domingo, 9 de agosto de 2020

FALLECIÓ “Mons. HOZ Y MARTILLO”

    
A las 9:40h (hora local) de ayer 8 de Agosto de 2020, falleció en el hospital de Batatais (São Paulo, Brasil) Pedro Casaldáliga y Pla CMF, más conocido como “Mons. Hoz y Martillo”, tras sucumbir a una embolia pulmonar causada por una infección respiratoria.
   
Nacido el 16 de Febrero de 1928, Pedro Casaldáliga fue instalado “obispo” (o más jurídicamente, prelado territorial) de San Felix de Araguaia el 23 de Octubre de 1971, luego de tres años de establecer la misión claretiana en el estado de Mato Grosso. Por su activismo en favor de los indígenas y de los campesinos sin tierra, y por su adhesión a la Teología de la Liberación, fue conocido desde entonces con el apelativo de “Mons. Hoz y Martillo”, valiéndole amenazas de muerte en el territorio y una fuerte reprimenda de las Congregaciones para la Doctrina de la Fe y para lo Obispos en 1988 por sus prefectos Joseph Ratzinger y Bernardine Gantin, que ya habían sancionado a camaradas suyos como Leonardo Boff, Miguel D’Escoto, Jon Sobrino y otros muchos. Y como a todos ellos (salvo Boff, por demasiado heterodoxo, quizá), fue rehabilitado por Francisco Bergoglio, quien le tuvo como consultor para redactar su seudoencíclica Laudato sii.
  
Si bien él fue ordenado sacerdote católico válido con el Rito Romano Tradicional en Montjuïc el 31 de Mayo de 1952 por Abel Isidoro Antezana y Rojas CMF, arzobispo de La Paz (Bolivia), su desprecio por la institucionalidad eclesiástica se manifestó no solamente por rechazar la abjuración de errores que le fue propuesta, sino también por apoyar la “ordenación” de mujeres y la abolición del celibato, negarse a las visitas Ad límina a Roma en los años 80, y por emplear galletas y cachaza (ron fabricado con jugo fermentado de caña de azúcar, con un porcentaje de 38-48% de alcohol) para confeccionar la “eucaristía” con el inválido rito montini-bugniniano (echándole más leña al fuego) y remplazar la mitra, báculo y anillo pastoral por un sombrero de paja, bastón indígena y el anillo de tucum, símbolo de la opción “excluyente y exclusiva” por los pobres, el día de su instalación episcopal.
   
Contrario a lo que decía en un poema suyo:
«Yo moriré de pie, como los árboles.
Me matarán de pie. El sol, testigo mayor, imprimirá su lacre
sobre mi cuerpo doblemente ungido. De golpe, con la muerte
se hará verdad mi vida.
¡Por fin, habré amado!».
Casaldáliga murió de causas naturales, postrado en una cama de hospital, sin poder caminar y sin voz a causa del “hermano Párkinson” que lo aquejaba desde el 2003, pero sobre todo, habiendo manifestado con sus acciones y palabras que a él lo impulsaba el odio. Odio primero al Nacionalcatolicismo de su natal España, a la Iglesia y, en últimas, odio a las almas, porque en vez de llevar el Evangelio de Jesucristo a las almas, llevó las elucubraciones de Kissel Ysidor Mordechai Levy Pressburg alias “Karl Heinrich Marx”.
   
QUE SU ALMA ARDA EN EL INFIERNO POR TODA LA ETERNIDAD

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