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jueves, 26 de octubre de 2023

SOBRE SAN PATRICIO

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
Sanctus Patrícius (San Patricio) nunca fue canonizado en el proceso formal, que apareció en el siglo XII: Él fue considerado Santo por el consenso del pueblo mucho antes de esa época, tal como lo fueron los Santos Mártires como Santa Cecilia h los Grandes Doctores como San Agustín y San Jerónimo.
La mayoría de los Santos de la Iglesia nunca fueron canonizados formalmente.
     
«Queridos Padres de TRADITIO: ¿San Patricio fue canonizado oficialmente por la Iglesia, o solo por el consenso popular de la gente? También, ¿ya existía el Catolicismo en Irlanda antes de comenzar su labor misionera allí?».
     
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO: El proceso formal de canonización al que estás acostumbrado vino durante el siglo XII. En los primeros siglos de la Iglesia, el reconocimiento de la santidad podía venir del consenso del pueblo, y después con el del obispo local. La mayoría de los Santos de la Iglesia vienen de ese primer tiempo, por el considerable fervor en la Fe demostrado por los Mártires Católicos y la gran valía intelectual mostrada por los Doctores de la Iglesia durante los primeros cuatro siglos, siendo sus mayores exponnentes los Cuatro Grandes Doctores Occidentales (San Agustín de Hipona, San Ambrosio de Milán, San Jerónimo y San Gregorio Magno) y los Cuatro Grandes Doctores Orientales (San Atanasio de Alejandría, San Gregorio Nacianceno, San Basilio de Cesarea, y San Juan Crisóstomo).
    
En 1964, el proceso de canonización fue corrompido cuando la Iglesia Novusordita se impuso como la Iglesia “institucional” en el Anticoncilio Vaticano II. La Iglesia Conciliar ha corrompido tanto el proceso que ha nombrado personajes como el liberacionista Óscar Arnulfo Romero, y ha propuesto nombrar a la comunista Dorothy Day y el archihereje Martín Lutero. Porque la Iglesia Conciliar no es la Iglesia Católica, no hay canonizaciones válidas hasta que, en la plenitud de los tiempos, Nuestro Señor remedie la situación y expulse a los usurpadores. Ciertamente el número de los Santos sigue creciendo, conocido solamente por Dios. Después de todo, eso es lo que importa, no una declaración administrativa.
   
Sobre la segunda parte de tu pregunta, los historiadores creen que ya existían semillas de la Fe Católica antes del siglo V, cuando San Patricio, que nació en la Britania Romana, no en Irlanda, comenzó sus actividades misioneras. No hay duda que su labor misionera fue tan importante allí que es conocido como el Apóstol de Irlanda.

viernes, 17 de marzo de 2023

¿DISPENSA DE ABSTINENCIA POR SAN PATRICIO?

Noticias tomadas de distintas fuentes.
  
1.º ¿SE PUEDE DISPENSAR LA ABSTINENCIA SI LA FIESTA DE SAN PATRICIO CAE VIERNES? (Fuente: TRADITIO).
  
La abstinencia de carne obliga todos los viernes del año, excepto en las fiestas de precepto, según el segundo mandamiento de la Iglesia.
No hay dispensación universal para la fiesta de San Patricio, el 17 de Marzo.
En todo caso, los verdaderos católicos no buscan por cualquier excusa para evitar las penitencias cuaresmales, sino que las recibe por el bien de su alma.
  
«Queridos Padres de TRADITIO: He estado recibiendo diferentes respuestas sobre esta pregunta, así que acudo a vosotros por una respuesta definitiva. ¿Hay una dispensa católica tradicional del ayuno cuaresmal y la abstinencia de carne el viernes 17 de Marzo de 2023, que es la fiesta de San Patricio, Obispo y Confesor?» (Alan).
   
RESPUESTA DE LOS PADRES DE TRADITIO: No hay dispensación universal para la fiesta de San Patricio. San Patricio no es una festividad mayor, sino una fiesta de rango doble, que es el mismo rango como la mayoría de las fiestas de los Santos en el calendario Católico tradicional. Sin embargo, si San Patricio es el Santo Patrón de un área particular, puede haber una dispensación tradicional en el lugar, por ejemplo, en Irlanda, la cual ha reconocido durante siglos a San Patricio como Santo Patrón [también en Murcia, España, que lo tiene como Santo Patrón, N. del T.].
   
Pero aún incluso en áreas dispensadas, no hay obligación de romper el ayuno y comer carne los viernes. Por cierto, la restricción de la abstinencia a los viernes de Cuaresma es solo otra farsa anticatólica de esa secta apóstata. Los Apóstoles no hacía tal distinción, ni pueden los verdaderos católicos, según el segundo mandamiento de la Iglesia, el cual obliga so pena de pecado mortal.
   
Después de todo, estamos en Cuaresma. Aun si hubiera una dispensación, los verdaderos católicos deben estar dispuestos a hacer un pequeño esfuerzo extra para ayunar y abstenerse ese día por el bien de su alma, lo cual es la práctica más recomendable. Si un verdadero católico tuviera que elegir entre romper el ayuno y comer carne ese viernes, o preservar el ayuno cuaresmal y la abstinencia en el espíritu penitencial y de sacrificio de la temporada reflexionando el propio sacrificio de Nuestro Señor por nosotros ese Viernes Santo, ¿qué pensarías que él elegiría? Por supuesto, ¿piensas que el mismo San Patricio elegiría, particularmente ahora que su fiesta patronal ha sido pervertida en una vergüenza secularizada carente de religión, tal como lo ha sido la fiesta del Santo Mártir Valentín?
  
2.º “CARDENAL” DE NUEVA YORK “PERMITE” COMER CARNE EL VIERNES SOLO POR SER FIESTA DE SAN PATRICIO (Fuente: GLORIA NEWS).
  

El “cardenal” Timothy Michael “Vaca que ríe” Dolan Radcliffe de Nueva York, ha “permitido” comer carne en la fiesta de San Patricio, el 17 de Marzo, que cae en viernes de Cuaresma.
  
Este es un momento de mantener la ilusión que los católicos novusorditas todavía observan el ayuno y les preocupa lo que Timothy Dolan permite. Él sabe que ellos comerían carne con o sin su “dispensación”.
  
El vicario general de Nueva York, Joseph LaMorte, redujo la materia a una “ley” diciendo que la Iglesia «hace leyes» (sic!) «y espera que nosotros nos sujetemos a ellas, PERO a veces hay circunstancias que hacen posible obtener una dispensación de obedecer una ley».
  
Los legalistas obedecen leyes. Los católicos obedecen la verdad.
  

jueves, 8 de marzo de 2018

NOVENA EN HONOR A SAN PATRICIO

Tomado de RADIO CRISTIANDAD. Las meditaciones proceden de la Confesión de San Patricio (Migne, Patrología Latina LIII, cols. 801-814), traducción de Raúl Lavalle. Los Gozos son tradicionales, sin autor ni fecha conocidos.
  
NOVENA EN HONOR A SAN PATRICIO

   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Pésame Señor y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Vos; antes querría haber muerto que haberos ofendido, y propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones próximas de pecado. Amén
  
ORACIÓN PARA CADA DÍA
Santo Obispo Patricio, fiel pastor de la grey real de Cristo, que iluminaste a Irlanda con el resplandor del Evangelio, que es la fuerza poderosa de la Trinidad, ahora que gozas de la Bienaventuranza Eterna, intercede para que el Redentor nos preserve en la fe y la caridad. Por Jesucristo, Nuestro Señor, Amén.

DÍA PRIMERO - 8 DE MARZO
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy pido que el poder de la Santísima Trinidad me rodee.
  
Meditación: Vida inicial de San Patricio y cautiverio.
“Yo, Patricio, pecador, el más rústico y el menor de todos los fieles, sumamente despreciable para muchos, tuve como padre al diácono Calpornio, que era hijo del presbítero Potito y que vivía en el pueblo de Bannáven Tabúrniæ, pues él tuvo una pequeña villa, donde yo fui apresado. Entonces tenía cerca de dieciséis años. Ignoraba al Dios verdadero y fui llevado en cautiverio a Irlanda con tantos miles de hombres, según nuestros méritos, porque nos alejamos de Dios y no custodiamos sus preceptos (Isa. LIX, 13) y no fuimos obedientes a nuestros sacerdotes, que nos advertían para nuestra salvación, y el Señor llevó a nosotros la ira de su animosidad (Isa. XLII, 5) y nos dispersó entre pueblos (Jer. IX, 16) numerosos, incluso hasta los confines de la tierra (Act. XIII, 47), donde ahora mi pequeñez se halla entre extraños”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
   
GOZOS EN HONOR DE SAN PATRICIO, APÓSTOL DE IRLANDA
 
Pues a reinos del error
Les das del Infierno indicio;
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
 
En Triburnia de Britania
Naces de padres honrados,
Cuyos rasgos exaltados
Son por tu virtud extraña:
Pues es inmortal tu hazaña
En la lid del Salvador.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
   
Como a grandes intereses
Te llama Dios, da motivo
Para que caigas cautivo
De piratas irlandeses:
Te obligan a que profeses
El oficio de pastor.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
   
No pastor, Monje pareces
Apacentando lechones;
Pues en largas oraciones
Tu vida al Señor ofreces.
Comer tan sólo apeteces
Lo que da silvestre flor.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
    
Llorando la ceguedad
Que oprimía a toda Irlanda,
Tesoro el Cielo te manda
Para alcanzar libertad,
Para que en más madura edad
Seas su Padre y Tutor.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
  
Ves a un irlandés, rendidos
Tus ojos al dulce sueño,
Que te presenta un diseño
De los más fieles gemidos,
Y niños, que aun no nacidos
Te claman por defensor.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
 
Pues voces tan tiernas da,
Despiertas, y a tal instancia,
Vas a instruirte a la Francia
Bajo el obispo Germán.
Por fin alcanza tu afán
El sacerdotal honor.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
   
El gran Pontifice manda,
Viendo tu celo acendrado,
Elegirte por Primado
De la desdichada Irlanda.
Pues su dureza se ablanda,
Con tu Fe, gracia, y fervor.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
     
A tu espíritu cristiano
No hay asalto que le espante,
Ni la espada del gigante,
Ni la furia del alano.
Cae el ídolo pagano,
Pierde el mago su valor.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
    
Cuando a tu predicar tierno
Obstinados hacen guerra,
Presentas sobre la tierra
Las llamas del mismo Infierno.
Para que crean en Dios eterno
A vista de tanto horror.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
    
Aunque fuiste muy malquisto
En isla tan fementida,
Logras verla convertida
En viña de Jesucristo:
A favor nunca visto,
Rindes gracias al Creador.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
       
Ciento treinta años cabales
Trabajó tu fe suprema
Esmaltando la diadema
De las glorias celestiales.
Pues tus méritos son tales,
Sé allí nuestro intercesor.
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
    
Pues a reinos del error
Les das del Infierno indicio;
Lógranos el ser, Patricio,
Temerosos del Señor
.
  
Antífona: El Señor conduce al justo por vías rectas, y le muestra el reino de Dios.
  
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado San Patricio.
℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que por medio de tu confesor y pontífice San Patricio quisiste que las gentes de Irlanda viniesen al conocimiento de tu Nombre, concédenos, por sus méritos e intercesión, llegar felizmente a la claridad eterna de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO - 9 DE MARZO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración inicial.
  
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy pido que el poder de la Pasión, Muerte, y Resurrección de Cristo me envuelva.
  
Meditación: Conversión de San Patricio.
“Y entonces el Señor abrió el sentido a mi corazón de incredulidad (Heb. III, 12), para que, aunque tarde, me acordara de mis pecados y me convirtiera con todo mi corazón (Joel II, 12-13) al Señor, mi Dios, quien miró mi humildad (Luc. I, 48) y se apiadó de mi adolescencia y mi ignorancia, y me custodió antes que lo conociera y antes que supiera o distinguiera entre el bien y el mal, y me fortificó y me consoló como un padre a su hijo.
  
Por eso no puedo callar, ni conviene por cierto, tantos beneficios y tanta gracia que el Señor se dignó concederme en la tierra de mi cautiverio (2. Par. VI, 38), porque esta es nuestra retribución: después de nuestra corrección y reconocimiento de Dios exaltar y confesar sus maravillas (Psal. LXXXVIII, 6), delante de toda nación que está bajo todo cielo (Act. II, 15)”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
    
DÍA TERCERO - 10 DE MARZO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración inicial.
  
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy pido a los Ángeles y Arcángeles que me cuiden.
 
Meditación: Profesión de fe de San Patricio.
“Porque no hay otro Dios ni fue nunca ni antes, ni será después de ahora, salvo Dios Padre ingénito, sin principio, de quien viene todo principio, quien tiene todas las cosas, como decimos. Y su hijo Jesucristo, de quien testimoniamos que siempre ha estado con el Padre, engendrado espiritualmente en el Padre antes del origen del mundo, engendrado de modo inenarrable antes de todo principio. Y por él fueron hechas todas las cosas visibles y las invisibles, fue hecho el hombre; después de vencer a la muerte fue recibido en los cielos junto al Padre, y le dio todo poder sobre todo nombre de cosas celestes, terrestres e infernales; y que toda lengua confiese que el Señor Dios es Jesucristo (Philip. II, 9-12), en quien creemos y de quien aguardamos su venida inminente, juez de vivos y muertos (Act. X, 42), que devolverá a cada uno según sus acciones (Rom. II, 6) y derramó abundantemente en nosotros el Espíritu Santo (Tit. I, 5-6), don y prenda de inmortalidad, quien hace que los creyentes y obedientes sean hijos de Dios y coherederos de Cristo (Rom. VIII, 16-17), a quien confesamos y adoramos como único Dios en la Trinidad de su sacro nombre”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
 
DÍA CUARTO - 11 DE MARZO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración inicial.
   
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy pido la ayuda de los Profetas, los Mártires y todos aquellos que en su vida fueron testigo del amor de Dios.
   
Meditación: Deseo de San Patricio en expresar su gratitud a Dios.
“Pues él mismo dijo a través del profeta: Invócame el día de tu tribulación, y te liberaré y me glorificarás (Jer. XXIX, 12; Psal. XLIX, 15). Y de nuevo dice: Es honroso revelar y confesar las obras de Dios (Tob. XII, 7). Sin embargo, aunque en muchas cosas soy imperfecto, deseo en beneficio de mis hermanos y parientes conocer mi índole, para que puedan ver el deseo de mi alma. No ignoro el testimonio de mi Señor quien atestigua en el salmo: Entregarás a la perdición a aquellos que dicen mentira (2. Tim. I, 8). Y de nuevo dice: la boca que miente mata al alma (Sap. I, 11). Y el mismo Señor en el Evangelio dice: Por cada palabra ociosa que hubieren dicho los hombres, darán cuenta de ella el día del juicio (Matth. XII, 36). Pero por ello debía vehementemente, con temor y temblor (Eph. VI, 5), temer esta sentencia aquel día en que nadie podrá sustraerse ni esconderse, pero todos absolutamente hemos de dar cuenta, hasta de los mínimos pecados, en el tribunal de Cristo Señor (Rom. XIV, 10; 2. Cor. V, 10)”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO - 12 DE MARZO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración inicial.
  
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy pido que el poder de la Santísima Trinidad me rodee.
   
Meditación: Propósito de San Patricio para redactar su Confesión.
“Así, en la medida de mi fe en la Trinidad, me conviene distinguir y, sin reparar en el peligro, hacer conocido el don de Dios y la consolación eterna (2. Tes. II, 16), sin temor difundir con confianza el todas partes el nombre de Dios, para, incluso después de mi muerte, dejar una herencia a mis hermanos y a mis hijos, a quienes yo bauticé en el Señor, tantos miles de hombres. Y no era digno ni merecía que el Señor concediera esto a su pequeño siervo: que después de tantas preocupaciones y cargas, después del cautiverio, después de muchos años me diera tanta gracia ante ese pueblo. En otro tiempo, en mi juventud, nunca esperé ni pensé algo así”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
 
DÍA SEXTO - 13 DE MARZO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración inicial.
  
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy pido a Jesús que vino a salvar al mundo para que sea mi escudo.
   
Meditación: Devoción de San Patricio, y su liberación.
“Pero, después que llegué a Irlanda (cada día apacentaba rebaños y con frecuencia en el día oraba), más y más venía el amor de Dios y su temor, mi fe se acrecentaba y mi espíritu era llevado, de modo que en un solo día llegaba a cien oraciones, y casi lo mismo de noche. Permanecía en los bosques y en la montaña, me levantaba antes de la luz para la oración, con nieve, con hielo, con lluvia, y ningún mal sentía ni tenía nada de pereza –como ahora lo veo, pues entonces ardía en mí el Espíritu.
  
Y en verdad allí, una noche, en sueños oía una voz que me decía: ‘Ayunas bien, tú que pronto irás a tu patria’; y de nuevo, poco tiempo después, oí una respuesta que me decía: ‘He aquí que tu nave está preparada’. Y no estaba cerca, sino que acaso había unas doscientas millas y nunca había estado allí ni tenía allí ningún hombre conocido. Y poco después me di a la fuga y abandoné al hombre con quien había estado seis años, y vine por el poder de Dios, quien dirigía mi vida hacia el bien; y nada temía hasta llegar a aquella nave”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO - 14 DE MARZO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración inicial.
  
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy le pido a todos las Benditas Almas del Purgatorio orar a Dios por mí.
   
Meditación: Milagro de San Patricio en favor de sus compañeros de viaje.
“Y después de tres días tocamos tierra, y por veintiocho días anduvimos por un lugar desierto, y les faltó alimento, y el hambre se hizo fuerte sobre ellos (Gen. XII, 10), y otro día el capitán empezó a decirme: ‘¿Qué hay, cristiano? Tú dices que tu Dios es grande y omnipotente. ¿Por qué entonces no puedes orar por nosotros, que peligramos por el hambre?’. Lleno de confianza les dije: ‘Convertíos con fe de todo vuestro corazón al Señor Dios mío (Joel II, 12-13), porque nada es imposible para Él, para que hoy os envíe alimento en vuestro camino hasta saciaros, porque en todo lugar tiene abundancia’. Y con la ayuda de Dios así ocurrió: un rebaño de cerdos apareció en el camino ante nuestros ojos, y mataron a muchos de ellos y permanecieron allí dos noches, y se alimentaron bien y fueron aliviados con las carnes de los puercos; en efecto, muchos de ellos habían desfallecido y habían sido abandonados medio muertos junto al camino. Y después de esto dieron muchas gracias a Dios y yo fui honrado ante los ojos de ellos, y desde ese día tuvieron alimento abundante”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
 
DÍA OCTAVO - 15 DE MARZO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración inicial.
  
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy pido al poder de Dios sostenerme y al amor de Dios animarme.
   
Meditación: Retorno a Britania y vocación de San Patricio.
“Y de nuevo, después de pocos años, estaba en Britania con mis parientes, que me recibieron como a un hijo y me rogaron por fe que no me alejara de ellos, al menos por el momento, después de tantas tribulaciones que había padecido. Y allí en verdad vi en una visión de la noche (Dan. VII, 13) a un hombre que venía como de Irlanda, de nombre Victórico, con innumerables cartas, y me dio una de ellas. Y leí el principio de la carta, que contenía ‘la voz de los irlandeses’. Y al recitar el principio de la carta pensaba que entonces escuchaba la voz de los mismos que estaban en el bosque de Voclut, que está cerca del mar occidental. Y así exclamaron como de una voz (Dan. III, 51): ‘Te rogamos, niño santo, que vengas y andes todavía entre nosotros’. Y quedé muy compungido en mi corazón (Act. II, 37) y no pude leer más; y así me levanté. Gracias a Dios, porque después de muchísimos años atendió a su clamor”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO - 16 DE MARZO
Por la Señal...
Acto de contrición y Oración inicial.
  
INVOCACIÓN
Por mi bienestar y mi protección, hoy pido a todos los Santos del Cielo, a la Santísima Virgen, Reina de los Ángeles, a los Santos Apóstoles, al Bienaventurado San Patricio, y a todos los santos protectores de Irlanda, para que sean mi inspiración y esperanza.
   
Meditación: Agradecimiento de San Patricio a Dios por su vocación y apostolado.
“Por eso incansablemente doy gracias a mi Dios, que me conservó fiel el día de la tentación mía (Psal. XCIV, 9), de modo que hoy con confianza le ofrezco en sacrificio, como hostia viviente (Rom. XII, 1), mi alma a Cristo mi Señor, quien me protegió de todas mis angustias. Por eso puedo decir: ¿Quién soy yo, Señor? (4. Reg. VII, 18), ¿Cuál es mi vocación, tú que me ayudaste con tu divinidad tan grande, de modo que hoy entre los gentiles ensalce y engrandezca tu nombre en cualquier lugar que esté? Pero no solo en las cosas favorables, sino también en las dificultades, de modo que cualquier cosa que me sobrevenga, sea buena o mala, la reciba igualmente y dé siempre gracias a Dios. Él me enseñó a tenerle indudable confianza y a creer permanentemente; me ha escuchado para que yo, indocto y en los últimos días (Act. II, 17), me atreviera a emprender una obra tan piadosa y admirable. Así pude imitar en algo a aquellos de quienes antes el Señor ya había predicho que anunciarían el Evangelio en testimonio para todos los pueblos antes del fin del mundo (Matth. XXIV, 14), lo cual ahora vemos y así se ha cumplido: he aquí que somos testigos de que el Evangelio fue predicado hasta lugares más allá de los cuales no hay nadie”.
  
Se pide la gracia que se desea conseguir. Rezar un Padre nuestro, Ave María y Gloria.
  
Los Gozos y la Oración se dirán todos los días.

sábado, 31 de octubre de 2015

CORAZA DE SAN PATRICIO CONTRA LA BRUJERÍA

San Patricio, Obispo, Apóstol y Patrono de Irlanda
    
La Coraza de San Patricio (o Lórica) es una oración que la tradición irlandesa atribuye a San Patricio como preparación para el duelo contra los paganos en Tara y para protegerse contra los ataques de los druidas celtas que buscaban su muerte. Esta oración es especial defensa contra los las tentaciones y ataques del diablo y sus agentes en la tierra durante estos tiempos de tribulación.
Me envuelvo hoy día y ato a mí una fuerza poderosa, la invocación de la Santísima Trinidad, y la fe en las tres divinas personas y en un único Dios. Me envuelvo hoy día y ato a mí la fuerza de Jesucristo, hijo de María siempre Virgen, a su Bautismo, la fuerza de su Crucifixión y entierro, la fuerza de su Resurrección y Ascensión, la fuerza de su vuelta para el Juicio de eternidad.
  
Me envuelvo hoy día y ato a mí el amor de los Querubines, la obediencia de los Ángeles, el servicio de los Arcángeles, la esperanza de la resurrección para el premio, las oraciones de los Patriarcas, las predicciones de los Profetas, las predicaciones de los Apóstoles, la fe de los Mártires, la inocencia de las santas Vírgenes, las buenas obras de los Confesores. Me envuelvo hoy día y ato a mí el amor maternal y la pureza virginal de María Santísima, Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo.
   
Me envuelvo hoy día y ato a mí la fuerza de Dios para orientarme, el poder de Dios para sostenerme, la sabiduría de Dios para guiarme, el ojo de Dios para prevenirme, el oído de Dios para escucharme, la palabra de Dios para apoyarme, la mano de Dios para defenderme, el camino de Dios para recibir mis pasos, el escudo de Dios para protegerme, los ejércitos de Dios para darme seguridad contra las trampas de los demonios, contra las tentaciones de los vicios, contra las inclinaciones de la naturaleza, contra los que desean el mal de lejos o de cerca, estando yo solo o en la multitud.
   
Convoco hoy día todas estas fuerzas poderosas, que están entre mí y estos males, contra las encantaciones de los falsos profetas, contra las leyes negras del paganismo, contra las leyes falsas de los herejes, contra la astucia de la idolatría, contra los conjuros de brujas, brujos y magos, contra la curiosidad que daña el cuerpo y el alma del hombre. Invoco a Jesucristo que me proteja hoy día contra el veneno, el incendio, el ahogo, las heridas para que pueda yo alcanzar abundancia en premio.
   
Jesucristo conmigo, Jesucristo delante de mí, Jesucristo detrás de mí, Jesucristo en mí, Jesucristo a mi derecha, Jesucristo a mi izquierda, Jesucristo en la anchura, Jesucristo en la longitud, Jesucristo en la altura, Jesucristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí, Jesucristo en la boca de todos los que hablan de mí, Jesucristo en todo ojo que me ve y Jesucristo en todo oído que me escucha. Del Señor es la salvación, de Jesucristo es la salvación, Tu salvación, Señor, está siempre con nosotros. AMEN

martes, 17 de marzo de 2015

SAN PATRICIO, OBISPO Y APÓSTOL DE IRLANDA

En el Bautismo hemos sido sepultados con Jesucristo, muriendo al pecado”. (Romanos 6, 4).
  
San Patricio, Apóstol de Irlanda

La evangelización de Irlanda, que bien puede decirse que se confundió con la vida de San Patricio, es uno de los hechos más sorprendentes de la vida de la Iglesia en el siglo V.

Gracias a la inteligente actividad de este hombre y a su rara prudencia, la conquista de toda una nación pagana a la fe cristiana se operó en pocos años sin choques, sin violencias y sin persecuciones. 
   
PRIMEROS AÑOS
Patricio nació en el último cuarto del siglo IV, en un pueblo marítimo de la Gran Bretaña llamado antiguamente Tabernia, donde sus padres poseían una granja. Su abuelo Potito era sacerdote, su padre Calpumio, diácono y decurión, y su madre, de raza franca, pariente de San Martín de Tours.

Patricio tenía apenas dieciséis años cuando fue apresado por piratas irlandeses, como muchísimos compatriotas suyos.

El Santo mancebo vio en este acontecimiento un castigo del cielo, pues —refiere el mismo— “vivíamos alejados de Dios y no observábamos sus preceptos ni obedecíamos a los sacerdotes que nos amonestaban sobre nuestra salvación”. Le vendieron a un amo que se lo llevó al oeste de la Isla para guardar sus rebaños.

Patricio pasaba la vida por los montes como si fuera ermitaño, absorto en la divina contemplación. Él mismo nos dice que “cien veces al día y otras tantas de noche se hincaba de rodillas a hacer oración”.

Seis años estuvo cautivo, llevando una vida santa y penitente; durante este tiempo aprendió la lengua irlandesa y conoció las costumbres y el espíritu del pueblo al que, andando el tiempo, había de evangelizar.
    
LLAMAMIENTO DE DIOS: APOSTOLADO EN IRLANDA
Al cabo de estos seis años, avisado por una voz celestial y guiado como por mano invisible, emprendió la marcha hacia el oeste y llego a un puerto desconocido, donde halló una nave dispuesta para hacerse a la vela con un raro cargamento de perros.

Pasados tres días de navegación, abordaron a las Galias, y emprendieron una larga caminata a través de un país desierto para llevar a los mercados del sur de Francia y de Italia esos grandes perros lobos de Irlanda, que eran muy apreciados en estos países.

La caravana recibió auxilio milagrosamente varias veces y fue salvada gracias a las oraciones de Patricio; al fin, sin percances mayores, logró Patricio escapar a la compañía con quien viajaba y emprendió el regreso a su tierra pasando por el monasterio de Lerins. En él permaneció por algún tiempo admirando el fervor de la vida monástica, y se reintegró a su familia que le hizo un caluroso recibimiento.

Le rogaban sus padres que no volviera a dejarlos, recordándole la gran tribulación que por el habían pasado; pero la gracia le instaba y las visiones se multiplicaban, siendo el Ángel “Víctor” el mensajero habitual. Dios hablaba a su corazón cada vez con más vehemencia y le hacía oír las voces y gemidos de Irlanda, que imploraba su venida.

Tras una crisis de ánimo muy violenta, Patricio se puso por completo en manos de Dios y se dejó conducir por su Providencia. Tenía a la sazón veinticinco años.

Pasó a las Galias para disponerse a su futuro apostolado y conseguir de Roma autorización para misionar, quedándose luego catorce años en Auxerre, donde estudió bajo la dirección de dos santos prelados: Amador, que le ordenó de diácono y Germán, que primero le ordenó de presbítero y más tarde le consagro obispo, para que fuese a predicar la buena nueva a Irlanda.

Hallábase este país dividido en multitud de tribus o clanes gobernados por un jefe más o menos poderoso y, por lo general, independiente de los reyezuelos vecinos.

La conversión de un rey o jefe traía casi siempre consigo la del clan entero; por eso puso tanto empeño Patricio para convertir ante todo a los magnates de aquella tierra. Pero tenía enfrente la influencia decisiva y omnímoda de los druidas o magos, a los que provocaba a verdaderas justas de milagros, de las que, con el auxilio divino, siempre salía vencedor, lo que daba como resultado que muchos paganos acudiesen a él ansiosos de conversión.

De ese modo recorrió, tribu tras tribu, las cinco provincias de Irlanda, destruyendo el culto idolátrico y fundando por doquier cristiandades fervorosas; ordenaba para cada lugar de diacono, sacerdote u obispo a algún discípulo suyo y les confiaba el cuidado de la naciente Iglesia.

MILAGROS DE SAN PATRICIO
Sus contemporáneos nos refieren las maravillas que San Patricio obraba, y no podríamos explicarnos la obra apostólica de este pastorcillo, si Dios no le otorgara poder para demostrar con obras portentosas la doctrina que predicaba.

Desde sus primeros años Patricio se vio asistido por el don de milagros. Siendo todavía niño, curó a una hermana suya de una herida muy grave que se hizo en una caída.

Resucitó a su tío, que le acompañaba a una asamblea pública en la que cayó muerto de repente.

Durante el cautiverio de Patricio, su amo le vio en sueños acercarse a él rodeado de llamas; las rechazó el amo, pero consumieron a sus dos hijitas, que dormían en una misma cuna. Sus cenizas se esparcieron a lo lejos y las llamas, llevadas por el viento, llegaron a los confines de la isla.

Al despertar, Milco —tal era el nombre del amo— rogó a su esclavo que le interpretase sueño tan extraño. Patricio respondió que la llama era la verdadera fe en que se abrasaban su inteligencia y su corazón, que sus dos hijas se harían cristianas y que sus reliquias, llevadas a lo lejos, servirían para mayor propaganda de la verdad, que Irlanda aceptaría en toda la extensión de su territorio.

Nunca, fuera de la ocupación de la Gran Bretaña por Agrícola, había pensado Roma en invadir a Irlanda. Esta, por el contrario, invadía a Inglaterra por medio de sus colonias, que desde Escocia iban penetrando hasta los alrededores de Londres. Más tarde fueron rechazadas tales factorías, pero el temor de los irlandeses dominó largo tiempo a los bretones.

Hallábase Irlanda sometida por aquel entonces a tres clases superiores: los druidas, los jueces y los bardos.

Los druidas habían anunciado con mucha anticipación la llegada de San Patricio y descrito su traje, tonsura y costumbres. Así es que cuando arribó hacia el año 432 a la desembocadura del río Vartry, le negaron la entrada y tuvo que ir a desembarcar por la parte de Meath, donde transcurrió el cautiverio de su juventud.

De los comienzos de su apostolado hemos de mencionar la historia del niño Benigno que, viendo al Santo dormido a orillas de un riachuelo, fue a coger las más bellas flores que halló por allí y, contra la voluntad de los compañeros de Patricio, que no querían despertarle, se las puso en el seno. Se despertó, en efecto, el Santo, y predijo la futura grandeza del niño: “Este será, les dijo, el heredero de mi reino”.

Otro historiador añade que, habiendo pasado Patricio la noche en casa de los padres de Benigno, el niño se empeñó en quedarse toda la noche a sus pies. Cuando al día siguiente iba el Santo a partir, le conjuró Benigno con tales instancias a que le permitiese acompañarle, que Patricio consintió en ello; desde entonces Benigno ya no se separó de él y fue su sucesor en la sede de Armagh.

Patricio hubiera querido convertir a su antiguo amo Milco. Le envió oro, pero el viejo avaro, furioso por la llegada de su antiguo esclavo, juntó sus tesoros y, pegando fuego a la casa, pereció con ellos.

Se alejó Patricio de Meath y se estableció en Strangford. La comarca estaba gobernada por Dichu, vasallo de Laegario, rey de Tara.

Los druidas, que recelaban de la llegada del apóstol, no dejaron piedra por mover para rechazarle.

Aquí dan principio los portentos de Patricio: Se celebraban las fiestas de Pascua y se prohibió a los paganos que encendiesen fuego antes de la aparición del fuego real. Patricio no hizo caso de la prohibición y encendió el suyo.

Avisado el rey, envió soldados para que prendieran a Patricio; él mismo quiso levantar su espada sobre la cabeza del Santo, pero no pudo, porque su mano quedo paralizada.

Con orden de darle muerte enviaron emisarios a los caminos por donde había de pasar. Patricio bendijo a sus ocho compañeros y al niño Benigno; él, por su parte, se hizo invisible, y los esbirros sólo vieron pasar ocho gamos y un cervatillo.

Al día siguiente, el rey daba un festín: y, aunque las puertas de la sala se hallaban cerradas, Patricio se presentó en medio. Le ofrecieron una copa emponzoñada; Patricio hizo la señal de la cruz, volcó la copa y sólo se vertió el veneno.

Cuenta la tradición que había en Tara, corte del rey Laegario, un druida muy experto en artes mágicas, que teniendo noticia de los milagros de San Patricio y creyéndolos efectos de sortilegios, se propuso competir con él y, a este fin, logró que cayera repentinamente sobre la ciudad tan fuerte nevada, que el sol se oscureció, dejando la población sumida en las más espesas tinieblas y completamente obstruida por la nieve.

Gozaba el druida con aquel triunfo y, al invitar a nuestro Santo a que hiciera otro portento igual, San Patricio respondió que para que el prodigio de su competidor fuera completo, debía hacer cesar aquel fenómeno meteorológico con la misma rapidez que lo había producido.

Se comprometió a ello el druida pero, por más apelaciones que hizo a sus artes mágicas, la nieve seguía cayendo, amenazando sepultar bajo su blanco y espeso sudario a toda la ciudad, con gran espanto de sus moradores, que no cesaban de pedir socorro a sus falsos dioses, para que los libraran de aquel horrendo peligro.

Compadecido San Patricio de la aflicción de aquellos desventurados y después de haber hecho confesar al druida su impotencia para conjurar el riesgo en que había puesto al pueblo por su imprudente presunción, se hincó de rodillas y, pidiendo al Dios verdadero que cesara la imponente nevada, se rasgaron las nubes inmediatamente y un sol esplendoroso y refulgente fundió los témpanos de hielo, devolviendo a los atribulados habitantes de Tara el sosiego que les había hecho perder el maleficio del soberbio druida.

Muchos otros portentos obró el Santo, uno de los cuales costó la vida al druida.

Se convirtió la reina, pero no el rey. Con todo, varios convertidos recibieron el bautismo; Laegario lo rehusó tenazmente, tal vez por diplomacia. Patricio le anuncio que sus hijos morirían sin reinar, salvo el más joven, porque se haría cristiano; los acontecimientos justificaron la profecía.

Después del drama de Tara, se nos presenta Patricio como vencedor que ha conquistado el país con una sola victoria, recorriéndolo de oriente a occidente como triunfador.

Se encuentra con las dos hijas del rey Laegario y, tras un diálogo de encantadora sencillez, las bautiza, les impone el velo de las vírgenes y les hace participes de los sagrados misterios. Ellas, presas en ardiente deseo de contemplar a Dios cara a cara, quedaron sumidas en un sueño extático y al despertar se hallaron al pie del trono del Eterno.

Pero un combate más empeñado aguardaba a Patricio. Al llegar al monte que lleva su nombre, entra en lucha con Dios mismo: quiere almas y dice al Ángel enviado por el Todopoderoso cuantas han de ser; y cuanto más le deja hablar, mas pide.

Al principio el Señor parece rehusar, mas luego consigue el Santo cuanto deseaba. ¿Qué podía negar Dios a tan gran siervo suyo?
   
SAN PATRICIO Y LOS JEFES DE CLAN
Imposible sería seguir al apóstol en sus peregrinaciones, que nada tenían de regular.

Había pedido a un rey, por nombre Dairo, licencia para edificar una iglesia en una colina. El rey se la denegó y a los pocos días cayó enfermo. Patricio tomó agua, la bendijo y se la envió a Dairo, que curó al punto. Contentísimo el rey de verse bueno, tomó un caldero de cobre y se lo envió al Santo, el cual respondió solamente: “DEO GRÁTIAS”. Esta manera de dar las gracias no agradó a Dairo y mandó otra vez por el caldero.

“¿Qué ha dicho Patricio cuando le habéis quitado el caldero?” —Pregunto el rey—. “DEO GRÁTIAS” —respondió aquél.

Tal dominio de sí mismo conmovió al monarca, que fue en persona, acompañado de la reina, a devolverle el caldero y le concedió la colina que antes le había rehusado.

Patricio y sus compañeros subieron a la cima y encontraron una cierva con su cervatillo. Los compañeros querían matar al cervatillo, pero Patricio se opuso a ello y llevó a cuestas al cervatillo, cuya madre le seguía ansiosa. Conmovedora representación del buen Pastor.

La construcción de la iglesia parece el punto culminante de la vida de San Patricio.

Un pagano, cuyo ídolo había derribado Patricio, juró vengarse. Fuese al bosque y esperó junto al camino a que pasara el viajero apostólico, pero hirió equivocadamente a su compañero, único mártir que tuvo Irlanda durante aquel maravilloso episcopado.

La fe iba, no obstante, difundiéndose por la futura “Isla de los Santos”, y era Patricio casi el único propagador; bautizaba a los convertidos, sanaba a los enfermos, predicaba sin descanso, visitaba a los reyes para que le auxiliasen en la obra de la conversión de los pueblos; no retrocedía ante ningún trabajo ni peligro, derramando por doquier raudales de amor y luz evangélica.

Lo más admirable de San Patricio es la fe. Ella le inspiró la confianza de que todo lo podía con el auxilio de Dios.

Un capitán de bandoleros, Mac Kile, era el terror de la provincia de Ulster. Un día tuvo noticia de que Patricio estaba para llegar a los parajes infestados por él; su primer pensamiento fue huir, mas por sentimiento de caballerosidad se decidió a resistir el poder del apóstol.

Al efecto, ordenó a uno de la banda que se metiese en un ataúd y que sus compañeros le llevasen a Patricio, para implorar un milagro inútil y cubrir de confusión al Santo. Pero una luz divina se lo reveló todo al siervo de Dios, al que no abandonaba el auxilio de lo alto, pues al descubrir los portadores el rostro de su compañero, lo hallaron muerto de verdad.

Grande fue entonces su desolación; cayeron de rodillas a los pies de Patricio, el cual, movido a lástima, resucitó al desventurado.

Este acontecimiento causó tal impresión en Mac Kile, que se entregó a espantosas austeridades y llegó a ser uno de los santos más ilustres de Irlanda. 
  
CARIDAD Y MORTIFICACIONES
La caridad de Patricio no tenía límites.

Viajando un día por un bosque se encontró con unos leñadores que tenían las manos ensangrentadas. Les preguntó la causa, y ellos respondieron: “Somos esclavos de Trion, el cual es tan cruel que no nos permite afilar las hachas, para que la labor sea más penosa”.

Patricio bendice las hachas, con lo cual el trabajo no presenta dificultad; mas no para aquí su caridad, va ante Trion para implorar gracia en favor de aquellos infelices. Todo es en vano, incluso el ayuno que con tal fin se ha impuesto. Patricio se retira, prediciéndole una muerte desastrada en castigo de su dureza.

Trion prosiguió sus malos tratos, pero cierto día que bordeaba un lago, el caballo le lanzó al agua, pereciendo ahogado; desde entonces lleva el lago el nombre de Trion.

Convertida ya Irlanda, gozó Patricio de algunos años de quietud y pudo entregarse con más sosiego a la contemplación.

Sus visiones eran constantes, sobre todo al celebrar el santo sacrifico o cuando leía el Apocalipsis.

El Ángel Víctor le visitaba a menudo.

En la primera parte de la noche rezaba cien salmos, haciendo al mismo tiempo doscientas genuflexiones. En la segunda parte de ella se metía en agua helada, con los ojos y las manos levantados al cielo hasta terminar los cincuenta salmos restantes. Por último daba al sueño un tiempo muy corto, tendido sobre una roca cuya cabecera era una dura piedra. Aun entonces llevaba los lomos ceñidos con un áspero cilicio para macerar su cuerpo durante el sueño.

¿Es, pues, de admirar que a semejante austeridad concediese Dios dones sobrenaturales, como el de resucitar treinta y tres muertos en nombre de la Santísima Trinidad y el de obtener tan sorprendentes efectos con su predicación y sus ardientes oraciones?

Como San Elfin, Patricio renunció al episcopado, pero consagró más de trescientos obispos. Se explica que fueran tantos por el gran número de pontífices que renunciaron a sus sedes. 
   
EL SUDARIO DE SANTA BRÍGIDA
Después de haber conocido por revelación el porvenir de Irlanda, Patricio tuvo noticia de que se acercaba la hora de su muerte.

Cierto día en que el varón de Dios se hallaba sentado con algunos compañeros, en un lugar inmediato a la ciudad de Down, se puso a hablar de la vida de los Santos. Mientras así hablaba brilló una gran luz en el camposanto próximo. Sus compañeros le hicieron notar el prodigio y él encargó a Santa Brígida de Irlanda que lo explicase. La virgen respondió que era el sitio en donde sería enterrado un gran siervo de Dios.

Santa Etumbria, la primera virgen consagrada a Dios, preguntó a Santa Brígida que le dijese el nombre de tan gran siervo de Dios, y la Santa respondió que era el padre y apóstol de Irlanda.

Patricio se encaminó entonces hacia el monasterio de Saúl y al llegar se puso en cama, porque sabía que llegaba a su fin.

Por su parte, Santa Brígida, en cuanto regresó a su monasterio de Curragh, tomó el sudario que desde hacía mucho tiempo tenía preparado para Patricio y volvió inmediatamente a Saúl acompañada de cuatro monjas; pero como iban en ayunas y estaban rendidas de cansancio, ni ella ni sus compañeros pudieron proseguir el camino.

El Santo tuvo revelación, en su lecho de muerte, de la angustia en que se encontraban las caritativas viajeras; envió cinco carritos a su encuentro y pudieron llegar a tiempo. Besaron sus pies y manos y recibieron por ultimo su bendición.

Iba acercándose la hora de su muerte; recibió el Cuerpo de Cristo de manos del obispo de Tassach y poco después entregó su alma al Señor.

Le envolvieron en la sabana que Santa Brígida había preparado.

En los funerales se multiplicaron los milagros.

Muchos oyeron a los Ángeles que cantaban delante del difunto, que exhalaba suavísimo olor.

Los habitantes de Armagh y los de Ulidia tuvieron entre sí gran controversia, porque cada pueblo pretendía tener derecho a sus reliquias.

Se colocó el cuerpo en un carro fúnebre tirado por dos bueyes. Los de Armagh seguían el carro, caminando —según creían— hacia su ciudad; pero al llegar al término vieron que habían sido víctimas de una ilusión, pues habían seguido a un fantasma, en tanto que los ulidianos, dueños del precioso deposito, lo llevaron a su pueblo y lo enterraron, como estaba predicho, entre los hijos de Dichu, en Down-Patrick.

Los irlandeses han profesado a San Patricio un culto extraordinario y lo han honrado y bendecido en todas las edades como jamás lo fue apóstol nacional alguno.

La ciudad de Murcia se honra con la protección de San Patricio, a quien tomó como abogado, igualmente que la ciudad de Lorca, porque en 1452, por su intercesión fueron libradas ambas ciudades de caer de nuevo en poder de los moros en la batalla de los Alporchones, que se dio de la mencionada fecha, y en la que los mahometanos fueron derrotados y sufrieron incalculables pérdidas.

La fiesta de San Patricio, señalada para el 17 de marzo por Urbano VIII, fue mandada celebrar con rito de doble por Pío IX el 12 de mayo de 1859.
  
 (Tomado de la Novena a San Patricio)
     
MEDITACIÓN SOBRE LAS OBLIGACIONES CONTRAÍDAS EN EL BAUTISMO
I. En nuestro bautismo hemos renunciado, por boca de nuestros padrinos, al demonio, a sus pompas y a sus obras. ¿Hemos cumplido esta promesa? ¿No hemos dejado de ser hijos de Dios para serlo del demonio? ¿Cuya es la imagen que llevamos? ¿A quién obedecemos, a Jesús o al demonio? Y, sin embargo, ¿qué hizo por ti el demonio? ¿Murió por ti? ¿y qué te promete en cambio de tantos sacrificios, mil veces más penosos que los que Jesucristo te pide, y sin prometerte como éste el Cielo?
   
II. El Bautismo borra el pecado original y los actuales que se hayan cometido antes de recibirlo. Esta inocencia bautismal, ¿no la perdiste por el pecado mortal? Si la has perdido, llora, llora tu falta y tu desgracia: las lágrimas de la penitencia son un segundo bautismo, sin el cual ya no hay para ti esperanzas de salvación. “Las lágrimas son el diluvio que lava las manchas y expía los pecados del mundo”. (San Gregorio Nacianzeno).
   
III. Antiguamente se daba a los recién bautizados una vestidura blanca que llevaban durante la octava de Pascua. Un cristiano debe ser reconocido por la inocencia y la santidad de su vida. ¿Por qué puede reconocerse que eres cristiano? ¿Qué te distinguiría de los infieles si vivieses entre ellos? “No es sólo por el nombre de Cristo que lleva por lo que se ha de reconocer a un cristiano, sino por el espíritu de Cristo que anima sus obras”. (San Juan Crisóstomo).
  
El fervor. Orad por Irlanda.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que os dignasteis enviar a San Patricio, vuestro confesor pontífice, para anunciar vuestra gloria a las naciones, concedednos, en consideración a sus méritos e intercesión, la gracia de cumplir lo que Vos nos mandáis. Por J. C. N. S. Amén.