viernes, 5 de abril de 2024

MUERE EL ÚLTIMO OBISPO CONCILIAR EN ESTADOS UNIDOS (Y ULTRAMODERNISTA)


Ayer 4 de Abril falleció en un hospital en Dearborn (Míchigan) Thomas John Gumbleton Steintrager, obispo auxiliar retirado de Detroit, a los 94 años.
   
Nació en Detroit el 26 de Enero de 1930, como el sexto entre los diez hijos (entre ellos uno que murió al nacer) de Vincent Eugene Gumbleton Mann y Helen Arline Steintrager Aepli, y hermano del veterano del Ejército James Joseph Gumbleton y la religiosa Irene Therese Gumbleton IHM. Fue ordenado sacerdote el 2 de Junio de 1956 por el cardenal Edward Aloysius Mooney Heneghan, y se doctoró en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Lateranense en 1964 y fue consagrado obispo titular de Ululi (cerca al actual Maktar, Túnez) y auxiliar de Detroit el 1 de Mayo de 1968 por el arzobispo John Francis “Juan de Hierro” Dearden Gregory (que un año después será creado cardenal de San Pío X en la Vía Balduina), cuyo protegido era.

Gumbleton cobró fama al llamar a los sacerdotes a oponerse a la Guerra de Vietnam, y por esa razón apoyó al entonces senador demócrata George Stanley McGovern McLean en las elecciones presidenciales en 1972 (McGovern fue señalado de ser el candidato “amnistía, aborto y ácido” –no obstante ser hijo de un abstemio recalcitrante–). Fue presidente fundador de la asociación Pax Christi USA. Publicaba sus sermones en el ultramodernista National Catholic Reporter en una columna llamada “El púlpito de la paz”; y fue arrestado en tres ocasiones: el 6 de Mayo de 1987 por protestar contra los ensayos nucleares en el Sitio de Pruebas de Mercury (Nevada), el 4 de Junio de 1999 por bloquear una entrada de la Casa Blanca en protesta a los bombardeos de la OTAN durante la Guerra de Kosovo, y el 27 de Marzo de 2003 por violar la prohibición de manifestaciones en la Plaza Lafayette en Washington DC oponiéndose a la invasión de Iraq. El 6 de Febrero de 2006, a pesar que consiguió una prorroga para el cargo, le fue pedida la renuncia como obispo auxiliar de Detroit por apoyar el 11 de Enero un proyecto de ley ampliando la ventana para las demandas de reparación por abuso sexual clerical en el estado de Ohio (él mismo declaró haber sido abusado cuando era seminarista), contrariando la colegialidad episcopal.
   
Gumbleton fue además partidario de la “instalación” presbiterial de mujeres, y de la apertura hacia los homosexuales (en 1997, en un congreso del Ministerio “Nuevos Caminos” reveló que su hermano Daniel “Dan” Patrick se había declarado homosexual, y en 2021, fue revelado que era uno de los 14 prelados estadounidenses que apoyan públicamente la sodomía); y en 2012 firmó la “Declaración de académicos católicos sobre la Autoridad en la Iglesia” llamando a una reforma a la autoridad eclesiástica.
    
Gumbleton era el último obispo válido en la Iglesia Conciliar estadounidense. Actualmente, solo quedan DIEZ (así como lo leéis), obispos válidos en la Iglesia Conciliar, a saber (Fuente: Catholic Hierarchy; consultado: 5 de Abril de 2024):
 
Consagrado obispo
Edad (Años)
NombreTítulo actual
8 Sep 1961102,26Obispo José de Jesús Sahagún de la ParraObispo emérito de Ciudad Lázaro Cárdenas (Michoacán, Méjico)
20 Oct 196399,40Arzobispo Victorinus Youn Kong-hiArzobispo emérito de Gwangju (Corea del Sur)
5 Feb 196495,78Arzobispo Alphonsus MathiasArzobispo emérito de Bangalore (India)
29 Ago 196591,42Francis cardenal ArinzePrefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (Curia Romana)
28 Ago 196697,65Arzobispo Pedro Antônio Marchetti FedaltoObispo emérito de Curitiba (Paraná, Brasil)
6 Nov 196697,89Obispo Manuel Edmilson da CruzObispo emérito de Limoeiro do Norte (Ceará, Brasil)
18 Dic 196697,14Arzobispo Gilberto Pereira LopesArzobispo emérito de Campinas (São Paulo, Brasil)
30 Nov 196795,14Arzobispo Edgerton Roland ClarkeArzobispo emérito de Kingston en Jamaica (Antillas)
11 Feb 196893,88Obispo José da Silva ChavesObispo emérito de Uruaçu (Goiás, Brasil)
8 Mar 196895,67Obispo Ignacio Nazareno Trejos PicadoObispo emérito de San Isidro de El General (Costa Rica)

¿MÁS PRESAGIOS? IMAGEN CAE DELANTE DE BERGOGLIO


En la misa de Pascua en la Plaza de San Pedro, un icono de Cristo Salvador puesto cerca a Francisco Bergoglio fue derribado a tierra por una fuerte ráfaga de viento. Dos escoltas se apresuraron y levantaron la pesada tabla.
      
   
El icono (abajo), de la autoría del iconógrafo georgiano Amiran Goglidze, fue pintado en 2004 para remplazar la imagen del Santísimo Salvador que se encuentra en la capilla de San Lorenzo en el Palacio Lateranense (más conocida como la Scala Santa) durante las celebraciones pascuales.
   
   
En un artículo para Il Messaggero, Franca Giansoldati recordó otros episodios anecdóticos que han dado qué pensar. Vale agregar otros:
  • 18 de Agosto de 2005: Benedicto Ratzinger llegó a Colonia (Alemania) para presidir la Jornada Mundial de la Juventud, y la cruz símbolo de dicho evento se partió en dos mientras era llevada en la proa del catamarán maltés RheinEnergie (hoy RheinMagie).
       
       
  • 11 de Febrero de 2013: Poco después que Benedicto XVI Ratzinger comunicase su renuncia, un rayo impactó la cruz sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro. Ochenta años atrás, se firmó el Pacto de Letrán, por el cual el Papa recuperaba (en parte) el poder temporal.
  • 13 de Marzo de 2013: Entre la multitud que estaba en la plaza de San Pedro aguardando el resultado del cónclave, un hombre vestido de saco fue visto rezando de rodillas. Algunos medios presentaron al peregrino como semejante a San Francisco de Asís, pero se trataba de Massimo Coppo, un laico perteneciente a la Comunidad Familia de Belén, aprobada por la diócesis de Asís. La escena se hizo viral en los medios.
  • 24 de Marzo de 2013: En plena Misa de Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, el cardenal curial Mauro Piacenza cae con todo y silla al suelo. Piacenza, en aquel tiempo prefecto de la Congregación para el Clero y uno de los candidatos para la Secretaría de Estado, fue relegado al puesto menor de Penitenciario Mayor el 21 de Septiembre.
       
       
  • 26 de Enero de 2014: Durante el rezo del Ángelus, Bergoglio (que había hecho un llamado a la paz en Ucrania) soltó dos palomas desde la ventana del Palacio Apostólico, que fueron atacadas por un cuervo y una gaviota. Un dato de color: Bergoglio es hincha y socio del club de fútbol San Lorenzo de Almagro, conocido como “Los Cuervos” (aunque el equipo fue fundado por el sacerdote salesiano Lorenzo Bartolomé Massa Scanavino, el apodo era propio de los padres jesuitas).
  • 6 de Junio de 2015: Antes de la celebración en el estadio “Asim ‘Hase’ Ferhatović” de Koševo (un suburbio de Sarajevo, Bosnia y Herzegovina), la “férula Scorzelli” se rompió y fue “reparada” con vueltas de cinta adhesiva.
       
       
  • 16 de Julio de 2015: En el parque Ñu Huazú (antiguo Club de Suboficiales de la Fuerza Aérea de la Nación), cerca de Asunción (Paraguay), 14 asistentes sufrieron mordeduras de serpientes mientras se celebraba la Misa campal. Días antes, se advirtió la presencia de estos animales en el lugar.
  • 13 de Febrero de 2016: Cuando Bergoglio fue a venerar la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en el camarín de la Basílica Nueva en Méjico, súbitamente se sintió mal e, inestable, cayó delante de la imagen. Solo una silla que le habían dispuesto impidió que diese contra el suelo.
  • 26 de Junio de 2016: Durante la visita con el patriarca armenio Karekin II Nersessian al monasterio de Jor Virap (en armenio: Խոր Վիրապ, “Mazmorra profunda”), Bergoglio soltó dos palomas, las cuales tras volar unos pocos metros, se devolvieron. Pocos meses después, estalló la guerra de Artsaj, donde el ejército de Azerbaiyán (apoyado por Turquía y armado por Israel) derrotó a las milicias armenias.
  • 28 de Julio de 2016: En el marco de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia (Polonia), Bergoglio se cayó mientras se dirigía al altar dispuesto en la explanada del santuario de Nuestra Señora de Częstochowa
  • 30 de Agosto de 2018: Colapso del techo de la iglesia de San José de los Carpinteros. La iglesia, confiada a los jesuitas, es la iglesia titular del cardenal Francesco Coccopalmerio Ceppi, cuyo secretario Luigi Capozzi fue detenido en medio de una orgía homosexual con drogas.
  • 14 de Febrero de 2021: Durante el Ángelus, una ventisca levantó el tapiz de terciopelo rojo colgando de la ventana del Palacio Apostólico, tapándole la cara a Bergoglio.
       
       
  • 17 de Diciembre de 2023: Durante las tormentas que azotaron la Argentina, un rayo impactó la estatua de San Pedro en el santuario de Nuestra Señora del Rosario en San Nicolás de los Arroyos, destruyendo el halo, las llaves y la mano derecha de la imagen.
Y no, modernista que quizá leas esto, no somos agoreros, y mucho menos tienes autoridad moral para llamarnos como tal, máxime si en la Plegaria Eucarística para diversas circunstancias III del Misal moderno, tu iglesia pide lo siguiente:
«Fac ut omnes Ecclésiæ fidéles, témporum signa lúmine fídei perscrutántes, in servítium Evangélii cohærénter se impéndere váleant [Haz que todos los fieles de la Iglesia sepan discernir los signos de los tiempos a la luz de la fe y se consagren plenamente al servicio del Evangelio]».

NO ES NECESARIO DEPONER A UN PAPA INCURSO EN HEREJÍA, PORQUE ÉL MISMO SE DEPONE DEL CARGO AL INCURRIR EN HEREJÍA

«El Papa es más grande en la Iglesia que un rey en su reino. Porque un rey recibe su poder del estado, pero el Papa recibe su poder no de la Iglesia, sino directamente de Cristo. Por ende, bajo ninguna circunstancia puede ser depuesto por la Iglesia, sino que solamente puede ser declarado que ha caído del Pontificado, si, por ejemplo, tuviera la oportunidad (no lo permita Dios) de caer en herejía pública, y por tanto, debería ipso facto dejar de ser Papa, sí, [él ipso facto debería dejar de ser] un creyente cristiano». 
    
P. CORNELIO ALÁPIDE SJ. Comentario sobre San Mateo XVIII, 17.

DEVOCIÓN A NUESTRO SEÑOR CORONADO DE ESPINA

Tomada de la Hora Santa de Reparación.
  

"Y tejiendo una corona de espinas, * se la pusieron sobre su cabeza. * Empezaron a escupirle y a darle golpes. * Otros le abofetearon y decían: * Profetiza quién te a golpeado "
  
¡Oh Santo Redentor! * Te han puesto una capa escarlata, * por cetro te han colocado una caña en las manos, * y las agudas puntas de una corona de espinas * han penetrado en tu cabeza adorable.*
Alma mía, * no podrás nunca concebir los sufrimientos, * los insultos e indignidades * inferidos a nuestro bendito Señor * durante esta escena de dolor y de burla.*
Yo te saludo y te ofrezco homenaje supremo * como Rey del cielo y de la tierra, * Redentor del mundo, *Eterno Hijo del Dios vivo.*
¡Oh mi afligido Salvador! * Oh Rey del mundo, * eres ridiculizado como rey de burla. * Yo creo en Ti y te adoro * como Rey de Reyes y Señor de Señores, * como supremo Legislador de cielos y tierra.*
¡Oh Jesús!* Devotamente venero tu sagrada Cabeza coronada de espinas, * golpeada con una caña; *abrumada por el dolor y escarnio.*
Adoro la preciosa sangre * que mana de tus sangrientas heridas. * A Ti sea toda alabanza, * toda acción de gracias * y todo amor para siempre.*
¡Oh manso Cordero, * Víctima del pecado! * Que tus espinas penetren mi corazón * con amor ferviente. * Para que nunca cese de adorarte * como mi Dios, mi Rey y mi Salvador.*
Director:
Contempla, oh Dios, a nuestro Protector.
Todos:
Y considera la faz de tu Cristo.
Director:

OREMOS: ¡Oh mi amado Salvador! a la vista de tu santísima Faz, * desfigurada por el sufrimiento, a la vista de tu Sagrado Corazón tan lleno de amor, * yo exclamo con San Agustín: * "Señor Jesús, imprime en mi corazón tus sagradas heridas, * para que yo lea en ellas dolor y amor: * dolor para soportar todo dolor por Ti, * amor para despreciar todo amor por Ti". Amén.
Te adoramos, oh Cristo y te bendecimos: * porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

MES DE LA PASIÓN DE CRISTO – DÍA QUINTO

Traducción a partir del libro L’Année Pieuse, del padre Francisco de Ligny, publicado en Amiens por la imprenta de Alfredo Caron en 1851.
   

DÍA QUINTO: A las siete, Jesús instituye el Sacramento de su amor.
  
PENSAMIENTOS PRÁCTICOS
Considera, alma mía, que mientras en casa de Caifás deliberaban sobre el modo de destruir a Jesucristo, Él instituía el sacramento de su Cuerpo y Sangre, y enseñaba qué hostia debía ofrecerse a Dios. Así, las trampas tendidas contra Su vida, el odio violento de los judíos, las vejaciones de todo tipo, nada pudo apagar su caridad. Los tormentos ya tan cercanos, la cruz, el oprobio, lejos de separarlo de sus hijos, lo unieron más a ellos a través de este Sacramento de amor y de unidad. ¿Quién entonces os separará del amor de Jesús? Di con el corazón agradecido y encendido de amor: «Sufro por Aquel que me amó, y nada me separará de su amor».
    
ORACIÓN
Cerca de inmolaros por nosotros en la cruz, oh buen Jesús, queréis, para satisfacer vuestra ternura, encontrar los medios de permanecer con nosotros hasta la consumación de los siglos; y es en vísperas de vuestra muerte, cuando vuestros enemigos Os preparan la cruz y los tormentos, que instituís el Sacramento de vuestro amor. Lejos de abandonarnos por tan negra ingratitud, nos dais la prenda más preciosa de vuestra incomparable caridad. «Deseaba ardientemente comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer». ¿Cuál es, oh Jesús, la causa de este gran deseo, de este vivo ardor que no puede tolerar el menor retraso? ¡Ah! Ya lo veo, queréis quedaros con nosotros en este valle de lágrimas para consolarnos y nutrirnos con vuestra carne sagrada. ¡Oh inmensa bondad! ¡Oh Caridad incomprensible de un Dios que preludia de manera tan admirable los ultrajes y las ignominias de su Pasión! Desde todos vuestros sufrimientos, ¡oh mi generoso Redentor!, sólo han servido para fortalecer los lazos que Os unen a nosotros, «¿quién me separará de vuestro amor? ¿Será la aflicción, o la angustia, o la persecución, o el hambre, o la desnudez, o el peligro, o la espada? Tengo la seguridad de que ni la muerte, ni la vida, ni ninguna criatura me separará de vuestro amor. Pues cuando, no contento con redimirme al precio de toda vuestra Sangre, Os entregáis a mí con una prodigalidad enteramente divina, ¿qué puedo yo negaros después de tal exceso de amor y de ternura? Queréis mi corazón a cualquier precio, Os lo doy, es vuestro, solo Os desea, sólo Os ama, sólo Os añora a Vos.
      
PRÁCTICA: De vez en cuando durante el día, fija tu mirada en la imagen de Jesús crucificado y bésala con tierno amor. Haz con devoción el Vía crucis (Indulgencia plenaria). 

ASPIRACIÓN: Señor Jesús, me amasteis hasta morir por mí; hacedme amaros al menos hasta el punto de vivir para Vos.

LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
    
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Jesús, que has instituido el santísimo Sacramento del altar en memoria de tu pasión, ten piedad de nosotros.
Jesús, que saliste del cenáculo para morir, ten piedad de nosotros.
Jesús, orando en el Olivete, ten piedad de nosotros.
Jesús, consolado por un ángel, ten piedad de nosotros.
Jesús, sudando sangre y agua, ten piedad de nosotros.
Jesús, vendido y traicionado por Judas, ten piedad de nosotros.
Jesús, apresado y atado por los soldados, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tus discípulos, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado a Anás y Caifás, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado por un criado, ten piedad de nosotros.
Jesús, acusado por falsos testigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, juzgado digno de muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, ultrajado, golpeado durante la noche, ten piedad de nosotros.
Jesús, negado tres veces por San Pedro, ten piedad de nosotros.
Jesús, despreciado por Herodes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con una túnica blanca, ten piedad de nosotros.
Jesús, a quien Barrabás fue preferido, ten piedad de nosotros.
Jesús, azotado, ten piedad de nosotros.
Jesús, magullado por nuestros crímenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con púrpura, ten piedad de nosotros.
Jesús, coronado de espinas, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado con una caña, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado al pueblo, ten piedad de nosotros.
Jesús, condenado a muerte por Pilato, ten piedad de nosotros.
Jesús, entregado a la voluntad de los judíos, ten piedad de nosotros.
Jesús, cargado con la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, conducido al Calvario, ten piedad de nosotros.
Jesús, despojado de tus ropas, ten piedad de nosotros.
Jesús, atado a la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, levantado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que oraste por tus enemigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, puesto en el rango de malhechores, ten piedad de nosotros.
Jesús, blasfemado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que prometiste paraíso al buen ladrón, ten piedad de nosotros.
Jesús, que recomendaste a tu Madre a San Juan, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, ebrio de vinagre en tu sed, ten piedad de nosotros.
Jesús, que dijiste: Todo está consumado, ten piedad de nosotros.
Jesús, que has encomendado tu alma a tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, obediente hasta la muerte en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, muerto en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, traspasado con una lanza, ten piedad de nosotros.
Jesús, que manifestaste tu poder después de tu muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, descendido de la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, sepultado, ten piedad de nosotros.
   
Sednos propicio, perdónanos Señor.
Sednos propicio, escúchanos Señor.
    
De todo mal, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De la pestilencia, del hambre y de la guerra, líbranos, Señor.
De todo peligro del alma y del cuerpo, líbranos, Señor.
De la muerte eterna, líbranos, Señor.
Por tus trabajos y tus vigilias, líbranos, Señor.
Por tus dolorosos azotes, líbranos, Señor.
Por tu coronación de espinas, líbranos, Señor.
Por tu sed, tus lágrimas y tu desnudez, líbranos, Señor.
Por tu preciosa muerte y tu Cruz, líbranos, Señor.
Por tu Preciosísima Sangre, líbranos, Señor.
Por tus santísimas llagas, líbranos, Señor.
   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
    
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
   
ORACIÓN
Adorable Jesús, sufriendo y muriendo por Amor por nosotros, concédenos la gracia de sufrir contigo y por Ti; para que, viviendo, sufriendo y muriendo en Tu Amor, seamos eternamente felices Contigo y en Ti. Amén.

jueves, 4 de abril de 2024

LUTO EN EL ROCK CLERICAL


En la madrugada de hoy 4 de Abril, el presbítero Javier Sanchez Fernández, de 60 años, murió tras cinco días de hospitalización en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza por un fallo multiorgánico producto de las quemaduras sufridas en el 50% de su cuerpo. Sánchez estaba presidiendo la Vigilia Pascual en el convento de las Concepcionistas Franciscanas de Santa Isabel cuando este derramó accidentalmente parafina del cirio y el fuego se le prendió por los ornamentos. Sánchez Fernández nació en Madrid, y a los 15 años se trasladó a Zaragoza. Como presbítero, ejerció en Andalucía y en la propia Zaragoza, atrayendo la atención por sus iniciativas sociales y su estilo de predicación. Con todo, en 2015, fue suspendido del ministerio por el entonces arzobispón cesaraugustano Vicente Jiménez Zamora tras publicar un vídeo musical donde aparecía desnudo, y dos días después se disculpó y pidió ser rehabilitado. Durante la covidhisteria, presidía la eucaristía mediante zoom y pegaba las fotos de los feligreses en los bancos.
   
Antier 2 de Abril, por su parte, falleció en la archiabadía de Santa Odilia en Emming (Alta Baviera, Alemania) después de regresar de Italia el presbítero Notker (en el siglo Werner Johann) Wolf OSB, ex abad primado de la Confederación de San Benito. Nacido el 21 de Junio de 1942 en Bad Grönenbach, ingresó a la congregación benedictina misionera de Santa Odilia en 1961 donde profesó el 17 de Junio del año siguiente con el nombre de Noktero, siendo “instalado” presbítero el 1 de Septiembre de 1968. En 1974 se doctoró de Filosofía en el Pontificio Ateneo de San Anselmo con la tesis “El modelo mundial cíclico de la Stoa: Un aporte a la historia del eterno retorno de lo mismo”, y en 1977 fue elegido archiabad del monasterio de Santa Odilia, y del 2000 a 2016 abad primado de San Anselmo en Roma, por ende, presidente de la Confederación benedictina.
   
Aunque separados geográficamente, por 24 horas entre sus muertes, y por sus lealtades (Nokter Wolf era monje, Javier Sánchez Fernández era diocesano), ambos tenían en común que eran parte de la Iglesia Conciliar, no eran sacerdotes válidos, y que eran fanáticos de la música rock, llegando a componer canciones (Notker grabó discos, Sánchez tocaba en conciertos de beneficencia).

ARABIA SAUDITA PRESIDIRÁ COMISIÓN DE LOS DERECHOS DE LA MUJER DE LAS NACIONES UNIDAS


El 27 de Marzo, Arabia Saudita fue nombrada para para presidir el 69.º período de sesiones en 2025 de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC). Su embajador Abdulaziz bin Mohamed Alwasil asumió el cargo sin ningún candidato opositor ni objeción alguna dentro del órgano internacional, remplazando al representante filipino Antonio Manuel “Tonet” Revilla Lagdameo.
  
En 2022, el bloque occidental dentro de la comisión expulsó a la representación de la República Islámica de Irán (elegido en 2021 para ser miembro de la comisión) tras las protestas a raíz de la muerte de la joven kurda Jina Mahsa Amini. Pero Arabia Saudita es aliada de Occidente, no dicen nada.
    
Si bien Arabia Saudita ha estado avanzando hacia un Estado moderno (la nueva Ley de Estatuto Personal de 2022, y un proyecto de Código Penal positivo serían prueba de ello), se mantienen varias restricciones hacia las mujeres y se procesa a las activistas por terrorismo y conspiración, según organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, que criticaron la elección. A las críticas, la Agencia de Prensa de Arabia Saudita respondió que tal designación «es una afirmación de su interés en cooperar en el marco de la comunidad internacional para mejorar los derechos y el empoderamiento de las mujeres», en desarrollo de la “Visión Saudita 2030”.

La CSW fue creada en 1946 para defender y promover los derechos de las mujeres. Actualmente, el organismo está conformado por 45 países distribuidos en bloques geográficos: trece miembros de África; once de Asia y el Pacífico; nueve de Latinoamérica y el Caribe; ocho de Europa Occidental y otros Estados [= Israel, Australia, Canadá, Turquía y Estados Unidos] y cuatro de Europa Oriental. 

Según el diario The Guardian, Bangladés estaba destinado a remplazar a Filipinas (que debía abandonar el puesto en 2024 al terminar su membresía) en la presidencia de la comisión, pero Arabia Saudita habría ejercido cabildeo en el bloque Asia-Pacífico.

OUELLET, SENTENCIADO POR EL CASO FERRÉOL

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
    

El 3 de Abril, el tribunal de primera instancia de Lorient (Francia) emitió su veredicto por el caso de Sor Marie Ferréol (nacida Sabine Baudin de la Valette) contra el cardenal curial canadiense Marc Amand Ouellet Michaud PSS (exprefecto del Dicasterio para los Obispos), su anterior comunidad religiosa, y los dos visitadores apostólicos [= investigadores] Jean-Charles Nault OSB (abad de San Vandrilo) y Emmanuelle (Maÿlis) Desjobert Robert de Saint-Vincent O. Cist. (abadesa de Santa María de Boulaur).
    
Según Le Salon Beige, los jueces reconocieron que los acusados habían cometido errores contra Sor Marie, quien fue despedida de su comunidad, las Hermanas Dominicas de Pontcallec, después de 34 años de vida consagrada.
    
El despido tuvo lugar el 21 de Octubre de 2020, sin dar a la hermana Marie la oportunidad de defenderse. Simplemente fue arrojada a la calle.
    
En el caso de las hermanas dominicas, el tribunal encontró que
  • No se ha seguido el procedimiento de expulsión de la comunidad
  • No se ha motivado el despido
  • No hubo advertencia previa
  • El deber de ayudar a la hermana Marie después de su despido no fue respetado (tuvo que recurrir a la Renta de Solidaridad Activa, una prestación social del Estado francés).
En cuanto a Dom Nault, el Tribunal consideró que había comprometido el ejercicio de los derechos fundamentales de la defensa al mantener a la Hermana Marie en la oscuridad sobre la naturaleza precisa de los hechos de los que era acusada.
   
En el caso del cardenal Ouellet (que no se presentó en las audiencias del 4 de Octubre y el 6 de Marzo), el Tribunal de Justicia declaró:
  • Que había cometido un abuso de derecho y que carecía de imparcialidad
  • Que no proporcionó pruebas de un mandato especial de Francisco («en derecho canónico como en civil, quien se pretende delegado debe probar su delegación», dijo el tribunal, quien señaló que el decreto de exclaustración tenía solo su firma y la de su secretario Ilson de Jesus Montanari, sin ser confirmado por la Signatura Apostólica).
  • Que no tenía la autoridad para actuar en relación con una comunidad religiosa (después de todo, él era prefecto del Dicasterio para LOS OBISPOS, no PARA LOS INSTITUTOS DE VIDA CONSAGRADA Y SOCIEDADES DE VIDA APOSTÓLICA).
  • Que no se recusó porque era un «amigo cercano de una de las hermanas del Instituto Dominico del Espíritu Santo, la hermana Marie de la Ascención [Émilie de Vigouroux d’Arvieu Paris], cuyas posiciones eran notoriamente opuestas a las de la hermana Marie (su enemistad nunca fue contestada por los demandados)».
El tribunal no encontró que las razones muy generales dadas en el decreto de destitución de la Hermana Marie, redactado por el Cardenal Ouellet, se basaran en hechos serios y precisos.
    
El daño sufrido por la hermana fue reconocido como material y moral, con un ataque a su honor y su vida privada.
   
Según las palabras del tribunal, fue despedida "sin haber cometido la más mínima ofensa", por razones que no han sido mencionadas, y ha sido expulsada despiadadamente de la vida religiosa".
   
Por lo tanto, el tribunal ordenó a las hermanas dominicas que pagaran a la hermana Marie 33.622 euros porque tenían el deber de ayudarla.

También ordenó a las Hermanas Dominicas, a los dos Visitadores Apostólicos y al Cardenal Ouellet pagar a la Hermana Marie un total de 182.400 € por daño material y 10.000 € por daños no materiales (7.000 € por daños físicos y 3.000 € por daño al honor y la vida privada), más 10.000 € de indemnización.

De estas cantidades, el cardenal Ouellet tendrá que pagar una parte mayor (60% de los daños y 55% de indemnización), la congregación el 20% y el 35% de estos conceptos, y el resto los visitadores.

En un comunicado de prensa, las hermanas dominicas anunciaron que apelarían ante el Tribunal de Apelación de Rennes.

DÍA CUATRO A SAN BENITO DE PALERMO

Compuesto por el P. Fr. Pedro Pablo Patiño, y reimpreso en México en la Oficina de la calle de Santo Domingo y esquina de Tacuba, 1802.
   
DÍA CUARTO PARA SOLICITAR EL PATROCINIO DEL SANTO NEGRO SAN BENITO DE PALERMO

Aunque este día ha de venir cada mes en uno de la semana precedente, pero por haber sido día cuatro de abril su muerte, es necesario distinguirlo cada mes con particulares obsequios en honor del Santo. El modo es el siguiente:
   
OBSEQUIOS
El día cuatro del mes, se oye misa, se socorre a un pobre con alguna limosna, como el santo lo practicaba, y de un mes para otro se practica una virtud, porque es el mejor obsequio que le podemos hacer, y pueden ser en los doce meses del año, las siguientes: Enero: la verdad en todas las palabras. Febrero: la humildad, reconociendo tus defectos. Marzo: la pobreza de espíritu, no teniendo deseo desordenado, ni apego a las cosas temporales. Abril: la castidad, refrenando tus ojos y huyendo de amistados y ocurrencias peligrosas. Mayo: obediencia a tus superiores, a tus padres, o a los que te gobiernan. Junio: paciencia en tus trabajos y sufrimiento de injurias. Julio: misericordia en socorrer a los necesitados, sea en lo espiritual o en lo corporal en cuanto puedas. Agosto: fortaleza en resistir al demonio, mundo y carne. Septiembre: templanza en comida, bebida, sueño y recreaciones. Octubre: la justicia, dando a cada uno lo que es suyo, en lo temporal, pagándole lo que se le debe, en la honra, respetándole cuando está presente, en la fama, no hablando ni pensando mal de nadie. Noviembre: la simplicidad de corazón, que no es tener una cosa en lo interior y otra en lo exterior, y así no has de proceder con doblez y exageración en tus tratos, ni engañar a persona alguna. Diciembre: la paz, procurándola en ti y en los otros, de suerte que tu estés en paz con todos, y en lo que puedas, influyas para que estén en paz los que tienen sentimientos graves entre sí, especialmente entre casados. Llora los defectos que en esta virtud tuvieres cada mes, y no desmayes, sigue practicándolas con el favor de Dios.
    
REZO DEL DÍA CUATRO
   

Hecho el acto de contrición, dirás lo siguiente:
 
ORACIÓN
Amado protector mío San Benito, a quien adornó el Señor de tantas gracias en todo el tiempo de tu vida, para serviros de modelo, yo me gozo de los excelentes dones con que te enriqueció el Altísimo, y por ellos te pido, me consigas la gracia de que haga yo buenas mis confesiones, y no se manche mi alma con la culpa mortal. Amén. Padre nuestro, tres Aves Marías y Gloria Patri.
    
ORACIÓN
Amado protector mío San Benito, a quien favoreció el Señor para ejercitar las virtudes en alto grado, floreciendo en tu alma la inocencia, yo me gozo de tu dicha, y por ella te pido, me alcances la gracia de agradar a Dios en mis empleos y ocupaciones, hasta la muerte. Amén. Padre nuestro, tres Aves Marías y Gloria Patri.
    
ORACIÓN
Piadoso abogado mío San Benito, a quien hizo Dios resplandecer en tantos milagros, hechos por tu intercesión: yo me gozo de tu grande valimiento con el Señor, y te suplico te intereses para el remedio de las necesidades que padezco, en cuanto sea del agrado divino, y me dispongas para que muera yo con consuelo y quietud en mi espíritu. Amén. Padre nuestro, tres Aves Marías y Gloria Patri.
    
ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA
Oh amabilísima Reina, Madre y Señora mía, a quien tanto agradó mi glorioso San Benito, yo te suplico por su intercesión, tengan mis ruegos el feliz afecto que deseo, y me seas dulcísima protectora en la vida y en la muerte. Amén. Una salve.
   
CARTA DE ESCLAVITUD
En el nombre de Dios Todopoderoso, y de la Santísima Virgen, María mi Señora, de quien soy esclavo perpetuo, en que me ratifico: digo yo N. N., que en cuanto puedo, sin disminuir en cosa alguna el derecho que en mi tiene la Santísima Reina, por razón de dicha esclavitud, me ofrezco y dedico en segundo lugar, por esclavo de mi amado patrón San Benito de Palermo, y declaro libremente, que está en mi voluntad, y quiero perseverar así hasta la muerte. En fe de lo cual, firme esta mi determinación, en señal y prenda de mi afecto y devoción al Santo.
   
NOTA
El padre de San Benito, llamado Cristóbal, fue esclavo, la madre, llamada Diana, fue libre: ambos eran negros, pero el santo fue libre, porque el amo de sus padres así lo prometió desde antes, diciéndoles que el primer hijo que naciese sería libre, y este fue San Benito. Desde luego en aquel país, aunque los hijos naciesen de madre libre, eran esclavos.

MES DE LA PASIÓN DE CRISTO – DÍA CUARTO

Traducción a partir del libro L’Année Pieuse, del padre Francisco de Ligny, publicado en Amiens por la imprenta de Alfredo Caron en 1851.
   

DÍA CUARTO: Jesús sufriente amó tanto al mundo
  
PENSAMIENTOS PRÁCTICOS
Admira, alma mía, la bondad infinita, la ternura inefable y la caridad incomprensible de Jesús que sufre por los hombres. Él te amó más que a Sí mismo, ya que, para redimirte de la muerte eterna, sacrificó su descanso, su honor, su vida. ¿Qué puede añadir a este exceso de misericordia y de amor? No le queda nada más que hacer para demostrarte cuánto te ama. Pero si el divino Salvador se entregó a ti sufriendo y muriendo en una cruz por tu salvación, ¿no es justo que tú te entregues a Él viviendo sólo para amarlo?
    
ORACIÓN
¡Oh Jesús! Amabilísimo Jesús mío, ¡a qué precio me habéis redimido! ¡Cuán cara Os ha costado mi alma! Os veo cargado de oprobio, cubierto de sangre y de heridas, coronado de espinas, expirando en los dolores más crueles en una horca infame. ¡Qué exceso de sufrimiento y de amor!, porque sólo soportasteis tantos ultrajes y sufristeis tantos tormentos para demostrarme vuestro amor y ganar mi corazón: pero yo, ¡oh desgracia! en lugar de amaros, me atreví a cometer el pecado que os trajo la muerte. Recibid, ¡oh mi Salvador!, los arrepentimientos de un corazón contrito y humillado que reconoce su falta y pide su perdón. ¡Pobre de mí! ¿Habría para mí un infierno bastante severo si, después de conocer el amor que me mostráis en vuestra Pasión, me condenara miserablemente, despreciando a un Dios crucificado que quiere salvarme? No será así, antes espero de vuestra gracia y de vuestro amor, de vuestra sangre y de vuestra cruz: no perderéis a este pobre pecador que Os ama, y ​​a quien amáis hasta morir para salvarlo. Sí, Señor soberanamente misericordioso, Os amo; ¿Y a quién amaría si no a Vos? ¿No son vuestras Llagas saetas de amor que hieren los corazones más duros? ¿Llamas que prenden fuego a las almas más frías? ¡Os amo, pues, oh único objeto de todos mis afectos! Os amo enteramente y tanto como puedo amaros. 
      
PRÁCTICA: De vez en cuando durante el día, fija tu mirada en la imagen de Jesús crucificado y bésala con tierno amor. Haz con devoción el Vía crucis (Indulgencia plenaria). 

ASPIRACIÓN: Señor Jesús, me amasteis hasta morir por mí; hacedme amaros al menos hasta el punto de vivir para Vos.

LETANÍA DE LA PASIÓN DE CRISTO
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
    
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
   
Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.
Santísima Trinidad, que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros.
  
Jesús, que has instituido el santísimo Sacramento del altar en memoria de tu pasión, ten piedad de nosotros.
Jesús, que saliste del cenáculo para morir, ten piedad de nosotros.
Jesús, orando en el Olivete, ten piedad de nosotros.
Jesús, consolado por un ángel, ten piedad de nosotros.
Jesús, sudando sangre y agua, ten piedad de nosotros.
Jesús, vendido y traicionado por Judas, ten piedad de nosotros.
Jesús, apresado y atado por los soldados, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tus discípulos, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado a Anás y Caifás, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado por un criado, ten piedad de nosotros.
Jesús, acusado por falsos testigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, juzgado digno de muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, ultrajado, golpeado durante la noche, ten piedad de nosotros.
Jesús, negado tres veces por San Pedro, ten piedad de nosotros.
Jesús, despreciado por Herodes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con una túnica blanca, ten piedad de nosotros.
Jesús, a quien Barrabás fue preferido, ten piedad de nosotros.
Jesús, azotado, ten piedad de nosotros.
Jesús, magullado por nuestros crímenes, ten piedad de nosotros.
Jesús, vestido con púrpura, ten piedad de nosotros.
Jesús, coronado de espinas, ten piedad de nosotros.
Jesús, golpeado con una caña, ten piedad de nosotros.
Jesús, presentado al pueblo, ten piedad de nosotros.
Jesús, condenado a muerte por Pilato, ten piedad de nosotros.
Jesús, entregado a la voluntad de los judíos, ten piedad de nosotros.
Jesús, cargado con la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, conducido al Calvario, ten piedad de nosotros.
Jesús, despojado de tus ropas, ten piedad de nosotros.
Jesús, atado a la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, levantado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que oraste por tus enemigos, ten piedad de nosotros.
Jesús, puesto en el rango de malhechores, ten piedad de nosotros.
Jesús, blasfemado en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, que prometiste paraíso al buen ladrón, ten piedad de nosotros.
Jesús, que recomendaste a tu Madre a San Juan, ten piedad de nosotros.
Jesús, abandonado por tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, ebrio de vinagre en tu sed, ten piedad de nosotros.
Jesús, que dijiste: Todo está consumado, ten piedad de nosotros.
Jesús, que has encomendado tu alma a tu Padre, ten piedad de nosotros.
Jesús, obediente hasta la muerte en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, muerto en la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, traspasado con una lanza, ten piedad de nosotros.
Jesús, que manifestaste tu poder después de tu muerte, ten piedad de nosotros.
Jesús, descendido de la Cruz, ten piedad de nosotros.
Jesús, sepultado, ten piedad de nosotros.
   
Sednos propicio, perdónanos Señor.
Sednos propicio, escúchanos Señor.
    
De todo mal, líbranos, Señor.
De todo pecado, líbranos, Señor.
De la pestilencia, del hambre y de la guerra, líbranos, Señor.
De todo peligro del alma y del cuerpo, líbranos, Señor.
De la muerte eterna, líbranos, Señor.
Por tus trabajos y tus vigilias, líbranos, Señor.
Por tus dolorosos azotes, líbranos, Señor.
Por tu coronación de espinas, líbranos, Señor.
Por tu sed, tus lágrimas y tu desnudez, líbranos, Señor.
Por tu preciosa muerte y tu Cruz, líbranos, Señor.
Por tu Preciosísima Sangre, líbranos, Señor.
Por tus santísimas llagas, líbranos, Señor.
   
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros, Señor.
    
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque redimiste al mundo por tu Cruz.
   
ORACIÓN
Adorable Jesús, sufriendo y muriendo por Amor por nosotros, concédenos la gracia de sufrir contigo y por Ti; para que, viviendo, sufriendo y muriendo en Tu Amor, seamos eternamente felices Contigo y en Ti. Amén.

MURIÓ EL NEOCONSERVADOR HUONDER


A las 13:50h (hora local) de ayer 3 de Abril de 2024 falleció el obispón emérito de Coira (Suiza) Vitus Huonder, a causa del cáncer de páncreas.

Vitus Huonder nació en Trun (cantón de los Grisones) el 21 de Abril de 1942. Su familia se trasladó a Disentis, donde estudió en la escuela del monasterio benedictino de San Martín, y en 1963 ingresó al seminario de la abadía de Einsieldein, y estudió teología en la Universidad de Friburgo, donde se doctoró con la tesis “Israel, hijo de Dios: Sobre la interpretación de un tema del Antiguo Testamento en la exégesis judía en la Edad Media” en 1973. Fue “instalado” presbítero el 25 de Septiembre de 1971 por el obispo Johannes Anton Vonderach Gisler y obispón de Coira el 8 de 2007 por Amédée Antoine-Marie Grab Triolet OSB con el inválido rito montini-bugniniano en ambas ocasiones (por tanto, NO ERA SACERDOTE NI OBISPO CATÓLICO). Al retirarse por límite de edad, escogió hacerlo en la escuela Santa María de Wangs (cantón de San Galo) dirigida por la FSSPX, como parte de las negociaciones que el Vaticano mantiene con la Fraternidad.
  
Como se sabe, Huonder era un neoconservador que, cuando estuvo en la diócesis de Coira, combatía la ideología de género y “ordenaba” presbíteros para la Fraternidad Sacerdotal San Pedro, y un modernista que participaba en eventos ecuménicos y permitía monaguillas en las celebraciones. Y en la Fraternidad San Pío X (donde llegó a simular de pontifical por sus 50 años de “instalación” presbiteral) fue tan elemento de polarización como lo fue en su diócesis, porque mientras Menzingen lo acogió, algunos sacerdotes y fieles lo veían como un lobo entre el rebaño, y sembró duda sobre los Santos Óleos al presidir la “Misa Crismal” el Jueves Santo de 2023 en Zaitzokfen (Alemania).

miércoles, 3 de abril de 2024

A 55 AÑOS DE LA CREACIÓN DE LA NUEVA MISA

Mons. Domenico Celada, teólogo, liturgista y profesor de música y canto gregoriano en la Pontificia Universidad Lateranense, colaboró en la redacción del “Breve examen crítico del nuevo Ordo Missæ”, y dedicó tres artículos sobre la “Reforma Litúrgica” y cuán anticatólica es, antes y después de su implementación. En represalia, la Curia Romana ordenó su remoción de la cátedra y de su ministerio, dejándolo en la más negra miseria, en la cual murió en 1971.

Traemos por primera vez estos tres artículos en español y en una sola publicación. En el tercero, particularmente, se observa un tono afín con el usado por el Señor en su Elénchus contra Pharisǽos (Mt. 23, 13 ss.), o en las imprecaciones no menos incisivas que dirige a los judíos en Juan 8, 21 ss. En este caso, los destinatarios son los ideólogos y fautores de la ruptura en la tradición litúrgica, que una propaganda tan dolosa como eficaz logró presentar como “apertura”.

MAURIAC Y LOS IDIOTAS
   
Recuerdo haber escrito, en el número de abril-junio de 1966 de una revista de música, una nota sobre la liturgia después del Concilio Vaticano II. Eran los meses en los que el plan destructivo de ciertos “liturgistas” tomaba forma, en todo su significado trágico, y habían llegado a proponer esas llamadas “misas de los jóvenes”, acompañadas de orquestas de salón de baile, que representan –incluso dejando de lado cualquier consideración de carácter religioso– el triunfo de la ignorancia y la estupidez.
Escribí entonces: «La sagrada liturgia atraviesa un período de gran crisis, quizás el más doloroso de su historia. Nunca ha habido tanta decadencia y confusión: realmente se estaba tocando fondo».
En aquella ocasión recibí mensajes de conformidad y alabanza por lo escrito, bien puedo decirlo, de todas partes del mundo católico: cartas de simples fieles, de muchos sacerdotes y párrocos, incluso de obispos y cardenales. Sin embargo, para ser honesto, debo decir que también recibí una fuerte “reprimenda” por parte de la oficina eclesiástica encargada de la llamada reforma litúrgica, oficina conocida con el nombre de “Consilium”, sobre la cual ya existe una amplia literatura ciertamente no benévola.
   
El emisor de la “reprimenda” (escrita en papel membretado oficial, con escudo y número de protocolo) comenzó expresando su sorpresa ante mi diagnóstico de “crisis” en la liturgia, y sostuvo, por el contrario, que «la liturgia atraviesa uno de sus períodos más florecientes y prometedores»; tras lo cual declaró que mis comentarios eran de una «falsedad supina” y que todo el texto representaba una «insinuación ofensiva» y una “evaluación subjetiva y errónea». Mi prosa era, además, «desconcertante, descarada, ofensiva y audaz».
Apenas salí completamente ileso de esa avalancha de adjetivos, agrupados de a cuatro, bajo los cuales podría haberme asfixiado. No han pasado ni tres años desde entonces.
Hace unos veinte días abrí L’Osservatore Romano y encontré un artículo de siete columnas (una página entera del periódico de la Santa Sede) titulado “Historia de la Iglesia y crisis de la Iglesia”. En él, el distinguido historiógrafo Hubert Jedin escribe textualmente: 
«En primer lugar, visible a todos, está la crisis litúrgica, por no hablar de caos. Cuando hoy, domingo por la mañana, se recorre las iglesias parroquiales de una ciudad, se encuentra en cada una un servicio divino “organizado” de manera diferente; uno encuentra omisiones; a veces se oyen lecturas diferentes de las previstas por el ordo litúrgico; si luego uno llega a otro país cuyo idioma no conoce, se siente completamente extraño…».
Parece importante señalar que Hubert Jedin, en su claro diagnóstico de la situación actual de la Iglesia, menciona “en primer lugar” –incluso antes de la crisis de fe– precisamente la crisis litúrgica, ahora “visible a todos”. Considerando la autoridad del escritor y la del periódico vaticano, que nunca publica un artículo excepto después del más riguroso control, hay que concluir que hoy la crisis de la liturgia es un hecho indiscutible, y que es lícito hablar y escribir sobre ella sin temor a recibir misivas llenas de adjetivos poco halagadores [1].
Por otro lado, en tres años han pasado muchas cosas. La Congregación de Ritos se vio obligada a intervenir contra los numerosos experimentos arbitrarios con una “declaración” del 29 de diciembre de 1966 (que, por otra parte, es letra muerta), y el propio Papa, en la famosa alocución del 19 de abril de 1967, expresó su dolor y aprensión por lo que sucede en el campo litúrgico, subrayando la «perturbación de los buenos fieles» y denunciando una cierta mentalidad encaminada a la «demolición del auténtico culto católico», implicando también «subversiones doctrinales y disciplinarias».
Pero de particular interés es la comparación que el estudioso hace entre la crisis vivida por la Iglesia en el siglo XVI y la de la actualidad. ¿Cómo superó la Iglesia aquella crisis? Jedin responde: «No renunciando a su autoridad, ni aceptando fórmulas equívocas de compromiso, ni acogiendo el caos litúrgico creado [en ese momento] por innovaciones arbitrarias en el servicio divino».
Esto es muy cierto. Si los decretos tridentinos restablecieron la seguridad de la fe, el misal y el breviario de San Pío V unificaron aún más la liturgia. De hecho, no debemos olvidar que la “lex orándi”, según un antiguo adagio, es también la “lex credéndi”: la ley de la fe. Por tanto, parece lógico que a la “licéntia orándi” actual le corresponda una “licéntia credéndi”.
Hubert Jedin escribe: «Me temo que, dentro de poco, en algunos lugares, ya no se encontrará un misal latino...» Y sin embargo (recuerda el estudioso),
«la propia Constitución litúrgica (art. 36) mantiene como regla, de la misma manera que era antes, la liturgia en latín. ¿No sería un disparate que la Iglesia católica en nuestro siglo –en el siglo de la unificación del mundo– renunciara por completo a un vínculo de unidad tan precioso como lo es la lengua litúrgica latina? ¿No equivaldría esto a un deslizamiento muy tardío hacia un nacionalismo que ya se considera superado?...».
Se trata de preguntas puramente retóricas, ya que la inexplicable renuncia al latín se ha producido prácticamente “in fráudem legis”, contra la obligatoriedad de una ley conciliar que prescribe claramente la preservación del uso del latín, y contra el derecho de los fieles católicos al aprovechamiento de un bien común.
Ahora, habiendo roto la unidad de la lengua y destruido la identidad de los ritos, el caos se ha extendido del campo litúrgico al doctrinal. Ya en abril de 1967, Pablo VI comenzó a lamentar «algo muy extraño y doloroso», la «alteración del sentido de la única y genuina fe». Pero esto fue la consecuencia –con una lógica perfecta e inexorable– de alterar el grandioso edificio de la Liturgia, es decir, de haber traducido, mutilado y reemplazado textos y fórmulas que en sí mismos representaban una “summa” de piedad y doctrina. Hoy se comprende más que nunca la verdad de la enseñanza de Pío XII en la encíclica Mediátor Dei: «El uso de la lengua latina es un signo claro y noble de unidad, y un antídoto eficaz contra cualquier corrupción de la doctrina pura».
La crisis de la liturgia es ahora “visible a todos”. Se han descubierto muchos engaños. A pesar de ello, los innovadores siguen trabajando con el celo de quien no está muy seguro de sí mismo, siguen manipulando, distorsionando y demoliendo lo poco que queda (Recientemente se celebró una conferencia de liturgistas para discutir “nuevas plegarias eucarísticas” y un nuevo “ordo Missæ”...)
Respecto a estos obstinados reformadores que perturban la liturgia, el célebre novelista católico François Mauriac escribía hace no mucho:
«Me pregunto, presa del pánico: ¿y si todos estos brillantes innovadores no fueran más que un grupo de atroces imbéciles? Entonces ya no habría escapatoria: porque ha sucedido que los sordos recuperen la audición, que los ciegos vuelven a ver; incluso ha sucedido que los muertos resuciten; pero no hay ninguna prueba, ningún documento, sobre un idiota que haya dejado de serlo».
Me parece que el académico francés es demasiado pesimista. Parece haber olvidado que a cualquier idiota, aunque no pueda dejar de serlo, se le puede poner simplemente en condiciones de no hacer daño.
    
Por Monseñor Domenico Celada (“Il Tempo di Roma”, 20 de Febrero de 1969).

NOTA
[1] Enojado por este artículo de Hubert Jedin, Annibale Bugnini escribió una carta privada de protesta al autor y luego tuvo el detalle de citarla extensamente en su libro La reforma de la liturgia (p. 283). Este apasionado ataque a la praxis litúrgica de la Iglesia durante la mayor parte de su historia debe ser seguramente uno de los pasajes más notables jamás escrito por un católico (si su autor puede ser considerado tal):
«Como buen historiador que sabe sopesar ambas partes y llegar a un juicio equilibrado, ¿por qué no menciona los millones y cientos de millones de fieles que por fin han logrado dar culto en espíritu y en verdad? Quienes por fin pueden orar a Dios en su propia lengua y no con sonidos sin sentido, y estar felices de saber de ahora en más lo que dice ¿No son ellos “la Iglesia”? Respecto al latín como “vínculo de unidad”, ¿cree que la Iglesia no tiene otras formas de asegurar la unidad? ¿Cree que hay una unidad profunda y sentida en medio de la incomprensión, la ignorancia y la “oscuridad de la noche” de un culto que carece de rostro y luz, al menos para los que están en la nave? ¿No piensa que un pastor sacerdotal debe buscar y fomentar la unidad de su rebaño –y por tanto del rebaño universal– mediante una fe viva que se alimenta de los ritos y se expresa en el canto, en la comunión de los espíritus, en el amor que anima a la Eucaristía, en la participación consciente y en la entrada al misterio? La unidad del lenguaje es superficial y ficticia; el otro tipo de unidad es vital y profunda... Aquí en el Consilium no trabajamos para museos y archivos, sino para la vida espiritual del pueblo de Dios»
 
*****

LA NUEVA LITURGIA Y LA VERDAD REVELADA

Después de un artículo, que apareció en un diario romano, el 16 de mayo del angustioso año de 1969, al darnos cuenta de las primeras reacciones causadas en el mundo católico que el nuevo “Ordo Missæ”, que recién en ese tiempo se promulgó y que entraría en vigor el 30 de noviembre del mismo año, surgieron un sinnúmero de cartas, sobre todo de sacerdotes, reflejando la angustia católica. En estas últimas semanas, además, me he entrevistado con numerosos miembros del clero secular y regular y, por tanto, puedo afirmar, con plena conciencia de lo que estoy diciendo, que no he encontrado hasta ahora un solo sacerdote, no digo ya satisfecho, pero ni siquiera resignado, ante las nuevas disposiciones encaminadas a destruir lo poco que queda todavía de la Santa Misa.
   
La promulgación de un “ordo” nuevo –es decir, el abandonar el venerable Misal Romano, para remplazarlo por otro nuevo Misal, de cuya ortodoxia muchos ilustres teólogos tienen grandes reservas– es un hecho, que ha provocado un verdadero drama en las conciencias sacerdotales.

La destrucción progresiva de la Liturgia.
La destrucción progresiva de la Liturgia es, por desgracia, una realidad ampliamente conocida, aunque no debidamente valorizada, por sacerdotes y por laicos. En menos de cinco años, las estructuras milenarias de este Culto Divino, que, por siglos, habían sido consideradas como “la obra de Dios”, han sido desmanteladas.
    
Se comenzó por la abolición del latín perpetrada de una manera fraudulenta. El Concilio, en efecto, habla claramente establecido: «el uso de la lengua latina debe conservarse” (art. 36 de la Const. Sacrosánctum Concílium, concediéndose, sin embargo, el uso de las lenguas vernáculas, en ciertos casos y en ciertas partes del rito). Más, en realidad, sin tener en cuenta la autoridad del concilio, el latín ha sido prácticamente suprimido, en todas partes, en todas ocasiones y en todas las partes del rito. La lengua de la Iglesia ha sido abandonada, aún en los Oficios litúrgicos, que tienen un carácter internacional.
    
Hoy, se pretende resaltar la universalidad de la Iglesia con el empleo, en los Oficios Divinos, del mayor número posible de lenguas diversas. El resultado trágico y obvio ha sido hacer incomprensibles –excepción hecha de los políglotas– todas las partes del rito, dichas en otras lenguas que no sean la propia. Este es el Pentecostés a la inversa. En Jerusalén, las multitudes «ex omni natióne quæ sub cœlo est”, «de todas las naciones debajo del cielo”, comprendían a los apóstoles, que hablaban una sola lengua; hoy, en cambio, los sacerdotes hablan en los ritos sagrados todas las lenguas y nadie entiende nada, a no ser los que tienen la misma lengua o el mismo dialecto. En lugar de Pentecostés, sería mejor hablar de Babel.
   
Hemos visto en estos últimos años, eliminar las manifestaciones y gestos sublimes de la piedad y de la adoración, tales como “las señales de la cruz”, “los besos al altar”, que es símbolo de Cristo, “las genuflexiones”, etc., etc., gestos y manifestaciones que el secretario de la comisión encargada de la “reforma litúrgica”, padre Aníbal Bugnini, se ha atrevido a calificar públicamente de “anacrónicas” y de “fastidiosas” (sic).
   
En su lugar se ha querido imponernos un rito vulgar, vociferante y confuso, en gran manera fastidioso. Se ha querido justificar hipócritamente estos cambios con el pretexto de evitar las molestias y el disgusto de los fieles –muchos de los cuales–, después de este funesto 7 de marzo, no han vuelto a poner los pies en la Iglesia. Y no vacilan en proclamar un “éxito” cuando han logrado obtener de una parte de los fieles (pocos, en verdad), la repetición mecánica de fórmulas que la rutina ha hecho ya inexpresivas y del todo ineficaces.
   
Hemos sido espectadores azorados de la introducción en nuestras Iglesias de repugnantes parodias de textos sagrados musicalizados con ritmos de cabaret y acompañados de instrumentos propios de los centros de vicio.
   
El gran instigador y propagandista de esas así llamadas “misas de juventud” (¿) es, a no dudarlo, el padre Aníbal Bugnini. Se dice, en efecto, que durante una reunión tenida en el Vicariato de Roma, para tratar de reprimir y criticar el triste caso de la “Misa Yeyé”, que cada domingo se celebraba en la Iglesia de San Alejo Falconieri–, el padre Bugnini, con un descaro increíble defendió, por el contrario, la necesidad urgente de extender este “ensayo” a otros grupos juveniles. En este edificio, el cardenal Vicario de Roma, Angelo Dell’Acqua, se opuso a esta insensata proposición. Pero Bugnini, a pesar de esta oposición, triunfó al fin, propagando por todas partes su sacrílega exhibición.
    
“Gracias” pues, al P. Bugnini y a su equipo de liturgistas, la liturgia se encuentra destrozada, envilecida, degenerada, desacralizada. En “ciertas Misas” ya solo falta ahora la desnudez para hacerlas más novedosas. Pero bien podrá ser que “para atraer a los jóvenes”, lleguemos también a eso, ya que, en una Iglesia de París, se ha tenido recientemente una “velada bíblica”, con ballets ejecutados, según las circunstancias, por negros semidesnudos.
  
Satanás agradecido con el padre Aníbal Bugnini.
El éxito completo del demonio será entonces perfecto. De todos modos, yo creo que Satanás tiene una inmensa gratitud hacia el P. Bugnini, a este religioso que, durante el Pontificado de Juan XXIII –es bueno no olvidarlo– fue expulsado de la Universidad Pontificia de Letrán y de otros ateneos, en los que él enseñaba la liturgia, precisamente por sus ideas iconoclastas; este es el religioso que ahora, de un modo extraño e inexplicable, ha llegado a ocupar el Secretariado de la Congregación para el Culto Divino.
   
Durante el Sínodo Episcopal de octubre de 1967, el P. Bugnini presentó a los Obispos un ensayo de “Misa reformada”, que él llamó “normativa” y el hecho es bien conocido –dicho ensayo no fue aprobado por los Padres–. No sabemos si los Obispos han sido o no consultados después por este activo secretario, pero el hecho es que la “Misa normativa”, ligeramente retocada, es a la que ahora inexplicablemente se nos presenta como legalizada e impuesta.
   
La seria opinión de un Prelado en este punto.
Esta nueva subversión no puede, pues, ser, en manera alguna, imputada a los Obispos. Un Prelado de los más dignos, que, durante el Concilio, desempeñó tareas muy importantes y cuyo nombre, por delicadeza, me permito ocultar, se expresaba recientemente de esta manera:
«Me he puesto a estudiar el nuevo “Ordo” y en su lectura no he podido pasar más allá de la mitad. ¡De tal manera he quedado consternado con esa lectura! En adelante no se puede hablar ya de “liturgia romana”: todas sus notas características han sido destruidas. En su lugar se nos ha dado una mezcla de míseros fragmentos, que pretenden imitar otras liturgias, y de muchas vaciedades, que han germinado en los nidos estériles de una gente sin preparación, sin madurez, orgullosa… No estoy hablando de la parte ritual. No terminaría nunca. Cada línea de este miserable librillo está llena de errores, contradicciones, necedades, ignorancias… Ahora deploro haber votado en favor de la Constitución Conciliar, en nombre de la cual (pero ¿cómo?), ha sido llevada a la práctica esta herética pseudo-reforma, triunfo de la arrogancia y de la ignorancia. Si yo pudiese, retractaría mi voto y, por una acta notarial, haría constar en un proceso que mi voluntad había sido impúdicamente víctima de una estafa increíble».
Del nuevo “Ordo Missæ” mucho se ha escrito ya, con la debida competencia y sin omitir los gravísimos problemas de orden teológico que él suscita. Se ha denunciado, sobre todo, la escandalosa definición de la Misa así como ciertos pormenores rituales, evidentemente excogitados para hacer patente a los fieles que la Misa no será, en adelante, otra cosa que “una asamblea popular”, durante la cual se celebra, un, así mal definido, “memorial del Señor”.
   
A este propósito, don Clemente Bellucco (el sacerdote veneciano que fue el primero en denunciar las graves omisiones y ambigüedades de un “nuevo catecismo”, impreso por los salesianos de Turín) me ha autorizado a publicar esto que sigue:
«San Jerónimo, en su carta Ad Lucíferum (19), después de la famosa emboscada de Rimini, en la cual éste había sido condenado por traición a la fe de Nicea, escribe con una angustia infinita: “Ingémuit totus Orbis et Ariánum se ese mirátus est!” (“el mundo entero gimió al verse, con estupor, convertido al arrianismo”). Con una distancia de tantos siglos, un derrumbe no menos grave se pretende producir en el seno de la Santa Iglesia Católica.
     
Afirmación en gran manera paradójica y de sabor herético es la que leemos en el número 7 de la “Institútio Generális Missális Románi” que forma parte del “Decrétum” del 6 de abril de 1969 de la Sagrada Congregación de Ritos. En ese decreto se lee que la mencionada Institutio ha sido aprobada por el Soberano Pontífice. Nos permitimos dudar de esta afirmación.
    
Los Papas NO pueden contradecir ni declarar falsos, en materia que interesa al dogma, los principios doctrinales solemnemente afirmados por sus Predecesores. El artículo 7 de la Institutio contiene una fórmula que destruye la esencia de la Misa y el mismo artículo atribuye a la Misa otra esencia que contradice al dogma católico. ¿Es posible que alrededor de los Papas de tantos siglos pudiesen anidar continuamente el embuste, el fraude, la perversa fe de personas “altamente calificadas, que gozan de la confianza ciega de los pontífices hasta lograr con éxito, muchas veces, inducirlos después miserablemente en el error? ¿Es posible que nosotros podamos tener la seguridad de no ver reproducirse de nuevo los ejemplos de un Cardenal [Oliverio] Carafa que engañó a Paulo II; de un Carnecci que engañó muchas veces a varios Papas hasta el momento en que Pío V lo envió ad patres; de un Nicolás Coscia que engañó a Benedicto XIII hasta en que Clemente XII lo envió ad patres; de Giacomo Antonelli que durante 25 años engañó a Pío IX y nadie, fuera de nuestra hermana la muerte, lo envió jamás ad patres, con estupefacción de la historia, cuyo juicio definitivo todavía espera?
    
Es por esto por lo que nosotros hoy nos preguntamos con asombro ¿cómo ha podido lograr conducir al error a los dos últimos pontífices reinantes otro nuevo Antonelli, que pontifica todavía en la Congregación de Ritos, con su inefable… padre Bugnini”?».
Hasta aquí Don Belucco, pero, si yo quisiera publicar todas las impresiones, aunque no fuesen sino las más penosas, sobre la nueva subversión de la estructura del Divino Sacrificio, ya prácticamente devastada, yo creo que no bastaría un libro. No puedo, sin embargo omitir lo que sobre esta materia me escribe Monseñor Francesco Spadafora, profesor ordinario de la Universidad Pontificia de Letrán: «En el nuevo Ordo Missæ el dogma mismo está comprometido. Este nuevo ordo Missæ es un acto arbitrario, realizado no se sabe precisamente por quién ni por qué, contra el sentimiento de la misma Congregación de Ritos y de la mayoría absoluta de los Obispos. Acto arbitrario, injustificado e injustificable».
   
El 30 de noviembre está lejano y no se puede todavía prever si, en el intervalo, intervengan nuevos hechos. La realidad actual es que el estado general de las almas de sacerdotes y de fieles es de la más deprimente angustia. Un cura de la Arquidiócesis de Florencia me escribe: «Yo vivo en un estado de alma que no sabría describir: sufro intensamente y con frecuencia derramo lágrimas amargas. Pienso con terror que ese día se aproxima y siento escalofrío. Yo quisiera escribir, quisiera llegar hasta la presencia de Paulo VI para postrarme a sus pies y suplicarle, me dispense de celebrar esta “Misa”…».
   
Cualquiera que sea el sesgo que tomen los acontecimientos, dado que el Venerable Misal Romano ha sido, durante siglos, como lo ha reconocido el Santo Padre, el alimento cotidiano, gracias al cual innumerables hombres y los más santos de ellos «han alimentado su piedad hacia Dios»; sería absurdo, –a mí así me parece–, querer ahora privar de este alimento cotidiano a los sacerdotes y a los fieles. Debemos pues poner nuestra más grande confianza en el Soberano Pontífice. Leemos en el Santo Evangelio (Lc. XI, 11): «¿Y cuál padre de vosotros si su hijo le pidiera pan le dará una piedra o, si pescado, le dará en su lugar una serpiente? o, si le pidiere un huevo, ¿le dará un escorpión?». Si esto se puede decir de cualquier padre, ¿podemos nosotros creer otra cosa de aquel que nosotros llamamos Santo Padre?
  
Por Monseñor Domenico Celada (“Lo Speccio”, 1 de junio de 1969).
   
*****
   
CARTA A LOS ILUSTRES ASESINOS DE NUESTRA SANTA LITURGIA
   
Hace tiempo que deseaba escribiros, ilustres asesinos de nuestra santa Liturgia. No ya porque suponga que mis palabras pudieran tener algún efecto en vosotros, caídos hace ya mucho tiempo en las garras de Satanás y devenidos sus obedientísimos siervos, sino para que todos aquellos que sufren por los innumerables delitos cometidos por vosotros puedan reconocer su propia voz. No os ilusionéis, señores. Las llagas atroces que habéis abierto en el cuerpo de la Iglesia claman venganza ante el rostro de Dios, justo vengador. Vuestro plan de subversión de la Iglesia a través de la liturgia es antiquísimo. Intentaron realizarlo muchos predecesores vuestros mucho más inteligentes que vosotros, que el Padre de las Tinieblas ha acogido ya en su reino. Y yo recuerdo vuestro resentimiento, vuestra risa maliciosa y burlona, cuando le augurabais la muerte, una quincena de años atrás, a aquel gran Pontífice que fue el siervo de Dios Eugenio Pacelli, luego de que éste comprendiera vuestros designios y se os hubiera opuesto con la autoridad de la Tiara. Después de aquel famoso convenio de “liturgia pastoral”, sobre el cual cayeron como una espada las clarísimas palabras del papa Pío XII, vosotros abandonasteis el místico consejo espumando enojo y veneno.

Ahora os habéis salido con vuestro propósito. Por el momento, al menos. Habéis creado vuestra “obra maestra”: la nueva liturgia. Que esta no sea obra de Dios se demuestra sobre todo (prescindiendo de las implicaciones dogmáticas) por un hecho muy simple: es de una fealdad espantosa. Es el culto de la ambigüedad y del equívoco, y no pocas veces el culto de la indecencia. Bastaría esto para entender que vuestra “obra maestra” no proviene de Dios, fuente de toda belleza, sino del antiguo escarnecedor de las obras de Dios.
   
Sí, habéis quitado a los fieles católicos las emociones más puras, derivadas de las cosas sublimes de las que se ha nutrido la liturgia por milenios: la belleza de las palabras, de los gestos, de las músicas. ¿Qué les habéis otorgado en cambio? Un certamen de fealdades, de “traducciones” grotescas (como es sabido, vuestro padre que está allá abajo no posee el sentido del humorismo), de emociones gástricas suscitadas por los maullidos de las guitarras eléctricas, por gestos y actitudes –y es poco decir- equívocos.
   
Pero, si no fuese suficiente, hay otro signo que demuestra cómo vuestra “obra maestra” no viene de Dios. Y son los instrumentos de los que os habéis servido para realizarlo: el fraude y la mentira. Habéis logrado hacer creer que un Concilio habría decretado la desaparición de la lengua latina, el archivado del patrimonio de la música sacra, la abolición del tabernáculo, el revestimiento de los altares, la prohibición de doblar las rodillas ante Nuestro Señor presente en la Eucaristía, y todas vuestras otras progresivas etapas, que toman parte (dirían los juristas) de un “único designio criminal”.
   
Vosotros sabíais muy bien que la “lex orándi” es también la “lex credéndi”, y por tanto que, mudando una, habríais mudado la otra. Vosotros sabéis que, apuntando vuestras lanzas envenenadas contra la lengua viva de la Iglesia, habréis prácticamente terminado con la unidad de la fe. Vosotros sabíais que, decretando el acta de muerte del canto gregoriano y de la polifonía sacra, habríais podido introducir a vuestro antojo todas las indecencias pseudomusicales que desacralizan el culto divino y echan una sombra equívoca sobre las celebraciones litúrgicas. Vosotros sabíais que, destruyendo tabernáculos, sustituyendo los altares por las “mesas para la refección eucarística”, negándole al fiel que doble las rodillas delante del Hijo de Dios, en breve habríais extinguido la fe en la real Presencia divina. Habéis trabajado muy atentamente. Os habéis ensañado contra un monumento en el que habían puesto manos Cielo y tierra, porque sabíais que con esto destruiríais a la Iglesia. Habéis llegado a quitarnos la Santa Misa, arrancando nada menos que el corazón de la liturgia católica (esa Santa Misa a cuya vista nosotros fuimos ordenados sacerdotes, y que nadie en el mundo nos podrá jamás prohibir, porque nadie puede pisotear el derecho natural).
   
Lo sé, ahora podréis reir por cuanto estoy por decir. Y reíd únicamente.
   
Habéis llegado a quitar de las Letanías de los santos la invocación “a flagéllo terræmótus, líbera nos Dómine”, y nunca como ahora la tierra ha temblado en cualquier latitud.

Habéis quitado la invocación “a flagéllo terræmótus, líbera nos Dómine”, y nunca como ahora nos hemos encontrado tapados por el fango de la inmoralidad y de la pornografía en sus formas más repelentes y degradantes.
   
Habéis abolido la invocación “ut inimícos sanctæ Ecclésiæ humiliáre dignéris”, y nunca como ahora los enemigos de la Iglesia prosperan en todas las instituciones eclesiásticas, a todo nivel.
   
Reíd, reíd. Vuestras risotadas son groseras y sin alegría. Es bien cierto que ninguno de vosotros conoce, como nosotros las conocemos, las lágrimas de la alegría y del dolor. Vosotros no sois ni siquiera capaces de llorar. Vuestros ojos bovinos, ténganse por bolas de vidrio o de metal, miran las cosas sin verlas. Sois similares a las vacas que miran el tren.
   
Antes que a vosotros, prefiero al ladrón que arranca la cadenita de oro al niño, prefiero al carterista, prefiero al atracador a mano armada, prefiero incluso al profanador de tumbas. Gente mucho menos sucia que vosotros, que le habéis rapiñado al pueblo de Dios todos sus tesoros.
   
En espera de que vuestro padre infernal que está allá abajo os acoja también a vosotros en su reino, “allá donde habrá llanto y rechinar de dientes”, quiero que sepáis de nuestra invencible certeza: que aquellos tesoros nos serán restituidos. Y será una “restitútio in íntegrum”. Vosotros habéis olvidado que Satanás es el eterno vencido.
       
Por Monseñor Domenico Celada (“Vigilia Romana”, Noviembre de 1971).