miércoles, 13 de octubre de 2021

EL TAYEB, TAN DOBLE CARA COMO BERGOGLIO

Traducción del artículo publicado por Raymond Ibrahim* en FRONTPAGE y en su sitio homónimo.
   
EL LÍDER MUSULMÁN DOBLE CARA QUE FRANCISCO TANTO AMA Y CONFÍA
Francisco, el jeque el-Tayeb, y su “Documento sobre la fraternidad humana, por la paz mundial y la convivencia común”.
   
  
El 15 de noviembre de 2019, dos de los principales representantes del cristianismo y el islam, el papa Francisco y el jeque Ahmed el-Tayeb de Al Azhar, este último fue nombrado una vez el “musulmán más influyente del mundo”, se encontraron y se abrazaron nuevamente como hermanos.
   
«Durante [sus] conversaciones”, anunció el Vaticano en un comunicado de prensa, los dos líderes religiosos discutieron «los objetivos del Documento sobre la Fraternidad Humana». Además, «las discusiones se centraron principalmente en promover el diálogo interreligioso y los valores de tolerancia y convivencia».
   
Firmado a principios de este año [2019, N. del T.], el 4 de febrero, tanto por Francisco como por al-Tayeb, este documento, cuyo nombre completo es “Documento sobre la fraternidad humana, por la paz mundial y la convivencia común”, «rechaza enérgicamente», citando a Vatican News, «cualquier justificación de la violencia emprendida en nombre de Dios», y afirma «el respeto por los creyentes de diferentes religiones, la condena de toda discriminación, la necesidad de proteger todos los lugares de culto y el derecho a la libertad religiosa, así como el reconocimiento de los derechos de la mujer».
   
Lamentablemente y a pesar de toda la fanfarria en torno a este documento, que ha sido y sigue siendo presentado como una “promesa histórica de fraternidad” y un “avance histórico”, es difícil verlo como algo más que un espectáculo. Después de todo, uno de sus signatarios, el Dr. Ahmed el-Tayeb, ha contradicho repetidamente, aunque solo sea cuando habla en árabe y aparece en los medios de comunicación árabes, todos los sentimientos elevados resaltados en el documento que firmó.
    
Considerar esta declaración del Instituto de Derechos Humanos de El Cairo sobre el doble discurso de el-Tayeb de hace unos años: 
«En Marzo de 2016 ante el parlamento alemán, el jeque el-Tayeb dejó en claro inequívocamente que la libertad religiosa está garantizada por el Corán, mientras que en El Cairo afirma exactamente lo contrario…. La lucha contra el terrorismo y las ideologías religiosas radicales no se logrará dirigiendo a Occidente y sus instituciones internacionales diálogos religiosos que sean abiertos, apoyen la paz internacional y respeten las libertades y los derechos, mientras se promueven internamente ideas que contribuyan a la difusión del extremismo violento a través de los medios de comunicación y currículos educativos de Al Azhar y las mezquitas» [mi propia traducción; más aquí; árabe original aquí].
Esta doble cara ha tipificado durante mucho tiempo el modus operándi de el-Tayeb. Por ejemplo, el Documento sobre la Fraternidad Humana que firmó afirma que «La libertad es un derecho de toda persona: cada individuo disfruta de la libertad de creencia, pensamiento, expresión y acción… [E]l hecho de que la gente se ve obligada a adherirse a una determinada religión o cultura deben ser rechazadas, como también la imposición de una forma de vida cultural que otros no aceptan».
   
El-Tayeb, sin embargo, está grabado diciendo que los apóstatas de deben ser castigados. En cuanto a la pena que merecen, reafirmó que «los eruditos en la ley islámica [al-fuqaha] y los imanes de las cuatro escuelas de jurisprudencia consideran la apostasía un crimen y están de acuerdo en que el apóstata debe renunciar a su apostasía o ser asesinado». Para subrayar el punto, citó un hadiz, o tradición, del profeta islámico Mahoma, que decía: «Quien cambie su religión islámica, mátalo».
    
Hasta aquí la libertad religiosa.
    
El Documento sobre la Fraternidad Humana también pide «respeto por los creyentes de diferentes religiones, la condena de toda discriminación, la necesidad de proteger todos los lugares de culto y el derecho a la libertad religiosa». Sin embargo, como han insistido varios reformadores musulmanes en Egipto, la experiencia de la «persecución sin precedentes» de la minoría cristiana de Egipto, los coptos, se puede atribuir directamente a la institución islámica encabezada por el-Tayeb, Al Azhar.
    
Por ejemplo, después de que dos iglesias fueron bombardeadas en Egipto, dejando 50 fieles cristianos muertos, el Dr. Islam al-Behery, un popular teólogo musulmán cuyos incesantes llamamientos a reformar el islam irritaron tanto a Al Azhar que lo acusó de “blasfemar” contra el islam, lo que llevó a su encarcelamiento en 2015 —fue  entrevistado en el programa de televisión egipcio Kul youm (“Cada día”), de Amr Adib. Después de ofrecer varios detalles sobre el plan de estudios radicalizado de Al Azhar, estimó que «entre el 70 y el 80 por ciento de todo el terrorismo en los últimos cinco años [en Egipto] es producto de Al Azhar».
   
Según un texto estándar de Al Azhar que citó al-Behery, «quien mata a un infiel [o kaffir, un no musulmán], su sangre está salvaguardada, porque la sangre de un infiel y un creyente [musulmán] no son iguales». Mientras que el predecesor de el-Tayeb, el ex gran imán de Egipto, el jeque Muhammad Sayyid Tantawi (fallecido en 2010), «sin que se lo pidieran, quitó todos los libros antiguos y colocó un solo libro introductorio, cuando llegó el-Tayeb», dijo al-Behery, «se deshizo de ese libro y trajo todos los libros antiguos, que están llenos de matanzas y derramamiento de sangre».
   
El comentarista político Dr. Khalid Montaser se preguntó una vez de que «en este momento delicado, cuando los terroristas asesinos se basan en textos [islámicos] y entendimientos de takfir [acusando a los musulmanes de apostasía], asesinato, matanza y decapitación, ¿la revista Al Azhar ofrece gratuitamente cobrar un libro cuya segunda mitad y cada página (de hecho, cada pocas líneas), termina con “quien no crea [los no musulmanes], que le corten la cabeza”?» Hasta aquí el Documento “histórico” sobre la Fraternidad Humana que el-Tayeb firmó junto con el Papa Francisco, que dice que “declaramos resueltamente que las religiones nunca deben incitar a la guerra, las actitudes de odio, la hostilidad y el extremismo, ni deben incitar a la violencia o al derramamiento de sangre».
   
Muchos otros comentaristas en Egipto han notado cómo, a pesar de la actitud draconiana de Al Azhar con respecto a los “infieles” y “apóstatas”, cuando se le pidió que denunciara al Estado Islámico como “no islámico”, el-Tayeb se negó: «Es asombroso», opinó el presentador de un programa de entrevistas egipcio Ibrahim Eissa: «Al Azhar insiste en que ISIS son musulmanes y se niega a denunciarlos. Sin embargo, Al Azhar nunca deja de lanzar declaraciones acusando a novelistas, escritores, pensadores, cualquiera que diga algo que contradiga sus puntos de vista, de caer en un estado de infidelidad. ¡Pero no cuando se trata de ISIS!».
   
Durante otra entrevista televisada, el Dr. Muhammad Abdullah Nasr, un estudioso de la ley islámica y graduado de Al Azhar, dio un paso más al exponer su alma mater:
«[Al Azhar] no puede [condenar al Estado Islámico como no islámico]. El Estado Islámico es un subproducto de los programas de Al Azhar. Entonces, ¿puede Al Azhar denunciarse a sí mismo como no islámico? Al Azhar dice que debe haber un califato y que es una obligación del mundo musulmán [establecerlo]. Al Azhar enseña la ley de la apostasía y el asesinato del apóstata. Al Azhar es hostil hacia las minorías religiosas y enseña cosas como no construir iglesias, etc. Al Azhar defiende la institución de la yizia [extorsión, “dinero de protección” exigido a los súbditos no musulmanes]. Al Azhar enseña a lapidar personas. Entonces, ¿puede Al Azhar denunciarse a sí mismo como no islámico?».
Cuando el mundo se sorprendió porque el Estado Islámico grabó en video a un piloto jordano siendo quemado vivo en 2015, el periodista egipcio Yusuf al-Husayni comentó que «el Estado Islámico solo está haciendo lo que enseña Al Azhar». Él también pasó a referenciar y citar libros de texto utilizados en Al Azhar que permiten quemar vivas a personas.
   
La respuesta de El-Tayeb a todos estos críticos ha sido acusar a Israel. Durante una entrevista televisada en Egipto en Marzo de 2018, dijo:
«Me he dado cuenta de que siempre nos dicen que el terrorismo es islámico. Todos esos voceros que graznan —por ignorancia o porque les dijeron que lo hicieran— que los currículos de Al-Azhar son la causa del terrorismo nunca hablan de Israel, de las cárceles de Israel, de los genocidios perpetrados por la entidad estado sionista…. Si no fuera por el abuso de la región por parte de la entidad sionista, nunca habría habido ningún problema».
Ese es el verdadero rostro del jeque Ahmed el-Tayeb, al menos como se le conoce en su tierra natal egipcia, donde habla árabe libre y llanamente, a diferencia de cuando “dialoga” con líderes occidentales ingenuos que están demasiado ansiosos por creer lo que quieren escuchar.
   
En consecuencia, la firma de El-Tayeb en el “Documento sobre la fraternidad humana, por la paz mundial y la convivencia común” no parece tener mucho valor, ciertamente no la fanfarria que lo rodea. Pero las cosas son peores que eso: porque si el Dr. El-Tayeb es un lobo vestido con piel de oveja, el Papa Francisco es aparentemente un pastor idealista conduciendo, o al menos dejando, su rebaño al matadero. Ya era hora de que dejara de jugar el papel de “mansa paloma” y se volviera “astuto como una serpiente”, aunque sólo sea por el bien de los millones de cristianos perseguidos bajo el Islam.
  
* Raymond Ibrahim es un Asociado Shillman en el Centro de Libertad David Horowitz.

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