jueves, 17 de diciembre de 2020

LA SANGRE DE SAN GENARO NO SE LICUÓ EN SU OSTENSIÓN


La sangre de San Genaro, Obispo y Mártir, se hace líquida en tres ocasiones al año:
  • 19 de Septiembre (Martirio del Santo).
  • Sábado antes del I domingo de Mayo (Traslación de reliquias desde el Campo Marciano a las Catacumbas de Nápoles).
  • 16 de Diciembre (Patrocinio sobre la ciudad de Nápoles).
Esta última fiesta surge por el milagro de haber salvado a la ciudad de una erupción del Vesubio:
«La noche del 15 de Diciembre de 1631, a las 7 horas, el Vesubio se sacudió y abrió su amplia boca sobre la cima. La tierra tembló, el aire se oscureció, el cielo se envolvió en ferales sombras… La religión fue luego invocada, madre benéfica que para preservar a sus hijos de cualquier peligro en este valle de lágrimas obra con amor incesante. Por mandato del cardenal arzobispo se expuso en la catedral y en todas las iglesia a Cristo Sacramentado; expuesta la sangre y la estatua del precipuo protector de la ciudad San Genaro, con las reliquias de todos los Santos a cuya tutela es confiada… Ahora aquella sangre fue hallada hirviendo; signo infausto, que postró a los ánimos. Las admirables ampollas y la estatua son llevadas en procesión hasta la puerta del Carmen: intervinieron el cardenal arzobispo y el virrey, y una multitud de pueblo de alrededor de ciento cincuenta mil almas. Y se vio que ante aquella sangre y aquella efigie, la ardiente llama que en esta ocasión corría, retrocedió, casi dio vuelta atrás por fuerza arcana y como presa de consternación. Ni el pueblo daba tregua a las voces suplicantes y a la penitencia; todos descalzos y con sogas al cuello para implorar misericordia. Los más endurecidos pecadores convirtiéronse a Dios: procesiones continuas de imágenes milagrosas. Ni San Genaro dilató el proclamado socorro. En una mañana comienza a desfilar la procesión a pesar de la fuerte lluvia con viento lebeche (suroeste). Al poner pie fuera de la puerta mayor de la catedral y al aparecer el baldaquín bajo el cual se portaban las ampollas y la estatua, un espacio de cielo se despojó a un paso del manto de toda nube, y apareció claro por rayos de sol que emitía de su esfera. “¡Milagro, milagro!”, gritó el pueblo. Hubo quien aseveró haber visto al Santo elevado sobre el aire en pontifical hábito sonreír y con las manos extendidas bendiciendo a sus conciudadanos. Así fue remunerada la fe de los napolitanos: así fue preservada nuestra patria» [Giacomo Bugni, Compendio di storia patria, ovvero Fatti principali della storia del regno di Napoli dalla primitiva origine fino ai tempi nostri (Compendio de historia patria, o Hechos principales de la historia del reino de Nápoles desde su primigenio origen hasta nuestros tiempos), Nápoles, 1854, págs. 355-357].
  
El cardenal Alfredo Ildefonso Schuster OSB explica así la triple licuefacción de la sangre de San Genaro:
«Dios quiere mostrar a su pueblo de Nápoles, que la sangre de su gran Patrono –“ætérno flori” como lo llaman allá en la antigua inscripción sepulcral– está siempre rubicunda y viva a presencia del Señor porque en la eternidad y en Dios no existe pasado, sino que todo es presente y vivo ante Sí. El martirio del glorioso Obispo protege continuamente la bella y cara ciudad de Parténope, tan rica en genio de sus hijos, como las flores magníficas de santidad» [Liber Sacramentórum, vol. VIII, Torino-Roma, 1932, p. 262]

Este año, cuando acaeció la fiesta del patrocinio de San Genaro sobre Nápoles, no tuvo lugar la licuefacción (en honor a la verdad, desde el Vaticano II es raro que ocurra el milagro en esta fiesta):

«Cuando tomamos la teca de la caja fuerte –explicó el abad de la Capilla del Tesoro San Genaro de la Catedral de Nápoles [capilla gestionada por el Ayuntamiento de la ciudad, N. del T.], monseñor Vincenzo De Gregorio–, la sangre estaba absolutamente sólida, y permanece absolutamente sólida. Dirigimos nuestra oración a Dios para que dé fuerza y valor a nuestro pueblo para afrontar los momentos de esta pandemia que está obligando a todos a repensar su vida y que está causando muchos problemas sobre todo a los más débiles y a los más frágiles, y a los muertos en soledad que son el drama más grande».
Esto a las 9:00h, repitiéndose idéntica situación a las 16:30h y las 18:30h, en servicio novusordiano presidido por el cardenal Crescenzio Sepe (que renunció el día 12 a la sede partenopea por sobrepasar el límite de edad, y fue remplazado ese mismo día por el “cura obrero” Domenico “Mimmo” Battaglia, que fue obispo de Cerreto Sannita-Telese-Sant’Agata de ‘Goti y es considerado como “El Bergoglio de Italia meridional”).
  
Si bien se ha asociado la no realización del milagro (que es más frecuente el 16 de Diciembre que en las otras dos fechas) a algunos acontecimientos trágicos de la historia reciente:
  • Septiembre de 1939: Partición de Polonia entre la Alemania nazi y la Unión Soviética (comienzo de la II Guerra Mundial).
  • Septiembre de 1940: Italia entra a la II Guerra Mundial.
  • Septiembre de 1943: Invasión alemana a Nápoles luego del Armisticio del 8 de Septiembre.
  • Septiembre de 1973: Último caso de cólera en Nápoles (la epidemia comenzó el 20 de Agosto).
  • Septiembre de 1980: Terremoto de Irpinia (23 de Noviembre) de magnitud 6,90 ± 0,04 Richter, que dejó 280.000 desplazados, 8.848 heridos y 2.914 muertos.
  • Diciembre de 2016: Nápoles incluida en las ciudades en riesgo por una erupción del Vesubio; e incendio forestal en el Vesubio y terremoto en Casamicciola Terme de Ischia (5-21 de Julio y 21 de Agosto de 2017 respectivamente).
Y desde que se tiene noticia de la licuefacción de la sangre de San Genaro (17 de Agosto de 1389, cuando se sacó esta reliquia en procesión por una carestía que hubo), han acaecido las siguientes calamidades (según el libro Il miracolo di S. Gennaro, publicado en 1924 por Mons. Giovanni Battista Alfano y Antonio Amitrano):
  • 22 epidemias,
  • 11 revoluciones,
  • 3 sequías,
  • 1 invasión de los turcos (13 de Junio de 1558),
  • 14 arzobispos muertos dentro de treinta días
  • 7 reyes muertos dentro de sesenta días,
  • 1 virrey muerto tres meses después,
  • 9 papas muertos luego de pocas semanas (como dato curioso, Pío IX –que llegó a la ciudad luego de huir de Roma en la revolución de 1848– fue el único Papa ante el cual ocurrió el milagro),
  • 4 guerras,
  • 7 aluviones,
  • 3 carestías,
  • 11 erupciones del Vesubio,
  • 19 terremotos,
  • 3 persecuciones religiosas,
no por ello se debe colegir que sea otra cosa sino una advertencia de Dios (que así como concede sus beneficios –por intercesión de los Santos– particulares, así también los interrumpe o los concede impórtune). Al mismo tiempo, más que buscar intervenciones extraordinarias, hay que agradecer los favores y gracias que nos concede diariamente, comenzando porque ha puesto a sus Santos (principalmente la Virgen Santísima) como intercesores nuestros ante su Majestad. Y bueno, que por la intercesión de San Genaro, se abran los ojos de quienes aún están engañados por la secta conciliar.
  
Para la redacción de esta nota se utilizaron entre otras fuentes, RADIO SPADA, LA REPUBBLICA y NOVUS ORDO WATCH.
   
JORGE RONDÓN SANTOS
17 de Diciembre de 2020 (Año Santo Josefino).
Jueves de la III Semana de Adviento Romano (V del Adviento Ambrosiano e Hispano). Día 1º de las “Antífonas de la O”. Fiesta de San Lázaro de Betania, Obispo y Mártir; de San Judicael, Rey de Bretaña; de San Modesto, Patriarca de Jerusalén; y de San Sturmio de Fulda, Abad. Tránsito de San Juan de Mata, Confesor y Fundador. Coronación de los Papas San Cayo y San Siricio. Aprobación de la Orden de la Santísima Trinidad y Redención de Cautivos por Inocencio III.

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