viernes, 19 de noviembre de 2021

DOS SACRAMENTALES DE SAN JOSÉ

1.º ESCAPULARIO DE SAN JOSÉ
    
  
El Escapulario de San José tiene dos orígenes: uno en Verona en 1865 y otro, años más tarde, en el convento de Lons-le-Saulnier (diócesis de San Claudio, Francia) por parte de la Fundadora de la Comunidad de las Franciscanas de la Inmaculada Concepción, Madre María de Jesús Schmidt y del Padre Pier Battista de Reims OFM Cap. y en 1898, el Papa León XIII concedió a los capuchinos (que lo habían difundido, según las Analécta ordine Minórum Capucinórum, tomo IX, año 1893, pág. 161 y ss) el derecho de bendecir e imponer este escapulario.
  
En sus orígenes, era totalmente blanco, pero actualmente se usa al modo de Verona, esto es, una combinación entre blanco, dorado y púrpura. En la parte frontal, representa a San José cargando al Niño Jesús en la mano derecha, y un lirio en la izquierda, y al pie la inscripción “Sancte Joseph, Protéctor Ecclésiæ, ora pro nobis” Sancte Joseph, Patrónis Ecclésia, ora pro nobis (San José, Patrono de la Iglesia, ruega por nosotros). En la parte posterior, presenta la tiara papal de tres coronas, con una paloma sobre esta y debajo una cruz y las llaves de San Pedro, con la inscripción “Spíritus Dómini ductor ejus” (El Espíritu del Señor es su guía).
 
    
BENEDICTIO ET IMPOSITIO SCAPULARIS SANCTI JOSEPH SPONSI BEATÆ MARIÆ VIRGINIS, PROTECTORIS ECCLESIÆ UNIVERSALIS
(Aprobada por la Sagrada Congregación de Ritos el 18 de Abril de 1893)
   
Estando de rodillas el que va a recibir el escapulario; y el Sacerdote, revestido de sobrepelliz y estola blanca, dice:
℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cœlum et terram.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
   
Para uno o una
Orémus.
 
ORATIO
Dómine Jesu Christe, qui custódiæ sancti Joseph, Sponsi immaculátæ Genitrícis tuæ Maríæ, commítti voluísti: hoc vestiménti genus ad Ecclésiæ tuæ fidélium tutámen institútum bene ✠ dícere dignéris; ut hic fámulus tuus (hæc fámula tua) sub ejúsdem sancti Joseph protectióne pie et tute tibi servíre váleat: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. ℟. Amen.
   
Para varios
Orémus.
   
ORATIO
Dómine Jesu Christe, qui custódiæ sancti Joseph, Sponsi immaculátæ Genitrícis tuæ Maríæ, commítti voluísti: hoc vestiménti genus ad Ecclésiæ tuæ fidélium tutámen institútum bene ✠ dícere dignéris; ut hi fámuli tui (hæ fámulæ tuæ) sub ejúsdem sancti Joseph protectióne pie et tute tibi servíre váleant: Qui vivis et regnas in sæcula sæculórum. ℟. Amen.
   
Luego el Sacerdote asperja el Escapulario con agua bendita, y lo impone diciendo:
Áccipe, frater (soror), Scapuláre sancti Joseph Sponsi beátæ Maríæ Vírginis, ut eo protectóre et custóde, contra diáboli nequítias defénsus (-a), ad vitam pervénias sempitérnam. Per Christum Dóminum nostrum. ℟. Amen.
  
Luego, de rodillas, por tres veces, junto con el inscrito, diga en lengua vernácula: Sancte Joseph, Protéctor noster, ora pro nobis (San José, protector nuestro, ruega por nosotros).
   
2.º CORDÓN DE SAN JOSÉ
  
   
La hermosa devoción del Cordón de San José comenzó en la pequeña población de Corsendonk (provincia de Amberes, Bélgica) en 1657, cuando una monja agustiniana llamada Sor Isabel, quien sufría de una misteriosa y dolorosa enfermedad, que según los médicos probablemente la conduciría a la muerte. Ella, que tenía una especial devoción a San José, pidió que bendijeran en su honor un cordón que hizo con siete nudos en un extremo, el cual ató alrededor de su cintura. A pocos días después, su dolor desapareció mientras oraba por la intercesión de San José. Múltiples médicos, incluido uno protestante, accedieron a su caso y proclamaron que su cura era milagrosa.
    
Por 200 años, la devoción se esparció en muchos países de Europa, y fue revivida en el siglo XIX en la iglesia de San Roque en Roma, y en la de San Nicolás en Verona (Italia), donde se hacían bendecir estos cíngulos para los enfermos del hospital local. El Papa Pío IX, mediante rescripto del 19 de Septiembre de 1859 y a solicitud del Obispo de Verona, aprobó una fórmula para bendecir el cordón de San José, y con el breve “Expósitum nobis super” del 14 de Marzo de 1862 lo enriqueció con muchas indulgencias. Más tarde, el 23 de Septiembre de ese año, la Cofradía del Cordón de San José fue elevada a archicofradía con el Breve “Univérsi Domínici Gregis”.
   
El Cordón blanco de San José es piadosamente usado no solo como remedio contra las enfermedades físicas, sino también como apoyo en vivir las virtudes de castidad y pureza de corazón. Hay cinco gracias primarias vinculadas al uso del cordón y rezar piadosamente las oraciones correspondientes:
  1. Especial protección de San José
  2. Pureza de alma
  3. La gracia de la castidad
  4. Perseverancia final
  5. Asistencia particular en la hora de la muerte
BENEDICTIO CINGULORUM IN HONOREM SANCTI JOSEPH SPONSI BEATÆ MARIÆ VIRGINIS
(Aprobada por la Sagrada Congregación de Ritos el 19 de Septiembre de 1859)
   
℣. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
℟. Qui fecit cœlum et terram.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
   
ORATIO
Dómine Jesu Christe, qui virginitátis consílium et amórem íngeris atque castitátem prǽcipis: orámus cleméntiam tuam, ut hæc cingula castitátis tésseram bene ✠ dícere, et sancti ✠ fícare dignéris, ut, quicúmque pro castitáte servánda illis præcíncti fúerint, intercedénte beáto Joseph, sanctíssimæ Genitrícis tuæ sponso, gratam tibi continéntiam, mandatorúmque tuórum obediéntiam servent, atque véniam peccatórum suórum obtíneant, et sanitátem mentis et córporis percípiant, vitámque consequántur ætérnam: Qui vivis et regnas cum Deo Patre in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. ℟. Amen.
   
Orémus.
   
ORATIO
Da, quǽsumus, omnípotens ætérne Deus: ut puríssimæ Vírginis Maríæ, ejúsque sponsi Joseph, integérrimam virginitátem venerántes, eórum intercessiónibus puritátem mentis et córporis consequámur. Per Christum Dómmum nostrum. ℟. Amen.
   
Orémus.
   
ORATIO
Omnípotens sempitérne Deus, qui castíssimo viro Joseph puríssimam Maríam semper Vírginem, et púerum Jesum commisísti; te súpplices exorámus; ut fidéles tui, qui his cíngulis in honórem, et sub protectióne ejúsdem sancti Joseph præcíncti fúerint, te largiénte, et ipso intercédente, in castitáte semper devote persístant. Per eúmdem Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum: Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Saneti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. ℟. Amen.
    
Orémus.
   
ORATIO
Deus, innocéntiæ restitútor et amátor: quǽsumus, ut fidéles tui, qui hæc cíngula adhibúerint, intercédente beáto Joseph, sanctíssimæ Genitrícis tuæ sponso, in lumbis suis sint semper præcíncti, et lucérnas ardéntes gestent in mánibus suis; ac símiles sint homínibus exspectántibus dóminum suum, quando revertátur a núptiis, ut, cum venérit et pulsáverit, conféstim apériant ei, et in ætérna gáudia récipi mereántur: Qui vivis et regnas in sǽcula sæculórum. ℟. Amen.
    
Pone el Sacerdote incienso, rocía los cíngulos con agua bendita, diciendo: Aspéges me, Dómine, hyssópo et mundábor: lavábis me, ec super nivem dealbábor; luego los incensa y dice:
℣. Salvos fac servos tuos. 
℟. Deus meus, sperántes in te.
℣. Mitte eis, Dómine, auxílium de sancto.
℟. Et de Sion tuére eos.
℣. Dómine, exáudi oratiónem meam.
℟. Et clamor meus ad te véniat.
℣. Dóminus vobíscum.
℟. Et cum spíritu tuo.
   
Orémus.
    
ORATIO
Deus miséricors, Deus clemens, cui bona cuncta placent, sine quo nihil boni inchoátur, nihílque boni perfícitur: adsint nostris humíllimis précibus tuæ pietátis aures, et fidéles tuos, qui in tuo sancto nómine cíngulo benedícto in honórem et sub protectióne sancti Joseph præcíncti fúerint, a mundi impediménto, vel sæculári desidério defénde; et concéde eis, ut in hoc sancto propósito devóti persístere, et remissióne percépta ad electórum tuórum váleant perveníre consórtium. Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium tuum; Qui tecum vivit et regnat in unitáte Spíritus Sancti Deus, per ómnia sǽcula sæculórum. ℟. Amen
   
Los que se hacen bendecir el Cordón de San José están obligados a rezar siete Glorias en honor a los dolores y gozos de San José, y al finalizar, la siguiente oración
Vírginum custos et pater, sáncte Joseph, cujus fidéli custódiæ ipsa Innocéntia Christus Jesus et Virgo vírginum Maria commíssa fuit: te per hoc utrúmque caríssimum pignus Jesum et Maríam óbsecro et obtéstor, ut me, ab omni immundítia præ­ser­vátum, mente incon­ta­mináta, puro corde et casto córpore Jesu et Maríæ semper fácias castíssime famulári [Custodio y padre de vírgenes San José, a cuya fiel custodia fueron en­co­men­dadas la misma inocencia Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María: por estas dos que­ri­dísimas prendas, Jesús y María, te ruego y te suplico me alcances que, preservado de toda impureza, sirva siempre con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María]. Amen.

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