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viernes, 19 de junio de 2026

HALLAZGO ARQUEOLÓGICO CONFIRMA PRESENCIA MONÁSTICA BIZANTINA EN ESPAÑA

Noticia tomada de LA CRÓNICA DEL PARQUE (España). Comentario propio.
   
EL YACIMIENTO DE CABEZO MARÍA CONFIRMA LA EXISTENCIA DE UN MONASTERIO BIZANTINO ÚNICO EN ESPAÑA
   

Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas en el yacimiento de Cabezo María, en el municipio almeriense de Antas, han confirmado la existencia de un importante complejo monástico bizantino que estuvo habitado entre los siglos V y VIII. El hallazgo supone uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de los últimos años en Andalucía y aporta nuevas claves sobre la expansión del cristianismo en la Península Ibérica durante la Antigüedad tardía.
  
La segunda campaña de excavaciones, desarrollada por especialistas del laboratorio de arqueología biocultural MEMOLab de la Universidad de Granada dirigidos por el profesor José María Martín Civantos y el arqueólogo Julio Miguel Román Punzón, ha permitido documentar nuevas estructuras que refuerzan la hipótesis planteada durante los trabajos iniciados en 2025. Los investigadores sostienen que el enclave no fue un simple asentamiento rural, sino una gran comunidad monástica con una notable influencia religiosa, económica y social en el sureste peninsular.
  
Entre los descubrimientos más destacados figura una monumental basílica de tres naves orientada hacia levante, considerada por los arqueólogos como uno de los templos cristianos más antiguos localizados al sur del río Ebro. Los trabajos han permitido alcanzar el nivel original del edificio, localizar los restos de las columnas que separaban las naves y descubrir una impresionante escalinata de acceso que conectaba el templo con el valle, lo que evidencia la relevancia simbólica y visual que tuvo este espacio religioso.
   
La campaña también ha sacado a la luz nuevas dependencias vinculadas a la vida cotidiana de la comunidad, entre ellas un gran refectorio conectado con zonas de almacenamiento y cocina ya identificadas en anteriores intervenciones. Además, se han documentado habitaciones excavadas en la roca volcánica del cerro y otros espacios que apuntan a la existencia de una amplia población monástica acompañada por personal de servicio y actividades auxiliares.

Los materiales recuperados durante las excavaciones revelan asimismo la intensa conexión del enclave con distintos territorios del Mediterráneo. Entre los restos hallados aparecen cerámicas de lujo procedentes de lugares como Egipto, Siria, Palestina, Líbano o Túnez, lo que sugiere que la comunidad mantenía importantes relaciones comerciales y desempeñaba un papel destacado en las rutas marítimas de la época.

Para los responsables del proyecto, las dimensiones del conjunto y la riqueza de los hallazgos permiten plantear que Cabezo María pudo constituir uno de los principales centros de difusión del cristianismo católico durante el periodo bizantino, en una etapa histórica marcada por la presencia visigoda y los conflictos doctrinales existentes en Hispania.
   
Más allá de su relevancia científica, el descubrimiento abre nuevas oportunidades para la puesta en valor del patrimonio histórico de Antas. El objetivo de los investigadores pasa ahora por consolidar las estructuras descubiertas, avanzar en la musealización del yacimiento y convertir el enclave en un referente cultural y turístico para la provincia de Almería.
   
El hallazgo de Cabezo María contribuye además a arrojar luz sobre un periodo poco conocido de la historia del sureste peninsular, situado entre el final del mundo romano y la llegada de la cultura islámica, y refuerza la importancia de Almería como territorio clave en las conexiones entre la Península Ibérica y el Mediterráneo oriental durante la época bizantina.
  
COMENTARIO: El Levante español y las Baleares, así como las actuales Córdoba, Sevilla y Granada y la portuguesa ciudad de Portimão formaron parte de la Provincia de Spania (Província Spániæ/Επαρχία της Σπανίας), la parte más occidental del Imperio Romano oriental (la denominación “Imperio Bizantino” es muy posterior), que había sido conquistada por el emperador Justiniano (reinó entre el 527 y el 565) al Reino visigodo como parte de su campaña “Recuperátio Impérii”, pero con las campañas de reyes como Leovigildo y Recaredo, la provincia empezó a perder terreno hasta ser recuperada por Suintila en el 624 (si bien hubo una campaña del emperador Leoncio que fue rechazada por el conde Teodomiro, no se conoce la fecha en que aconteció –entre el 697 y 698, o hasta tan tarde como el 702–, y los historiadores consideran que fue un episodio ligado más a las guerras contra los árabes y bereberes que a recuperar la provincia perdida).

jueves, 4 de junio de 2026

DOS LITURGIAS HERMANAS, Y UN EXTRAÑO

Traducción del artículo publicado el 4 de Junio de 2018 por Peter Kwasńiewski en NEW LITURGICAL MOVEMENT.
  
LA LITURGIA BIZANTINA, LA LITURGIA ROMANA TRADICIONAL Y EL NOVUS ORDO: DOS HERMANOS, Y UN EXTRAÑO
   
Para mí, y creo que para la mayoría de los tradicionalistas, es obvio que la Divina Liturgia bizantina y la Misa romana tradicional están espiritualmente emparentadas, y que el Novus Ordo se aparta de la herencia que comparten.

Sin embargo, a veces uno se encuentra con católicos bizantinos que, engañados por similitudes superficiales entre la liturgia bizantina y el Novus Ordo (por ejemplo, que a menudo se celebran en una lengua vernácula pronunciada audiblemente) y por las evidentes diferencias entre la liturgia bizantina y el rito romano tradicional (por ejemplo, que hay mucho más silencio en este último que en el primero, y que el pueblo parece desempeñar un papel más “activo” en uno que en el otro), sostienen que las liturgias bizantina y del Novus Ordo son espiritualmente más afines y, por lo tanto, cuando se les presenta la opción, eligen el usus recéntior romano sobre el usus antíquior. De hecho, los protagonistas y apologistas de la reforma litúrgica romana a menudo pretenden ser admiradores de la tradición oriental y les gusta señalar las muchas características aparentemente “orientales” de la liturgia neorromana.

Ahora bien, si es cierto que la liturgia bizantina y la liturgia latina tradicional tienen mucho más en común entre sí que cualquiera de ellas con el Novus Ordo, deberíamos poder afirmar con precisión en qué consiste esta similitud. Propongo que podemos verla en los siguientes principios, que primero enumeraré y luego explicaré:
  1. El principio de Tradición;
  2. El principio de Misterio;
  3. El principio de Lenguaje elevado;
  4. El principio de Integridad o estabilidad ritual;
  5. El principio de Densidad;
  6. El principio de Preparación adecuada y repetida;
  7. El principio de Veracidad;
  8. El principio de Jerarquía;
  9. El principio de Paralelismo; y
  10. El principio de Separación.

1.º Principio de Tradición. Ambas son el resultado del desarrollo orgánico de un antiguo núcleo apostólico, transmitido a través de siglos de fe viva; a pesar de las atribuciones de una u otra liturgia a santos famosos como San Juan Crisóstomo o San Basilio, en realidad el rito es obra de muchos que no podemos nombrar. Ninguna liturgia bizantina ni romana clásica es producto de un comité de expertos vanguardistas alejados del pueblo y cautivos de teorías de moda que hace tiempo que han quedado obsoletas. Podemos llamar a esto el principio de la tradición, de recibir lo que se transmite. En pocas palabras: no es que una liturgia sea buena porque la autoridad de la Iglesia la considere buena; más bien, la Iglesia sabe que es buena porque la ha recibido. Aquí atacamos la raíz de ese extraño ultramontanismo en Occidente que considera la liturgia como nada más que lo que la autoridad papal ha promulgado, como si la liturgia fuera una arcilla infinitamente maleable cuya forma se deja enteramente a la voluntad del escultor. Antes de Pablo VI, la autoridad papal promulgaba lo que ya era conocido y amado como tradicional en la Iglesia Latina [1].

2.º Principio de Misterio. Cada una de estas liturgias exhibe el principio del misterio: la liturgia es palpablemente sagrada, una obra y una maravilla que Dios hace en medio de nosotros, a la cual el hombre está permitido unirse con temor y temblor. La liturgia tradicional es como una nube en la que Dios habita, y a la que Moisés se atreve a acercarse. No hay sensación de una reunión con una agenda, dirigida por gerentes de empresa, caracterizada por mucha lectura de textos y reparto de tareas. Nos postramos en tierra santa ante la zarza ardiente de la autorrevelación divina.

3.º Principio del Lenguaje elevado. Las oraciones y lecturas de las liturgias tradicionales orientales y occidentales son cantadas por cantores, diáconos, subdiáconos y coros, o susurradas en el santuario por el sacerdote, pero nunca simplemente recitadas como las noticias diarias o una lección escolar. Parte de esta elevación es el uso de lo que podríamos llamar “lenguaje elevado”. En Oriente, toma la forma de exquisitas composiciones poéticas; en Occidente, de venerables locuciones latinas. El latín es tan verdadera, propia y definitivamente la lengua de la Iglesia Católica Romana como las lenguas vernáculas lo son las lenguas de los ritos orientales [NOTA (del autor): Algunos lectores han objetado mi afirmación de que las lenguas de los ritos orientales deberían llamarse vernáculas sin ninguna especificación. Véase la nota *** adjunta a este artículo]. Algo que ha perdurado durante 1600 años en Occidente no es una casualidad, sino un principio constitutivo, como declaró el mismísimo Papa San Juan XXIII en su Constitución Apostólica Véterum Sapiéntia, firmada en el altar de San Pedro en 1962. Quienes siguen el usus antíquior son plenamente conscientes del poderoso efecto que ejerce sobre los fieles el uso ceremonial de una lengua antigua que ha adquirido una fuerza numinosa con el paso del tiempo. El hecho mismo de que esta lengua esté especialmente apartada, consagrada, por así decirlo, para el culto público a Dios, representa objetivamente e induce subjetivamente esa separación entre lo sagrado y lo profano que constituye la esencia de la religión sacrificial.

4.º Principio de Integridad ritual. Tanto la Divina Liturgia como la Misa tradicional en latín preexisten a cualquier celebración dada como ritos determinados y completamente articulados que el clero y el pueblo siguen con humilde obediencia. Las oraciones, antífonas, lecturas, gestos y cantos son fijos y prescritos; sobre todo, la oración más sagrada, la anáfora, es inmutable (en Occidente) o está determinada por el calendario litúrgico (en Oriente). De esta manera, las preferencias o elecciones personales del celebrante nunca dirigen la acción. También podemos llamar a esto el principio de estabilidad, ya que la integridad ritual garantiza al clero y al pueblo una roca inamovible sobre la cual pueden edificar su vida espiritual.

5.º Principio de Densidad. La antigua liturgia romana, y de igual modo la antigua bizantina, está impregnada de contenido dogmático, moral y ascético-místico. Las oraciones son densas, ricas y llenas de religiosidad. Son un tapiz poético de las Escrituras y otras expresiones devotas. El Novus Ordo es claramente exiguo en comparación. Pensad en los diversos troparios de la tradición bizantina, o en la riqueza de antífonas propias en el Rito Romano, y en las colectas, secretas y postcomuniones, casi ninguna de las cuales sobrevivió intacta al bisturí censurador del Consílium [2].

6.º Principio de Preparación. Estrechamente relacionado con lo anterior está el principio de la preparación adecuada y repetida. Tanto en Oriente como en Occidente, el clero y los ministros se preparan minuciosamente antes de la liturgia para su labor, ya sea en una mesa auxiliar preparando las ofrendas con abundantes oraciones, o al pie del altar recitando el Salmo 42, el Confíteor y oraciones en las gradas. ¿Cómo podría alguien imaginar simplemente salir de la sacristía y caminar directamente hacia el altar, como si no fuera gran cosa? ¿Como si uno fuera a un almuerzo de recaudación de fondos?

Como bien señaló Catherine Pickstock, la repetición de oraciones en todas las liturgias auténticas es deliberada y de inmensa importancia espiritual. La liturgia bizantina presenta al sacerdote orando frecuentemente en secreto de principio a fin, preparándose una y otra vez para el siguiente paso maravilloso que debe dar en los misterios de Cristo. La auténtica liturgia romana no es diferente, con su amplio Ofertorio, sus tres oraciones de preparación para la comunión, oraciones de ablución, Pláceat tibi y Último Evangelio. Es bien sabido que encontramos mucha repetición de ciertas oraciones en la Divina Liturgia y en el usus antíquior romano: en la primera, letanías de «Señor, ten piedad» o «Concédelo, Señor» [la Gran Letanía y la Pequeña Letanía respectivamente, N. del T.], en el segundo, el Kyrie nueve veces, el triple Confíteor, el triple «Dómine, non sum dignus» (repetido dos veces para indicar la distinción entre la comunión del sacerdote y la de los fieles) [3].

7.º Principio de Veracidad. Toda la esencia del mensaje del Evangelio está presente en los leccionarios tradicionales, tanto en las partes consideradas “difíciles” como en las más sencillas. En el Novus Ordo, como es bien sabido, la Escritura se edita considerablemente para adaptarse a los prejuicios modernos [4]. En términos más generales, la lex orándi tradicional contiene y transmite con vigor apostólico la lex credéndi completa de la Iglesia Católica, sin ninguna edición para las sensibilidades contemporáneas. Así, por citar un ejemplo entre muchos, la condenación de Judas y la posibilidad real del infierno para cualquiera de nosotros se enseñan sin vacilar, mientras que los salmos de imprecación dirigidos contra nuestros enemigos espirituales se utilizan con frecuencia. Este tipo de contenido se elimina o se reduce drásticamente en el Novus Ordo [5]. En este sentido, el Novus Ordo no logra transmitir la plenitud de la Fe tal como la encontramos en la Escritura, los Padres, los Concilios y los Doctores de la Iglesia. De esta forma, falla en su función de lex orándi de la Iglesia ortodoxa.

De hecho, muchas doctrinas de la fe se ven y se oyen  en las liturgias antiguas, mientras que en el contexto de la liturgia neorromana deben estudiarse y aceptarse ciegamente, porque el rito mismo no las hace evidentes. Como ejemplos, consideremos la veneración que se debe rendir a los santos, o la adoración de latría que se debe mostrar al Santísimo Sacramento. Quien asiste a la liturgia bizantina o a la romana tradicional tendrá una experiencia visceral de la venerabilidad de los santos y la adorabilidad de la Eucaristía. En contraste, el Novus Ordo ha reducido sistemáticamente el énfasis en los santos [6], así como los signos de reverencia que se deben rendir a los impresionantes misterios de Cristo.
   
8.º El principio de Jerarquía se manifiesta en la clara división de roles para sacerdote, diácono, subdiácono, acólito, cantor, etc. Esta diversidad de roles, no intercambiables, se ve gravemente confusa y diluida en el Novus Ordo, con sus normas laxas sobre la función de los laicos en el santuario. Ni la liturgia bizantina ni la auténtica liturgia romana permiten que los laicos sin ornamentos entren arbitrariamente en el santuario y realicen actos propios del clero, sobre todo la manipulación de la Santísima Eucaristía. Por el contrario, la identidad del sacerdote como mediador entre Dios y el hombre se respeta plenamente y se demuestra en la práctica, y la identidad del laico como participante activo en el sacrificio también se respeta y se demuestra en la práctica.

La liturgia es una verdadera encarnación de la eclesiología, en lugar de una alternativa imaginaria a ella. Nunca se podría derivar una explicación coherente y consistente de la naturaleza jerárquica del Cuerpo Místico del Novus Ordo, mientras que es fácil hacerlo tanto de la Divina Liturgia como de la Misa Romana tradicional. La participación, por lo tanto, se entiende de una manera fundamentalmente diferente en las liturgias tradicionales y en el rito neorromano. La visión correcta es que la participación debe corresponder a los distintos roles de las diversas partes del cuerpo, y que esto debe ser visible para todos en la vestimenta, el porte, el lugar y las tareas asignadas —y no asignadas— a los participantes [7].

9.º El Principio de Paralelismo, que está en consonancia con el de jerarquía. En cualquier liturgia auténtica oriental u occidental, encontramos que varias cosas a menudo suceden simultáneamente (o para usar el término técnico, hay “liturgia paralela”). El diácono está dirigiendo una letanía cuando el sacerdote está recitando sus propias oraciones; el pueblo está cantando el Sanctus mientras el sacerdote ha comenzado el Canon. Quienes asisten a liturgias bizantinas o latinas tradicionales llegan a ver la liturgia como una acción de múltiples capas compuesta por muchas acciones individuales que convergen en un objetivo común. Definitivamente no es una secuencia lógica de actos discretos, donde solo se permite que ocurra una cosa a la vez (como en la liturgia “secuencial” o “modular”, ejemplificada en el Novus Ordo) [8].

10.º Principio de Separación. Todas las liturgias cristianas auténticas conservan y hacen uso ritual de la teología inscrita en la arquitectura del templo de la Antigua Alianza, que, como enseña la Epístola a los Hebreos, se recapitula en Cristo y, por lo tanto, se simboliza para siempre en nuestro sacrificio eucarístico. En Oriente, la separación del santuario o lugar santo de la nave es más evidente debido a la presencia de un iconostasio por el que solo ciertos clérigos pueden entrar. En Occidente, las cortinas dieron paso al coro, que en la mayoría de los lugares se reducía a la barandilla de la comunión, pero siempre el santuario permaneció inaccesible, elevado y prohibido para los laicos. Además, en la liturgia occidental, el iconostasio visual ha dado paso a un “iconostasio sonoro” de latín alternado con silencio. Tanto el lenguaje hierático como la ausencia envolvente de sonido extienden un velo sobre el lugar más sagrado y protegen los misterios sagrados de la profanación de un trato superficial. Así, aunque las liturgias orientales y occidentales logran este «velado de nuestros rostros a la Presencia» de maneras diferentes, ambas son sumamente eficaces para conseguirlo, atrayendo poderosamente la atención del fiel hacia la gloria oculta de Dios.
  
Más allá de estos principios, que evidentemente apuntan a la esencia misma del culto divino, existe un sinfín de elementos que no son necesariamente característicos del Novus Ordo, pero que lo acompañan en el 99% de sus manifestaciones, como la postura versus pópulum. Tras cincuenta años de clérigos frente al pueblo casi siempre y en todas partes, con reproches papales a quienes se atreven a pensar diferente, ni siquiera el defensor más optimista de la Reforma de la Reforma puede sostener que la postura versus pópulum no tipifique el Novus Ordo en la mente de sus artífices, implementadores y usuarios finales.

El siguiente cuadro resume nuestros hallazgos. (Hacer clic para ampliar).

Comparada con el Novus Ordo, la liturgia bizantina parece un rey al lado de un mendigo, un Rembrandt al lado de una caricatura, un festín después de una hambruna. Pero comparada con el rito romano tradicional en todo su intrincado esplendor y solemnidad reglamentada, es una igual en la mesa de la tradición. Hacemos una injusticia a la obra del Espíritu Santo en la Iglesia occidental al hablar como si la liturgia bizantina fuera el “modelo ideal”, cuando el rito romano en su plenitud —¡lamentablemente, tan raramente visto por los católicos romanos! — es su igual. En cambio, es el Novus Ordo el que debería ser rechazado, pues no tiene derecho a sentarse a la mesa real de los auténticos ritos litúrgicos.
   
Si alguien objeta en este punto que el Novus Ordo puede celebrarse de una manera que esté “en continuidad” con la tradición romana precedente (y por lo tanto de una manera no muy diferente a la Divina Liturgia), mi respuesta es simple. Varios de los diez principios resumidos anteriormente no están incorporados en absoluto por el Novus Ordo, y esto es intencional (aquí incluiría al menos el 1, 4, 5, 6, 7 y 9); mientras que los principios restantes (2, 3, 8 y 10) podrían aplicarse o no, dependiendo de quién sea el “presidente”. En resumen, son posibles, pero no necesarios. Este hecho, en sí mismo, ya demuestra el carácter profundamente antitradicional del Novus Ordo, cuya coherencia con la tradición depende de las decisiones libres de su celebrante, en lugar de basarse en la adhesión a una regla fija [9]. Así, el Novus Ordo podría ofrecerse de forma cuasi tradicional, mientras que las liturgias bizantina y romana tradicional [Se sustituyó el término “tridentina” por “romana” dado que decir “Misa Tridentina” es erróneo, puesto que Trento no inventó nada, sino que codificó y canonizó la Liturgia Romana existente, N. del T.] deben ofrecerse de forma tradicional; no hay opción al respecto [10].

En esa única diferencia, podemos ver la brecha casi infinita que separa el Rito Romano moderno de cualquier rito histórico del cristianismo, oriental u occidental. Su falta de densidad doctrinal, moral, rubrical y ceremonial, su estructura modular-lineal-racionalista y su “opcionitis” lo separan esencialmente de la esfera de la cultura sagrada que comparten el usus antíquior romano y la Divina Liturgia bizantina. Podríamos adaptar a esta situación las palabras de Abrahán en la parábola de Dios y Lázaro: «Entre nosotros y vosotros hay un gran abismo, de modo que el que quiere pasar de aquí a vosotros, no puede, ni de allá venir aquí» (Lc. 16, 26).

Lo verdaderamente sorprendente, considerando lo anterior, es la cantidad de católicos bizantinos y supuestos expertos en liturgia oriental —entre ellos Robert Taft SJ— que favorecen la liturgia romana “reformada”, pasando por alto las enormes discrepancias y contradicciones entre sus principios de composición y ejecución y los que, como he demostrado, son comunes a la liturgia bizantina y latina tradicional. De hecho, no es exagerado afirmar que la liturgia paulina, tanto en su conjunto como en sus particularidades, es una deformación de la liturgia latina que no puede clasificarse dentro de los auténticos ritos católicos históricos. Por lo tanto, resulta una profunda incoherencia que los católicos bizantinos prefieran el Novus Ordo por características secundarias o terciarias, ignorando, tolerando o incluso aparentando aprobar sus desviaciones de los principios fundamentales de la liturgia clásica.

Esto no es una mera especulación. Como sabemos, los liturgistas llevan décadas hablando de cómo “reformar” los ritos católicos orientales para adaptarlos al Sacrosánctum Concílium y a los principios de la Bauhaus de Bugnini. La combinación de un prejuicio a favor del pluralismo multicultural, el conservadurismo inherente a Oriente y la falta de una autoridad centralizada capaz de imponer cambios litúrgicos trascendentales ha evitado, por ahora, que los ritos orientales sufran los peores excesos de la reforma litúrgica. Pero esta frágil paz podría no durar para siempre, especialmente si la jerarquía eclesiástica continúa mostrando la arrogancia y la miopía que la han aquejado durante los últimos cincuenta años. Por lo tanto, es imprescindible que todo cristiano oriental y todo simpatizante romano comprenda los errores que dieron origen a los ritos paulinos y que están profundamente arraigados en ellos, y que se oponga a cualquier reducción, compromiso o novedad en su propia vida litúrgica.

Volviendo al principio: los católicos bizantinos que aman su propia tradición litúrgica harían bien en familiarizarse con la tradición litúrgica occidental, tal como se conserva y transmite según el usus antíquior, y —precisamente por amor a lo común entre Oriente y Occidente— evitar la liturgia neorromana, con su mezcla de anticuarianismo inconsistente y novedades modernas, su disonancia cognitiva y su ruptura con la tradición cristiana. No es sino una contradicción con las tradiciones griega y latina, que contradice verdades dogmáticas y morales ancestrales que la liturgia siempre ha manifestado e inculcado en los fieles. Los católicos romanos y bizantinos saben que están seguros, en buenas manos, al asistir a los ritos auténticos de los demás; pero ninguno puede sentirse seguro asistiendo al Novus Ordo.

Concluyo con las palabras de Martin Mosebach: «Todo esfuerzo por alcanzar el ecumenismo, por necesario que sea, debe comenzar no con encuentros llamativos con jerarcas orientales, sino con la restauración de la liturgia latina, que representa la verdadera conexión entre las iglesias latina y griega» [11].

NOTAS
[1] Geoffrey Hull en The Banished Heart (El corazón desterrado) muestra que el problema de la injerencia papal en la liturgia se remonta a muchos siglos atrás. Sin embargo, reconoce el abismo que separa cualquier cosa hecha por los papas anteriores a Pablo VI de la monstruosa ruptura introducida por Montini. Hay una diferencia de naturaleza, no solo de grado. Conozco a un filósofo católico que sostiene que la única razón por la que un rito de la Misa es válido es porque el Papa lo ha declarado así, y que si el Papa quisiera vaciar todo el contenido del rito y reemplazarlo con algo totalmente diferente, sería un verdadero rito católico siempre que contuviera las palabras de la consagración.
[2] Carl Olson hizo esta observación: «Habiendo asistido a una parroquia bizantina durante casi 20 años, es interesante que, si bien las liturgias orientales no son silenciosas como la Misa en latín —de hecho, hay poco silencio en una liturgia bizantina—, las similitudes y convergencias más profundas se encuentran en la reverencia, la trascendencia y la riqueza teológica. Francamente, escuchar muchas de las oraciones que se dicen en una Misa del Novus Ordo me deja sin palabras. Dicho de otro modo, tanto la Divina Liturgia como la Misa en latín hablan a la mente, al corazón y a los sentidos de maneras misteriosas y profundas que, si bien son algo subjetivas hasta cierto punto, están al servicio de la verdad objetiva y la realidad divina».
[3] Soy muy consciente de que estas oraciones se fueron construyendo con el tiempo y que, por ejemplo, el Último Evangelio fue una adición relativamente tardía. Pero todas las adiciones se hicieron por una buena razón, como quiera que se hicieron bajo la suave influencia del Espíritu Santo. Eliminarlas después de que se hubieran añadido de manera apropiada y armoniosa y se hubieran convertido en parte fija del rito durante siglos no es otra cosa que un repudio de su contenido teológico y función litúrgica, y por lo tanto un pecado contra el Espíritu Santo. Sacrosánctum Concílium se equivoca al afirmar que la liturgia contiene “repeticiones inútiles” que deben ser purgadas. En realidad, cualquiera que entre en oración en las repeticiones de la antigua liturgia comprende su propósito, que nunca ha presentado ninguna dificultad para los cristianos hasta las suposiciones estrechamente racionalistas y utilitarias de los tiempos modernos.
[4] Véase mi artículo “Historia de dos leccionarios: medidas cualitativas versus cuantitativas” para más información sobre este aspecto problemático del leccionario revisado.
[5] Sobre Judas, véase mi artículo “Mentiras malditas: sobre el destino de Judas Iscariote”; Sobre la omisión de salmos, véase mi artículo “La omisión de salmos ‘difíciles’ y la dilución del Salterio”.
[6] El Canon Romano, al igual que la anáfora de la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo, menciona a muchos santos. Las neoanáforas reducen drásticamente este homenaje y súplica.
[7] En Sacrosánctum Concílium, sin embargo, la participación se vuelve ideológica porque se exalta por encima de todos los demás principios, lo que inevitablemente causa distorsión y corrupción: «En la restauración y promoción de la sagrada liturgia, esta participación plena y activa de todo el pueblo es el objetivo que debe considerarse antes que todo lo demás» (n.º 14); compárese esta afirmación con Tra le sollecitudini del Papa San Pío X: «Consideramos necesario proveer ante todo lo demás por la santidad y dignidad del templo». Quizás un concepto mejor que participación sería asistencia: cada miembro del cuerpo asiste en la liturgia, cada uno según su lugar. Pertenecer es una categoría más básica que hacer, así como nuestra inserción en Cristo en el bautismo es más básica para nuestra identidad que cualquier acto particular que realicemos.
[8] Hay muy pocos momentos en que el sacerdote puede estar haciendo algo en el Novus Ordo cuando el pueblo y/o el coro están haciendo otra cosa: la oración antes del Evangelio, durante el aleluya; las oraciones del ofertorio, si se está cantando un canto; la ruptura de la hostia mientras se canta el Agnus Dei. Pero el número de tales momentos se ha reducido drásticamente y su contenido eucológico ha sido vaciado.
[9] Así como una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil, una liturgia llena de opciones es tan buena como la peor de esas opciones. No debe juzgarse por lo que podría ser si se tomaran muchas decisiones improbables, sino por lo que suele ser cuando se toman decisiones habituales
[10] Esto no quiere decir, por supuesto, que el rito romano tradicional siempre se ofrecerá de una manera edificante o estéticamente apropiada, pero eso no es algo que se pueda garantizar en ningún rito, pues seguimos tratando con seres humanos en su variedad y fragilidad. Más bien, me refiero a las reglas y costumbres que rigen las ceremonias como tales.
[11] De la próxima edición revisada y ampliada de The Heresy of Formlessness: The Roman Liturgy and Its Enemy (La herejía de la falta de forma: La Liturgia Romana y su enemigo), Angelico Press 2018, pág. 187. En otra parte del mismo libro, Mosebach dice: «Es característico de este siglo que, justo cuando se aplicaba el hacha al verde árbol de la liturgia, se formulaban las ideas más profundas sobre ella, aunque no en la Iglesia romana, sino en la Iglesia bizantina. Por un lado, un papa se atrevió a interferir en la liturgia. Por otro, la ortodoxia, separada del papa por el cisma, preservó la liturgia y la teología litúrgica a través de las terribles pruebas del siglo. Para un católico que se niega a aceptar las conclusiones fáciles del cínico, estos hechos plantean un enigma desconcertante. Uno se siente tentado a hablar de un misterio trágico, aunque la palabra “trágico” no encaja en un contexto cristiano. La Misa de San Gregorio Magno, la antigua liturgia latina, se encuentra ahora en la “margen lunática” de la Iglesia romana, mientras que la Divina Liturgia de San Juan Crisóstomo está viva en todo su esplendor en el mismo corazón de la Iglesia Ortodoxa. La idea de que tenemos algo que aprender de la Ortodoxia no es popular. Pero debemos acostumbrarnos a estudiar —y estudiar a fondo— lo que la Iglesia Bizantina tiene que decir sobre las imágenes sagradas y la liturgia. Esto es igualmente relevante para el Rito Latino; de hecho, parece que solo podemos conocer el Rito Latino en toda su realidad llena del Espíritu si lo contemplamos desde la perspectiva oriental» (Ibid., pág. 57).
  
NOTA *** sobre las lenguas vernáculas en Oriente
A raíz de los comentarios sobre este artículo, me cuestiono la veracidad de mi afirmación de que el uso de la lengua vernácula es tan característico de los ritos orientales como del Novus Ordo en su gran cantidad de traducciones a lenguas modernas. Si bien es cierto que en muchos ámbitos lingüísticos se utiliza la lengua vernácula (como cuando se celebra la Divina Liturgia en inglés, en todo Estados Unidos), existen demasiadas excepciones.
  • Las iglesias y patriarcados de habla griega utilizan el griego litúrgico, no la lengua vernácula. Algunos patriarcados usan el árabe y otros junto con el griego.
  • Las iglesias ortodoxas eslavas siempre han utilizado exclusivamente el eslavo eclesiástico litúrgico. Recientemente, los modernistas orientales lograron introducir lenguas vernáculas, pero no en todas partes. Los rusos siguen utilizando únicamente el eslavo. Si bien serbios, búlgaros, macedonios, bielorrusos y ucranianos utilizan muchas lenguas vernáculas, el eslavo aún se usa. 
  • La Iglesia Ortodoxa Rumana utilizó el eslavo eclesiástico/griego litúrgico desde el siglo X hasta el siglo XVII, cuando fue reemplazado por el rumano (que, sin embargo, estaba influenciado por el eslavo eclesiástico, lo que lo hacía bastante ajeno a la lengua vernácula).
  • La Iglesia Ortodoxa Georgiana utiliza el antiguo georgiano literario como lengua litúrgica.
  • Los coptos ortodoxos utilizan el copto literario como lengua litúrgica. Si bien su uso disminuyó durante el largo dominio musulmán (siendo reemplazado por el árabe), aún se conserva y se está reintroduciendo.
  • Los ortodoxos etíopes utilizan el ge’ez como lengua litúrgica, no como una de las muchas lenguas vernáculas.
  • Los sirios ortodoxos utilizan el árabe clásico sirio. El uso del árabe está relacionado con siglos de dominio musulmán.
  • Los armenios utilizan un armenio literario clásico.
Además, ¿qué entendemos por “lengua vernácula”? El antiguo eslavo eclesiástico, por ejemplo, se creó para que los eslavos pudieran comprender la liturgia, pero al mismo tiempo, se creó para traducir un griego litúrgico muy elaborado. Históricamente, en la mayoría de las culturas existía, por definición, una gran brecha entre la lengua literaria y la lengua hablada, mucho mayor que la que es típica hoy en día, tanto porque hoy en día hay más personas alfabetizadas como porque la lengua literaria elevada prácticamente ha desaparecido.

NOTA ADICIONAL:
Un lector me envió este enlace, que respalda muchos de los puntos expuestos en este artículo mediante una cuidada selección de fragmentos alternados de liturgias romanas y ortodoxas tradicionales.

jueves, 21 de mayo de 2026

DEL LLAMADO DE PRÉVOST A REANUDAR EL DIÁLOGO CON LOS COPTOS (Y POR QUÉ NO VA A SUCEDER)


El pasado 15 de Mayo, León XIV Riggitano-Prévost realizó una llamada telefónica a Teodoro II Baky Solimán, papa de Alejandría y patriarca de toda África en la sede de San Marcos de la Iglesia Ortodoxa Copta (Dato de color: Tanto los coptos* como los melquitas ortodoxos reclaman el papado de Alejandría, que fue la sede de San Marcos Evangelista, discípulo que fue de San Pedro Apóstol), con ocasión de la 12.ª Jornada de Amistad entre los Coptos y los Católicos establecida en 2013 conmemorando la visita del patriarca Shenouda III Roufail a Roma en 1973.

La comunicación telefónica insta a dar «un nuevo impulso» al diálogo ecuménico entre católicos y coptos ortodoxos, y a «superar cualquier obstáculo al diálogo de la fe y la caridad». Idea que desarrolla en una carta que dieron a conocer ese mismo día (datada, como desde Bergoglio acostumbran, a una fecha anterior a su real publicación), y cuyo texto presentamos a continuación:
CARTA DEL SANTO PADRE LEÓN XIV A SU SANTIDAD TEODORO II, PAPA DE ALEJANDRÍA Y PATRIARCA DE LA SEDE DE SAN MARCOS, CON MOTIVO DEL DÍA DE LA AMISTAD ENTRE COPTOS Y CATÓLICOS, 15 DE MAYO DE 2026.

Santidad, querido hermano en Cristo,

¡Cristo ha resucitado! ¡الْمَسِيح قَامَ (al-Masīḥ qām!).
   
En la alegre luz de la Pascua, me complace saludaros en la propicia ocasión del Día de la Amistad entre Coptos y Católicos, continuando así la noble tradición de mi amado predecesor, el Papa Francisco.
   
Este Día de la Amistad, cuya idea surgió de Su Santidad, celebra la relación entre la Sede de Pedro y la Sede de Marcos, y constituye, sin duda, una iniciativa significativa. Para nosotros, los cristianos, la amistad no es un sentimiento vago; está en el corazón mismo de nuestra vida y nuestra fe. Pues nuestro Señor mismo nos llama sus amigos (cf. Jn. 15, 15), y nos enseña que «nadie tiene mayor amor que este: dar la vida por sus amigos» (Jn. 15, 13). Así, al apoyarnos en la amistad de Cristo con nosotros, podremos fortalecer la amistad entre nosotros y entre nuestras Iglesias, mientras continuamos dando testimonio juntos de la  filantropía divina  para toda la humanidad.
   
Esta peregrinación de amistad ha permitido a nuestras Iglesias, separadas por siglos de malentendidos, entablar un fructífero diálogo teológico iniciado hace más de cincuenta años por San Pablo VI y Su Santidad el Papa Shenouda III, de bendita memoria. Este diálogo, inicialmente bilateral, se desarrolla desde 2003 en el marco de la  Comisión Internacional Conjunta para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales, cuyos tres documentos fundamentales demuestran una creciente comprensión teológica. Espero que esta Comisión, cuyo comité coordinador se reúne actualmente en Roma, pueda reanudar su labor lo antes posible con todas las Iglesias de la familia ortodoxa oriental, para responder a la oración de Cristo: «que todos sean uno» (Jn. 17, 21).
   
Aprovecho también esta oportunidad para expresar mi más sincero agradecimiento a Su Santidad y a la Iglesia Ortodoxa Copta por la hospitalidad verdaderamente fraterna brindada a los participantes de la VI Conferencia Mundial de la Comisión de Fe y Orden, incluyendo una numerosa delegación católica, celebrada en el Monasterio de San Paisios, en Uadi Natrón, en octubre de 2025. Confío en que las reflexiones emprendidas con motivo del 1700.º aniversario  del I Concilio Ecuménico reavivarán nuestro deseo de lograr la unidad visible de la Iglesia, una unidad arraigada en el único bautismo que profesamos en el Credo Niceno y que, ruego sinceramente, alcanzaremos.
   
En un momento en que nuestro mundo se ve afligido por tantos conflictos, especialmente en Oriente Medio, los cristianos debemos, más que nunca, esforzarnos por alcanzar la plena unidad para poder dar testimonio juntos del Príncipe de la Paz. Al hacerlo, podemos confiar en la poderosa intercesión y el ejemplo de los innumerables mártires que sufrieron por el nombre de Cristo.
   
Santidad, mientras nuestras Iglesias se preparan para la fiesta de Pentecostés, ruego al Espíritu Santo, fuente y portador de todos los dones, que guíe a coptos y católicos en nuestra peregrinación común en la verdad y la caridad hacia la plena comunión. Anhelo el gozo de encontrarme personalmente con Su Santidad y le aseguro mis oraciones, transmitiéndole un abrazo fraterno de paz en Cristo, nuestro Señor resucitado.
   
En el Vaticano, 4 de mayo de 2026.

LEÓN PP. XIV
Lo que Riggitano-Prévost no mencionó en su llamada, ni tampoco en la carta anterior, es que la ruptura del diálogo fue culpa de «[su] amado predecesor, el Papa Francisco», el cual en el año 2023 promulgó la declaración “Fidúcia Súpplicans”, en la cual se aprobó el uso de “bendiciones no litúrgicas” para las “parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo” [= fornicarios, adúlteros, bígamos y sodomitas]. Tres meses después, el Santo Sínodo de la Iglesia Copta Ortodoxa decretó «suspender el diálogo teológico con la Iglesia católica, reevaluar los resultados alcanzados por el diálogo desde su inicio hace veinte años, y establecer nuevas normas y mecanismos para que el diálogo continúe en el futuro», por causa del «cambio de posición» de Roma «en la cuestión de la homosexualidad». Y no solo ellos: en Febrero de ese mismo año, la Comisión Sinodal Bíblico-Teológica de la Iglesia Ortodoxa Rusa publicó un documento titulado “Sobre la actitud ortodoxa ante la nueva práctica de bendecir a las ‘parejas en situación irregular y a las parejas del mismo sexo’ en la Iglesia Católica Romana”, en la cual señala que la declaración vaticana elimina de facto los conceptos de pecado y arrepentimiento de la relación entre Dios y el hombre, y sustituye la llamada a la conversión por una bendición que legitima el estilo de vida pecaminoso.

Y en cuanto al presente, la situación no pinta para mejor: Al día siguiente a la fecha de la carta ut supra, esto es, el 5 de Mayo de 2026, fue publicado el informe final del Grupo de Estudio n.º 9 del Sínodo sobre la Sinodalidad (coordinado específicamente por el cardenal limense Carlos Gustavo Castillo Mattasoglio), que pide, entre otras “cuestiones emergentes” [= “temas controversiales”], un “cambio de paradigma” en el tratamiento eclesial de la homosexualidad e incluye dos testimonios de hombres en “uniones civiles” homosexuales (testimonios coordinados –para sorpresa de absolutamente nadie– por el jesuita estadounidense James “Jim” Martin Spano). Informe del cual el Secretario general del Sínodo, el cardenal maltés Mario Grech Attard, se refirió laudatoriamente como «el método sinodal aplicado a las situaciones más exigentes» antes de apartarse como de la plaga al saberse la “mano” de Martin. Por ello, en cuanto al relanzamiento del diálogo con los coptos, MEJOR QUE NO SE HAGA MUCHAS ILUSIONES.

CUESTIÓN ÚNICA
* . La palabra “copto” deriva de qubt/قُبْط, la corrupción árabe de Aigúptos/Αἰγύπτος, el nombre que le dio el poeta griego Homero al país de Egipto (que a su vez deriva del antiguo egipcio 𓉞𓂓𓊪𓏏𓎛/Hukaptah, “Templo del espíritu del Hacedor”, metónimo de la ciudad de Menfis).

domingo, 8 de marzo de 2026

GREGORIO PALAMÁS Y SU CULTO: ESTUDIO DE CASO


En anterior oportunidad, exponíamos ser inconveniente e ilícito para un católico latino acudir a los ritos orientales so pretexto de evitar el Novus Ordo. Ello no solo por las dudas en la apostolicidad de estos ritos (recuérdese que Constantinopla alteró los ritos orientales en aras de una uniformidad que ni siquiera en Roma se pensó), sino también porque, en el caso de los uniatos, estos fueron alterados según el espíritu del Novus Ordo. Pero otro elemento que se debe considerar es que se esté expuesto a las falsas doctrinas y los santos del cisma, uno de ellos el caso de Gregorio de Palamás (Foto).

Gregorio Palamás († 1359) fue uno de los promotores del Hesicasmo, una práctica espiritual consistente en el silencio y la repetición constante de jaculatorias como «Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, que soy pecador» a fin de alcanzar la “Luz del Tabor” (en griego Φῶς τοῦ Θαβώρ; en ruso Фаворский свет; en georgiano თაბორის ნათება), una unión mística con Dios. El problema está en que el hesicasmo palamita, además de parecerse al quietismo, presentaba una división entre la esencia (οὐσία) y las operaciones (ἐνέργεια) de Dios en el que la primera era incognoscible, y la segunda se adquiría mediante el silencio de la oración contemplativa (ὴσυχία), lo cual causó álgido debate entre los ortodoxos, pero al final la causa palamista se impuso en Constantinopla por la victoria de Juan XI Cantacuceno en la II Guerra Civil Paleóloga, siendo canonizado en 1368 por el patriarca ortodoxo Filoteo I Kokkinos de Constantinopla, y su fiesta establecida para el 14 de Noviembre y el segundo domingo de la Gran Cuaresma (que en el antiguo Leccionario ortodoxo de Jerusalén, como encontró el clérigo y académico ortodoxo Job Getcha, correspondía al Domingo del Hijo Pródigo –recuérdese que los griegos denominan los domingos por el Evangelio y no por el Introito como los latinos–).

Antes de continuar, conviene distinguir con el obispo ortodoxo Calixto (Timothy Richard) Ware Edwardes, metropólita de Dioclea en Frigia [“Actuar desde la quietud: La influencia del hesicasmo del siglo XIV en la civilización bizantina y eslava” – Conferencia anual sobre la herencia bizantina, 28 de mayo de 1995. (Daniel J. Sahas, editor). Toronto: Asociación Helénica Canadiense de Constantinopla y Sociedad Tesalónica del área metropolitana de Toronto, 1995, págs. 4-7) cinco acepciones del Hesicasmo como son:
  1. El ascetismo de los primeros anacoretas en Egipto (aunque la palabra Hesicasta se usaba en el ascetismo de Palestina, como recoge el hagiógrafo Cirilo de Escitópolis);
  2. La práctica de la oración mental como método para la unión del alma con Dios, más allá de las cosas sensibles;
  3. La búsqueda de la vía unitiva mediante el rezo de jaculatorias como la Oración de Jesús («Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, que soy pecador»);
  4. La práctica de ejercicios psicosomáticos (respiración y posturas físicas) en combinación con las jaculatorias (siendo similar al jikr de los sufíes o el yoga en las religiones índicas), enseñada por Nicéforo Hesicasta, Arsenio de Creta y Gregorio del Sinaí; y
  5. La teología palamita sobre lo anterior.
El caso de Palamás permaneció durmiendo durante varios siglos, especialmente cuando el Sínodo de la Unión de Brest de 1596, que entre sus disposiciones estableció la reforma de los libros litúrgicos. Reforma que se emprendió después del Sínodo provincial grecocatólico de Zamość, en el año 1720, el cual emitió una prohibición contra el culto de Palamás:
«Geórgium [sic] Palámam non solum uti Sanctum coli, aut festo die celebrári, verum étiam eum in nostra Ecclésia nominári deínceps prohíbet Sancta Sýnodus sub pœnis contra schismáticos præscríptis [El Santo Sínodo no solamente prohíbe el culto de Jorge [sic] Palamás en cuanto santo o celebrar el día de su fiesta, sino también prohíbe nombrarlo en nuestra Iglesia, bajo las penas prescritas contra los cismáticos]» (Sýnodus provinciális Ruthenórum habíta in civitáte Zamósciæ anno MDCCXX, título XVII, in fine. Roma, Imprenta de la Sagrada Congregación de Propaganda Fide 1724 pág. 123).
Como el decreto del Sínodo (que fue aprobado por Benedicto XIII con la constitución apostólica “Apostolátus Offício” del 19 de Julio de 1724) tenía una errata al mencionar a “Jorge Palamás”, el metropolita Atanasio Sheptysky, quien fundó la Imprenta del Monasterio estudita de Univ en 1732 e inició la estandarización de los libros litúrgicos grecocatólicos rutenos, envió una carta circular al clero en 1738 ordenando: «Se debe eliminar todo el oficio a Gregorio Palamás, y en su lugar celebrar el oficio del santo que sea ese día». Prohibición que se reflejó en el calendario litúrgico grecocatólico de 1879 y en la 1.ª edición vaticana de la Liturgia Rusa de 1940, como reconoció incluso el mismo Yves Congar:
«La Iglesia Católica ha introducido, pues, en una edición oficial de su liturgia de rito bizantino-eslavo, santos que murieron y han sido canonizados después de la separación. Ella se ha mostrado en esto más generosa y más “católica” que la Iglesia Ortodoxa. En el decreto promulgado por el Patriarcado de Moscú el 16 de Junio de 1936 para la admisión en la Iglesia ortodoxa de Monseñor Winnaert y de su comunidad, se lee, en efecto: “5.º La comunidad adoptará en su calendario todos los santos honrados por la Iglesia de Oriente, y deberá guardar aquellos de los santos venerados en Occidente cuya beatificación sea anterior a la separación de Roma de la Iglesia Ortodoxa (Texto en L'unité spirituelle, 1938, pág. 8)”. Por otra parte, el decreto no dice desde qué fecha se dio la separación. De hecho, la fecha de 1054 ha sido indicada y seguida.
   
Así, las exclusiones realizadas hasta ahora por la Iglesia Católica dicen respecto, a lo que parece, a los personajes históricamente dudosos o a los santos ortodoxos por los cuales existen razones graves para creer que rechazaron personalmente la comunión con Roma. Es por esta razón también que Gregorio Palamás está excluido del calendario, como vimos antes con el Sínodo de Zamość. Marcos de Éfeso y Focio el Grande, está igualmente excluidos del calendario católico griego» [Artículo “A propos des saints canonisés dans les églises orthodoxes”. En Revue des Sciences Religieuses 22 (año 1948), pág. 255. Traducción propia].
Apenas fue hasta fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX que la influencia de Palamás reapareció en el ámbito ortodoxo, y del lado católico hasta la década de 1930 con autores de tendencia modernista como Congar o Daniélou, que propugnaron por rehabilitar el culto a Gregorio Palamás y la práctica hesicasta. Pero fue el propio cardenal José Slipyjm arzobispo mayor con ínfulas patriarcales de los grecocatólicos ucranianos quien se dedicó de lleno a esa empresa, alentado por el Decreto sobre el Ecumenismo del Vaticano II.
   
Después del Vaticano II la Congregación para las Iglesias Orientales decidió realizar una nueva edición del Antologion en griego, y entonces surgió la cuestión de los textos litúrgicos del segundo domingo de Cuaresma: el Triodion (libro litúrgico para la Gran Cuaresma) de Constantinopla prescribe celebrar en este día la memoria de Gregorio Palamás. Teniendo algunas dudas, el prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, el cardenal Maximiliano von Fürstenberg, decidió dirigirse en este asunto al cardenal Franjo Šeper, entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Šeper, por su parte, le consultó al cardenal grecocatólico de Kiev-Galicia  José Slipyj, del cual el historiador estadounidense Jaroslav Jan Pelikan Bužek (un ortodoxo ruso convertido del protestantismo) señala: 
«Para la tradición oriental, la liturgia fue, esto lo dijo Slipyj en una carta publicada en enero del último año de su vida, maestra de nuestra fe. Y este no fue un aporte exclusivamente ucraniano, y menos aún exclusivamente ucraniano católico, como Slipyj tuvo oportunidad de aclarar cuando el arzobispo de Zagreb se dirigió a él con una pregunta sobre su visión sobre la legitimidad de la veneración, expresada por católicos de rito oriental ante santos ortodoxos, que no recibieron canonización occidental-católica. Él citó el precedente del Sínodo de San Petersburgo de los católicos orientales de 1917, que había aprobado tal veneración. Concretamente, él expresó la opinión de que la veneración de San Gregorio Palamas era justificada, aunque él no fue canonizado y de hecho fue condenado en la Iglesia Romano-Católica; Slipyj basó esta interpretación de la teología de Palamas en las obras de los eruditos ortodoxos Georgy Florovsky y John Meyendorff. Este fue un argumento y precedente que él pudo citar bien en muchos otros lugares» (J. Pelikan. Confesor de la fe entre Oriente y Occidente. Retrato del cardenal ucraniano José Slipyj. Kiev 1994, pág. 269).
El intercambio epistolar fue publicado por Víctor Zhukovski como anexo de su artículo “Святий Григорй Палама і його легітимізація в УГКЦ” (San Gregorio Palamás y su legitimación en la Iglesia Grecocatólica Ucraniana), en la revista Apuntes Científicos de la Universidad Católica Ucraniana, tomo I (Serie Teología, n.1. Leópolis, Editorial de la Universidad Católica Ucraniana 2009. Cartas que por primera vez traemos en su totalidad al español:
  
ANEXO 1: Carta del Cardenal Franjo Šeper al Cardenal José Slipyj, 30 de Marzo de 1971.
A Su Eminencia Reverendísima
Sr. Cardenal José Slipyj
Arzobispo Mayor de Leópolis de los ucranianos
  
Roma, 30 de Marzo de 1971
  
Señor Cardenal,
  
la Sagrada Congregación para las Iglesias Orientales está preparando la publicación del “Antologio” griego, que contiene la Oficiatura divina para uso de los sacerdotes diocesanos y de las parroquias, utilizado también en el rito greco-ortodoxo. En el segundo volumen, en el segundo Domingo de Cuaresma, la mencionada Sagrada Congregación tendría la intención de insertar la memoria del Obispo ortodoxo Gregorio Palamás, conmemorado en el mismo Domingo por la Iglesia ortodoxa. La introducción de la fiesta de Gregorio Palamás se remonta al año 1368 y se debe al Patriarca de Constantinopla Filoteo Kokkinos, quien compuso también el oficio del Santo. Ahora bien, la primera edición romana del “Antologio” Griego, aparecida en 1738, suprimió la memoria y el oficio de Gregorio Palamás y así también la edición de 1879. No se trataría, por tanto, de introducir un nuevo Santo en el oficio griego, sino de hacer cesar una omisión hecha en las ediciones romanas anteriores.
  
Dada la naturaleza discutida de las doctrinas teológicas de Gregorio Palamás y la cuestión, de si un miembro de una Iglesia separada puede ser reconocido como Santo por la Iglesia Católica, este Sagrado Dicasterio desea conocer la opinión de Vuestra Eminencia Reverendísima sobre la oportunidad o no de reinsertar la memoria de Gregorio Palamás en el “Antologio” que está a punto de ser publicado. Además, si Vuestra Eminencia tuviera conocimiento también de los motivos por los cuales esta memoria fue suprimida en las ediciones anteriores, Le estaría agradecido de ser informado.
  
Con sentimientos de profunda veneración, me declaro
de Vuestra Eminencia Reverendísima
devotísimo
  
(Fdo.) Franjo card. Šeper
  
Archivo Patriarcal de Santa Sofía en la vía Boccea (Roma), [t. 40], doc. 2016/04.
ANEXO 2: Carta del Patriarca José Slipyj al Cardenal Šeper, 6 de Abril de 1971.
A Su Eminencia Reverendísima e Ilustrísima 
Sr. Cardenal Franjo Šeper.
CIUDAD DEL VATICANO.

Vaticano, 6 de abril de 1971.

Eminencia Reverendísima.

Respondo a su estimada carta del 30 de marzo pasado, prot. N.º 563/70, pidiendo ante todo disculpas a su Eminencia Reverendísima por no haber podido elaborar un voto exhaustivo respecto al Obispo Ortodoxo Gregorio Palamás, ya que estoy completamente absorbido por el trabajo para nuestra Iglesia perseguida y abandonada. A pesar de esto, respondo, aunque brevemente, sobre la cuestión propuesta señalando que la dificultad surge no tanto por parte de la veneración de Gregorio Palamás como santo, sino más bien por parte de su incriminación herética (Hesicasmo) [ver: Jugie, Candal, Florovsky, Meyendorff, Schultze]. En el transcurso del Sínodo provincial de 1351, las teorías de Gregorio Palamás fueron atacadas por Barlaam y Gregorio Acindino, mientras que, tras su muerte ocurrida el 14 de noviembre de 1359, en el Sínodo de 1368 el Patriarca Filoteo Kokkino confirmó la doctrina de Palamás canonizándolo.
  
Desde la Unión de Brest de 1595/6 hasta el Sínodo de Zamość de 1720, en la Iglesia Católica de Ucrania la cuestión de Palamás no había sido planteada. Fue precisamente el Sínodo de Zamość el que prohibió la mención de Gregorio Palamás.
  
En 1868, el jesuita Martinov (Аnnus ecclesiásticus Græco-Slávicus, Bruselas 1868) relata las duras palabras de Alacio (De consensu  II, cap.  XII) contra Palamás: «hóminem exsecrábilem, non tantum sacerdótio spoliátum et perpétuæ dispositióni subjéctum, sed et ferro dignum… improbitátis auctórem perditíssimum» [hombre indigno, no solo privado del sacerdocio y excluido para siempre del rango, sino también tal que merece ser castigado (con fuego y) espada… un autor reprobísimo de deshonra]. Cfr. Diácono Basilio OSBM; Leónidas Fiodoroff, Roma 1966 págs. 227-28. Finalmente, cabe señalar que muchos manuales de Teología Dogmática lo acusan de herejía.
  
En cuanto a la veneración de Gregorio Palamás como Santo, considero que remóta incriminatióne hæréseos (eliminada la incriminación de herejía) no hay dificultades ya que:
1) muchos Santos son venerados comúnmente por católicos y ortodoxos;
2) la Unión de Brest, de 1595/6, permitió venerar a todos los Santos venerados por nuestra Iglesia antes de la propia Unión;
3) el Sínodo de San Petersburgo de 1917, celebrado bajo la presidencia del Metropólita Andrés Sheptytsky OSBM, permitió, con los cánones 5, 6, 7 y 8, la veneración de los Santos venerados por los rusos ortodoxos, salvo prohibición explícita de la Santa Sede (cfr. “Opera Omnia Kir Josephi (Slipyj-Kobernyckyj-Duckovskyj) Archiepiscopi Majoris et Cardinalis”, Vols. III-IV. Roma 1970, págs. 75-83”).
  
Según mi modesto parecer, se podría insertar en el “Antologio” griego el oficio litúrgico de Palamás con la anotación «venerado por los ortodoxos», sin por esto entrar en el mérito de su doctrina. Pero valdría la pena estudiar más profundamente la cuestión y aclarar las dificultades.
  
Pido a Su Eminencia Reverendísima acoger los sentimientos de mi profunda veneración.

(Fdo.) José Card. Slipyj
  
P.S. = La Administración de la Universidad Católica Ucrania allega dos libros a la presente carta.
  
Referencia al archivo: Archivo Patriarcal de Santa Sofía en la vía Boccea (Roma), tomo 40, doc. 090-091.
Así, Šeper informó a los editores del Antologion que la Congregación para la Doctrina de la Fe no tenía objeciones a la inclusión del servicio a Gregorio Palamás en la recopilación, y en 1974 se publicó en Roma el segundo volumen del Antologion, que ya contenía los textos de este servicio para el segundo domingo de Cuaresma. Y diez años más tarde, Juan Pablo II, hablando en una reunión de ortodoxos y católicos, mencionó las obras de Palamás, llamándolo San Gregorio

Slipyj alude la observación del jesuita ruso Iván Mijaílovich Martýnov al 14 de Noviembre en las Acta Sanctórum, Octubre, tomo XI, París y Roma, Víctor Palmé 1868, pág. 280:
«Quum in Tábulis Græco-Moscis figurátis ad hunc diem invenísset Gregórium, epíscopum, indígenam esse putávit Papebróchius, sibi omníno ignótum, cujus loco idcírco substítuit S. Josáphatum, archiepíscopum Polocénsem et mártyrem. Non indígenam, sed Græcum hóminem esse státuit Kulcínius, ingénue addens eum in libris suis non reperíri. Tandem Gregórium, epíscopum Constántiæ, in Cypro, intelligéndum esse pronuntiávit Assemánus, ea potíssimum ductus ratióne quod in Fastis Græco-Moscis Gregórii omnes epíscopi, præter hunc descrípti cernúntur. Kal., t. V, pag. 353. Verum non Constántiæ epíscopus cernítur ibi, nec indígena áliquis, sed famósus us hǽresis et schísmatis fáutor Gregórius Paláma, archiepíscopi Thessalonicénsis, quem Fasti Græcórum et Russórum recentióres (pro nefas!) inter sanctos suos non ínfimæ notæ recénsent; síquidem præter hanc diem celébrant quóque domínica secúnda quadragésimæ, et ínsuper die 5 Augústi, ut observátum est a me eo die. Hóminem nempe, ut fert condemnatiónis tomus, apud Allátium éditus (De Consénsu Utriúsque Ecclésiæ, l. II, caр. XL, pag. 815), execrábilem, non tantum sacerdótio spoliátum et perpétuæ depositióni subjéctum, sed et igne férroque dignum: Palámam dénique, improbitátis auctórem perditíssimum, Palámam, cujus vel sola recordatióne ánimus simul ei mens expiánda est, talem hóminem, dolens dico, populáres mei, Græcis dúcibus, cultu ecclesiástico, condecórant ignorántiæ an malæ fidei culpándi. Ut vera esse probéntur, quæ de magístris eórum Græcis pronuntiáverat Gennádius, patriárcha: viros scílicet quámvis flagitiosíssimos, si solum advérsus Latínos dixérint, inter sanctíssimos ab eis collocári, láudibus extólli, festis solémnibus celebrári. Horum e número fuit sane Paláma, qui multa advérsus fidem Cathólicam scripsit; jamprídem a Bessarióne, cardináli, confutátus in Apología advérsus Gregórium Palámam pro Joánnis Veccæ, patriárcha Constantinopolitáni, libro advérsus responsiónes Græcórum de processióne Spíritus Sancti; cujus exémplar exstat manuscríptum in códice Vaticáno, signáto 1428, vérsio vero latina in codex 3526, teste auctóre anónymo Commentárii De vita et rebus gestis Bessariónis, card. Nicænipolitano, Romæ 1777» [Cuando encontró indicado para este día a Gregorio, el obispo, en las Tablas greco-moscovitas, figurado para este día, Daniel Papebroch​ pensó que era un nativo, completamente desconocido para él, y en su lugar, por lo tanto, sustituyó a San Josafat, arzobispo Polocense y mártir. Ignacio Kulczyński decidió que no era un nativo, sino un hombre griego, añadiendo francamente que no se encontraba en sus libros. Finalmente, José Assemani declaró que debía entenderse Gregorio, obispo de Constanza en Chipre, guiado principalmente por la razón de que en los Fastos Greco-Moscovitas se ven descritos todos los obispos de nombre Gregorio, excepto él  (Calendario, tomo. V, pág. 353). Pero no se ve allí al obispo de Constanza, ni a ningún nativo, sino al famoso partidario de la herejía y el cisma, Gregorio Palamás, arzobispo de Tesalónica, a quien los Fastos más recientes de los griegos y rusos (¡para mal!) enumeran entre sus santos no el menos notable. De hecho, además de este día, también lo celebran el segundo domingo de Cuaresma, y ​​además el 5 de agosto, como recordé ese día. Un hombre, a saber, como se indica en el volumen de condenación, publicado por León Alacio (De Consenso, 1. II, cap. XL, pág. 815), un hombre aborrecible, no solo despojado del sacerdocio y sujeto a deposición perpetua, sino también digno de fuego y hierro: Palamás, finalmente, el más perdido autor de la impiedad, Palamás, cuya mente y alma deben ser expiadas incluso con su mero recuerdo, tal hombre, digo con pesar, mis compatriotas, los líderes griegos, lo adornan con el culto eclesiástico, culpando a la ignorancia o la mala fe. Para que se compruebe la veracidad de lo que el patriarca Genadio había pronunciado sobre sus maestros griegos: a saber, que los hombres, por muy infames que fueran, si solo hablaban contra los latinos, eran colocados por ellos entre los más santos, ensalzados con alabanzas y celebrados con solemnes festividades. Entre ellos se encontraba sin duda Palamás, quien escribió mucho contra la fe católica; y ya fue refutado por el cardenal Basilio Besarión en la Apología de Juan XI Veccos, patriarca de Constantinopla, contra Gregorio Palamás, un libro contra las respuestas de los griegos sobre la procesión del Espíritu Santo; una copia del cual existe en el manuscrito del Código Vaticano, firmado en 1428, la versión latina en el Código 3526, como atestigua el autor anónimo de los Comentarios de la Vida y obras de Besarión, cardenal de Nicea, Roma, 1777].
Por otro lado, ¿en qué consistía la herejía de Palamás? En que él decía que no podía conocerse la divina esencia, y las operaciones solo se podían adquirir por la oración contemplativa (siendo así un precursor del quietismo que siglos después predicaría Miguel de Molinos). Y en esto de dividir la Esencia y las Operaciones de Dios, lo cual contradice a la Escritura («Dios es Caridad». 1.ª Juan IV, 8), a San Agustín («Lo que Dios tiene, esto es Él». La Ciudad de Dios, lib. XI, cap. X, 1) y a Santo Tomás de Aquino («Solo Dios es acto puro. Por tanto, solo en Dios su sustancia es su ser y su obrar». Suma Teológica, parte 1., cuestión 54, art. 1.), Palamás es de idéntico parecer a Gilberto de Poitiers, que había sido condenado en el Sínodo de Réims:
«La aceptación de una distinción real (distinctio realis) llevaría a la aceptación de una composición en Dios y, de este modo, a la disolución de la Divinidad. En el año 1148, un sínodo en Reims, en presencia del Papa Eugenio III, condenó, por ejemplo, a pedido de San Bernardo de Claraval, la doctrina de Gilberto de Poitiers, que, según la acusación de sus oponentes, ponía una distinción real entre Dios y la Divinidad (Deus–Divínitas), entre las Personas Divinas y Sus propiedades (Pater–patéritas) y, de acuerdo con los relatos de sus oponentes, también, entre la Esencia Divina y los Atributos Divinos. Esta acusación difícilmente puede ser demostrada por los escritos de Gilberto.

Contra esta doctrina, el Sínodo afirmó la identidad factual de Dios con la Divindad, que está con la Naturaleza Divina y las Personas, así como con Dios y Sus Atributos: “Crédimus et confitémur símplicem natúram divinitátis esse Deum nec áliquo sensu cathólico posse negári, quin divínitas sit Deus et Deus divínitas… crédimus, nonnísi ea sapiéntia, quæ est ipse Deus, sapiéntem esse, nonnísi ea magnitúdine, quæ est ipse Deus, magnum esse est.” [“Creemos y confesamos que Dios es una naturaleza simple de divinidad y que en ningún sentido católico puede negarse que la divinidad es Dios y que Dios es divinidad…  creemos que es sabio sólo con aquella sabiduría que es el mismo Dios; que es grande sólo con aquella grandeza que es el mismo Dios”] (Denzinger 389).
  
El Concilio de Unión de Florencia explicó en el Decreto para los jacobitas (1441): “[En Dios] todo es uno, donde no obsta la oposición de relación”» (Denzinger 703)” [Ludwig Ott, Fundamentals of Catholic Dogma, pág. 28].
  
Y la condena del hesicasmo no es exclusiva en la Iglesia Católica Romana. También en la Iglesia Copta Ortodoxa han habido muchas preocupaciones por el hesicasmo en cuanto práctica de la oración mental y cuanto ejercicio psicosomático:
  • El hieromonje Mateo el Pobre (en el siglo José Iskandar) señaló en su libro Vida de oración ortodoxa: el camino interior (Crestwood, NY: Imprenta del Seminario de San Vladímir, 2003), pág. 209 que el hesicasmo eliminó la simplicidad del concepto de la oración incesante en la vida monástica, desplazando «su posición ascética como una práctica humillante en sí misma a una posición mística, con programas, estipulaciones, bases técnicas y mecánicas, grados, objetivos y resultados».
  • En 2016, el obispo Bishoy (en el siglo Makram Iskander) Nicola de Damietta, jefe del departamento de teología del Instituto de Estudios Coptos y secretario del Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Copta desde 1985 hasta 2012, criticó la distinción entre esencia y energía y rechazó el palamismo.
  
En conclusión, el culto de los grecocatólicos ucranianos a Gregorio Palamás, aparte de deberse a la preferencia particular del cardenal Slipyj, es un síntoma de la deriva doctrinal que se dio en ocasión del Vaticano II, que empezó a reconocer santidad fuera de la Iglesia Católica, e incluso CONTRA la misma Iglesia Católica que había condenado los errores de Palamás aun antes de él formularlos, por lo que antes del Vaticano II se prohibió su culto.
   
Y como contra los malos ejemplos hay que oponer los buenos, sea la oportunidad de reivindicar y promover a San Josafat Kuntsevich, cuyo celo apostólico y martirio por la causa de la Unidad en la Verdad Católica obtuvo la conversión de Melecio Smotritski, quien había sido su mayor perseguidor. Que por su intercesión nos conceda Dios que pronto se dé el retorno de los cismáticos y los uniatos deuterovaticanos a la Unidad en la Sana Doctrina y la Espiritualidad Auténtica que es la verdadera Iglesia Católica.
  
D. JORGE RONDÓN SANTOS S. Ch. R
8 de Marzo de 2026 (Año “Combate por la Cruz”).
Domingo de la III Semana de Cuaresma. Fiesta de San Juan de Dios, Confesor.

miércoles, 4 de febrero de 2026

SAN ISIDORO DE PELUSIO, ABAD


San Isidoro fue monje desde su juventud y llegó a ser superior de un monasterio en la vecindad de Pelusio, en el siglo quinto. De acuerdo con Facundo Suidas, también se ordenó sacerdote. Durante su vida, todos lo consideraban como un modelo de perfección religiosa, y su patriarca, San Cirilo, y otros prelados de su tiempo lo trataban como a padre de todos. Escogió a Crisóstomo como modelo. Todavía tenemos dos mil doce de sus cartas, llenas de excelentes instrucciones de piedad, que muestran un gran conocimiento de la teología. Están tan bien redactadas, que según algunos entusiastas, podrían ser utilizadas para reemplazar a los clásicos en el estudio de la lengua griega. En sus páginas resplandecen la prudencia, humildad, celo intrépido y ardiente amor a Dios.

martes, 13 de enero de 2026

INTELIGENCIA RUSA ACUSA A BARTOLOMÉ FANARIOTA DE SER “EL ANTICRISTO CON SOTANA”


En un artículo de inusual trasfondo teológico, el Servicio de Inteligencia Exterior (en ruso Sluzhba Vnéshney Razvedki, SVR) de Rusia calificó al patriarca fanariota con ínfulas papales Bartolomé Archondonis de ser un “anticristo con sotana” que con apoyo del MI-6 británico está desmembrando la Iglesia Ortodoxa tal como hizo en Ucrania:
PATRIARCA BARTOLOMÉ DE CONSTANTINOPLA: “EL ANTICRISTO CON SOTANA”
  
La Oficina de Prensa del Servicio de Inteligencia Exterior de la Federación Rusa informa que, según información recibida por el SVR, el Patriarca Bartolomé de Constantinopla, quien desmembró la Ucrania ortodoxa, continúa con sus actividades cismáticas dentro de la Iglesia Ortodoxa. Ahora tiene la mira puesta en los países bálticos. Este “diablo encarnado” está obsesionado con expulsar a la ortodoxia rusa de los países bálticos, estableciendo en su lugar estructuras eclesiásticas completamente bajo el control del Fanar.
   
En esto, cuenta con el pleno apoyo de los servicios de inteligencia británicos, que alimentan activamente los sentimientos rusófobos en los países europeos. Por instigación suya, Bartolomé, sumido en el pecado mortal del cisma, ha encontrado puntos en común con las autoridades de los países bálticos en un esfuerzo por sembrar la discordia en el mundo ortodoxo ruso. Apoyándose en aliados ideológicos como nacionalistas locales y neonazis, intenta separar a las Iglesias ortodoxas de Lituania, Letonia y Estonia del Patriarcado de Moscú, atrayendo a sus sacerdotes y fieles a las estructuras religiosas títeres creadas artificialmente por Constantinopla.
   
Las ambiciones agresivas del “Anticristo de Constantinopla” no se limitan a Ucrania y los países bálticos; su traición se extiende gradualmente a los países de Europa del Este. Para asestar un golpe a la “particularmente obstinada” Iglesia Ortodoxa Serbia, pretende conceder la autocefalia a la no reconocida “Iglesia Ortodoxa de Montenegro”.

Los círculos eclesiásticos señalan que Bartolomé está literalmente destrozando el Cuerpo vivo de la Iglesia. De esta manera, se asemeja a los falsos profetas mencionados en el Sermón de la Montaña: «Vienen a vosotros con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces… Por sus frutos los conoceréis». 

Oficina de Prensa del Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia

12 de enero de 2026.
  
Veinte y cuatro horas después, el Patriarcado de Constantinopla desestimó las acusaciones de la inteligencia rusa mediante el siguiente comunicado que rezuma sus ínfulas de grandeza:
«La Iglesia Madre de Constantinopla —Madre incluso de la Iglesia de Rusia— expresa su más profundo pesar por el nuevo ataque ruso contra la persona de Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé, lanzado esta vez por las agencias estatales del país.
  
Desde 2018, cuando el Patriarcado Ecuménico decidió otorgar el estatus de autocéfala a la Iglesia de Ucrania, la Iglesia Madre ha evitado comentar sobre innumerables ataques similares provenientes de centros eclesiásticos o políticos en Rusia. Sigue haciendo lo mismo hoy.
   
Los escenarios imaginativos, las noticias falsas, los insultos y la información fabricada por todo tipo de propagandistas no desaniman al Patriarcado Ecuménico de continuar su ministerio y misión ecuménica».
  
Durante la Guerra Fría, la KGB soviética (antecesora del SVR y del Servicio de Seguridad) infiltró agentes en la Iglesia Ortodoxa Rusa luego que sus esfuerzos por destruirla externamente resultaron un fracaso. En la orilla ideológica contraria, la Organización de Servicios Estratégicos (antecesora de la CIA, que apoyará después la invasión de protestantes en Hispanoaméricareclutó al arzobispo de la Iglesia Ortodoxa en América (de Constantinopla) Atenágoras Spirou para derrocar al patriarca Máximo V Vaportzis, considerado antiestadounidense, y tomar su lugar.

lunes, 22 de diciembre de 2025

RECONVERSIONES DE IGLESIAS

Noticias tomadas de distintas fuentes. 
   
1.º FRANCIA: PREFIRIERON CONVERTIR UNA IGLESIA EN CENTRO DE ESCALADA A VENDERLA A LA FSSPX (Fuente: GLORIA NEWS).
   

La iglesia de San Bernardo, en el 1.º Distrito de Lyon, reabrirá al público como centro de escalada para el año 2029. Así lo anunció el diario Tribuna de Lyon el 17 de Diciembre
   
Construida entre 1852 y 1866 por los arquitectos Tony Desjardins y Hugues-François Dubuisson de Christot a instancias del gremio de tejedores, y dejada inconclusa (no cuenta con campanario ni atrio) por falta de fondos y la debilidad de los cimientos (bajo la iglesia hay galerías subterráneas), la iglesia fue cerrada en 1992, desacralizada en 1999 y ha permanecido totalmente cerrada desde 2004. 
  
Durante muchos años, el edificio de 1.800 metros cuadrados estaba en riesgo de demolición o convertirse en espacio de oficinas, a pesar del interés que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X mostró por el templo.
  
Ahora será restaurada por medio de un proyecto liderado por el Ayuntamiento de Lyon y la sociedad Colbert, filial de la promotora inmobiliaria Carré d’Or, a quien se le adjudicó en contrato enfitéutico durante cincuenta años.
   
  
El proyecto incluirá además un espacio de café/restaurante y locales de oficina y de trabajo en oficina integrada.
  
Se espera que los trabajos comiencen en 2026 con una inversión de casi cinco millones de euros, preservando la estructura histórica y elementos como las vidrieras hechas por Lucien Bégule, la estatua del titular de la iglesia y el monumento «a los muertos por la Francia» durante la Gran Guerra.
  
«En estrecho vínculo con la Comisión diocesana de arte sacro, el mobiliario restante tendrá un desmontaje respetuoso y una reutilización en las iglesias de la diócesis», señaló el Ayuntamiento.
   
2.º ALBANIA: CONVIERTEN IGLESIA ORTODOXA EN MUSEO SOBRE LOS UNIATOS ÍTALO-ALBANESES (Fuente: UNIÓN DE PERIODISTAS ORTODOXOS).
   

El 18 de diciembre de 2025, el Ministerio de Cultura de Albania organizó una reunión en la localidad de Vuno/Vouno, en Himarë/Chimara (condado de Vlorë/Aulona, sobre la conversión de la iglesia ortodoxa de San Espiridón en un museo. Así lo informó el eurodiputado Dionysios-Fredis Beleris en su página de Facebook.
   
El político señaló que no se produjo ningún debate público real, ya que el objetivo de los representantes de las autoridades «era informar a los residentes de su intención de restaurar y transformar la iglesia de San Espiridón y sus alrededores, de un lugar de fe, memoria histórica y educación griega, en un museo para los Arbëreshë (albaneses del centro de Italia), que nunca han tenido ninguna conexión con esta zona».
   
Beleris destacó que «la escuela griega del pueblo estuvo ubicada en el mismo edificio que la iglesia desde 1778 hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando la educación griega fue abolida por la fuerza con el establecimiento del régimen comunista».
   
El eurodiputado también señaló que el Gobierno no consultó a los dirigentes de la Iglesia Ortodoxa Autocéfala de Albania, propietaria del terreno.
   
«Quienes creen que esto cambiará la mentalidad y la fe de los residentes locales están profundamente equivocados», enfatizó Beleris. «Que se lo pregunten a los uniatos, quienes intentaron hacer lo mismo hace siglos y se quedaron sin nada» [referencia al sacerdote grecocatólico chipriota Neófito Rodinos, cuyas escuelas enfrentaron fuerte oposición por el criptocalvinista patriarca fanariota Cirilo Lucaris porque este las veía como medio para convertir a los lugareños al catolicismo, N. del T.].

lunes, 1 de diciembre de 2025

EL PAPA USANDO TIARA EN LA LITURGIA (No es Prévost ni el Novus Ordo, nunca él ni allí…)

Ayer 30 de Noviembre, después de un día completo y dos incompletos de estadía en Turquía, León XIV Riggitano-Prévost llegó a la República del Líbano, siendo recibido en el aeropuerto de Beirut por el presidente Gral. José Jalil Aoun Majlouta y su esposa Naamat Netmat, el presidente del Consejo de Ministros Nawaf Abdalá Salim Salam Beyhum y su esposa Sahar Baassiri, el presidente del Parlamento Nabih Mustafá Berri y su esposa Randa Assi, y el Patriarca de Antioquía y todo el Oriente de los Maronitas Mar Béchara Pedro al-Raï OMM… pero eso no es de interés. 

Antes de partir (no obstante el retraso del vuelo por la consabida contingencia de la actualización del Airbus A320 en que se trasladó desde Italia), Riggitano-Prévost participó en hábito coral junto con Bartolomé Archondonis en una Divina Liturgia patriarcal en la catedral greco-ortodoxa de San Jorge en el Fanar (el Vaticano griego), donde se vio esta postal curiosa.
   

El que está incensándolo es el Papa y patriarca de Alejandría y toda África de los Greco-Ortodoxos Melquitas Teodoro II Horeftakis (mucho gusto, abajo), y sobre su cabeza lleva una tiara de tres coronas mucho muy semejante a la Tiara Palatina de Pío IX, usada por los Papas de Roma hasta la muerte de Pío XII (al parecer, más pequeña que esta).
   

Resulta que el uso de la tiara y de dos estolas (epitraquelio en griego) se remonta al patriarca Teófilo II de Alejandría (reinó entre 1010 y 1020), del cual se cuenta que estando exiliado en Constantinopla por la persecución del califa fatimí al-Hakim (quien incendió el Santo Sepulcro el 18 de Octubre del año 1009), medió en la disputa entre el emperador Basilio II “El matador de búlgaros” Porfirogéneta (reinó entre el 976 y el 1025) y el patriarca constantinopolitano Sergio II (reinó entre 1001 y 1019) a causa de la charístika (χαριστική ⟨δωρεά⟩, lit. “regalo de gracia”, una práctica introducida por el emperador consistente en dar monasterios en feudo a personas o instituciones privadas en carácter vitalicio o durante tres generaciones para su mantenimiento y administración) y porque el emperador quería hacer responsables “solidarios” a los terratenientes de los impuestos impagos por sus arrendatarios. En recompensa, le confirieron a él y sus sucesores el título de “Padre de los Padres, Pastor de los Pastores, Prelado de los Prelados, Decimotercer Apóstol y Juez del Universo”, y el emperador le coronó con la tiara y el patriarca de Constantinopla le impuso una segunda estola, conocida como critatón (κριτάτον, “estola del juicio”), que usa desde entonces (aunque otra versión muy posterior afirma que le fue otorgada al resolver una disputa entre Sergio II y el Papa Sergio IV por el primado, la región de Iliria, y el Filióque).

Hasta donde sabemos por informes de inteligencia, Horeftakis no ha renunciado a la tiara para venderla en pública subasta y sustituirla por una genérica mitra acartonada bordada en hilo plástico metalizado o con mil caprichos, como hizo Pablo VI Montini en 1964.