sábado, 7 de noviembre de 2020

NOVENA EN HONOR A SANTA INÉS DE ASÍS

Novena dispuesta por el Padre José de la Purificación Sch. P., impresa por Eusebio Aguado en Madrid, año 1853.
   
DIRECCIÓN PARA HACERLA CON FRUTO.
Aunque los verdaderos devotos de esta estática virgen no necesitan esperar el día de su fiesta ni otro tiempo determinado para esplicar su fervoroso y cordial afecto, será acertado principiarla en preparación a su fiesta el día 16 de noviembre. Y para que reciba con mayor agrado los corazones que se consagran a su culto, se podrán manifestar con algunos de los obsequios y santas obras siguientes.
  1. Luego que se levante, ofrecer a nuestro Señor todas las obras de aquel día, como lo practicaba la Santa.
  2. Oír Misa y visitar los altares, ofreciendo la satisfacción por las ánimas del Purgatorio, de quienes la Santa fue devotísima: y Dios, por mano de sus ángeles, se lo premió en esta vida con una celestial resplandeciente corona.
  3. Leer y meditar algunas de sus heroicas virtudes, como su amor a Dios y a los prójimos, su profundísima humildad, la paciencia en los trabajos, la mortificación de las pasiones, y evitar aun las culpas más leves.
  4. Confesar y comulgar en uno de los nueve días, disponiéndose para que esta seráfica virgen les alcance de su divino Esposo la gracia o consuelo que solicitaren.
  5. Si la persona que hiciere esta Novena fuere Religiosa, especialmente hijo o hija de Santa Clara, andará en estos dias con mas exacto fervor en el cumplimiento de sus reglas, observancias de su estado; más retiro, silencio y recogimiento interior; nuevo fervor en la oracion, en el coro y en la presencia de Dios nuestro Señor; mayor espíritu en los ejercicios de humillación y penitencia; procurando imitar a esta candidísima virgen y a su seráfica hermana Santa Clara en todas las virtudes más propias de su estado, como son pobreza, castidad, obediencia, paciencia, amor a Dios, y resignación en su santísima voluntad; aspirando, con los auxilios de la divina gracia, a ser viva copia del perfectísimo original de esta santa virgen Inés, cordera dulcemente querida del Pastor soberano, y esposa tiernamente amada del Cordero divino.
  
NOVENA A LA BIENAVENTURADA VIRGEN SANTA INÉS DE ASÍS
  
   
Estando de rodillas delante de algún altar o imagen de la santa virgen, levantará el corazón a Dios nuestro Señor, a María Santísima y a toda la corte celestial, fijando la consideración en Santa Inés, a quien dirige la Novena; y hecha la señal de la Cruz y Acto de contrición, dará principio con la siguiente oración:
  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmemente de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, y de confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta: ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita me los perdonaréis, por los merecimientos de vuestra preciosísima Sangre, Pasión y Muerte, y me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
  
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS.
Gloriosísima virgen y amorosa madre Santa Inés, modelo y espejo clarísimo de las almas que se consagran en las deíficas aras del amor hermoso; confiado en vuestro candidísimo maternal agrado imploro vuestra benignísima caridad, suplicándoos me alcancéis de vuestro inmaculado dueño y omnipotente Esposo, que en el inculto campo de mi corazón plante sin raíces de lo terreno el celestial ramillete de vuestras angélicas y admirables perfecciones, para que respirando con las fructuosas fragancias de una vida verdaderamente cristiana y una muerte dichosa con vuestra presencia, le sirva y goce en el eterno inmarcesible jardín del Paraiso. Espero de vuestra generosa piedad esta gracia, y lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, honor vuestro y bien de mi alma. Amén.
 
Aquí se hará la petición, alentando la confianza de conseguir lo que el devoto solicita y desea por la intercesión de Santa tan prodigiosa.
  
DÍA PRIMERO – 7 DE NOVIEMBRE
Omnipotente y soberano Señor de cielo y tierra, que en la flaqueza del sexo de vuestra esposa Inés criasteis una flor siempre viva, en que se animó el mas heroico grado de la constancia, resistiendo a las amenazas, a los golpes y a los desprecios que le hizo el mundo para apartarla de vuestro lado y morada de vuestras esposas, hasta ostentarla inmoble a la fuerza e insensible al dolor; disponed en nosotros un corazón inalterable a las continuas invasiones de nuestros enemigos, y una esperanza siempre viva de vuestros soberanos socorros, con que superando las diabólicas astucias lleguemos a gozar de las eternas delicias. Amén.
  
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, que entraste a ser por modo extraño
cordera del seráfico rebaño,
No negueis a mi súplica el oído,
pues sois cordera del mayor valido.
En vos vive constante mi esperanza,
pues con vuestro favor el bien se alcanza.
Sed amante y benigna protectora
del que en vos sus consuelos atesora.
  
GOZOS
  
Pues del divino Pastor
Sois la cordera amorosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
Asís, en su fértil suelo
De Italia jardín fecundo,
Fue vuestro oriente en el mundo,
Naciendo animado Cielo.
Si anticipó el resplandor
En vuestra alma gracia hermosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
    
Seráfica llama pura
De Clara en el pecho ardía,
Viendo en vuestra compañía
Aumentarla en la clausura.
Pues a impulso superior
Logró esta suerte dichosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
     
Llegáis veloz al convento,
Donde esta sacra amazona
Supo labrar la corona
Al tesón del vencimiento.
Pues fue pretesto al amor
La visita misteriosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
   
Un rayo de luz divina
Vuestro corazón inflama,
Y luego prendió su llama
En la voluntad más fina.
Pues fue tan vivo el ardor.
Que os hizo de Cristo esposa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
    
La paternal repugnancia
Soltó el freno a la impaciencia,
Y con su tenaz violencia
Quiso rendir la constancia;
Mas triunfó vuestro valor
Con la gracia poderosa.
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
   
El vil asalto emprendieron
Doce hombres de furia armados,
Y quedándose burlados
De la empresa desistieron.
Pues os hizo el Creador
Inmoble roca animosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
 
Serena ya la tormenta
De la lid embravecida,
Fue celestial vuestra vida
Con las virtudes que aumenta.
Si el sacrificio al Señor
Fue grato en unión gloriosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
   
Vuestra Cándida inocencia
Tanto se mortificaba,
Que en su ejercicio no hallaba
Descanso la penitencia.
Pues fue continuo el rigor
De vida tan prodigiosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
    
Del convento que fundasteis
Sois ejemplar piedra viva,
Donde la virtud estriba
Desde que lo edificasteis.
Pues conserva en su vigor
La observancia religiosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
   
El jardinero sagrado
Os hizo místico huerto
Para las gracias abierto,
Para las culpas cerrado.
Pues fuisteis Cándida flor
De su delicia amorosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
    
En dulce rapto constante
Vuestra alma con Dios se unía,
Y la gloria que escondía
Manifestaba el semblante.
Pues de su llama al candor
Érais fina mariposa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
 
De serafines amantes
Fuisteis, Inés, visitada,
Y en la oración coronada
Con tres diademas brillantes.
Pues las dio nuevo esplendor
Vuestra alma, en Dios fervorosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
    
Prodigios innumerables
Obráis, llevándoos la palma
En curar males del alma
Y los del cuerpo insanables.
Y pues el supremo Autor
Os hizo tan milagrosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
    
Vuestros cultos, igualados
Con Clara, publica el Cielo,
Cuando los venera el suelo
En la virtud hermanados.
Y pues en lazo de amor
Sois clara, Inés asombrosa,
Socorred, Inés piadosa,
A quien os pide favor.
 
     
℣. Ruega por nosotros, Santa Inés de Asís.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
 
ORACIÓN
Escúchanos, oh Dios Salvador nuestro, para que así como nos regocijamos con la festividad de tu virgen Santa Inés, escuchemos también el afecto de su piadosa devoción. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA SEGUNDO – 8 DE NOVIEMBRE
Por la señal,…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
Humildísimo y clementísimo Jesús mío, enamorado dueño de las almas, que en el espíritu de vuestra electa esposa Inés creásteis el mas sublime grado de humildad, formando en ella una suavísima viola, en que se unieron todos los vivos colores de la modestia, por lo que se tenía por la mayor pecadora, y se colocaba bajo los pies de toda criatura; humillad, Señor, nuestra soberbia altivez, y abatidnos hasta la más profunda humildad, para que haciéndonos modestos el claro conocimiento de nuestras culpas, nos veamos exaltados, como vuestra humilde sierva, en los escelsos tronos de vuestra gloria, como lo esperamos del soberano auxilio de vuestra gracia. Amén.
  
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, imán que en dulces atracciones
os lleváis los mas puros corazones,
Nevada perla sois, que empleó su precio
en la compra del propio menosprecio,
Escala fija de eminente grado,
por donde sube al cielo el humillado.
Sella en mi corazón virtud tan alta,
pues al que más se abate más lo exalta.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA TERCERO – 9 DE NOVIEMBRE
Por la señal,…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
Piadosísimo y amantísimo Salvador del mundo, que animasteis en vuestra querida esposa Inés una fragantísima rosa, en que viviese la mas encendida caridad, rodeándola con las agudas espinas de una extraña mortificación, para cuyo ejercicio perenne llevó toda su vida ceñido un horroroso cilicio de penetrantes puntas, que hiriendo su virginal y delicado cuerpo quedaban copiosamente sangrientas; concedednos, Señor, por la que vertió esta candidísima virgen, el espíritu fervoroso de la mortificación de nuestros sentidos, para que con la unión de los méritos infinitos de vuestra Sangre purísima, podamos merecer las suaves delicias de vuestra gloria. Amén.
  
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, rosa vital de aroma puro,
no marchita del aire al silbo impuro.
Nido sois del amor, que el vuelo toma
del mismo nido de quien sois paloma,
Encendido crisol en fragua ardiente,
no apagado del mundo á la corriente,
Serafín del amor el mas fogoso,
que arde en la dulce hoguera de su Esposo.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
     
DÍA CUARTO – 10 DE NOVIEMBRE
Por la señal,…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
Infinito Hacedor de cuanto tiene ser, que queriendo hacer ostentación del poder de vuestra gracia elevasteis en vuestra amante esposa Inés un clavel hermoso, en cuyas varias hojas sobresaliesen todas las perfecciones juntas, practicando ésta todas las virtudes con tanta valentía, que causaba espanto a su seráfica hermana Santa Clara, y a cuantas se ilustraron en su celestial compañía; infundidnos, Señor, el alto espíritu de la perfección que nos remonte a lo más heroico de la virtud, para que vestidos con la gala más preciosa de vuestra gracia, podamos sentarnos dignamente con vuestra esposa amantísima a la mesa inmortal de vuestra gloria. Amén.
  
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, que a ejemplo de tu hermana Clara
la virtud hermanaste mas preclara,
Niña eres de los ojos de Dios vivo,
que nos mira por vos tan compasivo,
Esposa del Cordero immaculado,
que aun antes de la luz fue ya engendrado.
Sacro clavel, que en vivo sentimiento
cifra en la penitencia lo sangriento.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA QUINTO – 11 DE NOVIEMBRE
Por la señal,…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Dulcísimo Jesús y poderoso dueño de nuestras almas, que infundisteis en la de vuestra enamorada sierva Inés el ardiente deseo de que se salvasen todas, haciendo en ella un racional jacinto que estuviese continuamente rompiendo los cielos en amorosos ayes que pidiesen misericordia por los pecadores, dirigiéndolos también con fervoroso afecto en fresco auxilio de las que padecen en el fuego del Purgatorio, por las que ejecutaba perennemente la penitencia, la oración y el ayuno; inspiradnos, Señor, ansias vehementes de convertir a todo el mundo a vuestra fe, y de asistir a aquellas benditas almas para que vuelen a la gloria, con la seráfica intención que Santa Inés os pedía esta gracia. Amén.
    
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, iris que templa la tormenta,
que el alma en nieblas de la culpa aumenta,
Norte sois que seguro al Cielo guía,
a quien del mar del mundo se desvía.
Estrella fija de propicias luces,
que benigna a la gloria nos conduces.
Sol que con clara luz de virtud rara,
en éxtasis de amor vio la luz clara.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
    
DÍA SEXTO – 12 DE NOVIEMBRE
Por la señal,…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Altísimo Señor del universo, que os dignasteis levantar en vuestra amorosa sierva Inés, de lo más bajo de la tierra a la mayor altura del Cielo, un girasol fidelísimo que estuviese siguiendo vuestros pasos en exhalado movimiento, para cuyo elevado ejercicio con la abnegación propia despreció al mundo, y en cuyo testimonio se admiraba en continuos éxtasis, levantado por los aires su inocentísimo cuerpo; concedednos, Señor, el ejemplar desasimiento de los caducos transitorios bienes de la tierra, y la heroica imitación de vuestra perfectísima vida, para que siguiéndoos como a sol de justicia y misericordia, seamos dignos en compañía de vuestra amante Inés de elevarnos a la altura de la eterna felicidad. Amén.
  
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, que casta, pobre y obediente
fuiste en grado perfecto y eminente.
Nada en la tierra apeteció tu anhelo,
sino dejar el mundo por el Cielo,
Envía un rayo de tu luz hermosa,
que ahuyente al alma la tiniebla umbrosa.
Socorre a quien se acoje, en ti confiado,
al templo vivo de tu amor sagrado.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO – 13 DE NOVIEMBRE
Por la señal,…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Purísimo Esposo de las almas, que en vuestra candidísima Inés formasteis una animada azucena, cuya fragante hermosura sirviese de delicioso recreo, y dispusisteis que un ángel vuestro la coronase con tres brillantes diademas en premio de sus virtudes castísimas, conforme a los tres clavos dorados con que se corona esta flor, y la esmaltase con una fe viva, esperanza firme y caridad ferviente; infundid, Señor, una admirable y virginal pureza de estas virtudes en nuestros ánimos, que conserve limpios y castos nuestros cuerpos, para que como esta vuestra esposa podamos alcanzar el premio de los inmortales gozos. Amén.
  
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, que en la virtud fuiste ilustrada,
y de angélicos nuncios laureada.
Nueva azucena de albor tan precioso,
para suave delicia del Esposo.
Ejemplo virginal de la clausura,
y ángel de guarda en la observancia pura,
Sagrario humano de Jesús divino,
electo para trono a su amor fino.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA OCTAVO – 14 DE NOVIEMBRE
Por la señal,…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
Pacientísimo Redentor del mundo, que en la inocente cordera de vuestra dilecta esposa Inés os dignásteis renovar y avivar los amargos sentimientos de vuestra acerbísima muerte y pasión, haciéndola pasionaria humana que la mostrase continuamente en las fijas especies de su memoria, por la que se deshacía en profundo dolor y abundantes lágrimas, exhortando a todos a su compasión y ternura; dadnos, consolador único de nuestras almas, estos debidos afectos, para que en inflamada imitación de vuestra enamorada sierva Inés lloremos con amarga contrición las culpas que ocasionaron vuestras penas, con el claro conocimiento de esperar y lograr así por vuestra divina gracia la dulce posesión de vuestra gloria. Amén.
  
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, incendio de celeste llama,
lo tibio de mi pecho amante inflama.
Nube eres que en rocío continuado
se liquidó en las penas de su Amado.
Erario de aquel mérito divino,
que nos da el que es verdad, vida y camino,
Socórrannos las finas dignaciones
con la alta plenitud de vuestros dones.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.
   
DÍA NOVENO – 15 DE NOVIEMBRE
Por la señal,…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
  
Incomprensible Majestad de bondad infinita y Autor soberano de la gracia, que en la boca de vuestra pacientísima cordera Inés quisisteis cifrar cuantos consuelos ha repartido entre las criaturas vuestra clemencia, haciendo de ella una universal maravilla, disponiendo que ejecutase las de curar enfermedades de garganta, pechos y ojos a muchos desahuciados, y especialmente le concediste el don singular de arrojar de los cuerpos humanos los malignos espíritus; concedednos, Señor, que por sus incomparables méritos seamos libres de las malignas dolencias de la culpa, y de las corporales enfermedades que nos vienen por ella, para que logremos alabaros en su compañía en el jardín eterno de la gloria, trasplantados allá por la virtud y maravillas de vuestra gracia. Amén.
  
Ahora, en memoria y veneración de las cuatro coronas que recibió esta santa virgen, tres en la tierra y la que goza en el Cielo, se dirán todos los días los siguientes versos, rezando al fin de cada dos una Ave María.
Inés, milagro en que la gracia brilla,
por ser de su pensil la maravilla.
Nuestra súplica atienda tu pureza,
y otórgala, Señora, con presteza,
Espejo eres del que es de Dios tocado,
donde se mira su perfecto estado.
Salud en alma y cuerpo de ti espera
el que amante te invoca y te venera.
  
Los Gozos y la Oración se rezarán todos los días.

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