jueves, 18 de noviembre de 2021

EL IMPOSTAJE DE UN CURA MODERNISTA

   
Joseph Turmel (1853-1943): Un personaje curioso modernista de principios del siglo XX. Sacerdote católico francés ordenado el 3 de Agosto de 1882, enseñó teología dogmática en el Seminario Mayor de Rennes hasta que lo apartaron del cargo el 1 de Agosto de 1892. Al año siguiente, el 4 de Diciembre, lo dejaron de simple Capellán de las Hermanitas de los Pobres. El motivo fue que su enseñanza se hizo progresivamente más heterodoxa y modernista al aplicar métodos críticos radicales a la Sagrada Escritura y la Historia de la Iglesia.
    
En su autobiografía, recientemente traducida al inglés, relata que un día concreto (18 de Marzo de 1886) se dió cuenta que ya no creía en el Dios de la Biblia. Lo interesante es que, a pesar de eso, no abandona el sacerdocio. Él relata que la idea de decepcionar a su familia, a sus amigos más allegados y cargar el estigma de alguien que no cumplió las promesas más solemenes era intolerable.
    
¿Qué hizo Turmel entonces? Decidió quedarse dentro de la Iglesia y, en sus palabras, «luchar desde dentro». Sus publicaciones académicas fueron prontamente incluídas en el Índice de Libros Prohibidos. Así que Turmel empezó una larga carrera como autor, oculto bajo diversos pseudónimos (¡usó catorce pseudónimos!, como Louis Coulange, Henri Delafosse, Armand Dulac, Antoine Dupin, Guillaume Herzog, Victor Normand o Edmond Perrin), de tratados abiertamente anticatólcios y anticristianos. Mientras esto ocurría, el modernista seguía de sotana diciendo misas, en las que ya no creía.
    
Finalmente todo se descubrió y Turmel fue reducido a laico y excomulgado vitándo el 6 de Noviembre de 1930.
   
Es una historia aleccionadora que prueba, por confesión de partes, que San Pío X no se equivocaba cuando decía que el modernismo se había infiltrado en el clero de forma insidiosa y buscaba destruir la Iglesia desde dentro.

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