sábado, 13 de noviembre de 2021

EL RITO DE ESPONSALES

Los esponsales, o el compromiso, es una práctica hermosa y antigua para quienes planean casarse en la Iglesia. Es más solemne que un compromiso, aunque los dos pueden considerarse sinónimos. El compromiso es "una promesa mutua de matrimonio futuro, o un contrato mediante el cual un hombre y una mujer se comprometen a casarse".

Similar al Rito del Matrimonio, los detalles del Rito del Desposorio no siempre se han legislado de manera consistente, pero ambos deben ser alentados y todavía están disponibles para que los fieles los utilicen en la actualidad.
«El compromiso sirve como barrera contra las prisas de mal augurio; hace más segura la posición de las partes comprometidas; y brinda una mejor oportunidad para sacar a la luz cualquier impedimento o incompatibilidad de disposición que pueda existir. Estaba en uso entre los judíos, los romanos, los germanos y los cristianos de la Iglesia primitiva». [ALOIS DE SMET, Betrothment and Marriage; a Canonical and Theological Treatise with Notices on History and Civil Law (Desposorio y Matrimonio; Tratado canónico y teológico con noticias sobre la historia y el derecho civil). San Luis, B. Herder, 1912].
Un decreto de la Sagrada Congregación del Concilio, de fecha 19 de Diciembre de 1596, citado por D. José Tejada y Ramiro en la Colección de Cánones de la Iglesia Española, parte segunda, tomo IV, Madrid 1853, pág. 307, declara que 
«Sponsálibus per verba de futúro contrahéndis nullam formam præscripsit Concílium, ídeoque eo modo contráhi posunt quo póterant ante ipso Concílium» (El Concilio no prescribió forma alguna de esponsales que hubieran de celebrarse por palabras de futuro, y que por lo tanto podían verificarse de la manera que antes del Concilio). [En LEÓN MARÍA CARBONERO Y SOL Y MERÁS, Tratado teórico-práctico del matrimonio, de sus impedimentos y dispensas, Madrid, Imprenta de Antonio Pérez Dubrull, 1877, pág. 31]
Por su parte, el Código Pío-Benedictino de Derecho Canónico establece que esta ceremonia debe realizarse ante un sacerdote:
Can. 1017. § 1. Matrimónii promíssio sive unilaterális, sive bilaterális seu sponsalítia, írrita est pro utróque foro, nisi facta fúerit per scriptúram subsignátam a pártibus et vel a párocho aut loci Ordinário, vel a duóbus saltem téstibus. (Es írrita para ambos fueros la promesa de matrimonio, sea unilateral, sea bilateral o esponsal, a menos que sea hecha por escritura firmada por las partes y por el párroco o el Ordinario del lugar, o al menos por dos testigos).
  
§ 2. Si utráque vel álterutra pars scríbere nésciat vel néqueat, ad validitátem id in ipsa scriptúra adnotétur et álius testis addátur qui cum párocho aut loci Ordinário vel duóbus téstibus, de quíbus in § 1, scriptúram subsígnet. (Si una de las partes o ambas partes no saben escribir o no puede, para su validez debe anotarse en esa escritura y añadirse otro testigo que deberá firmar la escritura junto con el párroco o el Ordinario del lugar, o los dos testigos previstos en el § 1).
   
§ 3. At ex matrimónii promissióne, licet válida sit nec ulla justa causa ab eádem implénda excúset, non datur áctio ad peténdam matrimónii celebratiónem; datur tamen ad reparatiónem damnórum, si qua debeátur. (La promesa de matrimonio, aunque sea válida y no hay justa causa que excuse de no cumplirla, no da origen a una acción para pedir la celebración del mismo; pero sí para el resarcimiento de daños, si tal es debido).
Y el canon 7 del Motu próprio Crebræ allátæ sunt (22 de Febrero de 1949) de Pío XII sobre el rito del matrimonio en los ritos orientales, dice
«Sacérdos promissióni matrimónii assístens, sponsis cathólicis benedictiónem in libris litúrgicis præscríptam impertíre, si jus particuláre id ferat, ne omíttat» (El sacerdote que asiste en la promesa de matrimonio debe impartir a los cónyuges católicos la bendición prescrita en los libros litúrgicos, si la ley particular no la omite).
Si bien no hay una forma como tal de esponsales en el Rito Romano, se puede sugerir esta forma, preparada por el padre Philip T. Weller:

RITO DE DESPOSORIO
   
1- El sacerdote (vestido con roquete y estola blanca) con sus asistentes (vestidos con roquete) esperan a los novios frente al altar. Próximos están la pila con agua bendita y el misal del altar. Mientras el varón y la mujer se acercan con los dos testigos que han escogido, la siguiente antífona y salmo son cantados en el octavo tono de salmo. 
  
Antiphonam. Vota mea Dómino reddam * in conspéctu omnis pópuli ejus.
Psalmus 126.
Nisi Dóminus ædificáverit domum, * in vanum laboravérunt qui ædíficant eam.
Nisi Dóminus custodíerit civitátem, * frustra vígilat qui custódit eam.
Vanum est vobis ante lucem súrgere: súrgite postquam sedéritis, * qui manducátis panem dolóris.
Cum déderit diléctis suis somnum: * ecce heréditas Dómini fílii: merces, fructus ventris.
Sicut sagíttæ in manu poténtis: * ita fílii excussórum.
Beátus vir, qui implévit desidérium suum ex ipsis: * non confundétur cum loquétur inimícis suis in porta.
℣. Glória Patri, et Fílio, et Spiriítui Sancto.
. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in sǽcula sæculórum. Amen.

Antiphonam. Vota mea Dómino reddam * in conspéctu omnis pópuli ejus.
    
2- Alocución del sacerdote. El Sacerdote, después de interrogar a los novios, hará una alocución a los que van a comprometerse, a sus familiares y a los demás presentes.
«Amados en Cristo: Es dispensación de la Divina Providencia que seáis llamados a la santa vocación del matrimonio. Por esta razón, os presentáis hoy ante Cristo y su Iglesia, ante Su sagrado ministro y el pueblo devoto de Dios, para ratificar en forma solemne el compromiso expresado entre vosotros. Al mismo tiempo, pedís la bendición de la Iglesia sobre vuestra proposició, como también las fervientes súplicas de los fieles aquí presentes, puesto que concluís totalmente que lo que ha sido inspirado y guiado por la voluntad de vuestro Padre celestial requiere igualmente Su gracia para ser llevado a feliz término. Confiamos que hayais teniido una seria y devota deliberación para vuestro compromiso matrimonial; además, que hayáis buscado consejo de los superiores que Dios ha puesto sobre vosotros. En el intervalo siguiente, preparaos para el sacramento del matrimonio por un período de virtuoso noviazgo, para que cuando llegue el día feliz y bendito para que os entreguéis irrevocablemente uno al otro, hayáis tenido un sólido fundamento espiritual para largos años de divina prosperidad en la tierra y la final bienaventuranza juntos en la vida venidera. Que la unión que proponéis un día consumar como esposo y esposa sea hallada digna de ser con toda verdad una imagen sacramental y realidad de la unión de Cristo y Su amada Esposa, la Iglesia. Concédeles esto, Tú que vives y reinas, Dios, por los siglos de los siglos».
    
O esta alocución del Manual Toledano:
«Hermanos muy amados, vais a santificar la última etapa del amor que os ha unido hasta hoy, antes de vuestro cercano matrimonio. Desde ahora debéis sentiros más obligados a vivir como verdaderos cristianos, guardando fielmente los preceptos del Señor, para que podáis fundar un hogar auténticamente cristiano.
    
Desde el momento mismo de vuestro matrimonio seréis los fundadores de nuevas familias: de la vuestra y de todas las que se sucedan de vosotros con el correr de los años. El porvenir de estas familias se oculta en los misterios insondables de Dios. Ellas están destinadas a dar a la sociedad buenos ciudadanos que procuren el orden, y la paz y la seguridad social; familias destinadas a acrecentar la Iglesia de Jesucristo con nuevos Hijos de Dios, y quizá, también, con nuevos sacerdotes y religiosos; familias, en fin, destinadas a preparar los nuevos ciudadanos de la Patria Celestial.
    
Para alcanzar estos frutos, y para que vuestros descendientes sean buenos discípulos de Cristo, vosotros mismos, los primeros, debéis llevar una vida íntegramente cristiana, guardando con fidelidad la Ley de Dios y las enseñanzas del Evangelio, tanto en vuestra vida íntima y familiar, como en vuestra vida pública y social.
    
Amadísimos hermanos: al recordaros en presencia de vuestros familiares y amigos la obligación que tenéis, como cristianos, de cumplir estos deberes, os auguramos toda clase de bienes, y pedimos al Señor que sus bendiciones desciendan copiosamente sobre vosotros, sobre las familias de donde procedéis, y particularmente sobre la que vais a formar en el día muy cercano de vuestro matrimonio».
    
3- El sacerdote ahora invita a los novios a unir sus manos derechas mientras repiten después de él lo siguiente: 
El varón: 
En el Nombre del Señor, yo, N., prometo un día tomarte a ti, N., como mi mujer según los mandatos de Dios y de la Santa Iglesia. Te amaré incluso como a mí mismo. Permaneceré fiel y leal a ti, y por tanto te ayudaré en tus necesidades y te confortaré, y todas aquellas cosas que un varón debe hacer hacia su esposa, prometo hacerlas hacia ti. 

La mujer:
En el Nombre del Señor, yo, N. prometo que, en la forma y modo en que tú te has prometido conmigo, declaro y afirmo que un día me uniré y obligaré a ti y te tomaré a ti, N., por marido. 
    
4- Luego el sacerdote toma los dos extremos de su estola y, en forma de cruz, la coloca sobre las manos unidas de los novios. Manteniendo la estola en el lugar con su mano izquierda, dice:

Ego testio, et compromísi declarávi vobis sponsáti in nómine Patris, et Fílii, ✠ et Spíritus Sancti (Yo doy testimonio de esta solemne promesa y los declaro comprometidos en nombre del Padre, del Hijoy del Espíritu Santo).
. Amen
  
Mientras pronuncia las últimas palabras los rocía, en forma de cruz, con agua bendita. 

5- Luego, bendice el anillo de compromiso.
℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
. Qui fecit cœlum et terram. 
℣. Dóminus vobíscum.
. Et cum spíritu tuo.

ORATIO
Omnípotens Deus, creátor et conservátor humáni géneris, ac largítor ætérnæ salútis, permítte dignéris Spíritum Sanctum Paráclitum super hunc ánnulum. Per Dóminum nostrum Jesum Christum, Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum [Omnipotente y eterno Dios, creador y conservador del género humano, fuente de la salvación eterna, te pedimos que envíes tu Espíritu Santo Paráclito sobre este anillo. Por Jesucristo Hijo tuyo y señor nuestro que contigo vive y reina en la unidad del espíritu santo, Dios, por los siglos de los siglos]. Amen.
    
6- El varón toma el anillo y lo coloca primero en el dedo índice de la mano izquierda de la mujer diciendo: En el nombre del Padre, luego en el dedo medio, agregando: y del Hijo, finalmente colocando y dejándolo en el dedo anular y concluye diciendo: y del Espíritu Santo. 
    
7- El sacerdote presenta el misal, abierto en el crucifijo que antecede el Canon, y los novios lo besan, primero el varón y luego la mujer. 
    
8- Si no se sigue la Misa (y aun si sigue la Misa, si es considerado oportuno), el sacerdote leerá los siguientes pasajes de la Sagrada Escritura:
  
Lectio libri Tobíæ
Tob. 7, 10, 12, 15‐17; 8, 4-10.
  
In illos dies, Tobías dixit ad Ráguel: Hic ego hódie non manducábo néque bibam, nisi prius petitiónem meam confírmes, et promíttas mihi dare Saram fíliam tuam. Et dixit Ángelus ad Ráguel: Noli timére dare eam isti, quóniam huic timénti Deum debétur conjux fília tua: proptérea álius non pótuit habére illam. Et apprehéndens Ráguel déxteram filiæ suæ, dextéræ Tobíæ tradídit, dicens: Deus Ábraham, et Deus Ísaac, et Deus Jacob vobíscum sit, et ipse conjúngat vos, impleátque benedictiónem suam in vobis. Et accépta carta, fecérunt conscriptiónem conjúgii. Et post hæc epuláti sunt, benedicéntes Deum. Tunc hortátus est vírginem Tobías, dixítque ei: Sara, exsúrge, et deprecémur Deum hódie, et cras, et secúndum cras: quia his tribus nóctibus Deo júngimur: tértia áutem transácta nocte, in nostro érimus conjúgio. Fílii quíppe sanctórum sumus, et non póssumus ita conjúngi sicut gentes, quæ ígnorant Deum. Surgéntes áutem páriter, instañánter orábant ambo simul, ut sánitas darétur eis. Dixítque Tobías: Dómine Deus patrum nostrórum, benedícant te cœli et terræ, máreque et fontes, et flúmina, et omnes creatúræ tuæ, quæ in eis sunt. Tu fecísti Adam de limo terræ, dedístique ei adjutórium Evam. Et nunc Dómine, tu scis quía non luxúriæ causa accípio sorírem meam conjúgem, sed sola posteritatis dilectióne, in qua benedicátur nomen tuum in sǽcula sæculórum. Dixit quóque Sara: Miserére nobis Dómine, miserére nobis, et consenescámus ambo páriter sani.
   
. Deo grátias.
   
✠ Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joánnem.
Joann. 15, 4-12.
   
In illo témpore: Dixit Jesus discípulis suis: Ego sum vitis, vos pálmites. Qui manet in me, et ego in eo, hic fert fructum multum: quia sine me nihil potéstis fácere. Si quis in me non mánserit, mittétur foras sicut palmes et aréscet, et cólligent eum et in ignem mittent et ardet. Si manséritis in me, et verba mea in vobis mánserint, quodcúnque voluéritis petétis, et fiet vobis. In hoc clarificátus est Pater meus, ut fructum plúrimum afferátis, et efficiaámini mei discípuli. Sicut diléxit me Pater, et ego diléxi vos. Manéte in dilectióne mea. Si præcépta mea servavéritis, manébitis in dilectióne mea; sicut et ego Patris mei præcépta servávi, et máneo in ejus dilectióne. Hæc locútus sum vobis, ut gáudium meum in vobis sit, et gáudium vestrum impleátur. Hoc est præcéptum meum, ut diligátis ínvicem, sicut diléxi vos. 

. Laus tibi Christe.
   
9- Finalmente, el sacerdote extiende sus manos sobre los novios, y dice: 
Bene ✠ dícat Deus córpora vestra et ánimas vestras; et det super vos bene ✠ dictiónem, sicut benedíxit Ábraham, Ísaac, et Jacob. Manus Dómini sit super vos: míttatque Ángelum suum sanctum, qui custódiat et fóveat vos ómnibus diébus vitæ vestræ. (Que Dios ben ✠ diga vuestros cuerpos y vuestras almas. Que derrame sobre vosotros su ben ✠ dición como la derramó sobre Abrahán, Isaac y Jacob. Que la mano del Señor este sobre vosotros: y que mande su Santo Ángel para que os proteja todos los días de vuestra vida). ℟. Amen.
   
Procédite in pace (Podéis iros en paz).
   
10-. Antes de dejar la Iglesia, la pareja comprometida como también los testigos firmarán el documento preparado previamente para este propósito. A continuación, una forma de este documento
In nómine Dómini nostri Jesu Christi:
  
Ante Dios Todopoderoso, ante la Santa Iglesia y los fieles aquí congregados, nosotros, los firmamos, hemos prometido este día la eventual consagración de uno al otro en el sacramento del matrimonio, que no es más que el misterio del gran Sacramento de Cristo y Su amada Esposa, la Iglesia. Que el Divino Espíritu Santo nos asista con sugracia y sus múltiples dones iluminen nuestras mentes y muevan nuestras voluntades para emplear sobria, piadosa y justamente los días de nuestro compromiso, esperando la bendita consumación de esa unión a la que hemos sido llamados y la cual juramos solemnemente.
   
In te, Dómine, sperávimus. Non confundámur in ætérnum.
  
... & ... 
  
Fecha: ... 
  
Iglesia de... 
  
Sacerdote: ... 
  
Testigos: ... & ...
 
11- Si no se sigue inmediatamente la Misa, sería apropiado cantar el himno de la Bienaventurada Virgen María (según el tiempo litúrgico):
  • Alma Redemptóris Mater (Desde el I Domingo de Adviento hasta el 2 de Febrero):
    Alma Redemptóris Mater, quæ pérvia cæli porta manes, et stella maris, succúrre cadénti, Súrgere qui curat, pópulo: tu quæ genuísti, Natúra miránte, tuum sanctum Genitórem, Virgo prius ac postérius, Gabriélis ab ore Sumens illud Ave, peccatórum miserére.
      
    ℣. Ángelus Dómini nuntiávit Maríæ.
    . Et concépit de Spíritu Sancto.
      
    Orémus. Grátiam tuam, quǽsumus, Dómine, méntibus nostris infúnde: ut, qui, Ángelo nuntiánte, Christi Fílii tui incarnatiónem cognóvimus; per passiónem ejus et crucem, ad resurrectiónis glóriam perducámur. Per eúndem Christum Dóminum nóstrum. Amen.

    (Desde las Primeras vísperas de la Viglilia de la Natividad hasta el 2 de Febrero:
    ℣. Post Partum Virgo invioláta permansísti.
    . Dei Génitrix, intercéde pro nobis.
      
    Orémus. Deus, qui salútis ætérnæ beátæ Maríæ virginitáte fecúnda humáno géneri prǽmia præstitísti: tríbue, quǽsumus, ut ipsam pro nobis intercédere sentiámus, per quam merúimus, Auctórem vitæ suscípere Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum. . Amen).

    ℣. Divínum auxílium ✠ máneat semper nobíscum.
    . Amen.
      
  • Ave Regína Cœlórum (Desde las Completas de la Purificación hasta el Miércoles Santo):
    Ave, Regína cælórum, Ave, Dómina Angelórum: Salve radix, salve porta, Ex qua mundo lux est orta: Gaude, Virgo gloriósa, Super omnes speciósa, Vale, o valde decóra, Et pro nobis Christum exóra.
      
    ℣. Dignáre me laudáre te, Virgo sacráta.
    . Da mihi virtútem contra hostes tuos.
     
    Orémus. Concéde, miséricors Deus, fragilitáti nostræ præsídium; ut, qui sanctæ Dei Genetrícis memóriam ágimus; intercessiónis ejus auxílio, a nostris iniquitátibus resurgámus. Per eúndem Christum Dóminum nóstrum. Amen.
      
    ℣. Divínum auxílium ✠ máneat semper nobíscum.
    . Amen.
     
  • Regína Cœli (Desde las Completas del Sábado Santo hasta la Nona del Sábado antes de la Santísima Trinidad):
    Regína cæli, lætáre, allelúja; Quia quem meruísti portáre, allelúja, Resurréxit, sicut dixit, allelúja: Ora pro nobis Deum, allelúja.
      
    ℣. Gaude et lætáre, Virgo María, allelúja.
    . Quia surréxit Dóminus vere, allelúja.
      
    Orémus. Deus, qui per resurrectiónem Fílii tui, Dómini nostri Jesu Christi, mundum lætificáre dignátus es: præsta, quǽsumus; ut, per eíus Genetrícem Vírginem Maríam, perpétuæ capiámus gáudia vitæ. Per eúndem Christum Dóminum nóstrum. Amen.
      
    ℣. Divínum auxílium ✠ máneat semper nobíscum.
    . Amen.
     
  • Salve Regína (Desde las Completas del Sábado antes de la Santísima Trinidad hasta el Sábado antes del I Domingo de Adviento):
    Salve, Regína, mater misericórdiæ; vita, dulcédo et spes nóstra, salve. Ad te clamámus éxsules fílii Hevæ. Ad te suspirámus geméntes et flentes In hac lacrimárum valle. Eja ergo, advocáta nostra, illos tuos misericórdes óculos ad nos convérte. Et Jesum, benedíctum fructum ventris tui, nobis post hoc exsílium osténde. O clemens, o pia, o dulcis Virgo María.
      
    ℣. Ora pro nobis, sancta Dei Génitrix.
    . Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.
      
    Orémus. Omnípotens sempitérne Deus, qui gloriósæ Vírginis Matris Maríæ corpus et ánimam, ut dignum Fílii tui habitáculum éffici mererétur, Spíritu Sancto cooperánte, præparásti: da, ut, cujus commemoratióne lætámur, ejus pia intercessióne, ab instántibus malis et a morte perpétua liberémur. Per eúndem Christum Dóminum nóstrum. Amen.
      
    ℣. Divínum auxílium ✠ máneat semper nobíscum.
    . Amen.

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