La Iglesia de Inglaterra ha abandonado formalmente los planes de introducir ceremonias de bendición separadas e independientes para las parejas homosexuales.
Ayer jueves 12 de Febrero, el Sínodo General (la asamblea nacional anglicana) decidió por 252 votos contra 132, con 21 abstenciones, no desarrollar servicios específicos de bendición para parejas homosexuales habida cuenta de la imposibilidad de conciliar las posturas de los liberales y los sectores evangélicos de la Iglesia de Inglaterra, significando el primer revés para la arzobispona cantuariense Sarah Elisabet Bowser Mills de Mullally, pasados menos de quince días de su controversial y violenta posesión.
Mullally reconoció la profundidad de la división dirigiéndose al Sínodo General: «Ha tocado algunas de nuestras opiniones teológicas más profundas, pero también la parte central de nuestra identidad. Nos ha dejado heridos como individuos y también como Iglesia y, por tanto, agradezco que todavía estén aquí».
Tres años de “camino sinodal”… que acabaron en nada
Después de diez años de amargo debate, a principios de 2023, la Iglesia de Inglaterra decidió que, a diferencia de algunos otros grupos anglicanos como los episcopalianos escoceses, no apoyaría el “matrimonio” homosexual.
En cambio, la comunidad propuso “bendiciones” para las parejas del mismo sexo, una medida respaldada por una votación del Sínodo. Se estableció el proceso “Vivir en Amor y Fe”, para determinar cómo podrían funcionar las ceremonias de bendición independientes para las parejas homosexuales.
El 14 de Enero, la Cámara de los Obispos anunció que el proceso conduciría a un final “imperfecto” y “desordenado”, significando que no propondrían bendiciones independientes para las parejas del mismo sexo ni medidas para eliminar la prohibición de que el clero contraiga matrimonio civil entre personas del mismo sexo en esta reunión del Sínodo.
Sin embargo, el Sínodo de Febrero marcó el final de ese proceso, que se estima ha costado 1,6 millones de libras (2’184.359,98 dólares estadounidenses; 1’838.888 euros).
Aun así, desde 2023 se permiten oraciones de bendición para estas parejas como parte de los servicios dominicales ordinarios de la Iglesia de Gales.
Stephen Cotrell, arzobispón de York, quien había propuesto crear un grupo de trabajo para continuar la discusión, lamentó el resultado diciendo: «No es aquí donde quiero que estemos, ni donde esperaba que estuviéramos hace tres años. Y quiero reconocer que, dondequiera que se sitúen en el debate, sé que muchos de ustedes se sienten enfadados y decepcionados», disculpándose por el dolor causado «a ambos bandos» por prometer demasiadas cosas.
Gravemente injusto
El debate fue emotivo, con algunos homosexuales como el presbítero Charlie Bączyk-Bell hablando de dolor y exclusión ante la oligárquica BBC.
Durante el debate del jueves, algunos representantes insistieron en que no solo los cristianos con atracción al mismo sexo han quedado marcados por estos acontecimientos. Simon Clift, miembro laico del Sínodo procedente de Winchester, declaró: «Aquellos como yo, que se aferran a la enseñanza histórica, también sienten ese dolor, y todos los grupos necesitan ser reconocidos».
Busola Sodeinde, otra miembro laica del Sínodo procedente de Londres, señaló que los anglicanos del “Sur global” se sienten “heridos” y consideran que no han sido consultados adecuadamente. «Referirse a ellos como “homofóbicos”, como han hecho algunos, cuando creen que están tratando de permanecer fieles a la palabra de Dios no solo es poco útil, es gravemente injusto», afirmó.

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