnición española capituló.
   
Los franceses no abusaron de la victoria y enviaron al herido en una litera al castillo de Loyola (su hogar). Como los huesos de la pierna soldaron mal, los médicos consideraron necesario quebrarlos nuevamente. Iñigo se decidió a favor de la operación y la soportó estoicamente ya que anhelaba regresar a sus anteriores andanzas a todo costo.
   
Pero, como consecuencia, tuvo un fuerte ataque de fiebre con tales complicaciones que los médicos pensaron que el enfermo moriría antes del amanecer de la fiesta de San Pedro y San Pablo. Sin embargo empezó a mejorar, aunque la convalecencia duró varios meses. No obstante la operación de la rodilla rota presentaba todavía una deformidad. Iñigo insistió en que los cirujanos cortasen la protuberancia y, pese a éstos le advirtieron que la operación sería muy dolorosa, no quiso que le atasen ni le sostuviesen y soportó la despiadada carnicería sin una queja. Para evitar que la pierna derecha se acortase demasiado, Iñigo permaneció varios días con ella estirada mediante unas pesas. Con tales métodos, nada tiene de extraño que haya quedado cojo para el resto de su vida.
   
Con el objeto de distraerse durante la convalecencia, Iñigo pidió algunos libros de caballería (aventuras de caballeros en la guerra), a los que siempre había sido muy afecto. Pero lo único que se encontró en el castillo de Loyola fue una historia de Cristo y un volumen de vidas de santos. Iñigo los comenzó a leer para pasar el tiempo, pero poco a poco empezó a interesarse tanto que pasaba días enteros dedicado a la lectura. Y se decía:
Si esos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, bien yo puedo hacer lo que ellos hicieron.
     
Inflamado por el fervor, se proponía ir en peregrinación a un santuario de Nuestra Señora y entrar como hermano lego a un convento de cartujos. Pero tales ideas eran intermitentes, pues su ansiedad de gloria y su amor por una dama, ocupaban todavía sus pensamientos. Sin embargo, cuando volvía a abrir el libro de la vida de los santos, comprendía la futilidad de la gloria mundana y presentía que sólo Dios podía satisfacer su corazón. Las fluctuaciones duraron algún tiempo. Ello permitió a Iñigo observar una diferencia: en tanto que los pensamientos que procedían de Dios le dejaban lleno de consuelo, paz y tranquilidad, los pensamientos vanos le procuraban cierto deleite, pero no le dejaban sino amargura y vacío. Finalmente, Iñigo resolvió imitar a los santos y empezó por hacer toda penitencia corporal posible y llorar sus pecados.
  
Aparición de Nuestra Señora a San Ignacio (Sebastián Ricci)
  
Una noche, se le apareció la Madre de Dios, rodeada de luz y llevando en los brazos a Su Hijo. La visión consoló profundamente a Ignacio. Al terminar la convalecencia, hizo una peregrinación al santuario de Nuestra Señora de Montserrat, donde determinó llevar vida de penitente. Su propósito era llegar a Tierra Santa y para ello debía embarcarse en Barcelona que está muy cerca de Montserrat. La ciudad se encontraba cerrada por miedo a la peste que azotaba la región. Así tuvo que esperar en el pueblecito de Manresa, no lejos de Barcelona y a tres leguas de Montserrat. El Señor tenía otros designios más urgentes para Ignacio en ese momento de su vida. Lo quería llevar a la profundidad de la entrega en oración y total pobreza. Se hospedó ahí, unas veces en el convento de los dominicos y otras en un hospicio de pobres. Para orar y hacer penitencia, se retiraba a una cueva de los alrededores. Así vivió durante casi un año.
  
Cueva de Manresa, donde San Ignacio hizo penitencia durante un año (allí nacieron los Ejercicios Espirituales)
     
A fin de imitar a Cristo nuestro Señor y asemejarme a El, de verdad, cada vez más; quiero y escojo la pobreza con Cristo, pobre más que la riqueza; las humillaciones con Cristo humillado, más que los honores, y prefiero ser tenido por idiota y loco por Cristo, el primero que ha pasado por tal, antes que como sabio y prudente en este mundo. Se decidió a escoger el Camino de Dios, en vez del camino del mundo... hasta lograr alcanzar su santidad.
   
A las consolaciones de los primeros tiempos sucedió un período de aridez espiritual; ni la oración, ni la penitencia conseguían ahuyentar la sensación de vacío que encontraba en los sacramentos y la tristeza que le abrumaba. A ello se añadía una violenta tempestad de escrúpulos que le hacían creer que todo era pecado y le llevaron al borde de la desesperación. En esa época, Ignacio empezó a anotar algunas experiencias que iban a servirle para el libro de los Ejercicios Espirituales. Finalmente, el santo salió de aquella noche oscura y el más profundo gozo espiritual sucedió a la tristeza. Aquella experiencia dio a Ignacio una habilidad singular para ayudar a los escrupulosos y un gran discernimiento en materia de dirección espiritual. Más tarde, confesó al P. Diego Laínez que, en una hora de oración en Manresa, había aprendido más de lo que pudiesen haberle enseñado todos los maestros en las universidades. Sin embargo, al principio de su conversión, Ignacio estaba tan sugestionado por la mentalidad del mundo que, al oír a un moro blasfemar de la Santísima Virgen, se preguntó si su deber de caballero cristiano no consistía en dar muerte al blasfemo, y sólo la intervención de la Providencia le libró de cometer ese crimen.
   
En febrero de 1523, Ignacio por fin partió en peregrinación a Tierra Santa. Pidió limosna en el camino, se embarcó en Barcelona, pasó la Pascua en Roma, tomó otra nave en Venecia con rumbo a Chipre y de ahí se trasladó a Jaffa. Del puerto, a lomo de mula, se dirigió a Jerusalén, donde tenía el firme propósito de establecerse. Pero, al fin de su peregrinación por los Santos Lugares, el franciscano encargado de guardarlos le ordenó que abandonase Palestina, temeroso de que los mahometanos, enfurecidos por el proselitismo de Ignacio, le raptasen y pidiesen rescate por él. Por lo tanto, el joven renunció a su proyecto y obedeció, aunque no tenía la menor idea de lo que iba a hacer al regresar a Europa. Otra vez, la Divina Providencia tenía designios para esta alma tan generosa.
     
En 1524, llegó de nuevo a España, donde se dedicó a estudiar, pues pensaba que eso le serviría para ayudar a las almas. Una piadosa dama de Barcelona, llamada Isabel Roser, le asistió mientras estudiaba la gramática latina en la escuela. Ignacio tenía entonces treinta y tres años, y no es difícil imaginar lo penoso que debe ser estudiar la gramática a esa edad. Al principio, Ignacio estaba tan absorto en Dios, que olvidaba todo lo demás; así, la conjugación del verbo latino amáre se convertía en un simple pretexto para pensar: Amo a Dios. Dios me ama. Sin embargo, el santo hizo ciertos progresos en el estudio, aunque seguía practicando las austeridades y dedicándose a la contemplación y soportaba con paciencia y buen humor las burlas de sus compañeros de escuela, que eran mucho más jóvenes que él.
    
Al cabo de dos años de estudios en Barcelona, pasó a la Universidad de Alcalá a estudiar lógica, física y teología; pero la multiplicidad de materias no hizo más que confundirle, a pesar de que estudiaba noche y día. Se alojaba en un hospicio, vivía de limosna y vestía un áspero hábito gris. Además de estudiar, instruía a los niños, organizaba reuniones de personas espirituales en el hospicio y convertía a numerosos pecadores con sus reprensiones llenas de mansedumbre.
    
Había en España muchas desviaciones de la devoción. Como Ignacio carecía de los estudios y la autoridad para enseñar, fue acusado ante el vicario general del obispo, quien le tuvo prisionero durante cuarenta y dos días, hasta que, finalmente, absolvió de toda culpa a Ignacio y sus compañeros, pero les prohibió llevar un hábito particular y enseñar durante los tres años siguientes. Ignacio se trasladó entonces con sus compañeros a Salamanca. Pero pronto fue nuevamente acusado de introducir doctrinas peligrosas. Después de tres semanas de prisión, los inquisidores le declararon inocente. Ignacio consideraba la prisión, los sufrimientos y la ignominia como pruebas que Dios le mandaba para purificarle y santificarle. Cuando recuperó la libertad, resolvió abandonar España. En pleno invierno, hizo el viaje a París, a donde llegó en febrero de 1528.
    
Los dos primeros años los dedicó a perfeccionarse en el latín, por su cuenta. Durante el verano iba a Flandes y aun a Inglaterra a pedir limosna a los comerciantes españoles establecidos en esas regiones. Con esa ayuda y la de sus amigos de Barcelona, podía estudiar durante el año. Pasó tres años y medio en el Colegio de Santa Bárbara, dedicado a la filosofía. Ahí indujo a muchos de sus compañeros a consagrar los domingos y días de fiesta a la oración y a practicar con mayor fervor la vida cristiana. Pero el maestro Peña juzgó que con aquellas prédicas impedía a sus compañeros estudiar y predispuso contra Ignacio al doctor Guvea, rector del colegio, quien condenó a Ignacio a ser azotado para desprestigiarle entre sus compañeros. Ignacio no temía al sufrimiento ni a la humillación, pero, con la idea de que el ignominioso castigo podía apartar del camino del bien a aquéllos a quienes había ganado, fue a ver al rector y le expuso modestamente las razones de su conducta. Guvea no respondió, pero tomó a Ignacio por la mano, le condujo al salón en que se hallaban reunidos todos los alumnos y le pidió públicamente perdón por haber prestado oídos, con ligereza, a los falsos rumores. En 1534, a los cuarenta y tres años de edad, Ignacio obtuvo el título de maestro en artes de la Universidad de París.
    
Las palabras fervorosas de Ignacio, llenas del Espíritu Santo, abrió los corazones de algunos compañeros. Por aquella época, se unieron a Ignacio otros seis estudiantes de teología: Pedro Fabro, que era sacerdote de Saboya; Francisco Javier, un navarro; Diego Laínez y Alfonso Salmerón, que brillaban mucho en los estudios; Simón Rodríguez, originario de Portugal y Nicolás Bobadilla. Movidos por las exhortaciones de Ignacio, aquellos fervorosos estudiantes hicieron voto de pobreza, de castidad y de ir a predicar el Evangelio en Palestina, o, si esto último resultaba imposible, de ofrecerse al Papa para que los emplease en el servicio de Dios como mejor lo juzgase. La ceremonia tuvo lugar en una capilla de Montmartre, donde todos recibieron la comunión de manos de Pedro Fabro, quien acababa de ordenarse sacerdote. Era el día de la Asunción de la Virgen de 1534.
 
Profesión de votos de San Ignacio y los siete primeros jesuitas
   
Ignacio mantuvo entre sus compañeros el fervor, mediante frecuentes conversaciones espirituales y la adopción de una sencilla regla de vida. Poco después, hubo de interrumpir sus estudios de teología, pues el médico le ordenó que fuese a tomar un poco los aires natales, ya que su salud dejaba mucho que desear. Ignacio partió de París, en la primavera de 1535. Su familia le recibió con gran gozo, pero el santo se negó a habitar en el castillo de Loyola y se hospedó en una pobre casa de Azpeitia.
  
Dos años más tarde, se reunió con sus compañeros en Venecia. Pero la guerra entre venecianos y turcos les impidió embarcarse hacia Palestina. Los compañeros de Ignacio, que eran ya diez, se trasladaron a Roma; Pablo III los recibió muy bien y concedió a los que todavía no eran sacerdotes el privilegio de recibir las órdenes sagradas de manos de cualquier obispo. Después de la ordenación, se retiraron a una casa de las cercanías de Venecia a fin de prepararse para los ministerios apostólicos. Los nuevos sacerdotes celebraron la primera misa entre septiembre y octubre, excepto Ignacio, quien la difirió más de un año con el objeto de prepararse mejor para ella. Como no había ninguna probabilidad de que pudiesen trasladarse a Tierra Santa, quedó decidido finalmente que Ignacio, Fabro y Laínez irían a Roma a ofrecer sus servicios al Papa. También resolvieron que, si alguien les preguntaba el nombre de su asociación, responderían que pertenecían a la Compañía de Jesús (San Ignacio no empleó nunca el nombre de “jesuita. Este nombre comenzó como un apodo), porque estaban decididos a luchar contra el vicio y el error bajo el estandarte de Cristo. Durante el viaje a Roma, mientras oraba en la capilla de “La Storta, el Señor se apareció a Ignacio, rodeado por un halo de luz inefable, pero cargado con una pesada cruz. Cristo le dijo: Ego vobis Romæ propítius ero (Os seré propicio en Roma).
 
Aparición en La Storta
   
Pablo III nombró al padre Fabro profesor en la Universidad de la Sapienza y confió a Laínez el cargo de explicar la Sagrada Escritura. Por su parte, Ignacio se dedicó a predicar los Ejercicios y a catequizar al pueblo. El resto de sus compañeros trabajaba en forma semejante, a pesar de que ninguno de ellos dominaba todavía el italiano.
   
Aprobación de Pablo III a los estatutos de la Compañía de Jesús

Ignacio y sus compañeros decidieron formar una congregación religiosa para perpetuar su obra. A los votos de pobreza y castidad debía añadirse el de obediencia para imitar más de cerca al Hijo de Dios, que se hizo obediente hasta la muerte. Además, había que nombrar a un superior general a quien todos obedecerían, el cual ejercería el cargo de por vida y con autoridad absoluta, sujeto en todo a la Santa Sede. A los tres votos arriba mencionados, se agregaría el de ir a trabajar por el bien de las almas adondequiera que el Papa lo ordenase. La obligación de cantar en común el oficio divino no existiría en la nueva orden, “para que eso no distraiga de las obras de caridad a la que nos hemos consagrado. No por eso descuidaban la oración que debía tomar al menos una hora diaria.
  
La primera de las obras de caridad consistiría en enseñar a los niños y a todos los hombres los mandamientos de Dios. La comisión de cardenales que el Papa nombró para estudiar el asunto se mostró adversa al principio, con la idea de que ya había en la Iglesia bastantes órdenes religiosas, pero un año más tarde, cambió de opinión, y Pablo III aprobó la Compañía de Jesús por una bula emitida el 27 de septiembre de 1540. Ignacio fue elegido primer general de la nueva orden y su confesor le impuso, por obediencia, que aceptase el cargo. Empezó a ejercerlo el día de Pascua de 1541 y, algunos días más tarde, todos los miembros hicieron los votos en la basílica de San Pablo Extramuros.
    
Ignacio pasó el resto de su vida en Roma, consagrado a la colosal tarea de dirigir la orden que había fundado. Entre otras cosas, fundó una casa para alojar a los neófitos judíos durante el período de la catequesis y otra casa para mujeres arrepentidas. En cierta ocasión, alguien le hizo notar que la conversión de tales pecadoras rara vez es sincera, a lo que Ignacio respondió: Estaría yo dispuesto a sufrir cualquier cosa por el gozo de evitar un solo pecado. Rodríguez y Francisco Javier habían partido a Portugal en 1540. Con la ayuda del rey Juan III, Javier se trasladó a la India, donde empezó a ganar un nuevo mundo para Cristo. Los padres Luis Gonçalves y Juan Nuñez Barreto fueron enviados a Marruecos a instruir y asistir a los esclavos cristianos. Otros cuatro misioneros partieron al Congo; algunos más fueron a Etiopía y a las colonias portuguesas de América del Sur.
  
El Papa Pablo III nombró como teólogos suyos, en el Concilio de Trento, a los padres Laínez y Salmerón. Antes de su partida, San Ignacio les ordenó que visitasen a los enfermos y a los pobres y que, en las disputas se mostrasen modestos y humildes y se abstuviesen de desplegar presuntuosamente su ciencia y de discutir demasiado. Pero, sin duda que entre los primeros discípulos de Ignacio el que llegó a ser más famoso en Europa, por su saber y virtud, fue San Pedro Canisio, a quien la Iglesia venera actualmente como Doctor. En 1550, San Francisco de Borja regaló una suma considerable para la construcción del Colegio Romano. San Ignacio hizo de aquel colegio el modelo de todos los otros de su orden y se preocupó por darle los mejores maestros y facilitar lo más posible el progreso de la ciencia. El santo dirigió también la fundación del Colegio Germánico de Roma, en el que se preparaban los sacerdotes que iban a trabajar en los países invadidos por el protestantismo. En vida del santo se fundaron universidades, seminarios y colegios en diversas naciones. Puede decirse que San Ignacio echó los fundamentos de la obra educativa que había de distinguir a la Compañía de Jesús y que tanto iba a desarrollarse con el tiempo.
     
En 1542, desembarcaron en Irlanda los dos primeros misioneros jesuitas, pero el intento fracasó. Ignacio ordenó que se hiciesen oraciones por la conversión de Inglaterra, y entre los mártires de Gran Bretaña se cuentan veintinueve jesuitas. La actividad de la Compañía de Jesús en Inglaterra es un buen ejemplo del importantísimo papel que desempeñó en la contrarreforma. Ese movimiento tenía el doble fin de dar nuevo vigor a la vida de la Iglesia y de oponerse al protestantismo. La Compañía de Jesús era exactamente lo que se necesitaba en el siglo XVI para contrarrestar la Reforma. La revolución y el desorden eran las características de la Reforma. La Compañía de Jesús tenía por características la obediencia y la más sólida cohesión. Se puede afirmar, sin pecar contra la verdad histórica, que los jesuitas atacaron, rechazaron y derrotaron la revolución de Lutero y, con su predicación y dirección espiritual, reconquistaron a las almas, porque predicaban sólo a Cristo y a Cristo crucificado. Tal era el mensaje de la Compañía de Jesús, y con él, mereció y obtuvo la confianza y la obediencia de las almas (cardenal Enrique Manning). A este propósito citaremos las, instrucciones que San Ignacio dio a los padres que iban a fundar un colegio en Ingolstadt (Alemania), acerca de sus relaciones con los protestantes: Tened gran cuidado en predicar la verdad de tal modo que, si acaso hay entre los oyentes un hereje, le sirva de ejemplo de caridad y moderación cristianas. No uséis de palabras duras ni mostréis desprecio por sus errores. El santo escribió en el mismo tono a los padres Pascasio Broet y Salmerón cuando se aprestaban a partir para Irlanda.
    
Una de las obras más famosas y fecundas de Ignacio fue el libro de los Los Ejercicios Espirituales. Es la obra maestra de la ciencia del discernimiento. Empezó a escribirlo en Manresa y lo publicó por primera vez en Roma, en 1548, con la aprobación del Papa. Los Ejercicios cuadran perfectamente con la tradición de santidad de la Iglesia. Desde los primeros tiempos, hubo cristianos que se retiraron del mundo para servir a Dios, y la práctica de la meditación es tan antigua como la Iglesia. Lo nuevo en el libro de San Ignacio es el orden y el sistema de las meditaciones. Si bien las principales reglas y consejos que da el santo se hallan diseminados en las obras de los Padres de la Iglesia, San Ignacio tuvo el mérito de ordenarlos metódicamente y de formularlos con perfecta claridad.
  

Portada de la primera edición de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola (Año 1548)
   
La prudencia y caridad del gobierno de San Ignacio le ganó el corazón de sus súbditos. Era con ellos afectuoso como un padre, especialmente con los enfermos, a los que se encargaba de asistir personalmente procurándoles el mayor bienestar material y espiritual posible. Aunque San Ignacio era superior, sabía escuchar con mansedumbre a sus subordinados, sin perder por ello nada de su autoridad. En las cosas en que no veía claro se atenía humildemente al juicio de otros. Era gran enemigo del empleo de los superlativos y de las afirmaciones demasiado categóricas en la conversación. Sabía sobrellevar con alegría las críticas, pero también sabía reprender a sus súbditos cuando veía que lo necesitaban. En particular, reprendía a aquéllos a quienes el estudio volvía orgullosos o tibios en el servicio de Dios, pero fomentaba, por otra parte, el estudio y deseaba que los profesores, predicadores y misioneros, fuesen hombres de gran ciencia. La corona de las virtudes de San Ignacio era su gran amor a Dios. Con frecuencia repetía estas palabras, que son el lema de su orden: A la Mayor Gloria de Dio. A ese fin refería el santo todas sus acciones y toda la actividad de la Compañía de Jesús. También decía frecuentemente: Señor, ¿qué puedo desear fuera de Ti?”. Quien ama verdaderamente no está nunca ocioso. San Ignacio ponía su felicidad en trabajar por Dios y sufrir por su causa. Tal vez se ha exagerado algunas veces el “espíritu militar de Ignacio y de la Compañía de Jesús y se ha olvidado la simpatía y el don de amistad del santo por admirar su energía y espíritu de empresa.
  
Durante los quince años que duró el gobierno de San Ignacio, la orden aumentó de diez a mil miembros y se extendió en nueve países europeos, en la India y el Brasil. Como en esos quince años el santo había estado enfermo quince veces, nadie se alarmó cuando enfermó una vez más. Murió súbitamente el 31 de julio de 1556, sin haber tenido siquiera tiempo de recibir los últimos sacramentos.
   
Fue canonizado en 1622, y Pío XI le proclamó patrono de los ejercicios espirituales y retiros.
   
Adaptado del trabajo de Alban Butler et al, edición en español de R.P. Wilfredo Guinea. La Vida de los Santos de Butler, vol. 3. (Chicago USA: Rand McNally, 1965) pg.222-228.

MEDITACIÓN SOBRE LA VIDA DE SAN IGNACIO
   
I. San Ignacio, en la soledad de Manresa, había trazado el plano del edificio espiritual que debía edificar durante toda su vida. Su libro de los Ejercicios espirituales es un resumen de lo que debe hacerse y de lo que él mismo hizo para llegar a la perfección. Comenzó por llorar sus pecados y expiarlos mediante ruda penitencia. Es el primer paso: lavar nuestros pecados con lágrimas. Así procedieron todos los santos; ¿los imitamos nosotros? Aunque no hubiésemos cometido sino un solo pecado mortal, seria suficiente para llorar hasta la muerte.
   
II. El segundo paso hacia la perfección, dice San Ignacio, es la imitación de Jesús que obra y sufre para la gloria de Dios y la salvación de los hombres. San Ignacio ha seguido paso a paso a este Modelo de los predestinados: después de su conversión llevó primero una vida escondida como Él; después se consagró por entero a la salvación del prójimo, sufriendo a causa de esto injurias, calumnias y prisión. ¿Cómo imitamos nosotros la vida oculta de Jesús, sus trabajos y sus sufrimientos? Sigamos la divisa de San Ignacio: Todo para la mayor gloria de Dios.
  
III. El tercer paso hacia la perfección, que tan alto elevó la santidad de San Ignacio, es la unión perfecta con Dios. Para llegar a ella, hay que desasirse del temor de todo lo que no sea Dios, y darse enteramente a Él. Tenemos amor para las cosas de este mundo, y no lo tenemos para Dios. ¡Todo amamos, todo buscamos, sólo Dios nada vale ante nuestros ojos! (Salviano).
   
El celo por la gloria de Dios. Orad por las órdenes religiosas.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que, para la mayor gloria de vuestro Nombre, habéis dado por el bienaventurado Ignacio un nuevo socorro a vuestra Iglesia militante, haced, que después de haber combatido en la tierra, siguiendo su ejemplo y bajo su protección, merezcamos ser coronados con él en el cielo. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 28 de julio de 2012

“EXORCISTA” ENDEMONIADO O EL ODIO A LA TRADICIÓN CATÓLICA

Este título suena fuerte y difícil de digerir, pero no tenemos mejor manera de señalar que la APOSTASÍA HA CALADO EN EL CLERO CONCILIAR. Nos referimos al padre José Antonio Fortea, "exorcista", quien en declaraciones recientes dijo "los hinduístas entrarán al Cielo antes que los lefebvristas (entiéndase TRADICIONALISTAS)".

Desde AMOR DE LA VERDAD
 
"Los budistas y los musulmanes os adelantarán en el Reino de los Cielos". (Padre Fortea)
Este extraña sentencia la dedica el exorcista, demonólogo y novelista P. Fortea a los, como él dice, “lefebvrianos” Vean el contexto de una entrada de su blog en donde expone sus juicios:

Padre José Antonio Fortea, "exorcista"

... [Una pintura para] hablar de los seguidores del arzobispo Marcel Lefevre, arzobispo excomulgado.Por eso me sorprendo cuando he escuchado a algunos articulistas, que no creo que los conozcan personalmente, afirmando que ellos pueden aportar mucho a la Iglesia. No sé lo que aportarán a la Iglesia, pero sí que conozco el mensaje que ellos traen por el mundo.

El más bello elogio a mi obra teológica más conocida, Summa Daemoniaca, lo recibí de mano de los censores lefevrianos. Se trata de una loa que, desde hace muchos años, guardo en mi corazoncito como la más entrañable que he recibido nunca. En ella se decía, que quedaba prohibido leer mi libro, porque en él se presentaba una visión excesivamente misericordiosa de Dios y una enfoque exageradamente optimista de la Salvación. Desde entonces, he tenido contacto más veces con fieles y sacerdotes de esa fraternidad, que buscan una Iglesia monárquica, uniforme y parecida a la estructura de un ejército.

No traen la Santa Tradición de la Iglesia, sino la Tradición entendida bajo una personal inflexibilidad decimonónica. No traen el rigor, sino el rigorismo.

No traen la obediencia a los cánones dentro de la ortodoxia, sino la desobediencia a los cánones con la excusa de la ortodoxia. No traen la belleza de la liturgia, sino la soberbia del non serviam.

Su espíritu no es el amplio, libre y amable patrimonio de la patrística, sino el espíritu puntilloso del fariseísmo mezclado con el mensaje de Cristo.

Pero volverán y les acogeremos. Y les acogeremos con la generosidad que nos enseñó el Gran Concilio Vaticano II. A ellos que tanto claman a favor de una férrea autoridad, cuando retornen, se les aplicará la autoridad bondadosa que nos enseñó el Espíritu Santo en tiempos de Juan XXIII y Pablo VI.

Sí, retornarán. Y retornarán, porque en el fondo saben que no son las rúbricas y las prescripciones las que salvan. Se puede amar todo lo que uno quiera las rúbricas, las capas pluviales, los roquetes y el incienso en incensario de plata, pero a condición de que uno sepa que no son ellos los que salvan. El camino que nos enseñó Jesús, está plasmado en la Tradición, no en el tradicionalismo. No es el ritual de San Pío V, ni el Novus Ordo, los que nos salvan, es la misericordia de Dios. 

Ellos lo saben en lo más profundo de su alma, y también ellos escuchan en su corazón una Voz Divina que les advierte en lo más interno de su conciencia: los budistas y los musulmanes os adelantarán en el Reino de los Cielos.

 …nuestros primos los lefevrianos andan estos días algo divididos. Dicho de otro modo, que hay peligro de que se produzca un cisma dentro del cisma. Peligro para ellos, claro. Porque una vez que se salieron de la comunión de la Iglesia, a nosotros el asunto ni nos va ni nos viene. A nosotros plin. Como si los cuatro obispos rebeldes quieren prender fuego al seminario de Econe para asar castañas.

Es opinable si resulta preferible cerrar la red y decir: no se me ha escapado ni un cangrejo. O es mejor hacer una novena para el barco se hunda cuanto antes.

No me extraña que los (pocos) seminaristas de Econe se agarren con disimulo a los reposa brazos de sus asientos, cuando ven en la película Titanic que el barco se partió por la mitad.

Pues estos son los juicios, burlones, falseados e ignaros, de un exorcista cargados de inquina, no solo contra los “lefebvrianos”  sino contra la Santa Tradición- que él reduce ridículamente a las rúbricas, las capas pluviales, los roquetes y el incienso en incensario de plata, pero a condición de que uno sepa que no son ellos los que salvan- (y oponiendo a ella la Voz divina que nos advierte que los musulmanes y budistas se nos adelantarán en el reino de los cielos) [sin comentarios a una sentencia que el atribuye a la Voz divina y que en realidad nos habla de lo lejos que él está de la Fe católica, expuesta innumerables veces en la Escritura, la Tradición apostólica y patrística, el Magisterio secular [para quienes gusten decirlo el  Magisterio ex-cathedra, pero también el ordinario y universal].

Yo hace tiempo leí el libro que él llama mi obra teológica más conocida, Suma Demoníaca- y ahora lo tengo delante- y quedé algo sorprendido de que  el mismísimo Arcángel San Miguel viniera a decirnos -por boca de un poseso-  que el atentado de los trenes de Atocha,- sucedido un poco antes del exorcismo narrado- era obra de ETA. Más me sorprendió cuando dice que los niños muertos sin bautizar van al limbo sí pero no de una manera definitiva sino que "en seguida son iluminadas por los ángeles, y como nunca han sido malas  son iluminadas por la enseñanza angélica y una vez que hacen un acto de amor de Dios son conducidas al cielo”.

O sea Limbo sí pero por un pequeño rato.

De sus informaciones, obtenidas por su trato con demonios y posesos, halla que además de demonios y ángeles [que le dan información] hay espíritus perdidos". Además de almas condenadas poseyendo a un poseso, habría “almas no condenadas”  que son espíritus que vagan por la tierra. Espíritus perdidos que siendo malos en vida y muriendo sin haber pedido perdón, no obstante no habían rechazado a Dios. Y esas almas tenían hasta el Juicio Final para encontrar la Luz.

Estos Espíritus pueden poseer al poseso pero no reaccionan ante el exorcismo sino agradecen oraciones,..pero pueden rezar, pueden pedir perdón del mal cometido… al final del [exorcismo] afirman que ven una luz…se  despiden del exorcista… Adiós, gracias voy hacia la Luz.

En el caso de Amelia (de Fátima) que según NªSª estará en el purgatorio hasta el fin del mundo. [dice que] no son sus pecados sino el estado de su alma que le lleva a a no pedir perdón.

O sea, que además de cielo, infierno y purgatorio hay un estado para las almas  que  ”no piden perdón por sus faltas, pero no rechazan a Dios, esas son las que se convierten en almas perdidas.   Esas almas vagan por la tierra en busca de la Luz.”

Este limbo de almas perdidas sería el lugar más bajo del Purgatorio.

Así hay cuatro lugares en el más allá: Cielo- Purgatorio común- Limbo de las  almas perdidas -cayeron al borde del infierno pero sin entrar en él- Infierno (para los que rechazan la presencia de Dios.

Los pecadores que mueren sin arrepentirse y pedir perdón  pero que no rechazan [formalmente]  a Dios van a a este limbo/purgatorio.  Siendo una morada de purificación  habrá los que  pidan perdón antes del Juicio final  y los que no lo pidan. La sentencia definitiva dependerá de esto: En el Juicio final, a más tardar, podrán salvarse unos o condenarse otros para siempre.

O sea hay un purgatorio en el que sus moradores no están salvos sino que su salvación dependerá de que pidan perdón, aunque pueden no pedirlo. La fecha tope para esto es el Juicio Final.
Me remito a la página 189, que resume lo dicho en páginas anteriores, de su Suma Demoniaca..(1ª ed. 2004, Editorial Dos Latidos)

Pues a la vista de todo esto comprendo  a los “lefebvrianos” que no hayan considerado la obra recomendable y además están apegados a la Tradición tal como nos viene desde los primeros tiempos (Padres etc..) hasta nuestros días. Y que no es en modo alguno una tradición- tradicionalismo como él dice-  inventada por Fortea para denostar a los “lefebvrianos“,  de  rúbricas, las capas pluviales, los roquetes y el incienso en incensario de plata, [bueno] pero a condición de que uno sepa que no son ellos los que salvan…ni El camino que nos enseñó Jesús, que está plasmado en la Tradición, no en el tradicionalismo. No es el ritual de San Pío V, ni el Novus Ordo, los que nos salvan, es la misericordia de Dios.

[Sigue diciendo] traen una personal inflexibilidad decimonónica. ... No traen la belleza de la liturgia, sino la soberbia del non serviam..  el espíritu puntilloso del fariseísmo mezclado con el mensaje de Cristo.

Como alguien dice en un comentario (blog Ex-Orbe]

Ellos [los conciliares] ya no creen que exista una religión verdadera. Mucho menos que esa sea la Católica. Ergo, ya no creen en la verdad de las palabras de Jesucristo, quizás porque Él mismo nos advirtió contra estos “pastores”..


Hieden a la legua. Primero procedieron a la emasculación apostólica de la Santa Iglesia Romana, y luego, cuando ya no hay misiones ni apóstoles ni se pretende la conversión de nadie ni se le ofrece a nadie la VERDAD, entonces se rasgan las vestiduras, acongojados por las almas de todos esos pobres musulmanes y budistas. ¿Cómo, dicen, todos esos buenos hombres no van a entrar en el reino de los cielos? ¿Cómo, digo yo, no se os cae la cara de vergüenza, malditos falsarios, si tenéis un mandato claro y explícito del mismo Cristo que no queréis cumplir?

 ¿O acaso a fuerza diálogo y profundización os habéis vuelto imbéciles y ya no entendéis ni el significado literal de lo que se os dice? 
Alguien también asegura (aunque yo no puedo corroborarlo) :

Por cierto que en una entrevista, dijo que en una tenida carismática , se le “metió un espirítu” y comenzó a hablar en lenguas. Y que él conserva ese carisma. Me imagino que lo usa cuando viaja al extranjero. Vaya usted a saber. El demonio es muy tramposo, es capaz de engañar al más pintado.

Esto último me ha dado pie al título de este post y me viene a la mente aquéllo del “Alguacil alguacilado”.  Mira que si fuera verdad que se le ha metido algo dentro y necesita un exorcismo con urgencia. Sería así : El exorcista exorcizado.

De tanto parlotear con espíritus (algunos perdidos y errantes por la tierra), almas condenadas, demonios de todas las categorías, ángeles, arcángeles,  de tanto manejar” información privilegiada”  (así cualquiera) a ver si ha perdido las verdades de la Tradición, del Magisterio, y ahora la toma, como si fuera un Gerhard Müller cualquiera, con los pobres “lefebvrianos” y no sólo con ellos sino con quienes veneramos la Santa Tradición que no es la “Tradición viva” del Magno, ni la tradición corrompida por los devaneos modernistas del P. Fortea.

 "Los modernistas saben bien que su juego está en el fin y que Ecône (FSSPX) es superior, es por eso mismo que lo combate [...]ECÔNE TRIUNFARÁ." (Confesión dada por el demonio Judas Iscariote durante un exorismo, compilado en "Advertencias del más allá" por el Padre Arnold Renz)