domingo, 22 de febrero de 2026

PREFACIO DE LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO


El antiguo Sacramentario de la abadía de Rheinau (Manuscrito Rhenaugiense 30 de la Biblioteca Central de Zúrich, c. 800), folio 42 recto, atestigua este antiguo prefacio para la fiesta de la Cátedra de San Pedro:
  
LATÍN 
Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre Te laudáre mirábilem Deum in sanctis tuis, in quíbus glorificátus es veheménter. Per ipsos Unigéniti tui sacrum corpus exórnans, et in ipsis Ecclésiæ tuæ fundaménta constituísti, quam in Patriárchis fundásti, in Prophétis præparásti, in Apóstolis condidísti. Ex quíbus beátum Petrum, ob confessiónem Unigéniti Fílii tui príncipem, per os ipsíus Dómini Dei nostri Verbi tui vocátum in apostolátum, et immutáto nómine, confirmátum in fundaméntum domus tuæ, cœléstium claustrórum præsúlem custódemque fecísti, divíno ei jure concésso, ut quæ statuísset in terris, servaréntur in cœlis. Cujus honóre vel glória hódie Majestáti tuæ hæc festa persólvimus, et gratiárum ac láudis hóstiam immolámus. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam láudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cœli cœlorúmque Virtútes, ac beáta Séraphim sócia exsultatióne concélebrant. Cum quíbus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: Sanctus…

TRADUCCIÓN
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable alabarte, oh Dios, que eres admirable en tus santos, y en ellos has sido grandemente glorificado. A través de ellos, que adornaban el sagrado cuerpo de tu Hijo Unigénito, por medio de ellos pusiste los cimientos de tu Iglesia, la cual fundaste entre los Patriarcas, preparaste en los Profetas y estableciste en los Apóstoles. De entre ellos, el bienaventurado Pedro, quien fue el primero por la confesión de tu Hijo Unigénito, y llamado al oficio de Apóstol por boca del mismo Señor nuestro Dios, por tu misma palabra, y al cambiarle su nombre, fue establecido como el cimiento de tu casa; a él mismo hiciste protector y guardián de las puertas del cielo, habiéndole concedido el derecho divino de que lo que estableciera en la tierra se guardara también en el cielo. En su honor y gloria celebramos hoy esta fiesta a tu majestad, y ofrecemos el sacrificio de acción de gracias y alabanza, por el mismo Cristo nuestro Señor. Por cuya majestad te alaban los Ángeles, te adoran las Dominaciones, se estremecen las Potestades; y las Virtudes celestiales, con los bienaventurados Serafines te celebran. Te suplicamos nos permitas asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza, diciendo: Santo…

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