domingo, 10 de agosto de 2025

LUIS NAVARRO ORIGEL, EL PRIMER CRISTERO

Traducción del artículo publicado en tres partes (Parte 1, Parte 2, y Parte 3) por Theresa Marie Moreau en THE REMNANT.
  
LUIS NAVARRO ORIGEL, EL PRIMER CRISTERO 
  
  
28 de septiembre de 1926: en la ciudad mejicana de Pénjamo, alrededor de las ocho de la mañana, se oyeron detonaciones de armas de fuego que continuaron resonando durante la siguiente hora.
   
Sin previo aviso, inició la guerra cristera.
   
Al día siguiente, un Luis Navarro Origel despeinado y exhausto se presenta de improviso en la puerta de la casa que comparte con su mujer y los cinco hijos pequeños, que a su llegada se sientan en las piernas del papá y lo acogen felices.
  
“Sabemos que están llegando las fuerzas del gobierno. ¿Qué harás?”, preguntó la mujer aterrorizada, mientras él se pone los pantalones de montar y toma un binóculo.
   
“Iremos a la montaña”, explica el marido, dándole el dinero. “Mantén esta plata fuera de la casa, porque si la queman no habrá suficiente para comer al día siguiente”.
  
En la puerta, la pareja se une en un abrazo y también los niños –Ignacio, Guadalupe, Carmen, Margarita y Rafael– se estrechan a su padre.

“¿Cuándo nos volveremos a ver?”.

“No aquí, Carmela. Nos veremos en el paraíso”, respondió el hombre con gran serenidad.
  
Un último beso. Una última mirada. Se suelta, monta a caballo y parte al galope, levantando trozos de tierra, mientras su familia lo mira desde el umbral, hasta que no lo ven más. Y, en vida, no lo verán más.
    
Si bien se cortaron los cables del telégrafo y el teléfono, separando a Pénjamo de la civilización, esto no impidió que la noticia se difundiera desde aquella polvorosa ciudad del estado de Guanajuato al resto de la nación, de norte a sur, desde la Sierra Madre Occidental hasta la Sierra Madre Oriental.
    
“¡Luis Navarro Origel la hizo! ¡Pénjamo fue tomada por Luis Navarro Origel!”. Exultaron los católicos.
    
En un solo día, aquella revuelta lo cambió todo. Una reacción, después de años de brutal tiranía en un reinado del terror que aplastaba a los católicos bajo el puño sanguinario de regímenes revolucionarios siempre mutables gobernados por los caudillos, clase criminal que con la fuerza y la violencia accedió al poder.

Ahora, finalmente, la esperanza. Finalmente alguien se opuso. Y ese alguien era él: Luis Navarro Origel.

Nacido el 15 de febrero de 1897 de Guadalupe Origel Gutiérrez y Bardomiano Navarro y Navarro (1859-1919), Luis era el octavo de quince hijos en una familia hacendosa y de éxito. Vivía feliz y cómodamente en una casa hermosa y espaciosa, con un patio central lleno de helechos, flores y árboles, abrazado por un corredor donde resonaba el canto de los canarios. La familia, que controlaba tres grandes factorías al sur de Pénjamo –San José de Maravilla, Guayabo de Origel, y Tepetate de Navarro– trabajaba los fértiles campos día tras día, con cosechas abundantes y graneros a rebosar.
   
Niño dedicado a la oración, Luis a su tierna edad estudia y memoriza el Catecismo de los Padres Ripalda y Astete, para prepararse a la primera confesión que hace, postrado, a los pies del sacerdote, y a la primera comunión a la edad de seis años. Cuando está listo para iniciar los estudios, sus padres lo inscriben en la escuela fundada por el padre Cristóbal Guevara. Manteniendo desde su juventud excelentes calificaciones intelectuales, Luis expresa el deseo de transferirse al seminario menor de Morelia, en el estado de Michoacán, donde estudiaba su hermano mayor, Ignacio.
  
El padre de Luis, solicitado para darle permiso, lo permite e inscribe al hijo, a la edad de doce años, en 1909.
  
Un año después –con la promulgación del Plan de San Luis Potosí, redactado por Francisco Ignacio Madero González (1873-1913), que se hizo camino hacia el poder a punta de pistola constriñendo al presidente José de la Cruz Porfirio Díaz (1830-1915) a abdicar–, el 20 de noviembre de 1910 se desata la Revolución mejicana.
   
Lenta y constantemente, el país se desmorona. Con la revolución llega una sociedad desolada y hundida en una edad oscura, una criatura reptante y malvada salida del vientre parisino de la Bastilla durante el parto violento y sangriento del 14 de julio de 1789. Su ideología perversa (estatalismo y colectivismo, contra la Iglesia y la persona) se difunde del Viejo al Nuevo Mundo, desencadenándose en una fuerza salvaje deseosa de aniquilar la fecunda civilización fundada en la cristiandad, fundamento del mundo occidental.
   
Décadas de propaganda para incitar la rebelión, al caos y al odio entre clases, razas, sexos, ideologías y hasta miembros de la misma familia, el socialismo en Méjico haya una casa acogedora y confortable.
  
Toda revolución digna de este nombre en términos de sangre es acompañada ordinariamente por demandas de reforma agraria, y Méjico no es la excepción. El Movimiento agrario de masas, iniciado con el Plan de Ayala, redactado por Emiliano Zapata Salazar (1879-1919) y proclamado por primera vez el 28 de noviembre de 1911, se bate por el colectivismo, con la confiscación y nacionalización de las empresas y de las propiedades privadas, que incluyen las eclesiásticas y las haciendas, enormes propiedades de tierras poseídas por mejicanos acomodados o por europeos y sus descendientes criollos, en general sin una precisa posición política.

Para garantizar la acción de la reforma agraria, los revolucionarios agitan a sus tropas y sus camaradas en los campos: los agraristas, socialistas rurales con poca tierra o sin ella que, recurriendo a violencias y asesinatos, expropian las tierras y las redistribuyen porque les prometieron (mintieron) que las recibirán en dotación después de haberlas quitado a sus legítimos propietarios. Los gamonales instigaron a sus secuaces para robar tierras y objetos de valor a los terratenientes, etiquetados como enemigos de clase y de raza. El modelo es siempre el mismo: como los bolcheviques contra los kuláki en la deskulakización en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y los comunistas contra los terratenientes, con persecuciones y muerte, en la República Popular China.

Robando tierras, ganado, cosechas, tesoros, agotando bienes y recursos que no eran suyos de donde podían, la Junta Agrarista, enarbolando banderas rojas y apoyados por señores de la guerra, devasta los campos. Los soldados de la Revolución, malhechores en uniforme, hacen tierra quemada merodeando ranchos y haciendas llenándose los estómagos y los bolsillos. Lo que no podían transportar, lo destruían. Y quien fuera considerado enemigo de la facción revolucionaria en el poder frecuentemente eran ejecutados en el acto, sin pruebas, sin juicio.

Una semana después de haber cumplido diez y seis años, Luis Navarro aún está estudiando en el seminario menor cuando Madero (que inició la Revolución para derrocar a Diaz) fue derrocado y tres días después asesinado, el 22 de febrero de 1913, luego del golpe de Estado conocido como los Diez días trágicos, guiado por José Victoriano Huerta Márquez (1850-1916), a su vez un usurpador y a su vez derrocado, el 15 de julio de 1914, por una facción revolucionaria rival dirigida por José Venustiano Carranza de la Garza (1859-1920).

Con la subida de Carranza –un trastero en las manos ensangrentadas de los anticlericales–, la Revolución continúa el sendero de destrucción en el intento de imponer su ideología sociópata a las masas, sobre todo a los católicos. Las tropas militares, reclutadas entre los más feroces criminales, aterrorizan a pueblo mientras los socialistas –la autoproclamada élite intelectual– ven en la mayoría de los mejicanos –obreros y campesinos pobres– solo fanáticos religiosos y analfabetas, que necesitan ser purificados de sus creencias supersticiosas heredadas de los colonizadores y opresores europeos. El Hombre Viejo debe ser destruido para dejarle espacio al Hombre Nuevo y las viejas costumbres deben ser erradicadas violentamente por los progresistas, la élite en la vanguardia, empeñada en obligar a la sociedad a pasar del capitalismo a la utopía socialista.
  
Para golpear a la Iglesia piedra tras piedras y disminuir su influencia, el régimen se apropia de los bienes eclesiásticos, que van a enriquecer los patrimonios de los poderosos en el gobierno. Iglesias, rectorías, conventos, monasterios, seminarios, orfanatos, hospitales, clínicas, casas de reposo y escuelas parroquiales, todo acaba en la mira de los revolucionarios.

No se salva el seminario de Morelia, donde por años Navarro ha crecido intelectualmente, superando a los demás estudiantes en las lecciones de filosofía, y donde se ha esforzado en perfeccionar su vida espiritual interior a través de la abnegación, la moderación, el examen de conciencia cotidiano, la Comunión diaria y la meditación. Todo para afinar su voluntad, la más alta de las facultades humanas.

En 1914, los revolucionarios –en realidad idiotas útiles y locos furiosos– llegan al seminario y lo saquean. El rector, el padre Francisco Banegas Galván (1867-1932) y demás directivos deciden no oponer resistencia a la violenta agresión y Navarro asiste impotente a la destrucción y al hurto por los alborotadores y saqueadores de muebles preciosos, obras raras de la biblioteca e instrumentos delicados del laboratorio de ciencias.
  
Todo quedó devastado. En un solo día, bienes y auténticos tesoros, recogidos durante siglos con grandes sacrificios, fueron destruidos.

El seminario es cerrado y Luis Navarro no tiene más remedio que volver a casa, a Pénjamo, para pasar el invierno con su familia, cuya residencia y cuyas actividades agrícolas fueron también atacadas por los revolucionarios cual enjambre de langostas. La casa fue saqueada. Los campos, destruidos. Los graneros, vaciados. Devastación total.

Pero entre tantas tinieblas, había una luz. Como hacía otras veces, un Luis de diez y siete años va a visitar un compañero de seminario, Leopoldo Alfaro Madrigal, que vive no lejos de allí, en Irapuato. Y se enamora de una de las cinco hermanas de su amigo: Carmen Alfaro Madrigal, una chica tímida y dulce de catorce años.

Como quiera que los seminaristas fueron sacados violentamente de su residencia, para el último año de estudios Luis se aloja con una familia católica. Su habitación es grande, alfombrada, con un reclinatorio acolchado donde podía rezar su rosario diario. La familia tiene una capilla privada con un altar adornado con las flores recogidas en el jardín del patio. Cada mañana, levantándose temprano, Luis asiste a la misa y recibe la Comunión antes de las lecciones, que se dan en secreto donde sea posible: en chozas, en campo abierto, a la sombra de los árboles.
  
A causa del sentimiento anticlerical propagado por los socialistas, cuando no se escondían para salvar sus vidas, los sacerdotes guardaban sus sotanas y vestían ropas comunes. Sin embargo, el clero no pudo escapar de la violencia ni de la muerte, como el padre David Galván Bermúdez (1881-1915), quien fue ejecutado el 30 de enero de 1915, tras ser arrestado por atender espiritualmente a soldados heridos durante un combate entre facciones revolucionarias opuestas en Guadalajara.

Un joven en el mundo, Navarro se enfrentó al libertinaje rápido y libre impulsado por la ideología gobernante que condenaba el vínculo sagrado del matrimonio tradicional como una institución burguesa de opresión de clase, y denunciaba la intimidad marital monógama entre una pareja amorosa –enseñada por la Iglesia como igual en intimidad y dignidad– como un aspecto opresivo y feudalista de una sociedad patriarcal y capitalista.

En cambio, el joven de 18 años eligió y acogió deliberadamente un amor divino y sobrenatural y la castidad, expresando sus deseos maduros en una dulce correspondencia con Carmen, mientras los dos intercambiaban cartas de amor llenas de expresiones sinceras. “Amada mía, tenemos una inmensa garantía: nos amamos con toda nuestra alma y hemos consagrado nuestro amor a nuestro Creador, a nuestro amantísimo Redentor”, expresó efusivamente.

Al finalizar sus estudios de licenciatura en filosofía, debido a su estelar rendimiento académico, sus antiguos superiores le ofrecieron ayuda en cualquier carrera civil de su elección.

Inseguro sobre su futuro, redujo sus opciones a sólo dos: encontrar su vocación para la Iglesia fuera del clero; o continuar sus estudios en un seminario mayor para perseguir el sacerdocio, inspirado por sus hermanas mayores –Margarita, Guadalupe, Concepción– que tenían vocación religiosa y asistían al Colegio Teresiano de Santa María de Guadalupe, en Morelia.

Era necesario tomar una decisión.

Para mayor claridad, en octubre de 1916 asistió a un retiro basado en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola (nacido Íñigo López de Oñaz y Loyola, 1491-1556), dirigido por el Padre Luis María Martínez y Rodríguez (1881-1956), vicerrector del seminario. Los retiros ignacianos son un tiempo de discernimiento silencioso. La primera mitad es una mirada profunda al pasado, seguida de una Confesión General. La segunda mitad se centra en un plan de acción para el futuro. Entre las conferencias, los asistentes oran y meditan en privado, y no es raro que un ejercitante experimente una angustiosa lucha interior.
   
El 26 de octubre, Luis Navarro afronta una intensa lucha interior que lo deja completamente abrumado. Pero cuando se aplaca la lucha espiritual, su mente está calma. “Hoy –escribe en su diario– fue uno de los peores días y uno de los más felices de mi vida. Hoy he dado un paso decisivo en el camino de mi vida, después de un combate que duró todo el día, con mil indecisiones que me hacían morir de angustia”.

Tomó la decisión que debía tomar, sin comprender cómo se había determinado su fatal destino: santificar su estado de vida con el matrimonio y cumplir con sus deberes filiales volviendo a casa, con su familia, continuando con su trabajo en los campos, buscando recuperar lo más posible de lo que fue destruido por los revolucionarios.

Pero la Revolución y sus manipuladores maníacos continuaron prosperando en la tiranía.

Con el nuevo régimen llegó una nueva constitución. La redacción de la Constitución Política de los Estados Unidos Mejicanos, impuesta ilegalmente por la fuerza el 5 de febrero de 1917 por una facción militar triunfante, fue concebida y escrita no solo para atribuir la autoridad de Dios al Estado, sino también para ejercer mayor control sobre las masas y, finalmente, romper por completo la conexión de los fieles con la Iglesia.

El Partido Liberal Constitucionalista de Carranza, al igual que otros partidos socialistas –ya sea el Partido Comunista de la Unión Soviética de Vladímir Lenin (1870-1924), el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán de Adolfo Hitler (1889-1945), el Partido Nacional Fascista de Benito Mussolini (1883-1945), o el Partido Comunista Chino de Mao Zedong (1893-1976)– tenían todos una cosa en común: había que destruir el individualismo y forzar la unidad con el Estado.

Pero Navarro no permitió que el caos nacional arruinara sus planes de futuro. El 5 de mayo de 1917, él y Carmen se casaron en Irapuato, la ciudad natal de ella. Para su luna de miel, los recién casados viajaron a la Ciudad de México en tren, un tren inestable en el mejor de los casos, peligroso en el peor de los casos durante la Revolución, con frecuentes descarrilamientos, robos de trenes, puentes bombardeados, durmientes quemados, rieles torcidos, fuerzas hostiles y la falta de mantenimiento del material rodante, que provocó la explosión de locomotoras y furgones de cola averiados. Su excursión no fue diferente, ya que el tren en el que viajaban fue atacado por bandidos, y Navarro defendió heroicamente a los pasajeros.
  
Cuando la recién bendecida pareja llega al hotel, Navarro dice a su esposa: “Quiero pedirte, como Tobías y Sara, mantener algunos días en castidad”.

Felizmente, los pocos días se extendieron a 15 y, durante ese tiempo, sus conversaciones se centraron en los esfuerzos espirituales y en cómo su matrimonio sería consagrado, elevado de lo ordinario a lo extraordinario, de lo material a lo espiritual, de lo natural a lo sobrenatural.

A su regreso a Pénjamo, se afanaron, madrugando y ahorrando, para deshacer el saqueo que los invasores revolucionarios habían perpetrado en las propiedades de los Navarro. Pero pronto toda la familia tuvo que refugiarse en Irapuato debido a las frecuentes incursiones en la propiedad por parte de uno de los revolucionarios más temibles y violentos, el general José Inés García Chávez (1889-1919), un psicópata conocido como el “Atila del Bajío” por su crueldad y tortura infligidas a hombres, mujeres e incluso niños pequeños.

En Irapuato, Navarro emprendió varios negocios con su hermano mayor, Ignacio. Sin embargo, más católico que empresario, todos sus intentos fracasaron en lugar de prosperar, lo que le acarreó mayores dificultades económicas. Pero perseveró, siempre con la intención de regresar a Pénjamo, lo cual hicieron después de que su padre sufriera un derrame cerebral mortal, cerca de la fecha del nacimiento de su primogénito, Ignacio, apodado “Nachito”, el 18 de julio de 1918.
   
Sin dejarse intimidar por sus fracasos, de alguna manera, se topó con la apicultura, una actividad sin explotar, y se sumergió en el proyecto, leyendo, estudiando, intentando atraer una reina y fomentar nidos llenos de néctar. Tras dos fracasos, finalmente triunfó y estableció 200 colonias. Después de las abejas, abandonó los métodos tradicionales de agricultura y adoptó técnicas modernas para cultivar la tierra y criar ganado, como pollos, cerdos y vacas.

Bendecido por una naturaleza alegre, disfrutó de las alegrías de la vida con su joven familia, pero también sentía pasión por la lectura y la introspección en sus ratos libres nocturnos. Sus favoritos, dos grandes místicos: Santa Teresa de Ávila (nacida Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, 1515-1582) y San Juan de la Cruz (nacido Juan de Yepes y Álvarez, 1542-1591), quienes, desde sus tumbas, guiaron su vida ascética de estricta autodisciplina para seguir la voluntad de Dios y los preceptos de la Iglesia.

Pero entonces, otro terremoto político sacudió a México.

Carranza había intentado modificar los artículos anticatólicos de la Constitución de 1917, pero sus propuestas de enmienda fueron rechazadas enérgicamente por dos figuras emergentes: Álvaro Obregón Salido (1880-1928) y Plutarco Elías-Calles (nacido Francisco Plutarco Elías Campuzano, 1877-1945). Cuando Carranza se negó a aplicar los estatutos anticlericales, se le advirtió que si continuaba ignorándolos, afrontaría las consecuencias. Y, el 21 de mayo de 1920, a las cuatro de la mañana, afrontó las consecuencias. Mientras dormía en Tlaxcalantongo, donde se había refugiado en una casa de seguridad en la Sierra Norte de Puebla, 30 balas atravesaron las delgadas paredes de su choza, seis de las cuales alcanzaron a su objetivo, el presidente. Además, otras ocho personas murieron durante el asalto.

Entre la ropa ensangrentada de Carranza se encontró una medalla de la Virgen María con la siguiente inscripción: “Madre mía, sálvame”.
     
El asesinato de Carranza ocurre durante la Rebelión de Agua Prieta, liderada por tres generales conocidos como el Triunvirato Sonorense, todos bolcheviques autodeclarados: Obregón, Calles y Felipe Adolfo de la Huerta Marcor (1881-1955), quien inicialmente tomó las riendas del poder como presidente interino, pero se hizo a un lado meses después cuando Obregón afirmó haber ganado las elecciones presidenciales –con un sospechoso 95,8% de los votos– y fue investido presidente el 1 de diciembre de 1920.

Con los socialistas sonorenses en el poder, la persecución católica no sólo continuó, sino que se aceleró, con algunos bombardeos muy notables y muy públicos por parte de los rojillos: el de la residencia en la Ciudad de México del arzobispo José Mora y del Río (1854-1928), el 6 de febrero de 1921; y el del altar de la Basílica de Guadalupe, el 14 de noviembre, cuando, milagrosamente, la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe escapó del daño.

Estos asaltos planeados precedieron a un incidente diplomático internacional que acaparó titulares en todo el mundo cuando el arzobispo Ernesto Eugenio Filippi Scoccia (1879-1951) fue expulsado del país. El secretario de Relaciones Exteriores de México, Alberto José Pani Arteaga (1878-1955), acusó al sacerdote católico de violar la Constitución como celebrante principal durante una ceremonia religiosa al aire libre, durante la colocación de la primera piedra del monumento a Cristo Rey, el 11 de enero de 1923, en el Cerro del Cubilete, propiedad de José Natividad Macías Castorena (1857-1948).
      
Como resultado de la magnitud del hambre y el sufrimiento de la gente —algunos solo llevaban harapos o estaban desnudos y andaban casi desnudos o completamente desnudos— debidos al saqueo, el pillaje y la devastación de la sociedad anteriormente establecida, Navarro se sintió obligado a ayudar a aliviar el dolor. Los campos, antaño fértiles, tuvieron que ser replantados y la infraestructura de la ciudad, reconstruida.

En repetidas ocasiones había rechazado cortésmente la oferta de un escaño indiscutible en la legislatura de Guanajuato. En cambio, desinteresadamente, con un espíritu generoso y altruista de caridad, decidió postularse para el humilde cargo de alcalde de Pénjamo, y ganó legítimamente las elecciones con una mayoría abrumadora en 1923.

Inculcado por la creencia católica de que todo trabajo es digno, como alcalde, con la ayuda de otros, trabajó incansablemente para mejorar los servicios públicos, los caminos de tierra casi intransitables, despejar senderos, reparar puentes y ampliar la presa local. Como obra benéfica, visitaba diariamente a los reclusos de la cárcel de la ciudad, donde compartía panales de sus propias colmenas, repartía folletos con orientación católica e instruía personalmente a los hombres en la doctrina y el dogma católicos. Y para ayudar a las prostitutas locales a cambiar sus vidas, les brindó protección en albergues —casas de reposo fundadas por monjas católicas—, manteniéndolas a salvo de sus brutales proxenetas.

Pero siempre hubo quienes sembraron el caos. Los enemigos alborotadores de Navarro —los revolucionarios— lo acusaron falsamente a él y al Ayuntamiento de estradismo, llamado así por los seguidores del general Enrique Estrada Reynoso (1890-1942), quien supuestamente conspiró, junto con los generales Guadalupe Sánchez Galván (1890-1985) y Fortunato Maycotte Camero (1891-1924), para derrocar a Obregón, entonces presidente de Méjico.

En respuesta, Obregón ordenó la disolución inmediata del Ayuntamiento de Pénjamo. Envió a su ejecutor, el general José Gonzalo Escobar Beltrán (1892-1969), para cumplir su orden. Una vez que demostró su poder en Pénjamo, Escobar recibió rápidamente las renuncias de los concejales, pero no de Navarro. Así que el general ordenó a sus tropas que escoltaran al alcalde, de ideas independientes, hasta el cuartel general del tren militar.

“Tengo órdenes del presidente de la República para disolver el Ayuntamiento”, explicó descaradamente Escobar a Navarro.

“El presidente de la República no tiene ninguna facultad para emitir ese tipo de órdenes”, respondió valientemente Navarro.

“El Presidente de la República es la autoridad suprema”.

“La autoridad suprema es la ley, y el artículo 115 de la Constitución establece que el municipio es libre y está gobernado por un Concejo Municipal elegido directamente por el pueblo. Pénjamo es un municipio libre, y yo soy un alcalde elegido por el pueblo”.

Navarro, hombre instruido y culto, conoce las leyes.

“Se le acusa de ser estradista”.

“No me pueden acusar sin pruebas. ¿Tiene alguna?”

“Sigo órdenes”.

“Bueno, entonces no puedo faltar a mis deberes”.

Sin desanimarse, Navarro permaneció en su cargo electo.

Aun así, tras hacer todo lo posible por mejorar la vida de los residentes, en lugar de postularse para un segundo mandato, decidió dedicar todas sus horas libres a organizar una contrarrevolución espiritual a la Revolución material que había causado tanta muerte y destrucción y promovido la anarquía y la inmoralidad. Su mandato como alcalde terminó en diciembre de 1924, el mismo diciembre en que Calles se abrió paso hasta la más alta esfera de poder: la presidencia, el 1 de diciembre de 1924.

El tercer eslabón del Triunvirato Sonorense, Calles, había escalado posiciones a base de terror, peldaño a peldaño sangriento. Comenzó su carrera profesional como asistente de maestro de primaria, pero fue despedido vergonzosamente tras ser descubierto robando dinero a los maestros. Tras conspirar para llegar al puesto de tesorero municipal de Guaymas, fue despedido de nuevo, acusado de malversación de fondos. Luego, como gerente de un hotel y una bodega, ambos negocios fueron incendiados por un supuesto pirómano: Calles.

Pero entonces su suerte cambió. En 1913, comenzó su carrera militar como teniente coronel. Encontró su nicho: una posición de poder y control indiscutibles e incuestionables. Cuando posteriormente fue nombrado jefe de policía en Agua Prieta, se llenó los bolsillos con dinero sucio y atacó con ímpetu a quienes percibía como enemigos. Tras convertirse en gobernador de Sonora, en 1917, expulsó a todos los sacerdotes del estado, clausuró todas las iglesias y masacró con ímpetu a sus enemigos políticos, incluidos los católicos. En 1920, Obregón lo nombró ministro del Interior, uno de los miembros de la nomenklatura.

Mientras era presidente de Méjico, Calles se rodeó de socialistas radicales, como Robert Haberman (1883-1962), judío rumano de nacimiento que emigró a Estados Unidos y luego se mudó a Méjico, donde se desempeñó oficialmente como Director del Departamento de Lenguas Extranjeras del Ministerio de Instrucción Pública, pero extraoficialmente como Jefe de la Oficina de Propaganda. Haberman también fue el abogado de la Confederación Regional de Obreros Mejicanos (CROM), una brutal federación de sindicatos encabezada por el Secretario General Luis Morones Negrete (1890-1964) y compuesta por funcionarios públicos y empleados de fábricas gubernamentales, quienes, voluntariamente y con violencia desenfrenada, obedecieron las órdenes de Calles para saciar su voraz sed de venganza, nacida del odio racial y de clase.

Calles también apoyó a políticos socialistas rabiosamente anticatólicos como Tomás Garrido Canabal (1890-1943), quien, según se dice, nombró a dos de sus hijos Lenin y Lucifer. También agricultor, nombró a uno de sus toros Dios, a un buey Papa, a una vaca la Virgen de Guadalupe y a un burro Jesús. Cuando fue elegido gobernador, saqueó iglesias, ordenó a los sacerdotes casarse y prohibió los símbolos católicos y toda referencia a Dios.

Como líder supremo de Méjico, con una agresión psicópata y antijerárquica, un arrogante sentido de derecho y una falta de empatía, Calles –un bastardo con profundas raíces ancestrales en Medio Oriente, que nunca fue bautizado y nunca asistió a misa– fue capaz de cumplir su odio monomaníaco por todo lo católico.

Respaldado por un poder inquebrantable, el 21 de febrero de 1925, Calles intentó arrancar la Iglesia del corazón de la nación e implantar la ideología socialista en el vacío creando una iglesia estatal, una acción común en los regímenes autoritarios. Tras la violenta y orquestada toma de la Iglesia de la Santa Cruz y la Soledad, en la Ciudad de Méjico, el sacerdote José Joaquín Pérez Budar (1851-1931) se autoproclamó Patriarca de la Iglesia Católica Apostólica Mejicana. Ante los manifestantes, el régimen de Calles envió bomberos y policías para proteger a los ocupantes, pero los feligreses combatieron con éxito a las fuerzas hostiles y recuperaron el control de su iglesia.
  
La batalla es dura. Exasperados, temerosos y desesperados, católicos devotos fundaron, en la Ciudad de Méjico, en marzo de 1925, la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, para defender los derechos humanos y la libertad religiosa. La Liga se estableció como el centro de coordinación de todos los católicos del país.

En cuanto Navarro supo de la Liga, se unió de inmediato. Y a los pocos días, creó varias filiales locales, pero no se detuvo ahí.

También fundó un capítulo de la Asociación Católica de la Juventud Mejicana, fundada el 12 de agosto de 1913 en la Ciudad de Méjico por el padre Bernardo Bergöend (1871-1943, Compañía de Jesús), jesuita francés enviado a Méjico para organizar a la juventud católica y restaurar el orden social cristiano. Inspiró la Asociación Católica de la Juventud Francesa (Association Catholique de la Jeunesse Française), fundada en 1886 por Adrien Albert Marie de Mun (1841-1914). Con su lema Piedad, Estudio, Acción, la asociación brindó a los jóvenes, que buscaban un propósito en la vida, una orientación saludable y productiva, que Navarro ofreció a través de círculos de estudio, bibliotecas, partidos de fútbol y clubes de caza.

Un objetivo constante de todos los regímenes fueron las escuelas católicas, no sólo para confiscar la propiedad de la Iglesia, y no sólo para decapitar a la Iglesia como la principal influencia espiritual en los estándares y la moral de los niños, sino, más notablemente, para robar y pervertir el intelecto de la juventud y usar las escuelas obligatorias administradas por el gobierno como campos de adoctrinamiento para lavar el cerebro de las mentes jóvenes y maleables, para remodelar su pensamiento con la ideología socialista materialista.

Promulgado en febrero de 1926, el nuevo Reglamento Provisional de las Escuelas Primarias Particulares del Distrito y Territorios Federales prevé lo siguiente:
Artículo 1. La enseñanza impartida en las escuelas particulares será laica.
Artículo 2. Las escuelas no pueden tener nombres que indiquen una naturaleza religiosa ni nombrarse con un santo de cualquier culto.
Artículo 3. En los edificios de las escuelas particulares no habrán oratorios o capillas, ni estampas ni esculturas religiosas.
Artículo 4. Para ser director de una escuela, es necesario no ser ministro de un culto o miembro de una orden religiosa.
El siempre revolucionario Calles creía que los niños no pertenecían a la familia, sino a la colectividad estatal, y lo reafirmó años después en un discurso público en Guadalajara, el 19 de julio de 1934:
«La Revolución no ha terminado. Los eternos enemigos la acechan y tratan de hacer nugatorios sus triunfos. Es necesario que entremos al nuevo periodo de la Revolución, que yo llamo el periodo revolucionario psicológico; debemos apoderarnos de las conciencias de la niñez, de las conciencias de la juventud porque son y deben pertenecer a la Revolución.
    
Es absolutamente necesario sacar al enemigo de esa trinchera donde está la clerecía, donde están los conservadores; me refiero a la escuela. Sería una torpeza muy grave, sería delictuoso para los hombres de la Revolución, que no arrancáramos a la juventud de las garras de la clerecía y de las garras de los conservadores; y desgraciadamente la escuela en muchos Estados de la república y en la misma capital, está dirigida por elementos clericales y reaccionarios.
    
No podemos entregar el porvenir de la Patria y el porvenir de la Revolución a las manos enemigas. Con toda maña los reaccionarios dicen, y los clericales dicen que el niño pertenece al hogar y el joven a la familia; esta es una doctrina egoísta porque el niño y el joven pertenecen a la comunidad, pertenecen a la colectividad y es la Revolución la que tiene el deber imprescindible de apoderarse de las conciencias, de desterrar los prejuicios y de formar la nueva alma nacional.
    
Por tanto, hago un llamado a todos los gobernadores de la República, a todas las autoridades públicas y a todos los elementos revolucionarios, a fin que se proceda inmediatamente a la batalla, que debemos vencer, porque los niños y los jóvenes deben pertenecer a la Revolución».
El 14 de junio de 1926, Calles lanzó una bomba legislativa, diseñada para borrar cualquier derecho de la Iglesia.

Ese día, firmó la Ley de Reforma del Código Penal, comúnmente conocida como la Ley Calles, que no solo garantizaría la aplicación de todas las leyes anticlericales contra la Iglesia, tal como se estipulaban en la Constitución de 1917, sino que el diktat incluía restricciones y sanciones aún más severas. Era el hacha que pretendía separar para siempre la Iglesia del Estado. A partir del 31 de julio de 1926, todas las iglesias debían tener los 33 artículos de la ley expuestos en sus puertas principales.

Calles describe su ley como “una solución definitiva del problema religioso”, una maniobra legal para exterminar a la Iglesia y sus a sus devotos fieles.

Inmediatamente, dos reacciones importantes por parte de los católicos:

En primer lugar, la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa convocó a un boicot socioeconómico —que comenzaría el 21 de julio— para debilitar al régimen, paralizando la base económica nacional que sustentaba a la administración autoritaria, la cual pronto sintió las consecuencias. El preocupado político revolucionario Gonzalo Natividad Santos Rivera (1897-1978) reveló: «Lo que hemos llamado un boicot ridículo es algo muy grave que está generando una crisis económica peligrosa para la Revolución».

En segundo lugar, el Episcopado Mejicano anunció en su Carta Pastoral del 25 de julio que, el 31 de julio, todo el clero se retiraría de las iglesias; de lo contrario, estarían conspirando con el Estado contra la Iglesia. Las iglesias permanecerían abiertas, de ser posible, pero solo bajo la dirección y el cuidado de los laicos.

El día en que se suspendieron los servicios, el 31 de julio, la familia Navarro caminó hasta la iglesia alrededor de las 8 de la noche para orar.

“Ofrezcámonos como víctimas, a fin que Jesús regrese a los Tabernáculos y nuestros hijos Lo amen y Lo conozcan”, susurró Navarro entre lágrimas a su esposa.

Después de eso, se mantuvo ocupado, asistiendo a reuniones locales, dando conferencias, viajando a la ciudad capital para más reuniones con católicos y miembros de la Liga, todo el tiempo manteniendo a su esposa en la oscuridad, para su propia protección, hasta que, entre lágrimas, se acercó a ella, el 2 de septiembre de 1926, diciéndola:
Debo confiarte un secreto. Tú ves la situación de la Iglesia. Yo no puedo no ver que sufre. Siento dentro de mí un llamado de Dios que pide mi sangre y mi vida. Si ignorase este llamado, me condenaré irremediablemente. Carmela, yo tomo las armas. Estoy preparando todo, pero antes de realizar mi proyecto quiero tu aprobación, porque tú te sacrificarás conmigo. Pensemos ante Dios, y decidamos después de haber pensado”.

Abrumada por el dolor al pensar en la viudez y en que sus hijos quedarían huérfanos, sollozaba y rezaba por fortaleza cada vez que estaba sola.

Después de dos días, ya no podía esperar más: “Me muero de angustia por saber tu respuesta”.

“Estoy dispuesta a sacrificarme. Si Él te lo pide, también me lo pide a mí, porque soy parte de ti”.

“¡Te amo por esto mil veces más!”, exclamó, entre besos, exuberante.

Después de eso, compartió todo con ella y un día, ante la gravedad de la situación, le pidió: “Cuando mis hijos crezcan, diles que su padre murió para dejarles la fe”.

A quienes lo condenaron por su decisión, les respondió: “Mataré por Cristo a aquellos que matan a Cristo, y si ninguno me sigue en esta empresa, moriré por Cristo”.

En la madrugada del 27 de septiembre, Navarro besó a sus hijos dormidos, uno por uno, les sostuvo la cabeza con ambas manos y oró: “Señor, si es posible, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”.

Esa mañana, la familia asistió a una misa clandestina celebrada en un oratorio. Tras el servicio litúrgico, Navarro dio media vuelta y se fue por su cuenta, solo para regresar a casa al anochecer y decirle a su esposa que había llegado la hora. Se despidió, primero de los niños y luego de su esposa, que estaba en la puerta. Se alejó, pero pronto regresó.

“No me despedí del pequeño ni lo bendije”, explicó, tomando al bebé Rafael en brazos, abrazándolo, besándolo repetidamente. Tras bendecir a su hijo menor, se dio la vuelta y se fue, con su fusil Mauser colgando del hombro.
   
A la mañana siguiente, el 28 de septiembre, en un atrevido enfrentamiento, Navarro dirigió a sus hermanos (Ignacio, Jesús y Manuel) y otros para tomar Pénjamo a punta de pistola, aniquilando a las fuerzas gubernamentales bien equipadas y restableciendo la Iglesia en el pueblo.

A la mañana siguiente, el 29, exhausto, sucio, ya cansado de la guerra, regresó sigilosamente con su familia para despedirse definitivamente. Nunca más. Tras ponerse bajo la protección de San Miguel Arcángel —Guardián de la Iglesia, Campeón de la Justicia, Guerrero Espiritual en la Batalla del Bien contra el Mal—, Navarro se arrancó de su hogar para siempre esa mañana, la festividad del santo.

Durante ocho días, sin comer ni dormir, él y sus hombres lucharon contra las fuerzas socialistas. Victoriosos a pesar de la abrumadora desventaja, tomaron Cueramero y luego Barajas. Pero al acercarse a Corralejo, el general José Amarillas Valenzuela (1878-1959) les tendió una emboscada al cruzar las vías del tren.

Uno de los hermanos Navarro, Jesús, apodado “Chucho”, se cayó del caballo y se hizo el muerto. Aunque fue pisoteado por la caballería de los callistas, sobrevivió y, al terminar la lucha, escapó y se dirigió al norte, a Estados Unidos, con su hermano Manuel. Navarro huyó con su hermano Ignacio a las montañas de Michoacán, en el Cerro de Tancitaro, donde encontraron refugio en un aserradero propiedad de sus primos, Leopoldo y Daniel Navarro.

En cuanto Navarro llegó, contactó a la Liga, informándoles que estaba listo para recibir ayuda, con personal y potencia de fuego. Pero el cuartel general no tenía hombres ni armas para enviar, y lo animó a seguir adelante, con todos los medios a su alcance para luchar.

En medio de la soledad y la quietud, un Navarro anhelante escribió cartas de amor a Carmen. En sus escritos del 6 de febrero de 1927, se dirigió a ella poéticamente como “mi esposa, mi único y apasionado amor, el amor de mi vida, la vida de mi vida, mi santa compañera desde mi infancia”.

Pero se mantuvo firme y enfrentó al enemigo, casi solo, con sólo su pequeña unidad de tropas, hasta el 1 de enero de 1927, cuando René Capistrán Garza (1898-1974) –jefe de la Liga– emitió un manifiesto, “A la Nación”, que declaraba: “La hora de la batalla ha sonado”, anunciando que su organización estaba lista para un movimiento armado contra el régimen tiránico.

Con esa declaración, zonas de Méjico se expandieron, incluyendo Jalisco, dando origen a los Cristeros, llamados así por el régimen por su invocación a Cristo. Inicialmente concebido como un término despectivo, la milicia religiosa se deleitó con el apodo y lo adoptó con entusiasmo.

Para los soldados católicos de Cristo, la fe era parte importante de la disciplina militar. Las divisiones del Ejército de Liberación Nacional elevaron la obediencia a un nivel sobrenatural y espiritual, adoptando códigos de conducta como los siguientes:
  1. Rendir un homenaje oficial, público y solemne al Sagrado Corazón de Jesús, Rey soberano de nuestro ejército, y consagrarle con humildad y amor todas las obras y todas las personas de esta división.
  2. No omitir nunca, bajo ningún pretexto, el rezo cotidiano colectivo a la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe, y conceder a tal observancia la misma prioridad de una rigurosa disposición de reglamentación militar.
  3. Cuando sea posible, disponer las cosas de tal modo que todos los jefes, oficiales y soldados puedan oficialmente cumplir los preceptos del culto dominical, de la Confesión y de la Comunión.
  4. Garantizar la protección divina durante las batallas haciendo preparar al ejército y a todos los católicos con la oración humilde y confiada, y recomendando realizar actos de perfecta contrición.
En un intento por sofocar la rebelión, Calles ordenó la ejecución de los líderes de la Liga Nacional para la Defensa de la Libertad Religiosa, considerados enemigos del Estado. Capistrán evadió la captura y cruzó la frontera con Estados Unidos; sin embargo, las autoridades capturaron al abogado Anacleto González Flores (1888-1927), lo acusaron falsamente de homicidio y lo torturaron: lo colgaron de los pulgares, le sacaron los ojos de sus cuencas, le cortaron las plantas de los pies, le perforaron el cuerpo con las bayonetas y le despedazaron los huesos con golpes de fusil.

Atormentado, ensangrentado, apuñalado, desollado, destrozado, intentó incorporarse en sus últimos momentos de vida, el 1 de abril de 1927, dejando a sus torturadores y verdugos con sus últimas palabras ante el tiro de gracia: “¡Yo muero, pero Dios no! ¡Viva Cristo Rey!”.

Días después, al regresar Navarro al campo de batalla en Coalcomán, el 6 de abril, bautizó su Primera Brigada como Brigada “Anacleto González Flores”, en honor al mártir. Sintiendo la inminencia de su muerte, escribió una dulce y a la vez dolorosa carta, fechada el 8 de abril, a su esposa, despidiéndose: “Hasta cuando Dios quiera. ¡Lo que de todos modos será muy pronto!”.

Durante su primer encuentro con el párroco de Coalcomán, padre José María Martínez Gallegos (1876-1955), y los parroquianos –que nunca habían renunciado a la fe y su ejercicio–, les explicó la magnitud y profundidad de la corrupción en el gobierno —compuesta por asesinos y ladrones— que perseguía no solo a los creyentes religiosos, sino que violaba los derechos humanos fundamentales. Sugirió que formaran un verdadero gobierno para oponerse a este régimen violento y cruel.

En respuesta a su propuesta, el 23 de abril de 1927, los habitantes de Coalcoman se declararon no en rebelión, sino independientes del gobierno de Calles. Navarro, bajo el nombre de General de Guerra Fermín Gutiérrez, Soldado de María, envió la declaración al gobernador y luego puso a los católicos a cargo de la administración, reabrió las escuelas y suprimió los pecados públicos.

Coalcoman debía servir de cuartel general a Navarro, uno de los generales de división del Ejército de Liberación Nacional, destacado en la División Suroeste: la región de la costa de Michoacán, desde Colima hasta Guerrero. Para mantener el control de Coalcoman, decidió que era necesario tomar las cercanas Aguilillas, Chinicuila y Tepalcatepec.

Al día siguiente, 24 de abril, le llegó la noticia de que tropas federales se habían establecido en Aguilillas, lo que representaba una amenaza concreta. Navarro decidió atacar. Él y su Brigada AGF, de 300 hombres, entraron subrepticiamente en el pueblo de Aguilillas al amanecer, derrotando a los hombres del régimen sin disparar un solo tiro. Para celebrar, los cristeros tocaron con entusiasmo las campanas de la iglesia, sorprendiendo a los residentes, quienes se dieron cuenta de que se habían liberado de sus opresores. Alegres, vitorearon al son de las campanas, silenciadas durante tanto tiempo, pues incluso tocar las campanas se había convertido en delito.

Navarro anunció a la ciudadanía: “Se celebrará una misa solemne en la iglesia, seguida de una procesión pública. ¡Por fin respiraréis el aire de la libertad! ¡Por fin hay un lugar en la nación mejicana donde pueden adorar libremente a Dios!”.

Feligreses de todas partes llenaron la iglesia. La bandera nacional se colocó al pie del altar. Navarro, el general libertador, y su hermano Ignacio se sentaron al frente, rodeados de sus hombres. Durante la misa, al momento de la elevación, los soldados de Cristo presentaron armas, un saludo de respeto.

Durante la procesión –una afirmación pública de la fe por las calles del pueblo, con el Santísimo Sacramento a la cabeza, bajo un baldaquino, un dosel procesional– los feligreses cantaron un antiguo himno eucarístico mexicano:
¡Hostia! ¡Sol del amor! Tu luz inflama
el corazón de México leal;
el corazón del pueblo que te ama,
el corazón de un pueblo que te aclama
En tu paso, en tu paso triunfal.
A continuación, Navarro se concentró en la toma de Tepalcatepec, donde esperaba reponer sus fondos de guerra.

La Tierra Caliente estaba controlada por dos bandidos: Serapio “Guarachudo” Cifuentes y “El Perro” Ibáñez, quienes no respetaban a nadie, con una sola excepción: el párroco. Durante una reunión concertada entre los dos bandidos y Navarro en un rancho cerca de Las Ánimas, ambos acordaron seguir y someterse a sus órdenes.

Para atacar Tepalcatepec, Navarro contaba con 200 soldados; los dos forajidos contaban con 200; y un ranchero local de Coalcomán, el coronel Ezequiel Mendoza Barragán (1893-?), contaba con 100 rancheros listos para unirse en cualquier momento. En total: 500, en su mayoría hombres mal entrenados y mal armados, que se llenaban de inspiración espiritual.
   
Antes del amanecer del 2 de mayo de 1927, cientos de hombres se prepararon para el ataque a Tepalcatepec. Se arrodillaron y rezaron el rosario, con el Ave María y el Padre Nuestro sobrevolando la noche calurosa, quieta y oscura bajo la luna nueva que los ocultaba bajo su 0% de iluminación, perfecta para el asalto inminente. De pie, rezaron sus oraciones matutinas, recibieron la comunión espiritual, ofrecieron su día y sus vidas a Dios y pidieron la gracia del martirio. Cada hombre recibió dos listones, azul por el color de María, uno para sus sombreros y otro para la manga derecha de sus camisas blancas.

A falta de municiones contra una fuerza bien armada, el mejor plan era lanzar un ataque sorpresa para pillar al enemigo desprevenido. Al amanecer, los dos forajidos entraron en el pueblo de Tepalcatepec. Sorprendidos, lo encontraron, aparentemente, totalmente abandonado por sus habitantes. Mientras Serapio izaba una bandera y tomaba el Ayuntamiento, el resto de las tropas entró tranquilamente. Pero, alrededor del mediodía, los soldados calistas irrumpieron repentinamente en el pueblo, atacando por todos lados. Abrumados, los cristeros huyeron.

Después de retirarse y reagruparse, tomaron más tarde la ciudad de Chinicuila.

Y entonces Navarro reunió a sus tropas para atacar de nuevo Tepalcatepec. El 29 de mayo, se produjeron combates calle por calle, esquina por esquina, casa por casa, hasta llegar a la iglesia. Durante tres días, intercambiaron disparos hasta que rompieron el asedio de las tropas federales y agraristas y tomaron la ciudad, triunfantes tras una humillante derrota.

Desde allí, Navarro y sus hombres marcharon mes tras mes, librando batallas, aldea tras aldea. En la vida nómada, sin comodidades y con pocos alimentos, salvo arroz y alguna que otra morisqueta, la vida era difícil y solitaria.

Después de meses de no recibir un paquete, ni una carta, ni siquiera una postal de su esposa debido a sus constantes traslados de un campo de tránsito a otro, Navarro recibió un paquete, el 15 de septiembre de 1927. Solo después de ofrecer su regalo sin abrir al pie del altar, desdobló suavemente y con amor las hojas de papel y leyó cómo su hijo menor, Rafael, había muerto en los brazos de su madre, quien tuvo que vender su último ternero, solo para enterrarlo.

Afligido, inmediatamente escribió a su esposa: “El alma que el Señor nos había prestado y confiado a nuestro cuidado por un corto tiempo, ya la ha recogido de nosotros para hacerla partícipe de su propia infinita felicidad para siempre”.

Mientras marchaba por el terreno accidentado de pueblo en pueblo, de batalla en batalla, solía expresar su dolor con su hermosa voz, cantando rancheras de su tierra natal. Su favorita era Las Cuatro Milpas:
Cuatro milpas tan solo han quedado
del ranchito que era mío, ay, ay, ay, ay,
de aquella casita tan blanca y bonita
lo triste que está.
La letra retrataba la devastadora devastación causada por la Revolución. La pieza de 1926, triste y melancólica, compuesta por Belisario de Jesús García de la Garza (1894-1952), antiguo soldado carrancista, retrataba la desolación del campo, una fiel representación de la vida en México en medio de la desolación.

Y entonces, otro terremoto político: el asesinato de Obregón, el 17 de julio de 1928, poco después de su reelección presidencial tras los cuatro años de Calles en el cargo. Aunque el régimen atribuyó el asesinato a los Cristeros, el rumor de que Calles había ordenado el atentado no se extinguió.

Semanas después, Navarro se enteró de que tropas calistas –al mando del general Rodrigo M. Quevedo Moreno (1889-1967)– se dirigían hacia su dirección.

9 de agosto de 1928. El primer combate. Navarro con solo 13 hombres.

El día siguiente, 10 de agosto, resultó un día ominoso porque era la fiesta de San Lorenzo (225-258), un diácono católico martirizado después de que el emperador Valeriano (nacido Publio Licinio Valeriano, c. 199-c. 264) ordenara la ejecución inmediata de todo el clero: obispos, sacerdotes y diáconos.

Tras comulgar y ofrecer su día y su vida a Dios alrededor de las siete de la mañana, los hombres se enfrentaron con los callistas en el Cerro de las Higuerillas, cerca de Pihuanto, Jalisco. Rodeado por el enemigo, Navarro continuó combatiendo a corta distancia. A su lado, su hermano Ignacio, su ayudante Alejandro Larios, el mayor Filiberto Calvario y Bernardino González.

“¡Adelante!”, gritó. Era su grito de batalla favorito. “¡Adelante!”.

Se oyó un disparo. Navarro tropezó y perdió el equilibrio. “¡Mi general está herido!”, gritó Larios, agarrando a Navarro de un brazo. González agarró el otro, mientras Calvario seguía disparando contra los calistas, manteniéndolos a raya.

Con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante, se tambaleó con dificultad hasta que sus hombres lograron depositarlo en el suelo desnudo, detrás de una roca, al descubierto.

“¿Dónde estás herido?”, preguntó Ignacio, arrodillándose.

La frente de Navarro, cubierta de sudor. En sus labios, una sonrisa de inmensa alegría. Con ambas manos, levantó su abrigo empapado en sangre, dejando al descubierto el agujero de bala, justo encima de su corazón.

“Hermano de mi alma”, dijo Ignacio besando dos veces la frente del moribundo, pensando en su madre y en la mujer y los hijos de su hermano.

“Adelante. Sigue adelante”, susurró Luis, animando a su hermano a aceptar su destino eterno, el mismo que le esperaba ocho meses después, el 3 de abril de 1929.

Ignacio regresó a la lucha. Minutos después, vio a su hermano herido cojeando colina abajo.

“¡Ahí va alguien muy bien vestido!”, gritó un callista, alzando su arma y disparando a Navarro, quien se desplomó en el suelo y rodó colina abajo. Al pie, su cuerpo inerte quedó inmóvil.

Un vengativo Larios apuntó con su arma y disparó al homicida, matándolo.

Incapaces de alcanzar a su general hasta que el enemigo se retiró, Ignacio y Larios corrieron hacia Navarro y recogieron su cuerpo sin vida, con un beatífico brillo de felicidad en los labios y en el rostro.

Tenía 31 años.

Siempre leales, sus hombres llamaron al padre Octaviano Marino y llevaron a su líder martirizado, el Primer Cristero, desde la violencia del campo de batalla hasta su campamento en el pequeño valle de Cristo Rey, cantando el “Te Deum”, un himno de alabanza a Dios. Establecieron una Guardia de Honor para mantener la vigilia nocturna, un rito previo al entierro y posterior a la muerte.

Antes de la celebración de la misa funeral y el entierro, acompañados por la guardia fúnebre, Ignacio despojó con reverencia las ropas ensangrentadas de su hermano, reliquias de su santa muerte. Entre las pertenencias del difunto, se encontraba una billetera.

Escondido en el interior, una pequeña nota, escrita muchos años antes, durante el retiro de San Ignacio, con un mensaje sencillo y sentido: “Dios mío, que yo sea un mártir”.
  
REFERENCIAS
Se extrajeron datos y datos misceláneos de lo siguiente:
  • “Antagonistic Narcissism and Psychopathic Tendencies” (Narcisismo antagónico y tendencias psicópatas), por Eric Dolan.
  • “Apocalypse et Revolution au Mexique: La Guerre des Cristeros (1926-1929)” (Apocalipsis y Revolución en Méjico: La Guerra de los Cristeros (1926-1929)), por Jean Meyer.
  • “El Zar Negro Plutarco Elías Calles, Dictador Bolchevique de México”, traducido del español de Francisco Gómez del Rey y Hernán Díaz por el p. John Moclair.
  • “Boceto de un Gran Carácter: Luis Navarro Origel”, por Editorial Libertad.
  • “Bomb Exploded in Home of Mexican Archbishop” (Explotó bomba en residencia de arzobispo mejicano), por Associated Press.
  • “Congressional Record: Proceedings and Debates of the First Session of the Seventy-Fourth Congress of the United States, Volume 79 – Part 2, January 30, 1935, to February 20, 1935” (Registro de la Cámara de Representantes: Actas y Debates de la Primera Sesión del Septuagésimo Cuarto Congreso de los Estados Unidos, Volumen 79 – Parte 2, 30 de enero de 1935 al 20 de febrero de 1935).
  • “Experiences and Observations of an American Consular Officer During the Recent Mexican Revolutions” (Experiencias y observaciones de un funcionario consular estadounidense durante las recientes revoluciones mejicanas), por Will. B. Davis.
  • “Datos históricos de los Elías”, por Rosa Albina Garavito Elías.
  • “Luis Navarro Origel: El Primer Cristero”, por Martin Chowell (posible seudónimo de Alfonso Trueba Olivares).
  • “Marxismo y anarquismo en la formación del Partido Comunista Mexicano, 1910-19”, por Barry Carr.
  • “México Rojo: Un reinado de terror en Estados Unidos”, por el capitán Francis McCullagh.
  • “Justicia retributiva en México”, por Adolphe de Castro.
  • “Roberto Haberman falleció a los 79 años; fundador de la Unidad Laboral Mexicana”, especial para el New York Times, 5 de marzo de 1962.
  • “Cartas de Rosalie Evans desde México”, con comentarios de Daisy Caden Pettus.

Theresa Marie Moreau, periodista premiada, es autora de Martyrs in Red China; An Unbelievable Life: 29 Years in Laogai (Mártires en la China roja; Una vida increíble: 29 años en el Laogai); Misery & Virtue (Miseria y virtud); y Blood of the Martyrs: Trappist Monks in Communist China (La sangre de los mártires: Monjes trapenses en la China comunista).

sábado, 9 de agosto de 2025

POLÍTICO HINDÚ OFRECE RECOMPENSA POR ATACAR A LOS CRISTIANOS (Y BLASFEMA CONTRA JESÚS)


El diputado de la Asamblea Legislativa del estado de Majarashtra (India) Gopichand Kundalik Padalkar (foto) está bajo investigación por ofrecer grandes recompensas en efectivo por los ataques violentos contra misioneros y líderes cristianos, informó The Hindustan Times.

El Tribunal Superior de Bombay abrió mediante la figura de Litigio de Interés Público un expedienten contra Padalkar (perteneciente al Partido Popular Indio del primer ministro Narendra Modi) en virtud de los artículos 153A (promoción de la enemistad entre grupos), 196 (promoción de la enemistad basada en la religión, etc.), 351 (intimidación criminal), 74 (agresión contra las mujeres) 352 (violación intencionada de la paz) y otras disposiciones pertinentes por «discursos provocadores que constituyen una grave amenaza para la armonía comunitaria, el orden público y la ética laica consagrada en la Constitución india».

Padalkar llamó a los misioneros cristianos "pitones" y dijo que se deberían usar excavadoras para aplastarlos. Christian Today informó que él hizo los comentarios incendiarios durante una marcha con antorchas en el área de Sangli y Kupwad el 17 de junio, donde vinculó el suicidio en la aldea de Jalna de Rutuja Rajge, una mujer casada de 28 años y con cuatro meses de gestación, con las “conversiones religiosas forzadas”.

«Si alguien hace conversiones, y si nuestra gente hace “sairat” [सैराट (“Salvaje” en maratí), refiriéndose a una película de 2016 donde se aborda el tema de los “delitos de honor”, N. del E.] a esa persona, yo mismo le daré 11 lakh [1’100.000 rupias]», dijo Padalkar, para luego burlarse de las creencias cristianas. «Si Jesús realmente puede hacer milagros, [como] que me destituya de mi cargo, entonces les escucharé. Pero él no hace nada. Entonces, ¿por qué todas estas protestas?».

La Conferencia de Obispos Católicos de la India denunció los comentarios como una clara incitación a la violencia motivada por la religión y enfatizó que violan el nuevo Código penal de la India aprobado en 2023 y que sustituyó al ordenamiento que venía de la época colonial.

La Comisión Nacional para las Minorías ha solicitado una investigación, que el gobierno de Maharashtra debe presentar antes del 17 de agosto.
   
Los comentarios se producen en un contexto de creciente violencia hindú contra la minoría cristiana de la India. De 2014 a 2025, los ataques violentos contra los cristianos y las iglesias cristianas en la India han aumentado un 555%, según el Foro Cristiano Unido.

Se registraron 834 ataques violentos en 2024 y 378 en la primera mitad de 2025.

En marzo de 2025, 20 cristianos tribales del distrito de Sukma en Chhattisgarh presentaron una petición detallando la violencia y la intimidación sistemáticas, pero el Tribunal Superior finalmente desestimó su caso.

El miércoles por la noche, una turba de 70 activistas de la Brigada Bajrangbali (la rama juvenil del ultraderechista Consejo Mundial del Hinduísmo) atacó brutalmente a los presbíteros Lijo Nirappel y V Jojo, dos monjas y un catequista en Jaleswar (estado de Odisha). Estaban celebrando una eucaristía de aniversario para un feligrés fallecido dos años antes. El ataque se dio en medio de la controversia por el arresto de las religiosas Preethy Mary y Vandana Francis de Kerala acusadas falsamente de conversión forzada, luego de que las tres supuestas víctimas denunciaron a la Brigada Bajrangbali por forzarlas a hacer falsa denuncia.

En la India, las “leyes de conversión” heredadas del Raj británico se usan para castigar a los cristianos por evangelizar o por profesar públicamente su fe.

PAROLIN: «SI NO CEDEMOS EN EL VALLE, LO PERDEREMOS TODO»


El eurodiputado español del partido VOX Hermann Leopold Tertsch y del Valle-Lersundi hizo pública la carta que enviara el cardenal secretario de Estado del Vaticano Pietro Parolin Miotti al diputado rumano Mihail Neamțu, teólogo y presidente de la Comisión de Cultura del Parlamento de Rumanía, que el pasado 25 de Marzo envió una nota de protesta por los planes del régimen de Pedro Sánchez Pérez-Castejón para la abadía del Valle de los Caídos, con el apoyo de la Conferencia Episcopal Española.

Neamțu, que pertenece a la Iglesia Ortodoxa de Rumanía, había manifestado en su carta al embajador español José Antonio Hernández Pérez-Solorzano tener “profunda preocupación” por el posible intento de destrucción del Valle:
  

TRADUCCIÓN
  
Parlamento Rumano
Cámara de Diputados
   
Comisión de Cultura, arte y medios masivos

25 de marzo de 2025
Bucarest, Fiesta de la Anunciación

Su Excelencia, Sr. José Antonio Hernández Pérez-Solorzano,

Recientemente nos hemos enterado de que Santiago Cantera, Prior de la Abadía de la Santa Cruz en el Valle de los Caídos, ha sido relevado de sus deberes por el Abad de Solesmes, Geoffroy Kemlin, al vencimiento de su mandato. Durante el nombramiento de Alfredo Maroto como sucesor que sigue la Regla de San Benito, el contexto lo deja claro: esto es parte de una campaña más amplia de desacralización, coincidiendo con la “redefinición" ideológica del gobierno español del Valle, ahora rebautizado como Cuelgamuros, bajo la Ley de la Memoria Democrática.

No nos engañemos. Esto no es limpieza administrativa. Es un acto político, parte de una revolución cultural diseñada para borrar la memoria cristiana de Europa. Los monjes benedictinos, hombres de paz y oración, ahora se enfrentan a la presión para abandonar la Abadía por completo a finales de 2025.

Este es un lugar de profundo significado personal. El Valle es un espacio sagrado, consagrado a la reconciliación y al recuerdo. Desplazar a los monjes no es solo interrumpir una tradición de adoración.

Como Presidente de la Comisión de Cultura del Parlamento Rumano, insto a la Santa Sede y a todas las personas de buena voluntad a resistir esta descristianización del espacio público, finamente calificada como progreso. La basílica no debe ser desacralizada. Los monjes no deben ser expulsados. Y Europa no debe olvidar quién es ella.

Fielmente,

(Fdo.) Dr. Mihail Neamțu
Presidente, Comité de Cultura
Cámara de Diputados
Parlamento Rumano
   
Comisión de Cultura, arte y medios masivos
Teléfono: 021/4141140; Fax: 021/ 314 29 13 Correo electrónico: cp10@cdep.ro
  
Parolin le respondió ayer 8 de Agosto, diciendo que reconoce el valor religioso del Valle y asegura que «todo lo posible se está haciendo para preservarlo, incluida la continuidad de la presencia de la comunidad benedictina», pero que existe la necesidad de mantener «cierta flexibilidad» en el enfoque «para evitar el riesgo de perderlo todo».
  

TRADUCCIÓN
SECRETARÍA DE ESTADO
   
N. 5791/25/RS
Desde el Vaticano, 8 de agosto de 2025
   
Estimado señor:
   
Acuso recibo de su atenta carta del pasado 25 de marzo, en la que expresó una profunda preocupación en nombre del Parlamento de Rumanía respecto a la Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos en España.
   
Quisiera agradecerle por escribir y asegurarle que, siendo plenamente consciente del valor religioso del mencionado complejo monumental, se está haciendo todo lo posible para preservarlo, incluida la continuidad de la presencia de la comunidad benedictina. Sin embargo, debe mantenerse cierta flexibilidad en el enfoque adoptado, a fin de evitar el riesgo de perderlo todo allí.
  
Con mis mejores deseos, aprovecho esta oportunidad para transmitirle mi más cordial saludo.
   
(Fdo.) Pietro Card. Parolin
Secretario de Estado
   
_______________________________
Honorable Dr. MIHAIL NEAMȚU
Presidente de la Comisión de Cultura
Cámara de Diputados
Parlamento de Rumanía
  
[Correo personal]
cp10@cdep.ro
Algunos llamarán a esto prudencia. En bíblico, se llama TIBIEZA, y a los tibios Dios los vomitará de su boca. Y cuando eso pase, lo habrán perdido TODO.

FALLECIÓ EL OBISPÓN MÁS VIEJO DE ARGENTINA


A las 19:00h (hora local) de ayer 8 de Agosto de 2025, falleció a la edad de 99 años Estanislao Esteban/Stanislav Stjepan Karlić Mavrič, el obispón argentino más antiguo y el segundo cardenal de más edad en el mundo después del italiano Angelo Acerbi. Tres meses antes, había sufrido una descompensación cardíaca, por lo que fue operado para implantarle un marcapasos.
  
Estanislao Esteban nació el 7 de Febrero de 1926 en Oliva (Córdoba), segundo de los hijos y primero nacido en Argentina del matrimonio croata Iván Karlić y Milka Mavrič Zapzurunić, un matrimonio croata. Una hermana, Milka, fue religiosa de la Congregación de la Virgen Niña; la otra, Catalina, se casó; su hermano mayor Juan/Iván murió en Croacia.
   
Ingresó al Seminario Nuestra Señora de Loreto de Córdoba en 1947 luego de abandonar la carrera de Derecho en la Universidad Nacional de Córdoba, y fue ordenado sacerdote en Roma el 8 de Diciembre de 1954 por Zenobio Lorenzo Guilland, primer arzobispo de Paraná. Posteriormente hasta 1963 fue profesor en el Seminario, y en 1965 se doctoró de Teología en la Gregoriana de Roma, donde había hecho sus estudios como seminarista.

El 6 de Junio fue nombrado obispón titular de Castro Valentano (diócesis suprimida en la Toscana italiana tras ser destruida la ciudad en 1649) y auxiliar de la archidiócesis Córdoba, siendo instalado el 15 Agosto de 1977 por el cardenal Raúl Francisco Primatesta Sambucetti. El 19 de Enero de 1983 Juan Pablo II Wojtyła lo nombró arzobispón coadjutor y administrador sede plena de la archidiócesis de Paraná para suceder a Adolfo Servando Tortolo, quien murió tres años después.

Como protegido de Primatesta, destruyó el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo (en aquel tiempo un fortín tradicionalista en Argentina), cuyos formadores recalaron en la diócesis San Rafael, siendo la base del Instituto del Verbo Encarnado fundado por Carlos Miguel Buela. Posteriormente, entre 1986 y 1992, fue miembro de la comisión encabezada por el cardenal Ratzinger que redactó el Catecismo de la Iglesia Católica.

En 1987 fue elegido segundo vicepresidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), primer vicepresidente en 1990 (en su vicepresidencia fue orador en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo, República Dominicana, en el año 1992); posteriormente asumió la presidencia en 1996 y fue reelegido para otro trienio en 1999 (y en ese rol fue designado secretario secretario especial para la I Asamblea Especial para América del Sínodo de los Obispos de 1997 y miembro de la Comisión pos-sinodal).

Presentó renuncia a la archidiócesis por límite de edad en 2001, la  cual le fue aceptada el 29 de Abril de 2003 siendo remplazado por Mario Luis Bautista Maulión; y en 2007 fue creado cardenal presbítero de Santa María Dolorosa de Plaza Buenos Aires (la iglesia nacional argentina en Roma), remplazando así a su mentor Primatesta fallecido el año anterior. En 2005, ingresó a la Orden de San Agustín, aunque continuó residiendo en el monasterio de las Hermanas Benedictinas “Nuestra Señora del Paraná” en Aldea María Luisa, donde simulaba el servicio Novus Ordo diariamente.
   
Karlić fue salpicado en 2012 cuando emergió el caso del presbítero Justo José Ilarraz Dietz (instalado en 1983), nombrado por Karlić como Prefecto de Disciplina y Ecónomo del seminario, desempeñándose en el cargo una década. En 1995, mientras Ilarraz estudiaba la especialidad en Misionología, emergieron las primeras denuncias por abuso de menores, por lo que su envío a Roma significó que Karlic lo desterró de la diócesis. Karlić declaró en sede judicial que en Roma, Ilarraz (condenado en 2018 a 25 años de prisión y laicizado en 2024) reconoció sus crímenes y pidió perdón, versión que fue desmentida por él ante la jueza Susana María Paola Firpo, por lo que Karlić estuvo al borde de juicio por encubrimiento, porque fue vértice de la estructura que conoció y ocultó sus crímenes.
  
Karlić fue sacerdote válido, lo cual agravó su apostasía a la secta deuterovaticana, donde ejerció y causó escándalo por tantos años.

viernes, 8 de agosto de 2025

MINISTRA PROTESTANTE “CONCELEBRANDO” EN LA SANTA CASA LAURETANA


El pasado 28 de Julio, durante la procesión de entrada el servicio Novus Ordo por el Jubileo de la Juventud de las Marcas (y mandato de la peregrinación al ídem de Roma) en la Basílica de la Santa Casa de Loreto presidido por el arzobispón de Pesaro-Urbino-Urbania-San Ángel en Vado y secretario general de la Conferencia Episcopal Regional de las Marcas, el focolar Sandro Salvucci, se vio a una mujer entre los presbíteros, informó La Nuova Bussola Quotidiana antier 6 de Agosto.
   
  
Según los relatos de los testigos, la “ministra” (que se presume sea luterana o anglicana) estuvo detrás de los diáconos (min. 5:50), permaneció de pie en el presbiterio durante el servicio (min. 10:45) y extendió la mano durante la “plegaria eucarística” para imitar la concelebración (min. 50:02).
  

Salvo la comunión, esto fue idéntico a la presencia de la “presbítera” de la Iglesia Episcopaliana Anglicana de Brasil Vivian Schwanke De Oliveira “concelebrando” en el servicio Novus Ordo de instalación de Odelir José Magri Abatti MCCJ como primer arzobispón de Chapecó (Brasil) el pasado domingo 9 de Febrero.
  
Pero no te preocupes ni angusties en tu corazón, ¡oh amigo neocón, pseudotradi, pentito –para ti, Luisella Scrosati de La Nuova Bussola Quotidiana– o seguidor/defensor/condonador de “La Tesis”!, ante este acto de communicátio in sacris (que en el canon 1381 wojtiliano –anteriormente 1365 ídem– y el art. 3.º § 1 num. 4.º de las Normas para delitos reservados del Dicasterio para la Doctrina de la Fe es un delito grave, PEEEERO solo perseguido y sancionado si lo comete un presbítero común y corriente, porque de obispón para arriba no pasa nada), porque TODO ESTÁ BIEN: Tu “Papa León” promueve con discursos azucarados y cursis la visión de la Eucaristía como un encuentro, la comunión eclesial como una convergencia y la esperanza como un optimismo genérico; el sin carácter Montini es elogiado como «el mayor Papa del siglo XX» (ni siquiera el “magno” campechano Juan Pablo); y un cardenal Kurt Koch Bühlmann en modo horas extra diciendo «Quizá León podría dar apertura a la “forma extraordinaria”, pero no he hablado con él». Ahora te toca mover la cola en señal de gratitud, y tirarnos a morder porque te decimos que los huesos doctrinales están enterrados en el patio trasero.

EL VIEJO Y NUEVO ISRAEL (COMENTARIO A ROMANOS XI, 29)

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
  

Uno de los versos bíblicos preferidos por aquellos que han escrito el documento conciliar “Nostra Ætáte”, por aquellos que adulan a los hermanos mayores, por aquellos que pontifican de viejas alianzas aún válidas y nunca revocadas, por aquellos que más o menos conscientemente adhieren a la antigua herejía de los judaizantes [1], contra quienes combatió arduamente San Pablo, es un pasaje en el cual el mismo Apóstol afirma respecto a los judíos: «Los dones y la vocación de Dios son irrevocables» (Rom. XI, 29).
  
¿Pero es posible fundar los errores anteriores en este verso y en general, en las enseñanzas de San Pablo? La respuesta va de entrada: ¡no!
  
Un no, que demostramos recurriendo al comentario a la Carta a los Romanos hecho por el P. Mtro. Marco Sales Cravero OP, Maestro del Sagrado Palacio Apostólico bajo Pío XI [2].
    
El verso en cuestión es la conclusión de un discurso que San Pablo inicia en el capítulo IX de la epístola, cuando comienza a hablar de la culpabilidad y de la reprobación de Israel en razón del rechazo de Jesús, hasta su asesinato [3]. E indaga este misterio en relación a la elección de los paganos por todo el capítulo X.
    
Y llegamos al capítulo XI.
    
El Doctor de las Naciones, reivindicando ser al mismo tiempo «israelita, del linaje de Abrahán y de la tribu de Benjamín» (XI, 1) y recordando cómo Dios había prometido a Elías, que se lamentaba de haber quedado solo en la fidelidad a la Alianza, haber ya reservado por gracia a siete mil fieles, aclara que la reprobación del pueblo judaico es parcial. Comenta el p. Sales:
«Lo que sucede a Elías es prueba de que la reprobación de Israel no es universal. Parecía entonces que todo el pueblo hubiese caído en la idolatría, y el profeta, que creía haber quedado solo en adorar a Dios, sabiéndose cercano a la muerte, pensaba que todo el pueblo de Dios estaba para ser destruudo. Pero Dios le reveló que se había reservado cierto número de fieles. Así también ahora, aunque parezca que Israel esté reprobado, no hay duda que algunos israelitas serán salvos» [4].
Con todo, el Apóstol aclara que «Israel que buscaba la justicia, mas no por la fe, no la ha hallado» (XI, 7), queriendo decir con la palabra Israel «Israel, (como nación) en su gran mayoría» [5].

Sobre esta mayoría de hebreos pesa la reprobación, una reprobación que también es providencial en cuanto «su caída ha venido a ser una ocasión de salud para los gentiles… el haber sido ellos desechados ha sido ocasión de la reconciliación del mundo» (XI, 11, 15).
  
Vale decir:
«El Apóstol explica el designio de Dios en la obstinación de los judíos. Su delito (παράπτωμα = caída), o sea, la obcecación de los judíos al no querer recomocer a Jesucristo, es salud, o sea, fue ocasión de salvación para los gentiles. En realidad, el Evangelio debía ser anunciado primariamente a los judíos (Matth. XXI, 43 y ss.), y estos debían haber entrado los primeros en el reino de Dios. Así como, sin embargo los judíos no quisieron escuchar la predicación del Evangelio, los Apóstoles se volvieron a los paganos, los cuales acogieron gozosos su palabra y se convirtieron, y por esto fueron subrogados a los hebreos… Su rechazo (ἀποβολή = abandonar, exclusión, etc.), o sea… la reprobación de los judíos, o su exclusión del reino de Dios, fue ocasión de la reconciliación de los paganos» [6].
En esta providencialidad está comprendida también la temporaneidad de la reprobación de Israel, puesto que San Pablo habla del futuro “recibimiento” en el reino de Dios del cual fue excluido [7]. De hecho, dice:
«Por tanto, no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio (a fin de que no tengáis sentimientos presuntuosos de vosotros mismos) y es, que una parte de Israel ha caído en la obcecación, hasta tanto que la plenitud de las naciones haya entrado en la Iglesia, entonces se salvará todo Israel, según está escrito: “Saldrá de Sión el Libertador o Salvador, que desterrará de Jacob la impiedad; y entonces tendrá efecto la alianza que he hecho con ellos, habiendo yo borrado sus pecados”» (XI, 25-27; cf. Isa. LIX, 20).
Explica nuestro intérprete:
«No quiero que. El Apóstol usa frecuentemente esta fórmula, cuando quiere dar una enseñanza de gran importancia (I, 13; I Cor. X, 1; XII, 1, etc.). Sea desconocido para vosotros, cristianos gentiles. Este misterio. La palabra μυστήριον en los escritores profanos significa una cosa escondida, que no se debe manifestar, mas en el Nuevo Testamento significa una verdad, que el intelecto humano no puede conocer naturalmente, sino solo por divina revelación. Luego el nombre de misterio es frecuentemente usado para significar los consejos de Dios en la redención del mundo por medio de Jesucristo (Matth. XIII, 11; Rom. XVI, 25; I Cor. II, 7, etc.), o para indicar ciertas verdades divinas más difíciles de comprenderse (I Cor. II, 13), o incluso simplemente para significar un punto de doctrina revelada, p. ej., la futura gloriosa resurrección de los muertos (I Cor. XV, 51), el simbolismo del matrimonio cristiano (Efes. V, 25-32), etc. Aquí significa la gran verdad revelada a San Pablo, esto es la conversión masiva de los judíos al cristianismo, que sucederá después de la conversión de los gentiles. A fin de que no os juzguéis sabios (Prov, III, 7). El Apóstol desvela este misterio, a fin que los gentiles no se ensoberbezcan, como si fuesen llamados por su propio mérito, y no desprecien a los judíos como indignos precisamente de la salvación. El endurecimiento u obcecación (en griego πώρωσις). De una parte, etc. No todos los israelitas quedaron incrédulos, sino que algunos de ellos se convirtieron. Aun la obcecación de aquellos que quedaron incrédulos no durará siempre, sino que durará solo hasta la plenitud de las naciones, esto es, la totalidad de los paganos, haya entrado en la Iglesia (Cf. Matt. XXIV, 14; Marc. XIII, 10). Dios entonces en sus designios ha llamado una parte de Israel a la fe, la incredulidad de la otra parte ha ocasionado la conversión de los gentiles, y la conversión de los gentiles a su tiempo (Luc. XXI, 24) será seguida de la conversión en masa de los judíos. Y entonces se salvará todo Israel. Entonces Israel tendrá parte en la redención mesiánica, y abrazará la fe. Aquí se habla del pueblo israelita en el sentido real y no en el sentido espiritual. Asimismo la totalidad, a la cual se refiere esta palabra, en este y en el verso precedente, es una totalidad moral y no absoluta» [8].
Y he aquí que se llega a la afirmación de la cual hemos partido:
«Es verdad que en orden a la buena nueva, son enemigos de Dios por ocasión de vosotros; mas con respecto a la elección de Dios, son muy amados por causa de sus padres los patriarcas. Pues los dones y vocación de Dios son inmutables. Pues así como en otro tiempo vosotros no creíais en Dios, y al presente habéis alcanzado misericordia por ocasión de la incredulidad de los judíos; así también los judíos están ahora sumergidos en la incredulidad para dar lugar a la misericordia que vosotros habéis alcanzado, a fin de que a su tiempo consigan también ellos misericordia. El hecho es que Dios permitió que todas las gentes quedasen envueltas en la incredulidad, para ejercitar su misericordia con todos» (XI, 28-32).
El p. Sales nos ofrece este comentario:
«La incredulidad presente de los judíos no impedirá la realización de esta promesa. En realidad los judíos, considerados respecto al Evangelio, o sea, considerados en cuanto rechazan el Evangelio, que es el único medio de salvación instituido por Dios, son enemigos (gr. ἐχθροί = odiosos), esto es, en odio a Dios, y por tanto severamente castigados por él y excluidos de la heredad mesiánica, porque no quieren sujetarse a él. Por ocasión de vosotros, esto es, en provecho vuestro, ¡oh gentiles!, porque su incredulidad ha ocasionado vuestro llamado a la fe (vv. 11, 12, 15). Esto no obstante, respecto a la elección, esto es, al hecho ee que fueron elegidos de entre todos los pueblos para ser los depositarios y custodios de la revelación y de las promesas, son muy amados de Dios (gr. ἀγαπητοί = queridos) por razón de sus padres Abrahán, Isaac, etc., que fueron amados de Dios, y de quienes ellos descienden (Cf. V. 16 y IX, 4). Dios por esto no abandonará a su pueblo, enriquecido de tantos beneficios y de tantos privilegios, sino que un día tendrá misericordia de él, y lo convertirá en masa a la fe. La verdadera razón es porque los dones (τὰ χαρίσματα) y la vocación (ἡ κλῆσις) de Dios no están sujetos a arrepentimiento (ἀμεταμέλητα). Probablemente el Apóstol no anuncia aquí una norma general de la Providencia de Dios, sino que habla simplemente de aquellos dones o privilegios que Dios concedió a Israel (IX, 4-5), el primero de los cuales es la vocación a la dignidad de hijo y de pueblo de Dios (IX, 4). El Apóstol menciona en modo especial la vocación no solo porque es el primer privilegio, pero porque contiene todos los otros. Estos dones no están sujetos a arrepentimiento, porque Dios se ha obligado con juramento para con los patriarcas (Deut. VII, 6 e ss.), y luego, aunque por su infidelidad, Israel sea ahora rechazado, a fin que entretanto los gentiles entren en la Iglesia, Dios no olvidará su promesa (III, 3), y un día lo convertirá, y hará ver que Él no ha abandonado a su pueblo. Confirma cuanto ha dicho con un argumento deducido de la misericordia, que Dios ha usado hacia los mismos gentiles» [9].
De esta exégesis deucimos que es deber de todo católico orar (como hace la Iglesia en las grandes oraciones del Viernes Santo) a fin que los hebreos reconozcan a Jesús Nazareno como su Mesías y su Dios, y entren en la Santa Iglesia Apostolica Romana que es el único y verdadero “Israel de Dios” (Gál. VI, 16):
«Omnípotens sempitérne Deus, qui étiam judáicam perfídiam a tua misericórdia non repéllis: exáudi preces nostras, quas pro illíus pópuli obcæcatióne deférimus; ut, ágnita veritátis tuæ luce, quæ Christus est, a suis ténebris eruántur. Per eúndem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti, Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. [Omnipotente y sempiterno Dios, que no excluyes de tu misericordia aun a los pérfidos judíos: oye los ruegos que te hacemos por la obstinada ceguedad de aquel pueblo, para que conociendo la luz de tu verdad que es Cristo, sean libertados de sus tinieblas. Por el mismo  Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos]» Amén.
  
NOTAS
[1] Ver Las distintas etapas de la revolución teológica judaico-cristiana.
[2] El padre Marco Sales Cravero (Sommariva Bosco, 2 de octubre de 1877 – 7 de junio de 1936), de la Orden de los Predicadores, y Maestro del Sacro Palacio Apostólico desde el 22 de octubre de 1925 hasta su muerte. Ordenado sacerdote el Domingo de Pascua del año 1900, fue profesor en Chieri, en el Pontificio Colegio “Angélicum” de Roma y en la Facultad de Teología de Friburgo en Suiza; y miembro de varias Congregaciones Romanas. Su nombre está ligado a la “Sagrada Biblia comentada”: publicó todo el Nuevo Testamento y buena parte del Antiguo. Su obra fue completada por el p. Giuseppe Girotti Proetto OP, que murió el 1 de abril de 1945 en el campo de Dachau prisionero de los alemanes (Girotti acuñó las frases “portadores de la palabra de Dios” y “hermanos mayores” para referirse a los judíos).
[4] Il Nuovo Testamento commentato dal p. Marco M. Sales O.P., Vol. II, Le Lettere degli Apostoli – L’Apocalisse (El Nuevo Testamento comentado por el P. Marco M. Sales OP, vol. II. Las Cartas de los Apóstoles – Apocalipsis). Turín, 1914, pág. 74, n. 2. 
[5] Ibid., pág. 75, n. 7.
[6] Ibid., págs. 75-76, nn. 11 y 15.
[7] De esta exclusión habla el mismo Jesús por ejemplo cuando dice: «los hijos del reino [los hebreos] serán echados fuera, a las tinieblas» (Matth. VIII, 11).
[8] Sales, op. cit., pá6. 78, nn. 25-26..
[9] Ibid., págs. 78-79, nn. 28-32.

GARCÍA MAGÁN DEFIENDE LA LIBERTAD RELIGIOSA... DE LOS MUSULMANES EN JUMILLA


El pleno del Ayuntamiento de Jumilla (Murcia) aprobó el 28 de Julio una modificación del artículo 12 del Reglamento de Uso y Funcionamiento de Instalaciones Deportivas municipales, en el sentido que «las instalaciones deportivas de titularidad municipal se destinarán únicamente a la práctica y promoción del deporte, salvo actividades organizadas directamente por el Ayuntamiento de Jumilla. En ningún caso para actividades culturales, sociales o religiosas ajenas al Ayuntamiento».
  
La nueva redacción fue aprobada por los votos del Partido Popular, que gobierna con mayoría relativa (diez escaños) mientras el Grupo Socialista (nueve escaños) y la coalición Izquierda Unida-Podemos-Alianza Verde (un solo escaño) votaron en contra; el representante de VOX se abstuvo aunque presentó la moción, que fue modificada por el PP.
  
A partir de esta modificación, se desató una polémica porque, en los últimos años la comunidad islámica local (1.500 de 27.263 habitantes que cuenta Jumilla) celebraba sus fiestas del fin del ayuno y la del sacrificio en el polideportivo municipal, previo pago de la correspondiente tasa al Ayuntamiento, y la prensa izquierdista (El País, La Sexta, Público y RTVE) lo presentó como una prohibición del culto público islámico por la demonizada “extrema derecha”.
   
Y como es habitual, la Conferencia Episcopal Española se compró el relato de izquierdista sacando el siguiente comunicado sin firma (se presume que es la de su portavoz el obispón auxiliar de Toledo Francisco César García Magán; aunque todos, de Omella a Munilla y de Cobo a Iceta, son la misma cosa):
«Buenas tardes,
   
En relación a la decisión del ayuntamiento de Jumilla nos unimos a la postura de la Comisión Islámica de España.
   
Las manifestaciones religiosas públicas, entendidas como libertad de culto, están amparadas por el derecho a la libertad religiosa, un derecho humano fundamental protegido por la Constitución española en su artículo 16.1: ‹Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley›.
   
Por tanto, la única intervención posible por parte de las autoridades públicas es la perturbación del orden público que estas celebraciones puedan causar. Esto debe ser valorado con objetividad por especialistas y con criterios técnicos para que no responda a una decisión arbitraria o ideológica. Las restricciones, si buscan proteger el bien común, se deben extender a cualquier tipo de manifestación que se realice en espacios públicos y no solo a las religiosas.
   
Por su parte la Declaración de los Derechos Humanos, en su artículo 18 afirma que ‹toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia›.
   
La limitación de estos derechos atenta contra los derechos fundamentales de cualquier ser humano, y no afecta solo a un grupo religioso, sino a todas las confesiones religiosas y también a los no creyentes. Hacer estas restricciones por motivos religiosos es una discriminación que no puede darse en sociedades democráticas».
El comunicado, además de caer en el ideologismo y de pasar del Evangelio y el Magisterio (aún de aquél del Vaticano II –Dignitátis Humánæ y Nostra Ætáte–, que es el único que conocen), olvida que la Constitución del 6 de Diciembre que tanto apoyaron en Añastro reconoce la libertad religiosa, sin más restricción que el orden y la convivencia pública (donde la tradición y el arraigo de las costumbres en un pueblo tienen un peso importante), así que, lejos de restringir en absoluto el culto, solo se regula el uso de un bien público.

Y sobre todo, está la proporcionalidad y reciprocidad simbólica: en España, el artículo 16 superior garantiza libertad religiosa y de culto a toda la población, mientras que en Arabia Saudita está prohibida (por la gobernante interpretación salafista wahhabí del islam suní) la construcción de iglesias e incluso tener una Biblia se castiga con la pena de muerte. O tan solo cruzando el Estrecho, el Código Penal de Marruecos (promulgado por el Decreto N.º 1-59-413 del 28 de Yumada al-Thani del 1382 A. H. / 26 de Noviembre de 1962) en su artículo 220 párrafo 2.º castiga con prisión de seis meses a tres años de prisión y multa de 200 a 500 dirhams marroquíes (21 a 53 dólares estadounidenses) el proselitismo a los musulmanes.

Pero bueno, si al obispón García Magán le preocupan sus hermanos musulmanes que se quedan sin sitio para sacrificar corderos, bien puede cederles con su sonrisa de bobalicón el Palacio Arzobispal de Toledo (o su propia oficina en Añastro, apéndice que es del diario El País), a cambio de organizar la procesión de la Virgen del Sagrario por las calles de Fez el próximo 15 de Agosto (¿a que no hay huevos?).

jueves, 7 de agosto de 2025

EL MUNDO MODERNO NO SERÁ ENCANTADOR COMO LOS MUNDOS PASADOS

«Cuesta trabajo imaginar que el mundo moderno pueda tener algún día el encanto de todo mundo pasado» (NICOLÁS GÓMEZ DÁVILA, Sucesivos escolios a un texto implícito, pág. 159).

MÁXIMAS DE SAN CAYETANO


  1. «Los ejercicios de piedad son medios necesarios para mantener en el corazón la Religión: pero la sustancia de la Religión es la conformidad de nuestra voluntad con la de Dios».
  2. «Todas las satisfacciones de esta vida engañan, porque no sacian sino que hinchan: Dios solo tiene las verdaderas consolaciones que llenan nuestro corazón».
  3. «El que piensa en su propia bajeza ante Dioa, es espontáneamente manso y paciente con el prójimo».
  4. «No quiera nadie entrometerse en lo que no es de su propio asunto: suficiente compromiso es el deber dar cuenta a Dios de sus propias obligaciones particulares».
  5. «Un cristiano, que vive olvidado de su patria que es el Cielo, es semejante a un viandante, que preso del vino no sabe hallar la vía necesaria para su camino».
  6. «El que más acaricia su propia vida y más se estima a sí mismo, siente más dl peso de la miseria humana».
  7. «Si estudiáramos con todo nuestro ingenio el agradar a Dios, Lo encontraremos siempre pronto a sostenernos en todas nuestras necesidades».
  8. «Debemos alegrarnos pensando que día tras día se avecina el fin de nuestra vida mortal, porque se avecina el principio de la eterna».
  9. «No nos paguemos de nosotros mismos en torno a nuestro provecho espiritual, porque Dios solo tiene en mano las gracias para nuestra eterna salud».
  10. «Contentarse de no estar en pecado mortal es el peligro más formidable para el alma, porque el más insidioso: y es pues una verdadera ofensa a la infinita caridad de Dios».
  11. «No suceda, que engañándonos mucho en la compasion de nuestro cuerpo, devengamos más crueles contra el alma».
  12. «Ante el enemigo infernal, considerémonos siempre como soldados bisoños, desarmados y vestidos de afectos mundanos; y lamenténonos que él no duerme».

PRESBÍTERO PASIONISTA MEJICANO ARRESTADO POR SOLICITACIÓN EN ESTADOS UNIDOS

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   

El presbítero pasionista mejicano Clemente de la Virgen Dolorosa Olvera Guerrero, de 47 años y vicario de la Iglesia de Santa Ana en Clayton (Carolina del Norte), fue arrestado y acusado de solicitar prostitución a un hombre de 20 años, según el Johnston County Report.
  
Durante una búsqueda no relacionada de un menor desaparecido alrededor de la 1:00h (hora local) del 4 de Agosto, un oficial de policía vio al joven (identificado como Ja’Quavis Brinson) y a otro hombre dentro de un vehículo en el estacionamiento de Santa Ana, en el bulevar Clayton (antigua Ruta urbana 70) Oeste de la autopista nacional 70. Este último (Olvera Guerrero) intentó huir a pie, pero fue prontamente arrestado y acusado de solicitar prostitución.
  
El presbítero (“instalado” el 2 de Junio de 2016 por el entonces obispón de Querétaro –actualmente arzobispón de Durango– Faustino Armendáriz Jiménez) supuestamente había arreglado un encuentro con el joven de 20 años a través de la aplicación de citas homosexuales Grindr.
  
Según los investigadores, este puede no haber sido el primer encuentro del presbítero de esta naturaleza en la propiedad de la iglesia.

Tras su arresto, Olvera Guerrero fue reseñado en el Centro de Detención del condado Johnston, y liberado tras pagar una fianza de 2.500 dólares. A Brinson le fue dada una fianza sin garantía por 10.000 dólares.
  
La Diócesis de Raleigh confirmó el arresto, y agregó que el presbítero había sido inmediatamente removido del ministerio. Sus facultades presbiterales han sido revocadas a la espera de una nueva revisión legal y canónica.
  
Perteneciente a la provincia pasionista de Cristo Rey (Méjico y República Dominicana) donde profesó como Clemente de la Virgen Dolorosa el 10 de Julio de 2010, Olvera Guerrero había sido designado vicario parroquial de Santa Ana en Clayton en 2023, después de cuatro años como párroco de Nuestra Señora del Rosario y ecónomo de la comunidad San Gabriel de la Dolorosa en la Colonia Antonio Barona de Cuernavaca (Méjico).