Hoy 22 de Febrero, se expusieron por primera vez desde su hallazgo en 1818 los restos mortales de San Francisco de Asís a la veneración pública, en el marco del octocentenario de su muerte (3 de Octubre de 1226).
En la mañana, los restos óseos del Seráfico fueron retirados de la cripta construida bajo mandato del Papa Pío VII luego de su hallazgo el 12 de Diciembre de 1818, y en la tarde puestos frente al altar de la Basílica inferior, donde estarán expuestos a los peregrinos y visitantes durante todo un mes. Eso sí, con boleto de admisión.
Al morir San Francisco de Asís, fue sepultado en la iglesia de San Jorge (actual Basílica de Santa Clara), donde permaneció hasta el 25 de Mayo de 1230 (ese año, domingo de Pentecostés), cuando fueron trasladados sus restos a la basílica erigida dos años antes en la Colina del Infierno (actual Colina del Paraíso) al oeste de la ciudad, donde eran enterrados los condenados a la pena capital. El superior general fray Elías de Cortona, uno de los primeros discípulos del Seráfico Padre, temiendo que los restos fueran dispersados por el tráfico de reliquias tan común en la época, ocultó el ataúd de piedra que contenía sus restos bajo el altar mayor de la basílica inferior (la superior se construyó nueve años después).
La cripta, por su parte, fue diseñada por Pasquale Belli en estilo neoclásico y construida en mármol, pero el arquitecto Ugo Tarchi la revirtió a roca desnuda en estilo neo románico entre 1925 y 1932. En 1934, fueron trasladados allá también los restos de sus fieles discípulos Rufino, Ángelo, Maseo y León, y la terciaria Jacoba Frangipane de Siete Soles.

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