martes, 21 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 21)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMOPRIMERO
Así es como la Bienaventurada Virgen ha llevado y glorificado a Dios en su Cuerpo, por lo que debe ser alabada y glorificada por todos los cuerpos y todos los espíritus que existen en el universo.
  
La quinta excelencia de este nobilísimo Cuerpo se halla comprendida en estas divinas palabras que tanto venera la Santa Iglesia, hasta el punto de no pronunciarlas sin doblar antes las rodillas en tierra: palabras que colman al Cielo de alegría, la tierra de consuelo y al infierno de terror; palabras que constituyen el fundamento de nuestra religión y el manantial de nuestra eterna salvación: “Verbum caro factum est”: El Verbo se hizo carne. ¿Qué carne es ésta que con tanto respeto se menciona? Es la carne purísima de la Virgen Madre, que el Verbo eterno ha distinguido de tal manera que la ha unido personalmente a Él y la ha juntado a su propia Carne, hasta el punto de poderse afirmar con San Agustín, que la Carne de María es Carne de Jesús, y que la Carne de Jesús es Carne de María: “Caro Jesu est caro Maríæ”.
 
¡Oh incomprensible dignidad de la Carne de María! ¡Oh excelencia admirable de su Cuerpo virginal! ¡Oh, cuánta veneración se merece un Cuerpo adornado de tantas y tan extraordinarias perfecciones! ¡Oh, qué honor se merece un Cuerpo tan honrado por Dios!
    
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

lunes, 20 de agosto de 2018

PREFACIO DE SAN BERNARDO ABAD


En el Misal Cisterciense, además de los Prefacios del Rito Romano y el de San Benito Abad, se encuentra el Prefacio de San Bernardo (Doctor Melífluo), en el cual se rememora y agradece a Dios por haberle presentado a la Iglesia como un defensor de la Unidad y Paz de la Iglesia (predicó la II Cruzada y combatió tanto al hereje Pedro Abelardo como al antipapa Pierleone/Anacleto II), y como honrador de la Virgen Santísima:
 
LATÍN
Præfatio de Sancte Patre Bernardo Abbas: Vere dignum et justum est, ǽquum et salutáre, nos tibi semper et ubíque grátias ágere, Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus. Qui beátum Bernárdum Abbátem, Doctórem egrégium Virginísque Matris præcónem miríficum, sapiéntiæ cœléstis óleo replevísti. Ut caritátis fervóre ardens et lucens, Ecclésiam tuam ad pacis redúceret unitátem, in Christo Jesu Dómino nostro. Per quem majestátem tuam láudant Ángeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes, Cœli cœlorúmque Virtútes ac beáta Seraphim sócia exsultatióne concelébrant. Cum quíbus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes: Sanctus...
  
TRADUCCIÓN
Prefacio del Santo Padre Bernardo Abad: Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que siempre y en todo lugar te demos gracias, Señor santo, Padre omnipotente y eterno Dios. Que ungiste a San Bernardo Abad, Doctor egregio y pregonero de la Virgen Madre, con el óleo de la sabiduría celestial, para que, ardiendo y brillando con ferviente caridad, recondujera a tu Iglesia a la unidad de la paz, en Jesucristo nuestro Señor. Por cuya majestad te alaban los Ángeles, te adoran las Dominaciones, se estremecen las Potestades; y las Virtudes celestiales, con los bienaventurados Serafines te celebran. Te suplicamos nos permitas asociarnos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza, diciendo: Santo....

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 20)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA VIGÉSIMO
¿Quién dudará de que el Espíritu de Jesús no se halle plenamente viviente en todas las partes del Cuerpo de su divina Madre -la más noble y perfecta de las vidas-, como en el más noble y excelente de entre sus miembros? ¿A quién le cabe dudar de que este Sagrado Cuerpo no se vea amado, poseído y regido por este mismo Espíritu como por su propia alma? ¿Quién puede dudar de que Dios no se vea más honrado en este Cuerpo de la Virgen Madre, que en todos los cuerpos restantes y en todos los espíritus aun los más santos del Cielo y de la tierra? ¿Quién puede dudar, en fin, de que esta fidelísima Virgen no haya glorificado a Dios en su Cuerpo, de todas las formas posibles?
  
Le ha glorificado con la práctica de las palabras de San Pablo, mucho antes de que fuesen proferidas: “Mortificad vuestros miembros”; pues la Virgen ha mortificado de continuo los suyos con ayunos, abstinencias y otras maceraciones, y por una perfecta privación de las satisfacciones de la naturaleza: no comiendo, no bebiendo, ni durmiendo, ni tomando recreación alguna para satisfacción de los sentidos, sino por sola necesidad, y para obedecer a la divina Voluntad, que gobernaba enteramente su Alma y su Cuerpo y en todas las cosas.
 
Le ha glorificado por el santísimo empleo que hizo de sus miembros y sentimientos, sirviéndose de ellos tan sólo para gloria de Dios y cumplimiento de su santísima Voluntad.
 
Le ha glorificado por el ejercicio continuo en toda clase de virtudes de toda especie, que tenían puesto sus reales no sólo en su Alma, sino también en sus sentidos y en los miembros todos de su Cuerpo.
  
“Bien la habéis podido ver siempre gozosa en sus sufrimientos -dice San Ignacio Mártir-, fuerte en las aflicciones, contenta en la pobreza, dispuesta a servir a todos, aun a los mismos que la afligían, sin darles muestras nunca de frialdad y alejamiento. Era moderada en la prosperidad, tranquila y ecuánime siempre. Su compasión compasiva con los apenados, esforzada en oponerse a los vicios, constante en sus santas empresas, infatigable en sus trabajos, invencible en la defensa de la religión”.
 
¿Qué palabras habría yo de emplear -exclama San Juan Damasceno- para expresar la gravedad de vuestro andar, la modestia de vuestros vestidos, lo gracioso de vuestro semblante? Vuestro vestido era siempre honesto, vuestro andar grave y acompasado, muy lejos de la ligereza; vuestra conversación era dulcemente grave y dulce con gravedad; vos huíais en lo posible el trato con los hombres, erais obedientísima y humildísima, no obstante vuestra contemplación tan elevada; en una palabra, fuiste siempre la mansión de la Divinidad”.
    
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

domingo, 19 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 19)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
  
   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA DÉCIMONOVENO
Y he aquí la cuarta excelencia del Sagrado Cuerpo de la Madre del Santo de los santos, que consiste en haber cumplido a perfección el mandamiento que Dios nos enseña por su Apóstol con estas palabras: “Glorificad y llevad a Dios en vuestro cuerpo”; y que Ella comenzó a poner en práctica mucho antes de que se pronunciasen.
 
Queriendo dar a conocer el Espíritu Santo a todos los cristianos que la voluntad de Dios es su santificación, no sólo en sus almas mas también en sus cuerpos, en los que han de llevarle y glorificarle, les comunica por boca de San Pablo: “Que deben ser en cuerpo y alma, como vasos honorables y santos, útiles al servicio del soberano Señor de todas las cosas, y dispuestos a toda clase de buenas obras”.
  
Que sus miembros deben ser como armas de justicia y de santidad en manos de Dios, de que pueda servirse Él para combatir y vencer a su enemigo, el pecado, y para santificarles.
  
Que sus cuerpos deben ser hostias vivas, santas, agradables a Dios y dignas de ser inmoladas a gloria de su Divina Majestad.
 
Que esos mismos cuerpos deben ser templos del Dios vivo.
  
Que son miembros de Jesucristo, hueso de sus huesos, carne de su carne, porción del mismo, y sus santas reliquias; y en consecuencia, deben vivir animados de su espíritu, vivir su vida, y hallarse revestidos de su santidad; y que el Hijo de Dios debe vivir no sólo en sus almas, sino también en sus cuerpos; y que debe aparecer su vida en nuestra carne mortal.
  
Ahora bien; si un cuerpo de muerte, y una carne de pecado como es la nuestra, están obligados a llevar realmente todas estas santas cualidades y estar adornados de tan grande santidad, ¿cómo puede dudarse que el virginal Cuerpo de la Madre de Dios no se halle poseído de tan sublime perfección, y que no haya experimentado tales efectos en sumo grado?
 
¿No es cierto que este Cuerpo Bienaventurado es vaso purísimo y utilísimo para gloria de su Hacedor, y es asimismo el más cumplido en frutos de buenas obras como jamás se hayan dado?
  
¿No es cierto que después de la Víctima adorable, inmolada en la Cruz, nada más santo ha podido ofrecerse nunca a Dios que el purísimo Cuerpo de la Reina de los Santos?
  
¿No es cierto que es el más augusto y el más digno templo de la divinidad, después del Sacratísimo Cuerpo del Hijo de Dios?
 
¿No es cierto que es el primero y más noble miembro del Cuerpo Místico de Jesús?
 
Y ¿quién podrá referir el ornato y lustre que la casa de Dios recibe de este precioso y admirable vaso? ¿Quién podrá pensar en la gloria que recibe la Santísima Trinidad en este santo templo, con el sacrificio de esta hostia incomparable?
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

sábado, 18 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 18)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
 
   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA DÉCIMOCTAVO
La segunda excelencia del virginal Cuerpo de la Reina del Cielo es la de haber sido expresamente formado para Nuestro Señor Jesucristo, y para Él sólo. Fue creado el Cielo para ser morada de los Ángeles y de los Santos; pero el Cuerpo glorioso de María es un cielo creado exclusivamente para morada del Rey de los Ángeles y del Santo de los Santos. iOh divina Virgen, vuestra purísima sangre ha sido creada para materia del Cuerpo adorable de Jesús; vuestro sagrado seno, para recibirle durante nueve meses; vuestros benditos pechos para amamantarle; vuestros santos brazos para sostenerle; vuestro seno y virginal pecho para hacerle reposar; vuestros ojos, para mirarle y cubrirle con sus lágrimas dolientes y amorosas; vuestros oídos, para escuchar sus divinas palabras; vuestro cerebro para emplearse en la contemplación de su vida y de sus misterios; vuestros pies, para conducirle y acompañarle a Egipto, Nazaret, Jerusalén, al Calvario, y demás lugares por los que anduvo; vuestro divino Corazón, para amarle, y amar cuanto Él amaba.
  
La tercera excelencia del Sagrado Cuerpo de la Madre admirable, es la de haber sido animado por el Alma más santa que haya existido, después del Alma adorable de Jesús. Con respecto a lo cual puede afirmarse que los órganos de este Santo Cuerpo han servido para las más altas y excelentes funciones que pueden darse, después de las del Alma deificada del Hijo de Dios.
 
Paréceme oír al gran Apóstol San Pablo cuando protesta con orgullo que, sea en vida, sea en muerte, Jesucristo será siempre glorificado en su cuerpo. Si Cristo es glorificado en el cuerpo de un Apóstol, que llama a su mismo cuerpo, cuerpo… de pecado y de muerte, ¡qué gloria no recibirá en el Cuerpo de su divina Madre, que es fuente de vida inmortal, y en el cual no tuvo entrada el pecado, por haber sido santificado juntamente con el alma desde el mismo instante de su Concepción inmaculada! Con tal motivo la llama en su liturgia, el Apóstol Santiago, apellidado hermano del Señor: “Virgen santísima, inmaculada, bendita sobre todas las cosas, siempre dichosa e irreprensible en todos sus modales”.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

viernes, 17 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 17)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
 
   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA DECIMOSÉPTIMO
La excelencia primera, es la de haber sido formado este Cuerpo, en las entrañas benditas de Santa Ana, no ciertamente por la ordinaria virtud de la naturaleza, sino por el extraordinario poder de Dios, ya que la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, sólo a base de un gran milagro de naturaleza y de gracia pudo realizarse. En este sentido se puede aseverar que su Cuerpo ha sido formado por mano del Espíritu Santo, y que es obra del Altísimo. Por eso después del Cuerpo deificado de Jesucristo Nuestro Señor, no ha habido ni habrá nunca en la tierra cuerpo alguno tan perfecto en toda suerte de ventajosas cualidades como el Sagrado Cuerpo de la Purísima Madre. Pues Dios le formó de propia mano y para altísimos destinos de su eterno juicio, ¿quién va a dudar de que le haya dotado de cualidades convenientes al fin tan sublime a que lo ha destinado, y a las funciones en que ha de ocuparse? ¿Queréis saber algo de las raras perfecciones del Santo Cuerpo de la Virgen de las vírgenes? Leed lo que los Santos Padres y eclesiásticos historiadores dicen de Él. Leed lo que nos dicen San Epifanio, Nicéforo, Calixto y tantos otros.
 
Su Cuerpo se veía adornado de cuantas perfecciones se requieren para la perfección de una soberana hermosura. Su andar reposado y compuesto, lleno de modestia, con la cabeza algo inclinada al andar como una virgen humilde y pudorosa; su voz argentina, dulce, casta y graciosa. Toda su compostura exterior llena de majestad y bondad. En una palabra: era imagen viviente del pudor, de la humildad, de la mortificación, de la modestia y demás virtudes. El vestido era limpio y apropiado; siempre, con todo, modesto, sin ostentación, ni más color que el de la lana; su manto de color celeste. Era de santísimas costumbres y en su conversación se mezclaban la dulzura y la gravedad, la humildad y la caridad: todo lo cual la hacía amable y respetable a cuantos la veían. Era amante del silencio, hablaba poco y raras veces, nunca se dejó llevar de ira, de impaciencia, de risas inmoderadas, ni pronunciaba jamás palabras ociosas.
  
De esta forma nos describe Nicéforo en su Historia a la Santísima Virgen. Y parecidamente San Epifanio, presbítero de Jerusalén, que asegura haber puesto toda la diligencia posible en la búsqueda de antiguos autores griegos que describieron las costumbres de la Madre de Dios, para escoger cuanto hubiese de más exacto.
  
Prestemos oído ahora a los demás Santos Padres:
  • “Sois toda hermosa, Virgen de las Vírgenes, exclama San Agustín; sois toda agradable, inmaculada, luminosa, gloriosa, adornada de toda perfección, enriquecida con toda santidad; sois más santa y más pura -aun en vuestro mismo cuerpo- que todas las Virtudes angélicas”.
  • “¡Oh hermosura de hermosuras!, exclama San Jorge, Arzobispo de Nicomedia. ¡Oh madre de Dios!, sois el ornato y la corona de cuanto hay de más bello y resplandeciente en el universo”.
  • “¡Oh Virgen santa, dice San Anselmo, vos sois tan soberanamente bella y tan perfectamente admirable, que encantáis los ojos y robáis los corazones de cuantos os contemplan!”.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

jueves, 16 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 16)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA DÉCIMOSEXTO
Para mejor conocer qué sea el Corazón sensible y corpóreo de la Santísima Virgen, será bueno aclarar antes algo de las excelencias de su Santo Cuerpo, del cual es parte primerísima el Corazón. A este respecto he de afirmaros que así como nada existe en Jesús que no sea grande y admirable; tampoco hay nada en la Madre de Jesús que no esté lleno de maravillas y grandezas. Cuanto existe en la santa humanidad de Jesús, se halla deificado y elevado a una dignidad infinita por su unión con la divinidad. Y todo lo que existe en María se ve enaltecido y santificado hasta lo incomprensible por su divina Maternidad. Ninguna parte hay en el Sagrado Cuerpo de Jesús que no sea digna de la eterna admiración de los hombres y de los Ángeles. Y nada hay en absoluto en el Cuerpo virginal de la Madre de Dios, que no merezca las inmortales alabanzas de la creación entera.
  
Con razón dice San Pablo: que en modo alguno somos deudores a la carne ni a la sangre; que cuantos viven según las tendencias de la carne y de la sangre perecerán y morirán de muerte eterna; que la prudencia de la carne es la peste y muerte del alma; que la sabiduría de la carne, es enemistad con Dios; que los hijos de la carne no son hijos de Dios; que ni la carne ni la sangre poseerán el reino de Dios; que el bien no es patrimonio de nuestro cuerpo, sino todo lo contrario, lo es toda clase de mal; que es un cuerpo de muerte, y una carne de pecado; y que cuantos son de Jesucristo han crucificado su carne con todos sus vicios y perversos inclinaciones.
  
Sin embargo, cuanto mayor debe ser nuestro desprecio y mortificación de este cuerpo de muerte y de esta carne de pecado que llevamos con nosotros, y que viene a ser un vertedero de inmundicias, masa de corrupción, un muladar pútrido e infierno de abominación, tanto mayor debe ser nuestro respeto y veneración del Purísimo y Santísimo Cuerpo de la Madre del Redentor, por sus maravillosas excelencias de que está dotado, entre las cuales voy a señalar cinco principales que vienen a constituir el permanente objeto de veneración de los Espíritus bienaventurados.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

miércoles, 15 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 15)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

    
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA DÉCIMOQUINTO
INVOCACIÓN
¡Oh Jesús, Hijo único de Dios, Hijo único de María! Bien veis que estoy trabajando en una empresa que escapa infinitamente a mis alcances; pero la he emprendido por amor vuestro y de vuestra dignísima Madre, por la confianza que tengo en la bondad del Hijo y en la caridad de la Madre.
  
Bien sabéis, Salvador mío, que no pretendo otros fines que los de agradaros, y rendiros a Vos y a vuestra divina Madre, un insignificante reconocimiento de tantas y tan grandes misericordias como he recibido de vuestro paternal Corazón, por intercesión de su benignísimo Corazón. Veis asimismo que de mi parte no soy más que un abismo de indignidad, de ineptitud, de tinieblas, de ignorancia y de pecado, por lo cual renuncio con toda mi alma a cuanto me pertenece; me entrego a vuestro divino espíritu y santa iluminación, me entrego al inmenso amor que tenéis a vuestra querida Madre; me entrego al celo ardentísimo que tenéis por vuestra gloria y por su honor. Sostened y animad mi espíritu, esclareced mis tinieblas, consumid mi corazón, conducid mi mano, dirigid mi pluma, bendecid mi trabajo, y dignaos serviros de él para acrecimiento de vuestra gloria, honor de vuestra bendita Madre, e imprimir en los corazones de los lectores de estas meditaciones una devoción sincera a su amabilísimo Corazón.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE SANTA MARÍA

«María ha elegido la mejor parte, de la que jamás será privada». (San Lucas 10, 42).
  
     
La vida de la Santísima Virgen, después de la Ascensión de Jesucristo, no estuvo exenta de sufrimiento. Sufrió al verse separada de su Hijo muy amado, y sin cesar suspiraba por el día en que podría reunirse con Él. Aumentaba su mérito al infinito mediante la práctica constante de las más heroicas virtudes. Llegó, por fin, el dichoso día de su muerte y su alma se separó de su castísimo cuerpo, sin dolor ni violencia. Mas, la noche siguiente al día en que se depositó ese cuerpo en el sepulcro, su alma descendió del cielo, reunióse con él, y fue a colocarse en el cielo a la derecha de Jesucristo, en el trono que le había sido preparado. La Asunción de María ha sido una creencia constante por lo menos desde los tiempos de los Padres Apostólicos; y el Papa Pío XII, mediante la bula “Munificentíssimus Deus”, la definió como dogma de fe el 1 de Noviembre de 1950.
  
MEDITACIÓN SOBRE EL TRIUNFO DE MARÍA
I. La Santísima Virgen muere sin dolor y sin temor, con inefable deseo de ir a juntarse con su adorable Hijo. El amor divino es quien desprende su hermosa alma de su envoltura mortal. Tú también morirás; pero, ¿cómo morirás? ¿En el dolor y en el temor? Aprende de María a vivir bien para morir bien. Pídele la gracia de morir santamente. Ella la concede a sus servidores; y cuando te halles en ese terrible momento, dile con Justo Lipsio: «Santa María, socorre a mi alma en lucha con la eternidad».
  
II. La Santísima Virgen, resucita algún tiempo después de su muerte; ese cuerpo castísimo que había llevado a Jesucristo no debía sufrir la corrupción del sepulcro. ¡Oh, Virgen Santísima, qué alegría me causa el favor que se os ha acordado! Cuerpo mío, tú también resucitarás un día; pero, ¿será para la gloria o para los sufrimientos eternos? Lo ignoro, o más bien, sé que seré predestinado si soy un servidor fiel de María. «Ningún servidor de María perece eternamente». (San Bernardo).
  
III. ¡Cuán admirable es el triunfo de María! Entra en el cielo con cuerpo y alma; los ángeles salen a su encuentro; el Padre eterno la reconoce como Hija, Jesucristo como Madre, el Espíritu Santo como Esposa. Es elevada sobre los coros de los Ángeles y colocada en un trono al lado de su Hijo. Valor, ¡alma mía!, nada hay que no puedas obtener por medio de la Madre de Dios. Su poder es infinito, y su amor es igual a su poder. ¿Qué hice hasta ahora para merecer su protección y sus favores?
  
La devoción a la Sagrada Familia. Orad por la Iglesia.
 
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que llevaste a la gloria celestial a la Inmaculada Virgen María, la Madre de tu Hijo: suplicámoste nos concedas que, siempre atentos a las cosas del cielo, merezcamos ser participantes de su gloria. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén. [1]
  
NOTA:
[1] En el artículo original, aparecía la siguiente oración: «Perdona misericordiosamente, Señor, las faltas de tus servidores, y, dada la impotencia en que nos encontramos de agradarte por nuestros propios méritos, concédenos la salvación por la intercesión de Aquella que elegiste para que fuera la Madre de tu Hijo, Nuestro Señor, que, siendo Dios, vive y reina contigo en unidad con el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén», que era la colecta del día hasta el año 1950, cuando se redactó el actual formulario de Misa.

martes, 14 de agosto de 2018

CONGREGACIÓN BRASILEÑA SE DECLARA SEDEVACANTISTA

El pasado 12 de Agosto de 2018, Fray Gabriel de Nuestra Señora de los Dolores, superior de la Congregación de los Hermanos Pobres del Inmaculado Corazón de María en Brasil, publicó una carta a sus hermanos de religión y a los fieles, anunciando que después de una profunda reflexión teológica de los acontecimientos eclesiales desde el Vaticano II, llegó a la conclusión de que el Sedevacantismo es la única posibilidad válida para permanecer firmes en la fe ante la Apostasía que representa el Vaticano II, y expresan su apoyo a los obispos sedevacantistas, desligándose así de la incoherente “Resistencia williamsonista”, dirigida en Sudamérica por Dom Tomás de Aquino OSB (en el siglo Miguel Ferreira da Costa).

Fray Gabriel de Nuestra Señora de los Dolores, CIPICM.

La carta, publicada en Portugués:
  
  
TRADUCCIÓN
Congregación de los Hermanos Pobres del Inmaculado Corazón de María

Epístola Circular
  
A mis Venerables Hermanos, Priores, Subpriores, Clérigos y Seglares.
  
Venerables Hermanos, Salud y Bendición Prioral

†Ave María Purísima!

Carísimos hermanos y hermanas, por medio de esta vengo a ilustrar a todos los fieles seglares que nos acompañan, como también a los Clérigos y Religiosos. Después de un gran discernimiento hecho por mí como Fundador y Prior General de esta Congregación, como también por mis Hermanos Cofrades, cuyo gobierno de sus almas me ha sido confiado por Dios. Y después de un largo tiempo de oración, y en el Capítulo General Extraordinario, se decidió el cambio de nuestra posición, luego de mucho estudiar la desafortunada situación en que está la Santa Madre Iglesia, como también lo que la Santa Tradición, el Magisterio y los Santos Doctores nos dicen; concluimos que un hereje declarado, o que claramente practica herejías, no puede ser Papa. Renunciamos a todos los Antipapas del Concilio Diabólico Vaticano II, con sus herejías y sus frutos malos. Por tanto, ejerciendo nuestro derecho con libre arbitrio, conscientemente, para mantenernos unidos a la Santa Madre Iglesia Católica Romana, nosotros como Congregación de los Hermanos Pobres del Inmaculado Corazón de María, esta Congrecación que vive bajo la espiritualidad y Santa Regla Concepcionista, fundada por la Beata Beatriz de Silva, nos declaramos oficialmente Sedevacantistas, todos nosotros en cuanto Frailes así como nuestra Congregación, hasta el día en que, por divina Gracia, un Papa electo legítimamente ascienda a la Sagrada Cátedra de San Pedro. Nosotros apoyamos a los Obispos Sedevacantistas, especialmente a Su Excelencia Revma. Mons. Daniel L. Dolan, Su Excelencia Revma. Mons. Donald L. Sanborn, Su Excelencia Revma. Mons. Geert Stuyver, Su Excelencia Revma. Mons. Joseph Selway y Su Excelencia Revma. Mons. Andrés Morello; como también a los Sacerdotes, Religiosos y Fieles seglares Sedevacantistas. Luchemos, pues, carísimos y carísimas, por la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo, por la reparación del Inmaculado Corazón de María, por la restauración de la Santa Madre Iglesia, y por la destrucción de los herejes con sus herejías. Finalmente, declaramos la Vacancia de la Santa Sede desde 1958, con la muerte del Papa Pío XII. “Non Habémus Papam!”.
  
†Fray Gabriel de Nuestra Señora de los Dolores, CIPICM†
Fundador y Prior General                           

Dado en el Convento de la Inmaculada Concepción y de San José - Sede del Priorato General - Guaraciaba do Norte - Ceará. A 12 de Agosto de 2018, Año de Gracia de Nuestro Señor Jesucristo - En el XXII [léase XII, N. del T.] Domingo después de Pentecostés - En el año 1º de Nuestro Priorato General.

OREMOS, HERMANOS, PARA QUE DIOS NUESTRO SEÑOR LOS AYUDE A PERSEVERAR EN ESTA RESOLUCIÓN.
  
LAUDÉTUR JESUS CHRISTUS, ET VIRGINÍQUE MATRI MARÍA!
  

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 14)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA DÉCIMOCUARTO
En segundo término, las conservaba en su Corazón, es decir, en la parte más noble de su alma, en lo más intimo de su espíritu. Porque todas las facultades de la parte superior de su alma se hallaban ininterrumpidamente aplicadas a la contemplación y adoración de cuanto acontecía en la vida de su Hijo, aun lo más insignificante. En tercer lugar, las conservaba en su Corazón, en su Hijo, espíritu de su espíritu y corazón de su Corazón: Jesús las conservaba para ella, sugiriéndoselas y confiándoselas a su memoria cuando lo creía conveniente, ya para que le sirviesen de alimento a su alma para la contemplación, en la que le rendía los honores y adoraciones debidas, ya para que pudiese referirlas a los Apóstoles y Discípulos, que habían de predicarlas a los fieles. Esto es lo que entendemos por Corazón admirable de la predilecta de Dios, que viene a ser imagen exacta del adorable Corazón de Dios y del Dios-Hombre, como vamos a ver con mayor claridad inmediatamente. Tal es el tema egregio de que voy a tratar en este libro. Los tres siguientes capítulos os evidenciarán con toda claridad lo que es en particular el Corazón corporal de la Madre del Salvador, lo que representa su Corazón espiritual, y su Corazón divino. A lo largo de toda la obra podréis ir encontrando infinidad de asuntos referidos a su Corazón corporal, otros que convienen al Corazón espiritual, cosas que se refieren tan sólo a su corazón divino, y otras que hacen alusión a los tres. De todas ellas podrá beneficiarse vuestra alma si las leéis después de haber elevado vuestro espíritu al Espíritu de Dios, con intención de aprovecharos. A este fin, tendréis que tener presente en la lectura el levantar de vez en cuando vuestro corazón a Dios, para alabarle por la gloria que se da y se estará dando por toda la eternidad a Sí mismo por esta maravillosa obra maestra de su divino amor; para bendecirle por todos los favores con que ha enriquecido este augustísimo Corazón; para darle gracias por las incontables gracias que por su medio ha otorgado a los hombres; y para ofrecerle vuestro corazón pidiéndole a un tiempo que lo modele según este Corazón, destruyendo cuanto le desagrada en él, y esculpiendo en él una imagen del Santísimo Corazón de la Madre del Santo de los Santos, a quien os exhorto ofrecer con frecuencia vuestro corazón con idéntico fin.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

lunes, 13 de agosto de 2018

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 13)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.

   
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA DÉCIMOTERCERO
El primer Corazón de la Madre de Dios, es su Corazón corporal encerrado en su pecho virginal. El segundo, su Corazón espiritual, el Corazón de su alma, indicado en las palabras del Espíritu Santo: “Toda la gloria de la Hija del Rey se difunde desde su interior”, es decir, en el corazón y en lo más íntimo de su alma, de que hablaremos ampliamente más adelante. El tercer Corazón de esta Virgen divina es el que ella nos muestra cuando dice: “Yo duermo, pero mi Corazón vela”; es decir, según la explicación de muchos Santos Doctores, mientras concedo a mi cuerpo el descanso que necesita, mi Hijo Jesús, que es mi Corazón y como a tal le amo, está de continuo velando por mí y sobre mí.
 
El primero de estos Corazones es el corporal, aunque plenamente espiritualizado por el espíritu de gracia y por el Espíritu de Dios de que rebosa. El segundo es el espiritual, pero divinizado, no por la unión hipostática como el Corazón espiritual de Jesús, a que antes nos referimos, sino por una eminentísima participación de las divinas perfecciones, como podremos ir viendo a lo largo de esta obra. El tercero es divino, Dios mismo, ya que es el Hijo de Dios.
   
Estos tres corazones de la Madre de Dios no son más que un solo Corazón, en la unión más santa y más estrecha que ha podido o pueda darse jamás, después de la unión hipostática. A estos tres Corazones, mejor aún, a este único Corazón se refieren las palabras por dos veces pronunciadas, del Espíritu Santo: “María conservaba todas estas cosas en su Corazón” (Luc. 2, 19, 41).
  
Pues, ante todo, María conservaba todos los misterios y maravillas de la vida de su Hijo hasta cierto punto en su Corazón sensible y corporal, principio de la vida y asiento del amor y demás pasiones; porque todos los movimientos y latidos de este virginal Corazón, todas las funciones de la vida sensible que de Él procedían, las aplicaciones todas de las pasiones sus dichas, estaban dedicadas a Jesús y a todo cuanto en él tenía lugar: el amor, para amarle; el odio, para odiar cuanto le era contrario, a saber, el pecado; la alegría, para gozarse en su gloria, en sus grandezas; la tristeza, para condolerse por sus trabajos y sufrimientos; y así de todos los demás sentidos.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

domingo, 12 de agosto de 2018

¿PALABRAS PROFÉTICAS?

  • «Gran parte de lo llamado hoy día “cultura cristiana” no es cristianismo ni es cultura, mas adulteración de entrambas cosas. Y esa adulteración de la religión trasladada al plano estético (que decía Kierkegaard) es quizá el problema más serio del mundo de hoy. El peligro comunista me preocupa; pero el peligro de la religión me espanta: el peligro ya no remoto de la adulteración interna del cristianismo. Tanto es así que hoy día el verdadero cristiano oculta cuanto puede su cristianismo (como los primeros cristianos) que es hoy la mejor manera de profesarlo. Hoy, los que exhiben la fe, no la tienen». P. Leonardo Castellani. Notas a caballo de un país en crisis. Biblioteca del pensamiento Nacionalista Argentino, tomo IV, editorial Dictio 1974, pág. 456.
      
  • «Los Signos se han cumplido. Los Signos se han realizado. ¿Qué importa que los hombres no los vean? ¿Y por ventura eso mismo no está profetizado y no es otro Signo, que los hombres no los verán? […]
      
    El mundo quiere unirse -dijo- y actualmente el mundo no se puede unir sino en una religión falsa. O bien las naciones se repliegan sobre sí mismas en nacionalismos hostiles -posición nacionalista que ha sido superada- o bien se reúnen nefastamente con la pega de una nueva religión, un cristianismo falsificado. El cual, naturalmente, odiará de muerte al auténtico. Sólo la religión puede crear vínculos supranacionales. Bien lo probaron los romanos al instituir como necesaria liga de su inmenso imperio pagano, la religión obligatoria e idolátrica del “Emperador”: Numen Imperatóris. Esa religión tenía delante San Juan cuando describió la Bestia, y el carácter, el nombre, el signo y el culto de la Bestia; o (en griego) de la “Fiera”.
      
    La presión enorme de las masas descreídas, y de los gobiernos, o bien maquiavélicos, o bien hostiles, pesará horriblemente sobre todo lo que aún se mantiene fiel… La Iglesia cederá en su armazón externo, y los fieles “tendrán que refugiarse” volando “en el desierto de la fe”.
     
    […]
      
    El principal déstos [imperialismos] es el de la Segunda Bestia, una fiera que surge de la tierra como la otra surgió del mar, es decir, de la Iglesia en contraposición al mundo; la cual aunque habla como dragón “tiene dos cuernos semejantes al Cordero”. Esta Bestia es la que “actúa” y reduce a la práctica, es decir, ritualiza todo el poder de la otra, dice el Profeta. Ella es la propaganda sacerdotal: ella organiza la adoración idolátrica, impone la adoración del ícono nefando, controla las sanciones de lista negra para los que no se someten y suscita la gran persecución sangrienta. Esta bestia es pues evidentemente un movimiento religioso, una herejía parecida al Cristianismo, la última herejía, la más nefanda y sutil de todas, la adoración del Hombre; encarnada ella quizás en un genio religioso, una especie de inmenso Lutero, Focio o Mahoma. Quizás sea un antipapa y los dos cuernos signifiquen la mitra episcopal. No lo sabemos». (P. Leonardo Castellani. Los papeles de Benjamín Benavides, editorial Dictio 1978, págs. 97, 292-293, 297.
   
De la carta de Karol Wojtyla/Juan Pablo II al Cardenal Casaroli, el 20 de Mayo de 1982, con motivo de la fundación del Consejo Pontificio para la Cultura:
«El encuentro de las culturas es hoy un terreno de diálogo privilegiado entre hombres iniciados en la búsqueda de un nuevo humanismo para nuestro tiempo, más allá de las divergencias que los separan: “También nosotros —decía Pablo VI en nombre de todos los padres del Concilio Ecuménico, del que yo también era miembro— profesamos más que ningún otro el culto del Hombre” (Discurso de clausura del 7 de diciembre de 1965)».

MES DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA (DÍA 12)

Basado en el libro “El Corazón Admirable de la Madre de Dios”, de San Juan Eudes.
 
    
CONDICIONES
En uno de los días del mes de agosto, se ha de confesar y comulgar con la mayor preparación y disposición que fuese posible; y será bueno ayunar algún día a la honra de Nuestra Señora. Y procure mantenerse con una gran pureza de cuerpo y alma, andando con especial cuidado de evitar toda culpa y particularmente contraria a la castidad, que es virtud angélica. Quien fuera de esto hiciere limosnas y otras buenas obras en reverencia a esta gran Señora, la obligará más a que interceda ante Dios para que alcance lo que desea, si conviniere para su salvación, y sino le alcanzará de su Majestad otra cosa mejor y más conveniente para la Bienaventuranza eterna.
 
ACTO DE REPARACIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA (Para todos los días)
¡Oh Inmaculado Corazón de María, traspasado de dolor por las injurias con que los pecadores ultrajan vuestro Santísimo nombre y vuestras excelsas prerrogativas!, aquí tenéis, postrado a vuestros pies, un indigno hijo vuestro que, agobiado por el peso de sus propias culpas, viene arrepentido y lloroso, y con ánimo de resarcir las injurias que, a modo de penetrantes flechas, dirigen contra Vos hombres insolentes y malvados. Deseo reparar, con este acto de amor y rendimiento que hago delante de vuestro amantísimo Corazón, todas las blasfemias que se lanzan contra vuestro augusto Nombre, todos los agravios que se infieren a vuestras excelsas prerrogativas y todas las ingratitudes con que los hombres corresponden a vuestro maternal amor e inagotable misericordia.
 
Aceptad, ¡oh Corazón Inmaculado!, esta pequeña demostración de mi filial cariño y justo reconocimiento, junto con el firme propósito que hago de seros fiel en adelante, de salir por vuestra honra cuando la vea ultrajada y de propagar vuestro culto y vuestras glorias. Concededme, ¡oh Corazón amabilísimo!, que viva y crezca incesantemente en vuestro santo amor, hasta verlo consumado en la gloria. Amén.
 
Rezar tres Avemarías en honra del poder, sabiduría y misericordia del Inmaculado Corazón de María, menospreciado por los hombres.
  
JACULATORIAS
¡Oh Corazón Inmaculado de María, compadeceos de nosotros!
Refugio de pecadores, rogad por nosotros.
¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
  
MEDITACIÓN DEL DÍA DÉCIMOSEGUNDO
TRES CORAZONES Y UN SOLO CORAZÓN
Con objeto, sin embargo, de conocer mejor lo que entendemos por Corazón de la Santísima Virgen, bueno será tener en cuenta que, así como, en Dios adoramos tres Corazones, siendo en realidad un solo Corazón lo que adoramos; así como en el Hombre-Dios adoramos tres Corazones que no forman más que un único Corazón, de parecida manera veneramos tres Corazones en la Madre de Dios, que no son más que un solo Corazón. El primer Corazón que reside en la Santísima Trinidad, es el Hijo de Dios, que es el Corazón del Padre, como queda dicho más arriba. El segundo es el Espíritu Santo, que es el Corazón del Padre y del Hijo. El tercero, es el Amor divino, uno de los atributos de la esencia divina, que constituye el Corazón del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; tres Corazones que vienen a constituir tan sólo un único y mismo Corazón, con el que las Tres divinas Personas se aman entre sí con amor tan grande como se merecen, amándonos igualmente a nosotros con una caridad incomparable.
 
El primer Corazón del Hombre-Dios es un Corazón corporal, deificado, al igual que las demás partes de su sagrado cuerpo, por la unión hipostática que mantiene con la divina persona del Verbo eterno. El segundo, es su Corazón espiritual, la parte superior de su santa alma, que comprende su memoria, entendimiento y voluntad, y que se halla especialmente deificado por la misma unión hipostática. El tercero, es su corazón divino, que es el Espíritu Santo, que ha animado eternamente su adorable humanidad en forma más vívida que su misma alma y su propio Corazón; tres Corazones en este admirable Hombre-Dios que no son más que un solo Corazón, pues por ser su Corazón divino, alma, corazón y vida de su Corazón espiritual y corporal, los instala en una unidad tan perfecta con Él, que los tres Corazones no forman sino un único corazón, desbordante de amor infinito hacia la Santísima Trinidad, y de una incomprensible caridad hacia los hombres.
  
Se piden las gracias que se desean alcanzar durante este mes.
  
DEPRECACIONES (Para todos los días)
  1. Oh Corazón de María, compadeceos de los incrédulos; despertad a los indiferentes; dad la mano a los desesperados; convertid a los blasfemos y profanadores de los días del Señor. Ave María.
  2. Oh Corazón de María, aumentad la fe de los pueblos; fomentad la piedad; sostened las familias verdaderamente católicas; apagad los odios y venganzas en que se abrasa el mundo. Ave María.
  3. Oh Corazón de María, convertid a los mundanos, purificad a los deshonestos, volved al buen camino a tantas víctimas del vicio y del error. Ave María.
  4. Oh Corazón de María, convertid a todos los pecadores de la Iglesia; dirigid a patronos y obreros; iluminad con luz celestial a los malos escritores y gobernantes para que vengan a la luz de Cristo; convertid y santificad a los malos católicos. Ave María.
  5. Oh Corazón de María, suscitad muchos y santos Sacerdotes y Misioneros que trabajen en la conversión de los pecadores y en la salvación de las almas de todo el mundo, y dadnos a todos la perseverancia final en el santo amor y temor de Dios. Así sea. Ave María.
  
ORACIÓN FINAL
Oh Inmaculado Corazón de María, en Vos confiamos; no nos dejéis en este valle de lágrimas hasta vernos seguros junto a Vos en el Cielo. Así sea.

sábado, 11 de agosto de 2018

LETANÍA DE SANTA FILOMENA

  
Señor, ten misericordia de nosotros.
Cristo, ten misericordia de nosotros.
Señor, ten misericordia de nosotros.
  
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
  
Dios Padre celestial, ten misericordia de nosotros.
Dios Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.
Dios Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.
Trinidad santa, que eres un solo Dios, ten misericordia de nosotros.
  
Santa María, Reina de las Vírgenes, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, llena de abundantes gracias desde tu nacimiento, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, fiel imitadora de María, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, modelo de Vírgenes, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, templo de la más perfecta humildad, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, inflamada con el celo por la gloria de Dios, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, víctima de amor por Jesús, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, ejemplo de fortaleza y perseverancia, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, invencible campeona de la castidad,Ruega por nosotros.
Santa Filomena, espejo de las más heroicas virtudes, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, firme e intrépida frente a los tormentos, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, azotada como tu Divino Esposo, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, traspasada por una lluvia de flechas, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, consolada por la madre de Dios, cuando estabas encadenada, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, milagrosamente curada en la prisión, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, confortada por ángeles en tus tormentos, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que preferiste los tormentos y la muerte a los esplendores de un trono, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que convertiste a los testigos de tu martirio, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que terminaste con la furia de tus ejecutores, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, protectora de los inocentes, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, patrona de la juventud, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, refugio de los infortunados, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, salud delos débiles y enfermos, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, nueva luz de la Iglesia militante, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que confundes la impiedad del mundo, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que estimulas la fe y el coraje de los fieles, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, cuyo nombre es glorificado en el Cielo y temido en el Infierno, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, famosa por los más extraordinarios milagros, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, todopoderosa con Dios, Ruega por nosotros.
Santa Filomena, que reinas en la Gloria. Ruega por nosotros.
 
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, Ten misericordia de nosotros.
  
℣. Ruega por nosotros, Santa Filomena.
℟. Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
 
ORACIÓN
Te imploramos, ¡oh Señor!, que por intercesión de Santa Filomena, Virgen y Mártir, a quien siempre miraste con complacencia  por su gran pureza y práctica de todas las virtudes, perdones nuestro peados y concédenos todas las gracias que necesitamos especialmente (aquí se pide la gracia especial que deseamos recibir). Amén.
 
Letanía compuesta por San Juan María Vianney, gran propagador de la devoción a Santa Filomena.