domingo, 16 de agosto de 2020

NOVENA A LOS DOLORES INTERNOS DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Novena compuesta por la Madre María Encarnación Rosal, religiosa Bethlemita del Sagrado Corazón de Jesús, y publicada en San Juan de Pasto en 1900 como parte del Devocionario “Dolores Internos del Sagrado Corazón de Jesús”, con Imprimátur concedido por Mons. Ezequiel Moreno y Díaz OAR, Obispo de esa ciudad.
  
PIADOSA NOVENA A LOS DOLORES INTERNOS DEL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS
    
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, ante vuestro afligidísimo y herido Corazón, tenéis a la criatura más miserable, ingrata, desagradecida, rebelde e indigna de estar ante vuestra soberana presencia. Sí, Señor, aquí esta esta criminal criatura, a quien tantas gracias habéis concedido, mas vuestro tierno Corazón ha esperado tanto tiempo la vuelta de esta alma pródiga a las puertas de la casa de la misericordia. Ea pes, Señor, tenéis a vuestros pies llena de confusión y de vergüenza, toda manchada, llena de miseria y desfigurada, pero llena de confianza, y acogido a vuestro Sagrado Corazón, esperando que por el desamparo que el padeció en el Huerto de los Olivos, tengáis piedad de mi y de todos los que hacemos esta novena, en reconocimiento de vuestros internos dolores. Amén.
  
Rezar un Credo por la conversión de los pecadores.
   
DÍA PRIMERO
Corazón Sagrado de Jesús, humilde y lleno de dolores, atravesado con los dardos de mis ingratitudes e infidelidades, con que tantas veces os he ultrajado. Lleno de vergüenza, vengo a pediros el remedio de esta necesidad, que hoy oprime y aflige mi corazón: haced, Señor, que se cumpla vuestra santa voluntad en el trabajo en que me hallo, como en los aquí reunidos estamos haciendo esta novena, agradecidos por los dolores que por nosotros padeciste, cargando sobre Vos mismo en el enorme peso de nuestras iniquidades. Yo reconozco, Señor, y adoro vuestra generosidad, y os pido que no permitáis en adelante vuelva a ofenderos. Amén. (Hacer la peticiónPadre nuestro, Ave María y Gloria…
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Recibid Señor, estas pobres oraciones, que os dirijo en honra de vuestro amantísimo y Sagrado Corazón, y en reconocimiento de sus internos dolores. Recibídmelas, Señor por esos mismos dolores, y no me neguéis lo que por ellos os pido. Mirad, Señor, cuan atribulado se halla mi pobre corazón, pero si Vos así lo habéis ordenado, yo no deseo otra cosa sino conformarme a vuestras santas disposiciones. Muy vuestro es: limpiadlo y recibidlo en el vuestro, y no permitáis jamás salga de él, para que no vuelva a ofenderos. Amén.
   
ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Madre, la más afligida de todas las madres! Aquí tenéis a la criatura más necesitada. A vos Señora, acudo como refugio de pecadores, para que amparéis a esta alma, la más atribulada. Mirad, Señora, cuántas son mis necesidades: sed mi intercesora para con vuestro Divino Hijo y mi Señor, a fin de que me obtengáis el remedio de esta necesidad, y si no es su voluntad, ni la vuestra, alcanzadme a lo menos, cada día, más gusto y placer en el padecer, si esto es lo que más me conviene. Padezca yo, Señora, si es dable y posible, tanto cuanto padeció vuestro Santísimo Hijo en su Corazón, y vos en el vuestro, pues sois Madre y Maestra de Dolores. Padezca yo, con tal que cesen las injurias que los hombres hacen a vuestro Divino Hijo, que se conviertan todos los infieles, herejes y pecadores. También os pido por el Sumo Pontífice, por las necesidades de la Iglesia, por nuestro Prelado Metropolitano y por los sacerdotes que tanto amáis. Pido también por los hijos desobedientes, por las almas del Purgatorio, y en particular, Señora, por la conversión de (mencione a la persona por quien quiera orar). No permitáis, se pierda esta ni otra alma alguna: recordad que, al pie de la Cruz, en medio de los más grandes dolores, quedasteis por Madre nuestra. Amén.
   
Se concluye con una Salve por la conversión de los pecadores.
 
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
     
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, lleno de dolores, ¿Cuándo cesarán las ingratitudes de los hombres para con vuestra Majestad soberana? ¿todavía no se contentan con veros enclavado y desnudo en ese duro madero? ¿y porque estáis Señor, en tan lastimoso estado? ¿acaso tenéis algún delito vuestro que pagar? No, ciertamente: bien se que todos esos dolores os los hemos ocasionado con la multitud de nuestros pecados. Si, amabilísimo Jesús, nosotros somos los que hemos atravesado vuestro Sacratísimo Corazón, mas no permitáis que en adelante volvamos a caer en tan negra ingratitud. Venga, Señor, sobre nosotros la muerte, antes que tal desgracia nos suceda. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, afligido, pero siempre fino para con los hombres, esos hombres rebeldes y desagradecidos. Si, es tan grande vuestra fineza que no habéis arrojado fuego del Cielo que nos consuma, no, al contrario, cada momento nos prodigáis nuevas gracias, nos llamáis, nos convidáis, nos abrís las puertas de ese fino Corazón, para que entremos en él, y allí permanezcamos fuertes en la tentación, pero nosotros, Señor, todo lo despreciamos e ingratos, nos entregamos al pecado. No permitáis que en adelante volvamos a ofenderos, primero la muerte, antes que cometer otra ofensa contra ese fino Corazón. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, siempre amante para con los hombres, esos hombres siempre obstinados, siempre pérfidos, dignos solo de vuestras venganzas, y no de vuestros favores, pero vuestra inmensa misericordia no se cansa, sino pronta a recibiros, siempre nos llama, tocando a las puertas de nuestros corazones que errados y remachados con los cerrojos de la soberbia y amor propio no se abren a los amorosos golpes de su verdadero dueño. ¿Cómo, pues Señor, sufrís tantas ingratitudes, y no arrojáis a los abismos tan duros corazones? No permitáis que permanezcamos en tanta obstinación, ablandad estas duras piedras, hasta derretirlas y convertirlas en un purísimo amor hacia a Vos, y que nunca jamás vuelvan a ofender a tan amante Padre. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, traspasado con el duro golpe de una cruel lanza, formada con mis ofensas y resistencias a vuestra divina gracia. Abierta esta ya esa preciosa puerta, lleguemos a ella, pero lleguemos contritos y humillados para ser curados de tan canceradas y corrompidas llagas, entremos por la hermosa y preciosa puerta de la salud, allí no hay enfermedades, ni trabajos, corramos a embriagarnos con ese precioso vino, fabricado en las bodegas de un amor inmenso. ¡Oh Dios de bondad! ¡cuan indigno soy yo de llegar a esa divina puerta! No es para mí, yo merezco otra, Vos sabéis cual es. Conozco la gravedad de mis delitos, justo es que reciba la pena merecida, pero viva, recibid, Señor, mis deseos, mis pobres y tibias oraciones, y no permitáis, que en adelante vuelva a ofenderos. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón Sagrado de Jesús, resuelto enteramente a padecer todo género de crueldades por los hombres, incapaces siempre de sufrir nada por Vos, débiles para los trabajos y fuertes para el pecado, por un leve dolor que suframos, ¡tan grande es nuestra iniquidad! Os acusamos de injusto e ingrato, y nos parece que ya nada podemos, y despreciamos todo lo que nos mandáis para ofrecérnoslo. Es tan enorme nuestro atrevimiento, que queremos se nos conceda, aquello mismo con que vamos a ofenderos. Todo esto, Señor, lo sufre con admirable paciencia vuestro amantísimo Corazón. Nos espera, nos llama, y no quiere nuestra condenación. Nosotros insensatos y ciegos, la buscamos, mientras que Vos, en todas partes y en todos momentos, nos apartáis del fatal camino de perdición. Abrid, Señor, los ojos a esa multitud de desgraciados, y no ya mas dolores a vuestro dulcísimo Corazón. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, tan dispuesto y pronto a padecer por cada uno de los hombres, innumerables dolores, ¿Cómo pues, tendremos a ese fino Corazón tan adolorido y amargado? ¿Cómo sufrís tenernos ante vuestra vista, y prestáis oídos a nuestras suplicas, llegando a vuestra presencia en pecado, pudiendo tan fácilmente salir de este estado miserable corriendo a los pies de vuestros ministros, humildes y arrepentidos, a lavarnos de tantas y tan detestables abominaciones? Concedednos, Señor, por este medio, la gracia de quedar limpios y no volver a ocasionar nuevos dolores a vuestro Divino Corazón. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús, el más paciente. Conceded a estos pobrecitos esa preciosa paz y el don inestimable de la conformidad para que ninguna adversidad de la vida nos turbe ni inquiete, sino que estemos siempre dispuestos y preparados para tolerar todos los trabajos con que vuestra bondad se dignare visitarnos, como pruebas de vuestro amor, y permanezcamos en esta vida prontos para padecer, pero no a ofenderos, y así cesaran los dolores de vuestro pacientísimo Corazón. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición y Credo.
   
Corazón de Jesús Sacramentado, ¡hasta qué extremo ha llegado el exceso de vuestro amor hacia los hombres, de quedaros disfrazado y escondido en ese admirable Sacramento para ser nuestro consuelo en todos los trabajos de esta vida! ¿Y cuál es, Señor, nuestra correspondencia? El cometer mil desacatos e irreverencias escandalosas en vuestra casa, y el presentarnos a vuestra Divina Mesa manchados e inmundos a cometer horrendos sacrilegios. ¿no es esto el crimen mas enorme y el delito mas horrible? ¿Cómo sufrís tan negra perfidia y no arrojáis a esas almas al profundo abismo? Pero no, no lo hacéis así, sino que sufre vuestro amabilísimo Corazón tan profundas heridas, y nosotros ingratos, todo esto hacemos, y ciegos permanecemos encenegados en la iniquidad, siempre apegados a los engaños e ilusiones del mundo, no nos volvemos a ese Corazón abierto a llorar con lagrimas de sangre tan inauditos crímenes. De hoy en adelante, Señor, mudaremos de vida, recibid estos corazones, limpiadlos, para que sean dignas habitaciones vuestras, y de esta manera seremos felices aquí, y después por toda la eternidad. Amén.
  
Se hace la petición y se reza un Padre nuestro, Ave María y Gloria. Las demás oraciones se dirán todos los días.

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