viernes, 21 de enero de 2022

MES DE ENERO DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS (DÍA VIGÉSIMOPRIMERO)

Ejercicio dispuesto a partir de los Pensamientos o Reflexiones Cristianas para todos los días del año, por el Padre Francisco Nepveu SJ, tomo I, Barcelona, imprenta de doña Teresa Pou vda. de Piferrer, año 1755. Las oraciones provienen del Manual Dominico publicado en Dublín por Browne & Nolan Publishers en 1913.
   
MES DEDICADO AL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS
    
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
   
«Dios le ensalzó sobre todas las cosas, y le dio nombre superior a todo nombre, a fin de que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno». (Filipenses II, 10-11).
   
¡Oh Dulce Jesús!, concededme una viva devoción a vuestro Sagrado Nombre; enseñadme Vos a entender su significado y a realizar su eficacia; a gustar de su dulzura y a confiar en su poder; enseñadme a invocarlo dignamente en todas mis dificultades y aflicciones. Que este sea el último sonido de mis labios moribundos mientras voy a encontrarme con Vos en el Juicio. ¡Oh amadísimo Señor, sed para mí entonces un misericordioso Salvador y no un Juez furioso!
   
DÍA VIGÉSIMOPRIMERO
MEDITACIÓN: DE LOS RESPETOS HUMANOS.
PRIMER PUNTO.
¡Cómo se vanaglorian los hombres del favor de los Reyes o de los parentescos de los Grandes, y qué pocos hay que hagan vanidad y estimación de la amistad de Jesucristo! El que quiere obedecer su Ley se esconde de vergüenza. Yo quisiera saber ¿si en la persona o ley de un Hombre-Dios puede haber alguna cosa que nos deba causar vergüenza? Los Cortesanos no la tienen de declararse por el mundo, reprobado de Dios, ¿y los Cristianos tienen empacho de declararse por Jesucristo? El deshonesto, el vengativo y el impío no se esconden, pero el devoto y el hombre de bien tiene vergüenza de que se lo conozcan. Los libertinos y los desreglados se glorían en sus vicios y maldades; y los Cristianos se avergüenzan de algunas acciones buenas y santas. ¿Cuántas veces en medio del día ibas a la calle o parte donde tenías tu pecado, y ahora te avergüenzas de que te vean en parte retirada para hacer los ejercicios a los pies del Altar o en el Tribunal de la Penitencia? No juzgues que encubrir las virtudes siempre es humildad, algunas veces es respeto humano y cobardía.
      
SEGUNDO PUNTO. El qué dirán de los hombres te ha detenido muy poco cuando se atravesaba tu gusto, ¿pues de donde viene el que por ese respeto dejes de cumplir con lo que es de tu obligación? Sabías despreciar el respeto humano o el qué dirán en ciertas ocasiones que exponías tu salud y reputación, ¿y no sabrás hacer lo mismo para salvar tu alma y merecer una gloria eterna? Si haces esta acción buena, si reformas tus costumbres, si te declaras públicamente por el partido de la virtud, todo el mundo hablará. Haz todo eso y deja hablar al mundo, porque al fin, ¿qué cosa es el mundo? ¿Es más que un ciego, un insensato, un enemigo declarado de Jesucristo? Y tú, discípulo que debes ser suyo, ¿has de tomar la ley de su enemigo declarado? ¿Quieres dejarte guiar de un ciego, tú que te tienes por tan prudente? Si un ciego (dice el Salvador) guía a otro ciego, ¿a dónde irán los pasos de ambos, sino al precipicio? ¿Cuántas veces te has gobernado por respeto del mundo?
   
TERCER PUNTO. Si yo hago esta buena acción, si tomo un aire más modesto y más reformado, se reirán de mí y me tendrán por ridículo: pero si no lo hago, Dios me desaprobará y puede ser me reprobará. ¿Qué se debe elegir primero: la aprobación de Dios o la de los hombres? ¿Qué se debe temer más: la reprobación de Dios o la del mundo? Si no soy del gusto del mundo, menosprecio el serlo y el mundo no me puede hacer mal; pero si Dios no me aprueba y me condena, desde entonces soy un réprobo. ¿Y cuál es el término de esta reprobación sino una infelicidad eterna? Y no obstante estas consideraciones, temo el qué dirán de los hombres y no la reprobación de Dios: ceguedad y locura tan grande, como si por apartarme de una gota de agua me arrojase a un horno de fuego ardiendo.
  
FRUTO. Toma la resolución de despreciar el juicio de los hombres, que no te puede hacer bien ni mal, pero teme el juicio de Dios, que ha de decidir de tu gloria o tu condenación para una eternidad.
  
«Qui me erubúerit, et sermónes meos: hunc Fílius hóminis erubéscet, cum venérit in majestáte sua» [Si alguno tuviere vergüenza de y de mis máximas, el hijo del Hombre tendrá vergüenza de él cuando venga con su gloria] (San Lucas IX, 26).
  
«Times prorsus, ne oféndas majórem; et non times ne oféndas Deum» [Temes enfadar a un señor, a un ministro, al valido, que este te desapruebe; y no temes disgustar a Dios y que te repruebe eternamente] (San Agustín).
  
ORACIÓN A JESÚS PARA TODOS LOS DÍAS
Oh compasivísimo Jesús, lleno de piedad y misericordia, que no despreciáis los suspiros del malvado; ¡ay!, toda mi vida ha perecido y pasado sin fruto, ni he hecho nada bueno ante vuestra presencia. A Vos, pues, me dirijo, implorando vuestra clemencia. Hablad por mí, satifaced por mí. Lavad toda la inmundicia de mis pecaminosos ojos con las puras lágrimas de vuestros gloriosísimos ojos. Por la dulce compasión de vuestros benditos ojos, removed la iniquidad de mis pecaminosos oídos. Por la pura intención de vuestros santísimos pensamientos, y por el ferviente amor de vuestro traspasado Corazón, lavad toda la culpa de mis malos pensamientos y de mi malvado corazón. Por el conmovedor poder de las palabras de vuestra benditísima boca, borrad todas las ofensas de mi boca corrompida. Por la perfección de vuestras acciones y la crucifixión de vuestras manos, lavad todas las ofensas de mis manos impías. Por el doloroso cansancio de vuestros benditos pies, y por la cruel perforación con los clavos, lavad todas las inmundicias de mis pies pecaminosos. Por la majestuosa inocencia de vuestra vida, y por vuestra incontaminada santidad, lavad todas la asquerosidad de mi vida corrupta. Finalmente, lavad, borrad y extinguid todos los pecados de mi corazón y de mi alma en las abundantes corrientes de vuestra preciosísima Sangre, para que así, por vuestros santísimos méritos, pueda ser debidamente limpio, y en adelante guarde sin mancha todos vuestros mandamientos. Amén.
  
Di en reparación por las blasfemias proferidas contra los Santos Nombres de JESÚS y MARÍA:
¡Bendito sea Dios!
¡Bendito sea su Santísimo Nombre!
¡Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre!
¡Bendito sea el Nombre de Jesús!
¡Bendito sea su sacratísimo Corazón!
¡Bendita sea su preciosísima Sangre!
¡Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar!
¡Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito!
¡Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima!
¡Bendita sea su santa e inmaculada Concepción!
¡Bendita sea su gloriosa Asunción!
¡Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre!
¡Bendito sea su Inmaculado Corazón!
¡Bendito sea San José, su castísimo Esposo!
¡Bendito sea Dios en sus Ángeles y Santos! Amén.
   
JACULATORIAS:
  • ¡JESÚS mío, misericordia! (100 días de Indulgencia cada vez).
  • JESÚS, DIOS mío, Te amo sobre todas las cosas (50 días de Indulgencia).
  • JESÚS, Hijo de David, ten misericordia de mí (100 días de Indulgencia, una vez al día).
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

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