lunes, 11 de diciembre de 2023

CUANDO JUAN PABLO BLASFEMÓ DE CRISTO Y SAN JUAN BAUTISTA

Traducción del artículo publicado en NOVUS ORDO WATCH. Textos bíblicos tomados de la versión de Mons. Félix Torres Amat.
   
EL DÍA QUE JUAN PABLO II BLASFEMÓ DE JESUCRISTO Y SAN JUAN BAUTISTA
La herejía y la herejía no empezaron con Francisco…
  
No es un santo: el “Papa” Juan Pablo II en una foto de archivo fechada a 8 de Diciembre de 2004

En estos días oímos mucho de la blasfemia y herejía cometida por Jorge Bergoglio, el hombre mejor conocido por su nombre artístico de “Papa Francisco”. Por esto, muchas almas de buena voluntad pero desatinadas recuerdan a los predecesores inmediatos de Francisco Benedicto XVI (2005-2013) y Juan Pablo II (1978-2005). La verdad es, sin embargo, que cuando se trata de herejía y blasfemia, Francisco simplemente está continuando una tradición iniciada por sus predecesores modernistas.

El 16 de Diciembre de 2016, acusamos a Francisco por atrozmente afirmar por segunda vez que San Juan Bautista, mientras estuvo apresado por Herodes por denunciar su delito de adulterio, dudó que Jesús de Nazaret fuera realmente el Mesías (en Marzo de este año -2018-, el admirador de Francisco Mark Shea afirmó el mismo sinsentido). Resulta que este error no es nuevo. Como uno de nuestros lectores nos señaló, la misma afirmación se ha hecho por el “Papa” Juan Pablo II (Obp. Karol Wojtyła) hace más de 30 años mientras visitaba una iglesia luterana en Roma, pero esa no fue la única declaración escandalosa que hizo en esa ocasión.
   
Estamos hablando de un evento que tuvo lugar el domingo 11 de Diciembre de 1983. Juan Pablo II estaba visitando la iglesia luterana de Cristo en Roma para un pequeño encuentro ecuménico cuando dio una reflexión de Adviento en la cual insultó tanto a Nuestro Santísimo Señor, como a su precursor San Juan Bautista. El texto de esta reflexión está disponible en el sitio web del Vaticano en italiano, alemán y portugués; una traducción inglesa fue impresa en la edición del 9 de Enero de 1984 del periódico vaticano L’Osservatore Romano (pág. 13).
   
    
El siguiente es el fragmento relevante de esta traducción inglesa del discurso que este “Papa canonizado” dio a su audiencia ecuménica:
«Durante este tiempo salvífico de Adviento, nuestros oídos y corazones están tensos; ellos y escuchan y perciben la buena nueva del que ha venido y regresará definitivamente. Frecuentemente experimentamos en nuestra vida diaria la angustiosa verdad de este período transitorio. ¿No recordamos continuamente la situación de Juan el Bautista? Como nos dice el Evangelio, él mismo se encontró en una situación decisiva. Tuvo que resolver la contradicción entre la imagen que había sido formada del Mesías y su situación personal, determinada por la prisión y la amenaza de la muerte. Por tanto, la pregunta de Juan era seria, y nació de una situación de emergencia: “¿Eres tú ‘El que ha de venir’ o debemos esperar por otro?” (Mt. 11, 3).
   
Jesús llega a entender la pregunta angustiada de su precursor y lleva su fe a certeza: ha llegado el tiempo de salvación, el reino de Dios. El Mesías está aquí. Sin duda los signos y maravillas no tienen una naturaleza compelente. Pero quien es capaz de entender los signos como una indicación del cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento en el momento actual puede regocijarse al ser un ciudadano del reino esjatológico de Dios» (Antipapa Juan Pablo II, Discurso durante el Encuentro ecuménico con la comunidad evangélica luterana en Roma, Vatican.va, 11 de Diciembre de 1983; traducción inglesa: Osservatore Romano).
En estos dos párrafos están contenidos por lo menos tres errores graves: (1) la afirmación que San Juan Bautista dudó que Jesús era verdaderamente el Mesías; (2) la afirmación implícita de que la Fe no es certeza; y (3) la afirmación de que los milagros realizados por Cristo no compelen en sí mismos.
   
Demos una mirada rápida a cada una de ellas con algo más de detalles.
   
(1) La afirmación que el Bautista dudó que Jesús era verdaderamente el Mesías
Precisamente cuán grave e indignante sea esta afirmación contra el Bautista puede no ser inmediatamente aparente a todos. Hemos explicado esta materia en detalle antes y no hay necesidad de repetir toda la argumentación y documentos aquí. Recomendamos una reseña de nuestro sustancioso artículo sobre este tema refutando a Mark Shea:
San Juan Bautista habría caído abismalmente en su misión profética, en su propia razón para ser elegido por Dios para ser el Bautista, si él mismo hubiera estado inseguro sobre lo que es estaba señalando a todos: «No era él la luz, sino enviado para dar testimonio de aquel que era la luz… “Yo le he visto; y por eso doy testimonio de que él es el Hijo de Dios”» (Jn 1:8,34; cf. Mt 5:13).
   
Lo que Wojtyła propuso a su audiencia luterano-“católica” es absurdo y totalmente sin fundamento.
    
(2) La afirmación de que la Fe no es certeza
Aquí también Juan Pablo II parece anteceder a Francisco, quien constantemente arremete contra aquellas “certezas rígidas” a las cuales algunos de los suyos aparentemente aún se inclinan. Él quiere que todos dejen “lugar a la duda”, como blasfemamente señaló en una entrevista con la revista jesuita América. Casi paradójicamente, Bergoglio insiste que la duda es una parte esencial de la Fe “genuina”.
    
La verdadera doctrina Católica es totalmente lo contrario, y esto no es difícil de entender: La duda es incompatible con la Fe divina, ambas se excluyen mutuamente. El que duda no cree firmemente como debería lo que Dios ha revelado, y quien cree firmemente no duda: «se ha de conservar la fe, apartando no solamente toda duda, sino aún todo deseo de demostrar sus misterios», enseña el Catecismo del Concilio de Trento en su artículo I.
   
Porque la Fe divina viene con la certeza infalible, el Papa León X fue capaz de declarar:
«Y como quiera que lo verdadero en modo alguno puede estar en contradicción con lo verdadero, definimos como absolutamente falsa toda aserción contraria a la verdad de la fe iluminada; y con todo rigor prohibimos que sea lícito dogmatizar en otro sentido; y decretamos que todos los que se adhieren a los asertos de tal error, ya que se dedican a sembrar por todas partes las más reprobadas herejías, como detestables y abominables herejes o infieles que tratan de arruinar la fe, deben ser evitados y castigados» (V Concilio de Letrán, Bula “Apostólici Regíminis”, 9 de Noviembre de 1513; Denz. 738)
Por la misma razón, el Papa Pío IX enseñó que la Fe «libra a la razón de todos los errores y maravillosamente la ilustra, confirma y perfecciona con el conocimiento de las cosas divinas» (Encíclica “Qui Plúribus”, n.º 6, 9 de Diciembre de 1846; Denz. 1635).
    
Está fuera de toda duda que San Juan Bautista, el último de los profetas del Antiguo Testamento, tuvo:
«De él da testimonio Juan, y clama, diciendo: He aquí aquel de quien yo os decía: “El que ha de venir después de mí, ha sido preferido a mí; por cuanto era antes que yo”. […] Al día siguiente vio Juan a Jesús que venía a encontrarle, y dijo: “He aquí el cordero de Dios, ved aquí el que quita los pecados del mundo. Este es aquel de quien yo dije: ‘En pos de mí viene un varón, el cual ha sido preferido a mí; por cuanto era ya antes que yo’”» (Jn 1:15; 1:29-30,36).
Así está claro que el Antipapa Juan Pablo II ha blasfemado del Bautista, acusándolo injustamente de un pecado mortal contra la Fe en el mismo Salvador cuya Misión era testificarlo.
   
(3) la afirmación de que los milagros de Cristo no prueban nada.
Durante su discurso en la iglesia luterana de Roma, Wojtyła sostuvo audazmente: «Sin duda los signos y maravillas [de Cristo] no tienen una naturaleza compelente». Aquí también el pretendiente papal polaco se revela ser una versión beta de su sucesor argentino, porque Francisco también ha sido grabado afirmando que los milagros de Cristo no prueban Su Divinidad sino que requieren la Fe. Esta es una tesis modernista que implica la herejía del Fideísmo, como lo hemos demostrado aquí:
Desde el comienzo, los modernistas y sus precursores han tenido un problema con los milagros de Cristo y específicamente con Su Resurrección, la última y mayor prueba de Su divinidad. El Magisterio de la Iglesia Católica ha condenado de plano tales afrentas a la Fe y la razón:
  • «La prueba tomada de los milagros de Jesucristo, sensible e impresionante para los testigos oculares, no ha perdido su fuerza y su fulgor para las generaciones siguientes. Esta prueba la hallamos con toda certeza en la autenticidad del Nuevo Testamento, en la tradición oral y escrita de todos los cristianos. Por esta, doble tradición debemos demostrar la revelación a aquellos que la rechazan o que, sin admitirla todavía, la buscan» (Papa Gregorio XVI, “Tesis contra Louis Eugene Bautain”, error 3.º; Denz. 1624).
  • «Pero, ¡cuántos, cuán maravillosos, cuán espléndidos argumentos tenemos a mano, por los cuales la razón humana se ve sobradamente obligada a reconocer que la religión de Cristo es divina “y que todo principio de nuestros dogmas tomó su raíz de arriba, del Señor de los cielos” [San Juan Crisóstomo, Interpretación en la Profecía de Isaías, cap. I. (Migne, Patrología Græca 56, col. 14)]; y que por lo mismo nada hay más cierto que nuestra fe, nada más seguro, nada más santo y que se apoye en más firmes principios. Como es sabido, esta fe, maestra de la vida, indicadora de la salvación, expulsadora de todos los vicios y madre fecunda y nutridora de las virtudes, confirmada por el nacimiento, vida, muerte, resurrección, sabiduría, prodigios, profecías de su divino autor y consumador Jesucristo, brillando por doquier por la luz de la celeste doctrina y enriquecida por los tesoros de los dones celestes, clara e insigne sobre todo por las predicciones de tantos profetas, por el esplendor de tantos milagros, por la constancia de tantos mártires, por la gloria de tantos santos, llevando delante las saludables leyes de Cristo, y adquiriendo fuerzas cada día mayores por las mismas persecuciones, invadió con solo el estandarte de Cristo el orbe universo por tierra y mar, desde oriente a occidente y, desbaratada la falacia de los ídolos, alejada la niebla de los errores y triunfando de los enemigos de toda especie, ilustró con la lumbre del conocimiento divino a todos los pueblos, gentes y naciones, por bárbaros que fueran en su inhumanidad, por divididos que estuvieran por su índole, costumbres, leyes e instituciones, y sometiólos al suavísimo yugo del mismo Cristo, anunciando a todos la paz, anunciando los bienes (Isa. 52,7). Todos estos hechos brillan ciertamente por doquiera con tan grande fulgor de la sabiduría y del poder divino que cualquier mente y pensamiento puede con facilidad entender que la fe cristiana es obra de Dios.
        
    Así, pues, conociendo clara y patentemente por estos argumentos, a par luminosísimos y firmísimos, que Dios es el autor de la misma fe, la razón humana no puede ir más allá, sino que rechazada y alejada totalmente toda dificultad y duda, es menester que preste a la misma fe toda obediencia, como quiera que tiene por cierto que ha sido por Dios enseñado cuanto la fe misma propone a los hombres para creer y hacer» (Papa Pío IX, Encíclica “Qui plúribus, nn. 8-9; Denz. 1638-1639)
La negación de Juan Pablo II de la naturaleza compelente de los milagros de Cristo no solo es blasfemia, sino también herejía:
«Sin embargo, para que el obsequio de nuestra fe sea de acuerdo a la razón [cf. Rom. 12:1], quiso Dios que a la asistencia interna del Espíritu Santo estén unidas indicaciones externas de su revelación, esto es, hechos divinos y, ante todo, milagros y profecías, que, mostrando claramente la omnipotencia y conocimiento infinito de Dios, son signos ciertísimos de la revelación y son adecuados al entendimiento de todos. Por eso Moisés y los profetas, y especialmente el mismo Cristo Nuestro Señor, obraron muchos milagros absolutamente claros y pronunciaron profecías; y de los apóstoles leemos: “Salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban” [San Marcos 16:20]. Y nuevamente está escrito: “Tenemos una palabra profética más firme, a la cual hacéis bien en prestar atención, como a lámparas que iluminan en lugar oscuro” [2.ª Pedro 1:19].
   
   
[Canon 4.º] Si alguno dijere que las cosas finitas, corpóreas o espirituales, o por lo menos las espirituales, han emanado de la substancia divina; o que la esencia divina, por la manifestación y evolución de sí misma se transforma en todas las cosas; o, finalmente, que Dios es un ser universal e indefinido que, determinándose a sí mismo, establece la totalidad de las cosas, distinguidas en géneros, especies e individuos: sea anatema» (Concilio Vaticano I, Constitución dogmática “Dei Fílius”, Cap. 3; Denz. 1790, 1813)
En su Sýllabus contra los errores modernos, el Papa San Pío X condenó la siguiente proposición: «En el ejercicio de su ministerio, Jesús no hablaba con la finalidad de enseñar que Él era el Mesías, ni sus milagros iban encaminados a demostrarlo» (Decreto “Lamentábili sane éxitu, Error n.º 28; Denz. 2028). Si los milagros de Nuestro Señor, entonces, habían demostrado Su dignidad mesiánica como su propósito, entonces también objetivamente cumplieron ese propósito: «Así será de mi palabra una vez salida de Mi boca: no volverá a Mí vacía o sin fruto, sino que obrará todo aquello que yo quiero, y ejecutará felizmente aquellas cosas a que Yo la envié» (Is 55:11; cf. Jn 11:42).
     
Es precisamente porque los milagros de Cristo fueron de hecho compelentes y probaban que Él es verdaderamente el Hijo de Dios que los fariseos no tenían ninguna disculpa por rechazarlo. Nuestro Señor testificó el hecho de que Sus milagros prueban Su divinidad y por tanto demandan un acto de Fe en Él:
«Respondióles Jesús: Os lo estoy diciendo, y no lo creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas están dando testimonio de mí. Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, cuando no queráis darme crédito a mí, dádselo a mis obras, a fin de que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre» (Jn 10:25,37-38).
Por esta razón los judíos —no menos ahora que en el tiempo de Cristo— tienen la obligación de aceptar al Mesías verdadero, pero están cegados por un velo en sus corazones:
«Teniendo pues tal esperanza, nosotros os hablamos con toda libertad; y no hacemos como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, por cuanto no podían los hijos de Israel fijar la vista en el resplandor de su cara, aunque no debía durar, profetizando con esto que no podrían sufrir la luz del Evangelio, representada por esta luz pasajera; y así sus corazones han quedado endurecidos. Porque hasta el día de hoy este mismo velo permanece delante de sus ojos en la lectura del antiguo Testamento, sin ser alzado (porque no se quita sino por la fe en Cristo, a quien no quieren recibir), y así hasta el día de hoy cuando se lee a Moisés, cubre un velo su corazón, el cual les impide ver a Jesucristo en lo que leen. Pero en convirtiéndose este pueblo al Señor, se quitará el velo» (2.ª Corintios 3:12-16).
En 2000, el periodista Peter Seewald condujo una de sus muchas entrevistas con el “cardenal” Joseph Ratzinger (el futuro “Papa” Benedicto XVI), entonces jefe de la vaticana Congregación para la Destrucción de la Fe. Durante la conversación, Ratzinger defendió descaradamente la ceguera judía, afirmando que el Antiguo Testamento podía legítimamente ser interpretado de tal manera que no señalase a Jesús de Nazaret como el Mesías:
«Como es natural, también se puede leer el Antiguo Testamento al margen de Cristo, el dedo que lo dirige a Cristo no es tan claro. Y si los judíos no pueden verlo consumado en él, no es sólo por malignidad, sino también por la oscuridad de las palabras y la relación de tensión entre la figura de Jesús y dichas palabras. Jesús les imprime un nuevo significado, y gracias a él todas adquieren un contexto, una dirección y un sentido 
  
Existen, por tanto, buenos motivos para negar el Antiguo Testamento y decir: “No, no es esto lo que él dijo”. Y también buenas razones para reivindicarlo -tal es la disputa existente entre judíos y cristianos-» (Joseph Ratzinger, Dios y el mundo: Una conversación con Peter Seewald, trad. española por Rosa Pilar Blanco [Barcelona: Debolsillo, 2005], pág. 197).
¡Qué asombrosa blasfemia! El mismo Cristo había reprochado a los fariseos por su obstinada incredulidad, por su rechazo a aceptar el testimonio de la Escritura con relación a Él: «Ni tenéis impresa Su palabra dentro de vosotros, pues no creéis a quien Él ha enviado. Registrad las Escrituras, puesto que creéis hallar en ellas la vida eterna: ellas son las que están dando testimonio de mí; y con todo no queréis venir a mí para alcanzar la vida» (Jn. 5:38-40). Nuestro Señor también Sus propios discípulos por ser lentos para entender a los profetas: «Entonces les dijo Él: “¡Oh necios y tardos de corazón para creer todo lo que anunciaron ya los Profetas!”» (Luc. 24:25).
    
Y tanto en Ratzinger, como en Bergoglio, vemos una especie de fideísmo, una negación de que Cristo probó Su Divinidad y su Reinado Mesiánico con evidencia racional objetiva. Aparta eso y ¿qué queda sino la emoción y el capricho? Si hay «buenos motivos» para rechazar la afirmación de Jesús de Nazaret de que en Él se cumplen todas las profecías del Antiguo Testamento respecto al Mesías, entonces la evidencia no es objetivamente compelente y por tanto no pueden demandar la Fe. Y así vemos que el modernismo de Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco, y todos los demás falsos pastores conduce en últimas al ateísmo, exactamente como lo predijo el Papa San Pío X, quien en su encíclica contra el modernismo señaló que «estos errores… franquean la puerta al ateísmo» (Pascéndi Domínici gregis, n.º 14).
   
En 1910, San Pío X promulgó el famoso Juramento Antimodernista, el cual se requirió fuese tomado «por todos los clérigos, párrocos, confesores, predicadores, superiores religiosos, y profesores de seminarios de filosofía y teología». Aquellos que lo toman juran, entre otras cosas:
«…admito y reconozco los argumentos externos de la Revelación, es decir los hechos divinos, entre los cuales en primer lugar, los milagros y las profecías, como signos muy ciertos del origen divino de la religión cristiana. Y estos mismos argumentos, los tengo por perfectamente proporcionados a la inteligencia de todos los tiempos y de todos los hombres, incluso en el tiempo presente» (Papa San Pío X, Motu Proprio “Sacrórum Antístitum; Denz. 2145)
Ordenado sacerdote en 1946 y consagrado obispo en 1958, a Karol Wojtyła le fue requerido tomar este juramento.
    
Así concluimos que además de ser un hereje y blasfemo, el “magno” Juan Pablo II fue también un perjuro.

BARTOLOMÉ RECLAMANDO EL PRIMADO ENTRE LOS ORTODOXOS


El patriarca Bartolomé Archondonis de los fanariotas presidió la Divina Liturgia en la tumba de San Nicolás en Mira (actual Demre, Turquía) el 6 de Diciembre, acompañado de los metropólitas Manuel Adamakis de Calcedonia, Apóstol Daniilidis de Derkoi, Crisóstomo Kalaïtsís de Mira, Andrés Nanakis de Arkalojori, Kastelli y Viannos, y Job Getcha de Pisidia, y el obispo Ambrosio Jorozidis de Eudocia. Crisóstomo presidió el Orthros (maitines).

Bartolomé en su homilía, intentó reivindicar su primado entre las iglesias ortodoxas, que ha sido cuestionado por la Iglesia Ortodoxa Rusa (traducción tomada de INFOCATÓLICA):
«Lo que consideramos como el Oriente, que es la magnífica obra de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, Andrés el Primer Llamado, Juan el Teólogo, es en realidad el modo y el lugar históricos de la educación en tiempos de la Iglesia
   
El Oriente no es solo el lugar de nacimiento de grandes santos, sino también la cuna de la Iglesia en su forma actual. Nuestra teología y eclesiología se originaron en estas tierras sagradas, dentro de la jurisdicción canónica del Patriarcado Ecuménico. Fue aquí donde se reunieron los Concilios Ecuménicos, dando forma a la conciencia eclesiástica arraigada en el ministerio del Señor, trascendiendo distinciones nacionales u otras. La sabiduría de los Santos Padres estableció la pentarquía y su orden jerárquico, definiendo límites, principios y valores con profunda perspicacia, considerando la historia y la santidad de cada región.
    
Por lo tanto, desde Asia Menor, proclamamos en todas las direcciones que la verdadera y única Madre Iglesia es la Gran Iglesia de Constantinopla. Exclusivamente lleva el legado del sacrificio de Jesús en la Cruz por toda la humanidad, dando origen a numerosas Iglesias desde Bulgaria hasta Ucrania. Esta declaración no es una invención moderna en eclesiología, sino una verdad experiencial y un legado heredado de los Padres de los Concilios Ecuménicos y Locales.
    
No es solo una afirmación teórica, sino un acto continuo y bendito de la Iglesia que otorga a Constantinopla el privilegio del sacrificio de la Crucifixión, el camino del sacrificio y la posición como Cabeza de todas las Iglesias. Constantemente lleva la corona de espinas que simboliza la Pasión de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
   
Como humildes sucesores, por la gracia de Dios, de estas tradiciones, nos comprometemos a salvaguardar esta sagrada confianza. Nos negamos a renunciar al sagrado deber y responsabilidad confiados a nosotros.
    
No renunciamos al manto de la Madre de la Gran Iglesia, un papel que nos ha llegado a través de la sangre, y nos comprometemos a transmitirlo indemne e inalterado. Durante 32 años, y en el futuro, abrazamos esta tarea con alegría, al servicio de la Santísima Madre de Dios.
    
No nos apartamos de la Cruz a la que la Iglesia de Constantinopla se ha dedicado. Seguimos dedicados a nuestro llamado, honrando nuestra historia y la sabiduría de los Padres.
     
Hemos aprendido cómo guiar a todos los pueblos, razas e idiomas hacia la Resurrección a través de la Cruz. Estamos dispuestos a soportar la crucifixión y unirnos a Cristo hasta el fin de los tiempos, por el bien del mundo. Por lo tanto, permanecemos firmes, todos nosotros, en reverente temor ante el tribunal de Dios».
Luego, hablando en turco, se refirió a las guerras en curso en Gaza y Ucrania, señalando que afectan profundamente a toda la humanidad:
«Hoy vinimos aquí, a la Iglesia de San Nicolás, para orar una vez más por la paz. Oramos para que las guerras terminen lo antes posible, pero también por el sufrimiento en ambas regiones de Ucrania y el Medio Oriente. Las madres ya no deberían llorar, los niños no deberían tener miedo, los jóvenes no deberían morir temprano. Esperamos que la paz duradera prevalezca lo antes posible en nuestros países vecinos, con los que compartimos el mismo mar, el Mediterráneo».
Desde que Bartolomé otorgó la autonomía a la hechiza y pro-occidental Iglesia Ortodoxa Ucraniana de Epifanio Dumenko en Enero de 2019, el patriarca Cirilo I Gundíaev de Moscú y la Iglesia Ortodoxa Rusa han señalado de anticanónica y catolizante la pretensión de primado jurisdiccional de Constantinopla y lo retiraron de los Dípticos (análogo al Te ígitur y los Meméntos de la Misa Latina Tradicional), por asociarse con excomulgados en contravía de los cánones.

Pero desde el punto católico, las pretensiones de Bartolomé Archondonis del Fanar al primado tienen el mismo valor que las de Justin Welby al arzobispado cantuariense, o Francisco Bergoglio al papado: NULO, porque no puede ser cabeza de la Iglesia el que por sus herejías, apostasía o cisma dejó de ser parte de su Cuerpo.

EL MATRIMONIO ES INDISOLUBLE, AUN CUANDO SE ROMPA LA CONVIVENCIA

«Lo que Dios unió de diversas maneras, el hombre no tiene derecho a desunirlo y separarlo. No tiene derecho una tercera persona a irrumpir en el santuario familiar y destrozarlo; ni los propios esposos tienen derecho de disolver el matrimonio ni por acuerdo mutuo ni por decisión unilateral.
      
Claramente nos damos cuenta, por las palabras citadas del Señor, que Él quería asentar un criterio y una norma exigente al sentir relajado de la Antigua Alianza. De las palabras citadas y de otras enseñanzas de Jesucristo (Mt 5, 31-32), la Iglesia ha establecido este criterio fundamental, según el cual el matrimonio válido y consumado no puede ser disuelto.
       
“Pero —acaso me objete alguno— Jesucristo no quería ser tan excesivamente riguroso. De sus palabras parece desprenderse que en el caso más grave, en el caso de infringirse la fidelidad conyugal, también Él permite el divorcio. Y muchas sectas lo interpretan así. La Iglesia es la única que no ceja en su sentir riguroso”.
       
No ceja, porque… no es posible. Porque es completamente cierto que Jesucristo no quiso permitir, ni siquiera en este caso, un nuevo matrimonio.
       
Se deduce de las palabras que el mismo Jesucristo pronunció en otra ocasión: “Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio” (Mc 10, 11-12). En este pasaje el Señor ya no hace excepción alguna. Cualquiera que haya sido el motivo del repudio —aunque haya sido por infidelidad— nadie puede casarse con la repudiada.
       
Debido al terrible pecado del adulterio, es lícito repudiar a la esposa culpable, romper la comunidad de vida —es lo que llamamos “separación de vivienda y lecho”, o “divorcio no vincular”—, pero no cesa después de la separación la validez de los lazos matrimoniales ni es lícito contraer segundas nupcias. Cesa la obligación de vivir juntos, pero no la validez del matrimonio. Naturalmente, todo cuanto el Señor dice respecto de la esposa culpable ha de extenderse también al esposo que cometa la misma injusticia.
       
Que realmente hayan de interpretarse así las palabras del Señor, lo demuestra también el asombro, diríamos el escándalo de los discípulos. Porque ellos contestan: “Si tal es la condición del hombre respecto a su mujer, no tiene cuenta el casarse” (Mt 19, 10). Es decir, si la infidelidad únicamente es motivo de repudio, pero no autoriza celebrar segundas nupcias, más vale no lanzarse a empresa tan peligrosa. De modo que los apóstoles interpretaron las palabras del Señor en el sentido de que no es lícito contraer nuevo matrimonio ni quisiera en caso de infidelidad».
            
Mons. TIHAMÉR TÓTH, El matrimonio cristiano.

ER ‹AUFBRUCH› WÜRDE HALTEN (SE DETUVO EL “PUNTO DE PARTIDA”)

Noticia publicada en ACTUALITÉS FSSPX.
  
SUIZA: UNA REVISTA PROGRESISTA ANUNCIA SU DESAPARICIÓN
    
La portada del que será el último número de la revista Aufbruch
    
Después de que se dejara de publicar la revista suiza jesuita francófona Choisir el año pasado, ahora es el turno de la revista progresista de habla alemana Aufbruch, la cual anunció que dejará de publicarse a finales de noviembre de 2024.
    
Fundada en 1988, en oposición a la línea conservadora del obispo de Coira, Wolfgang Haas, se publicó durante 35 años, pero hoy debe resignarse a desaparecer: sus lectores se han desvanecido inexorablemente, pasando de 11.000 a 2.000 suscriptores.
    
Según Benno Bühlmann, uno de sus fundadores, la línea editorial era clara: «todo lo que surge al margen de las confesiones y las religiones», la revista luchaba contra «todo lo que impide el despertar religioso». Quería ser «el motor de la resistencia contra las aspiraciones retrógradas de la Iglesia frente a la teología de la liberación».
     
Según la agencia suiza cath.ch, «Aufbruch transmitía impulsos teológicos, espirituales y sociales, especialmente con la generación del Concilio Vaticano II (1962-1965)», está claro que esta generación no se ha renovado. 
    
Como admitió amargamente Lucienne Bittar, editora en jefe de la revista Choisir, cuando se anunció su desaparición: «el impulso de creatividad y dinamismo que siguió a Vaticano II se está estancando».
     
Aufbruch, que pretendía ser un «punto de partida» [su nombre en alemán], se ve obligada a detenerse.

“LA OBRA” CAPITULÓ TORRECIUDAD

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   

El obispón Ángel Pérez Pueyo de Barbastro-Monzón (España), anunció el 8 de Diciembre que el santuario del Opus Dei de Torreciudad se convertirá en santuario diocesano.
   
El santuario fue construido y gestionado por el Opus Dei y no pertenece a la diócesis.
    
A finales de Noviembre, Pérez visitó el Dicasterio para el Clero, que desde Julio de 2022 se encarga del Opus Dei. El Dicasterio ratificó la actuación del obispón Pérez en Torreciudad.
   
El destituido rector del santuario, Ángel Lasheras Presas, que estuvo presente cuando Pérez hizo el anuncio, “le agradeció” sus palabras. Se necesitarán algunos años para que la diócesis ponga el lugar contra una pared.

domingo, 10 de diciembre de 2023

VICARIO JUDICIAL ESTADOUNIDENSE SUSPENDIDO POR INDECENCIA, SU ARZOBISPÓN SOLO ACTUÓ PORQUE EL ESCÁNDALO SALIÓ A LA LUZ PÚBLICA

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
Un trompetista le da la despedida final en un servicio Novus Ordo al presbítero Mark Payne O’Neil, el vicario judicial de la problemática archidiócesis de Milwaukee (Wisconsin), que fue suspendido por tener una relación romántica pública con un hombre con el cual ha estado viviendo desde 2003.
El arzobispón Jerome Listecki no movió un dedo hasta que se publicó la exposición. Listecki admitió que actuó solo porque la luz de la publicidad había brillado sobre él.
   
El 1 de Diciembre de 2023, el presbítero Mark Payne O’Neil, vicario judicial y párroco de San Eugenio y Santa Mónica, dos parroquias de la problemática archidiócesis de Milwaukee (Wisconsin) [ACTUALIZACIÓN (15 de Marzo de 2024): Renunció a todos los cargos], fue suspendido por su muy pública “relación romántica pública con un hombre”, con el cual había estado viviendo desde 2003. El arzobispón Jerome Edward Listecki Kasprzyk aparentemente había ignorado la situación hasta la publicación de una exposición el día anterior. Solo entonces Listecki capituló para iniciar una “investigación canónica formal”.
   
Listecki admitió que actuó solo porque la luz de la publicidad había brillado sobre él. El presbítero Payne había hecho publicaciones en redes sociales de su “pareja” asistiendo a eventos del “Orgullo” y visitando bares y clubes “gais” alrededor del mundo. El “cómplice” innominado había sido arrestado en 2018 por manejar en embriaguez y posesión de cocaína, lo que no obstó para que Payne lo presentara en Febrero de 2022 como profesor de secundaria en la escuela parroquial de Santa Mónica hasta que renunció en Abril de 2023. [Parte de la información para este Comentario proviene de fuentes de noticias católicas].

Católicos tradicionales, así de imparable crece el Gran Holocausto Sexual y Malversación Conciliar. Lo irónico de esta situación es que el mismo arzobispón Listecki había perpetrado casi la misma cosa: cuando fue obispón auxiliar de Chicago, él había comprado un condominio vacacional con Dennis Composto, un individuo que se declaró culpable en 2006 de robar dinero a la archidiócesis de Chicago (Ilinois). El fallecido Rembert Weakland OSB, uno de los predecesores de Listecki en Milwaukee, también había estado involucrado en un escándalo muy público cuando pagó 450.000 dólares en soborno a una víctima de abuso, ¡pero él soltó las alubias de todos modos!

LOCURA VATICANA: NOVUS ORDO EN LA EDAD MEDIA


A diferencia de otros años, el belén de la Plaza de San Pedro inaugurado el 9 de Diciembre por el cardenal Fernando Vérgez Alzaga LC, presidente del Gobernadorato del Vaticano, es particularmente hermoso.
   
Este año se hizo conmemorar que, en el año 1223, San Francisco de Asís, regresado de Tierra Santa, organizó (con aprobación del Papa Honorio III y la ayuda de los frailes Ángel Tancredi de Rieti, Rufino Offreduccio –pariente de Santa Clara– y León de Asís, y de los nobles Juan de Velita de Berardi, señor de Reggio y cercano a los frailes –una tradición asegura que era terciario franciscano– y su esposa Alticama Castelli di Stroncone) la primera representación del Nacimiento de Jesús en una cueva de Monte Lacerone, cerca de Reggio.
   
Sin embargo, no podía faltar el falso histórico: fray León (que era sacerdote en Viterbo antes de conocer al Poverello de Asís) es presentado celebrando la Misa mirando al pueblo. Además que la predicación de San Francisco fue en el momento de la homilía (y no durante la Consagración), y las mesas de la cena Novus Ordo no existían en tiempos de San Francisco, sino que se introdujeron a fines de la década de 1960.
  

El belén fue diseñado por Franco Artese, un belenista oriundo de Grassano (provincia de Matera en Basilicata) residente en Lucca, y construido por Antonio Cantone a instancias de la diócesis de Rieti.
  

DIEZ DE MES EN HONOR A SAN FRANCISCO DE BORJA

Dispuesto por un sacerdote de la Compañía de Jesús, y reimpreso en Méjico por la Imprenta de la Biblioteca Menicana, del Lic. D. José de Jauregui, en 1774.
   
PRÓLOGO DEL AUTOR
El gran valimiento que tiene para con Dios su querido Siervo San Francisco de Borja, y los continuos beneficios que así en el Alma como en el Cuerpo experimentan los que se valen de su intercesión, es lo que ha movido a proponer la práctica de esta devoción, que espero será muy agradable al Santo y provecho de los que la abrazaren.
   
Cuánta sea la beneficencia con que San Francisco de Borja, así cuando vivía como después de muerto, acudía a los que lo invocan, lo publican los demonios arrojados de los cuerpos, o con la oración del Santo, o con que hiciera sobre ello la señal de la Cruz, o con solo el imperio de su voz, a que sin poder resistir, se rendían luego. Lo manifiestan también los que se han librado de muy feas y molestas tentaciones con la protección del Santo; y sin acordar las ciudades y reinosnque padeciendo frecuentes y espantosos terremotos, jurándolo por su Patrón, no experimentan ya este azote de la Divina justicia; ni haciendo mención de las milagrosas saludes que ha dado a innumerables, que desahuciados ya de los médicos, aplicando alguna Imagen o Reliquia del Santo, e invocando solamente su Nombre con humildad y confianza, la han conseguido cuando menos esperanzas daba lo rebelde de las dolencias, especialmente las tercianas y cuartanas, que con mandarlas el Santo cuando vivo, o mandarles después de su muerte otro en su Nombre, que se quitasen, se han quitado al punto no pocas veces. Lo único que insinuaré es, que tiene tanta voluntad y deseo de favorecer d sus devotos, que a más de beneficiarlos algunas veces, sin acordarse de él, es tanta su prontitud en acudir con el remedio a los que lo invocan, que no tarda más tiempo en conceder el Santo lo que les piden, que lo que ellos tardan en pedirlo.

Baste por otros casos, que podía traer en prueba de esto, el que sucedió en la ciudad de Recanate con una religiosa, que contando ya cinco meses de padecer sin el menor alivio en una cama los imponderables dolores que le causaba el tener del todo encogida una pierna, y todos los miembros de su cuerpo, como muertos, sin poder levantarse si no era ayudada de cuatro monjas. Una noche le crecieron tanto sus dolores, que no esperando ya remedio en lo humano, se acordó por dicha de las muchas y milagrosas saludes que Dios había concedido por la intercesión de San Francisco de Borja, cuya vida había leído poco antes, y de quien había quedado desde entonces muy afecta. Con esta confianza imploró su favor, y al punto cesaron los dolores y percibió una voz que le decía: «Levántate, y ve al coro, donde están aguardando las otras monjas, para cantar Maitines». Sorprendida al oír esto, no sabía qué hacerse hasta que oyó segunda vez que le decían: «¿Cómo no te levantas, que ya estás sana?». Extendió la mano al lugar de la hinchazón, y no halló rastro de ella: probó a extender la pierna, y lo hizo sin dificultad. Con esto le levantó por sí sola, y sin que otra la ayudase, se vistió y fue al coro, donde estaban las otras religiosas, que dudando al principio si era ella, por fin oyendo el milagro y viéndola totalmente sana, alabaron a Dios, le dieron al Santo las gracias, y se resolvieron todas a venerar, obsequiar y valerse de un Santo, que tan liberal y milagroso se muestra con fus devotos.
   
Lo mismo me persuado que les sucederá a todos los que deseosos de merecer su protección, le hicieren entre otros el obsequio de celebrar en honra suya el día diez de cada mes, que es el que tiene señalado la Iglesia para su Festividad cada año el mes de octubre.
   
El dicho día será bien confesar, comulgar, dar alguna limosna, y ayunar el día o víspera quien pudiere. En fin, decir con toda devoción las Oraciones siguientes.
  
DÍA DIEZ DE CADA MES EN HONRA DE SAN FRANCISCO DE BORJA, ANTES DUQUE CUARTO DE GANDÍA Y DESPUÉS TERCERO GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
   

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
ACTO DE CONTRICIÓN
Mi Dios, mi Criador, mi Redentor, y mi Padre, en quien creo, en quien espero, y a quien amo sobre todas las cosas, a mí me pesa de todo mi corazón y me arrepiento de haberte ofendido, por ser Tú quién eres tan bueno, tan santo y tan digno de ser amado, y no ofendido. Quisiera primero haber muerto, que haber cometido la más pequeña culpa contra ti. Pero ya señor, fiado en tu divina gracia, propongo firmemente la enmienda en lo adelante; apartándome de todas las ocasiones de pecar, me confesaré enteramente de todos mis pecados, cumpliré la penitencia que me fuere impuesta por ellos, esperando de tu misericordia infinita que me has de perdonar, y me has de conservar en tu santo servicio hasta la muerte. Acuérdate, Señor, de la multitud y grandeza de tus misericordias, y olvidándote de mis ingratitudes, perdóname por los méritos de tu Santísima Pasión y Muerte, y por la intercesión de tu gran Siervo y querido Patrón mío San Francisco de Borja. Pequé, Señor, ten misericordia de mí. Pecamos, de que nos pesa, tened misericordia de nosotros. Amén. 

ORACIÓN A SAN FRANCISCO DE BORJA
Gloriosísimo Santo y amantísimo Protector mío, San Francisco de Borja, en cuyas manos ha puesto Dios todos los tesoros de su Omnipotencia, de que usando tú con tanta liberalidad, favoreces sin cesar a los que te invocan en sus necesidades; animado yo con esta confianza, humildemente te pido, que, interponiendo tu valimiento con su Majestad, me alcances el favor que te suplico, si ha de ser del agrado de Dios y provecho de mi Alma, Amén.
Aquí se rezan tres Padrenuestros, y tres Ave Marías con tres Gloria Patri, y se hace al Santo con todo fervor la petición de lo que se necesita y se desea.
    
ORACIÓN A SAN IGNACIO DE LOYOLA, PARA DAR MÁS EFICACIA A NUESTROS RUEGOS
Esclarecido Padre y Fundador Glorioso de la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola, a quien quiso favorecer el Cielo con darte un hijo como San Francisco de Borja, no menos digno de la veneración, por la nobleza de su Nacimiento, y de sus empleos, que por lo singular de sus virtudes y milagros; concédeme, Santo mío, que juntándose con su intercesión la tuya, alcance yo de la Divina Bondad, que empleándome en el servicio de Su Majestad, en los obsequios del Santo y en la imitación de sus ejemplos, alcance por su medio y por el tuyo, con la abundancia de todos los bienes, y remedio de todos los males, una santa vida, en que con el ejercicio de todas las virtudes asegure una buena muerte y después de ella una eterna Gloria. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 9 de diciembre de 2023

LA “FÓRMULA DE CONFUSIÓN” DE ARINZE

Traducción del artículo publicado por el padre Thomas John Ojeka.
   
El “cardenal material” Francis Anizoba Arinze afirmando que «…las respuestas equivocadas son tantas como los estudiantes que no saben aritmética, [pero] la respuesta correcta es una sola…». Una excelente analogía: el sentido común de un católico informado puede imaginar lo bueno que pudo resultar de aplicar la misma analogía al “diálogo interreligioso” y su resbaloso “y/o” respecto a la denominada forma “ordinaria” y “extraordinaria” de la Misa…
   
Hace unos días, un investigador me envió un vídeoclip que era para él una fuente de confusión: el vídeo tenía al “cardenal” Francis Arinze bajo los reflectores comentando una cuestión referente a la sagrada liturgia. Después de hacer unos comentarios sobre el corto, le dije que escribiría un artículo sobre él. Un día después, como si fuera coincidencia, pero en realidad providencialmente, vi otro corto en Facebook presentando nuevamente al “cardenal” Arinze. Fue de este último metraje que me inspiré para obtener el título del artículo, al usar su propia frase «fórmula de la confusión»
    
Comentando sobre la controversia alrededor del denominado “Sínodo sobre la sinodalidad” y argumentando a favor, dijo
«…si un sínodo está estudiando nuestra fe y siguiendo la tradición y la doctrina de la Iglesia, correcto; pero si este es pensado para ser libte para todos donde cada individuo venga, eso es una opinión individual: entonces ya no estamos hablando de nuestra fe. Es una fórmula de la confusión».
¡Ahí lo tienes! 
    
Pero, ¿qué es la «fórmula de la confusión» del “cardenal” Arinze? El presente artículo es un pequeño intento para entenderlo. 
     
RESUMEN DEL VÍDEOCLIP
    
El vídeoclip que sirve de punto de partida para nuestros propósitos está anexo abajo:
   
   
Si bien mis capacidades de resumir dejan mucho que desear, estoy persuadido que todo el vídeo puede resumirse así:
  1. En la Iglesia Católica hay una la denominada forma “ordinaria” y “extraordinaria” del Sacrificio de la Misa.
  2. Ambas formas pueden, y se las debe dejar, coexistir: y debería haber libertad para celebrar una forma o la otra, sin que nadie imponga su preferencia ni condenar la preferencia del otro.
  3. Los elementos destacados en ambas formas puedan ser exagerados: la relación directa con Dios; la adoración, la transcendencia de Dios (para la forma extraordinaria); y la comunidad y la congregación (para la forma ordinaria).
  4. En la controversia alrededor de la “forma ordinaria” y “forma extraordinaria”, el problema no tiene nada que ver con el latín.
Se pueden escribir muchos libros sobre cada uno de estos puntos. Como señalara el P. Cekada de bienaventurada memoria en sus conferencias, alguien podría escoger cualquiera de estos temas para una tesis doctoral. Para nuestros propósitos, bastará para un esquema por medio de unos puntos clave.
  
¿HAY UNA “FORMA ORDINARIA” Y “FORMA EXTRAORDINARIA” DE LA MISA EN LA IGLESIA UNA, SANTA, CATÓLICA, APOSTÓLICA Y ROMANA?
    
Para un Sentido común católico informado, la respuesta es obviamente negativa: afirmar lo contrario puede considerarse o una falta del conocimiento debido (esto es, ignorancia) o malicia.

El hecho es que en la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana simplemente hay el Rito Romano Tradicional del Sacrificio de la Misa: decir que hay dos formas, una ordinaria y la otra extraordinaria, solo puede provenir del padre de la mentira.

Mientras, cualquiera que profundice un poco en la historia reciente sabe con certeza que incluso cuando los renovadores litúrgicos modernistas forjaron el embrollo ecuménico falsamente llamado el “nuevo orden de la Misa”, fue con el fin de desplazar y sustituir la Misa Católica tradicional en todo el mundo, y los que querían la Misa antigua eran tratados por la impostora jerarquía modernista como parias y desadaptados entre 1964-1684. 

Sin embargo, por un indulto en 1984 y luego el establecimiento de la comisión “Ecclésia Dei” de 1988, fue removido algo del estigma mientras se permitió que se celebrara una versión simplificada de la Misa Antigua según el Misal del pretendiente papal Juan XXIII siguiendo un conjunto de restricciones. Esta indulgencia tenía que ser concedida puesto que el Vaticano modernista no podía acabar con la actual resistencia tradicionalista a la Nueva Misa que comenzó en la década de 1960. El indulto fue para satisfacer la nostalgia de los que estaban apegados a las campanas e inciensos del Rito Antiguo pero no tenían escrúpulos respecto a las nuevas doctrinas características de la impostora religión modernista. Esto fue para su satisfacer su “sentido religioso” con los rituales católicos, mientras adhieren con tranquilidad a las doctrinas modernistas. 

Las etiquetas de forma “ordinaria” y “extraordinaria” nunca existieron hasta 2007 cuando el pretendiente papal Benedicto XVI publicó un pretendido Motu próprio (Summórum Pontíficum) en el cual permitió un uso más amplio de la versión simplificada de 1962 de la Misa Antigua en el seno de la impostora iglesia modernista ocupante de los edificios católicos.

Bueno, parece que por así decirlo, está forzado a “salvar su bebé”, su legado, porque los términos “forma ordinaria” y “forma extraordinaria” fueron acuñados por el entonces impostor papal Benedicto XVI cuando él, el “cardenal” Arinze, era el incumbente “Prefecto [modernista] de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos”.
  
¿AMBAS FORMAS EXPRESAN LA “LEY DE LA ORACIÓN” Y LA “LEY DE LA CREENCIA” CATÓLICA?
   
El “cardenal” Arinze dice que ambas formas pueden, y se las debe dejar, coexistir: y debería haber libertad para celebrar una forma o la otra, sin que nadie imponga su preferencia ni condenar la preferencia del otro. De ahí es claro que para él ambas formas son expresiones de la ley de oración y la ley de creencia católica. Aquí está amargamente equivocado de nuevo. 
    
Ahora, después que el impostor papal Pablo VI promulgó el Novus Ordo Missæ y su Instrucción General el 3 de Abril en 1969, vino la famosa “Intervención Ottaviani” cuyo punto principal era que
«…el nuevo Ordo Missæ… se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20.ª sesión del Concilio de Trento…» (citado por el P. Cekada en “Obra de manos humanas”, pág. 135).
Es superfluo destacar que aquello que «se aleja de modo impresionante de la teología católica de la Santa Misa» no puede ser al mismo tiempo «una expresión de la ley de oración y la ley de creencia católica».
    
Ahora, aunque la denominada forma extraordinaria es una versión simplifada de la integral liturgia católica tradicional, retiene unos vestigios de la Misa Antigua para mostrar sumariamente que, en comparación, la denominada forma ordinaria representa una nueva religión, una religión “centrada en el hombre”, como uno de sus creadores es citado habiéndolo proclamado orgullosamente [James Dunlop Crichton, N. del T].
    
El mismo “cardenal” Arinze atestigua esto por su propia cuenta al comparar las dos, pero falla al presentar la conclusión lógica. Sus palabras son:
«…veis, que en lo que llamamos la forma extraordinaria o Missa Tridentína en general se destaca más la relación directa con Dios, enfatiza más la adoración… enfatiza más… Dios es “super”, “por encima”, “trascendental”, y eso es un elemento importante que necesitamos mucho en el mundo de hoy… La forma presente enfatiza más la comunidad, la congregación, y eso también es un elemento importante…».
Obviamente: según su dicho, la liturgia anterior está “centrada en Dios” y la posterior “centrada en el hombre”, pero la abrumadora influencia del modernismo conservador en él le obliga a afirmar que ambas tienen iguales derechos como expresiones de la ley católica de la oración y creencia, y que se debe permitir que ambas coexistan con la esperanza de ejercer influencia mutua, una sobre la otra… «¡Cómo han caído esos valientes, y se han perdido las armas con que peleaban!».
    
¡UN DEFENSOR JOCOSO, EN REALIDAD!

El impostor papal “Pablo VI”, con los seis ministros protestantes [1] Alfred Raymond George (metodista), [2] Ronald Claud Dudley Jasper (anglicano), [3] Massey Hamilton Shepherd Jr. (episcopaliano), [4] Friedrich-Wilhelm Künneth (luterano), [5] Eugene L. Brand (luterano), y [6] Max Thurian Rapp (calvinista y sub-prior de Taizé), que lo inspiraron a él y sus cohortes con la sabiduría necesaria para forjar un servicio ecuménico propio. El “cardenal material” Arinze afirma que este desorden ecuménico “centrado en el hombre” es «una expresión de la ley de oración y la ley de creencia católica»: vaya fórmula para la confusión espiritual…
 
El “cardenal” Arinze es aclamado como “un defensor jocoso de la ortodoxia” por los neotradis atascados en la rutina de la impostora iglesia modernista. En esta ocasión, no dejó de impresionar a sus fanáticos, diciendo:
«…la Iglesia está viva, la Iglesia Católica no vive en el Museo Vaticano, la liturgia es sagrada y los elementos esenciales están fijados, sin embargo, la manera de celebrar puede ser retocada por la Santa Madre Iglesia. Cuando Cristo vino, Él no nos dijo: “cuando empecéis la Misa, comenzad al pie del altar, decid el Kýrie, decid el Gloria, no digáis el Gloria durante la Cuaresma, decid el Credo el domingo”; la Iglesia hizo todo eso, y debemos confiar en la Iglesia. Así que todo buen católico seguirá flexible y abierto a lo que diga la Santa Madre Iglesia, y sabe que la Iglesia es mucho más sabia que tú o que yo…».
Tenemos aquí un ejemplo de la táctica modernista de decir una verdad mientras se defiende una horda de errores. Ahora, es verdad que
«Habiendo la Iglesia recibido de Cristo, su Fundador, el cargo de guardar la santidad del culto divino, a ella le toca ciertamente –salvo la sustancia del sacrificio y de los sacramentos–, mandar aquellas cosas, a saber: ceremonias, ritos, fórmulas, preces, canto, por las que ha de regirse de la mejor manera aquel augusto y público ministerio, cuyo nombre peculiar es Liturgia, como si dijéramos, la acción sagrada por excelencia. […] Por eso Celestino I creía ver expresado el canon o regla de la fe en las fórmulas venerandas de la Liturgia. Dice efectivamente: “La ley de creer ha de establecerla la ley de orar” [Indículus de Grátia Dei, cap. VIII. Denz. 139]» [Papa Pío XI, Constitución Apostólica “Divíni cultus”, 20 de Diciembre de 1928. Denz. 2200].
Con todo, decir que Cristo «dijo: “cuando empecéis la Misa, comenzad al pie del altar, decid el Kýrie, decid el Gloria, no digáis el Gloria durante la Cuaresma, decid el Credo el domingo”» con un tono cómico, astutamente radica el venerado rito tradicional del Sacrificio de la Misa en defensa del desorden ecuménico falsamente llamado forma ordinaria, manifestándose como un “defensor jocoso” de la misa del nuevo orden...
   
UN FRACASO LAMENTABLE
    
De acuerdo al “cardenal” Arinze, los elementos destacados en ambas formas puedan ser exagerados: la relación directa con Dios; la adoración, la transcendencia de Dios (para la forma extraordinaria); y la comunidad y la congregación (para la forma ordinaria).
    
Sin embargo, al intentar ejemplificar tal exageración, falló lamentablemente en mostrar cómo se puede exagerar al destacar «la relación directa con Dios; la adoración, la transcendencia de Dios». Su único argumento contra lo que él llamó la “forma extraordinaria” es la mala pronunciación de las palabras latinas por los sacerdotes, y esto no tiene nada que ver con “exagerar” al destacar la relación con Dios, la adoración, etc.…
   
Mientras tanto, lo que él afirma son “exageraciones” en la nueva forma son realmente cosas intrínsecas a la centralidad en el pueblo del desorden ecuménico: el laico revestido mirando a la congregación laica celebrante como lo hacen los anunciantes de la radio, atrayendo su atención con gesticulaciones, robando algunas sonrisas con algunas personas que conoce; aplaudir y batir palmas unos con otros, bailar…
    
EL PROBLEMA NO ES EL LATÍN
   
Una vez más, el “cardenal” Arinze afirma algo verdadero: en la controversia alrededor de la “forma ordinaria” y “forma extraordinaria”, el problema no tiene nada que ver con el latín. Dicho de otra manera, cuando aquellos que tienen algo del Sentido común católico rechazan el “Novus Ordo Missæ”, su rechazo no tiene que ver con el latín como su punto de partida.
    
Tiene razón al decir que la denominada “forma ordinaria” «puede ser celebrada en latín, totalmente en latín», así que el latín no es el problema. Sin embargo, de nuevo, afirma esto en el intento de defender el desorden ecuménico al decir: «el principal problema [esto es, lo que él llama “exageraciones”] no está en la forma ordinaria o la forma extraordinaria».
     
Por otra parte, cualquiera que asiste a una Misa Católica Tradicional y tiene un misal, tendrá también todo el texto de la Misa en su idioma al lado del texto latino: así que la creación del denominado Nuevo Orden de la Misa no tiene nada que ver con el latín. Cualquiera con un Sentido común católico informado sabe que el proyecto ecuménico modernista fue su fuerza impulsora.

El “cardenal” Arinze (entonces un joven obispo) no pudo ser contado entre los pocos católicos –obispos, sacerdotes y laicos– intransigentes en los años 60 que rechazaron el denominado “Nuevo Orden de la Misa” por razones doctrinales y morales: él no pudo ver, y todavía no ve, que la nueva misa es protestante, acatólica, destructora de la Fe Católica, un vehículo para la revolución doctrinal y representa una nueva religión. Él no pudo ver, y todavía no lo ve, que la nueva misa es groseramente irreverente y sacrílega, e incluso inválida [porque el significado de la forma sacramental ha sido cambiada una y otra vez…].

Sí, todavía no puede verlo, y tristemente…
   
El “cardenal material” Arinze con su colorida mitra que algunos la consideran representa su simpatía por la comunidad LGTBI; mientras los otros insisten que representa la “cultura africana”, porque los africanos frecuentemente visten cosas bellas y coloridas…

EN RESUMEN
  • Ordenado sacerdote [9 de Diciembre de 1958] pocos meses después que el primero en la lista de impostores papales modernistas comenzara su pretendido y apóstata papado [el primer Papa según los deseos de la militancia judeomasónica involucrada en la conspiración para iniciar una revolución en Tiara y capa pluvial, una versión religiosa de la Revolución Francesa, dentro de los cuatro muros de la Iglesia Católica que la sinagoga de satanás consideraba su archiememiga]; ver “Instrucciones Permanentes de la Alta Vendita” aquí.
  • Consagrado obispo [a los 32 años el 23 de Noviembre de 1965] mientras el Concilio Ladrón modernista estaba en sesión, y llamado a contatse entre los “Padres conciliares” modernistas durante su última sesión;
  • Creado “cardenal” modernista [algunos añadirían Material] el 25 de Mayo de 1985;
  • Hecho prefecto del Secretatiado para los no cristianos [1948], después renombrado Pontificio consejo para el Diálogo interreligioso [1985-2002]:
  • Hecho prefecto modernista de la prefect “Congregación para el Culto divino y la Disciplina de los Sacramentos”.
Toda la carrera del “cardenal” Arinze ha sido la de alguien que marcha celosamente bajo el estandarte judeomasónico, al frente de la Gran Apostasía, siempre creyendo que está marchando bajo el estandarte de las Llaves Apostólicas.
    
Aún muy comprometido con el proyecto modernista, él promueve el mito de la “Forma ordinaria” y la “Forma extra-ordinaria”: esta es una fórmula de confusión para los que intentan examinar las cuestiones alrededor de las famosas glorias del Concilio Vaticano II frente a la doctrina de la infalibilidad y la indefectibilidad de la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana.
    
Como un estudiante que no sabe de aritmética, él afirma que un rito “centrado en Dios” y otro “centrado en el hombre” son ambas expresiones de la misma ley de culto y ley de oración católica (obviamente una respuesta equivocada), mostrando que no sabe nada de la ley de culto católica y la ley de la Fe católica (siguiendo su analogía de «las respuestas equivocadas son tantas como los estudiantes que no saben aritmética, [pero] la respuesta correcta es una sola…»).

Dado que la doctrina y práctica modernista del diálogo interreligioso proviene de las proposiciones condenadas «Todo hombre es libre en abrazar y profesar la religión que, guiado por la luz de la razón, tuviere por verdadera» (condenada por la Carta Apostólica “Multíplices inter” del 10 de Junio de 1851, y la Alocución consistorial “Máxima quídem” del 9 de Junio de 1862) y «Los hombres pueden encontrar en el culto de cualquier religión el camino de la salvación eterna y alcanzar la eterna salvación» (condenada por la Encíclica “Qui plúribus” del 9 de Noviembre de 1846, la Alocución consistorial “Ubi primum” del 17 de Diciembre de 1847, y la Encíclica “Singulári quídem” del 17 de Marzo de 1856) [Sílabo de errores, proposiciones 15 y 16], él, habiendo sido un jugador clave en el proyecto modernista del diálogo interreligioso, muestra que él no sabe que solamente existe una Religión verdadera, la Religión Católica, y que todas las demás son falsas, y que el diálogo interreligioso es, por una parte, semejante a un profesor dialogando con los estudiantes que dan una respuesta equivocada en una clase de aritmética cuando la respuesta correcta es una sola, y por otra, un rechazo a la institución divina de la Religión Católica: es ponerla en pie de igualdad con los productos de la malicia del padre de la mentira, y el producto de las débiles imaginaciones de los hombres.
    
Su falla en la década de 1960, junto a sus compañeros obispos de entonces en Nigeria, en ver que el Novus Ordo Missæ «se aleja de modo impresionante, tanto en conjunto como en detalle, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada por la 20.ª sesión del Concilio de Trento…» da cuenta de la fácil institucionalización de la nueva religión modernista en los edificios católicos en Nigeria mientras retenía los nombres católicos.

La caridad católica nos urge a orar para que
  • Le sea concedida la gracia de darse cuenta que toda su carrera desde su ordenación sacerdotal la de alguien que marcha celosamente bajo el estandarte judeomasónico, al frente de la Gran Apostasía, siempre creyendo que está marchando bajo el estandarte de las Llaves Apostólicas,
  • Y que, colaborando con esa gracia, rechace totalmente el proyecto modernista y esté firme por la Fe Católica tradicional, la Fe que profesó cuando el bienaventurado padre Michael Tansi lo bautizó el 1 de Noviembre de 1941.
La esperanza no es tal si uno no estuviese esperando contra la esperanza, ¿cierto?
   
Hasta que eso pase, la misma Caridad Católica urge que se advierta a las personas de buena voluntad sobre esta fórmula de confusión espiritual. Sin rencores.

JESUITA AUSTRIACO CONTRA LA INMACULADA


El presbítero, teólogo y periodista austríaco residente en Múnich  Andreas Batlogg abogó por cambiar el nombre de la solemnidad de la Virgen María el 8 de diciembre. El nombre completo “Solemnidad de la Virgen María, Madre de Dios, concebida sin pecado original” contiene «una serie de supuestos teológicos» y ya no es comprendido por mucha gente, escribió el jesuita en un artículo invitado en el semanario vienés “Die Furche” (El surco, propiedad del grupo de medios Styria –cuyo propietario es la Asociación de Prensa Católica de la diócesis de Graz–). En cambio, sugiere cambiarle el nombre a «Elección de María», lo que según él, se acercaría más al significado original de la fiesta. Este nombre apareció en primer artículo del artículo “Marienfeste” del “Pastoralliturgischen Handlexikon” de Rupert Berger (nueva edición 2013), también apareció en las primeras traducciones de trabajo alemanas después del Concilio Vaticano II (1962-1965), pero después desapareció.

Según Batlogg, las hipotecas de la “Concepción de María” residen, por ejemplo, en una “demonización de la sexualidad” dada por el término “inmaculada concepción” en el lenguaje popular, pero también en una atención al pecado original debida a la teología de San Agustín, que difícilmente puede transmitirse hoy en día. Incluso términos sustitutos como “mal hereditario” o “pecado universal” no captarían lo que realmente se quiere decir y por qué un cambio de nombre tendría sentido, afirma Batlogg.

«Es esta totalidad perdida la que está en juego cuando nos centramos en María, quien desde el principio de su vida, desde su concepción, estuvo exenta del enredo de culpa en el que nos encontramos los humanos, y este privilegio único le fue concedido a este respecto, el nacimiento de su hijo Jesús, que marcaría un comienzo completamente nuevo en la historia de la humanidad».

Afirma el jesuita que Lo religioso tampoco se trata de representar a María como una la “esclava obediente”, como la “virgen humilde e impecable”, porque más desaparecía María del sentimiento concreto de fe de muchos y el resultado sería malestar, incomprensión o rechazo». Más bien, la iglesia celebra el 8 de diciembre «que Dios ha hecho un comienzo maravilloso en María. La Biblia informa repetidamente sobre esos nuevos comienzos: la creación del mundo, la historia del diluvio, la huida de Israel de Egipto o el nacimiento de Jesús. En vista de Jesús, que marcó un nuevo comienzo en la historia del mundo, el comienzo de María es maravilloso», afirmó.
  
«La elección de María expresa con mayor precisión de qué se trata: elección. En vista de su “función” única, María se salva de lo que no se salvan todas las demás personas. El hecho de que Dios actúe maravillosamente una y otra vez, que no ataque ni fuerce a las personas, sino que busque aprobación, eso es lo que celebramos», explicó Batlogg. 

COMENTARIO: Cada vez más nos persuadimos que los novusorditas, lejos de estar poseídos, SON UNOS DEMONIOS HUMANOS como lo es el Anticristo. Muestra de ello, es que quieran cambiar el nombre de la fiesta de la Inmaculada Concepción solo porque el concepto teológico sea incomprensible para el “Hombre Moderno”™ (y para el protestante una blasfemia).
  
Y es apenas lógico que medios de la rancia progresía radical como Religión Digital (España), Kath.ch (Suiza), Katholisch (Alemania) o incluso la edición alemana de Vatican News aplaudan a Andreas Batlogg SJ (cuya tesis de grado y de doctorado fueron sobre Karl Rahner y fue “instalado” presbítero el 24 de Abril de 1993 por el “cardenal” dominico Schönborn), cumpliéndose así el refrán: «El codicioso y el tramposo, fácilmente se conciertan».

PAROLIN, ¿DESESPERADO POR SER EL PRÓXIMO PAPA?

Traducción del artículo publicado por el P. Claude Barthe en RES NOVÆ (vía APOSTOLADO CABALLERO DE LA INMACULADA).
   
EL CARDENAL PAROLIN, A LA EMBOSCADA
     

El cardenal Pietro Parolin Miotti, secretario de Estado, ¿verdadero candidato de la izquierda bergogliana? [1] Hay que recordar que en 2013, los cardenales que se autodenominaron “Grupo San Galo” y que llevaron al poder a Jorge Bergoglio, utilizaron una maniobra consistente en resaltar el nombre del cardenal Odilo Pedro Scherer, arzobispo de San Pablo, para avanzar más eficazmente en su verdadero Papa, el arzobispo de Buenos Aires. También hoy, detrás del cardenal Luis Antonio Tagle y Gokim, filipino, de 66 años, prefecto del Dicasterio para la Evangelización, pero deprimido y bastante insignificante, o detrás del cardenal Jean Claude Hollerich Wester, de 65 años, jesuita, arzobispo de Luxemburgo, relator del Sínodo de los Obispos para una Iglesia sinodal, pero demasiado abiertamente heterodoxa, sería en realidad el cardenal Parolin.

El heredero del cardenal Silvestrini
Ordenado en 1980 para la diócesis de Vicenza, en el Véneto, entró en los servicios diplomáticos de la Santa Sede en 1986, cuando el cardenal Agostino Casaroli Parelli era secretario de Estado, Achille Silvestrini Gambaratti secretario de Relaciones con los Estados (el equivalente a un ministro de Asuntos Exteriores) y líder, durante décadas, de la Roma liberal. Gran trabajador, Pietro Parolin adquirió inmediatamente, bajo la dirección de su mentor Silvestrini, un gran conocimiento de la Curia al más alto nivel, así como de las cancillerías del mundo. Sirvió en varias nunciaturas y luego regresó a Roma en 1992, siendo el cardenal Angelo Raffaele Sodano Brignolo secretario de Estado. Fue nombrado subsecretario para las Relaciones con los Estados, bajo la dirección de Jean-Louis Pierre Tauran Eymas, que había sucedido a su jefe Silvestrini, y destacó por su experiencia en negociaciones delicadas (México, Vietnam). Pero el cardenal Tarcisio Pietro Evasio Bertone Borio SDB, que llegó a ser secretario de Estado de Benedicto XVI, lo deshonró y lo reemplazó por uno de sus seguidores, Ettore Balestrero. Fue enviado a la nunciatura más difícil (la de la Venezuela de Hugo Chávez). También se trata de un muy discutido prelado venezolano, Mons. Édgar Franklin Peña Parra, muy cercano al Papa, que se convertirá en su primer colaborador como Sustituto para los Asuntos Generales, en 2018, en sustitución de Giovanni Angelo Becciu Curzu, que se convirtió en cardenal y Prefecto de la Causa de los Santos.
    
Se dice que la hábil actitud de Pietro Parolin en Caracas frente a Hugo Chávez fue muy apreciada por el cardenal Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires. Convertido en Papa, los cardenales Silvestrini y Tauran lo convencieron fácilmente para que llamara, en agosto de 2013, a este diplomático experimentado y de sensibilidad liberal, para sustituir a quien lo había exiliado, el cardenal Bertone.
  
La experiencia de Parolin en América Latina le pareció valiosa al Papa, cuya bestia negra –el peronismo obliga– eran Estados Unidos y su Iglesia mayoritariamente conservadora. Cruel fue la elección de Trump en 2016 para el Papa y su Secretario de Estado, y aún más cruel fue la reciente elección del Trump argentino, Javier Milei, quien pasó a llamar “demonio” a Francisco.
     
Porque si la elección de Jorge Bergoglio al sumo pontificado pareció abrir una nueva era, en realidad representó el regreso de un mundo viejo después de un largo período de “restauración” wojtylo-ratzingueriana. Pietro Parolin, hijo espiritual del cardenal Silvestrini, admirador de la Ostpolitik del cardenal Casaroli, fue el hombre de este regreso a las viejas lunas.
   
El aguijón en el costado de Parolin: el acuerdo con China
Precisamente, el gran handicap de Parolin es el desastroso acuerdo de la Santa Sede con China. Mucho más profesional que su predecesor Bertone, Parolin sorprendió al mundo con el irenismo del acuerdo que firmó con la República Popular China el 22 de septiembre de 2018, cuyos términos son secretos.

Hay que decir que la situación del catolicismo chino es sumamente compleja: feroz oposición de la heroica Iglesia clandestina a la Iglesia controlada por el gobierno; pero dentro de este último, las líneas son a menudo borrosas. Ya bajo Juan Pablo II, aunque nombrados por la Asociación Patriótica, un cierto número de obispos solicitaron en secreto su reconocimiento por parte de Roma.
   
Por ello, el Papa Francisco y el cardenal Parolin organizaron negociaciones directas con Beijing, dirigidas por el lado romano por Mons. Claudio Maria Celli. Además, se reutilizaron los servicios del cardenal McCarrick, ex arzobispo de Washington, puesto en penitencia por Benedicto XVI por sus crímenes como depredador sexual. Ya había visitado China varias veces y recibió el mandato de reiniciar sus viajes a los católicos “oficiales”. Todo esto no impide en modo alguno la persecución contra los cristianos católicos y protestantes, en particular mediante la destrucción organizada a gran escala de iglesias.
    
El acuerdo paroliniano de 2018, firmado por dos años y prorrogado en 2020 y 2022, concedió a las autoridades chinas la “presentación” de los obispos que serán investidos por Roma. Según este acuerdo, los últimos siete obispos “oficiales” nombrados fueron reintegrados a la comunión romana, dos de los cuales (Pablo Lei Shiyin y José Liu Xinhong) eran casados. Además, los obispos clandestinos, no aprobados por las autoridades comunistas, fueron excluidos del gobierno de las diócesis. Esto provocó críticas escandalizadas, en particular la del cardenal Zen, que acusó a Pietro Parolin, «un hombre de poca fe», de «vender la Iglesia católica al gobierno comunista», pero también, muy recientemente, la del cardenal Müller: «Con el diablo no podemos pactar» [2]. Porque hay que insistir, el pacto en cuestión concede el nombramiento de obispos a comunistas que todavía son perseguidores de la Iglesia.
    
Pietro Parolin también admitió el pasado mes de julio que esta política llevó a la Santa Sede a tragarse enormes serpientes: «por el bien de la diócesis y del diálogo». Roma había reconocido el nombramiento unilateral por parte de la Asociación Patriótica, contrariamente a los acuerdos pasados, de Joseph Shen Bin como jefe de la diócesis de Shanghái [3]. En realidad, esta manera de hacer las cosas –anuncio por parte de las autoridades eclesiales chinas del nombramiento de un obispo y de la consagración de un obispo, luego respaldado por Roma y publicado por la Sala de Prensa del Vaticano– es el proceso habitual.

El cardenal Zen recordó que el Secretario de Estado había citado una frase de la Carta de Benedicto XVI a la Iglesia de China del 27 de mayo de 2007, que decía: «La solución de los problemas existentes no puede buscarse en un conflicto permanente con las autoridades civiles legítimas». Parolin, demasiado feliz de que el Papa Ratzinger hubiera reconocido la legitimidad de las autoridades comunistas, truncó el resto de la frase: «Sin embargo, no es aceptable ceder a los deseos de las autoridades civiles cuando intervienen indebidamente en cuestiones relativas a la fe y a la disciplina de la Iglesia». Y el cardenal Zen invitó al culpable de esta “increíble traición” a dimitir.
    
El cardenal globalista
Se ha hablado mucho de la participación de la segunda persona de la Iglesia en la reunión de un club cuyos objetivos son completamente ajenos a su doctrina social: se trataba de la conferencia anual, a puerta cerrada, del grupo Bilderberg, que celebrada en Turín del 7 al 10 de junio de 2018, cuyo menú incluía el análisis del “preocupante” ascenso del populismo. Este grupo fue fundado en 1954 por David Rockefeller y hoy pretende ser un relevo eficaz de las ideologías globalistas. Sus miembros e invitados, un centenar de personas, están cooptados entre figuras influyentes de la diplomacia, los negocios, la política y los medios de comunicación, muchos de los cuales no ocultan su afiliación “humanista”. El total secretismo de los debates –los participantes son encerrados durante dos días como en un cónclave– alimenta todas las fantasías. Pero según la Sala de Prensa, el Secretario de Estado vaticano sólo estuvo presente «por un corto tiempo, alrededor de una hora y ¾», durante el cual pronunció un discurso «sobre la doctrina social de la Iglesia». En una palabra, Parolin, la élite capitalista-globalista…
    
Siempre en esta línea de apertura a temas queridos por los globalistas, pero siempre con la misma cautela, Parolin recibió el 5 de abril de 2019, durante más de una hora, a activistas LGBT de alto nivel, es decir, una cincuentena de abogados, magistrados, políticos, todos en campaña. Por la despenalización de la homosexualidad. La figura clave de esta delegación fue el profesor emérito de criminología de Buenos Aires, Eugenio Raúl Zaffaroni Cattaneo, viejo amigo de Jorge Bergoglio, conocido por sus posiciones muy liberales, su compromiso con el reconocimiento legal de los “matrimonios” homosexuales y por la despenalización del aborto. El Secretario de Estado afirmó que la Iglesia condena «toda violencia contra las personas», lo que implica poco compromiso, al tiempo que hizo de esta recepción un gesto de gran poder simbólico. Es menos crudo que el hecho de que el Papa recibiera a un grupo de mujeres transgénero en un almuerzo, pero es tan significativo como la “apertura”. Todo Parolin está ahí.
     
Una relación compleja con el Papa Francisco
Pietro Parolin era miembro del grupo de cardenales que trabajaron en la reforma de la Curia, que supuestamente reduciría la importancia de la Secretaría de Estado. Todo se redujo a las finanzas. Pietro Parolin maniobró hábilmente para frustrar la reorganización efectiva, iniciada por el cardenal George Pell Burke, de los órganos financieros de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano. En teoría, la reforma pelliana eliminó una parte importante del control ejercido por el Secretario de Estado. En realidad, Pietro Parolin hizo excluir a la Secretaría de Estado de la auditoría organizada para todas las entidades financieras del Vaticano, lo que torpedeó la reforma organizada por Pell.
    
Por ello, el cardenal Parolin se vio directamente afectado por la denuncia, en 2019, de una transacción sospechosa realizada por la Secretaría de Estado en 2014: la inversión de casi 200 millones de euros en un lujoso edificio londinense gravado por una hipoteca. Fue adquirido a un precio muy sobrevaluado con los fondos recaudados por el Óbolo de San Pedro y luego revendido con grandes pérdidas. Situación relativamente clásica en la que los eclesiásticos, creyéndose financieros experimentados, resultan extremadamente ingenuos. La mayor responsabilidad recayó en el primer colaborador de Pietro Parolin, Becciu. Mientras tanto se convirtió en Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Tuvo que dimitir de su cargo, perdió todos los derechos vinculados al cardenalato y fue llevado ante la justicia vaticana junto con otros altos funcionarios romanos: el suizo René Brülhart, ex presidente de la Autoridad de Información Financiera (AIF), el gendarme financiero del Santa Sede; Mons. Alberto Carlino, durante mucho tiempo secretario privado de Angelo Becciu; y Mons. Enrico Crasso, ex director de los fondos reservados de la Secretaría de Estado. Sus abogados no dejaron de alegar que Parolin estaba al tanto de sus actividades.
    
¿Cayó entonces Parolin en semi-deshonra? Estas acusaciones de malversación de fondos o grave imprudencia provocaron que, a finales de 2020, la Secretaría de Estado fuera despojada de sus activos y de su enorme cartera de inversiones. Sin embargo, cualquiera que sea la implicación del cardenal Parolin, este asunto es tan complejo, en sí mismo y en la forma completamente atípica –bergogliana– en que fue llevado a cabo por el propio Papa, que no representa un peligro real para las posibilidades del cardenal secretario. de Estado cuando se abra un cónclave.
     
Además, a pesar de la participación del personal diplomático de Parolin en debates internacionales sobre cuestiones climáticas, fueron excluidos del proceso de redacción de la exhortación papal Laudáte Deum. Además, fue el cardenal Matteo Maria Zuppi Fumagalli, respaldado por la poderosa Comunidad de San Egidio, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el encargado de implementar los esfuerzos del Papa para lograr un acuerdo de paz entre Ucrania y Rusia. Así, el cardenal de Bolonia, que ya ha desempeñado importantes misiones diplomáticas en el pasado, es considerado una especie de segundo secretario de Estado.
    
Pero estar menos cerca del Papa podría convertirse en una ventaja para Pietro Parolin cuando sea necesario asegurar la sucesión de Francisco, y cuando habrá necesariamente una reacción contra el despotismo bajo el cual gimen la Curia y los cardenales.
    
En este tipo de especulaciones, su incierto estado de salud –Parolin fue tratado de cáncer– compensaría su “joven” edad (69 años) para los electores que, desde el interminable pontificado de Juan Pablo II, quieren limitar los riesgos buscando papables para reinados cortos (el cardenal Jean-Pierre Bernard Ricard Rossignol había revelado que la edad del cardenal Bergoglio fue uno de los argumentos esgrimidos por sus partidarios durante el cónclave de 2013).
    
Un retorno al Concilio “puro”: Amóris lætítia y Traditiónis custódes
Lo que más aprendemos sobre la eclesiología romana es el discurso que pronunció el 14 de noviembre de 2017 en Washington, en la Universidad Católica de América, donde recibió un doctorado honóris causa en teología. Allí dio una larga y magistral lección de 55 minutos en italiano para gloria del Vaticano II, que tenía todo el aspecto de un manifiesto, y en la que se situó insistentemente tras el Papa Francisco, que realizó plenamente las intenciones del Concilio [4]. 
    
Para Pietro Parolin, el Concilio Vaticano II es el fundamento y el origen de la Iglesia de hoy y de la del futuro. Los Padres conciliares adoptaron un nuevo paradigma, el de una Iglesia, ciertamente siempre católica, pero que se ha vuelto global, liberada de su coincidencia con Europa. Esto tiene diversas consecuencias, como la introducción de lenguas locales en la liturgia y la legitimación de las teologías locales. El adjetivo global adscrito a la Iglesia, siendo utilizado con una ambigüedad similar a la del adjetivo ecuménico para calificar al Concilio Vaticano II, concilio ecuménico porque es general y/o porque propició el triunfo del acercamiento con los separados.
    
Pietro Parolin citó a Mons. Joseph Pierre Aimé Marie Doré PSS, para quien, después del Vaticano II, nada volverá a ser igual. Así como la Iglesia había pasado originalmente, según él, del judeocristianismo al cristianismo pagano, experimentó una transformación igualmente radical durante el Vaticano II. Un proceso “irreversible”, insistió el cardenal, quien subrayó que, entre las profundas novedades del Vaticano II destacadas por el Papa Francisco, se encuentra la introducción de la sinodalidad que “reequilibra” la organización monárquica preconciliar.
   
Pero además del aspecto “comunicativo” de la sinodalidad, para él la esencia del actual pontificado se encuentra en la armonización lograda por Amóris Lætítia. Había una contradicción: el Vaticano II había adoptado una eclesiología liberal (ecumenismo, libertad religiosa), pero Pablo VI, con la Humánæ vitæ, había preservado una moral matrimonial anticuada. Amóris Lætítia borró este hiato moviendo también la moralidad hacia una apertura liberal. Cabe señalar que Pietro Parolin aseguró esta apertura al registrar, el 7 de junio de 2017, en el Acta Apostólicæ Sedis, bajo el título de “magisterio auténtico”, el elogio dirigido por el Papa a los obispos argentinos por su interpretación ultraliberal de Amóris Lætítia.
    
Esta defensa de la nueva lex credéndi en su plenitud se manifiesta, como debería, mediante una defensa de la nueva lex orándi, la liturgia reformada después del Concilio. El cardenal Parolin desempeñó un papel clave, como Secretario de Estado, en el desarrollo de la Traditiónis custódes. Recordamos que el primer acto fue la encuesta organizada por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 7 de marzo de 2020, entre los obispos del mundo, destinada a hacer un balance de la aplicación del motu Summórum Pontíficum. Los resultados ciertamente podrían interpretarse como una aprobación de Summórum Pontíficum, pero lo que se planeó fue su derogación. Durante las asambleas de la Congregación que lo discutieron intervinieron personas muy hostiles al usus antíquior, como el cardenal Beniamino Stella Pederiva (Prefecto de la Congregación para el Clero), el muy virulento cardenal Marc Amand Ouellet Michaud PSS (Prefecto de la Congregación para los Obispos), el Cardenal Giuseppe Versaldi (Prefecto de la Congregación para la Educación Católica –encargada de los seminarios–), y el cardenal Parolin, que habría dicho en particular durante una de estas sesiones, jugando con el nombre de “Misa de siempre” que se refiere a la Misa Latina Tradicional: «¡Debemos ponerle fin a esta misa para siempre!».
   
Un reenfoque oportuno
A los miembros de la asamblea del Sínodo de octubre sobre la sinodalidad se les impuso una gran discreción, que fue sorprendentemente respetada. Sabemos que el cardenal Parolin pronunció un discurso calificado de “muy fuerte” y “muy franco”, que conmovió mucho a los asistentes, pero sin que se difundiera su contenido. Habría «defendido la doctrina» que debe situarse en el centro de la sinodalidad. Andrea Gagliarducci se mostró irónico en Il Foglio del 20 de octubre: «Sin embargo, es poco probable que Parolin hablara como un guerrero». Parece probable que haya pronunciado un discurso de reorientación, en sintonía con el pensamiento de Francisco, que quiere marcar su distancia del camino sinodal alemán. También podemos entender la pesada maquinaria sinodal romana como un proceso de transacción entre Roma y la Iglesia de Alemania, o más bien entre los “exagerados” bergoglianos (Hollerich) cercanos a Alemania, y los “realistas” bergoglianos (Parolin), estos últimos expresando el pensamiento del Sumo Pontífice.
    
Además, este discurso resultó ser una preparación de ánimos para la publicación de una carta dirigida el 23 de octubre por el Secretario de Estado a la señorita Beate Gilles, secretaria general de los obispos alemanes, en la que recordaba que la doctrina de la Iglesia reserva el sacerdocio ordenado a los hombres, y que, sin juzgar la responsabilidad subjetiva de los involucrados, la moralidad objetiva de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo ha sido «evaluada […] con precisión y certeza».
   
Las intervenciones públicas del Secretario de Estado deberían repetirse en adelante en un sentido “conservador” y, en caso de enfermedad grave del Papa o de vacante de la Sede, podría naturalmente ocupar el primer plano del escenario, como le ocurrió al cardenal Ratzinger en 2005.
    
Básicamente, Parolin ofrece la versión institucional del bergoglionismo, la de una apertura lo más amplia posible sin poner en demasiado peligro a la institución. Iacopo Scaramuzzi en La Repubblica del 25 de octubre clasificó a los cardenales importantes, incluidos los papables, en cinco grupos. Si dejamos de lado a los foráneos, procedentes de países lejanos y a menudo indefinibles, quedan cuatro grupos bien caracterizados:
  • Los bergoglianos de hierro, los bergoglianos más “avanzados” (Luis Tagle y Jean-Claude Hollerich).
  • Los bergoglianos más realistas del “eje institucional”, en el que está Pietro Parolin (con Marc Ouellet y Arthur Roche). En nuestra opinión, habría que añadir al cardenal Becciu, cuya clientela sigue siendo importante y que es ni más ni menos “de izquierda” que Parolin.
  • Cardenales que podrían calificarse de liberales de centro izquierda ( Scaramuzzi los llama “mediterráneos”), como Mateo Zuppi de Bolonia y Jean-Marc Aveline de Marsella;
  • Y los conservadores (Peter Erdö de Budapest, Robert Sarah, Gerhard Müller, Raymond Burke, el neerlandés Willem Eijk y el estadounidense Timothy Dolan).
Si los votos se pesaran hoy, ¿dónde se detendría la aguja de la balanza? Nadie podría decirlo. Pero después del autoritarismo arrasador del actual pontificado, el meticuloso profesionalismo de Parolin podría pasar como aceptable para cohortes de cardenales que buscan un papado abierto, pero que presenta, según ellos, el mínimo de riesgos. Es decir, con el máximo riesgo para la Iglesia.
    
Padre Claude Barthe Bégué
   
NOTAS
[1] Hemos reutilizado en este artículo parte de las consideraciones de Daniel Hamiche en un artículo de Res Novæ del 1 de mayo de 2019, La “hipótesis” de Parolin – Res Novæ – Roman Perspectives .
[2] Cardenal Gerhard Müller, De buena fe. El catolicismo y su futuro, Artège 2023.