lunes, 25 de marzo de 2024

ÚLTIMA ENTREVISTA DE MONS. LEFEBVRE

Traducción del artículo publicado en LA PORTE LATINE (Fraternidad San Pío X - Distrito de Francia).
 
En ocasión del vigésimo aniversario de la fundación de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, Monseñor Lefebvre quiso responder a las preguntas que nosotros le habíamos presentado. «No es solamente una cuestión de liturgia, aunque sea importante, que nos separa de Roma, sino una cuestión de Fe». Se resalta también cómo el prelado destruye las calumnias que fueron formuladas contra él a propósito de los documentos conciliares sobre la libertad religiosa y «la Iglesia en el mundo de hoy».
  
FIDELITER - Luego de las consagraciones no hubo más contactos con Roma; luego como usted había contado, el cardenal Silvio Oddi le llamó por teléfono diciendo: «Es necesario arreglar las cosas. Pida un pequeño perdón al Papa, y él está dispuesto a acogerlos». Entonces, ¿por qué no probar este último enfoqe y por qué le parece imposible?
Monseñor Lefebvre – Es absolutamente imposible en el clima actual de Roma, que se vuelve cada vez peor. No podemos hacernos ilusiones. Los principios que dirigen actualmente a la Iglesia conciliar son más y más abiertamente contrarios a la doctrina católica.
 
Ante la Comisión de los derechos humanos de las Naciones Unidas, el cardenal Casaroli declaró recientemente (20 de febrero de 1989): «quiero también detenerme un poco en un aspecto específico de la libertad fundamental de pensar y obrar según la propia conciencia: la libertad religiosa… La Iglesia católica y su Pastor Supremo, que ha hecho de los derechos del hombre uno de los grandes temas de su predicación, nunca ha dejado de recordar que, en un mundo hecho por el hombre y para el hombre, toda la organización de la sociedad no tiene sentido sino en la medida que ella hace de la dimensión humana una preocupación central». ¡Oír esto en la boca de un cardenal! ¡Él no habló de Dios!

Por su parte el cardenal Ratzinger, presentando un documento interminable sobre las relaciones entre el Magisterio y los teólogos (Instrucción Donum veritátis), afirma él «por primera vez con esta claridad» que «hay decisiones del Magisterio que no pueden ser una última palabra sobre la materia en cuanto tal» sino «una especie de disposición provisional… Su núcleo sigue siendo válido, pero los detalles particulares sobre los cuales han influido las circunstancias de los tiempos pueden necesitar rectificaciones ulteriores. A este respecto uno puede señalar las declaraciones de los papas del siglo pasado. Las decisiones antimodernistas han prestado un gran servicio, pero ahora están superadas» (Declaración del 27 de junio de 1990. En L’Osservatore Romano –edición semanal francesa–, 9 de julio de 1990, pág. 9). Et voila!, la página del modernismo fue pasada! Estas reflexiones son insensatas.
  
Finalmente, el Papa es más ecumenista que nunca. Todas las ideas falsas del Concilio continúan desenvolviéndose, se reafirman cada vez con más claridad. Se ocultan cada vez menos. Es por tanto absolutamente inconcebiblie que uno pueda aceptar colaborar con semejante jerarquía.
  
FIDELITER – ¿Piensa que la situación se deterioró más después de las conversaciones que usted –antes de las consagraciones– había tenido y terminaron con la redacción del protocolo del 5 de mayo de 1988?
Monseñor Lefebvre – ¡Ciertamente! Por ejemplo, el hecho de la Profesión de Fe, que ahora es exigida por el Cardenal Ratzinger desde comienzos del año 1989. Es un hecho muy grave. Pues pide, a todos los que se unieran o que podrían hacerlo, que hagan una Profesión de Fe en los documentos del Concilio y en las reformas postconciliares. Para nosotros es imposible.
   
Será necesario continuar esperando antes de prever una perspectiva de acuerdo. Por mi parte, creo que sólo el Buen Dios puede intervenir, visto que humanamente no se ve posibilidad de que Roma modifique el rumbo.

Durante quince años dialogamos para intentar devolver la Tradición a su lugar de honra, en el lugar que le corresponde en la Iglesia. Nos chocamos con la continua negación. Lo que ahora Roma concede a favor de la Tradición es sólo un gesto puramente político, diplomático, para forzar las adhesiones. Pero no es una convicción en beneficio de la Tradición.
  
FIDELITER - Cuando uno ve que Dom Gérard Calvet OSB y la Fraternidad San Pedro han obtenido el conservar la liturgia y el catecismo, sin –dicen ellos– haber concedido nada, algunos que están en problemas de hallarse en una situación difícil con Roma, pueden ser tentados a la larga de alinearse a ellos por agotamiento. «Ellos llegaron bien, dicen, a entenderse con Roma sin haber dejado nada».
Monseñor Lefebvre – Cuando ellos dicen que no han dejado nada, es falso. Ellos dejaron la posibilidad de contrarrestar a Roma. Ellos no pueden decir nada. Ellos deberían callarse estando regalados los favores que les han sido concedidos. Ellos están imposibilitados ahora de denunciar los errores de la Iglesia conciliar. Todos adhirieron dulcemente, será por la profesión de fe que es demandada por el cardenal Ratzinger. Yo creo que Dom Gérard está para hacer publicar un pequeño libro redactado por uno de sus monjes sobre la libertad religiosa, y que va a intentar justificarla.
    
Desde el punto de vista de las ideas, ellos viraron tan dulcemente y acabaron admitiendo las ideas falsas del Concilio, porque Roma les concedió algunos favores para la Tradición. Es una situación muy peligrosa.
     
En el curso de la audiencia que le fue concedida a Dom Gérard y a una delegación de los monjes de Barroux, el Papa les expresó el deseo de verlos evolucionar siempre hacia adelante. Nada está oculto. El hecho de que se sometan aún más al arzobispo y que tomen posición de no hacer que las reformas conciliares sean subestimadas porque les ha concedido las excepciones a la regla litúrgica del Concilio. Deberían también hacer un esfuerzo por atraer a los que no están todavía en la obediencia al Santo Padre.
  
Estas son las invitaciones pressantes que les son hechas, y este es precisamente el fin de los privilegios que les han sido acordados.
    
Por esto es que Dom Gérard le escribió a la Madre Anne-Marie Simoulin [Priora de las Dominicas del Santo Nombre de Jesús], al Padre Innocent-Marie [en el siglo François Chassagne, de los Dominicos de Avrillé], a los Capuchinos de Morgon y a otras personas para intentar tocarme. A su regreso de Roma, él lanzó esta ofensiva para intentar convencer a todos ellos que no prestaran sus huellas y se alinearan con Roma.
      
Todo lo que se concedió a los que se adhirieron, sólo fue hecho con el objetivo de procurar que todos los que adhieren o están vinculados a la Fraternidad cambien y se sometan a Roma.
  
FIDELITER – Dom Gérard retomó también así el papel que le fue devuelto a Mons. Camille Perl.
Monseñor Lefebvre – Tuve la ocasión de ver al menos tres cartas que Mons. Perl envió en respuesta a las personas que le habían escrito. Son siempre la misma cosa. Él hizo absolutamente hacer un esfuerzo por aquellos que no han comprendido la necesidad de alinearse al Papa y al Concilio. Es una pena, escribió, constatar que no hayan más alineaciones.

FIDELITER - Usted dijo cuando señaló a Dom Gérard y a los demás: «Nos traicionáis. Ahora estáis dando la mano a los que están demoliendo la Iglesia, a los liberales, a los modernistas». ¿Eso no es un poco duro?
Monseñor Lefebvre – No. Ellos me llamaron hace quince años. No fui yo quien los buscó. Fueron ellos mismos los que vinieron a mí para pedirme apoyo, de hacer las ordenaciones, la amistad de nuestros sacerdotes en aquellos tiempos de la apertura de todos nuestros prioratos, para ayudarlos financieramente. Ellos todos se han servido de nosotros tanto como pudieron. Todo se hizo de buen corazón y generosamente. Estaba feliz de hacer esas ordenaciones, de abrir nuestras casas para que ellos pudieran beneficiarse de la generosidad de nuestros benefactores… Y después, de golpe, me telefonean que no necesitan más de nosotros, que todo se acabó. «Nosotros iremos al arzobispo de Aviñón. Ahora estamos de acuerdo con Roma. Hemos firmado un protocolo».
    
No fue con un corazón alegre que tuvimos dificultades con Roma, no fue por placer que tuvimos que luchar. Lo hicimos por principios, para mantener la fe católica. Y estuvieron de acuerdo con nosotros. Ellos colaboraron con nosotros. Y luego, de repente, abandonan la verdadera lucha para aliarse con los demoledores con el pretexto de que les conceden algunos privilegios. Esto es inaceptable.
     
Prácticamente han abandonado la lucha de la fe. Ya no pueden atacar Roma.
   
Esto también es lo que hizo el Padre Louis Marie de Blignières. Él cambió completamente. Él que había escrito un libro para condenar la libertad religiosa, escribe ahora en favor de la libertad religiosa. Esto no es serio. No se puede decir más sobre hombres como estos, que no han comprometido la cuestión doctrinal.
  
Pienso en todo caso que ellos cometen un grave error. Pecaron gravemente al actuar como han hecho, conscientemente con una desenvoltura inverosímil.
      
Había oído decir que los monjes tenían la intención de abandonar Le Barroux diciendo que no podían vivir más en una atmósfera de mentira. Me pregunto cómo pueden quedarse hasta el presente en esta atmósfera.
     
Lo mismo aquellos que están con Dom Augustin-Marie Joly [en el siglo Maurice Camille Francois Joly, fundador del monasterio benedictino de San José de Claraval en Martigny (Suiza) en 1972, trasladado en 1976 a Flavigny del Ozerain en la Costa de Oro francesa. Su monasterio, que combinaba la Regla de San Benito con la espiritualidad ignaciana, fue reconocido por el obispo de Dijón el 2 de Febrero de 1988, cuatro años después de abandonar a Mons. Lefebvre (a quien recurrió en 1982 para las ordenaciones sacerdotales). El 21 de Marzo de 1992, el monasterio fue elevado a abadía y Joly recibió la bendición abacial, renunciando en Diciembre del año siguiente. Murió en 2006. N. del T.]. Ellos eran incluso más tradicionalistas que nosotros, y al presente están vueltos al otro lado. Para todos los jóvenes que están allá, es espantoso pensar en tal reversa. Ellos entraron al monasterio para estar verdaderamente en la Tradición. Era la Tradición más segura, la más firme, inclusive más que la Fraternidad. Ellos pensaban estar protegidos para siempre. Y después retornaron completamente su vestido… y se quedaron. Esto es inexplicable.
  
FIDELITER - Prácticamente el Padre de Blignières, el Abbé de Nantes y Dom Gérard le han acusado de mentir cuando había asegurado que no había firmado dos documentos del Concilio: Dignitátis humánæ sobre la libertad religiosa, y Gáudium et Spes. La revista Sedes sapiéntiæ ha reproducido un documento sacado de los archivos del Vaticano donde figura su nombre escrito por su mano. ¿Qué pasó exactamente y qué es este documento?
Monseñor Lefebvre – Esta idea de interpretar las firmas significando una aprobación de los documentos conciliares ha nacido en el cerebro malintencionado del Padre de Blignières.
     
Las aprobaciones o rechazos de los documentos eran evidentemente realizados para cada documento en particular. El voto era secreto, realizado sobre fichas individuales, y había un lápiz especial que permitía el cálculo electrónico de los votos. Las fichas eran recogidas por los secretarios, de la mano de cada votante.
     
Las grandes hojas que circulaban de mano en mano entre los Padres del Concilio y donde cada uno ponía su firma no tenían ningún sentido de voto a favor o en contra, sino que significaban nuestra presencia en cada sesión de votos para los cuatro documentos.
  
Debería realmente tomar como veletas a los Padres que votaron contra los textos, haciendo creer que habrían aprobado lo que habían rechazado una media hora antes.
   
Vemos que hay poner atención a la imaginación de aquellos que son veletas y que adoran lo que habían quemado previamente, como el Padre de Blignières, Dom Gérard y la veleta por excelencia que es el Abbé de Nantes.
  
FIDELITER - Algunos fieles se sienten tentados a mantener buenas relaciones con los que se han unido, o incluso a asistir a la misa o a las ceremonias que celebran, ¿cree que hay algún peligro en ello?
Monseñor Lefebvre – Siempre he advertido a los fieles, por ejemplo, contra los sedevacantistas. También dicen: la misa está bien, nosotros vamos.
   
Sí, hay misa. Está bien, pero también está el sermón; está el ambiente, las conversaciones, los contactos antes y después, que nos permiten cambiar poco a poco nuestras ideas. Es, por tanto, un peligro y por eso, en términos generales, creo que es un todo. No sólo vamos a misa, frecuentamos un ambiente.
   
Evidentemente hay gente atraída por las hermosas ceremonias que también acude a Fontgombault, donde se ha reanudado la antigua misa. Se encuentran en un clima de ambigüedad que, en mi opinión, es peligroso. Una vez que nos encontramos en esta atmósfera, sujetos al Vaticano, sujetos en última instancia al Concilio, terminamos ecumenistas.
    
FIDELITER - El Papa es muy popular. Moviliza a las multitudes, quiere reunir a todos los cristianos en el ecumenismo, que según él es la piedra angular de su pontificado. A primera vista, puede parecer una idea noble querer reunir a todos los cristianos.
Monseñor Lefebvre – El Papa quiere crear unidad fuera de la fe. Es una comunión. ¿Una comunión para quién? ¿A que? ¿En que? Ya no es una unidad. Esto sólo puede hacerse en la unidad de la fe. Esto es lo que la Iglesia siempre ha enseñado. Por eso hubo misioneros, para convertir a la fe católica. Ahora ya no necesitas convertir. La Iglesia ya no es una sociedad jerárquica, es una comunión. Todo esta mal. Es la destrucción de la noción de Iglesia, del catolicismo. Esto es muy grave y explica por qué muchos católicos abandonan la fe.
     
Cuando sumamos a esto todas las declaraciones escandalosas que se hicieron con ocasión del sínodo sobre el sacerdocio, declaraciones como las de los cardenales [Albert] Decourtray y [Godfried] Danneels, nos preguntamos cómo puede haber todavía católicos.
     
Después de Asís y después de declaraciones similares, entendemos que hay mucha gente que acude a los mormones, a los testigos de Jehová o a otros lugares. Pierden la fe, eso es normal.
    
FIDELITER - A propósito del sínodo, el cardenal [Aloísio] Lorscheider, al anunciar que dos brasileños casados habían sido ordenados sacerdotes, pidió que se estudie la posibilidad de ordenar a hombres casados “de vida probada”.
Monseñor Lefebvre – Todo esto va dirigido contra el celibato de los sacerdotes. El Sínodo que se celebrará en África será probablemente un paso hacia la abolición del celibato sacerdotal, si el Buen Dios no interviene primero.
    
FIDELITER - Citamos como ejemplo el desarrollo del catolicismo y el aumento considerable del número de vocaciones en los países africanos, particularmente en Zaire, donde hay varios centenares de seminaristas.
Monseñor Lefebvre – Pero hay que ver cómo se les forma. En estos países del Tercer Mundo hay muchos niños y ser sacerdote es un avance social. Lamentablemente, esto no es un verdadero progreso para el catolicismo.
     
No digo que todo sea negativo. Pero todos son seminaristas conciliares, con la nueva misa, la introducción del tam-tam, la inculturación en la liturgia. ¿Qué religión tendrán? Ya no será la religión católica, sino una especie de sincretismo religioso con manifestaciones puramente externas. Es grave, porque es la demolición de todo el trabajo realizado por los misioneros.
     
FIDELITER - Más que una cuestión de liturgia, dice usted a menudo, es ahora una cuestión de fe la que nos opone a la Roma actual.
Monseñor Lefebvre – Ciertamente la cuestión de la liturgia y de los sacramentos es muy importante, pero no es la más importante. La cuestión más importante es la de la fe. Para nosotros está resuelta. Tenemos la fe de todos los tiempos, la del Concilio de Trento, del catecismo de San Pío X, de todos los concilios y de todos los papas anteriores al Vaticano II.
    
Durante años se intentó en Roma demostrar que todo en el Concilio estaba perfectamente conforme a la Tradición. Ahora se descubren. El cardenal Ratzinger nunca había hablado con tanta claridad. No hay Tradición. No hay más depósito para transmitir. La tradición en la Iglesia es lo que dice hoy el Papa. Deben someterse a lo que dicen hoy el Papa y los obispos. Para ellos ésta es la tradición, la famosa tradición viva, el único motivo de nuestra condena.
    
Ya no buscan demostrar que lo que dicen es coherente con lo que escribió Pío IX, con lo que promulgó el Concilio de Trento. No, todo eso ya pasó, está obsoleto, como dice el cardenal Ratzinger. Está claro y podrían haberlo dicho antes. No tenía sentido hacernos hablar o discutir. Ahora es la tiranía de la autoridad, porque ya no hay reglas. Ya no podemos referirnos al pasado.
   
En cierto sentido, las cosas se están volviendo más claras hoy. Siempre nos dan la razón. Estamos ante personas que tienen una filosofía distinta a la nuestra, otra manera de ver, que están influenciados por todos los filósofos modernos y subjetivistas. Para ellos no existe una verdad fija, no existe un dogma. Todo está evolucionando. Este es un concepto completamente masónico. Esta es verdaderamente la destrucción de la fe. ¡Afortunadamente seguimos confiando en la Tradición!
    
FIDELITER – Sí, pero está solo contra todos.
Monseñor Lefebvre – Sí, hay un gran misterio.

FIDELITER - En el último boletín “INTROIBO”, el padre André señala que aunque dicen la nueva misa, una decena de obispos dan esperanza. Son calificados de “obispos tradicionales” por el “directorio episcopal”.
Monseñor Lefebvre – Sí, pero todos son conciliares. Sólo Mons. de Castro Mayer y yo nos resistimos al Concilio y a sus solicitudes, mientras que durante el Concilio éramos 250 los que nos oponíamos a sus errores.
     
Me hice releer nuevamente la profecía de Nuestra Señora de Quito(1), donde a comienzo del siglo XVII, la Santísima Virgen María ha revelado a una santa religiosa la disolución de las costumbres y la crisis horrorosa que afecta actualmente a la Iglesia y su clero (2), anunciando también que un prelado se consagraría a la restauración del sacerdocio.
      
La Santísima Virgen ha anunciado esto para el siglo XX. Es un hecho. El Buen Dios ha previsto este momento en la Iglesia.
       
FIDELITER – Ha destacado que ha adquirido la convicción de que la obra que usted ha realizado es bendecida por el Buen Dios, porque en muchas ocasiones, ella habría podido desaparecer.
Monseñor Lefebvre – Sí, es cierto. Siempre hemos afrontado ataques, muy duros, muy dolorosos. Sé de personas que habían trabajado con nosotros, que fueron nuestros amigos y se han vuelto contra nosotros y verdaderamente se han convertido en enemigos. Esto es muy doloroso, pero no hay nada que hacer. Después de un tiempo nos damos cuenta de que aquellos que están enojados con nosotros y que intentan destruirnos, se están hundiendo y que continuamos, todavía debemos creer que la línea de fe y la Tradición tal como la hemos adoptado, tal como la seguimos, es imperecedera, porque esta es la Iglesia, y que Dios no puede dejar perecer a su Iglesia.
    
FIDELITER – ¿Qué puede decir a los fieles que esperan siempre en la posibilidad de un acuerdo con Roma?
Monseñor Lefebvre – Nuestros verdaderos fieles, los que comprendieron el problema y que justamente nos han ayudado a seguir la línea recta y firme de la Tradición y de la fe, temían las negociaciones que yo hice en Roma. Me decían que era peligroso y que perdía el tiempo. Sí, claro, yo esperé hasta el último minuto que en Roma me testimoniasen un poco de lealtad. No me pueden reclamar por no haber hecho lo máximo que podía. Por eso, ahora, a los que vienen a decirme: «Es necesario que usted se entienda con Roma», creo que puedo decirles que fui lo más lejos que podría haber ido.

FIDELITER – Usted responde: no tenéis que temer, porque nosotros estamos con la Tradición, con los concilios anteriores al Vaticano II, con todo lo que los papas anteriores a este han declarado…
Monseñor Lefebvre – Sí, es evidente, si inventáramos algo podríamos temer que nuestro invento no sobreviviera. Pero no estamos haciendo nada nuevo.
No hace mucho vi a un obispo, un amigo mío con quien trabajamos durante el Concilio y que en ese momento estuvo completamente de acuerdo conmigo. Y me dijo: «Es una lástima que esté en dificultades con Roma».

Respondí, «¿Cómo, usted, que luchó en el Concilio por las mismas razones que yo, puede sorprenderse ahora? Hemos tenido reuniones continuas juntos y con otros para tratar de mantener la línea de la Tradición en el Concilio. Y ahora ha abandonado todo eso. ¿Estaba mal lo que estábamos haciendo?

Vea los resultados del Concilio. ¿Puede darme algunos que sean buenos, que sean positivos? ¿Dónde y en qué área el Concilio y las reformas que trajo trajeron una renovación extraordinaria a la Iglesia?».

No pudo responder. No hay nada. Todo es negativo.

FIDELITER – ¿Y el carismatismo?
Monseñor Lefebvre – Es todavía negativo. Es el diablo, pues los carismáticos vienen a nosotros pidiendo exorcizarlos. Les hace creer que están poseídos por el diablo.
 
Ellos llaman al Espíritu. ¿Cuál espíritu? Hay algunos entre ellos que están de buena fe, sin duda, que se esfuerzan por orar, por hacer la adoración, sin duda, pero el demonio es maligno. Él suelta de un lado, del otro lo recupera.
  
No hemos terminado de luchar. Desapareceré, pero mis sucesores aún tendrán que combatir.
  
Pero el Buen Dios puede todo. En el plano político, era difícil de prever en uno o dos años lo que pasa actualmente. Uno no imaginaba que el telón de hierro caería, que la Alemania se reunificaría. Ahora se dice que la caída del imperio soviético está cerca.
    
Recibí una carta de un obispo ucraniano que quería tener contacto con nosotros, para que le ayude a editar un catecismo, porque ellos no tienen nada. Junto a otros pasó más de quince años en la cárcel soviética. Algunos de ellos están ahora libres.
     
Él encontró su diócesis en un estado espantoso, porque todo pertenece hoy en día a la Iglesia ortodoxa. Ellos lo han tomado todo. Luego, intentó recuperar lo que pudo, pero contra él está el Vaticano que está envenenado para este asunto. El regreso de estos obispos y de estos sacerdotes que quieren hacer revivir la Iglesia Católica en Ucrania molesta al Vaticano, que no quiere tener problemas con el Kremlin y con los ortodoxos. Esta renovación católica en Ucrania les molesta. Esto es lo que me escribió este obispo: «Hay verdaderamente un misterio que se cierne sobre nosotros respecto de la actitud de Roma».

¡Para nosotros no hay misterio!
  
FIDELITER – ¿Qué balance podemos hacer de la Fraternidad después de veinte años de existencia?
Monseñor Lefebvre – El Buen Dios quiso la Tradición. Estoy profundamente convencido de que la Fraternidad representa el medio que el Buen Dios quiso para conservar y mantener la fe, la verdad de la Iglesia y lo que aún se puede salvar en la Iglesia. Gracias también a los obispos que rodean al Superior general de la Fraternidad, que cumplen su papel indispensable de mantenedores de la fe, de predicadores de la fe y que comunican las gracias del sacerdocio y de la confirmación, la Tradición permanece inalterada y siempre es fuente fecunda. de la vida divina.
Todo esto es realmente muy consolador y creo que debemos dar gracias al Buen Dios y seguir custodiando fielmente los tesoros de la Iglesia, esperando que un día estos tesoros ocupen el lugar que les corresponde en Roma y que nunca debieron perderse.

Comentarios recogidos por André CAGNON

Fuente: Fideliter n.º 79 (Enero-Febrero de 1991).

NOTAS
«Finalmente, nuestro sacerdote encargado del priorato de Bogotá, en Colombia, me ha enviado un libro hecho sobre las apariciones de Bon Successo —del Buen Suceso— en una iglesia, una gran iglesia en Ecuador, en Quito, capital del Ecuador y de las apariciones que tuvieron lugar a una religiosa de un convento de Quito poco tiempo después del Concilio de Trento. Hace muchos siglos, como veis. Pues bien, la Santísima Virgen le dijo a esta religiosa —esto fue consignado, esta aparición ha sido reconocida por Roma, por las autoridades eclesiásticas puesto que han construido una magnífica iglesia para la Virgen donde, además, dicen los historiadores, el rostro de la Virgen habría sido terminado, el escultor estaba en plan de terminar el rostro de la Virgen cuando encontró que el rostro de la Virgen fue hecho milagrosamente, esta Virgen milagrosa desde entonces ha sido honrada con  mucha devoción por los fieles del Ecuador— y esta Virgen ha profetizado para el siglo XX, y ella dijo explícitamente: “A finales del siglo XIX y la mayor parte del siglo XX, los errores se propagarán más y más fuertemente en la Santa Iglesia, poniendo a la Iglesia en una situación de catástrofe absoluta, de catástrofe, y las costumbres se corromperán, y la Fe desaparecerá”. Parece que no podemos constatarlo y, me excuso de continuar hablando de esta aparición, pero ella habla de un prelado que se opondrá absolutamente a esta vague de impiedad preservando el sacerdocio, y haciendo buenos sacerdotes. Vosotros haréis la aplicación si quereis; yo no lo veré hacer, no puedo. Había estado estupefacto al leer estas líneas, no puedo negarlo, así como está, fue escrito, impreso, consignado en los archivos de esta aparición».
(2) Cf. FIDELITER n.º 66 (Noviembre-Diciembre de 1988).

1 comentario:

  1. Estos videos son de la época en la que El Blasfemo José Arturo Tejada Guzmán estaba se peleó con El Inválido Narcisista Gary Alarcón

    https://youtu.be/2DhpDVCjRBo?si=4VnO4b4wLrzxzgBQ

    https://youtu.be/yKcd2zutBP0?si=GBYbnhXeGpSg0jS0

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