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jueves, 11 de enero de 2024

LAS MISAS “Una cum” SIGNIFICAN APROBACIÓN Y OBEDIENCIA AL VATICANO II

«Sin embargo, sostener que la nueva religión es la Fe Católica y la Nueva Iglesia es la Iglesia Católica, es afirmar implícitamente que el Vaticano II, incluyendo sus herejías sobre la libertad religiosa, el ecumenismo, y la Iglesia, es el magisterio ordinario de la Iglesia Católica (declarado como tal por Pablo VI), que la Nueva Misa y los nuevos sacramentos son católicos y no hay pecado al aceptarlos, que el Código de Derecho Canónico de 1983 es un documento católico libre de herejías y libre de pecado.
    
La mención del nombre de Juan Pablo II [actualmente Francisco, N. del T.] en el canon de la Misa es aprobar toda la reforma del Vaticano II como católica y aceptar toda la jerarquía de la Nueva Iglesia como la jerarquía católica. Es declarar que la nueva religión es el camino de salvación, y que todo católico puede aceptarla en perfectamente recta conciencia, más, debe aceptarla so pena de desobediencia grave o incluso cisma».

Mons. DONALD J. SANBORN ICR, “Una cum: ¿La Misa ‘en unión con nuestro Papa’?”. En revista Sacerdótium, Invierno de 1993.

jueves, 5 de octubre de 2023

EL SACERDOTE FIJA SUS OJOS EN DIOS, NO EN LA GENTE

   
En la Misa Tradicional, al sacerdote se le instruye nunca tener contacto visual con la gente:

«En la Misa Tradicional, el sacerdote está mirando al tabernáculo y el crucifijo, y se le instruye nunca tener contacto visual con la gente. 
    
Si te das cuenta, el sacerdote está mirando hacia abajo cuando dice “Dóminus vobíscum”. Él no está mirando a la multitud. Él mira hacia abajo. Incluso cuando te bendice, él mira hacia abajo. Nunca tiene contacto visual con la gente.
  
¿Por qué es eso?
    
Porque él debería ser anónimo ante el altar, un sacerdote de Dios, punto. No es nadie, es un sacerdote de Dios, punto. Y está realizando esa función, esa sacra función, y todo ojo debe estar vuelto hacia Nuestro Señor en la Sagrada Eucaristía, y Nuestro Señor crucificado. Todos los ojos deben volverse a Él, incluyendo al sacerdote».
   
Mons. DONALD J. SANBORN ICR, La Santa Cruz y la redención del hombre.

lunes, 2 de octubre de 2023

Mons. SANBORN IMPARTE TONSURA Y ÓRDENES MENORES

El exjesuita James Marshall fue admitido en el clero al recibir la primera tonsura por Mons. Donald J. Sanborn ICR en el Seminario de la Santísima Trinidad en Reading (Pensilvania), el pasado viernes 29 de Septiembre, fiesta de la Dedicación de San Miguel Arcángel.
  
   
El mismo día, el español José Luis Santos Casas recibió de manos de Mons. Sanborn las órdenes menores de Ostiario (Portero) y Lector.
  


viernes, 2 de diciembre de 2022

HIMNO DEL COMPOSITOR DE WOJTYŁA EN CONSAGRACIÓN EPISCOPAL MATERIALITER


El 30 de Noviembre de 2022, Mons. Donald J. Sanborn consagró obispo al padre (ahora Monseñor) Germán Fliess, para el Instituto Católico Romano, en la iglesia de Nuestra Señora Reina de los Mártires en Fraser (Míchigan).
  
Mons. Sanborn dijo en su homilía que procedía así porque desde 1958, no hay papa, y que el Vaticano ha comenzado una nueva religión después de la muerte de Pío XII.

Recoge Gloria News que la parte sorprendente de la ceremonia fue la inclusion por el coro de la iglesia, del emocionalismo musical de la Iglesia del Concilio, en el Ánima Christi del presbítero Marco Frisina (curiosamente, no fue incluido en la lista de himnos en el libreto).

Frisina, de 68 años e “instalado” presbítero el 24 de Abril de 1982, actual Maestro de capilla de la Archibasílica Lateranense (catedral de la diócesis de Roma), Rector de la Basílica de Santa Cecilia en Trastévere y director del coro diocesano, fue el compositor de la corte de Juan Pablo II Wojtyła, para quien compuso piezas como “Jesus Christ, You Are My Life” (para la clausura del Jubileo del 2000) y “Aprite le porte a Christo” (que fue el himno de su ceremonia de “beatificación”).
  
Mons. Donald Sanborn fue ordenado sacerdote por el arzobispo Marcel Lefebvre, pero desciende del linaje episcopal del arzobispo Pierre Martin Ngô Đình Thục por medio de Mons. Robert McKenna OP. Como McKenna (y su consagrante Mons. Michel Guérard des Lauriers OP), Mons. Sanborn adhiere y propugna cual dogma la teoría del “Papado materiáliter” (o “Tesis de Cassiciacum”), que afirma que los ocupantes del solio petrino tienen materialmente el papado, pero por profesar el Vaticano II no lo ejercen formalmente.

sábado, 27 de agosto de 2022

PRÓXIMA CONSAGRACIÓN EPISCOPAL EN EL SEMINARIO DE Mons. SANBORN


El 30 de Noviembre, fiesta de San Andrés Apóstol, Mons. Donald J. Sanborn consagrará obispo para el Instituto Católico Romano al padre Germán Fliess, informó la página brasileña Véritas et Sapiéntia.
  
Germán Fliess, nacido en Buenos Aires (Argentina), estudió en el seminario de la Santísima Trinidad de Brooksville, FL., donde fue ordenado sacerdote por Mons. Sanborn el 16 de Diciembre de 2010, miércoles de las Témporas de Adviento. Al año siguiente, fue nombrado profesor de Teología dogmática, Sagrada Escritura, Latín, Griego y Hebreo de dicho seminario.
  
El futuro Mons. Fliess será consagrado obispo principalmente para administrar los sacramentos en el instituto, ya que había pedido que no se le nombrara en ningún puesto directivo o de gestión.
  
Señalamos que la noticia la traemos con fines meramente informativos, como quiera que el Instituto Católico Romano de Mons. Sanborn adhiere a la teoría de Casiciacum o Papado Materiáliter, la cual afirma que los reclamantes novusorditas al Papado, aunque materialmente (materiáliter) ocupan el Solio petrino, no lo ocupan formalmente (formáliter) por su adhesión a las herejías del Vaticano II, por lo que una vez abjuren de ellas, podrán ocupar el trono formalmente. Teoría (que impropiamente llaman “La Tesis” y defienden cual si de un dogma se tratase) contraria a la Doctrina Católica y al Derecho Canónico, que definen que los herejes, cismáticos y apóstatas pertenecen a una religión diferente a la Católica y no solo quedan depuestos ipso facto y latæ senténtiæ, sino también infamados perpetuamente e indignos de cualquier cargo, dignidad, oficio o beneficio eclesiástico, y el mismo Mons. Michel Guérald des Lauries abjuró de ella antes de morir.

viernes, 16 de octubre de 2020

UN ANÁLISIS CRÍTICO DE Dóminus Jesus

Traducción del artículo publicado por Mons. Donald J. Sanborn en el boletín del Seminario de la Santísima Trinidad en Octubre de 2000. Tomado de APOSTOLADO CABALLERO DE LA INMACULADA.
  
ADVERTENCIA DEL TRADUCTOR: La “ignorancia invencible” (aunque pueda exculpar del pecado o del delito) no puede aducirse como medio de salvación. Pretender citar la encíclica Quanto conficiámur mœróre del Papa Pío IX para tal fin es desafortunado, por ser magisterio no infalible al no cumplir el requisito de dirigirse a toda la Iglesia (la encíclica iba dirigida sólo a los obispos de Italia); y en todo caso, Pío IX dice que la persona sincera, de buena voluntad, que es ignorante de la fe será “iluminada” por recibir la “luz divina” (oír el Evangelio) y entrará en la Iglesia Católica para que pueda salvarse, condenando de este modo la opinión contraria. Ítem, como señala Santo Tomás de Aquino, «La ignorancia invencible [de las verdades divinas] no es pecado, sino un castigo por el pecado original» (Suma Teológica, parte II-IIæ, cuestión 10, art. 1 “¿Es pecado la infidelidad?”). Ítem, como se sigue de Romanos II, 11, los que nunca conocieron la Verdad y los que conociéndola la rechazan, se condenarán (aunque estos últimos con más severidad, ya que a sus pecados le suman la impugnación de la Verdad conocida –que es pecado contra el Espíritu Santo, el cual no tiene absolución–).
  
“Dóminus Jesus” DE RATZINGER: UN ANÁLISIS CRÍTICO
¿Piensas que Dóminus Jesus reafirma que la Iglesia Católica es “el único medio de salvación”? Piénsalo otra vez.
  
INTRODUCCIÓN
En Agosto del 2000, el Vaticano presentó un documento titulado Dóminus Jesus, que fue presentado por la prensa como una defensa de la enseñanza tradicional de la Iglesia que la Iglesia Católica es el único medio de salvación. The Wanderer, verdadero para formar en sanitizar todo lo que emerge de los modernistas en el Vaticano, lo llamó un nuevo Sýllabus de Errores (el Sýllabus de Errores era el documento admirable presentado por el Papa Pío IX en 1864 que condenó los errores modernos). ¿Pero este documento es una verdadera defensa de la Fe Católica? No. De hecho, contiene herejía explícita, y es la explicación más osada y completa de la teología de la Iglesia modernista hasta la fecha.
   
I. LA DOCTRINA CATÓLICA SOBRE LA IGLESIA
A. La doctrina Católica concerniente a la unicidad de la Iglesia. La Iglesia Católica enseña que ella sola es la única Iglesia de Cristo,  y que todas las otras religiones, cristianas o no, son sectas. Son religiones falsas. San Cipriano dijo: «Hay un Dios, y un Cristo, y una es la Iglesia y una es la Cátedra fundada sobre piedra por la palabra del Señor. No se puede constituir otro altar ni hacer un nuevo sacerdocio fuera del único altar y el único sacerdocio. El que recoge de otra manera, desparrama» [1].
     
B. ¿Quiénes son miembros de la Iglesia Católica? La Iglesia enseña que son miembros de la Iglesia Católica quienes han sido válidamente bautizados y no han sido excluidos de la Iglesia Católica por medio de la herejía, cisma o excomunión. El Papa Pío XII en su encíclica Mýstici Córporis enseña:
«entre los miembros de la Iglesia sólo se han de contar de hecho los que recibieron las aguas regeneradoras del Bautismo, y, profesando la verdadera fe, no se hayan separado, miserablemente, ellos mismos, de la contextura del Cuerpo, ni hayan sido apartados de él por la legítima autoridad a causa de gravísimas culpas. Porque todos nosotros –dice el Apóstol– somos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo Cuerpo, ya seamos judíos, ya gentiles, ya esclavos, ya libres. Así que, como en la verdadera congregación de los fieles existe un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor y un solo Bautismo, así no puede haber sino una sola fe; y, por lo tanto, quien rehusare oír a la Iglesia, según el mandato del Señor, ha de ser tenido por gentil y publicano. Por lo cual, los que están separados entre sí por la fe o por la autoridad, no pueden vivir en este único Cuerpo, ni tampoco, por lo tanto, de este su único Espíritu» [2].
Por tanto, a los ojos de la Iglesia Católica Romana, que es la única Iglesia verdadera, existen solamente las siguientes categorías de personas:
  1. Católicos, esto es, los que son miembros de la Iglesia Católica Romana;
  2. Herejes, esto es, personas válidamente bautizadas que han abandonado la Iglesia porque adhieren públicamente a falsas doctrinas y/o sectas acatólicas;
  3. Cismáticos, esto es, personas válidamente bautizadas que han abandonado la Iglesia porque se rehúsan a reconocer el primado del Romano Pontífice, o pertenecen a sectas que profesan lo mismo;
  4. Excomulgados, aquellos que han sido expulsados de la Iglesia por sentencia declaratoria de excomunión;
  5. Infieles, esto es, los no bautizados, que caen en dos subcategorías: (a) Judíos, cuyo error de resstencia al Mesías verdadero tiene un nombre especial, que es perfidia, y (b) Paganos, esto es, paganos, idólatras, y personas que no tienen religión.
  
C. El Cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una y la misma cosa. El Papa Pío XII dijo en Mýstici Córporis:
«Ahora bien: para definir y describir esta verdadera Iglesia de Cristo –que es la Iglesia Santa, Católica, Apostólica, Romana– nada hay más noble, nada más excelente, nada más divino que aquella frase con que se la llama el Cuerpo místico de Cristo; expresión que brota y aun germina de todo lo que en las Sagradas Escrituras y en los escritos de los Santos Padres frecuentemente se enseña». [3]
El mismo Santo Padre, en su encíclica Humáni Géneris (1950), condena la idea que de cierta forma el Cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana no son una y la misma cosa: 
«Algunos no se consideran obligados a abrazar la doctrina que hace algunos años expusimos en una Encíclica, y que está fundada en las fuentes de la revelación, según la cual el Cuerpo de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una misma cosa. Algunos reducen a una vana fórmula la necesidad de pertenecer a la Iglesia verdadera para conseguir la salud eterna».
  
D. La noción Católica sobre la comunión. La Comunión consiste en una relación miembro-cabeza y entre los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Esta relación existe porque los miembros son incorporados al Cuerpo Místico mediante (1) Bautismo válido, (2) la profesión de la Fe Católica, y (3) sumisión al Papa, la autoridad de la Iglesia Católica.
    
Todas tres cosas son necesarias para la incorporación; la ausencia de una de ellas efectuaría la separación del Cuerpo Místico [4]. Tal persona, por tanto, estaría fuera de la Iglesia, puesto que la comunión es un efecto necesario de la incorporación, y uno no puede incorporarse si no está en comunión. En términos sencillos, estar en comunión significa estar en la misma Iglesia como cualquier otro.
    
E. No existe tal cosa como una “comunión parcial” entre la Iglesia Católica Romana y las sectas acatólicas. Afirmar que hay una comunión parcial entre la Iglesia Católica Romana y las sectas acatólicas es descaradamente herético, puesto que es directamente contrario a la enseñanza de la Iglesia:
  • Papa Pío IX: «Ninguna de estas sociedades [religiosas diferentes entre sí y separadas de la Iglesia Católica], y ni siquiera en su conjunto, puede ser vista en modo alguno como la única y Católica Iglesia que Cristo Señor edificó, constituyó y quiso que existiese. Nunca se podrá decir que estas sean miembros o parte de aquella Iglesia, porque están visiblemente separadas de la Unidad Católica» [5].
  • Papa León XIII: «Jesucristo no concibió ni instituyó una Iglesia formada de muchas comunidades que se asemejan por ciertos caracteres generales, pero distintas unas de otras y no unidas entre sí por aquellos vínculos que únicamente pueden dar a la Iglesia la individualidad y la unidad de que hacemos profesión en el símbolo de la fe: “Creo en la Iglesia una…”» [6].
  • Papa Pío XI: «Necedad es decir que el Cuerpo Místico puede constar de miembros divididos y separados» [7].
  • Papa Pío XI:  «Es desviarse de la verdad divina imaginar una Iglesia que no se pueda ver ni tocar, la cual no sería más que espiritual en la cual las comunidades Cristianas estarían unidas por un vínculo invisible, aun cuando están divididas en la fe» [8].
F. Es necesario pertenecer a la Iglesia Católica Romana a fin de ser salvo. La Iglesia enseña que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación. Es un dogma Católica que debe ser creído por todos. El Papa Pío IX lo llamó notíssimum cathólicum dogma, esto es, un dogma conocidísimo por los Católicos, y declaró: «Por la fe debe sostenerse que fuera de la Iglesia Apostólica Romana nadie puede salvarse; que ésta es la única arca de salvación; que quien en ella no hubiere entrado, perecerá en el diluvio» (Singulári Quádam, 1854).
   
¿Se desprende de “Fuera de la Iglesia no hay salvación” que todo el que esté visiblemente fuera de la Iglesia Católica Romana se irá al Infierno? No. Significa que aquellos que culpablemente quedan fuera de ella irán al Infierno. Pero no es culpable quien esté invenciblemente ignorante de ella, esto es, quien no ha recibido suficiente exposición a ella como para reconocer su verdad. Solo Dios es el Juez último de quién es culpable o no en esta materia. Con todo, podemos formular el principio general que si un acatólico conociera o aun sospechara seriamente que la Iglesia Católica es la verdadera Iglesia de Jesucristo, pero falla en investigarlo y entrar en ella, se condenará al Infierno por toda la eternidad. Nuestro primer movimiento hacia Dios es en la virtud de la Fe, esto es, amar Su Verdad. Si no amamos la Verdad, no podemos ver a Dios. Nuestro Señor dijo: «Todo el que es de la verdad, escucha mi voz». A lo cual Pilato respondió: «¿Qué es la verdad?». Por tanto, si fallamos en amar la verdad conocida, o sospechada como cierta, estamos condenados.
    
El mismo Papa Pío IX, quien fue tan enfático sobre la doctrina que fuera de la Iglesia no hay salvación, enseñó explícitamente que aquellos que laboran bajo la ignorancia invencible de la Fe Católica no se condenarán. Él declara:
«Notoria cosa es a Nos y a vosotros que aquellos que sufren ignorancia invencible acerca de nuestra santísima Religión, que cuidadosamente guardan la ley natural y sus preceptos, esculpidos por Dios en los corazones de todos y están dispuestos a obedecer a Dios y llevan vida honesta y recta, pueden conseguir la vida eterna, por la operación de la virtud de la luz divina y de la gracia; pues Dios, que manifiestamente ve, escudriña y sabe la mente, ánimo, pensamientos y costumbres de todos, no consiente en modo alguno, según su suma bondad y clemencia, que nadie sea castigado con eternos suplicios, si no es reo de culpa voluntaria» [9].
     
G. Las sectas acatólicas no son parte de ninguna manera de la verdadera Iglesia de Cristo. La teoría de que hay una Iglesia de Cristo que está por encima de todas las iglesias que profesan ser cristianas fue condenada en el siglo XIX. Esta teoría fue propuesta por los anglicanos en el mismo siglo, y es conocida como la “Teoría de las Ramas”. Sostenía que la “Iglesia Universal” constaba de tres ramas: la Católica Romana, la Ortodoxa, y los Anglicanos. Aunque no están en comunión entre sí, todas, sin embargo, parte de la “Iglesia Universal”. Estos Anglicanos identifican la “Iglesia Universal” con el Cuerpo Místico de Cristo, el cual, como tal, no tiene gobierno visible, y por ende ninguna cabeza visible. Así, ellos no identificarían exclusivamente a ninguna “Iglesia” con el Cuerpo Místico o “Iglesia Universal”. El cardenal Camillo Mazzella, un prominente teólogo del siglo XIX, cita a un Anglicano de nombre Edward Arthur Litton, que suena justo como Ratzinger:
«Las Iglesias particulares, aunque separadas, son una por la relación común en la única verdadera Iglesia o Cuerpo Místico de Cristo, y por su conexión con él."[10]
Según el cardenal Mazzella, ellos dicen que la unidad de gobierno de la Iglesia Católica es mejor, pero de ninguna manera esencial, y puede por tanto estar ausente, sin detrimento de ser la Iglesia. Cuando ocurre un cisma dentro de esta “Iglesia Universal”, esto es, cuando una iglesia se separa de otra, como en el caso de la Ortodoxa y los Anglicanos respecto de la Iglesia Católica Romana, la separación no es total y perfecta, ni siquiera es una separación de la Iglesia Católica en cuanto verdadera, sino sólo en cuanto ha sido corrompida en el área de la fe o la moral. Por tanto, permanece, según esta teoría, una comunión esencial en esas cosas que son verdaderas y rectas, mientras que se rechaza la comunión en el área de la doctrina errónea, en el culto supersticioso o el mandato tiránico.
  
Parentéticamente, esta idea Protestante de estar en comunión con lo que está bien, y no con lo que está errado, es exactamente la posición de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X respecto a Wojtyła [y sus sucesores]. Ellos por tanto, aceptan ciertas doctrinas y disciplinas de la Nueva Religión, mientras rechazan otras. Ellos están en comunión con Wojtyła cuando habla como Católico, y no están en comunión con él cuando habla como acatólico.
   
H. La Teoría de las Ramas fue condenada por la Iglesia. En 1857 fue fundada en Londres una sociedad llamada Asociación para Promover la Unión de la Cristiandad. En 1864, el Santo Oficio expidió una carta prohibiendo a los Católicos tomar parte en ella. En dicha carta, el cardenal Costantino Patrizi mencionó que los miembros del grupo son llamados a decir oraciones y ofrecer “misas” por la intención de que las tres “comuniones cristianas que (como ellos dicen) todas en conjunto constituyen la Iglesia Católica, finalmente lleguen juntas finalmente a formar un día un solo cuerpo” [11]
  
Abrumados de tristeza por el golpe del Santo Oficio, 198 teólogos Anglicanos escribieron al cardenal Patrizi pidiéndole reconsiderar, diciendo que ellos no pedían a Dios otra cosa que esa “intercomunión ecuménica que existió antes del cisma de Oriente y Occidente”. Su Eminencia respondió el 8 de Noviembre de 1865:
«Luego la Sagrada Congregación [del Santo Oficio] lamenta profundamente que esto os haya sucedido a vosotros que pensáis que estos cuerpos Cristianos que se presumen tener una herencia del sacerdocio y el nombre Católico, aunque escindidos y separados de la Apostólica Sede de Pedro, pertenecen como partes de la verdadera Iglesia de Jesucristo. No hay opinión que esté más distante de la genuina noción de la Iglesia Católica. Porque la Iglesia Católica… es la que, construida sobre una única Roca, se levanta en un cuerpo coherente y se mantiene unida por la unidad en la fe y la caridad».
La misma condenación fue incluida en el schema sobre la Iglesia [12] que fue distribuido a los Padres Conciliares en el Vaticano I:
«Si alguno dijere que la Iglesia verdadera no es un cuerpo en sí, sino que consta de distintas sociedades separadas que se dicen Cristianas, por las cuales esta se difunde; o que varias sociedades disidentes entre sí en la profesión de la fe y separadas de la comunión, constituyen como miembros o partes la una y universal Iglesia de Cristo, sea anatema».
Sin embargo Wojtyła, a pesar de la condenación de la Iglesia, continúa propagando su herejía respecto a la Iglesia.
    
Es importante entender esta herejía eclesiológica del Vaticano II (herejía sobre la Iglesia), porque esta es la base de su herejía respecto a la libertad religiosa. Los críticos del Vaticano II tienden a centrarse en la herejía de la libertad religiosa, pero esta es meramente una fuga de la herejía sobre la Iglesia, que es más grave en cuanto es más fundamental.
   
San Agustín dijo:
«Creemos también en la Santa Iglesia, que, por cierto, es la Católica. Pues también los herejes y los cismáticos llaman iglesias a sus congregaciones. Pero los herejes, creyendo cosas falsas acerca de Dios, violan la misma fe; los cismáticos, por sus separaciones inicuas, rompen con la caridad fraterna, aunque creen lo que nosotros también creemos. Por lo cual, los herejes no pertenecen a la Iglesia Católica, ya que ama a Dios, ni tampoco los cismáticos, porque también ama al prójimo». [13]
  
II. LA ENSEÑANZA SOBRE LA IGLESIA EN Dóminus Jesus
Dóminus Jesus fue publicada supuestamente para defender la unicidad de la Iglesia como medio de salvación, y aun más fundamentalmente para defender el rol de Cristo como el único mediador entre Dios y el hombre.
    
La primera parte del mismo, los numerales 1 a 15, tratan sobre la unicidad de Jesucristo como mediador. La mayoría de esto es muy bonito, pero sin embargo se le da un golpe mortal a la mediación universal de Cristo en el parágrafo 14. Primero declara:
«Debe ser, por lo tanto, firmemente creída como verdad de fe católica que la voluntad salvífica universal de Dios Uno y Trino es ofrecida y cumplida una vez para siempre en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios».
Muy Católico. Pero a continuación dice:
«Teniendo en cuenta este dato de fe, y meditando sobre la presencia de otras experiencias religiosas no cristianas y sobre su significado en el plan salvífico de Dios, la teología está hoy invitada a explorar si es posible, y en qué medida, que también figuras y elementos positivos de otras religiones puedan entrar en el plan divino de la salvación. En esta tarea de reflexión la investigación teológica tiene ante sí un extenso campo de trabajo bajo la guía del Magisterio de la Iglesia. El Concilio Vaticano II, en efecto, afirmó que “la única mediación del Redentor no excluye, sino suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa de la fuente única”[14]».
La “traducción” de esta declaración es esta: que las otras religiones no cristianas son medios de salvación, pero tienen que ser en alguna forma conectadas a Cristo como único mediador. ¿Por qué Ratzinger y Wojtyła están tan preocupados sobre esto? Es porque quieren hacer una única religión universal. Mas a fin de hacer una única religión universal, necesitas un único mediador. Así ellos quieren reprender a aquellos teólogos que están diciendo que Buda o Mahoma o Moisés son mediadores paralelos. Ratzinger cita a Wojtyła:
«Aun cuando no se excluyan mediaciones parciales, de cualquier tipo y orden, éstas sin embargo cobran significado y valor únicamente por la mediación de Cristo y no pueden ser entendidas como paralelas y complementarias».[15]
Este es el meollo del asunto. Los apóstoles de la religión única mundial Ratzinger y Wojtyła están preocupados de que no sean capaces de organizar al mundo entero en una Cristiandad sin dogmas y desfigurada, sino que su nueva religión tenga que coexistir junto con las otras. Así, la tarea de los teólogos es mostrar cómo Buda, Mahoma y Moisés son compatibles con Cristo como “comediadores” o “submediadores”. Tal doctrina traerá también a los no cristianos en la “Iglesia de Cristo”.
   
En el número 16 de Dóminus Jesus, Ratzinger se mueve al tema de la “unicidad y unidad de la Iglesia”. Él declara:
«Por eso, en conexión con la unicidad y la universalidad de la mediación salvífica de Jesucristo, debe ser firmemente creída como verdad de fe católica la unicidad de la Iglesia por él fundada. Así como hay un solo Cristo, uno solo es su cuerpo, una sola es su Esposa: “una sola Iglesia Católica y Apostólica”».
Maravilloso. Pero ahora vamos a la herejía. Examinaremos uno por uno los textos heréticos y erróneos:
  
Texto nº 1:
«Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como una sociedad, subsiste [subsístit in] en la Iglesia Católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él».
Calificación: HERÉTICO.
    
La cita es tomada directamente de Lumen Géntium en el Vaticano II, y representa la herejía fundamental del Vaticano II respecto a la Iglesia. El padre Curzio Nitoglia, del Instituto Mater Boni Consílii [actualmente de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, N. del T.], explicó el error de este texto en un artículo que apareció en su diario Sodalitium:
«¿Qué significa realmente esta formula? Fue escogida deliberadamente a fin de negar que la Iglesia de Cristo es sólo la Iglesia Católica. De hecho, “Subsístit in” significa que la Iglesia de Cristo es hallada en la Iglesia Católica, pero que no está identificada exclusivamente con la Iglesia Católica.
    
El cambio de est (Pío XII) a subsístit (Gáudium et Spes) [16] tuvo lugar por razones ecuménicas, explica el padre Mucci, S.J. en Civiltà Cattolica (5 de Diciembre de 1988). Y el padre Louis Bouyer escribe que gracias al “subsístit” introducido por el Concilio, ha llevado a “proponer nuevamente la idea de la unica Iglesia, aun si en el presente está dividida entre las diversas Iglesias Cristianas, como entre muchas ramas [17]. Esta idea fue retomada por Juan Pablo II en Canterbury. Además el cardenal Willebrands sostuvo algunas conferencias el 5 y 8 de Mayo de 1987, en las cuales afrmó que el “subsístit” supera y corrige el est de Pío XII (cf. Documentation Catholique, 3 de Enero 1988). Mientras el Concilio avanzaba, el obispo Luigi Maria Carli (entonces obispo de Segni) y el padre Aniceto Fernández, Maestro General de los Dominicos, intervinieron vigorosamente para solicitar la corrección de Lumen Géntium usando la palabra est en lugar de “subsístit”, a fin de reafirmar inequívocamente la Fe Católica. Pero la elección ecuménica –o mejor, la elección herética– prevaleció. El padre Congar escribe [énfasis agregado]:
“La pregunta que falta por saber es si Lumen Géntium identifica estrictamente, esto es, en sentido exclusivo, esta Iglesia-Cuerpo de Cristo con la Iglesia católica romana, lo que hacía Mýstici Córporis. Se puede dudar cuando se constata que, no solamente el atributo de ‘romana’ no interviene –pero esto apenas alcanza, puesto que habla de la Iglesia «gobernada por el sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él»–, sino que evita decir que solo los católicos sean miembros del Cuerpo místico. Mejor: nos dice que la Iglesia de Cristo y de los Apóstoles subsístit in, se encuentra en la Iglesia católica, «si bien fuera de su estructura se encuentren muchos elementos de santidad y verdad que, como bienes propios de la Iglesia de Cristo, impelen hacia la unidad católica». No hay pues una adecuación estricta, esto es, exclusiva, entre la Iglesia-Cuerpo de Cristo y la Iglesia católica. El Vaticano II admite, en el fondo, que los cristianos no católicos son miembros del Cuerpo místico, y no simplemente ordináti ad”» [18]
Continúa el padre Nitoglia:
«De hecho Pío XII, en Mýstici Córporis, enseña que la única Iglesia de Cristo es (est) la Iglesia Católica. Por otra parte, Lumen Géntium cambia el est a subsístit porque ya no identifica (est) la Iglesia de Cristo con la Iglesia Católica. Esto es decir que la Iglesia fundada por Cristo existe en la Iglesia Católica, sin excluir las “iglesias separadas” (el magisterio conciliar usa la I mayúscula para las “Iglesias separadas”).
    
En resumen, el Cuerpo Místico de Cristo tiene una extensión mucho mayor que la Iglesia Católica Romana».
El error del Vaticano II es que reduce la Iglesia Católica Romana a una mera organización en la cual subsiste la Iglesia de Cristo. Es una mera rama del gran tronco de la Iglesia de Cristo. Pero hay otras ramas.
     
Esta herejía reduce el cuerpo de la Iglesia Católica a una mera persona moral, esto es, una corporación eclesiástica con cierta estructura natural, gobernada por ciertas leyes naturales, con una unidad natural. La unidad de la fe se reduce a una obediencia a una “norma de la iglesia”, lo que significa una observancia externa de las reglas de fe del momento, por la cual la iglesia es preservada en el orden [19]. Esto reduce la noción de ortodoxia a una observancia puramente legal de la teología prevalente del momento
   
Cuantos están familiarizados con el modernismo, ven su horrible cara.  El Papa Pío XII condenó esta teoría en su encíclica Mýstici Córporis en 1943: 
«Por lo cual lamentamos y reprobamos asimismo el funesto error de los que sueñan con una Iglesia ideal, a manera de sociedad alimentada y formada por la caridad, a la que -no sin desdén- oponen otra que llaman jurídica».
En su encíclica Humáni Géneris, en un texto que ya había citado, el mismo Santo Padre condena la idea que de algún modo el Cuerpo Místico de Cristo y la Iglesia Católica Romana no son una y la misma cosa:
«Algunos no se consideran obligados a abrazar la doctrina que hace algunos años expusimos en una Encíclica, y que está fundada en las fuentes de la revelación, según la cual el Cuerpo de Cristo y la Iglesia Católica Romana son una misma cosa. Algunos reducen a una vana fórmula la necesidad de pertenecer a la Iglesia verdadera para conseguir la salud eterna».
Le doy la calificación de herética a la idea del “subsístit in”, puesto que es contraria al magisterio ordinario universal de la Iglesia respecto a la naturaleza de la Iglesia y del Cuerpo Místico de Cristo. Es ciertamente de fide cathólica que el Cuerpo Místico de Cristo está identificado exclusivamente con la Iglesia Católica Romana. Es ciertamente herético afirmar que una secta herética o cismática es parte del Cuerpo Místico de Cristo. Recuerda lo que ya enseñaron los Papas:
  • El Papa León XIII dijo: «Jesucristo no concibió ni instituyó una Iglesia formada de muchas comunidades que se asemejan por ciertos caracteres generales, pero distintas unas de otras y no unidas entre sí por aquellos vínculos que únicamente pueden dar a la Iglesia la individualidad y la unidad de que hacemos profesión en el símbolo de la fe: “Creo en la Iglesia una…”» [20].
  • El Papa Pío XI dijo: «Necedad es decir que el Cuerpo Místico puede constar de miembros divididos y separados» [21].
  • También dijo el Papa Pío XI: «Es desviarse de la verdad divina imaginar una Iglesia que no se pueda ver ni tocar, la cual no sería más que espiritual en la cual las comunidades Cristianas estarían unidas por un vínculo invisible, aun cuando están divididas en la fe» [22].
  
Texto nº 2:
«Existe, por lo tanto, una única Iglesia de Cristo, que subsiste en la Iglesia católica, gobernada por el Sucesor de Pedro y por los Obispos en comunión con él. Las Iglesias que no están en perfecta comunión con la Iglesia católica pero se mantienen unidas a ella por medio de vínculos estrechísimos como la sucesión apostólica y la Eucaristía válidamente consagrada, son verdaderas iglesias particulares». (no. 17)
Calificación: HERÉTICO.
   
Esta declaración es la conclusión lógica de la declaración previa. Dice meramente que los cismáticos y herejes que se han separado de la Iglesia Católica forman parte de la Iglesia de Cristo, que son otras ramas. Es herética por la misma razón que el “subsístit in” es herético. Altera completamente la naturaleza de la Iglesia de cristo, y pone una distinción entre la Iglesia de Cristo y la Iglesia Católica Romana.
   
Debe también señalarse aquí que los cismáticos y herejes que han dejado la verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica Romana, no son “Iglesias”. Como “Iglesias” ni siquiera existen. ¿De quién derivan su existencia? ¿De Dios? Por supuesto que no. ¿De los seres humanos? Sí, cismáticos y/o herejes. Pero los seres humanos no pueden engendrar “Iglesias” más de lo que pueden sacar oro del hierro. Todo lo que ellos pueden crear son sustitutos fraudulentos para la Iglesia verdadera.
    
El término verdadero para estas denominadas “Iglesias” sería el de bandas de herejes o agrupaciones de cismáticos, porque eso es lo que son. Ellos no tienen ninguna vida, carta o estructura eclesiástica legítima. No son nada. Son cadáveres.
    
Texto nº 3:
«Por eso, también en estas Iglesias está presente y operante la Iglesia de Cristo, si bien falte la plena comunión con la Iglesia católica al rehusar la doctrina católica del Primado, que por voluntad de Dios posee y ejercita objetivamente sobre toda la Iglesia el Obispo de Roma». (no. 17)
Calificación: HERÉTICO.
    
Este texto traza más explícitamente la conclusión del error original de Lumen Géntium. Extiende la Iglesia de Cristo más allá de los límites de la Iglesia Católica Romana, y le da legitimidad a las sectas acatólicas. También hace accidentales para ser parte de la Iglesia de Cristo la sumisión al Romano Pontífice y la creencia del primado del Romano Pontífice.
   
Esto es herejía explícita: La Iglesia de Cristo está presente y operante en estas “Iglesias” aun cuando rechacen la autoridad del Romano Pontífice. Pero esto es contrario a la doctrina de la Iglesia Católica Romana. La Iglesia enseña que Cristo y el Papa constituyen una única autoridad jerárquica. El Papa Pío XII declara en Mýstici Córporis (no. 40):
«Que Cristo y su Vicario constituyen una sola Cabeza, lo enseñó solemnemente Nuestro predecesor Bonifacio VIII, de i. m., por las Letras Apostólicas Unam sanctam; y nunca desistieron de inculcar lo mismo sus Sucesores». 
Se sigue, pues, que aquellos que se escinden del Papa también se escinden de Cristo. Por esta razón el Papa Pío XII dice también en Mýstici Córporis (no. 22):
«Así que, como en la verdadera congregación de los fieles existe un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor y un solo Bautismo, así no puede haber sino una sola fe; y, por lo tanto, quien rehusare oír a la Iglesia, según el mandato del Señor, ha de ser tenido por gentil y publicano. Por lo cual, los que están separados entre sí por la fe o por la autoridad, no pueden vivir en este único Cuerpo».
Texto nº 4:
«Por el contrario, las Comunidades eclesiales que no han conservado el Episcopado válido y la genuina e íntegra sustancia del misterio eucarístico, no son Iglesia en sentido propio; sin embargo, los bautizados en estas Comunidades, por el Bautismo han sido incorporados a Cristo y, por lo tanto, están en una cierta comunión, si bien imperfecta, con la Iglesia». (no. 17)
Calificación: HERÉTICO.
   
La declaración refiere a los Protestantes. Al contrario que los Cismáticos Griegos y algunos Veterocatólicos que han mantenido un episcopado válido y una Eucaristía válida, algunos Protestantes meramente laicos pueden reclamar un Bautismo válido. Luego ellos no califican, dice, para ser considerados “Iglesias particulares”, esto es, Iglesias miembros de la Iglesia de Cristo. Con todo, su Bautismo válido los hace miembros individuales incorporados en Cristo. Por ende, los Protestantes son miembros del Cuerpo de Cristo, el Cuerpo Místico de Cristo.
   
La conclusión obvia es que su adherencia a la herejía en estas sectas no los excluye de ser incorporados en Cristo, esto es, de ser miembros del Cuerpo Místico de Cristo.
    
Pero esta doctrina es contraria a lo que es enseñado comúnmente por la Iglesia, y por tanto herejía. La Iglesia enseña que el efecto del Bautismo por el cual somos incorporados en Cristo es anulada por la adherencia a la herejía. Ya hemos visto los textos del Papa León XIII y el Papa Pío XII que dejan claro que la adherencia a la misma fe es necesaria para la adherencia al Cuerpo Místico de Cristo.
    
Texto nº 5:
«En efecto, “los elementos de esta Iglesia ya dada existen juntos y en plenitud en la Iglesia católica, y sin esta plenitud en las otras Comunidades”. “Por consiguiente, aunque creamos que las Iglesias y Comunidades separadas tienen sus defectos, no están desprovistas de sentido y de valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no ha rehusado servirse de ellas como medios de salvación, cuya virtud deriva de la misma plenitud de la gracia y de la verdad que se confió a la Iglesia”». (no. 17)
Calificación: HERÉTICO.
   
La declaración es una mera repetición de documentos previos, uno de Juan Pablo II, y el otro del Vaticano II. La declaración declara fuertemente que las sectas acatólicas, y que derivan su eficacia como un medio de salvación de la Iglesia Católica. Esta declaración es directamente contraria al dogma extra Ecclésiam nulla salus (fuera de la Iglesia no hay salvación). Es por tanto herética.
     
Lejos de ser medios de salvación, las sectas acatólicas son medios de condenación. Porque como sectas acatólicas, predican herejía, cisma y error a sus adherentes, las cuales sirven solo para separar a las gentes de Dios y la Iglesia verdadera. Si sus seguidores adhieren con conocimiento y voluntad a estas desviaciones de la verdad, irán al Infierno. Es solo por ignorancia invencible de sus errores que pueden ser excusados de sus crímenes de herejía y/o cisma los adeptos de estas sectas. En tal caso, ellos podrían salvar sus almas a pesar de la falsa religión a la cual adhieren.
    
No debería argüirse que porque estas sectas tengan sacramentos válidos por ende pueden tener “medios de salvación”. Decir que los tienen no es verdad. Es cierto que un hereje o cismático puede usar válidamente un sacramento, pero estos sacramentos no son propiedad de estas sectas.
   
Además, en términos objetivos, los herejes y cismáticos usan ilícitamente y pecaminosamente los sacramentos Católicos. Es solo en extrema necesidad (v.g., peligro de muerte) que la Iglesia autoriza el uso de alguno de sus sacramentos de manos de los acatólicos. Dice el cardenal Mazzella:
«Los sacramentos que los herejes han preservado en sus sectas son como despojos que han tomado de la Iglesia cuando la abandonaron, pero los cuales pertenecen a la Iglesia. Un siervo fugitivo puede llevar consigo el dinero de su señor; un soldado [desertor] puede tomar el estandarte del general. Pero así como quienes escapan con estas cosas no pertenecen a la familia o al ejército, así los herejes no pertenecen a la Iglesia» [23].
Texto nº 6:
«La falta de unidad entre los cristianos es ciertamente una herida para la Iglesia; no en el sentido de quedar privada de su unidad, sino “en cuanto obstáculo para la realización plena de su universalidad en la historia”». (no. 17)
Calificación: A lo menos ERRÓNEO.
   
La declaración implica que la Iglesia de Cristo no puede realizar su universalidad hasta que todos los “Cristianos” [lee herejes y cismáticos] estén reunidos bajo una única organización eclesial. Esto es falso. La Iglesia Católica no necesita la reunión de los herejes y cismáticos a fin de tener su propiedad esencial (nota) de universalidad o catolicidad. Ella es perfectamente católica o universal sin ellos. Porque la catolicidad significa únicamente la difusión de la Iglesia en todos los pueblos y naciones. El hecho que algunos permanezcan fuera de ella, o peor, la abandone, en ninguna manera compromete su universalidad.
   
Ni la Iglesia ha enseñado que todo el mundo se convertirá un día a ella. De hecho, parece ser verdad lo contrario, que con el progreso del tiempo la fe será oscurecida y la caridad se enfriará, hasta el punto que quedarán muy pocos Católicos en el mundo.
    
Cuando Nuestro Señor oró para que “todos sean uno”, Él se refería a la unidad que pertenece a Su Iglesia, y no a toda la raza humana. Pero debe recordarse que estos eclesiásticos unimundialistas como Wojtyła y Ratzinger están desesperados por buscar una forma de llevarlos a todos a la religión única.
   
III. LA INTERPRETACIÓN CORRECTA DE ESTE DOCUMENTO
Sostengo que la interpretación que he dado a este documento es correcta y verdadera, porque está en conformidad con otras declaraciones de Wojtyła y Ratzinger.
    
Considera, por  ejemplo, la definición de Ratzinger (y Wojtyła) en su documento intitulado Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la Iglesia considerada como Comunión (1992):
«La Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confesamos Una, Santa, Católica y Apostólica, es la Iglesia universal, es decir, la universal comunidad de los discípulos del Señor, que se hace presente y operativa en la particularidad y diversidad de personas, grupos, tiempos y lugares».
¿Dónde está la unidad en la Fe? ¿Dónde está la sumisión al Romano Pontífice? ¿Dónde, si quiera, la mención al Bautismo? No están, porque no son necesarios en la Iglesia Mundial de Wojtyła y Ratzinger.
   
En relación a las “Iglesias particulares”, que incluyen las sectas de cismáticos y herejes, Ratzinger dice en el mismo documento: «en ellas se hace presente la Iglesia universal con todos sus elementos esenciales» (§ 7). El “cardenal” desarrolla el tema de la Iglesia particular, declarando que «La Iglesia universal es, pues, el Cuerpo de las Iglesias» [esto es, las Iglesias particulares] (§ 8). Él enfatiza que en cada Iglesia particular «se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Católica y Apostólica» (§ 9). Continuando en el mismo párrafo, identifica la Iglesia universal y las iglesias particulares:
«De ella [la Iglesia], originada y manifestada universal, tomaron origen las diversas Iglesias locales, como realizaciones particulares de esa una y única Iglesia de Jesucristo. Naciendo en y a partir de la Iglesia universal, en ella y de ella tienen su propia eclesialidad».
¿Cómo sabemos que las sectas cismáticas y heréticas son Iglesias particulares? Ratzinger dice más:
«Esta comunión existe especialmente con las Iglesias orientales ortodoxas, las cuales, aunque separadas de la Sede de Pedro, permanecen unidas a la Iglesia Católica mediante estrechísimos vínculos, como son la sucesión apostólica y la Eucaristía válida, y merecen por eso el título de Iglesias particulares». 
Él dice que «en ellas [las Iglesias particulares] se hace presente la Iglesia universal con todos sus elementos esenciales» (§ 7).
     
Incluso va más allá como para decir que donde hay una Eucaristía válida, tienes la Iglesia de Cristo:
«En efecto, “con la celebración de la Eucaristía del Señor en cada una de estas Iglesias, la Iglesia de Dios es edificada y crece” [24], ya que en toda válida celebración de la Eucaristía se hace verdaderamente presente la Iglesia una, santa, católica y apostólica».
IV. RESUMEN Y CONCLUSIÓN
El nuevo documento Dóminus Jesus de Ratzinger es un pesado retazo de documentos previos. No hay condena al indiferentismo religioso, sino que hay declaraciones explícitas de principios que en sí mismos constituyen indiferentismo religioso. Porque si la Iglesia de Jesucristo está presente con todos sus elementos esenciales en sectas cismáticas y heréticas, y si ellas son usadas por el Espíritu de Cristo como medios de salvación, entonces ¿qué otra cosa necesitas? Lo único que falta es el grado o perfección de ser la Iglesia de Cristo y un medio de salvación. Esto es precisamente lo que Wojtyła y Ratzinger aseveran: que la Iglesia Católica tiene la plenitud de la verdad y de los medios de salvación, mientras que las otras tienen una porción de estas cosas. Con todo, su falta no les impide ser miembros de la Iglesia de Cristo.
    
Así, con diabólica astucia, Wojtyła y Ratzinger son capaces de decir «todas las religiones no son iguales», porque la Iglesia Católica tiene la plenitud, y las otras solo tienen partes. No, no son iguales, pero todas ellas son más o menos buenas, y más allá de eso, en las sectas cismáticas uno encuentra la Iglesia de Cristo, y un medio de salvación. Además, los Protestantes son miembros de la Iglesia de Cristo. Esto es afirmado sobre estas sectas, aun cuando todas ellas adhieren al cisma y la herejía.
   
Pero en Mortálium Ánimos, el Papa Pío XI condena este mismo error de que todas las religiones son más o menos buenas:
«Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios» [Énfasis añadido].
San Pío X, en su encíclica Pascéndi, que condenó a los modernistas, condenó esta misma doctrina:
«Todo lo más que en esta oposición de religiones podrían acaso defender los modernistas es que la católica, por tener más vida, posee más verdad, y que es más digna del nombre cristiano porque responde con mayor plenitud a los orígenes del cristianismo. Nadie, puestas las precedentes premisas, considerará absurda ninguna de estas conclusiones».
   
Así, los dos viejos engañadores lo han hecho de nuevo. Wojtyła y Ratzinger han publicado flagrante herejía bajo los encabezados de “conservatismo” y “defensa de la fe”. Los conservadores del Novus Ordo se la comieron. Es sólo una cucharada más de la herejía y apostasía cuchareable que hemos estado recibiendo desde los 1960’s.
   
La doctrina de Ratzinger es novedad. Es herejía. Conduce a la apostasía. Nos es dada como una preparación para una Iglesia Mundial. Por este documento Wojtyła y Ratzinger han dispensado de la necesidad de asentir con todos los dogmas Católicos y estar sometidos al Papa como condiciones esenciales para ser miembros de la Iglesia de Cristo.
   
NOTAS
[1] Epístola ad Plebem, de quínque presbýteris schismáticis factióne Felicíssimi; en Migne, Patrología Latina, vol. 4, col. 336.
[2] N. 22. Énfasis añadido.
[3] N. 13.
[4] Excepto en el caso de los infantes, donde sólo es necesario el bautismo válido. Por esta razón la Iglesia considera Católicos a aquellos hijos de herejes que han sido válidamente bautizados, pero que aún no han alcanzado la edad de razón. Al llegar a la edad de razón, se presume que estos hijos de herejes profesan las mismas herejías y falta de sumisión a la autoridad que sus padres, y por tanto son considerados en ese punto fuera del Cuerpo Místico.
[5] Carta Apostólica Jam vos omnes, 13 de Septiembre de 1868.
[6] Encíclica Satis Cógnitum.
[7] Encíclica Mortálium Ánimos.
[8] Ibíd.
[9] Encíclica Quanto conficiámur mœróre, 10 de Agosto de 1863. Denz. 1677.
[10] CAMILLUS CARD. MAZZELLA, S.J. De Religióne et Ecclésia Prælectiónes Scholástico-dogmáticæ, Romæ: Forzani et Socii, 1896., pág. 340.
[11] Epístola de la Sagrada y Universal Inquisición Romana, dada el 16 de Septiembre de 1864.
[12] Pero nunca votada, debido a la Guerra Franco-Prusiana y la invasión de Garibaldi.
[13] De Fide et Sýmbolo, c. 10.
[14] Constitución Lumen Géntium, n. 62.
[15] Encíclica Redemptóris míssio, n. 5.
[16] Est en latín significa “es”. Subsístit in significa “subsiste en”.
[17] La Chiesa di Dio corpo di Cristo e tempio dello Spirito, (Cittadella: 1971), pág. 603.
[18] Le Concile de Vatican II, (París: Beauchesne), pág. 160.
[19] En la práctica, esta idea puede ser vista en la “disciplina” de “teólogos rebeldes” como Hans Küng. Ellos no son removidos de la membresía del Cuerpo místico de Cristo debido a su negación o duda voluntaria y pública de las verdades reveladas por Dios, teniendo el efecto de removerlos de la unidad de fe de la Iglesia Católica, sino en cambio se les dice meramente que están “fuera de orden” en sus enseñanzas, y que no pueden ser considerados “Teólogos Católicos”. Esto es sencillamente decir que ellos no están “en la opinión mayoritaria”. Con todo, ellos continúan siendo miembros de la iglesia –del Novus Ordo–, pero no les está permitido ejercer su función como teólogos.
[20] Encíclica Satis Cógnitum.
[21] Encíclica Mortálium Ánimos.
[22] Ibíd.
[23] Op. cit., pág. 470.
[24] Decreto Unitátis Redintegrátio, n. 15, §1.

viernes, 28 de junio de 2019

NUEVAS ORDENACIONES PARA LA IGLESIA


Ayer 28 de Junio, en el Seminario de la Santísima Trinidad en Brooksville, Florida, Mons. Donald J. Sanborn, asistido por los obispos Daniel Dolan y Joseph Selway,  confirió el Sagrado Orden como sacerdote al seminarista Caleb Sons.
  
  
Cimco días antes, el 23 de Junio, en este mismo seminario, Mons. Joseph Selway confirió el Sacramento del Orden en el grado de diácono al seminarista Luke Petrizzi. Esta ceremonia contó además con la presencia de Mons. Sanborn como obispo asistente.
  
  
Nos unimos al gozo de contar con nuevos operarios en la viña del Señor, y pedimos como siempre oración para que el padre Caleb Sons y el diácono Luke Petrizzi perseveren en la fe y la vocación a la que Dios nuestro Señor les ha llamado; y para que hayan muchos santos sacerdotes que ofrezcan el Santo Sacrificio de la Misa y prediquen la Sana Doctrina Católica.

DEO GRÁTIAS!

miércoles, 19 de abril de 2017

LA CUESTIÓN DEL PAPA: ¿“SÓLO UNA OPINIÓN”? (CONTRA EL “OPINIONISMO”)

Artículo publicado por Mons. Donald J. Sanborn en la revista Catholic Restoration, Mayo-Junio de 2004, y en TraditionalMass.org en el año 2006. Traducción tomada de CATÓLICOS ALERTA.
  
LA CUESTIÓN DEL PAPA: ¿“SÓLO UNA OPINIÓN”?
   
La vacancia de la Sede Apostólica, el no-papado de Francisco I, y por lo mismo también el de Benedicto XVI, Juan Pablo II, Juan Pablo I, Pablo VI y aún el de Juan XXIII, es una cuestión que siempre ha dividido a los tradicionalistas en los últimos cincuenta años, quizás más que cualquier otra.
  
Entre los que han tomado el camino de la resistencia a las reformas del Concilio Vaticano II, una mayoría se declara SEDEPLENISTA, es decir, sostiene que Francisco I es el verdadero Romano Pontífice. Ellos siguen normalmente esta posición bajo la dirección de la Fraternidad San Pío X [o al menos están influidos por su mentalidad]. Otros, una minoría, aunque no insignificante, son SEDEVACANTISTAS, es decir, sostienen que Francisco I no es el verdadero Romano Pontífice, ni tampoco sus predecesores del Vaticano II.
 
Esta diferencia de posición teológica ha causado un gran dolor en todo el mundo entre quienes resisten a las Reformas Conciliares. Cada una de las partes afirma que su propia posición es la correcta, y ciertamente necesaria para mantener la posición Católica. Ambas posiciones se acusan mutuamente de ser cismáticas.
 
En el otoño de 1979, Mons. Lefebvre hizo pública una declaración en la que afirmaba que no toleraría en la Fraternidad San Pío X a quienes se rehusaran a nombrar a Juan Pablo II en el canon de la Misa. Expulsó a algunos sacerdotes en Europa porque se negaron a observar esta disciplina. En la primavera de 1980 llegó a Estados Unidos con la misma intención: expulsar de la Fraternidad a todos los que no querían nombrar a Juan Pablo II en el canon.
 
Sin embargo, en el curso de las negociaciones con los sacerdotes norteamericanos, Mons. Lefebvre llegó a una especie de compromiso. El no iba a echar de la Fraternidad a los sacerdotes, si ellos estaban de acuerdo en conservar su sedevacantismo para sí mismos. Ellos podían omitir el nombre de Juan Pablo II en el canon, a condición de no hacer de ello algo público. El OPINIONISMO había nacido. El Arzobispo mismo había formulado el principio fundamental del opinionismo: “YO NO DIGO QUE EL PAPA NO ES PAPA, PERO TAMPOCO DIGO QUE UNO NO PUEDA DECIR QUE EL PAPA NO ES PAPA”.

El propósito del presente artículo es examinar el opinionismo y dar un juicio sobre si es o no una posición legítima para ser sostenida. ¿Es posible que la identidad del Romano Pontífice sea una cuestión meramente de opinión?

I. ¿QUÉ ES UNA OPINIÓN?
Una opinión es una idea o doctrina que uno sostiene como PROBABLEMENTE verdadera. Sin embargo, uno tiene al mismo tiempo un temor fundado de que la idea contraria sea verdadera. Indudablemente la inteligencia se inclina hacia una idea y rechaza la contraria, pero no completamente. No acepta totalmente la propia como verdadera ni rechaza totalmente su contraria como falsa.
 
A menudo también, entre grandes médicos existe sólo una opinión de los diagnósticos que hacen. Ellos no tienen una absoluta certeza, a causa de la falta de suficientes pruebas para obtener tal certeza. Así pues, PIENSAN u OPINAN que sus pacientes pueden tener tal enfermedad, pero no se sorprenderían mucho si con el pasar del tiempo encontraran algo diferente.
 
II. ¿QUÉ ES UNA OPINIÓN TEOLÓGICA?
Una opinión teológica es una doctrina que alguien sostiene, concerniente a una cuestión teológica, con el temor de que su contraria pueda ser verdadera. No se trata de algo que ya fue definido por la Iglesia. Se trata de una cuestión “libre”, es decir, que no hay una obligación, por declaraciones de la Iglesia, de sostener una parte o la otra.
 
Muchos, sin embargo, confunden OPINIÓN teológica con CONCLUSIÓN teológica.
 
Una conclusión teológica, que en latín es SENTÉNTIA THEOLÓGICA, es una doctrina teológica firme y cierta, deducida de los principios tomados de la revelación y de la recta razón.
  
El problema es que SENTÉNTIA en latín, es comúnmente traducido [en inglés] como OPINIÓN. Sin embargo, hay muchas, muchísimas conclusiones teológicas absolutamente ciertas que en latín se llamarían SENTÉNTIA, pero que de ningún modo son opiniones en el sentido [inglés] de la palabra. Así por ejemplo, es una conclusión teológica que Dios da a todos los hombres la gracia suficiente para salvarse. Este hecho no está directamente revelado ni fue declarado por la Iglesia, pero es sostenido por todos los teólogos como absolutamente cierto. No podría ser calificado como una “opinión teológica”.
 
No obstante, la Teología Moral está llena de opiniones teológicas, en el verdadero sentido de la palabra. Los principios morales son en sí mismos ciertos, y en muchos casos DE FIDE, pero algunas veces, sin embargo, son difíciles de aplicar. Por lo mismo surgen fácilmente diferentes escuelas de pensamiento acerca de muchas cuestiones. Estas se llaman típicamente OPINIONES PROBABLES, es decir, posiciones probablemente verdaderas, pero no cierta y absolutamente verdaderas.
 
A veces la teología moral no nos permite ir más allá de lo probable. Los actos humanos son tan complicados con sus circunstancias, que a menudo no se puede llegar a una certeza completa; uno llega entonces a una opinión teológica con un cierto temor de que la contraria sea verdadera. Es por esta razón que una opinión puede diferir de un sacerdote a otro, en cuanto a la aplicación de un principio moral en particular. No se pone en discusión el principio, pero puede haber un desacuerdo en cuanto a su aplicación.
  
Por el contrario, es una falacia decir que por el hecho de que la Iglesia no definió o no enseñó tal doctrina, deba ser considerada en la categoría de opinión teológica.
 
La Teología es una ciencia, y como todas las ciencias, saca sus conclusiones a partir de sus principios generales. La Teología toma sus grandes principios de la revelación misma, verdades enseñadas por Dios a los hombres tal como se encuentran contenidas en las Sagradas Escrituras y en la Tradición, y son propuestas para ser creídas por la Iglesia Católica. De estas verdades que nosotros sostenemos de Fe, los teólogos sacan sus conclusiones que, aunque no han sido reveladas por Dios, derivan sin embargo cierta y razonablemente de las verdades reveladas por Dios.
 
Hay algunas conclusiones teológicas tan ciertas y con tanta autoridad, que si uno las niega, estaría lógicamente obligado a negar la Fe misma. Aún si la Iglesia nunca las ha definido ni enseñado en su Magisterio Ordinario. Ellas son sólo conclusiones teológicas, pero ligadas íntimamente a la revelación.
 
Ahora bien, muchos aplican la falacia de la “opinión teológica” al problema del papado de Bergoglio. Ellos alegan que “porque la Iglesia no lo ha declarado papa inválido, entonces es una legítima opinión teológica sostener que él sea o no papa, es decir, sostener lo que uno prefiera. Ninguna de las dos posiciones es ofensiva a la Fe”.
 
Esta afirmación está LLENA de errores.
 
El primer error está en poner la identidad del Romano Pontífice, si Bergoglio es o no el Vicario de Cristo, en la categoría de las “opiniones teológicas”. El segundo error consiste en relegar la cuestión de la identidad del Romano Pontífice a una mera opinión teológica, como si fuera una discusión entre los teólogos acerca del número de ángeles que pueden entrar en la cabeza de un alfiler. El tercer error es confundir una conclusión teológica con una opinión teológica. El cuarto error es que uno pueda ser libre de sostener que Bergoglio es o no es papa por el SÓLO hecho de que la Iglesia no ha dicho nada al respecto. El quinto error es pensar que ninguna de las dos posiciones sea ofensiva a la Fe.
 
Examinaré detalladamente cada uno de estos errores.

III. CINCO ERRORES DEL OPINIONISMO
ERROR 1.º: EL OPINIONISMO PONE LA IDENTIDAD DEL ROMANO PONTÍFICE, SI BERGOGLIO ES O NO EL VICARIO DE CRISTO, EN LA CATEGORÍA DE “OPINIÓN TEOLÓGICA”
 
El mismo término OPINIÓN indica que no es un hecho cierto que él sea o no papa. Sin embargo, es imposible sostener que exista una falta de certeza acerca de esta cuestión.
 
Los que sostienen que ES papa, señalan absolutamente algunos signos ciertos: 1) la elección legal de Bergoglio universalmente aceptada; 2) su propia aceptación de dicha elección; 3) Bergoglio actúa como papa; 4) la aceptación universal de Bergoglio como papa.
 
Ninguna de estas cosas es incierta. Si alguien usa estos argumentos como pruebas de su papado, ¿dónde cabe algún lugar a dudas al respecto?
 
Los que argumentan EN CONTRA de este papado usan argumentos ciertos e incontestables en sí mismos: 1) que ha promulgado falsas doctrinas, enseñado una falsa moral, y disciplinas pecaminosas para la Iglesia universal; 2) que ha dicho cosas heréticas y obrado como hereje, y más aún como apóstata, en muchísimas ocasiones; 3) que ha designado a herejes y/o apóstatas en la Curia Romana y sedes episcopales, los mantiene en sus cargos y está en comunión con ellos.
 
Ninguno de estos hechos es discutible o dudoso. Ellos son suficientes en sí mismos, particularmente el n.º 1, para impedirle que sea papa.
 
Así pues, si uno sostiene que él ES papa por las razones alegadas, ¿cómo podría admitir que decir que no es papa sea una opinión legítima? Si por el contrario, uno sostiene que NO es papa por las razones alegadas, ¿cómo podría admitir que decir que es papa sea una opinión legítima? ¿Dónde está la duda? ¿Dónde existe en estos argumentos algún temor a que la parte contraria pueda ser verdadera?
 
El apuntalamiento teológico y la justificación moral del movimiento tradicionalista es que el Concilio Vaticano II y sus reformas son falsas y malas. Ellas son una tergiversación substancial del Catolicismo. ¿Por qué entonces establecemos un apostolado contra Bergoglio y el obispo local modernista, sino porque las doctrinas, los ritos y las disciplinas del Vaticano II y sus reformas son contrarias a la Fe y a la moral? Si ellas no son contrarias a la Fe y a la moral, ¿por qué entonces tenemos un movimiento tradicionalista? ¿Por qué pues estamos haciendo todo esto? ¿Qué justificación tendríamos para hacerlo ante los ojos de Dios?
  
Si por el contrario, es cierto que el Concilio Vaticano II y sus reformas son contrarias a la Fe y a la moral, entonces es también cierto que ellas no fueron promulgadas por la Iglesia. Pero si es cierto que ellas no fueron promulgadas por la Iglesia, entonces es también cierto que quienes las promulgaron no representan a la Iglesia Católica. Por consiguiente, es cierto que Bergoglio no es papa.
 
La conclusión que Bergoglio es papa comporta NECESARIAMENTE algunas conclusiones: que las doctrinas, las disciplinas y los ritos que él ha universalmente promulgado son Católicos y no pecaminosos. Si Bergoglio es papa, entonces, por la indefectibilidad e infalibilidad de la Iglesia, la religión que él aprueba y promulga es la verdadera Fe Católica. Uno podría practicarla con toda tranquilidad de conciencia; más aún, uno DEBE hacerlo.
 
La conclusión que las doctrinas, las disciplinas y los ritos del Concilio Vaticano II son falsos y pecaminosos, contrarios a la Fe, a la religión y a las buenas costumbres, comporta NECESARIAMENTE una conclusión: que la persona o personas que los han promulgado no poseen la autoridad de Cristo. La infalibilidad e indefectibilidad de la Iglesia, que derivan de la asistencia de Cristo prometida solemnemente, no pueden permitir que tales cosas sucedan. Uno DEBE concluir en el no-papado de Bergoglio, si se concluye que el Concilio Vaticano II es una defección de la Fe.
 
Así pues, es lógica y teológicamente imposible decir: “yo acepto a Bergoglio como papa, pero rechazo el Concilio Vaticano II y sus reformas”. Del mismo modo, es lógica y teológicamente imposible decir en el sentido opuesto: “yo rechazo el Concilio Vaticano II y sus reformas, pero acepto a Bergoglio como papa”.
 
La Fraternidad San Pío X [y otros] es culpable de la primera falacia, aceptando a Bergoglio como papa pero rechazando al mismo tiempo su religión. Ellos montan en todo el mundo un desafío a Bergoglio, estableciendo un apostolado paralelo, en el que intentan apartar a las almas de él y de su jerarquía.
 
El opinionista es culpable de la segunda falacia. Rechaza el Concilio Vaticano II y sus reformas, pero admite la aceptación de Bergoglio como teológicamente viable. Esto no tiene sentido.
 
Si uno ha emprendido la resistencia al Concilio Vaticano II y sus reformas, no puede decir que es una opinión legítima sostener que Bergoglio es papa. Decir esto significa admitir implícitamente que uno no está seguro que el Concilio Vaticano II y sus reformas sean verdaderamente contrarias a la Fe y a la moral. Ser opinionista acerca de Bergoglio significa ser opinionista (y por lo mismo incierto) acerca de la base misma de la resistencia al Vaticano II.
 
Si es posible que Bergoglio sea papa, entonces también es posible que el Vaticano II, la Misa Nueva, los nuevos sacramentos, el nuevo derecho canónico y el ecumenismo sean católicos. Si es posible que Bergoglio sea papa, entonces también es posible que estemos todos equivocados con respecto al Vaticano II.
    
ERROR 2.º: EL OPINIONISMO RELEGA LA CUESTIÓN DE LA IDENTIDAD DEL ROMANO PONTÍFICE A UNA MERA OPINIÓN TEOLÓGICA, COMO SI FUERA UNA DISCUSIÓN ENTRE LOS TEÓLOGOS ACERCA DEL NÚMERO DE ÁNGELES QUE PUEDEN ENTRAR EN LA CABEZA DE UN ALFILER
Es como si la cuestión del Romano Pontífice no tuviera efectos dogmáticos y morales.
 
La identidad del Romano Pontífice tiene enormes efectos dogmáticos y morales. En primer lugar, nuestra fe depende de su enseñanza. Estamos obligados a dar asentimiento a las enseñanzas de la Iglesia. Ahora bien, la autoridad de esta enseñanza proviene de una sola fuente, la autoridad de San Pedro. Sin esta autoridad, no hay ninguna doctrina que obligue; no habría lugar para ningún magisterio, ya sea solemne u ordinario.
 
Por consiguiente, nuestra salvación depende de nuestra sumisión al Romano Pontífice. Si le desobedecemos en materia grave vamos al infierno, o lo que es peor aún, si no estamos sometidos a él.
  
Ahora bien, ¿cómo podría alguien estar hastiado de la identidad del Romano Pontífice, a tal punto de decir que en el orden práctico no hay realmente ningún problema en pensar lo que uno quiera acerca de él? Es como si el Romano Pontífice fuera meramente un decorativo en la Iglesia Católica, algo de lo cual la Iglesia podría aún prescindir, un accesorio puramente accidental, una bagatela. Los opinionistas son muy buenos para decirnos que la cuestión del papa no debería dividirnos. Piensan que todos los tradicionalistas deberían estar unidos, sin preocuparse de lo que cada uno piense acerca del papa.
 
Tal actitud, sin embargo, no es católica. La misma identidad y unidad de la Iglesia Católica Romana está íntima y esencialmente ligada al Romano Pontífice, y ser opinionista acerca de su identidad equivaldría a ser indiferente acerca de cual iglesia sea la verdadera.
 
ERROR 3.º: EL OPINIONISMO CONFUNDE UNA CONCLUSIÓN TEOLÓGICA CON UNA OPINIÓN TEOLÓGICA
Una CONCLUSIÓN teológica es, como dije antes, absolutamente cierta, y a veces también conectada con las verdades de Fe, de tal modo que si aquella es negada, se tendría que negar también la Fe. Una OPINIÓN teológica es una posición que tiene pruebas defectuosas e insuficientes en su favor, de modo que alguien no se sorprendería si encontrara que la posición opuesta es verdadera.
 
Como expliqué antes, los argumentos a favor o en contra del papado de Bergoglio quedan en el plano de las CERTEZAS. Ninguna de las partes niega los hechos. Se discute sobre las conclusiones sacadas de los hechos, pero no hay ninguna controversia acerca de los principios constitutivos de los argumentos.
  
Por lo tanto, cada una de las partes debe producir, lógicamente, no una “opinión”, sino UNA CONCLUSIÓN TEOLÓGICA CIERTA. Esto es verdadero porque la conclusión debe ser tan fuerte como sus premisas (principios). Si no hay ninguna duda en las premisas (principios), tampoco tendría que haber ninguna duda en las conclusiones, a condición que, naturalmente, el proceso lógico no tenga ningún defecto.
  
ERROR 4.º: UNO PUEDE SER LIBRE DE SOSTENER QUE BERGOGLIO ES O NO ES PAPA POR EL SOLO HECHO QUE LA IGLESIA NO HA DICHO NADA AL RESPECTO
Las causas del papado o no-papado de Bergoglio son principalmente teológicas y no meramente legales. En otras palabras, si Bergoglio no es papa, esto no es debido A CAUSA DE que la Iglesia lo haya declarado no-papa.
  
Más bien lo opuesto es verdadero: la Iglesia lo declara no-papa A CAUSA DE que REAL Y VERDADERAMENTE él no es papa. La declaración de la Iglesia en este caso, daría solamente una certeza LEGAL a un hecho ya existente. Pero la Iglesia no podría declarar nunca algo LEGALMENTE cierto, si antes no fuera REAL y VERDADERAMENTE cierto.
  
La Iglesia, por ejemplo, declara que un matrimonio es nulo. No es la declaración que causa la nulidad; es la nulidad la que causa la declaración.
  
La declaración hace un hecho meramente legal de un hecho de nulidad realmente existente. La nulidad no puede tener efecto LEGAL hasta que no sea declarada, pero la nulidad ya existe realmente antes de su declaración. Mucho antes de la declaración de nulidad, el hombre y la mujer NO son marido y mujer. Ellos estarían obligados a los efectos MORALES de su no-matrimonio, desde el momento en que son conscientes de su nulidad; la declaración legal podría llegar años más tarde.
   
Así pues, nosotros estamos obligados a la conclusión teológica cierta del no-papado de Bergoglio, basada en pruebas ciertas existentes, y esto mucho antes de una futura declaración de su no-papado. Una pareja que está segura de la invalidez de su matrimonio, no podría comportarse como marido y mujer con la excusa de que “porque todavía no hay una declaración de nulidad, entonces ¡podemos hacer lo que queramos!” Así también, en nuestro caso, nosotros que obramos sobre la premisa que el Vaticano II y sus reformas son contrarias a la fe y la moral, no podemos reconocer el papado de Bergoglio con la excusa de que “porque todavía no hay una declaración, entonces ¡podemos pensar lo que queramos!
 
Por consiguiente, yo agregaría que quienes argumentan que él es papa, no podrían sostener justamente que la Iglesia no ha hecho una declaración al respecto, o que es una cuestión de opinión teológica, como si hubiera alguna duda sobre eso.
 
Si los motivos para reconocerlo como papa son algunos de los que he enumerado antes, por ejemplo, su elección y aceptación general por parte de la gente, ¿entonces cómo podría haber alguna duda? ¿Cómo podría uno admitir que sea legítimo decir que él no es papa, a no ser que se de crédito a los principios del sedevacantismo?
 
Pero los principios del sedevacantismo argumentan con certeza que él no es papa, y no meramente con probabilidad. En otras palabras, o se deben negar los principios del sedevacantismo, o bien se debe decir que sus conclusiones son verdaderas.
 
ERROR 5.º: PENSAR QUE NINGUNA DE LAS DOS POSICIONES SEA OFENSIVA A LA FE
No es verdad. Es ofensivo a la Fe sostener que una persona es Papa, el Vicario de Cristo en la tierra, y al mismo tiempo llevar a cabo en todo el mundo un apostolado en desafío contra él. Es ofensivo a la Fe decir que las doctrinas, las disciplinas y los ritos litúrgicos promulgados por el Romano Pontífice son erróneos, heréticos, falsos, malos y/o pecaminosos.
  
Ahora bien, ésta es justamente la posición de los sedeplenistas tradicionalistas de la Fraternidad San Pío X [y otros]. Peor aún, es la posición de los sedevacantistas opinionistas que sostienen que Bergoglio no es papa, pero al mismo tiempo dicen que la posición que he apenas descrito no es ofensiva a la Fe.
 
Es igualmente ofensivo a la Fe el hecho de identificar con la autoridad de Cristo la promulgación de una doctrina falsa y una disciplina mala. Es ofensivo a la Fe el hecho de identificar con la Iglesia Católica Romana las creencias y observancias en todo el mundo del Vaticano II y sus reformas.
  
Al contrario, si Bergoglio es verdaderamente papa, entonces es ofensivo a la Fe el hecho de sostener que él no sea papa, y/o sostener que sus doctrinas y disciplinas sean contrarias a la Fe y la moral.
  
Por lo tanto, el sedeplenista convencido no puede, en buena conciencia, considerar la posición sedevacantista como una posición teológica sostenible sin ofender a la Fe. De igual modo, el sedevacantista convencido no puede, en buena conciencia, considerar la posición sedeplenista como una posición teológica sostenible sin ofender a la Fe.
  
Identificar la defección del Vaticano II y sus reformas con la autoridad de la Iglesia, como lo hacen los sedeplenistas, es destruir completamente la naturaleza misma de la Iglesia, institución divina que goza de la perpetua asistencia de Cristo mediante el Espíritu Santo. Si la Iglesia pudiera hacer un tal desastre como el Vaticano II y sus efectos, desastre en contra del cual debemos reaccionar con una tenaz resistencia para salvar nuestras almas, entonces ¿dónde está la asistencia de Cristo? El sedevacantista resuelve el problema diciendo que “estas reformas no vienen de la autoridad de la Iglesia”. Pero el sedeplenista no tiene ninguna respuesta sin recurrir a una interpretación y rechazo privado del Vaticano II y sus reformas. Ésta es una actitud protestante.
 
El sedevacantista no puede sostener la posición sedeplenista como una posición teológica viable, como si ella tuviera algún mérito probable. Si alguien es verdaderamente sedevacantista y convencido de ello, debería considerar al sedeplenista como alguien que defiende una posición absolutamente insostenible.
 
IV. UNA OBJECIÓN: ¿QUÉ SE DEBE HACER SI UNO DUDA ACERCA DEL PAPADO DE BERGOGLIO?
En primer lugar, respondo diciendo que la duda existe sólo en la mente y nunca en el mundo real. En la realidad, en efecto, Bergoglio es papa o no lo es.
 
¿Podemos permanecer moralmente en la duda? No. Como he explicado antes, LA IDENTIDAD DEL ROMANO PONTÍFICE CONSTITUYE ESENCIALMENTE LA IDENTIDAD DE LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA, y es el fundamento de su unidad. Estando obligados a profesar la verdadera Fe y a pertenecer a la verdadera Iglesia, sin permanecer indiferentes, así pues ESTAMOS TAMBIÉN OBLIGADOS A RESOLVER NUESTRA DUDA CON RESPECTO A LA IDENTIDAD DEL ROMANO PONTÍFICE. Permanecer en la duda acerca de él, es permanecer en la duda acerca de la identidad misma de la Iglesia. Estamos, por consiguiente, OBLIGADOS A OBEDECERLE BAJO PENA DE PECADO. No podemos quedarnos satisfechos en la duda acerca de su identidad.
 
La teología moral nos exige que resolvamos nuestra duda con una INDAGACIÓN DILIGENTE. En muchos casos, tal indagación remediará la duda acerca de Bergoglio en favor del SEDEVACANTISMO. En efecto, si uno duda acerca de él, es porque ya ha sido movido por los horrores del Vaticano II a cuestionarse sobre la ortodoxia de quienes lo promulgaron. Una investigación meramente exhaustiva revelará que nuestras sospechas son más que confirmadas, y la duda claudicará rápidamente ante la certeza.
  
Si por alguna razón legítima, no podemos hacer una indagación hasta obtener las pruebas en contra de Bergoglio, entonces DEBEREMOS RESOLVER LA DUDA A TRAVÉS DE LOS PRINCIPIOS REFLEJOS, es decir, por medio de ciertos principios generales de moralidad y de la ley que nos dan una certeza, cuando no podemos resolver la duda por nuestra cuenta. Los principios reflejos harían que la duda se vuelva EN FAVOR DEL PAPADO DE BERGOGLIO, por el hecho de gozar, al menos aparentemente, de una elección válida y de la aceptación general de lo que comúnmente es considerado como la Iglesia Católica.
 
Entonces, EL SEDEVACANTISTA PUEDE SER SEDEVACANTISTA SOLAMENTE SI ESTÁ SEGURO DEL NO-PAPADO DE BERGOGLIO, porque la duda irresoluble lo pondría inevitablemente en el campo del sedeplenismo. Además, EL SEDEVACANTISTA NO PUEDE CONSIDERAR LA POSICIÓN DEL SEDEPLENISTA COMO TEOLÓGICAMENTE SOSTENIBLE, como si se tratara de una cuestión dudosa.
 
V. LA HIPOCRESÍA DE LA FRATERNIDAD SAN PÍO X
Por lo que he escuchado de personas fidedignas, tanto dentro como fuera de la Fraternidad San Pío X, ellos ofrecen a los sacerdotes que se rehúsan a mencionar el nombre de Bergoglio en el canon, la posibilidad de ser sedevacantistas en secreto pero sedeplenistas en público. Así pues, en el altar omiten el nombre del Modernista en el silencio del canon. Pero al mismo tiempo, dan pública adhesión a su pontificado con signos exteriores. En sus escritos consideran a los sedevacantistas como cismáticos, pero permiten a los sacerdotes sedevacantistas circular en sus filas y actuar como sacerdotes bien considerados.
 
Esta solución permitió a la Fraternidad evitar otra escisión más grande dentro de sus filas. Ellos no admiten públicamente que tienen sedevacantistas entre las filas de sus sacerdotes. Su posición pública es que el sedevacantismo es cismático. Esto es para mí una completa falta de honradez.
 
“DIRÉIS SOLAMENTE: SÍ, SÍ; NO, NO. TODO LO QUE EXCEDE A ESTO, VIENE DEL MALIGNO” (Mat. V, 37).
 
VI. RESUMEN Y CONCLUSIÓN
El opinionismo está basado, a mi parecer, en un indiferentismo hacia el Romano Pontífice.
 
Los opinionistas quieren vivir en un mundo de Misa y sacramentos tradicionales sin ninguna alusión al Romano Pontífice. Para ellos no hay ningún problema en el orden práctico si Bergoglio es o no es el papa. Ellos asisten a la Misa de cualquier sacerdote, a condición que diga la Misa tradicional, sin ninguna preocupación en lo concerniente al Romano Pontífice.
  
Tal actitud es extremadamente peligrosa. EN EFECTO, ESO QUITA AL ROMANO PONTÍFICE DEL CATOLICISMO, y reduce nuestra adhesión a la Fe tradicional a una forma de “elige y toma” protestante.
 
Hubo momentos en la historia de la Iglesia en los cuales, para ser católico, uno tenía que ser sedevacantista. Me refiero al interregno de la muerte de un Papa, que en un momento llegó a durar hasta tres años. Si un católico reconociera a un papa durante la vacancia de la Sede Apostólica, sería cismático. Del mismo modo, un católico sería cismático si no reconociera a un Papa verdaderamente reinante.
 
Así pues, en la situación presente, o es cismático el sedeplenismo o lo es el sedevacantismo. Ambos se excluyen mutuamente.
 
Sin embargo, estos dos sistemas opuestos no pueden ser considerados ambos como “legítimas opiniones teológicas”.