domingo, 20 de diciembre de 2020

DOS EJEMPLARES DE DEGENERACIÓN CONCILIAR A AMBOS LADOS DEL OCÉANO

   
Informa el diario Coventry Telegraph que el presbítero conciliar Joseph Quigley (arriba), de 56 años, ex-director de Educación de la arquidiócesis de Birmingham y Consejero Nacional de Educación Religiosa para el Servicio de Educación de Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales, con votación 11-1 fue declarado culpable por un jurado en la Corte de la Corona de Warwick por cuatro cargos de acto sexual con menor de edad, dos de acoso sexual, dos de falso arresto y uno de crueldad contra menores de edad, cometidos en la parroquia de San Carlos Borromeo en Hampton-on-the-Hill cerca de Warwick.
  
Según expuso el fiscal, basado en el testimonio de las víctimas, Quigley (que había sido instalado presbítero en 1990 con el rito montini-bugniniano) había ejecutado tocamientos deshonestos y actos sadomasoquistas (golpes con varas y encierro en la cripta de la iglesia) sobre un joven de 16-17 años aprovechándose de que le hacía tutoría entre 2006 y 2007.
   
La parroquia de San Carlos Borromeo en Hampton-on-the-Hill cerca de Warwick hace parte de la archidiócesis de Birmingham, gobernada entre 2000 y 2009 por el hoy cardenal Vincent Gerard Nichols Russell. Nichols (a la sazón presidente de la Oficina Católica para la Protección de Niños y Adultos Vulnerables), al enterarse de la mala conducta de Quigley, lejos de denunciarlo a las autoridades civiles, lo envió en 2008 a una institución siquiátrica clerical en Estados Unidos, donde permaneció seis meses en terapia; y al regresar a Inglaterra (coincidencialmente, Nichols fue promovido a la sede primada de facto de Westminster, y sucedido en Birmingham por Bernard Longley) se vio con restricciones en sus funciones ministeriales, pero continuaba ejerciendo como inspector de colegios hasta 2011.
    
Quigley en 2001 había escrito el manual de educación sexual All That I Am [Todo lo que Soy], que recomienda enseñar sexo a los niños de nueve años. Fue tal su éxito, que fue consultado por los autores de un estudio que realizaba el Departamento de Salud británico sobre el tema. Actualmente, varios fieles y sobrevivientes al abuso sexual clerical han escrito al Nuncio Apostólico en el Reino Unido para quejarse sobre el mal manejo que Nichols y Longley le dieron al caso.
  
   
Por su parte, en Estados Unidos, el presbítero Mark R. Hession, de 62 años, famoso por predicar ante los expresidentes Jimmy Carter, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, y por haber presidido el funeral del senador abortista Edward ‘Ted’ Moore Kennedy (hermano menor de Robert y John F. Kennedy) en la parroquia Nuestra Señora de la Victoria de Centerville, Massachussets el 25 de Agosto de 2009, fue acusado por un jurado secreto en la Corte Superior de Barnstable por dos cargos de violación, uno de asalto indecente y acoso a un menor de 14 años, y uno de intimidación a testigo.
   
Hession fue apartado por su obispo Edgar Moreira da Cunha SVD del ministerio público en Marzo de 2019, luego que los fieles de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Seekonk lo denunciaran por enviarles “comunicaciones inapropiadas” y desviar los fondos parroquiales para pagar gastos personales.
   
Hession, graduado en 1976 de la Preparatoria Fairhaven, ingresó al seminario local y fue instalado presbítero para la Diócesis de Fall River en 1984 y se graduó en 1986 como abogado canonista. Fue director de la Oficina de Formación Permanente/Educación de Sacerdotes y capellán de la Orden de Malta y de la Orden del Santo Sepulcro. Fue conocido como el “sacerdote familiar de los Kennedy en Cabo Cod”, circunstancia que se enfatizó en el sermón (casi panegírico) fúnebre por Ted Kennedy, donde dijo que “confiaba que estaría en el Cielo” (por eso le ofició su funeral con ornamentos blancos), a pesar de haber votado en 2003 contra la Ley de prohibición del aborto por nacimiento parcial.
   
Cuando comenzó a descubrirse el Gran Holocausto Sexual y Desvío de Dinero, Hession dijo al diario Cape Cod Times que publicar los nombres de los presbíteros acusados de abuso sexual sin que hubiera noticia criminal “sólo alargaría la crisis”.

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