domingo, 24 de octubre de 2021

LA CORRESPONDENCIA ENTRE MONTINI Y EL “ARZOBISPO” DE CANTERBURY SOBRE LA “ORDENACIÓN” DE MUJERES


El 22 de Agosto de 1976, el New York Times reportó que el periódico del Vaticano publicó un intercambio de cartas entre Pablo VI Montini y el “arzobispo” de Canterbury Frederick Donald Coggan Chubb († 2000) en el que el primero dice que la tendencia hacia las mujeres sacerdotes en la fe anglicana es un obstáculo para la unidad entre las iglesias.
    
Coggan inició el intercambio con una carta fechada el 9 de Julio de 1975, en la que solicitaba al Papa sus puntos de vista sobre el movimiento dentro de la Iglesia Anglicana «hacia la convicción de que no hay objeciones fundamentales, en principio, a la ordenación sacerdotal de mujeres», diciendo que le preocupaba que tal tendencia obstaculizara el progreso hacia la unidad. Montini le respondió el 30 de noviembre de 1975, afirmando (¡!) la postura católica romana de que «no es admisible ordenar mujeres al sacerdocio por razones verdaderamente fundamentales», citando ejemplo de Cristo al elegir solo a hombres como apóstoles y la práctica y enseñanza constante de la Iglesia, y añadió:
«Debemos reconocer con pesar que el nuevo camino tomado dentro de la comunión anglicana para admitir mujeres al sacerdocio ministerial no puede dejar de introducir en este diálogo entre las iglesias un elemento de grave dificultad que todos los involucrados en el diálogo deben tener muy en cuenta».
Coggan volvió a escribir el 10 de febrero de 1976: «Creemos que la unidad se manifestará en una diversidad de tradiciones legítimas». Dijo que esperaba que las diferentes posiciones sobre las mujeres presbíteros y otros asuntos pudieran ser una fuente de estimulación mutua en lugar de desunión.
   
Montini escribió la última vez el 23 de Marzo de 1976 (décimo aniversario de su histórico encuentro con Michael Ramsey, predecesor de Coggan en la sede cantuariense), diciendo que esperaba poder reunirse personalmente con Coggan (lo que efectivamente sucedió el 29 de Abril de 1977, donde los dos dieron la bendición en un servicio común en la Capilla Sixtina y firmaron una declaración conjunta), pero que le daba «tristeza al encontrarnos con este nuevo obstáculo, esta amenaza en nuestro camino». Aun así, elogió el “espíritu de franqueza y confianza” implícito en el diálogo y dijo que espera que se encuentre una manera de eliminar todos los obstáculos a la unidad.
    
La “ordenación” de mujeres comenzó en la Iglesia Episcopal, la rama estadounidense del anglicanismo (aunque hubo un antecedente en Hong Kong el 25 de Enero de 1944, cuando el “obispo” Ronald Owen Hall Upcher “instaló” a Florence Li Tim-Oi/李添嬡 para los anglicanos en China –algo calificado como “en contradicción a la tradición y el orden” de la Comunión Anglicana por la VIII Conferencia de Lambeth en 1948–; el 28 de Noviembre de 1971 fue ratificada por el Sínodo Anglicano de Hong Kong y Macao, cuando Joyce Mary Bennett/班佐時 y Jane Hwang Hsien Yuen/黃羨雲 fueron “instaladas” por John Gilbert Hindley Baker, sucesor de Hall), cuando las “Once de Filadelfia” y las “Cuatro de Washington” fueron “ordenadas” por “obispos” episcopalianos retirados en 1974 y 1975 respectivamente, sin autorización de la Convención General de la Iglesia Episcopal. Después, los anglicanos canadienses aprobaron tal práctica y finalmente, pasó a la Iglesia de Inglaterra no sin oposición en gran parte de los clérigos y fieles de esta. Coggan mismo lo propuso en la X Conferencia de Lambeth en 1968, que entonces dictaminó que los argumentos a favor y en contra eran “inconclusivos” (en la XI Conferencia, realizada en 1978, se delegó en las distintas iglesias de la Comunión Anglicana la decisión sobre el particular).
    
Varias organizaciones de monjas y laicos (incluso de clérigos y religiosos estadounidenses) han estado abogado por un cambio en la actitud de la Iglesia Conciliar hacia las mujeres sacerdotes, pero el Vaticano ha rechazado enérgicamente sus apelaciones.
   
Actualmente, si bien Francisco Bergoglio reformó el Código Wojtyliano de Derecho Canónico condenando con excomunión el atentado de “ordenar” a una mujer, se ha esforzado por introducir las “diaconisas” (recomendadas por los anglicanos en la X Conferencia de Lambeth, donde además se sugirió no exigirle a los clérigos la adhesión a los Treinta y nueve Artículos de Fe, y adoptó la “comunión abierta” –en el servicio de una iglesia pueden “comulgar” miembros o no miembros–), primero con una Comisión de estudios, y después con el Sínodo Pan-A-Masónico de 2019 y el “Sínodo sobre la Sinodalidad” (lo que sea que esto signifique), hechos a imagen y semejanza del “Synodale/Selbstmörder Weg” de la Conferencia de Obispos Católicos de Alemania.

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