jueves, 25 de noviembre de 2021

CANTO «Al Cielo quiero ir»

   
Si al Cielo quieres ir
A recibir tu palma,
A Dios en cuerpo y alma
Has de amar y servir.
Si al Cielo quieres ir
Jurar en falso evita,
Y nunca la maldita
Blasfemia has de decir.
   
Coro: Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir,
Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir.
   
Si al cielo quieres ir
Guardar debes las fiestas,
No trabajando en éstas
Y a misa has de asistir.
Si al Cielo quieres ir
Respeta a tus mayores,
Y a hijos y a inferiores
Les debes instruir.
    
Coro: Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir,
Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir.
    
Si al Cielo quieres ir
No dañes ni aborrezcas,
Ni mal ejemplo ofrezcas,
Ni debes maldecir.
Si al Cielo quieres ir
Detesta la impureza,
Y de ella con presteza
Procura siempre huir.
    
Coro: Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir,
Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir.
    
Si al Cielo quieres ir
Odia robo y usura,
Pues es gran desventura
Como un ladrón morir.
Si al Cielo quieres ir,
Huye cual del demonio
Del falso testimonio
De hablar mal y mentir.
   
Coro: Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir,
Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir.
    
Si al Cielo quieres ir
Con alma toda pura,
No empañe su hermosura
El torpe consentir.
Si al Cielo quieres ir
No codicies lo ajeno,
Pues todo lo terreno
Se deja aquí al morir.

Coro: Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir,
Al Cielo, al Cielo, al Cielo quiero ir.

EL DÉSPOTA ARZOBISPÓN DE PARÍS TUVO UNA RELACIÓN CON UNA MUJER (¡SIENDO CURA!)

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
  
El arzobispón de París, Michel Christian Alain Aupetit, de 70 años, ex médico, tuvo una “relación íntima con una mujer” llamada Colette en 2012 mientras era vicario general de París, afirma el 22 de noviembre el sitio web Le Point.fr.
   
Le Point pertenece al oligarca François Pinault Gabillard (US$ 49,5 mil millones). Aparentemente, Aupetit admitió “conducta ambigua” con la mujer, pero negó haber roto su voto de celibato.
  
El asunto salió a la luz internamente en la primavera de 2020, cuando apareció un correo electrónico de febrero de 2012 dirigido a la mujer, pero que Aupetit había enviado inadvertidamente a su secretaria.
   
Cuando se le confrontó, Aupetit se enredó en confusas explicaciones, primero prometió dimitir, luego lo negó. El nuncio en París Celestino Migliore y el cardenal Marc Ouellet Michaud PSS, prefecto de la Congregación para los Obispos, fueron informados, y se encargó una investigación al cardenal André Vingt-Trois Vuillamy.
   
Al igual que Francisco Bergoglio, Michel Aupetit (hijo del ingeniero de caminos André Aupetit y Louise Albertine Florestine Bâty Cousinot –ambos fallecidos–) es conocido por su estilo autoritario, su distancia con sus sacerdotes, su escasa preocupación pastoral, sus modales mordaces, su falta de empatía, su apertura al diálogo y su actitud paternal.
       
Dos de los vicarios generales de Aupetit (Benoist de Sinety y Alexis Leproux) dimitieron sucesivamente. Acaba de publicar en septiembre una carta pastoral sobre la “fraternidad”. Siguiendo a Francisco Bergoglio, recientemente suprimió diez Misas Romanas en seis iglesias: 
  • Santa Clotilde (7.º distrito), los lunes.
  • San Francisco Javier (7.º distrito), los miércoles (para los estudiantes) y un domingo al mes después del medio día (para los guías).
  • Capilla de Nuestra Señora de la Visitación (14.º distrito), los viernes.
  • Nuestra Señora de la Asunción de Passy (16.º distrito), los miércoles.
  • San Jorge de La Villette (19.º distrito), los miércoles y jueves, y los domingos en la mañana.
  • Nuestra Señora del Trabajo (14.º distrito), los domingos por la tarde.

HACIA LA ABOLICIÓN CONCILIAR DE LA MISA DE MEDIANOCHE DE NAVIDAD

Traducción del Comentario de los Padres de TRADITIO.
   
La misa de medianoche de la Natividad solía atraer a multitudes de los católicos, y era una tradición muy amada.
La Misa de medianoche es la más antigua y tradicional de las misas de Navidad, como quiera que la Natividad se produjo a medianoche.
Así que, por supuesto, la Iglesia Conciliar la odia y ha comenzado a suprimirla en la inventada nueva Misa Latina “Extraordinaria” de 1962, como también está suprimiendo las del Día de los Difuntos y la Semana Santa en la nueva Misa latina de 1962.
   
La Misa de Medianoche de Navidad (In Nocte, Por la noche) es la celebración católica más antigua y tradicional de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, ya que la tradición nos dice que la Natividad en realidad tuvo lugar a la medianoche. Las dos misas del día, In Aurora (Al amanecer) e In Die (En el día), son adiciones posteriores. Ahora la Iglesia Conciliar ha comenzado a suprimir la Misa Tradicional de Medianoche. Ya había dado algunos pasos en esta dirección, primero moviendo su celebración de la medianoche a la noche, viciando por completo el motivo de la práctica tradicional.
    
Ahora Robert Eric Guglielmone, obispón de Charleston, Carolina del Sur, ha comenzado lo que sin duda se convertirá en la supresión mundial de la Misa de Medianoche de la Natividad debido al decreto “Traditiónis Custódes” de Francisco Bergoglio del 16 de julio de 2021, que esencialmente suprime la semi-novusordiana Nueva misa latina “Extraordinaria” de 1962. Guglielmone decretó el 12 de noviembre de 2021, casi la abolición total de este rito. Atacó a los conciliares neoconservadores por «relegar el Novus Ordo a una expresión menor de la oración de la iglesia [Modernista]».
    
   
Guglielmone quiere la plena implementación de las herejías litúrgicas del Anticoncilio Vaticano II (1962-1965), como la introducción de las lenguas vulgares en lo que una vez fue un servicio litúrgico sagrado y la transferencia de los deberes sacerdotales a los hombres y mujeres no ordenados, niños y niñas. Guglielmone ha restringido aún más el uso de la Nueva misa latina de 1962 a casi nada:
  1. Se suprime la Misa de medianoche de la Natividad.
  2. Se suprimen todos los servicios del Día de los Fieles Difuntos, menos uno.
  3. Se suprime la Semana Santa, como en la Rima modernista.
  4. En uno o dos sitios donde se permite temporalmente la Nueva Misa Latina, también debe haber una simulación del totalmente protestante-masónico-pagano Novus Ordo de 1969 el mismo día [Parte de la información para este comentario fue aportada por Life Site News].
   
Católicos tradicionales, el obispón Guglielmone admite que «el encargo del [anti]concilio de la participación “activa” no ha sido completamente aceptada y realizada». Esa es una admisión sorprendente en vista del hecho de que han pasado sesenta años y los cuatro antipapas postconciliares (Montini, Woytyła, Raztinger y Bergoglio) han estado empujando sin piedad las herejías litúrgicas del Anticoncilio en las gargantas de los conciliares desde 1962. Pero el Novus Ordo nunca se ha consolidado, ni siquiera entre los conciliares. Se ha revisado constantemente. Estudios recientes de Pew Research y la propia Universidad conciliar de Georgetown han demostrado que los bautismos conciliares (ahora llamados “iniciaciones”), los matrimonios, los funerales y la asistencia a los servicios se han desplomado en la última década. Eso ha forzado el cierre total de los templos conciliares, en algunos lugares, a más de la mitad de todos.

DEVOCIÓN DEL 25 DE MES AL SANTO NIÑO DE PRAGA

Devoción publicada en León (Guanajuato) en 1906, con licencia eclesiástica.
   
DEVOCIÓN DEL 25 DE MES AL SANTO NIÑO DE PRAGA, DIVINO PRINCIPE DE CHECOSLOVAQUIA, PROTECTOR UNIVERSAL EN TODA NECESIDAD, PERO PARTICULARMENTE PARA QUE NO FALTE LO NECESARIO.
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Oh perla candidísima de valor infinito! ¡Oh adorado Niño! fuente inagotable de toda felicidad de toda dulzura, de toda piedad y de toda misericordia: delicadísimo Niño, a tus pies soberanos humildemente se postra este infeliz y vil pecador, que desea con sus lágrimas desagraviarte; pero que llega confiado en que tú eres el insondable piélago de bondad a Ti, bien mío, a Ti suspira mi infeliz y pobrecita alma y unida a este desgraciado corazón te dice que le pesa el haberte ofendido: ¡oh adorado Niño!, por ser Tú quién eres, te suplico el que me des la contrición de Dimas, las lágrimas de Pedro y las dulces expresiones de Agustín, para así desagraviarte como desea mi corazón. Perdóname, Niño hermoso; por tu santísima Madre y su pureza virginal. ¡Oh Niño piadosísimo! Espero en Ti lograr mi salvación por medio de esta oración que humildemente te presento; así como espero no salir desconsolado con lo que sabes necesito. ¡Oh milagroso Niño!, ampárame en la hora de mi muerte, presentándome con el lucido escuadrón de los ángeles para alabarte en su compañía en la gloria por los siglos de los siglos.
   
Se rezan tres Padre Nuestros y Aves Marías y la siguiente
  
ORACIÓN
¡Oh Niño Jesús! yo recurro a Vos. Os ruego por vuestra Santa Madre que me asistáis en esta necesidad [aquí se manifiesta lo que se pide] porque yo creí firmemente que vuestra Divinidad puede socorrerme. Espero con confianza obtener vuestra gracia. Os amo con todo mi corazón y con todas las fuerzas de mi alma. Me arrepiento sinceramente de mis pecados; os suplico ¡oh buen Jesús!, que me deis fuerza para triunfar de ellos. Tomo la resolución de no ofenderos jamás, y vengo a ofrecerme a Vos, con la disposición de sufrirlo todo antes que desagradaros. Desde ahora quiero serviros con fidelidad. Por el amor de Vos, ¡oh Divino Niño!, amaré a mi prójimo como a mí mismo. Oh Jesús, Niño poderosísimo, yo os suplico de nuevo, asistidme en esta circunstancia (dígase cuál es), hacedme la gracia de poseeros eternamente con María y José; y adoraros con los Santos Ángeles de la corte celestial. Así sea.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
Esta devoción puede servir por modo de novena: rezándola en nueve días consecutivos.

DE LOS EXORCISMOS

   
San Ignacio de Loyola exorcizando a un endemoniado (Juan de Valdés Leal, serie de la vida de San Ignacio de Loyola. Museo de Bellas Artes de Sevilla).
   
El Exorcismo es un conjuro imperativo que hace el legítimo ministro sobre el demonio, con la invocación del nombre de Dios, para expelerlo de algún lugar y así evitar su influjo y poder malévolo.
   
Existen exorcismos para la bendición del agua y de la sal, para la bendición de las campanas, de los templos, de las medallas de San Benito, de los santos Óleos, etc.; pero como en todos esos casos forman parte de los ritos de la bendición o consagración de los mismos, sólo nos referimos aquí a los exorcismos destinados a los poseídos del demonio, que son los clásicos.
   
Para ejercer este poder contra los demonios, la Iglesia instituyó desde el principio un ministro especial, que es el exorcista, a quien proporcionó, en los libros litúrgicos, fórmulas y reglas precisas para el desempeño de su ministerio. En la actualidad no es ya el simple exorcista quien lo desempeña, sino el sacerdote, y no un sacerdote cualquiera, sino —dice el Ritual— «el que esté dotado de piedad, prudencia e integridad de vida…, y sea de edad madura, y reverendo, más que por su oficio, por la gravedad de sus costumbres» [1]. El oficio es sumamente delicado, por eso le encarga que estudie los buenos autores y tome muchas precauciones.
   
He aquí algunas de las reglas que le propone [2]:
  1. Que no crea, en primer lugar, fácilmente en la obsesión demoníaca, confundiéndola con alguna enfermedad, y que para eso se fije si la persona habla con fecundia un idioma desconocido, o entiende a quien lo habla; si manifiesta cosas distantes y ocultas; si desarrolla fuerzas superiores a su edad o condición, y si da otras señales parecidas, y cuantas más, mejor.
  2. Que, para más asegurarse, le pregunte mientras le exorciza, lo que siente en el alma o en el cuerpo, y qué palabras le hacen más efecto, para repetirlas muchas veces.
  3. Que no se asuste ni desista porque el demonio le retrueque falsamente, o le oponga mucha resistencia, haga como que se oculta y huye; ni tampoco porque le infunda sopor al poseso, o le represente visiones, o induzca a rebelársele, etc.
  4. Que para triunfar de él acuda, a ejemplo de N. Señor, a la oración y al ayuno; que ejecute el exorcismo en la Iglesia o en un lugar decente y retirado; que tenga a mano el crucifijo, etc. 
  5. Que desprecie sus risas y muecas, y no permita hablar a los cirunstantes, quienes deben limitarse a orar humildemente; que recomiende al poseído, si es capaz, la oración, la confesión y la comunión, etc.
  6. Si, por fin, consigue la victoria, que exhorte al enfermo a no pecar en adelante, para no dar lugar a una nueva obsesión, que produciría peores estragos que la primera [3].
   
P. ¿Qué es exorcismo? R. Que es: adjurátio dæmónium per virtútem Dei, ut a nocéndo desístant. Tienen los exorcismos virtud para expeler los demonios ex ópere operáto, entendiéndose de la virtud moral, como lo dice el Angélico Doctor, 3. p. q. 71. art. 3, donde dice: que los exorcismos no sólo significan, sino que obran alguna cosa en orden a la expulsión de los demonios. Esta virtud, según algunos, es infalible en orden a causar algún efecto, como la expulsión vial, a lo menos. Según otros, obran o no, conforme fuere la voluntad de Dios.
   
Además de los exorcismos instituidos por la Iglesia se dan también otras cosas, con las cuales se ahuyentan los demonios, como con la invocación de los nombres de Jesús y Maria; con la Cruz; con los Agnus Dei de cera, y con otras reliquias sagradas; y principalmente con el agua bendita, según lo dice Nuestra Seráfica Madre Santa Teresa (cap. 31 de su vida). Los exorcismos, como advierte S. Tomás, se ordenan a expeler a los demonios del interior, y el agua bendita a alejarlos de lo exterior (3. p., q. 71., art. 2, ad. 3). También contamos con el exorcismo compuesto por el Papa León XIII, que puede rezar un simple laico, hombre o mujer, en cualquier ocasión.
   
P. ¿De qué manera debe portarse el exorcista para cumplir exactamente con su ministerio? R. Que supuesta la necesidad de usar los exorcismos contra los demonios, debe ante todas cosas presidiarse con las armas espirituales, es a saber; de una viva fe, de una esperanza firme, y de una ferviente caridad; como asimismo de una humildad profunda, de una devota oración, y de santos ayunos. Debe después atender a que el obseso procure expiar sus culpas con el Sacramento de la Penitencia, y si hubiere oportunidad, a que se fortalezca también con la Sagrada Comunión, para que fortalecido así por todas partes, pueda salir al campo sin pavor, contra el demonio, como ministro valeroso de la Iglesia, y valiente soldado de la milicia de Cristo.
   
P. ¿Qué es lo que el exorcista puede mandar y preguntar a los demonios? R. Que sólo puede mandarles, que salgan del cuerpo, y dejen de dañar; y preguntarles sólo lo que sea conducente a su expulsión. Es, pues, ilícito mandar al demonio superior, expela a los inferiores, aunque así a estos como a aquel puede, y debe mandar salgan del cuerpo de la criatura. Pueden también inquirir el número de los que entraron en esta, y las causas de su entrada, como consta del Ritual Romano. Del mismo consta también, puede el exorcista pedir al demonio alguna señal de su salida, con tal que ella sea honesta, y a nadie dañosa. Finalmente un Ministro de la Iglesia nada debe decir ni hacer, que no sea decoroso a la gravedad alteza y santidad de su ministerio.
   
Tener pláticas largas e inútiles con los demonios es grave culpa; porque esto sería como una señal de su amistad. También será culpa grave hacerle preguntas, con peligro de que descubra lo que puede ceder en perjuicio del honor del prójimo, o con intento de aprender de él la ciencia. Será igualmente culpa grave pedirle deprecative algún favor, o cualquier cosa; porque esto sería rendirle sujeción. Preguntar el exorcista coactíve e imperatíve alguna cosa vana, sería pecado venial. Regularmente no se ha de dar crédito alguno a lo que diga el demonio, por ser padre de la mentira, como dice S. Tom., 2-2æ, q. 95., art. 4, ad. 1. Con todo puede decir, disponiéndolo Dios, la verdad, para que el Ministro de la Iglesia, se valga de ella para conseguir más eficazmente su expulsión; y así es necesario usar de mucha prudencia y consulta, para resolver lo conveniente. Veáse S. Tom., Opusc. 17., Cap. 10, y los Salmaticenses, Tom. 5., Trat. 22., Cap. Único a n. 69.
   
P. ¿En qué lugar se deben exorcizar los endemoniados? R. Que en la Iglesia regularmente, por hallarse en ella todas las cosas que aborrecen los demonios; como son el Sacramento de la Eucaristía, las Cruces, Imágenes de los Santos, Reliquias sagradas, y otras cosas santas que los ahuyentan. Con todo no será ilícito conjurarlos fuera de la Iglesia, aunque esto se deberá hacer rara vez [4].
    
NOTAS
[1] Ritual Romano, Tít. XI, c. I, nº 3. 
[2] Id., id., ns. 2-21. 
[3] La Flor de la Liturgia, o Curso Ilustrado de Liturgia, R. P. Andrés Azcárate, OSB Monasterio de San Benito, Bs. As., 5.ª edición, 1945; pág. 378.
[4] Fray Marcos de Santa Teresa OCD, Compendio Moral Salmaticense, tomo I, Tratado decimotercero (De la adjuración), Capítulo único: “De la naturaleza, división y otras condiciones de la adjuración”, punto 2º. Pamplona, Imprenta de José Rada, 1805, págs. 367-369.

miércoles, 24 de noviembre de 2021

INMODESTIA Y APOSTASÍA EN UNA MISMA PRESENTACIÓN ECUMÉNICA

En la reciente entrega de los Premios «Soberano», mayor reconocimiento a la música y la televisión en República Dominicana, hicieron su presentación los protestantes Marcos Yaroide Mejía Rambalde (ex vocalista de «Tercer Cielo») y Willy Gonzalez Cruz (Redimi2), y los conciliares «Grupo Alfareros» (que ganó en la categoría de Música religiosa contemporánea) y Celinés de los Ángeles Díaz Rodríguez, en el marco del musical «Un solo Dios», organizado por Acroarte y la Cervecería Nacional Dominicana.
   

Todos ellos tienen en común con tener una música de un cristianismo light y mundano, pero también la inmodestia: Celinés se presentó con un vestido demasiado ajustado al cuerpo (desde el minuto 1:28 hasta el 2:32), y Marcos Yaroide (que además es pastor) no le pareció poco tener que presentarse con un acompañamiento de baile inmodesto tanto en la vestimenta como en el repertorio (minuto 7:57).
   
  
Es claro en la Sagrada Escritura que el creyente no puede tener amistad con el mundo (que con la carne y el diablo son los enemigos del alma) ni cuanto hay en él sin incurrir así en enemistad contra Dios:
«Ved pues lo que os escribo a todos: no querais amar al mundo, ni las cosas mundanas. Si alguno ama al mundo, no habita en él la caridad o amor del Padre; porque todo lo que hay en el mundo, es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos, y soberbia u orgullo de la vida: lo cual no nace del Padre, sino del mundo». (Epístola 1.ª del Apóstol San Juan, cap. II, 15-29, Versión de Mons. Félix Torres Amat).
     
Y Nuestro Señor advierte claramente que estos personajes, que tanto gustan de tener su Nombre en los labios pero no proceden en consecuencia:
  • «No todo aquel que me dice: “¡Oh Señor, Señor!”, entrará por eso en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial, ese es el que entrará en el reino de los cielos. Muchos me dirán en aquel día del juicio: “¡Señor, Señor!, ¿pues no hemos nosotros profetizado en tu nombre, y lanzado en tu nombre los demonios, y hecho milagros en tu nombre?”. Mas entonces Yo les protestaré: “Jamás os he conocido por míos: apartaos de mí, operarios de la maldad”». (San Mateo VII, 21-23, Versión de Torres Amat).
  • «Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os aseguro que muchos buscarán cómo entrar, y no podrán. Y despues que el padre de familias hubiere entrado y cerrado la puerta, empezareis, estando fuera, a llamar a la puerta diciendo: “Señor, Señor, ábrenos”, y él os responderá: “No os conozco, ni sé de donde sois”, entonces alegaréis a favor vuestro:  “Nosotros hemos comido, y bebido contigo, y tú predicaste en nuestras plazas”. Y él os repetirá “No os conozco, ni sé de dónde sois. Apartaos lejos de mí todos vosotros, artífices de la maldad”». (San Lucas XIII, 24-27, Versión de Torres Amat).

ESFORZAOS POR ENTRAR POR LA PUERTA ANGOSTA SI OS QUERÉIS SALVAR

Puerta del refectorio (Real Abadía de Santa María de Alcobaza, Portugal).
   
«Uno le preguntó a Jesús: “Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan? Él en respuesta dijo a los oyentes: “Esforzaos [1] a entrar por la puerta angosta, porque os aseguro que muchos buscarán cómo entrar, y no podrán. Y despues que el padre de familias hubiere entrado y cerrado la puerta, empezareis, estando fuera, a llamar a la puerta diciendo: ‘Señor, Señor, ábrenos’, y él os responderá: ‘No os conozco, ni sé de donde sois’, entonces alegaréis a favor vuestro: ‘Nosotros hemos comido, y bebido contigo, y tú predicaste en nuestras plazas’. Y él os repetirá ‘No os conozco, ni sé de dónde sois. Apartaos lejos de mí todos vosotros, artífices de la maldad’. Allí será el llanto y el rechinar de dientes: cuando veréis a Abrahán, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los Profetas en el reino de Dios, mientras vosotros sois arrojados fuera. Y vendrán tambien gentes del Oriente y del Occidente, del Norte y del Mediodia, y se pondrán a la mesa en el convite del reino de Dios. Y ved aquí que los que son ahora los últimos, serán entonces los primeros, y los que son primeros, serán entónces los últimos”». (San Lucas XIII, 23-30, Versión de Torres Amat).
  
NOTA
[1] El verbo griego ἀγωνίζομαι tiene mas énfasis o energia de la que tiene el verbo latino conténdite: aquel denota los esfuerzos que hacían los que disputaban el premio en los juegos gimnásticos; y de aquí viene el llamarse agonizar y agonía el estado del hombre cuando lidia con la muerte.

martes, 23 de noviembre de 2021

NOVELL, FINALMENTE SE CASÓ

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
   
Tres meses después que Francisco Bergoglio le aceptara la renuncia, el otrora obispón de Solsona, Xavier Novell y Gomà, de 52 años, se casó con Sílvia Caballol Clemente, de 38.
   
La ceremonia civil tuvo lugar en la tarde del 22 de Noviembre en el tribunal de Súria, un municipio ubicado a las afueras de Manresa, cerca de Barcelona.
   
Novell, ingeniero agrícola de profesión, encontró empleo en Semen Cardona, una compañía dedicada a la inseminación artificial de cerdos.
     
Según el derecho canónico conciliar [que solo se usa para combatir lo que es católico], el clérigo que atente un matrimonio civil incurre en suspensión latæ senténtiæ; de no arrepentirse, afrontaría “incluso la pérdida del estado clerical” (canon 1394 §1 wojtyliano) [En el canon 2388 §1 pío-benedictino, habría incurrido en excomunión latæ senténtiæ simplemente reservada a la Sede Apostólica, y en caso de contumacia, sería degradado, N. del E.].

lunes, 22 de noviembre de 2021

VIDA DE PERROS

Traducción del artículo publicado por Massimo Micaletti para RADIO SPADA.
   
    
Nuestras abuelas, en su sólida concreción, solían decir que quienes tratan a las bestias como personas terminan tratando a las personas como bestias: no podían imaginar que llegaríamos al punto de tratar a las personas peor que a las bestias y por mucho que la suposición pueda fuerte opinión , no faltan ejemplos en tiempos muy recientes.
   
Empecemos por 2005, cuando la senadora Monica Cirinnà, entonces en la administración de Walter Veltroni Kotnik [en la ciudad de Roma, N. del T.], firmó el Reglamento para la protección de los animales, reclamándolo, en los años siguientes, como un gran logro. Bueno, el art. 8 de dicho Reglamento establece, en el parágrafo 6: «Está prohibido separar a los cachorros de perros y gatos de su madre antes de los 60 días de vida, salvo que por motivos graves lo certifique un veterinario». Nada tan exótico, salvo que la propia Cirinnà se ha expresado en varias ocasiones a favor del vientre de alquiler, una práctica bárbara que, además de la destrucción de embriones propia de la fecundación artificial, prevé que el recién nacido sea tomado inmediatamente de la gestante para ser encomendado a clientes (homosexuales, heterosexuales o parejas solteras de cualquier sexo) que hayan pagado bien la comisión. Por tanto, los perritos o gatos deben permanecer con su madre durante al menos sesenta días; un bebé recién nacido, en cambio, puede venderse inmediatamente después del nacimiento a quienes lo han encargado y su dignidad como persona no cuenta, las preguntas que se hará cuando sea mayor no cuentan, la dignidad de la madre que lo llevó en su seno por meses no cuenta.
    
Llegamos al día de hoy, a la conocida camorra provocada por las declaraciones del director Alfonso Signorini que incluso se permitió decir que estaba «en contra del aborto en todas sus formas». Cielo abierto, como hemos podido ver: no se puede estar en desacuerdo con el pensamiento único mediático, a años luz de la sensibilidad de las personas que en su gran mayoría se oponen a la supresión del feto. En sí mismo, nihil novi, sabemos cómo funcionan ciertos entornos, de los que quienes quieran preservar un mínimo de salud crítica deben huir en el aire. Pero puede empeorar. Sonia Bruganelli, columnista de Gran Hermano VIP (“Columnista de Gran Hermano VIP”: Nunca pensé en escribir cosas así en mi vida, pero bueno) luego publica entrevistas para aligerar la posición de Signorini, quien es el anfitrión de Big Brother VIP, y hay que quedarse sin palabras. En Fanpage, Bruganelli, columnista del Gran Hermano VIP –es bueno tenerlo en cuenta– declara que la alarma desatada por la palabra “aborto” en el contexto en el que habló Signorini, se refirió al aborto de perros, no al de personas, reiterando que era más que favorable a la destrucción del feto habiendo recurrido a él en dos ocasiones. Por lo tanto, por favor: tened la decencia de no tocar un tema trágico como el aborto de perros, excepto con la delicadeza que corresponde a un derramamiento de sangre tan inocente; El aborto de seres humanos, en cambio, es una conquista de la civilización por lo que si lo destruido concebido pertenece a la especie humana, todo está bien, de hecho es algo bueno y todos están o deben estar de acuerdo.
   
La última perla de este largo collar nos llega desde Francia, donde hace unos días se aprobó una ley que, entre otras cosas, prohíbe la venta de cachorros de perros en las tiendas de mascotas. Ahora, sin embargo, si la geografía ayuda, París debería estar en Francia y en septiembre de 2021 tuvo lugar la segunda edición de “Desir d’enfant”, que no es más que un salón de la industria procreadora, con motivo del cual las clínicas compiten por clientes con descuentos, obsequios y garantías de productos de calidad. En Francia como en Italia, el alquiler de vientres es ilegal: sin embargo, tanto en la edición de 2020 como en la de 2021 los operadores de este negocio antihumano también han podido anunciar el embarazo por encargo, que no se realizará en Francia sino en otros lugares, donde las mujeres pueden usarse como incubadoras y los bebés se pueden hacer por encargo. En Francia, por lo tanto, no se pueden poner cachorros en los exhibidores, pero los niños sí. Y una iniciativa similar –el salón de los niños– también llegará a Italia en 2022, para satisfacer el “deseo” (nunca una palabra ha sido más apropiada) de un bebé hecho a medida.
    
Alguien ya ha objetado: uno puede estar en contra del aborto de perros pero no de niños porque las mujeres no son perras, por lo que tienen derecho a elegir. Sin embargo, hay un detalle significativo: destruir a un cachorro es un poco diferente a destruir a un niño.
   
A la luz de esto, se puede concluir razonablemente que los grandilocuentes objetivos de civilización que Occidente se ha fijado para el siglo actual deben reducirse y devolverse a la concreción de nuestras abuelas: distinguir a un hombre de un perro y recordar cuál de las dos especies a las que pertenecen son resoluciones adecuadas al momento en que vivimos. Y siempre y cuando en los habituales no aparezca una discriminación medieval.

DEL MANICOMIO: SIN VACUNA, NO HAY EUTANASIA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
    
La asociación alemana Verein Sterbehilfe (Asociación de Eutanasia) ha advertido a sus miembros, el 19 de noviembre, que NO se les aplicará la eutanasia a menos que presenten pruebas de que están vacunados contra el Covid o se han recuperado [desgraciadamente] de la infección.
   
   
TRADUCCIÓN
EUTANASIA SOLO PARA PERSONAS VACUNADAS Y CONVALECIENTES
    
La eutanasia y el examen preparatorio de la responsabilidad voluntaria de nuestros miembros dispuestos a morir requieren cercanía humana. Sin embargo, la cercanía humana es un requisito previo y un caldo de cultivo para la transmisión del virus corona. A día de hoy, la regla 2G [Vollständig geimpft oder genesen (completamente vacunado o recuperado). El resultado de coronaprueba negativo (getestet) no permite participar en eventos públicos. La “regla 2G” comenzó a implementarse en la vecina Austria el 8 de Noviembre, N. del T.] se aplica en nuestra asociación, complementada con medidas relacionadas con la situación, como pruebas rápidas antes de encuentros en salas cerradas. 
   
En la difícil tarea de equilibrar la protección de nuestros miembros, empleados y médicos con la organización práctica de nuestra vida diaria en la asociación, el Dr. Martin Goßmann, el jefe de nuestro equipo médico, está disponible para asesorarlo.
    
Hasta ahora, la asociación se ha abstenido de anunciar la eutanasia como la forma perfecta de evitar la muerte por Covid.

domingo, 21 de noviembre de 2021

WOJTYŁA RECIBIÓ A JEFFREY EPSTEIN EN EL VATICANO

Traducción de la noticia publicada en THE SUN (Inglaterra).
    
EL PAPA, EL PEDÓFILO Y LA ‘CHULA’ 
Radiantes Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell bendecidos por el Papa, mostrando sus conexiones todopoderosas
    
   
La imagen muestra al multimillonario pedófilo y su alegada “madame” disfrutar de una audiencia privada con el jefe de la Iglesia Católica en el Vaticano.
   
Se cree que volaron a Roma en un jet privado para recibir la bendición de Juan Pablo II hace casi dos décadas.
    
Una fuente le dijo a The Sun On Sunday: “Imágenes como esta muestran cuán poderosas eran las conexiones de Epstein y su capacidad para abrir casi cualquier puerta. Se las arregló para manipular su camino hacia los palacios reales, la Casa Blanca y el Vaticano, todo con Maxwell a su lado”.
    
Nuestra imagen muestra a Epstein, vestido con un traje oscuro y corbata estampada en rojo, arrodillado a los pies del Papa con su ex amante Maxwell, quien lleva una chaqueta de traje a rayas y una camisa azul de cuello abierto.
    
Con las manos juntas, sonríen y miran fijamente a los ojos de Juan Pablo II, quien dirigió la Iglesia Católica desde 1978 hasta su muerte en 2005.
    
El Pontífice sentado tiene los brazos levantados en la foto, que se cree que fue tomada en 2003.
   
Los registros de vuelo, que trazan los viajes realizados por la bestia sexual Epstein, revelan que usó su avión “Lolita Express” para volar de Roma a Madrid el 20 de mayo de ese año.
    
En él estaban Maxwell, el explorador modelo Jean-Luc Brunel, el piloto Pete Rathgeb y dos pasajeros registrados como “AM” y “JK”.
   
El francés Brunel, de 75 años, fue acusado el año pasado de violación y agresión sexual a menores.
     
No hay indicios de que Rathgeb supiera o fuera parte de una actividad ilegal.
    
No hay registro de la llegada de Epstein a Roma, aunque los registros lo ubicaron en Nueva York el 12 de mayo y nuevamente el 21 de mayo.
   
Nuestra instantánea papal es la última en mostrar a Epstein y Maxwell codeándose con poderosas figuras mundiales.
   
Fotos en el Central Park de Nueva York mostraban a Epstein con el príncipe Andrés, mientras que Maxwell aparece con Andrés junto a Virginia Roberts Giuffre.
     
FROTAR HOMBROS
La madre estadounidense de tres hijos, ahora de 38 años, está demandando a la realeza, alegando que la agredió sexualmente tres veces cuando tenía menos de 18 años, lo que él ha negado repetidamente.
   
   
Epstein se suicidó en la cárcel en 2019 a los 66 años mientras esperaba el juicio por cargos de tráfico sexual.
   
Maxwell, de 59 años, se enfrenta a un juicio a finales de este mes en Nueva York, acusado de reclutar niñas para el ex financista y participar en abusos.

El Sunday Times dice que los fiscales planean usar su “libro negro” en su contra, alegando que es “una prueba convincente de su culpabilidad”.

Y se espera que la “programadora” de Epstein, Adriana Ross, testifique contra Maxwell, revelan documentos judiciales.
   
La exmodelo polaca, de 38 años, es una de las cuatro “co-conspiradoras” a las que se concedió inmunidad judicial como parte del acuerdo de culpabilidad de Epstein en 2008.

sábado, 20 de noviembre de 2021

NOVENA POR LAS ALMAS DE LOS SACERDOTES

Novena dispuesta por el Rev. P. Fray José Francisco Valdés, religioso descalzo de la provincia de San Diego de México, publicada en México por la imprenta de Doña Maria Fernandez Jauregui en 1804, y reimpresa por Luis Abadiano y Valdés en 1840.
   
NOVENARIO Y PIADOSO SUFRAGIO CARITATIVO PARA PEDIR A DIOS NUESTRO SEÑOR POR LAS BENDITAS ALMAS DE LOS SEÑORES SACERDOTES
   
   
Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Jesús mío, dulce dueño de mi alma, ¡qué corazón de piedra es el mío!, pues no se enternece al oírte desde la Cruz en que estás clavado y agonizando a la fuerza de tus Dolores, pedir a tu Padre Eterno por los que te están crucificando, y disculparlos con que no saben lo que hacen. Soy sin duda de piedra pues no me mueve tanta indecible bondad. Yo he sido, Jesús mío, quien te ha clavado en la Cruz, y mis pecados han sido los clavos que te han atravesado pies y manos, y después de todo clamas a tu Padre Eterno me perdone, porque no sabía lo que hacía. Así es, dulce Dueño mío amantísimo, no sabía lo que hacía cuándo tan ciegamente me arrojaba a ofenderte, no lo sabía, porque, aunque la luz de la fe me alumbraba, yo cerraba los ojos para no ver, y me hacía sordo a las voces de tus inspiraciones, ya lo conozco ahora, ya me arrepiento con todas las veras del corazón, pues has tenido la bondad de aguardarme, continúa tus bondades, haciendo que borre con lágrimas de contrición perfecta las manchas de mi torpe ingratitud. Eres mi Dios, y espero de tu infinita misericordia el perdón que no merezco. No merezco el perdón, pero, ¿cuándo han aguardado tus piedades que merezcamos el beneficio para hacerlo? Lo espero solo de tu piedad y misericordia. Amén.
   
DÍA PRIMERO
ORACIÓN
Jesús mío amantísimo: Si uno de los mayores beneficios que nos has hecho ha sido el de habernos traído al seno de tu Iglesia Católica, ¿cómo no hemos de mostrarnos agradecidos a aquellas manos de que Tú quisiste servirte para abrirnos la puerta por medio del santo Sacramento del Bautismo? A Ti, Señor, como autor de tanto beneficio Te damos las gracias, pero al mismo tiempo Te pedimos humildemente, que compadecido de aquellos ministros tuyos que, después de habernos bañado a nosotros con esas aguas saludables, ellos están acrisolándose en el fuego del Purgatorio, les alivies sus penas, y que uniendo nuestras oraciones a las agonías mortales y congojas que te hicieron sudar sangre en el huerto de Getsemaní, las apliques a estas benditas almas, y les des franca la puerta de la gloria. Amén.
   
Se rezan tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri y se dice lo siguiente:
   
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Amado Redentor mío Jesús: ¡Qué sabias son tus disposiciones, qué justificados tus juicios! Tú escogiste de entre los fieles hijos de tu Iglesia algunos hombres, para que vestidos del carácter sacerdotal, mantuviesen en ella el culto del verdadero Dios y administrasen a los demás los sacratísimos misterios de la Reconciliación y santificación de las almas, Tú les franqueasteis toda la autoridad que para esto necesitaban, los llenaste de los honores, prerrogativas y excelencias, pero no los eximes de ir a la cárcel del terrible Purgatorio, a pagar el reato de las penas merecidas por las culpas que hubiesen cometido por la humana fragilidad. Allí los tiene detenidos tu justicia, hasta que, purificados de la escoria, puedan entrar en ese Palacio tuyo donde no se admite mancha alguna, aunque sea de la más ligera imperfección. Yo adoro tus juicios y los venero, pero fiado en que es mayor el deseo que Tú tienes de que vayan a gozarte, que el que ellos hacen de liberarse de aquella llamas, que juntando mis oraciones y súplicas a tus infinitos méritos y a los de tu Madre santísima y mía la Virgen María, te apiades de estas benditas almas de los sacerdotes, que la Sangre preciosa que derramaste en la Cruz, que las lágrimas que derramó María santísima, les sirvan de refrigerio en sus ardores, de baño con que se purifiquen, y de satisfacción a la divina justicia, para que vayan a gozar de tu eterna gloria. Amén.
   
Se rezan tres Ave Marías de la forma siguiente:
  • Dios te salve, María santísima, Hija de Dios Padre, Virgen antes del parto. Ave María.
  • Dios te salve, María santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen en el parto. Ave María.
  • Dios te salve, María santísima, castísima Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen después del parto. Ave María.
   
ORACIÓN
Purísima Virgen María, reina de Ángeles y abogada de los hombres, con cuánta confianza debo acercarme a tu trono a implorar tu intercesión, cuando lo que te pido es que extiendas el brazo de tus misericordias y piedades hacia aquellas almas afligidas, que mientras vivieron en este mundo, quisiste tú que fuesen respetadas y veneradas con sumos honores y reverencias. Aplica, Señora, parte de aquel tesoro que tienes en tus manos a las santas almas de aquellos sacerdotes, que por falta de caudal con qué pagar sus deudas están padeciendo terribles penas en la cárcel del Purgatorio. Muestra que eres Madre, apiádate de aquellos que si tuvieron la desgracia de ofender a tu Hijo santísimo, pero se arrepintieron de corazón, lloran sus pecados y se hicieron acreedores a su amistad y gracia. Acuérdate que son tus hijos y que están deseando ir a dar las gracias a Dios nuestro Señor por las misericordias que ha obrado con ellos por tu intercesión. Amén.
   
Se rezan 3 Padrenuestros.
   
ORACIÓN
Oh Dios, que quisiste elevar a tus siervos a la dignidad Episcopal o Sacerdotal, escogiéndolos y poniéndolos en el número de los Sacerdotes Apostólicos, te suplicamos el que hagas gocen también de su compañía en tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN
Jesús mío amantísimo: Yo venero la sabia Providencia de tu amor, que para radicarnos más en la fe que recibimos en el santo Bautismo, instituiste el santo sacramento de la Confirmación, dando facultad a tus ministros para que por la imposición de sus manos añadiesen fortaleza a nuestro espíritu, para no desmayar en la confesión de las verdades católicas. El reconocimiento debido a tanto beneficio nos mueve a suplicarte te apiades de aquellas almas que, adornadas del carácter episcopal, parecen las terribles penas del fuego que las purifica. Une nuestros ruegos a las penas y dolores que apareciste en la prisión con los golpes, empellones y violencias de aquellos ministros infernales, y en particular al dolor que te causó la traición y alevosía del discípulo que te vendió: Aplica, Señor, estos méritos tuyos aquellas afligidísimas almas esposas tuyas, y sácalas de la cárcel en que esperan pagar las reliquias de sus deudas con el tesoro inmenso de tu Sangre. Amén.
   
Rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN
Jesús mío amantísimo: ¡Qué entrañas tan de Padre son las tuyas, qué benignidad la de tu Corazón! Conociendo cuán arriesgados estamos a caer en desgracia tuya por nuestra flaqueza y miseria, pusiste en el santísimo Sacramento de la Penitencia un remedio pronto y eficaz, dando tus ministros facultad para hacer en nombre tuyo las paces y restituir a tu amistad a los que verdaderamente arrepentidos se llegasen a tu tribunal. Te damos por esto las más rendidas gracias, y te suplicamos que compadecido de las almas de aquellos sacerdotes que, habiendo desatado a otros de las prisiones del demonio, gimen hora atormentados en las prisiones del fuego del Purgatorio, les concedas salir libres a las mansiones de tu gloria. Te lo pedimos, Señor, por aquellas afrentas, ignominias y desacatos que sufriste cuando presentado a los inicuos tribunales de Caifás, Herodes y Pilatos, te mofaron, te burlaron e hirieron tu Divino Rostro con una bofetada cruel, y te trataron como loco. Amén.
   
Rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN
Jesús mío dulcísimo: ¿Qué expresiones serán bastante para significar nuestro agradecimiento a la indecible fineza de habernos preparado en la mesa eucarística el precioso manjar de tu misma Carne y el riquísimo licor de tu misma Sangre para alimentarnos y regalarnos? Así es, Jesús mío, tu misma Carne y tu misma Sangre comemos y bebemos, y para que la comamos y bebamos siempre que el hambre nos la pida, dejaste en tus ministros facultad para hacerte bajar del Cielo por medio de las palabras de la consagración. Se pasmarían los Ángeles cuando vieron tanta maravilla y que no se les concedía a ellos lo que los hombres disfrutamos con tanta facilidad. Seas bendito y glorificado por favor tan singular, pero acuérdate de aquellos ministros tuyos que tuvieron el honor de traerte desde el Cielo a la tierra, no se liberaron de entrar en esa cárcel del Purgatorio a pagar la deuda que contrajeron con tu Justicia por su flaqueza. Oye nuestros clamores, y uniéndolos a la preciosa Sangre que derramaste cuando fuiste cruelmente azotado, concédeles el perdón de esa deuda. Apiádate de ellos, pues, que uno de sus mayores dolores es no acabar de salir de allí para ir a unirse contigo, verte y gozarte eternamente. Amén.
   
Rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús, ¡qué sabías, qué amantes son tus providencias! Conociendo la necesidad que tienen tus fieles a la hora de la muerte, de los auxilios poderosos de la gracia para resistir a los terribles combates del demonio, instituiste el Sacramento de la Extremaunción, poniendo en las palabras de tus ministros virtud y eficacia para fortalecer a los moribundos y limpiarlos de las reliquias del pecado. Por ello te damos las más humildes gracias, y te pedimos que uniendo nuestras súplicas y ruegos a los crueles dolores, inhumanos tratamientos, escarnios y mofas qué padeciste en el aposentillo en que te encerraron la noche de tu Pasión, les concedas a las almas de aquellos sacerdotes que administraron este Sacramento, y padecen ahora en el Purgatorio, el alivio que desean. Ten piedad de ellos y llévalos por tu bondad y benignísimas entrañas, al descanso eterno de la gloria. Amén.
   
Rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN
Jesús mío amantísimo: ¡Qué grande es tu bondad, qué admirable es la Providencia con que te manejas en el gobierno de tu Iglesia: para que siempre haya en ella un sacrificio con el que demos a tu Padre Eterno las gracias por los beneficios que nos hace, aplaquemos su indignación por las ofensas que le hacemos, y lo tengamos propicio para las mercedes que le pedimos, instituiste el Orden Sacerdotal, autorizando a tus ministros para que en virtud de las palabras de la consagración, hiciesen el prodigio de obligarte a bajar del Cielo, a ponerte en sus manos, y repetir todos los días el mismo sacrificio que ofreciste en la Cruz con que obraste nuestra redención! Yo te adoro, te venero y te doy las más rendidas gracias por tanto favor, y te suplico que unas mis oraciones a los gravísimos tormentos que padeciste, cuando cargando con la pesada Cruz en que te iban a crucificar, caíste en tierra casi desmayado, y sin poder dar un paso por la flaqueza, y lo apliques todo a aquellas benditas almas que después de haberse alimentado tantas veces con tu preciosísima Sangre, parecen ahora insufribles ardores en el Purgatorio. Amén.
   
Rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN
Jesús mío amantísimo: Yo te doy las más rendidas gracias, porque no omitiendo Providencia alguna de cuantas pudieran conducir al bien de tu Iglesia, quisiste que el contrato del matrimonio se elevase a la dignidad de Santo Sacramento, y se santifica la unión de tus fieles para la educación cristiana y crianza de sus hijos, y que se autorizara con la presencia de tus ministros, bendita sea para siempre tu Providencia tan justa y tan provechosa a la humana fragilidad. Vuelve ahora los ojos, dulcísimo Jesús, a las almas de aquellos venerable sacerdotes que entre las terribles llamas del Purgatorio, padecen algún otro tormento más terrible, cual es el no acabar de celebrar los celestiales desposorios con tu Persona divina. Une nuestras oraciones a los méritos de tu Pasión y Sangre preciosa, y acuérdate de aquellos acerbísimos dolores que sufriste cuando enclavaron tus pies y manos en la Cruz, los sufriste por nosotros por librarnos de la muerte eterna y por llevarnos a tu Gloria: Aplica ahora estos dolores a las almas de los santos sacerdotes, para que con ellos satisfagan a la misma justicia y vayan a darle las gracias de tanto beneficio. Amén.
   
Rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN
Jesús mío amantísimo: Yo adoro tus sabias disposiciones, y agradezco el cuidado que tienes de que no falten en tu iglesia ministros, que como maestros sustitutos tuyos nos enseñan y dirigen en el camino de tus divinos mandamientos, y nos instruyen en la evangélica doctrina. Seas por siempre alabado y glorificado, y fiado, por tanto, de tu piedad y benignidad, te pido te duelas de las almas de los sacerdotes que predicaron en la tierra tu Santo Evangelio, y ahora gimen atormentados en el Purgatorio. Saca, Señor, del tesoro inmenso de tus merecimientos, el caudal que necesitan ellas para satisfacer a la Justicia divina, une a nuestras oraciones aquellos acerbísimos dolores que padeciste en la Cruz estando para expirar, atormentado de la sed, escarnecido de los judíos, y mirando cerca a tu Madre angustiadísima, y aplica estos tormentos y aflicciones a estas benditas almas; llévalas a gozar el fruto de ellas en el Palacio de la Gloria. Amén.
   
Rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri. Las demás Oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de Contrición.
     
ORACIÓN
Jesús mío amantísimo: ¡Qué consuelo tan grande para mi alma, verte con entrañas tan de Padre, y tan sensible a nuestros males! Conoces cuán terribles, cuán espantosas son las penas que padecen las almas en el Purgatorio, y para aliviarlas, dejaste en tu Iglesia un tesoro infinito, y diste autoridad a los Pontífices y Obispos sacar de ese cofre inagotable los caudales que juzgasen convenientes para rebajar con ellos las deudas de las almas que están pagando en aquellas voraces llamas a la Justicia divina. Yo te pido, con el más vivo afecto de piedad y compasión, te duelas de las almas de los sacerdotes que están allí padeciendo, y que uniendo nuestras oraciones a aquel terrible desacato y crueldad injuriosa que padeció tu sacrosanto Cuerpo en la lanzada con que lo hirieron después de muerto, la apliques a estas Santas almas, y desates las prisiones que les tiene puestas la rectitud de tus juicios, y las lleves a gozar de la libertad que desean, para adorarte y darte las gracias por tus infinitas misericordias. Amén.
   
Rezar tres Padrenuestros, tres Ave Marías, con Gloria Patri. Las demás Oraciones se dirán todos los días.

NOVENA EN HONOR A SANTA CECILIA

Adaptación de la Novena dispuesta por el padre barnabita Gabriel María Gálvez de Valenzuela, y publicada en Roma por Antonio de Rossi en 1724. Imprimátur de fray Gregorio Selleri OP, Maestro del Sagrado Palacio Apostólico. Los Gozos son de origen valenciano, sin autor conocido

NOVENA A SANTA CECILIA, VIRGEN Y MÁRTIR
   

Por la señal ✠ de la Santa Cruz; de nuestros ✠ enemigos líbranos, Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante vuestra divina presencia reconozco que he pecado muchas veces, y, porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de haberos ofendido. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo no volver a caer más, confesarme y cumplir la penitencia que el confesor me imponga. Amén.
   
ORACIÓN PREPARATORIA PARA TODOS LOS DÍAS
Misericordioso Dios y Señor bondadosísimo, que mirando con ojos de piedad nuestras miserias y olvidando nuestras ingratitudes, os dignasteis escoger entre nosotros como vaso purísimo de elección, en que se contuvieran los más ricos tesoros de vuestra gracia, a la Bienaventurada Cecilia; para que fuera, en unión de vuestro Hijo Santísimo, hostia de propiciación por los pecados del pueblo y canal beneficioso por donde vinieran las aguas de salud a regar el huerto agostado de nuestra alma; concédenos, Señor, que durante los piadosos ejercicios de esta Novena grabemos profundamente en nuestra mente y corazón las acciones santas de nuestra esclarecida y bendita Santa Cecilia, para que, imitando en esta vida mortal sus heroicas virtudes, logremos ser partícipes de su gloria en la eterna bienaventuranza. Amén.
     
DÍA PRIMERO – 13 DE NOVIEMBRE
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia nace de padres idólatras. Renace a la gracia de Dios, que conservó hasta la muerte.
Por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia en mí no fue vacía (San Pablo, Epístola a los Corintios 15).
   
Puesta en la presencia de Dios, y adorada profundamente a la augustísima Trinidad, pedid humildemente perdón de todos los pecados cometidos en pensamiento, palabra y obra, y llamada en auxilio a Nuestra Inmaculada Señora, la gran Virgen María, vuestro Ángel Custodio y Santa Cecilia, considerad con pausa.
   
PRIMER PUNTO. Considerad cómo esta Santa nació al mundo, cual nace la Rosa de las espinas, de padres envueltos en las tinieblas de la idolatría: nobles por naturaleza, mas innobles por la desgracia y esclavitud en que vivían del común enemigo. Gran fortuna sin embargo la de Cecilia, que nació después a la gracia, a la bella luz de la Fe, que recibió en las aguas bautismales. Reflexionad un poco sobre vuestra alma. Si está en gracia, buscad manteneros así; si estáis privado de ellas (lo que no creo nunca), llorad vuestra miseria y buscad en seguida cuanto podáis, por medio de la Sacramental Penitencia.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad cómo Santa Cecilia fue siempre celosísima conservatriz de aquella gracia, que por especial benignidad del Señor, había recibido en el Santo Bautismo. ¿Habéis conservado la gracia bautismal? o... ¡Oh Dios, cuánto temo! Conservad al menos la gracia recuperada en el Sacramento de la Penitencia, sed (os pido por vuestro bien) más celosos, sed un poco más estimadoras de la gracia de Dios. No la perdáis más, mientras que de conservarla depende vuestra eterna salvación.
  
TERCER PUNTO. Considerad cómo la gran Santa no solo conservó la gracia recibida, sino que siempre la multiplicó, obrando como verdadera y legítima seguidora de Jesucristo, y para nunca olvidarse, llevaba en su pecho el libro de los sacrosantos Evangelios. ¿Cómo avanzáis en la gracia de Dios? ¿Cómo cooperáis con ella? ¿Qué cuenta hacéis de la Ley y Consejos Evangélicos, o de vuestros deberes de estado? ¿Os contentáis tal vez de una vida tibia y ociosa? Reflexionad de la gracia, que el talento sepultado y no traficado fue la condenación de aquel siervo flojo y desconsiderado, y la gracia tenida en ocio, tal vez sea para vosotros ocasión de perderos.
   
SOLILOQUIO. Amorosísimo Dios, yo soy aquella miserable creatura, que en vez de emplear, casi desde que he comenzado a conoceros, mis movimientos internos y externos en agradeceros, y de la Gracia regenerante que me fue conferida en el sacrosanto Bautismo, y de aquella justificante tantas y tantas veces concedida por vuestra mera misericordia; he estado empleado en vuestra ofensa. ¡Oh detestable malicia mía! ¡Oh deplorable ignorancia mía! No hizo así vuestra fidelísima sierva Santa Cecilia, que comenzó a amaros, serviros y corresponder a la gracia en edad que los otros quizá todavía no os conocen. ¡Ah!, por las entrañas de vuestra misericordia, y por los méritos de mi santa Abogada, dadme gracia de llorar mi error, que demasiado tarde conozco, y de cumplir cuanto os prometo, esto es, de hacer mejor estima de vuestra gracia en adelante, no perderla sino conservarla y multiplicarla, actuando para vuestra mayor gloria. Así sea en nombre de Jesús y de María.
    
En este primer día de la Novena, exhortaréis a los devotos de Santa Cecilia a acercarse a los Santísimos Sacramentos de la Confesión y Comunión con una particular devoción, si su Padre Espiritual lo considera bien, así como escuchar todos los días la Santa Misa, y ejercitarse en algún acto de virtud, o de caridad, o de humildad, tanto interna como externa, buscando observar un silencio más particular del acostumbrado, refrenando la lengua, y según la ocasión mortificarse en los cinco sentidos corporales. Así practicaron muchos Santos y Santas en las Novenas precedentes a las solemnidades del Señor, de Santa María siempre Virgen y de aquellos Santos y Santas tomados por intercesores y abogados ante Dios para alguna gracia espiritual o temporal, acordándose siempre que la gracia principal que debéis pedir es la salvación eterna del alma.
   
Después de haber ofrecido vuestro corazón y todo vuestro ser a Dios, con el pensamiento de glorificarlo en la Santa que pretendéis obsequiar e imitar, podéis saludar a esta gloriosa Virgen y Mártir, bendiciéndola en todos sus castos y santos miembros, imitando al Celestial Esposo de los Sagrados Cánticos, que alaba a su dilecta Esposa, esto es, el alma fiel, parte por parte, y después concluye ser toda bella y sin mancha (Cántico 4). Sé que estas palabras son atribuidas por los sagrados Expositores se atribuyen solo a la Madre de Dios, pero se pueden adaptar a todas aquellas personas que conservando la gracia Bautismal vivieron puras y preservadas de toda mancha de pecado, coronadas con doble corona de virginidad y martirio, como fue la gloriosa Santa Cecilia; bendiciéndola pues parte por parte de su cuerpo virginal, para cada bendición diréis un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria Patri, y pediréis a la Santa que obtenga para vosotros de Dios una gracia en este modo:
  • Bendita sea vuestra cabeza, llena de sabiduría y ciencia verdadera de los Santos, enseñada a vuestro esposo Valeriano y al cuñado Tiburcio. Rogad a Dios que se vacíe la mía de toda vanidad y soberbia. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • Benditos sean vuestros cabellos, símbolo de vuestros castísimos pensamientos, que fueron los primeros en conciliar el afecto de Valeriano destinado como vuestro esposo. Rogad a Dios para que sean santificados todos mis pensamientos. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • Benditos sean vuestros ojos, con los cuales fuisteis la primera en ver el Ángel de Dios puesto a vuestra custodia, no visto por vuestro esposo Valeriano, que aún era idólatra. Rogad a Dios, para que los míos sean custodiados de toda mirada ilícita. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • Benditas sean vuestras mejillas, que a la vista de los dos hermanos se cubrieron pronto de rubor virginal. Rogad por mí a Dios, a fin de que sean embellecidas las mías con el bermellón de una verdadera penitencia. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • Bendita sea vuestra boca, que tan castos y amorosos besos imprimió en el Crucifijo y el libro de los Evangelios. Rogad a Dios que se cierre la mía a todo discurso que pueda ofender a Jesús, vuestro Esposo y mío, y a mi prójimo. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • Bendita sea vuestra lengua, que no hizo otra cosa que cantar alabanzas a Dios y enseñar a otros a conocerlo, amarlo y servirlo. Rogad a Dios que quiera purificar la mía, a fin que me guarde de todos aquellos pecados en los cuales por ella pueda incurrir. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • Bendito sea vuestro corazón, con el cual tanto amasteis al Señor Dios, y fuisteis causa que los hermanos Tiburcio y Valeriano se encendiesen del mismo amor, recibiendo el Santo Bautismo y murieron Mártires por el mismo amor de Dios y de la Religión Cristiana. Rogad a Dios para que, perfectamente dedicado a su servicio, perfectamente os ame y se vacíe mi corazón de todo afecto terreno y de todo amor propio, y unido con el vuestro, pueda llegar a amarlo eternamente en el Cielo. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • Benditos sean vuestros pies y vuestras manos, los primeros, que tantas veces caminaron para oír las exhortaciones del santo pontífice Urbano, escondido en el Sepulcro de los Mártires por la persecución, las segundas, siempre abiertas en distribuir vuestras riquezas a los pobres, en trabajar con ellas en el tiempo que os dejaban las oraciones. Rogad por mí al Señor Dios para que pueda dirigir todos mis pasos al ejercicio de las virtudes cristianas y religiosas para las cuales Dios me ha creado y llamado, y pueda emplearme en aquellas ocupaciones propias de mi estado, para huir de toda ociosidad, origen de muchos males. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
  • Bendita seáis finalmente toda vos, no menos bella que Santa, en el espíritu y en el cuerpo, que os entregasteis en sacrificio a Dios en el baño ardiente y al filo de la espada del tirano de Roma, hecha gracioso espectáculo a Dios, que os daba gracia y fortaleza para afrontar los tormentos, a los Ángeles que se gozaban por la victoria de una semejante a ellos, a los hombres que se admiraban de tanto coraje en una joven delicada y noble. Os suplico que seáis medianera por mí ante el Trono de Dios, para que por vuestros méritos sea también yo santificado en pensamientos, palabras y obras, para ser digno de ser amado por vuestro Esposo Jesús y por nuestra Madre María, y con vos poder gozar la gloria del Cielo. Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.
 
Una vez dichos estos nueve Padre nuestros y Avemarías en honor de Santa Cecilia, ofrecedlas a Dios, que tanto se complació en ella, y este método de oración observaréis cada día en toda la Novena, y después diréis el himno siguiente.
   
HIMNO Vírginis Proles Opiféxque Matris,
¡Oh Hijo de la Virgen y Creador de tu Madre!
A ti, a quien ella concibió y dio a luz permaneciendo virgen:
Cantamos los triunfos que una Virgen reportó
Con su gloriosa muerte.
   
Esta Bienaventurada obtuvo una doble palma:
Esforzóse en domar en su cuerpo
La fragilidad de su sexo y venció con su muerte
Al tirano sanguinario.
    
No la amedrentó la muerte
Ni los tormentos que la acompañan;
Derramando su sangre,
Mereció subir al cielo.
   
Dígnate, oh Dios de bondad, perdonarnos,
Por los méritos de esta Santa, las penas
Merecidas por nuestros pecados, para que te cantemos
Santos himnos con corazón puro.
   
Alabanza sea dada a ti, oh Padre,
Y a tu Hijo Unigénito juntamente
Con el Espíritu Consolador,
Por los siglos de los siglos. Amén.
   
GOZOS
   
Pues himnos de puro amor
El Cielo os oyó cantar:
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
   
Entre delicias romanas
Noble Cecilia creció,
Y por bajas despreció
Todas las cosas mundanas;
Con las virtudes cristianas
Se ofreció entera al Señor,
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
    
Del cilicio protegida
Ella su cuerpo domaba,
Con la oración conservaba
La inocencia de su vida,
Y a Dios cantaba rendida
Himnos de gloria y loor,
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
    
Como virgen recatada
Guardando el secreto al seno,
Al ser a un hombre terreno
Por esposa entregada,
Para no ser maculada,
Tuvo un Ángel por tutor,
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
    
Valerosa superó
De Almaquio al atractivo,
Y con un celo muy vivo
A Tiburcio convirtió;
A él y a Valeriano guió
Del martirio al alto honor,
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
    
Como abeja artificiosa,
Al Señor ibais sirviendo,
Vuestra corona tejiendo
De inmortalidad gloriosa,
Y de Jesús casta esposa
Lograbais condigno honor,
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
    
En seco baño metida
Para morir sofocada
Os puso turba malvada,
Pero de Dios protegida,
La llama más encendida
Perdió su fuerza y ardor,
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
    
Tres veces virgen sagrada
El cuello os hirió el verdugo;
Mas como al Señor le plugo
Tres días vos extasiada
Vivisteis, y a la morada
Subisteis de eterno honor,
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
    
Allá celeste cantora
Entre dulces armonías
Gozáis, y miradas pías
Al mundo dais bienhechora,
Y del devoto que llora
Calmáis acerbo dolor,
Enseñadnos a alabar,
Cecilia, a Dios con fervor.
    
Casta esposa del Señor,
Que tanto os dignó premiar,
Rogad podamos gozar
De la gloria el resplandor.
       
Antífona: Esta es la virgen sabia, y una del número de las prudentes.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
Concédenos te suplicamos, Dios omnipotente, que la solemne fiesta de tu bienaventurada Virgen y Mártir Santa Cecilia, que anticipamos, incremente nuestra devoción y salvación. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEGUNDO – 14 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia, casi desde niña, se dedicó del todo a Dios.
La virgen piensa lo que es del Señor, para ser santa de cuerpo y espíritu (San Pablo, Epístola a los Corintios 7).
   
PRIMER PUNTO. Considerad cómo esta gran Santa, correspondiendo a la gracia recibida en el santo Bautismo, casi desde los primeros años, se dedicó toda ella, sin reserva alguna a Dios altísimo, que tanto se complacía en esta joven inclinada a todas las buenas virtudes que admirablemente aprendía por la lectura de los libros espirituales, que los sacerdotes cristianos le llevaban a escondidas de sus padres. Examinaos un poco, si sois todo de Dios, siendo dedicados a Dios desde los primeros años, o si tenéis el corazón dividido, una parte en Dios y otra en el mundo, parte en la observancia de las reglas (o de los deberes de vuestro estado) y parte en las contravenciones de esta con alguna voluntaria omisión. Acordaos que con Dios no valen reservas ni divisiones. Quien no se entrega del todo a Él, nada le da.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad cómo Santa Cecilia, una vez resueltamente dedicada a Dios, generosa en lo que había emprendido, nunca retractó esta oferta de sí misma. ¿Nunca os arrepentís de vuestra dedicación a Dios, de haber abandonado el mundo, sus vanidades y falsos placeres, de atender a su divino servicio, de haber hecho profesión de llevar el suave yugo de Cristo? O, ¿cuánto bramaréis en esto? Examinaos con diligencia. Si nunca fuisteis así (lo que creer no debo), detestad vuestra inestabilidad, y hoy, renovad vuestros votos, vuestros propósitos y vuestra entrega a Dios.
  
TERCER PUNTO. Considerad cómo no solo Santa Cecilia no retractó la oblación de sí a Dios, sino que siempre buscó ser fiel observante, hasta derramar su sangre, como generosa heroína del Cristianismo. Cuántos propósitos hacéis durante la jornada, en muchas ocasiones que se os presenta, que son enviadas del Cielo, voces dulcísimas del Divino Esposo de las almas, y después lo pasáis a otra ocasiones que os surgen o el genio desordenado, o la sugestión del común enemigo, o el soberbio amor de vuestras comodidades, o el capricho de contradecir a quien os gobierna, o espiritual o temporalmente, los rompéis, no hacéis caso alguno o incluso los olvidáis. ¡Oh debilidad deplorable! Prometer a los hombres, a vuestros iguales, e incluso a los inferiores, y no cumplir, es hacer una afrenta, es una injuria. ¿Qué será ante Dios? Acordaos que de Dios nadie se burla.
   
SOLILOQUIO. Dulcísimo Señor mío, Esposo de mi alma, he aquí a vuestra presencia la más inconstante del mundo, cual hoja al viento, cual Luna en el cielo, sujeto a tantas inestabilidades y mutaciones, como culpable soy, y tal confieso de haber sido en mis propósitos. ¡Cuántas veces he roto la palabra dada a Vos, a vuestros Ministros y superiores! Conozco mi grande volubilidad, y considerando la firmeza de mi Santa Abogada Santa Abogada en todo lo que llevaba a vuestro Divino Servicio al que estabais dedicada, y el provecho espiritual, en vos grandemente amada, siempre más me confundo. Dejadme pero rogar, y por vuestra infinita bondad, y por los grandes méritos de vuestra Santa, que pueda conseguir firmeza de espíritu, de corazón y de voluntad, para siempre amaros y serviros en la condición que cortésmente os plugo ponerme. Así sea en nombre de Jesús y de María.
   
Rezar los nueve Padre nuestros, Ave Marías y Glorias como se ha establecido, y el himno. 
  
Antífona: Oh Santa Cecilia, que convertiste a tus dos hermanos, venciste al juez Almaquio, mostraste rostro angélico al Obispo Urbano, y como abeja oficiosa serviste al Señor.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
Escúchanos, oh Dios Salvador nuestro, para que así como celebramos gozosos la memoria de tu bienaventurada Virgen y Mártir Santa Cecilia, nos aproveche avanzar piadosos en su devoción. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA TERCERO – 15 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia, desde joven, glorifica a Dios.
Habéis sido comprados a gran precio; glorificad y llevad a Dios en vuestro cuerpo (San Pablo, Epístola a los Corintios 6).
   
PRIMER PUNTO. Considerad cómo esta gran Santa en la flor de los años, en medio de las comodidades de su casa, de las caricias de sus padres, glorificó a Dios con todo su corazón, con toda su mente, con todas sus fuerzas. Vuestro corazón, ¿en qué se emplea, cuáles son vuestros afectos, cuáles vuestros deseos: son la sola gloria de Dios y de su santo servicio, o son de vanidad, de afección a la sangre, a la ropa, al mundo, al que renunciasteis con todas sus pompas en el Santo Bautismo? Aprended de Santa Cecilia el modo de glorificar a Dios, y cuando no podáis glorificarlo con las obras, que son el verdadero testimonio del buen interno, al menos glorificadle con el corazón.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad cómo esta Santa glorificó a Dios súbito, y para vuestra inteligencia de esta palabra súbito, quiere decir, que apenas llegó al uso de la razón y del conocimiento de su Divinísimo Esposo Jesús, pronto se puso en obras y palabras a glorificarlo. Vos, que quizá tenéis tantos años sirviendo a Cristo, y gozáis del vivo conocimiento de la gracia señalada que Dios os ha hecho de llamaros de la Babilonia del mundo al Paraíso de la Fe, ¿cuánto fuisteis perezosos en resolveros a dar a Dios aquella gloria que requiere de la justicia, la razón y la gratitud. Quien da presto da el doble; obrad en adelante con prontitud en todas las cosas que conocéis son de honor y de servicio al Altísimo, y dad a Dios la debida Gloria, y a vosotros el mérito.
  
TERCER PUNTO. Considerad cómo Santa Cecilia glorificó a Dios, pero sabed que lo glorificó siempre: esta palabra siempre, quisiera que penetrase bien en la mente y en el corazón, para que se verifique que sois imitadores de tan gloriosa Santa. La virtud no consiste en comenzar, sino en el continuar, y en los seguidores de Cristo (dice San Jerónimo) no se mira el principio sino la perseverancia y el fin. Cuántos comenzaron bien, dándose o a la penitencia, o a la perfección, o a otro ejercicio devoto de gloria a Dios y de utilidad al alma, y en medio del camino, miraron atrás como la mujer de Lot convertida en sal por su propia curiosidad, se perdieron y acabaron mal. Recordad que Cristo dice que quien pone la mano en el arado y luego mira atrás, no es apto para el Reino de los Cielos. No os contentéis con algún acto bueno que hayáis hecho o de Humildad, o de Caridad, de Obediencia, de Religión o de otra virtud moral; continuad haciéndolo, no desistáis del bien comenzado. ¿Y qué tendréis? Aseguraos, Dios es fiel en sus promesas, así como es Santo en sus obras (dice el Apóstol San Pablo), y a su tiempo dará el palio, la merced y la corona.
   
SOLILOQUIO. Liberalísimo Dios, que creándome a vuestra imagen y semejanza, me formasteis de alma y cuerpo, para que con una y otro me emplease a cada hora y cada momento en glorificaros, en rendimiento de gracias por haberme creado y enriquecido con tantos beneficios de naturaleza y de gracia, de redención y conservación, de vocación de llamarme a la Religión Católica y del gran beneficio de la gloria que me habéis preparado; e ingrato que soy, ¿dónde he empleado mi corazón y mi mente? ¿Dónde fueron mis deseos? ¿Dónde hasta ahora he puesto mis afectos? ¡Ah, mis potencias del alma, por mí traicionadas!, diré llorando con el penitente San Agustín, y si retornara a mí misma, glorificado mi Dios en algún acto virtuoso cuando pronto me he cambiado, contentándome con lo poco, con que merezca ser glorificado, y siempre, y en un todo. Con mi confusión no veo haber así practicado por vuestra gloriosa Virgen y Mártir Santa Cecilia, de cuyo patrocinio ahora imploro a Vos, Señor mío, a fin de que pueda glorificaros siempre con alma y cuerpo. Así sea en nombre de Jesús y de María.
   
Rezar los nueve Padre nuestros, Ave Marías y Glorias como se ha establecido, el himno y los Gozos. 
   
Antífona: Te bendigo, Padre de mi Señor Jesucristo, que por tu Hijo extinguiste el fuego que estaba a mi lado.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
Concédenos te suplicamos, oh Señor Dios nuestro, venerar con incesante devoción de tu Virgen y Mártir Santa Cecilia, para que la que no podemos celebrar con mente digna, por lo menos obsequiemos con humilde servicio. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
    
DÍA CUARTO – 16 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia siempre canta alabanzas a Dios.
Su alabanza está siempre en mi boca (Salmo 33).
   
PRIMER PUNTO. Considerad cómo esta gran Santa empleaba día y noche su lengua en alabar a su dulcísimo Esposo Jesús, del cual se veía tan favorecida, y al cual se conocía tan obligada. ¿En qué vosotros empleáis vuestra lengua? ¿Cuáles son vuestros discursos? ¿Cuáles son vuestras palabras? No quisiera que la empleaseis en censurar los hechos ajenos ni en motejar a vuestros iguales; mirad pues que vuestros discursos no sean murmuraciones, y vuestras palabras no fuesen sanas, propias de la Fe que profesáis ni de la caridad debida al prójimo. Acordaos que si no empleáis la lengua en alabar a Dios, os hallaréis culpables de mil culpas, teniendo una lengua incorrecta (según el parecer de los Santos Padres) que siembra iniquidad.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad cómo las voces de esta Santa correspondían a los sentimientos de su gran corazón. No quisiera que seáis del número de aquellas personas reprobadas en la Sagrada Escritura, que alaban a Dios con la lengua y no con el corazón, alejado del mismo Dios. Con Dios no nos valen ficciones, Él no se fija en lo externo, como hace el mundo y sus secuaces, sino está acompañado de lo interno. Esta es la costumbre de Dios y de quien lo ama, unir lo uno con lo otro. Haced que el corazón corresponda con la lengua, y alabaréis a Dios como se debe.
  
TERCER PUNTO. Considerad cómo su corazón nunca fue diferente de sus voces. Vosotros, ¿cómo sois amantes de la sinceridad y de la verdad, cosa tan alabada en un alma fiel, tan propia de quien profesa la Religión Cristiana, fundada sobre la Primera, Infalible y Suma Verdad, que es Dios? ¿Deseáis saber so el corazón y la lengua marchan juntas? Menos mal que sea así. Pero si una cosa decís tratando con Dios y vuestro prójimo, y hacéis otra toda diferente o contraria, ¿qué hacéis? ¿Qué sería? Os dejo el examen a vosotros. ¡Ay de quien así obra! Se engaña a los hombres, pero sabed que a Dios no se le engaña.
   
SOLILOQUIO. Dios mío, que me habéis dado entre los miembros del cuerpo la lengua, para que solo se emplee en santificar vuestro nombre, publicar vuestras maravillas, a pediros el Pan espiritual y temporal, para vivir en Vos solo de alma y cuerpo, para siempre ensalzaros y alabaros, como hacen los Ángeles en el Cielo y vuestros fieles siervos en la tierra, y yo ingratísima criatura con el mismo don de la lengua que me habéis concedido, invirtiendo el orden y toda razón, prevaleciendo en ella la ofensa vuestra y del prójimo, en daño de mi alma. Conozco mi error, lo detesto, y os pido cambiármela por una lengua celestial por los méritos de mi gran Santa, cuya lengua se empleó siempre en alabaros, y hasta la efusión de su sangre, ante los tiranos y tormentos, en confesaros por verdadero Dios, Señor y Creador de todo, y Redentor de mi alma con tanta gloria vuestra, con tanta rabia del Infierno, y con otro tanto ejemplo del Cristianismo, protestándome en tener día y noche en todo momento, y en cantar eternamente vuestras alabanzas; a tal efecto imploro vuestra Divina asistencia. Así sea en nombre de Jesús y de María.
   
Rezar los nueve Padre nuestros, Ave Marías y Glorias como se ha establecido, el himno y los Gozos. 
   
Antífona: Mientras sonaban los instrumentos, Cecilia en su corazón sólo a Dios salmodiaba, diciendo: «haz, Señor, mi corazón y mi cuerpo inmaculados, para que no quede confundida».
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
Recibe, Señor, los dones que te ofrecemos en la solemnidad de tu virgen y mártir Santa Cecilia, por cuyo patrocinio esperamos nuestra liberación. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA QUINTO – 17 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia, amante de los padecimientos.
Mas cuando quiso aquel Señor, que me destinó y separó desde el vientre de mi madre, y me llamó con su gracia, revelarme a su Hijo, para que yo le predicase a las naciones, lo hice al punto sin tomar consejo de la carne ni de la sangre (San Pablo, Epístola a los Gálatas I, 15).
   
PRIMER PUNTO. Considerad cómo esta gran Santa, reflexionando que los verdaderos seguidores de Jesucristo son aquellos que niegan su propia voluntad, refrenan sus pasiones desordenadas, mortifican la carne para que no se imponga sobre el espíritu, finalmente, caminan por senderos de sangre y cargan con Cristo la Cruz, ella, para mostrarse verdadera discípula de tal Maestro se entregó a todo tipo de mortificaciones y penitencias, aunque inocente, delicada, en la flor de sus años, y en medio de toda comodidad y placer. Vosotros, que hacéis profesión de seguir las huellas del Divino Maestro, y la doctrina del Evangelio, ¿cómo sois amante de los padecimientos? ¿Observáis voluntariamente las normas penitenciales que estableció la Iglesia, las incomodidades de las estaciones, las carencias de algunas cosas, a veces, aun superfluas y no necesarias, de solo vuestro gusto y capricho? ¿Qué tipo de mortificaciones hacéis para que vuestras pasiones no prevalezcan ante la razón, y la carne no domine el espíritu? Si no tenéis tanto coraje de elegir por vosotros la cruz de los padecimientos, soportad al menos de buena gana los que son anexos a la miseria de nuestra vida terrena, y a las obligaciones de vuestro estado de vida.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad que los padecimientos de Santa Cecilia fueron continuados, lo que hace admirable en esta Santa el amor de la Cruz es el aparejar los rigores de un ermitaño con las fatigas de un apóstol. ¡Cuánto ayunó, cuánto oró, cuánto habló, tantos cilicios y disciplinas empleó esta virtuosa doncella para convertir a su esposo Valeriano, al cuñado Tiburcio, a su familia y a la de ellos, siervos idólatras! Y pensad que faltaron hombres y mujeres igualmente del mundo, que no la persuadieron en contrario de ser una loca y martirizarse a sí misma, pero tuvieron en Cecilia el efecto que las palabras que ante Jesucristo los judíos le invitaban a bajar de la cruz; de vosotros y nosotros, tan fácilmente y por cualquier aparente razón nos dispensamos de las asperezas emprendidas (siempre con licencia del director espiritual) por elección santa, y de las que manda la Iglesia. ¡Oh almas desaconsejadas? Tenemos en horror la penitencia, y debemos amarla, si no por otra razón, por amor a nosotros mismos, y amarla continua, para que de continuo se combata la carne, de continuo debe ser valorado el espíritu, y si de continuo se peca, se debe de continuo padecer, y descontar las culpas con la penitencia.
  
TERCER PUNTO. Considerad que en los padecimientos, Santa Cecilia tuvo dos cualidades notables: fortaleza y constancia. Fortaleza, no dando nunca signos de disgusto; ¡oh, cuántos llevan la Cruz que que Dios les manda, o que la condición de estado les forma, y las llevan como Simón Cirineo: de mala gana, quejándose, retorciéndose y, Dios no lo quiera, renegando de Dios, de los superiores, de la religión y del prójimo!, todos serían de satanás, común enemigo; y tantas personas débiles en el soportar, y cuán delicadas, toda pequeña cruz les turba, contrista, causa murmuración y llantos, aunque fortalecidas por otra parte, constantes gracias de Dios, Sacramentos y otros ejemplos. Aquí yo digo claramente, esto es perder el mérito del sufrimiento, con el desahogar de las quejas. Todavía tuvo constancia Santa Cecilia en el padecer, deseando siempre nuevos... Oh, aquí consiste la perfección de quien ama padecer por amor de Dios: los padecimientos pasados no le dan pena, los presentes, queridos o no, es necesario sufrirlos. Por tanto, el heroísmo en los padecimientos consiste en el desear siempre nuevos padecimientos. A esto debéis aspirar si deseáis imitar a Santa Cecilia
   
SOLILOQUIO. ¡Qué gallardos motivos, amorosísimo Dios mío, tengo para imitar a vuestra sierva y mi abogada, y cuán lejos estoy de imitarla! Conozco que la grandeza del mérito y la gracia corresponde a la gloria que me ganarían estos leves, voluntarios y momentáneos rigores; conozco cómo fácilmente puedo prevenir con ellos igualmente la Divina Justicia y convertirlos en misericordia y perdón, conozco la necesidad de recopiar en mí la imagen de Jesús Crucificado si quiero ser admitido entre los predestinados en el Cielo; ¿con todo esto soy tan flaco y vil cuando se trata de contradecir mis inclinaciones, que si por alguna vez sacrifico a Vos, Dios mío, alguna cosa, mi sacrificio es como el de Saúl, esto es, de cosas de poca monta, dejando intactas las más queridas, que son mi propia voluntad, mi genio y mis gustos? A Vos recurro, pues, Dios mío, que veáis mi flaqueza y delicadeza, llena de amor propio: Concededme el espíritu de Santa Cecilia, que ella me comunique el doble espíritu que demandaba San Eliseo Profeta a su maestro San Elías, esto es, espíritu de mortificación interior y exterior, que ella tuvo, para que venciéndome perfectamente a mí mismo, llegue a gozar de las consolaciones prometidas en el Cielo a cuantos, como ella, amaron padecer. Así sea en nombre de Jesús y de María.
   
Rezar los nueve Padre nuestros, Ave Marías y Glorias como se ha establecido, el himno y los Gozos. 
   
Antífona: Con el cilicio Cecilia domaba sus miembros, y clamaba a Dios entre gemidos, llamando a las coronas a Tiburcio y Valeriano.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
¡Oh Dios!, que nos alegras con la solemnidad anual de tu virgen y mártir Santa Cecilia; haz que, además de honrarla con nuestros cultos, sigamos los ejemplos de su santa vida. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SEXTO – 18 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia, amante de la oración.
Oro con el espíritu, y también con el entendimiento; no poniendo nosotros la mira en las cosas visibles, sino en las invisibles. Porque las que se ven, son transitorias; mas las que no se ven, son eternas. (San Pablo, Epístola 1 a los Corintios Corintios 14, 11; 2 Corintios 4, 18).
   
PRIMER PUNTO. Considerad cómo la vida del alma es la oración, y así como el cuerpo vive por el alimento material que recibe de día en día, así el alma vive por el espiritual, que no es otro que la oración. Santa Cecilia entendió bien esta doctrina enseñada por Cristo y predicada por todos los Santos Padres, que de día y de noche, como canta la Iglesia en su Oficio, no sabía sino orar, teniendo siempre fijo su corazón en Dios, tanto que, también durmiendo, podía gloriarse con la Esposa de los Cánticos y decir: Yo duermo, y mi corazón vela (2, 15). ¿Vosotros cómo os aplicáis al ejercicio de la oración? ¿Cómo gustáis de este alimento celestial que nutre el espíritu, lo perfecciona y lo valoriza? Si queréis decir la verdad, ¡oh, cuántas veces sois compañía de los judíos, que regalados por Dios en el desierto de un alimento del Paraíso como lo era el maná, decían les causaba nausea tan leve alimento! ¡Cuán pronto os da tedio la oración, cuánto os distraéis en el ejercicio actual de esta, vagando en un mismo tiempo, con la mente fuera del espíritu, pensando en las vanidades del mundo y en cosas de nada, no acordándoos de estar en la presencia de aquel Señor con el que habláis en la Oración! No haríais así si habláseis con un hombre superior a vosotros. Pensadlo seriamente y enmendaos.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad cómo escribiendo el Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses, dice instando a la oración: Hijos míos, orad sin cesar (6, 15), y en otro lugar dice: Quiero que los hombres hagan oración siempre y en todo lugar. ¿Y por qué San Pablo demandaba esto a los fieles? Responde San Juan Crisóstomo, devoto expositor de sus Epístolas: precisamente la oración, con el uso continuo se hace siempre más fructífera a sus amantes, y el alma orante consigue el aumento de todas las virtudes. Ahora entenderéis por qué nuestra Santa llegó aquella gran santidad de vida, a aquella perfección de caridad hacia Dios y hacia su prójimo, a la posesión de aquella sabiduría y ciencia de Dios, comunicada a su esposo y a su cuñado y a los otros cristianos, a gozar de la vista y la compañía de los Ángeles; finalmente, a una invencible fortaleza con la cual superó el mundo, el sentido, el infierno y el tirano. En Santa Cecilia, todo era fruto de sus oraciones. ¿Qué fruto recogéis por vuestras oraciones? ¿Crecéis en las virtudes cristianas, o siempre seguís iguales? Dios Santo, que el pasar el tiempo en seca especulación es un fatigarse para empobrecerse.
  
TERCER PUNTO. Considerad finalmente cómo la oración de Santa Cecilia fue una oración ferviente, que obtuvo toda gracia por Dios, ¡y qué mayor gracia podía obtener la Santa que el conservar la virginidad prometida, en medio de tantas sugestiones y peligros de perderla, como ver convertidos a la fe de Jesucristo a su esposo Valeriano y a Tiburcio su hermano, y verles por amor de él mucho más que coronados de rosas y lirios por mano angélica, como les había prometido, coronados de glorioso martirio! Esto se atribuye a su ferventísimo modo de orar, por el cual consiguió cuanto supo orar y desear. Vosotros todo el día os lamentáis que no obtenéis las gracias que pedís al Señor: reflexionad un poco en la tibieza con que oráis, la poca atención y reverencia, y veréis que Dios tiene razón en negaros las gracias si le pedís en ese modo.
   
SOLILOQUIO. Amorosísimo Señor mío, Vos sois el primero que me enseñáis a orar, recomendando a vuestra Iglesia, a vuestros Discípulos y a todos los Fieles este santo ejercicio de la Oración como el más grato a Vos, el más poderoso para nosotros y el más formidable ante vuestros enemigos y nuestros; y yo, ¿cómo he hecho en el pasado? ¡Cuán malamente me he ejercitado en ella! Sé que mediante la oración Moisés, Samuel y tantos otros amigos de vuestra antigua Ley impetraron de vuestra Divina clemencia el perdón para los pecados de vuestro pueblo, Josué hizo detener el Sol, Gedeón con pocos soldados venció a ejércitos, y Judit con ella triunfó sobre Holofernes. Sé que en la nueva Ley, por las oraciones de los fieles San Pedro salió libre de la prisión de Herodes, San Pablo se hizo vaso de elección, y miles de personas y de Santos, por ella santificados, ordenaron a los elementos, a la muerte y a los demonios, y fueron oídos, y sin ir lejos sé finalmente de mi gran Santa y Abogada Cecilia, que todo lo consiguió de Vos orando, deviniendo ejemplo de las Vírgenes, gloria de los Mártires y Santa maravillosa. ¡Ah, Dios mío! Dadme, por sus méritos, amor a la oración y fervor por la oración. Así os suplico, y así sea en nombre de Jesús y de María.
   
Rezar los nueve Padre nuestros, Ave Marías y Glorias como se ha establecido, el himno y los Gozos. 
   
Antífona: Esta virgen gloriosa llevaba siempre en su pecho el Evangelio de Jesucristo, y de día y de noche no dejaba la oración y el divino coloquio.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
Señor Dios, dispensador de todos los bienes, que en tu sierva Bibiana juntaste la palma de martirio con la flor de su virginidad, te pedimos por su intercesión unas contigo, por medio de la caridad, nuestro entendimiento, para que libres de todo peligro, consigamos premios eternos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
DÍA SÉPTIMO – 19 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia, amante del retiro.
Nuestra conversación está en el cielo. (San Pablo, Epístola a los Efesios 2, 6).
   
PRIMER PUNTO. Considerad cómo esta Virgen admirable nació en el mundo para ser precisamente una maravilla de las obras de Dios, en la cual elaboró su gracia un modelo de todas las muy santas y religiosas virtudes que con el tiempo debían servir de escuela para sus pares, por elección y por imitación. Por eso observad a Santa Cecilia en el ejercicio de muchas virtudes religiosas en medio de estrépitos y espectáculos del siglo, en medio de la nobleza, riquezas y comodidades de su casa y de su sangre, amante del retiro, asimilándola, como en un claustro en el cual debía pasar con Dios solo, con la lectura de libros devotos, principalmente del Evangelio, en el tiempo y los años de su juventud. Vosotros, ¿cómo amáis el retiro, cómo huís las curiosidades, para atender un poco más a la devoción y dar mayores fuerzas al espíritu? Sabed que un alma vagabunda y distraída no es capaz de conversar con Dios. Si no huís del demasiado conversar con el mundo, aunque no sois de él, Dios evitará conversar con vosotros.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad cómo al retiro del cuerpo de toda vanidad y curiosidad del mundo, de las conversas y discursos inútiles de las otras damas de su tiempo, agregó Santa Cecilia el del corazón, retiro verdaderamente santo y agradable a Dios, a la gloriosa Virgen María, y a los Espíritus Bienaventurados. Poco aprovecha estar retirados en la casa, en la habitación o en la iglesia, si después con la mente, con los pensamientos y con la fantasía salís de allí y os divertís así volando y paseando aquí y allá por los caminos del siglo, por las conversaciones, por las usanzas, las vigilias y aquellas cosas de las cuales debe estar totalmente retirada en su corazón y en su cuerpo aquella persona que quiere servir verdadera y perfectamente al Señor y seguir el ejemplo de los Santos. Acordaos que nuestro Dios es el Dios de los corazones, como dice el Real Profeta David, y estos quiere que se Le ofrezcan con sumo recogimiento.
  
TERCER PUNTO. Considerad cómo no se hastió nunca Santa Cecilia de este santo retiro. Conociendo que Dios cuanto más se comunica a un alma, tanto más alarga la mano a sus gracias, le participa todos sus secretos, le da las verdaderas consolaciones y le hace parte de los gozos anticipados del Paraíso; por esto, bien dijo San Bernardo, que en el nombre y en los efectos se unen Celda y Cielo, probando un alma solitaria y retirada en su celda anticipadamente los inocentes y suaves placeres del Cielo. Esto sin embargo sucede en aquellas personas a las cuales no decrece el elegido retiro, como sucedió en nuestra Santa, tan amante de él. Vosotros, al contrario (si queréis hacer una sincera confesión), no podéis estar retirados una hora, sin que no os asalten los tedios y las angustias. ¡Cuánto suspirar, cuánto bostezar que hacéis! Singo evidente, diría todo Padre espiritual, que no hamáis ni sabéis ocuparos con Dios. Aprended de Santa Cecilia el conversar con Dios, y cuán dulce se os hará el retiro.
   
SOLILOQUIO. Señor mío Jesucristo, ¿en dónde habláis más dulcemente al corazón de vuestros siervos, si no en la soledad y en el retiro, como decís por vuestro profeta Oseas: Conduciré a mis fieles a la soledad, y le hablaré en sus corazones? Así hacéis con tantos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, a los cuales vuestras palabras fueron alivio en las mayores angustias y tribulaciones de alma y cuerpo, como escudo y fortaleza en los asaltos de los enemigos visibles e invisibles, a estos fortaleza en las persecuciones, a aquellos ilustración de la mente, disipación de tinieblas, compunción de corazón, avance de virtudes y perfección de espíritu. ¡Oh regalos, oh luces, o gracias que vienen de Dios solo en el retiro y cara soledad! Envidio en estos bellos dones que goza mi Santa Abodada, la cual suplico ruegue por mí ante Dios, para que conozca el bien que es el vivir retirado, conversar con quien solo puede consolarme en la aflicción, fortalecer mi debilidad, saciar mi hambre, enriquecer mi pobreza, fecundar mi esterilidad, enfervorizar mi tibieza, y finalmente, santificarme a mí, pecador. Así sea en nombre de Jesús y de María.
   
Rezar los nueve Padre nuestros, Ave Marías y Glorias como se ha establecido, el himno y los Gozos. 
   
Antífona: Durante dos y tres dias ayunaba, encomendándose al Señor, al cual temía.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
Concédenos te suplicamos, oh Dios omnipotente, que cuantos celebramos el nacimiento celestial de tu bienaventurada Virgen y Mártir Santa Cecilia, podamos regocijarnos en su fiesta anual y aprovechar el ejemplo de tan grande fe. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA OCTAVO – 20 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia, amante de la pureza.
Como lirio entre espinas, así es mi amiga entre las vírgenes. (Cánticos 2, 2).
   
PRIMER PUNTO. Considerad que Santa Cecilia fue amantísima de la Pureza, virtud excelentísima y singular, por su aroma celestial, y no admite corrupción. El arco iris, donde se posa, comunica olor celeste a las flores, y la pureza, donde reside, introduce fragancia del Paraíso. Pero decía aquel dulce Padre espiritual San Francisco de Sales, nada es bello sino por la pureza, y la pureza de los hombres es la castidad, es el lirio de las virtudes. Esto entendió nuestra Santa antes que San Francisco de Sales, que sin embargo, siendo aún niña hizo voto a Dios de virginidad, de esta fue tan celosa, que buscó conservarla por medio de la oración continua y de las penitencias, renunciando a todos los falaces placeres de los centidos, y se puede decir que para conservar intacta su virginidad, unida con la verdadera fe de cristiana, entregó su virginal cuerpo a los verdugos, a los tormentos y a la muerte, Virgen y Mártir gloriosísima. Vosotros, ¿en qué estima tenéis esta virtud? ¿Cómo la conserváis? San Pablo, escribiendo a los Corintios y hablando de esta virtud, les dice: Sed como yo soy (1. Cor. 7.) Imaginaos también que dirá a todos sus devotos la pura Virgen Cecilia.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad que tal virtud de la Pureza (bajo cuyo nombre, dice San Agustín, hablando generalmente, milita la virginidad, la castidad, el pudor y la continencia) agrada tanto a Dios, que hace el alma digna de su mirada, como dice Nuestro Señor Jesucristo en San Matteo (5, 8): Bienaventurados los puros de corazón, porque ellos verán a Dios. Por esto San Juan Crisóstomo la llama virtud traída por Cristo desde el Cielo a la tierra, porque allá arriba no habitan sino personas castas y puras, que por eso dice San Juan en su Apocalipsis (cap. 14, 3) que había visto en el Monte Sión un Cordero, cortejado por otros ciento cuarenta y cuatro mil, que San Gregorio Papa explica que son las personas puras y castas las que siguen al Inmaculado Cordero de Dios. Enamoraos pues aún vosotros de tan bella y excelente virtud, y buscad custodiarla más cuanto podáis, para imitar a la Santa y agradar más a Dios.
  
TERCER PUNTO. Considerad que son dos los medios para conservar la pureza, practicados por vuestra gran Santa. El primer medio es el recurso a la gran Virgen de todas las Vïrgenes, propuesta por Dios al hombre no solo como ejemplar para imitar en sus virtudes, sino también por potentísima medianera para recibir del Cielo toda gracia y virtud, como atestigua San Bernardo: Sic est volúntas Dei, qui ómnia nos habére vóluit per Maríam: esto es: esta es la voluntad de Dios, el cual ha querido que tengamos todas las cosas por María. Debéis pues pedir a Dios la pureza de alma y cuerpo, por la intercesión de su Purísima y Santísima Madre, especialmente en las tentaciones y mayores peligros, invocarla por su Inmaculada Concepción, atestiguando el Bienaventurado Juan de Ávila que muchos que fueron tentados por el espíritu inmundo, y a la invocación de María Inmaculada fueron defendidos y liberados. El segundo medio, practicado por Santa Cecilia, es la oración unida a la mortificación del cuerpo y custodia de los sentimientos. Pensad en estos medios, y en su seria práctica, y lograréis fácilmente, con la ayuda de Dios, el Patrocinio de María y de Santa Cecilia, el poseer esta celestial virtud.
   
SOLILOQUIO. Oh Jesús mi purísimo Esposo, que os apacentáis entre los lirios, como atestigua vuestra Esposa en los Cánticos (Cántico 2, 16), también Vos mismo sois el bellísimo lirio de los valles, ¡cuánto os regocijasteis en el alma y en el cuerpo de vuestra purísima sierva Santa Cecilia! Uno y otro consagrados a una suma pureza, por la cual mereció ver el Ángel con la corona de lirios y rosas en la mano, y se dedicó tanto por ella, que con vuestra gracia, y por medio del santo Bautismo, se enamorasen su esposo y cuñado de la pureza, y gozasen en vuestra compañía de la angélica presencia, con iguales coronas a la vuestra, para adornar su cabeza. Ah, por los méritos de esta purísima Virgen, haced, oh Señor, que mi corazón y mi cuerpo sea inmaculado, para no confundirme en mis manchas. Cread, oh Dios mío, en mí un corazón puro, exclamaré con vuestro Real Profeta David, libradme del fango vilísimo de estemundo, para que no quede envliecido. Señor,seguiré siempre en el número de las vírgenes a mi Cordero inmaculado, y viviré siempre en compañia de la pureza, si no me es permitido morir por ella. Así lo prometo, y así sea en nombre de Jesús y de María.
   
Rezar los nueve Padre nuestros, Ave Marías y Glorias como se ha establecido, el himno y los Gozos. 
   
Antífona: Tengo un secreto, Valeriano, que quiero decirte: Tengo un Ángel de Dios, que me ama, y con diligente celo custodia mi cuerpo.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
Suplicámoste, Señor, nos concedas el perdón de nuestros pecados por la intercesión de la Bienaventurada Santa Cecilia, Virgen y Mártir, que siempre fue agradable a tus divinos ojos por el mérito de su castidad, y por lo que ostentó en su martirio la virtud de su poder. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
DÍA NOVENO – 21 DE NOVIEMBRE
Por la señal…
Acto de contrición y Oración preparatoria.
   
CONSIDERACIÓN: Santa Cecilia, perfectísima amante de Dios, por el cual da la vida y sufre generosamente el martirio.
¿Quién nos separará de la caridad de Cristo? ¿La tribulación o la angustia? ¿O el hambre? ¿O la desnudez? ¿O el peligro? ¿O la persecución? ¿O la espada? (San Pablo Apóstol, Epístola a los Romanos, 8, 35).
   
PRIMER PUNTO. Considerad que la Caridad es una de las tres Virtudes teologales que Dios infunde en el alma, y es un hábito infuso en la voluntad, con la cual amamos a Dios, y amándolo, nuestro corazón se le hace fácil obrar prontamente, por su amor, en torno a los actos de todas virtudes (Santo Tomás, Suma Teológica, parte 2-2ª, cuestión 23, art. 1), que por esto dice San Agustín en su Enquiridión, hace al alma virtuosa y buena, y la hace amiga de Dios. Esta caridad se encontró en Santa Cecilia en grado tan sublime, que como San Pablo podía decir vivir solo en él: Aunque vivo en la carne, vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí; y estaba talmente ligada en el amor de Jesucristo, que casi se trataba del imposible el separarla de él, por ser la caridad símbolo de perfección (Gálatas 1, 10). Vosotros, ¿cómo amáis a vuestro Dios? ¿Os parangonáis a Cecilia? Ah, ¡cuán lejanos estáis de la verdadera posesión de la virtud de la caridad, por cuán poco os separáis de Dios! Pensadlo, que yo no lo quiero decir.
    
SEGUNDO PUNTO. Considerad que precisamente la caridad hacia Dios fue aquella que la llevó a despreciar todas las cosas del mundo, belleza, nobleza, riquezas y placeres de toda clase, estimando como inmundicia y fango vilísimo todas las cosas de este mundo que los otros aman, estiman y buscan con tanta avidez, solo enamorada de Dios y de las cosas celestiales; no solo de Dios, sino de su prójimo, por eso observad cuánto hizo, cuánto oró para que su esposo y cuñado se enamorasen de Jesucristo, gozándose de verlos padecer por él para salvar así sus almas, y esta es verdadera caridad del prójimo, buscar la salvación de las almas por sobre cualquier otra cosa; como enseñan todos los Santos Padres. Así os pido seáis vosotros, oh devotos de Santa Cecilia, que en primer lugar la imitéis, no estimando tanto estas cosas del mundo, con todas sus vanidades, sino despreciándolas enamorándoos solo de aquellas cosas que pueden ser medio para obtener el perfecto amor de Dios y del prójimo; y para vosotros, el amor del prójimo debe extenderse a lo que enseña el mismo San Pablo: soportaros unos a otros con caridad fraterna. La caridad es paciente, no es envidiosa, no es gravosa, no es ambiciosa ni maliciosa, no murmura, no busca los hechos ajenos, no busca lo que solo la disgusta. Oh virtud divina, entended bien esta consideración, y la caridad de Dios y del prójimo estará en vosotros.
  
TERCER PUNTO. Considerad por último, e imaginaos ver a todo el Infierno armado contra Santa Cecilia con su rabia, atizando al prefecto Almaquio, y a los verdugos, el mundo con sus fraudes y halagos, con su noble parentela y toda Roma, en su mayor parte idólatra, ciegamente compasiva de la generosidad de una joven de gran riqueza, y adviniente, en manos de los tormentos y de la muerte por amor del Crucificado, y la furia del tirano Almaquio, que ora con amenazas, ora con lisonjas, busca persuadir a Cecilia a la adoración de sus falsos dioses; y por otra parte, imaginaos de ver a una Virgen tan generosa reírse de estos tres enemigos, y al primer tormento, al baño de fuego en su propia casa condenada. Observadla, en vez de ser ofendida y extinta por las llamas, alabar a Dios, como Daniel en el foso de los leones, y a los tres jóvenes de Babilonia en el horno, y después condenada a ser muerta decapitada, decir con el Apóstol: ¿Quién nos separará de la caridad de Cristo? ¿La tribulación o la angustia? ¿O el hambre? ¿O la desnudez? ¿O el peligro? ¿O la persecución? ¿O la espada? (San Pablo Apóstol, Epístola a los Romanos, 8, 35). Protesto, y estoy cierto, que ni la muerte ni los principados, ni las demás potestades, ni lo presente ni lo futuro, ni la fortaleza, ni lo alto ni lo profundo, ni hombre u otra creatura alguna del mundo me podrá separar de la caridad de Dios en Cristo Jesús: palabras del mismo San Pablo en boca de Santa Cecilia, en el acto de poner el cuello ante la espada del verdugo, que tres veces golpeada para hacerla un gracioso espectáculo de amor al mundo, a los Ángeles y a los hombres, por tres días quedó semiviva, muriendo finalmente por las heridas más del amor que de la espada, como la Esposa en los sagrados Cánticos, Víctima, Hostia y Holocausto de Caridad. Reflexionad por gracia en esta gran virtud que nos transforma en Dios, y con Dios nos hace insuperables de todo, y así pedidla de todo corazón a quien solo os la puede conceder.
   
SOLILOQUIO. Oh Dios, oh amor, oh amorosísimo Jesús mío, que en todos vuestros dones y en todos vuestros beneficios de naturaleza, o de gracia o de gloria preparada a vuestros fieles amantes me hacéis probar la grandeza de vuestro amor, del cual debería sentirme mover el corazón a amaros con todas las fuerzas, y porque me lo mandáis y me provocáis, y porque lo merecéis, me lo mandáis con dulzura de ley, me provocáis con abundancia de gracias, lo merecéis por excelencia infinita de mérito y vuestras divinas perfecciones, confieso ser vuestro amor supremamente fino y sin medida, pero al mismo tiempo detesto mi desamor, mi ingratitud, que son hielo a tanto fuego, y me conservo fría ante las llamas; cualquier cosa del mundo es suficiente para separarme de vuestra Caridad, más estimo el amor de carne y sangre y de mí mismo que el vuestro. Por los méritos de la gran Serafina de Roma, la gloriosa Virgen y Mártir Santa Cecilia, dadme alguna centella de aquel amoroso incendio, por el cual arda mi corazón hacia Vos y hacia mi prójimo, y corresponda en parte al menos a vuestro amor. Haced, pues, que os ame a despecho de todos mis enemigos, con el amor de los más encendidos Serafines, o con el amor de vuestra Santa Cecilia, y porque es menos condigno e igual al vuestro, Os amo y Os amaré siempre con el mismo amor. Así sea en nombre de Jesús y de María.
   
Rezar los nueve Padre nuestros, Ave Marías y Glorias como se ha establecido, el himno y los Gozos. 
   
Antífona: He despreciado los reinos del mundo y todos los adornos del siglo por amor de mi Señor Jesucristo, a quien vi, a quien amo, en quien creo, al que amo.
℣. Ruega por nosotros, oh bienaventurada Santa Cecilia.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
      
ORACIÓN
Oh Dios, que entre otros milagros de tu poder, has hecho obtener la victoria del martirio al sexo más débil, haz por tu bondad que, celebrando la nueva vida que ha recibido en el cielo la bienaventurada Santa Cecilia, tu virgen mártir, saquemos provecho de sus ejemplos para marchar por el camino que conduce a Ti. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.
   
El divino auxilio permanezca siempre con nosotros. Amén.
   
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.