miércoles, 5 de febrero de 2025

NOVENA EN HONOR AL SANTO CRISTO DE SAN AGUSTÍN DE GRANADA

Novena dispuesta por la Hermandad del Santo Cristo de San Agustín en la ciudad de Granada, y reimpresa en Granada por la Imprenta de los Herederos de Manuel Gómez Moreno en 1834.
  
INDULGENCIAS
El Illmo. y Rmo. Sr. D. Felipe de los Tueros y Huerta, Arzobispo de Granada, del Consejo de S. M., concedió ochenta días de indulgencia a.todas las personas que hicieren esta Novena.
   
El Excmo. e Ilmo. Sr. D. Blas Joaquín Álvarez de Palma, Gran Cruz de la distinguida Orden española de Carlos III y Arzobispo de Granada, concede ochenta días de indulgencia a todos los fieles que hicieren esta Novena, otros ochenta a los que rezaren la Oracion Christus vincit que está al fin de ella, y otros ochenta por cada acto religioso que se haga delante de la Santa Imagen. 

INTRODUCCIÓN
«Petíte, et dábitur vobis, omnis enim qui petit áccipit» (S. Matth. VII,. 7-8).
  
El piadoso uso de las Novenas que la devoción ha introducido, es para alcanzar de Dios, por la intercesión de los Santos a quienes se dedican, aquellas gracias espirituales y corporales que para el bien de sus almas y cuerpos necesitan los fieles.
  
Si es una verdad que los Santos como amigos de Dios son para con nosotros poderosísimos intercesores, también lo es que entre todos los intercesores, el más poderoso a la presencia del Eterno Padre es su amado Hijo Jesucristo nuestro Redentor, como nos lo enseñan los Suntos Apóstoles San Juan y San Pablo que nos dicen: que si pide es por su propio respeto y que es oído por su propia excelencia; y como en el Árbol de la Cruz dando su vida por los hombres, manifestó la grandeza de su amor, obedeciendo hasta morir a su Eterno Padre, sus ruegos por nosotros desde el madero Santo de la Cruz son tan agradables. A la vista de su Padre que nos hacen fundar las más sólidas esperanzas de conseguir todo cuanto pidamos en esta Santa Novena si nuestras súplicas son dirigidas por un corazón contrito y humillado.
   
El Santisimo Cristo de San Agustín protector decidido de esta ciudad de Granada ha manifestado en todos tiempos el amor que profesa a los hijos de este su querido pueblo. En sus mayores tribulaciones, siempre que la Ciudad le ha buscado, ha enjugado sus lágrimas, levantado el azote de su justicia y la ha llenado de consuelo. Desde los tiempos más remotos lo ha manifestado así. En el Siglo XVI, por los años de 1587, cuando las fuentes se secan y no corren los ríos Dauro y Genil, que son los que forman la amenidad del terreno y la fertilidad de su hermosa Vega, en esta grande tribulación ocurren a su protector el Santísimo Cristo de San Agustín y fueron consolados. Lo mismo acontece en la Peste desoladora de los años de 1679, en el que apenas lo sacaron en procesión de rogativa, los enfermos sanan y la peste se concluye.
  
Estos prodigios motivaron a formar esta novena tomada literalmente de los tiernos afectos que a Jesucristo Crucificado manifiesta en sus obras el Gran Doctor de la Iglesia el Sr. San Agustín, y el que motiva hoy día su segunda reimpresión.
  
MODO DE HACER LA NOVENA
Cualquier persona que hubiere de hacer esta Novena, para que sea con fruto, ha de limpiar su conciencia confesando y comulgando a lo menos una vez, dentro de los nueve días, y en cada uno de ellos puesto de rodillas delante del Santísimo Cristo de San Agustín, o de un Retrato o Estampa suya (y quien no la tuviere, ni pudiere ir donde esta dicha Sagrada Imagen, delante de cualquier Crucifijo o Cruz) se persignara diciendo: Por la señal &c., y hará el Acto de Contrición, que hay para empezar todos los días: Señor mío Jesucristo &c. y dirá las oraciones que hay para cada día, una al Eterno Padre y otra a Cristo Crucificado: después dirá todos los días las cinco Jaculatorias, que hay para acabar, y al fin de cada una un Pater noster y un Ave María con un Gloria Patri en honra de las cinco Llagas del Señor, y concluirá cada día con la Antífona y Oración que se les sigue.
  
En cualquier tiempo del año se puede hacer esta Novena, especialmente en la Cuaresma, y con más especialidad en el mes de Agosto, empezando el día cinco, y acabando el día trece, tiempo en que se celebran los milagrosos favores de dicha Santa Imagen hechos a esta Ciudad. Tambien se puede hacer en nueve viernes, y en este caso se ha de confesar y comulgar en todos ellos.
  
NOVENA A JESUCRISTO CRUCIFICADO, MEDIANERO ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES, REPRESENTADO EN LA MILAGROSA IMAGEN DEL SANTÍSIMO CRISTO DE SAN AGUSTÍN, SAGRADO PROTECTOR DE LA CIUDAD DE GRANADA

  
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo Dios y Hombre verdadero, Criador y Redentor mio, por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa, Señor, de todo corazón de haberos ofendido: propongo firmisimamente la enmienda con vuestra Divina gracia: y espero en vuestra infinita misericordia, me habéis de perdonar y salvar, por los méritos de vuestra Santísima Vida, de vuestra preciosísima Sangre, de vuestra dolorosísima Pasión, y afrentosísima Muerte. Pequé, Señor, habed misericordia de mí.
  
DÍA PRIMERO
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 1 y cap. 5).
Señor Dios mío, Eterno y amoroso Padre de mi Señor Jesucristo, dadme gracia, para que en esta Novena, y en todos los días de mi vida, Os desee mi corazón, deseándoos Os busque,buscándoos, Os halle, hallándoos Os ame y amándoos logre el perdón de mis pecados, y que nunca más vuelva a ofenderos. Dios mío y misericordia mía, desatad las prisiones de mis yerros, y borrar la sentencia de muerte que por mis culpas merezco, por la caridad y amor de vuestro Hijo querido. Yo no hallo, Señor, otro Intercesor más poderoso para con vuestra Majestad sino al que es propiciación y rescate de todos nuestros pecados, y continuamente intercede por nosotros, Este es, ¡oh Eterno Padre!, Nuestro Abogado delante de vuestra Majestad: este es el Sumo Pontifice que no tiene necesidad de ser purificado con ajena sangre, porque en la Cruz resplandece bañado con la suya propia: este es, Señor, la Hostia santa y perfecta a vuestra Majestad agradable: este es el Cordero sin mancha, que en poder de sus enemigos enmudeció, y siendo abofeteado, escupido y afrentado, no abrió su boca; y no habiendo cometido pecado alguno, llevó sobre Sí nuestros pecados, y con sus Dolores sanó nuestras dolencias, Por su medio os pido, Señor, me concedáis lo que en esta Novena pretendo, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 49 y cap. 35).
Señor mío Jesucristo, Hijo de Dios vivo, Soberano Protector mío, que extendidas y clavadas las manos en la Cruz, bebiste el amargo Cáliz de tu Pasión por mi redención y la de todos los pecadores, yo Te suplico, que me des la mano, y me socorras hoy y en estos días, concediéndome lo que en esta Novena, siendo de Tu agrado, pretendo. Aquí me tienes, Señor, que como pobre vengo a Ti, que eres rico, y como miserable me valgo de Ti, que eres Misericordioso: no me aparte de aquí vacío y despreciado de Ti. Yo confieso, Dulcísimo Jesús mío, yo confieso contra mi mi maldad delante de tu magoificencia y bondad: ten misericordia de mí, pues tantos dolores Te costé. Y óyeme, Dios mío, óyeme, Lumbre de mis ojos, oye lo que Te pido, y para que me oigas dame la petición, y el modo de pedirte. Piadosísimo y Misericordiosísimo Señor, no Te hagas inexorable para mí mirando mis pecados, sino atendiendo a tu bondad recibe benigno los ruegos de este siervo tuyo, y concédeme el efecto de mi petición y deseo, por la intercesión y ruegos de la Gloriosa Virgen María tu dulcísima Madre, y de tu amado Doctor San Agustín mi Padre. Amén.
  
JACULATORIAS Y ORACIONES EN HONRA DE LAS CINCO LLAGAS DEL SEÑOR
  • JACULATORIA 1.ª (N. P. San Agustín, Soliloquios, cap. 74. y cap. 18): ¡Oh amabilísimo Jesús Crucificado, digno de ser servido siempre y amado! Tarde Te amé, hermosura antigua y nueva, tarde Te amé. ¿Quieres, Señor que te quiera? ¿Me mandas que yo Te ame? Dame lo que me mandas y mándame lo que quieres. Pater noster, Ave María y Gloria Pátri.
  • JACULATORIA 2.ª (N. P. San Agustín, Manual. cap. 10): ¡Oh dulcísimo Jesús Crucificado, amor grande, que siempre ardes y nunca te apagas, Dios mío y Caridad mía! Enciéndeme y abrássme todo con tu Divino fuego, con tu caridad y dulzura, para que con todo mi corazon Te ame. Pater noster, Ave María y Gloria Pátri.
  • JACULATORIA 3.ª (N. P. San Agustín, Soliloquos, cap. 7): ¡Oh suavísimo Jesús Crucificado, Luz de mis ojos, por la cual veo, y sin la cual estoy ciego, gozo de mi corazón, y alegría de mi espíritu! Ámete yo, Señor, con todo mi corazón, con toda mi alma y con todis mis entrañas, porque me amaste primero. Pater noster, Ave María y Gloria Pátri.
  • JACULATORIA 4.ª (N. P. San Agustín, Soliloquios, cap. 1): ¡Oh Clementísimo Jesús Crucificado, Hijo de Dios vivo, vida que me das vida y que eres toda mi vida: vida por la cual vivo, y vida sin la cual muero: vida con la cual resucito, y sin la cual perezco: vida vivificante, dulce y amable! Vivifícame con tu gracia, para que Te ame. Pater noster, Ave María y Gloria Pátri.
  • JACULATORIA 5.ª (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 57): ¡Oh amantísimo Jesús Cracificado, Saeta escogida y aguda Espada, que puedes con tu Divina potencia penetrar el duro estado del corazón humano! Traspasa mi corazón con la saeta de tu dulce amor, para que pueda decirte mi alma que está herida con tu caridad. Pater noster, Ave María y Gloria Pátri.
   
Pues yo soy quien te ofendí,
Mi dulcísimo Jesús,
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
  
Tu Prisión
La causó mi libertad,
Pues con pasión
Me arrojé tras la maldad,
Y tu bondad
Se ofreció al Padre por mí.
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
    
Las espinas
Traspasaron tu Cabeza,
Y en esas minas
Hallo mi mayor riqueza,
Pues con largueza
Diste la vida por mí.
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
     
Los azotes,
Heridas y bofetadas
Fueron dadas
Por mis manos atrevidas,
Y sufridas,
Manso Cordero, por mí.
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
     
Los baldones,
Las heridas sin cuento,
Son blasones
De mi alma y mi contento,
Solo siento
Que yo Te las merecí.
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
     
Esa Cruz
Donde estás, mi Bien, clavado,
Es mi luz,
Aunque el sol esté eclipsado,
¡Ay, dulce Amado,
Si yo muriera por Ti!
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
    
La amargura
De tu boca aheleada
Es dulzura
De mi alma regalada,
Y pagada
La fruta que yo comí.
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
     
Son tus manos,
Tus pies y costado abierto
Dulce puerto,
Donde nuestro bien hallamos,
E inhumanos,
No nos mueve verte asi.
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
    
Con tu Muerte,
Quedó todo consumado,
De esta suerte
A tu Padre le has pagado
Lo que el pecado
Me dejó de deuda a mí.
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
     
Los Dolores
De vuestra Madre afligida
Son amores
Ofrecidos por mi vida,
Madre la más dolorida,
¡Oh!, ¿quién muriera por Ti?
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
    
Pues yo soy quien te ofendí,
Mi dulcísimo Jesús,
Por tu Pasión y tu Cruz,
Rogad al Padre por mí.
  
En lugar de la Antifona se dice:
Blnnco y rubio eres, amado Jesús Crucificado, y por todos modos digno de ser amado y querido; porque toda tu figura amor respira, y tu cabeza iuclinada, tus extendidos manos y tupecho abierto, provocan a ser con amor correspondido.
   
℣. A Ti, Cristo Jesús, te adoramos y a Ti te bendecimos. 
℟. Porque por medio de tu Cruz redimiste al mundo.
   
ORACIÓN
Señor mío Jesucristo, que estando en el seno de tu Eterno Padre, bajaste de los Cielos a la Tierra, y derramaste tu preciosa Sangre en remisión de nuestros pecados: humildemente Te rogamos, que en el día del Juicio, a tu mano diestra colocados, merezcamos oír: «Benditos de mi Padre, venid». Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
  
Oración que se dirá todos los días al acabar la novena en tiempo de peste u otra cualquier necesidad.
   
LATÍN
Christus vincit, Christus regnat, Christus ímperat, Christus ab omni malo nos deféndat.
Christus Rex venit in pace.
Et Verbum caro factum est.
Deus homo factum est.
    
Per signum sanctæ Crucis líbera nos, Dómine Deus noster.
De inimícis nostris líbera nos, Deus noster.
Christus nobíscum stat.
  
Sanctus Deus, Sanctus Fortis.
Sanctus Immortális, miserére nobis.
  
Orémus:

ORATIO
Deus misericórdiæ, Deus pietátis et caritátis, Deus indulgéntiæ ac véniam, qui misértus es super afflictiónem pópuli tui, et dixísti Ángelo percuténti pópulum tuum: «Contíne manum tuam», ob amórem illíus Stellæ gloriósæ, cujus úbera pretiósa contra venénum nostrórum delictórum quam dulcit suxísti; præsta auxílium grátiæ tuæ, ut ab omni peste, fame, bellum, terræmótus, fúlgure, tempestáte, et improvísa morte secúre liberémur, et a tótius perditiónis incúrsu misericórditer salvémur. Per te, Jesu Christe Rex glóriæ, Salvátor mundi, qui cum Patre et Spíritu Sancto vivis et regnas, Deus, in sǽcula sæculorum. Amen.
  
TRADUCCIÓN
Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera, Cristo nos defienda de todo mal.
 
Cristo Rey vino en paz,
Y el Verbo se hizo carne,
Dios se hizo hombre.
   
Por la señal de la Santa Cruz líbranos, Señor Dios nuestro.
De nuestros enemigos líbranos, Señor.
Cristo está con nosotros.
Santo es Dios, Santo fuerte.
Santo Inmortal, ten piedad de nosotros.
  
Oremos:
  
ORACIÓN
Dios de misericordia, Dios de piedad y amor, Dios de indulgencia y perdón, que compadeciéndoos de la aflicción de vuestro pueblo, dijisteis al Ángel castigador que lo hería: «suspende tu mano». Por amor de aquella Estrella Gloriosa, vuestra Madre purísima, de cuyos pechos os alimentasteis tan dulcemente del licor milagroso contra el veneno de nuestros delitos, concedednos el auxilio de vuestra gracia para que seguramente seamos libres y misericordiosamente salvos de toda peste, hambre, guerra, terremoto, rayo, tempestad, muerte repentina y de todo peligro de condenación eterna. Por Vos, Jesucristo, Rey de la Gloria, y Salvador del mundo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
  
DÍA SEGUNDO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 6).
Piadoso, Eterno y Amoroso Padre y Señor mío, aquí tiene vuestra Majestad presente a mi Sagrado Protector: mirad, Dios mío, a vuestro piadosísimo Hijo con tanta impiedad atormentado y muerto en la Cruz por mí: mirad, Rey Clementísimo, al que padece, y benigno acordaos de mí, por quien padece. Este es, Señor, aquel inocentísimo Hijo, que vuestra Majestad entregó a la muerte para rescatar al desagradecido esclavo: este es aquel Autor de la vida, que como manso Cordero fue llevado al sacrificio, y siéndoos obediente hasta la Cruz, no rehusó padecer la más cruel y afrentosa muerte, por dar vida al hombre muerto en la culpa y preso en la carcel de la muerte. Acordaos, ¡oh Divino Dispensador de nuestra salvación y salud!, que con ser este mismo Señor el que engendrasteis de vuestra Divina y Eterna Substancia, quisisteis que se vistiese de la fliqueza de mi carne, para que en el Madero Santo pagase, mediante la carne que había tomado, el triste castigo que yo merecía. Poned, Señor, los ojos de vuestra misericordia sobre esta obra de inefable piedad; y por su medio concededme el perdón de  mis pecados, y la merced que en esta Novena solicito, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Soliloquios, cap. 13 y Manual, cap. 11).
Señor mío Jesucristo, Soberano Protector mío Crucificado por mí: yo Te pido, Señor, por quien eres, que no me desampares ni dejes: así lo espero, mi Dios, pues me criaste cuando yo era nada, y me redimiste cuando más perdido estaba. Muerto estaba yo, y siendo Tú inmortal, para venir a darme vida, tomaste carne mortal. Al esclavo, Soberano Rey, bajaste y para rescatarlo, a Ti mismo Te entregaste. Para que viviese yo, padeciste muerte, y con ella venciste a la misma muerte, Tanto me amaste, Señor, que dando tu preciosa Sargre en precio por mí, me da fundamento tu amor a que piense que más me amaste a mí que te amaste a Ti, porque quisiste morir en la Cruz por mí. ¡Ah, Señor!, que estas tan grandes finezas sean un memorial de tu excesivo amor, y que de mi corazón nunca yo Te aparte, pues por mí de esa Cruz no te apartaste. Hermosísimo Jesús, humildemente te ruego, por aquel sacratísimo derramamiento de tu preciosa Sangre, con que en la Cruz nos redimiste, que le des a mi corazón una verdadera contrición, y una fuente de lágrimas con que llore mis pecados, principalmente en esta  ocasiín en que Te ofrezco estas oraciones y ruegos; y concédeme, Señor, lo que en esta Novena te pido, por los méritos de tu Madre Santísima y de San Agustín tu amante Siervo. Amén.
   
Las Jaculatorias y demás oraciones se dirán todos los días.
   
DÍA TERCERO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 6).
Soberano Señor, Eterno Padre y Dios mío, aquí pongo delante de vuestra Divina presencia a vuestro dulcísimo Hijo extendido y descoyuntado por mí en el madero sagrado de la Cruz. Mirad, Señor, aquellas inocentes manos destilando preciosa Sangre, y por ellas perdonando las maldades que con atrevida osadía han cometido las mías. Reparad, Dios mío, en aquel amoroso pecho con la lanza cruel atravesado, y renovarme a mí con la sagrada fuente que creo haber salido de su piadoso Costado. Por aquellos sacratísimos pies que anduvieron por los caminos de vuestra santa Ley, que veis allí con duros clavos traspasados, pido a vuestra Majestad, piadoso Padre, que gobernéis los míos, para que ande siempre por las sendas de la verdad, aborreciendo yo los caminls torcidos y errados. Rey de los Santos, yo os suplico por este Santo de los Santos, mi Redentor Crucificado, que me hagáis correr por el camino de vuestros Mandamientos, para que logre unirme en el Espíritu con vuestro Hijo Santisimo, pues Él no tuvo horror ni asco de vestirse de mi carne. Concededme, Señor, por Su preciosa Sangre la gracia que en esta Novena pretendo, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 7).
Señor mío Jesucristo, Sagrado protector y Redentor mío: ¿qué culpa fue la mía, amantísimo Mancebo, para ser tan mal tratado, y condenado a muerte de Cruz? ¿Cuál fue el pecado que cometiste para morir afrentado y ser con desprecio sentenciado? Bien veo, Señor, que no hubo culpa de tu parte, porque eres por naturaleza Santo e impecable. Yo, Crucificado Bien mío, yo soy la llaga de tu dolor: yo tengo la culpa de tu muerte: yo soy el que solo merece los tormentos, porque, yo soy la única causa de tus cardenales y llagas. ¡Oh disposición admirable de tan inefable misterio! Peca el injusto, y es castigado el justo: obra mal el delincuente, y es azotado el inocente: ofende a Dios el malvado, y el piadoso es condenado: el bueno padece lo que el malo merece: la deuda del esclavo la paga el Señor, y por la culpa del hombre puro muere un Hombre Dios. ¡Oh Hijo de Dios vivo! ¡Hasta dónde llegó tu humildad, tu amor, tu caridad,  tu compasión y piedad! Usa, Señor, conmigo, de todos estos atributos soberanos, y preséntalos a tu Eterno Padre, para que me perdone mis pecados, y concédeme piadoso lo que en esta Novena solicito, por los méritos de tu dulcísima Madre, e intercesión del Glorioso San Agustín. Amén.
   
Las Jaculatorias y demás oraciones se dirán todos los días.
      
DÍA CUARTO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 6).
¡Oh Padre Piadosísimo y Dios Eterno! Mirad, Señor, a vuestro Dulcúsimo Hijo por mí Crucificado: mirad su Sacrosanta Cabeza herida, inclinada y descaecida: su cerviz más blanca que la nieve, ensangrentada toda, y con la muerte doblada y caída: Mirad, Benignísimo Criador mío, la sagrada Humanidad de vuestro amado Hijo, y tened misericordia de mi flaqueza, que soy pobre y debil criatura vuestra. Reparad, Dios mío, cómo resplandece en la Cruz su desnudo Pecho y su Costado manando Sangre bermeja: cómo está eclipsada la hermosura de sus ojos, y pálido el color de su Divino Rostro: cómo están sus Brazos yertos, extendidos y descoyuntados, y los arroyos de su Sangre riegan sus Pies traspasados con duros y crueles clavos. Contemplad, ¡oh Glorioso Padre!, los miembros quebrantados y descuadernados de vuestro amado Hijo, y acordaos misericordioso que soy de barro quebradizo. Considerad, mi Dios, las penas de este Dios Hombre, y tened piedad de la miseria del hombre que criasteis: mirad la Pasión del Redentor, y perdonad, Señor, el pecado del redimido, y por su medio concededme la merced que Os pido, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 7).
Señor mío Jesucristo, Soberano Protector mío, por mi amor Crucificado, gracias te doy por el beneficio grande de haberte puesto en esa Cruz para mi libertad y salud; pues siendo yo el malo, Tú eres el castigado: la culpa yo la cometi y Tú, Dios mío, pagas la pena por mí: yo soy el delincuente y Tú padeces el tormento: yo soy el soberbio envanecido y Tú, Gran Señor, el humillado y abatido: yo soy el inobediente y Tú por obediencia pagas con la muerte la culpa de mi inobediencia. De la gula me dejo yo llevar, y Tú padeces hambre, sed y necesidad: Al ilícito deleite me arrastró el árbol vedado, y la caridad perfecta te puso a Ti Crucificado: yo me deleito comiendo, y Tú te angustias padeciendo: yo gozo de los regalos, y a Ti te despedazan y atormentan duros clavos: yo gusto de la manzana la dulzura, y Tú gustas de la hiel y del vinagre la amagura: a mí Eva con risa me acaricia, y de Ti llorando se compadece María. Suplícote, Dulce Jesús mío, que compadecido de mi miseria y movido de tu misericordia seas mi Medianero con tu Eterno Padre, para que logre lo que pretendo en esta Novena, por la intercesión de tu dolorosa Madre, y del Glorioso Doctor San Agustín. Amén.
   
Las Jaculatorias y demás oraciones se dirán todos los días.
      
DÍA QUINTO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 8).
Dios todopoderoso, Eterno y amoroso Padre de mi señor Jesucristo, miradme ya con ojos de misericordia, pues os ofrezco a vuestro amado Hijo por mí Crucificado: en Él presento a vuestra Majestad lo más precioso y estimable que he podido hallar: ninguna cosa para mí reservo, porque os ofrezco Señor, todo cuanto tengo: nada me queda que añadir a la dádiva, porque toda mi esperanza y todo mi caudal ofrezco en vuestro Hijo a vuestra Majestad, ahí tenéis, Dios mío, el medianero entre vuestra Majestad y los pecadores: ahí tenéis a mi intercesor y abogado, por cuyo medio espero conseguir el perdón de mis pecados. Yo creo, Eterno y piadoso Padre, que enviasteis al mundo a vuestro unigénito Hijo, para que vestido de mi humanidad se dignase padecer y sufrir prisiones, bofetadas, escarnios, salivas, Cruz, clavos y lanzas. Esta Humanidad, Señor, así herida, es la que amansa vuestra ira, y la que nos reparte vuestras misericordias. Por ella os pido que no apartéis de mí, indigno pecador, los ojos de vuestra Paternal misericordia y amor, y me concedáis por medio de tan grande intercesor lo que en esta Novena pretendo, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 7).
Señor mío Jesucristo, Rey de la Gloria, Dios mío Crucificado y sagrado Protector mío: ¿con qué podré yo pagarte los beneficios que he recibido de Ti puesto en esa Cruz? Bien veo, Señor, que en el corazón humano no hay cosa digna y correspondiente a tales mercedes, y que la criatura no puede elevarse tanto que llegue a recompensar lo que de su Criador recibe. Mas también considero, dulcísimo Jesús, mío, que atendiendo a tu admirable dispensación, puede mi flaqueza satisfacer en algo tanta dignación, si mi alma ilustrada con tu visitación y compungida con tu memoria, crucifica su carne con todos sus apetitos; porque cuanto recibe esta merced de Ti, empieza a compadecerse de Ti y a entender que por mis culpas quisiste morir. Concédeme, piadosísimo Señor, por tus antiguas misericordias, esta gracia, para que desechando yo el mortal veneno de la Serpiente infernal, me sea restituida aquella antigua salud que me ganaste con tu preciosa Sangre. Y hacer que sin Ti ninguna cosa sea dulce para mí, ninguna cosa me agrade, ni me sea hermosa o preciosa fuera de Ti: el gozo sea mi pena sin Ti, y la pena suma alegría por Ti: tu Nombre sea mi refrigerio y tu memoria consuelo. Yo te suplico, Esperanza mía, que por tu piedad infinita, perdones mis culpas y malas correspondencias, y me concedas lo que pido en esta Novena, por los méritos de tu Madre Santísima y del Glorioso Doctor San Agustín. Amén.
   
Las Jaculatorias y demás oraciones se dirán todos los días.
      
DÍA SEXTO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 1 y cap. 8).
¡Oh Dios inmenso, Eterno y Soberano Padre! Aquí nos tenéis en vuestra presencia, a vuestro Hijo mi Señor Crucificado, y a mí su rebelde esclavo: mirad, piadoso Padre, al Hijo que engendrasteis, y al esclavo que redimisteis: mirad al Hacedor, y no despreciéis la hechura; abrazad tierno y amoroso al Pastor, y mirad misericordioso la oveja que trajo sobre sus hombros. Aquí tenéis, Soberano Rey, Dios Omnipotente y Señor mío, al Buen Pastor que a costa de su Sangre, de su Muerte y su Pasión, os trae en mí lo que vuestra Majestad le encomendó: Él tomó por vuestra obediencia a su cargo salvar al hombre y os le ofrece en la Cruz, salvo y limpio de toda mancha con su preciosa Sangre. Bien puedo yo, Padre amoroso, por  mí mismo ofenderos, mas no puedo yo por mí mismo desenojaros; pero vuestro amado Hijo y mi Dios, ha querido ser mi fiador y vestirse de mi humanidad para curar mi enfermedad, y para que de donde había nacido la culpa allí se hallase el remedio. De es te Divino Protector me valgo para con vuestra Majestad si Vos mi Dios me despreciáis por mi maldad, miradme con misericordia y piedad por la caridad de vuestro amado Hijo  Crucificado, y con el perdón de mis pecados concededme lo que solicito en esta Novena, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 59).
Señor mío Jesucristo, Dulcísimo Dueño y Sagrado protector mío: ¿dónde están tus antiguas misericordias? ¿Ha de durar para siempre tu enojo? Apláquese ya tu ira, Dios mío, y ten misericordia de mí; no apartes de mí tu aprecisble Rostro, pues por redimirme a mí no lo desviaste de los que en la Cruz te escupieron, blafemaron y escarnecieron. Yo confieso, Señor, que he pecado y que merezco la eterna condenación: mi penitencia y dolor no basta para darte condigna satisfacción, pero es cierto, mi Dios, que tu misericordia sobrepuja todos mis pecadis y culpas, que son ofensas de tu grandeza: por tanto te suplico, piadosísimo Señor llagado, crucificado y muerto  por mi amor, que no quieras escribir contra mí las amarguras de mis maldades, ni entrar en juicio contra este tu siervo, sino que según la multitud de tus misericordias, borres mis culpas con tu purisima Sangre. Ten, Señor, misericordia de mí, para que no desespere y para que esperando respire: que si yo he cometido tantas maldades que por ellas me puedes condenar, Tú, mi Dios, no has perdido la bondad con que acostumbras salvar. Concédeme, Soberano Protector y Dueño mío, el perdón que aquí solicito, intercediendo con tu Eterno Padre tu sacratísima Pasión y lo que en esta Novena pretendo, por los méritos de tu santísima Madre y de San Agustín tu escogido Doctor y enamorado Siervo. Amén.
   
Las Jaculatorias y demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA SÉPTIMO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 8).
Eterno Padre y Soberano Dios, patente os hago la humanidad sagrada de vuestro querido Hijo Jesús, puesta en la Cruz y muerta por mi amor, derramando sangre y hecha una llaga; y os suplico, Señor, que mirando vuestra Majestad aquellas llagas abiertas en aquel Sagrado cadáver, cubráis con ellas mis culpas y maldades y con la Sangre que mana del Costado, borréis las fealdades de mi corrupción y lavéis las manchas de todos mis pecados. Y supuesto que en mí la carne a ira os provoca, muévaos aquella carne llagada a misericordia, para que así como la carae me enlazó en la culpa y me engañó, así aquella preciosa carne me libre del engaño y me alcance el perdón. Mucho es, Dios mío, lo que desmerezco como pecador: pero es mucho más lo que merece la misericordia de mi Redentor. ¿Qué culpas tan graves pudo jamás cometer el hombre, que no las sobrepuje la Redención de vuestro amado Hijo hecho hombre? ¿Qué imperio y señorío pudo tener la Muerte, que no sea destruido con el suplicio de su Cruz y de su Muerte? A esta Cruz, ¡oh Eterno Padre!, y a esta muerte, a esta humanidad, a estas llagas, y a esta Sangre apelo, para que admitiéndome benigno a vuestra gracia, me concedáis piadoso lo que en esta Novena os ruego, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 59).
Señor mío Jesucristo, Sagrado Protector mío, Crucificado Dios, que no quieres la muerte de los pecadores, ni te alegras de la perdición de los que mueren en la culpa, antes sí quisiste morir en esa Cruz, para que viviesen los muertos; pues tu muerte mató su muerte, y muriendo Tú, vivieron ellos: yo te pido, Señor, que viviendo Tú no muera yo. Dame, Dios mío, desde esa Cruz la mano, y líbrame de la de mis enemigos, para que no se gocen de mi mal y burlándose digan alegres: «ya nos lo hemos tragado». ¿Quién podrá, Jesús mío, desconfiar de tu misericordia y amor, viendo que aun siendo tus enemigos nosotros, nos redimiste con Tu preciosa Sangre, y con tu Muerte nos reconciliasre con tu Eterno Padre? Amparado, pues, debajo de la sombra de tu misericordia, recurro al Trono de tu Piedad y Gloria, pidiendo, clamando y llorando estoy hasta que alcance perdón, porque si para Él nos llamaste, cuando no lo buscamos, ahora que lo pedimos, ¿ya se ve que lo alcanzaremos? Agéncialo, Señor, con tu Eterno Padre, como Abogado nuestro, y concédeme piadoso lo que en esta Novena pretendo, por la intercesión de tu Gloriosísima Madre, y de San Agustín tu fidelísimo Doctor y Siervo. Amén.
   
Las Jaculatorias y demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA OCTAVO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 8).
Clementísimo Señor y Dios mío, Eterno y Soberano Padre, criador del Cielo y de la tierra: yo la más vil de las criaturas, postrado delante de vuestra Majestad y grandeza os suplico, que por los inmensos trabajos y los merecimientos grandes de este amantísimo Hijo vuestro, que Crucificado y muerto por mi amor os hago presente, me perdonéis mis culpas y pecados, por su piedad mi impiedad, por su inocencia mi malicia, y por su modestia mi pervesidad. La humildad de este Sagrado Cordero venza mi soberbia, su paciencia mi impaciencia, su benignidad mi dureza, su mansedumre mi ferocidad, su obediencia mi desobediencia, su suavidad mi aspereza, su quietud mi inquietud, su dulzura mi amargura y su caridad mi crueldad, para que libre de estos vicios cometidos por mi miseria y renovado con aquellas virtudes comunicadas por su misericordia, logre vivir en vuestra gracia y amistad, y lo que  por su medio pretendo en esta Novena, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 59).
Señor mío Jesucristo, Dulcísimo Protector mio Crucificado: no te acuerdes contra mí, pecador, de tu justicia, sino de tu benignidad para conmigo, que soy tu hechura: asi te lo pido por tu preciosa Sangre. No te acuerdes, Señor, de tu ira contra mí, reo desatento: sino de tu misericordia para con este miserable siervo: así te lo suplico por tus sacratísimas Llagas. Olvídate, Dios mío, de mí que como soberbio te provoco a enojo, y mírame con ojos apacibles, pues ya humillado y arrepentido tu piedad invoco: así te lo ruego por tu Cruz, Muerte y Pasión. ¿No es lo mismo, Dios de mi alma, ser Jesús, que Salvador? Pues, Jesús mío, por lo mismo que eres Tú, levántate en.mi ayuda, y dile a mi alma: «Yo soy tu salud y salvación». Mucho presumo, Señor, de tu bondad, porque Tú mismo me enseñas a pedir, buscar y llamar: y así animado con tu amonestación, pido, busco y llamo; y pues me enseñas a llamar, ábreme, Señor, las puertas de tu misericordia: pues me aconsejas que busque, concédeme que te halle; y supuesto que me mandas que pida, dame lo que te pido, y es que tu Eterno Padre, mediando tu protección, me dé gracia para vivir y morir en su amor, y lo que pretendo en esta Novena, por la intercesión de tu Santísima Madre y del Glorioso San Agustín tu esclarecido Doctor. Amén.
   
Las Jaculatorias y demás oraciones se dirán todos los días.
  
DÍA NOVENO
Por la señal…
Acto de contrición.
    
ORACIÓN AL ETERNO PADRE (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 11).
Eterno y piadoso Señor, Padre de las misericordias y Dios de toda consolación: bien pudiera yo desesperar al ver mis inumerables pecados y mis infinitas faltas, si vuestro Divino Verbo, vuestro Hijo querido y Dios Eterno no hubiera por mí encarnado y habitado con los hombres, mas no me atrevo ya, Señor, a desesperar en atención a que siendo yo y los demás hombres enemigos de vuestra Majestad, por la  muerte de vuestro amado Hijo nos reconciliasteis a todos, volviéndonos a vuestra gracia y  amistad, antes sí debo con más razón confiar que después de haberme perdonado, por el  mismo Hijo me habéis de salvar; porque toda mi esperanza y seguridad está fundada en aquella preciosa Sangre, que por mi salvación y remedio derramó en la Cruz. En este Señor Crucificado respiro, y confiado en Él deseo llegarme a vuestra Majestad, no, mi Dios, por la justicia que yo tengo, sino por la de vuestro bendito Hijo Jesucristo nuestro Señor: Y por tanto, Clementķsimo Padre y Benignisimo Amante de los hombres, yo os doy infinitas gracias por tanto amor como me habeis mostrado, por la Cruz, Muerte y Pasión de vuestro Hijo Sagrado, y por aquel sacratísimo derramamiento de su preciosa Sangre, con la cual fui redimido; y por ella os pido la salvación eterna y la especial gracia que en esta Novena solicito, siendo para honra y gloria de vuestra Majestad. Amén.
   
ORACIÓN A CRISTO CRUCIFICADO (N. P. San Agustín, Meditaciones, cap. 41).
Señor mío Jesucristo, Redención mía, Misericordia y Salud mía, Crucificado Dios, Soberano Protector y Criador mío, que me sufres y me mantienes: hambriento y sediento de Ti, Dulcísimo Jesús mío, deseándote y apeteciéndote, suspiro solamente por Ti: y así como un niño huerfano, que ha perdido al benignísimo Padre, llora por él, y sin cesar gime y solloza, y acordándose de él lo abraza allá dentro de su memoria con todo su corazón, de la misma forma deseo yo, Señor, no cuanto debo, sino cuanto puedo acordarme de tu sagrada Pasión, de aquellos crueles azotes y bofetadas, de aquellas heridas y llagas, y de aquella Caridad inmensa con que quisiste morir Crucificado por mí, para que abrazado contigo y con tu Cruz todo mi interior, quede mi alma traspasada con el cuchillo del más agudo dolor, y con la memoria de la Lanza que abrió tu amoroso Pecho, quede herido mi corazón; y con esos duros Clavos con que fuerón presos tus Pies y Manos, quede yo contigo crucificado. Lávame, Dulce Jesús, con tu preciosa Sangre, para que apareciendo limpio ante la Majestad de tu Eterno Padre, logre por tu medio la gracia de hijo suyo, y la merced que en esta Novena pido. Asi, Señor, lo espero conseguir de tu piedad, por los méritos de tu dichosa Madre e intercesión del Glorioso Doctor San Agustín. Amén.
   
Las Jaculatorias y demás oraciones se dirán todos los días.

martes, 4 de febrero de 2025

FRUTOS DE LA MIGRACIÓN ILEGAL: JESUITA ESTADOUNIDENSE ASESINADO POR MAGREBÍES EN MÁLAGA


La policía española busca a tres jóvenes magrebíes por su presunta implicación en el asesinato de un jesuita estadounidense en un apartamento de Málaga (España) el 20 de Enero.
   
Según informó OkDiario el 3 de Febrero, el presbítero Richard K. Gross SJ (foto), de 80 años, fue encontrado en un apartamento de vacaciones en el centro de la ciudad.

El clérigo, residente en Boston, se encontraba en Málaga para embarcarse en un crucero al día siguiente.

Los autores del crimen de Málaga golpearon al presbítero con violencia en la cara, lo arrojaron sobre una mesa de cristal del salón, que se rompió, y lo asfixiaron. Robaron su equipaje y todas sus pertenencias.

Las cámaras de seguridad captaron a uno de los asesinos. La policía cree que los tres se acercaron a su víctima cuando entraba en el piso.

Según los vecinos, el crimen tuvo lugar antes de las 21:00h de la noche del 20 de enero. Un vecino oyó a un hombre gritar en inglés durante varios minutos «como si le estuvieran ahogando».

Otros vecinos llamaron al 112, alarmados por los sonidos que oían. Una patrulla de policía acudió al lugar y registró la zona, pero no pudo encontrar el piso de donde procedían los gritos y finalmente se marchó.

Los limpiadores del apartamento encontraron el cadáver al día siguiente y llamaron a la policía estatal.

Hijo de los fallecidos Harry Michael Gross Mihlfriedel y Ethelreda Úrsula Swan Fuhrer, Richard K. Gross nació el 14 de Agosto de 1944 en Wrentham (Massachusetts), e ingresó a la Compañía de Jesús en 1966 después de su grado de bachillerato en Historia en el jesuita Colegio de Boston. “Instalado” presbítero en 1976 por el obispón auxiliar de Worcester Timothy Joseph Harrington Courtney († 1997; ordenado sacerdote el 19 de Enero de 1946, “instalado” obispón el 2 de Julio de 1968), Gross era profesor en su alma mater y ayudaba en la iglesia de Nuestra Señora del Buen Viaje del puerto de Boston.

MÁS CASOS DE LA “FÁBRICA DE SANTOS”

El pasado 27 de Enero, en audiencia con el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, Francisco Bergoglio autorizó la promulgación de los decretos de reconocimiento siguientes:
  • El carácter milagroso de una curación atribuida a la intercesión de la bienaventurada Vicenta María (en el siglo María Luisa Francisca) Poloni Biadego († 1855), cofundadora del Instituto de las Hermanas de la Misericordia.
  • El martirio de los frailes franciscanos Pedro de Corpa, Blas Rodríguez de Cuacos, Miguel de Añón, Antonio de Badajoz y Francisco de Veráscola, asesinados por los indios guales en Georgia (Estados Unidos) el 13 de Septiembre de 1579.
  • El martirio del hermano marista (de Champagnat) Licario (en el siglo Francisco Benjamín) May Vaudan, asesinado por los anarquistas en Pueblo Nuevo el 27 de Septiembre de 1909 durante la “Semana Trágica de Barcelona”.
  • Las virtudes heroicas de Sor María Ricarda de la Preciosísima Sangre (en el siglo Magdalena Catalina) Beauchamp Hambrough O.Ss.S. († 1966); el sacerdote y ermitaño Quintín Sicuro Potenza († 1968); y la laica Luisa Sinapi Catena († 1978).
  
Los frailes franciscanos de la misión Nuestra Señora de Guadalupe de Tolomato (arriba) y el hermano marista Licario fueron muertos en ocasión y consecuencia del odio a la Fe por sus verdugos (en los primeros, por indios que no aceptaban la unicidad e indisolubilidad del matrimonio; en este último, por anarquistas y republicanos que veían en la Iglesia un aliado del gobierno Maura que hacía la leva de reservistas para la Guerra de Melilla), sin que haga falta que Bergoglio (el cual ciertamente pisotearía la sangre de ellos) lo declare como tal. Sor María Vicenta Poloni murió muchísimo antes del Vaticano II, a diferencia de los tres a quienes les reconocieron “virtudes heroicas” (de los cuales el más preocupante es el de Luisa Sinapi, de la cual se afirma que tuvo presuntas experiencias místicas –se cuenta que ella le profetizó en 1937 a un cardenal llamado Eugenio Pacelli que sería Papa–).
  
***
   
Cinco días antes, Semeraro validó el proceso diocesano para la “beatificación” de Antonino “Nino” Baglieri Rivarolo, según comunicó el postulador general para las causas de los santos de la Familia Salesiana, el presbítero Pierluigi Cameroni.
  

“Nino”, hijo de Pedro Baglieri y Josefina Rivarolo, se cayó de un andamio de 17 metros de altura el 6 de Mayo de 1968 mientras era aprendiz de albañil, quedando tetrapléjico. Tenía 17 años de edad cuando ocurre el accidente. Durante casi 10 años pasó blasfemando de Dios hasta que, el 24 de Marzo de 1978, Viernes Santo, un grupo de la “Renovación Carismática” frecuentado por su madre ora por él y se “convierte” aceptando su condición. En 1982 se une a los Cooperadores de Don Bosco (Tercera Orden Salesiana), y en Marzo de 2004 profesa los votos perpetuos. Murió el 2 de Marzo de 2007 (Dato de color: para su funeral fue vestido con ropa deportiva y zapatillas, porque anhelaba «correr al encuentro de Dios en su último viaje»).

Aunque los “misericordiosos” tartufos modernistas se enfaden y quieran saltarnos hacia la yugular, cabe preguntarse: ¿no será que “Nino” Baglieri pasó la mayor parte de su vida en la Secta Deuterovaticana (harto diferente a la Iglesia Católica que él conoció en su infancia) en castigo por toda una década de blasfemias y de negación de la cruz? Y en eso de escribir mensajes y cartas y llamar por teléfono a otros enfermos y dar conferencias diciendo «tu enfermedad es para gloria de Dios» o cantando el coro «Yo soy testigo del poder de Dios», ¿qué de extraordinario tiene? ¿No hacen eso mismo los protestantes, o peor, los que ponen «Dios le da sus más duras batallas a sus meiores guerreros» en una foto o vídeo en sus redes sociales?
   
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De todos modos, las “beatificaciones” y “canonizaciones” modernistas no tienen valor alguno para los católicos, porque son realizadas por individuos que no tienen autoridad alguna sobre la Iglesia Católica ya que no son miembros de ella (no puede ser Cabeza quien por sus herejías, cisma o apostasía se ha escindido del Cuerpo místico de Cristo) a candidatos que en varios casos dejan mucho que desear en su vida, obras y enseñanzas, y se sigue un procedimiento defectuoso. Es importante, más todavía, CRUCIAL acudir, propagar y promover la devoción a los santos que han sido reconocidos por la Iglesia sin ningún tipo de duda, para evitar ser estragados con la devoción a santos que pueden ser falsos (cf. BEATA ANA MARÍA TAIGI, visión del 14 de abril de 1830).

SANTA JUANA DE VALOIS, REINA DE FRANCIA Y FUNDADORA

   
Santa Juana de Francia, más conocida en la antigüedad como Juana de Valois, fue hija del rey Luis XI y de Carlota de Saboya y nació el 23 de abril de 1464. Su pequeña estatura y cuerpo deforme la hicieron objeto de aversión para su padre, que la casó con su primo Luis, duque de Orléans, en 1476. Y Juana logró que su hermano Carlos VIII, quien había determinado condenar a muerte a su marido por rebelión, le perdonara la vida. Pero nada pudo vencer la antipatía que el duque le profesaba, aunque ella soportó todo con paciencia, siendo su ocupación y consuelo principal las prácticas religiosas. Cuando su marido subió al trono con el nombre de Luis XII, éste deseó casarse con Ana, la heredera de Bretaña y viuda del último rey. Para lograrlo, alegó la nulidad de su matrimonio con Juana, principalmente porque Luis XI lo había obligado a casarse con ella. Acudió al Papa Alejandro VI para que los comisarios examinaran el asunto. Después de considerarlo, declararon el matrimonio nulo, en 1498. La misma Juana no se opuso, sino que se regocijó de estar en libertad y en condiciones para poder servir mejor a Dios. Por lo tanto, humildemente dio su conformidad, y el rey, complacido con su sumisión, le dio el ducado de Berry, además de Pontoise y otros municipios. Vivía en Bourges, y se dedicó por completo a la oración y obras de caridad. 
     
En 1501, con ayuda de su confesor, el franciscano Beato Gabriel María Nicolás, Santa Juana fundó una orden de religiosas «de las diez virtudes de Nuestra Señora», en honor de la Anunciación. Las primeras postulantes fueron un grupo de once jóvenes de una escuela de Bourges, algunas de las cuales no habían cumplido aún diez años de edad. El P. Gabriel María formuló su regla, que  después de algunas dificultades fue aprobada en Roma. Más tarde se le dio permiso a Santa Juana para que profesara, sin hacer el noviciado. Esto lo hizo en Pentecostés en 1504. Murió unos meses después, el 4 de febrero de 1505. Fue beatificada en 1748 y canonizada en 1950. La orden está bajo la dirección de los frailes menores, quienes observan la fiesta de la santa el 14 de febrero.
  
ORACIÓN
Oh Dios, que has querido que fuera fundado por la bienaventurada Santa Juana un nuevo instituto de vírgenes para imitar las virtudes de la Bienaventurada Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos que por sus méritos y ruegos sigamos el ejemplo de estas mismas virtudes. Por J. C. N. S. Amén.

lunes, 3 de febrero de 2025

MEMORICIDIO EN MARCHA: AYUNTAMIENTO EN FRANCIA QUIERE LAVAR LA CARA DE LA REVOLUCIÓN


El ayuntamiento extremista de Bouvron (3.000 habitantes) en Bretaña quiere cambiar el nombre de la plaza Padre Nicolás Corbillé.
   
El padre Nicolás Corbillé Perio (1755-1794) fue asesinado en Bouvron por delincuentes vinculados a la Revolución Francesa.
   
Nicolás nació el 10 de Mayo de 1755 en La Capilla de las Marismas (Bretaña), sexto de los siete hijos de Pedro Corbillé y Catalina Perio. Fue bautizado ese mismo día por el padre Felipe Thobye, vicario parroquial. Ordenado sacerdote el 9 de Junio de 1781 por Mons. Juan Agustín Frétat de Sarra, fue nombrado vicario en Bouvron en 1785. Después de negarse a tomar el juramento de la “Constitución Civil del Clero”, llevó a cabo su ministerio en secreto arriesgando su vida, oficiando en las sombras para responder al fervor religioso de la población local (el párroco, Simeón Francisco Delamarre, será arrestado el 12 de Marzo de 1792 por negarse al juramento y ahogado en el Loira el 16 de Noviembre de 1793).
   
Los soplones lo denunciaron. Fue arrestado por la milicia revolucionaria y fusilado el 17 de Abril de 1794, jueves infraoctava de Pascua, en Bouvron, apoyado contra la pared de la iglesia. Su tortura ilustra la brutalidad del régimen revolucionario y la resistencia de los sacerdotes refractarios que se negaron a someterse a un poder hostil a su fe.

El padre Corbillé fue también el primer alcalde de Bouvron.

La señora Pedrina Couëron, viuda de Antonio Guitton, y su hija María Guitton, que lo habían escondido, fueron arrestadas y murieron poco después en prisión en Nantes. Para expresar su desprecio por la humanidad, los revolucionarios habían llamado a la prisión “Templo de la Humanidad”.

El padre Corbillé fue enterrado en el cementerio que rodeaba la iglesia. Más tarde el cementerio fue trasladado a su ubicación actual y transformado en una plaza. Como el sacerdote fue asesinado allí, la plaza fue nombrada en su honor.

Ahora, por odio a la Iglesia, el ayuntamiento de la ciudad extremista ha decidido eliminar este rastro de la historia, usando el pretexto de la “separación de la Iglesia y el Estado”, a pesar del hecho de que el sacerdote fue víctima de un Estado criminal.
  
La asociación Koun Breizh, que trabaja en defensa de la memoria bretona, protesta contra lo que considera un intento de borrado histórico. El argumento esgrimido por el ayuntamiento –el laicismo– plantea interrogantes. ¿Deberíamos eliminar ahora todas las referencias a la religión en los espacios públicos? (En Bretaña, muchos nombres de lugares hacen referencia a la religión).
   
Detrás de esta decisión algunos ven un deseo de minimizar las atrocidades de la Revolución Francesa. El padre Corbillé es una de esas víctimas del Terror cuyo recuerdo perturba una cierta visión ideológica de la historia.

LA HUMILDAD: GRADOS (Prédica 5)

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo Don Fernando Altamira, superior de la Sociedad de Santa María, durante la fiesta de la Purificación de Nuestra Señora (domingo 2 de Febreto de 2025, conmemoración del IV Domingo después de la Epifanía).
  
Para seguir el orden:
  1. LA HUMILDAD (Prédica 1): Domingo 27 de Diciembre de 2024, Domingo infraoctava de la Natividad.
  2. LA HUMILDAD: FUNDAMENTO Y EXCELENCIA (Prédica 2): Miércoles 1 de Enero de 2025, Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo y Octava de la Natividad.
  3. LA HUMILDAD: SU PRÁCTICA (Prédica 3): Domingo 5 de Enero de 2025, Fiesta del Santísimo Nombre de Jesús.
  4. LA HUMILDAD: CONSEJOS PRÁCTICOS (Prédica 4): Domingo 26 de Enero de 2025, III Domingo después de la Epifanía.

 
LA HUMILDAD (Prédica V)

TODO EN MARÍA y POR MARÍA. Y por las BENDITAS ALMAS del PURGATORIO

Queridos hijos:
 
Hoy es la Fiesta de la Candelaria, el último hito del Ciclo de Navidad, las fiestas por el nacimiento de Dios Nuestro Señor Jesucristo en esta tierra. 

El mismo día de la Navidad, sobre la Humildad, habíamos insistido en que nadie tan humilde como Dios Nuestro Señor, y por la importancia de dicha virtud para nuestra Salvación Eterna, habíamos querido dedicarle una serie de prédicas. En ésta, la número 5, queríamos seguir dando consejos prácticos para –valga la redundancia– practicar la Humildad, la cual nos gana el beneplácito de Dios (y así la Salvación), y ella hace que Él nos cobije. 
   
Nos basaremos principalmente en las enseñanzas de dos santos, San Benito y San Ignacio de Loyola; veamos entonces:
   
[1] En un primero punto, hemos tomado extractos de: “Los doce grados de Humildad de San Benito” († 547).
Ya el famoso Juan Cassiano († 435) había distinguido 10 grados de Humildad; San Benito agregó dos, quedando así 12 grados, 7 interiores y 5 exteriores. Escogeremos algunos.
   
Dentro de los 7 actos o grados interiores de Humildad, los cuatro primeros son alrededor de la OBEDIENCIA, pues el que es humilde obedece, obediencia a Dios, y obediencia a los superiores porque representan a Dios.
  • El 1er grado o acto interior de Humildad es: EL TEMOR DE DIOS. Para ser humildes, debemos comenzar por respetar a Dios, tener el máximo respeto hacia Él, y esto nos debe mover y mostrarse en el cumplimiento de los Mandamientos, “si yo respeto a Dios, si yo tengo el temor de Dios: cumplo los Mandamientos, sí, cumplo los Mandamientos, de lo contrario lo mío se convierte en una mentira”; el que es humilde: cumple la Ley de Dios, cumple los Mandamientos; y el que no los cumple es soberbio, “hace pecado”, el pecado es soberbia [1]. En la Sagrada Escritura hay expresiones y enseñanzas muy hermosas sobre el temor de Dios: “timor Dómini sanctus: el temor de Dios es santo” (Ps 18,10). “El temor del Señor es el principio de la sabiduría”, así en Proverbios 9:10: “Princípium sapiéntiæ timor Domini”, y en Provérbia 1:7: “Timor Dómini princípium sapiéntiæ: el temor del Señor es el principio de la sabiduría; sapiéntiam átque doctrínam stulti despíciunt: los estúpidos desprecian la sabiduría y la doctrina”; podemos agregar: los soberbios desprecian la sabiduría, y la única sabiduría verdadera es la de Dios y su Catolicismo.
  • El 2° grado o acto interior de Humildad es: LA OBEDIENCIA A DIOS. La obediencia a Dios es consecuencia y continuación de la anterior, pues si verdaderamente tuviésemos temor de Dios, haríamos en todo su voluntad, y: es Humildad manifestar obediencia, sumisión y dependencia de Dios.
  • El 3er grado o acto interior de Humildad es: LA OBEDIENCIA A LOS SUPERIORES POR MOTIVO DE DIOS. Obviamente que esto es clave, y nunca seremos humildes (y hasta tal vez nos condenaremos) si no obedecemos a nuestros Superiores (obedecer al papá y a la mamá en una familia; obedecer al Superior en una Comunidad Religiosa; al jefe en un trabajo, etc); todo lo que me mande un Superior, cualquier Superior, si no es algo malo, si no es un pecado, en realidad no es dicho del Superior, sino Dios usando dicho Superior, ¡hay que entender de una vez esto!; el límite es el pecado: si lo que me están mandando no tiene nada de malo, ¡hay que hacerlo, caramba!, porque no es el Superior sino Dios quien me lo ordena: “Monseñor, soy un orgulloso (u orgullosa) y no se me va la soberbia”, “por supuesto que no se le va, si usted es un (o una) desobediente”; el desobediente nunca será humilde y tiene riesgo de Condenación.
  • El 4° grado o acto de Humildad es otra vez la obediencia: LA OBEDIENCIA PACIENTE. La obediencia paciente es la que sufriendo injurias de parte del que manda, no se queja, y obedece la orden mandada, es la que acepta una humillación detrás de la obediencia, así la enseñanza de San Benito [2].
Los anteriores grados interiores se deben manifestar por actos o grados exteriores. Ya hemos enseñado que, aunque lo más importante es siempre lo interior, estos actos o grados exteriores, su ejercitación, ayudan sin duda para tener Humildad en lo interior, para influenciar lo interior, y de allí la importancia de tratar de realizar muchos de estos actos externos. San Benito, él enumera 5 grados o actos externos de Humildad; ellos son:
  • El 1er grado o acto exterior de Humildad es: EVITAR LA SINGULARIDAD, no querer singularizarse o llamar la atención, no querer hacer cosas extraordinarias, sino contentarse con lo que manda la Regla, cumplir la Regla o Reglamento con sencillez y ya. Lo anterior es para una Comunidad Religiosa, para las Hermanas o para los seminaristas, pero para un laico el equivalente sería cumplir sencillamente lo que me mandan mis padres, o en mi trabajo, o en mi institución, mis jefes o superiores al mando, y no querer llamar la atención.
       
    Atención: Lo anterior no significa que uno haga mal o en forma mediocre sus obligaciones; uno debe cumplir bien con su deber porque Dios exige eso, pero simplemente sin querer llamar la atención.
       
    [Contra el Naturalismo] Dicho sea de paso, en el cumplimiento del deber y en todas nuestras acciones, en cuanto al móvil de por qué hacerlas y hacerlas bien, dicho móvil no puede ser el Naturalismo (“el hombre”, el ser humano, la Humanidad, “la capacidad del ser humano”, la cabalidad y honestidad del ser humano). El móvil de toda acción humana, y de todo acto, el hacer bien y el ayudar al prójimo, etc, el hacerlo con virtud, en ello –decíamos– el móvil es y debe ser Dios Nuestro Señor Jesucristo, el fundamento de todas mis acciones deber ser Dios. Y si el fundamento de mis acciones no es Dios, sino el Humanismo o el Naturalismo, dichas acciones no sirven para la Salvación Eterna. Un masón, por Naturalismo y Humanismo, puede querer ser virtuoso, o querer dar ayuda a los pobres, pero eso será filantropía o altruismo, y no Caridad o acción basada en Dios, y el realizar por esos móviles nuestras acciones no sirve para la Vida Eterna.
  • El 2° grado o acto exterior de Humildad es: EL SILENCIO; sí, el silencio, así lo pone San Benito; pues en el silencio, en el ser silencioso o silenciosa hay humildad; y las personas ruidosas –peor si son almas consagradas– expresan lo contrario, expresan en algún grado soberbia y orgullo. Esto es importantísimo, más para el religioso o religiosa –como decíamos–:pero sirve en proporción para los laicos, no hay que ser un parlanchín, ni una persona que hace bullicio o ruido, ser ruidoso o ruidosa, sino personas “si-len-cio-sas”.
       
    Sobre el religioso, o la religiosa, la enseñanza de San Benito, para la Humildad, agrega que han de saber que tienen que ser personas silenciosas y no hablar (o no hablar mucho), han de saber callar cuando no fueran preguntados, o cuando no hay razón para hablar (pero sentido común: si el superior, o para un laico: el papá o la mamá en una familia, “deben” saber algo grave, yo debo hablar; puro sentido común).
      
    Otro consejo en esto del silencio: Dejar siempre que los demás hablen, no querer tomar la palabra (salvo necesidad o utilidad del prójimo).
  • El 3er grado o acto exterior de Humildad, enseña San Benito que es: EL RECATO EN EL REÍR. S. Benito no condena la risa en cuanto manifestación de gozo espiritual, pero sí la risa grosera, la risa burlona, el reír ruidosamente, lo cual implica poca presencia de Dios y por lo mismo poca Humildad.
  • El 4° grado o acto exterior de Humildad, en la enseñanza de San Benito, es: EL RECATO EN EL HABLAR. Cuando se ha de hablar, que ello sea poco, ser personas de pocas palabras, no ser –como decíamos recién– parlanchines (o “parlanchinas”), hablar mansa y humildemente, nunca a gritos, sino con la gravedad y sobriedad del sabio, sin grandes estridencias, sopesando las palabras.
  • El 5° grado o acto exterior de Humildad, dice San Benito que es: LA MODESTIA O RECATO EN EL PORTE EXTERIOR. Que nuestro porte exterior sea siempre humildes, al caminar, estar sentado, estar de pie, moverse, hacer todo eso siempre con modestia; los ojos, el mirar, hacerlo también con modestia, etc. Y al monje se le recomienda estar con la cabeza ligeramente baja.
  
[2] En un segundo punto, o ejemplos y prácticas de Humildad veamos: Los tres grados de Humildad de San Ignacio de Loyola († 1556).
   
San Ignacio los explica en sus “Ejercicios Espirituales”; y están hacia el fin de la Segunda Semana, antes de las reglas para la elección de estado.
  • Primer grado de Humildad abarca el cumplimiento de la Ley de Dios y MORIR ANTES DE HACER UN PECADO MORTAL: Dice San Ignacio que consiste en “que [yo] así me baje y así me humille, quanto en mí sea posible, para que en todo obedezca a la ley de Dios Nuestro Señor; de tal suerte, que aunque me hiciesen señor de todas las cosas criadas en este mundo, ni por la propia vida temporal, [yo] no sea en deliberar de quebrantar un mandamiento, quier divino, quier humano, que me obligue a pecado mortal”; grado esencial para la Salvación Eterna, y para evitar la Condenación al Infierno.
  • Segundo grado de Humildad abarca, entre otras cosas, MORIR ANTES DE HACER UN PECADO VENIAL (agregamos: venial deliberado): Dice San Ignacio que este segundo grado “es, a saber, si yo me hallo en tal punto que no quiero, ni me afecto, más a tener riqueza que pobreza; a querer honor que deshonor; a desear vida larga que corta, siendo igual servicio de Dios Nuestro Señor y salud de mi alma: y con esto, que por todo lo criado, ni porque la vida me quitasen, [yo] no sea en deliberar de hacer un pecado venial”; este grado es mucho más perfecto que el primero y pocas almas llegan a él.
       
    Aclaremos que se refiere a un pecado venial “deliberado”, ese pecado venial que se hace con plena consciencia de que estoy obrando mal y no me importa, sigo adelante; estos pecados son bien feos y tienen una malicia bien fea, suelen terminar llevando al pecado mortal.
  • Tercer grado de Humildad: “La tercera es humildad perfectísima; es a saber: quando, incluyendo la primera y segunda, siendo igual alabanza y gloria de la Divina Majestad, por imitar y parecer más actualmente a Christo Nuestro Señor, quiero y elijo más pobreza con Christo pobre, que riqueza; oprobios con Christo lleno dellos, que honores; y desear ser más estimado por vano y loco por Christo, que primero fue tenido por tal, que [ser estimado] por sabio ni prudente en este mundo”; es el grado de los santos, éste es el amor de la Cruz y el amor de los desprecios, en unión con Jesucristo y por amor suyo.
   
[3] Veamos un punto más, que nos ayude a ser humildes: MIS PECADOS, sí, mis pecados.
  
La realidad de mis pecados me tiene que ayudar a ser humilde; entender –¡caramba!– que somos pecadores, entender que “he pecado”. El hecho de los pecados que he cometido, ya que eso es la peor parte de los seres humanos, me tiene que ayudar a ser humilde y colocarme en mi lugar, sin soberbia, sin altanería, sin vanagloria, sin la auto-estima desordenada. Y mientras peores hayan sido, o sean, mis pecados propios, ¡con mayor razón eso me debería hacer humilde! Mientras más espantosos hayan sido, ¡más aun, más aun: ser humilde, ser humilde!
   
Pero no; el ser humano tiene la capacidad de hacer las peores barbaridades, y dos minutos después volvemos a ser “la octava maravilla del mundo”: es increíble como somos. Mientras más feos hayan sido, o sean, mis pecados, más humilde yo debería ser. ¡Caramba: los peores pecados que hayamos cometido, siempre nos tendrían que poner en la Humildad!
   
Decirse mil veces: “he pecado, he pecado, yo hice eso, y eso, y eso, ¿por qué mi soberbia; cómo puedo ser soberbio? Un pecado venial vale los peores castigos, por la majestad de Dios despreciada por mi mala acción; ¡uno venial! Ni hablemos si he cometido pecados mortales que valen la eternidad del Infierno, ¡cómo podemos ser soberbios!; con cuánta facilidad nos olvidados las cosas –tal vez espantosas– que hemos hecho, qué amor propio sin límites, sin límites. 
   
Y porque así somos de pecadores, debemos procurar el desprecio de nosotros mismos y que los demás nos desprecien, en vez de quejarnos de los problemas que tenemos, de las humillaciones que sufrimos, de los malos tratos, calumnias, difamaciones, insultos, murmuraciones; si al fin hemos merecido también el Infierno, y sólo por la bondad de Dios no estamos ya muertos y condenados.
   
“Cometí pecado mortal o pecados mortales”: merezco el Infierno, y si tuve la gracia de confesarme y hacer la paz con Dios, para expiar esos pecados debo estar dispuesto a aceptar y desear todas las humillaciones y daños contra mí, y los cuales siempre serán menos de lo que merece un pecado mortal al ofender la majestad de Dios, y habiéndole ofendido tantas veces (muchos pecados mortales), cuál no ha de ser mi conformidad con la Voluntad Divina cuando pueda o tenga que sufrir cosas y recibir oprobios, para pagar en algo la ofensa, y máxime considerando que en esta vida esos males siempre “duran poco”.
   
Todos mis pecados, sean veniales, sean mortales: Aunque pasemos todo el resto de nuestra vida en la práctica de la humildad, nunca podremos devolver a Dios (Él es infinito) la gloria que le hemos robado y negado haciendo pecados, un pecado venial, peor el venial deliberado, y mucho peor aun el pecado mortal. 
    
Si estos conceptos parecen demasiado, pensemos en las penitencias enormes que hicieron los santos que sólo cometieron pecados veniales, y que nunca creyeron hicieron bastante para purificar su alma y reparar ante Dios.
  
Y para ser humildes pensemos, finalmente, en los castigos, específicos, que Dios va dando, castigos progresivos, a los que son soberbios: recuerden las primeras prédicas sobre este tema.
Por eso, para ser humildes, más de una vez, casi una vez al mes, nos tendríamos que quedar tranquilos aquí en la Capilla, pensando en todos los pecados graves, mortales, que hemos hecho en nuestra vida; haciendo una especie de meditación o examen de los pecados más graves que hemos cometido en nuestras vidas, para tener más presente lo que somos, porque tan fácilmente olvidamos las cosas que ya hemos hecho; y esto, considerar los pecados quehemos cometido, nos ayudará más a saber lo que realmente somos, y a ser humildes.
   
Pequeño paréntesis: En cuanto a eso de recordar los pecados cometidos para ser humilde, si alguien ha cometido pecados de impureza o de lujuria, el consejo que dan los autores espirituales es recordarlos solamente en forma difusa y genérica: simplemente sabiendo que se hizo eso y ya; sin el recuerdo endetalle, porque en esos pecados el detalle se puede convertir en nueva tentación; cuidado.
    
[Un apartado final] A modo de conclusión, una última consideración, y una súplica a la Virgen: Reina de la Humildad.
  
La consideración última, para ayudarme en la Humildad, es ver que, ¡a todos: a-todos!, no nos salen las cosas, “sí, no nos salen las cosas”, y hemos de aceptar esto por Humildad y para la Humildad.
  
Tenemos mil proyectos, mil anhelos, mil deseos, mil planes, y la mayoría de las cosas no se pueden cumplir, y no se nos dan, “no nos salen las cosas”; cosas que no tenemos ni alcanzamos aunque las deseamos mucho, cosas que no alcanzamos: esperanzas, sueños, planes para nuestras vidas. Ése es el día a día de cualquier ser humano. Y aquí hay también un misterio de Dios para que podamos alcanzar la Salvación:
  • (a) Si nos salieran todas las cosas, si en todo tuviésemos éxito, creo que seríamos unos soberbios insoportables, con vanagloria, etc. 
  • (b) Además, si no nos salen las cosas, nuestros planes: en ello también puede entrar una cuota de castigo, por nuestra soberbia, y debemos saber aceptarlo. 
  • (c) “Pero yo quiero que me salgan mis cosas, cosas buenas, qué tiene de malo, aunque sea lo mínimo que necesito”. Por supuesto que, en sí, no tiene nada de malo; pero por motivos misteriosos, que no podemos saber y que sólo Dios conoce, no me salen las cosas, sea por mis pecados del pasado que ya he hecho y para pagar por ellos, sea porque tengo una actitud soberbia ante Dios (y eso es insoportable), sea para mi santificación por medio de la Cruz y tribulaciones: Debemos ser capaces de aceptar ello con Humildad, aunque no lo entendamos, no podemos pretender que Dios nos rinda cuentas: ¡por favor!
  • (d) “Si las cosas son así, entonces, yo me enojo, y le digo cosas a Dios, y me pongo a pelear con Dios, y me alejo de la Religión, y no practico más, y no voy más a Misa, y no me confieso, y no rezo más el Rosario, etc, etc, etc”: Pues eso es otra vez soberbia, y “terminará mal y peor”; recordemos los castigos progresivos que Dios va dando a los soberbios y que pueden terminar –si no cambio– en la condenación eterna. 
  • (e) Tengo que ser capaz de aceptar, con Humildad, todo lo que me pasa, todo lo que me ocurre, porque los seres humanos, en última instancia, merecemos todo: to-do; por mis pecados, por un solo pecado venial, ni hablemos si hemos cometido pecados mortales. Y por otro lado, si algo no recomendamos, es el estar peleando con Dios, con Dios no se juega, sino que se lo respeta con Humildad; y obviamente que si peleamos con Dios podemos salir “un poquito mal heridos”.
   
Respetemos a Dios, aceptemos las cosas que nos ocurren, y debemos desear mucho la Humildad. Así pedimos a la más santa de todas las creaturas, así pedimos a la más santa y sublime, a la Santísima Virgen María, Reina de la Humildad, Regina Humilitatis; quiera Ella darnos “algo”.
   
AVE MARÍA PURÍSIMA.
  
NOTAS
[1] El temor de Dios ha de ser primero: temor al castigo, después ha de ser temor reverencial (temer y respetar a Dios por la majestad de Él), y finalmente ha de acabar en la adoración y amor o temor filial (donde hay respeto, pero por amor a Él).
[2] Los otros grados interiores: 5) La declaración al Superior de las faltas secretas fuera de la Confesión Sacramental, incluso las de pensamiento, y esto es un freno muy poderoso al pecado; peroposteriormente la Iglesia, con el canon 530, limita esto, diciendo que los Superiores Religiosos no deben llevar a sus inferiores a que les manifiesten su conciencia, pero es bueno que los inferiores hablen con confianza con su superior. 6) Aceptar de corazón todas las privaciones y oficios viles. 7) Tenerse sinceramente por el último de todos los hombres; grado que difícilmente se alcanza; los santos llegan a él considerando que si otros hombres hubieran recibido tantas gracias como ellos, serían mejores.

domingo, 2 de febrero de 2025

A BERGOGLIO LE FASCINA EL BUDISMO


Ayer 1 de febrero, Francisco Bergoglio recibió a otra delegación de monjes budistas. Esta vez, vinieron del Templo Shaolin (少林寺/Shàolín sì,  “Templo del Bosque Nuevo”) en el Monte Song en Henan (China). El Templo Shaolin es el lugar de nacimiento del Kung Fu Shaolin y el principal centro del budismo Zen (en chino Chán/, del sánscrito ध्यान/dhyāna, “meditación”).
   

La visita de los monjes budistas fue pocos días después del Foro Chán del Mundo Futuro, una conferencia mundial en el Templo Shaolin sobre la meditación y su contribución a la paz y el desarrollo de los pueblos. El evento, realizado del 19 al 22 de Enero, fue organizado por el Centro Europa-Asia, el Templo Shaolin y el Centro Global para los Objetivos del Desarrollo Sostenible y el Desarrollo de Capacidades de Liderazgo del Instituto de las Naciones Unidas para Formación Profesional e Investigaciones (UNITAR), y contó entre otros, con la presencia del Consejo Musulmán de Ancianos liderado por Ahmed el Tayeb, el gran imam de al-Azhar, quien habló sobre el documento de Abu Dabi que firmó con Bergoglio en Febrero de 2019.
   
Ya hace dos semanas, el 13 de enero, Bergoglio recibió a una delegación de monjes budistas encabezados por Khamba Lama Khamba Lama Dulamragchaagiin Javzandorj, nuevo abad del monasterio de Gandantegchinlin (en mongol Гандан тэгчинлин/Gandan tegchinlin, en tibetano དགའ་ལྡན་ཐེག་ཆེན་གླིང/dga'-ldan theg chen gling; “Gran Lugar del Absoluto Regocijo”), centro del budismo tibetano en Mongolia.
   
   
La visita, que no estuvo en el calendario de audiencias del Vaticano, fue dada a conocer por medios mongoles. Bergoglio había tenido ocasión de encontrarse con el antecesor de Javzandorj, Gabju Demberel Choijamts, durante su viaje a Mongolia en Septiembre de 2023.
  
En Noviembre de 2023, el Vaticano (representado por el hoy fallecido cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot MCCJemitió una declaración conjunta con los budistas de Tailandia equiparando a Buda y a Jesús como «grandes sanadores». El texto añade: «Buda señaló la codicia y Jesús el pecado como causa del sufrimiento».
  
Bergoglio cree que «toda religión es un camino para llegar a Dios» (Discurso a los jóvenes en el Colegio Universitario Católico de Singapur, 13 de Septiembre de 2024).

SOBRE SAN JUAN BOSCO

Sermón predicado por el Ilmo. Sr. Obispo Don Fernando Altamira, superior de la Sociedad de Santa María, durante la fiesta de San Juan Bosco (viernes 31 de Enero de 2025).
   

ARCHIDIÓCESIS DE MÚNICH COMISIONA IMÁGENES FEAS PARA IGLESIA DE PEREGRINACIÓN

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
   
En la Archidiócesis de Múnich-Frisinga se están erigiendo nuevos santuarios en el camino que representan a una mujer gorda y desnuda como la “Madre de Dios”.
   
Los santuarios se están haciendo para una ruta de peregrinación que conduce a la Iglesia de María Eck (Esquina de María), que se encuentra sobre Siegsdorf en Baviera.
   
Los santuarios actuales en el camino representan los misterios del Rosario. Tienen más de 50 años y necesitan ser renovados. A los estudiantes de la Escuela de Talla de Madera de Berchtesgaden se les ha dado la tarea. El proyecto está financiado por el distrito de Traunstein.
   
La emisora estatal Br.de presentó recientemente los diseños. El santuario en el camino, que se dice que es la coronación de la Virgen María, muestra a una mujer gorda y desnuda (Por razones de modestia, no mostraremos la imagen).
   
Del mismo modo, la Asunción de María está representada desnuda. Lola Benzinger, la estudiante que dibujó este cuadro, dijo que no es religiosa, pero que puede “imaginar algo” al respecto.
   
Los otros cuadros no son mejores.
  
Las imágenes serán fundidas en bronce y montadas en columnas de madera. La selección final de los diseños tendrá lugar en febrero, seguida de la fundición del bronce en marzo. El nuevo sendero del “rosario” se completará en mayo, para la Gran peregrinación al santuario..
  
La iglesia de María Eck fue construida en el sitio donde unos leñadores vieron aparecer unas luces entre los años 1618 y 1625. Desde el siglo XIX, los franciscanos han custodiado el santuario.
  

sábado, 1 de febrero de 2025

SUECIA: ASESINADO PROTAGONISTA DE LA QUEMA DEL CORÁN


Salwan Sabah Matthew Momika (en siríaco ܣܠܘܢ ܨܒܚ ܡܬܝ ܡܘܡܝܟܐ; en árabe سُلْوَان صَبَاح مَتَّى مُومِيَكا), un refugiado iraquí de 38 años, fue asesinado a tiros el 29 de Enero a las 23:11h (hora local) en una casa del barrio Hovsjö de la ciudad de Södertälje, cerca de Estocolmo (Suecia), mientras grababa un vídeo en Tik Tok desafiando a un médium libanés que predijo su muerte para el año anterior.

Momika, nacido en el barrio Hamdaniya de la ciudad de Bajdida/Karakosh (Iraq) y sirocatólico, había llegado como refugiado a Suecia vía Alemania (donde llegó con visa Schengen y se declaró ateo), tras perder la lucha por el poder en 2017 con Rayan Salem Sadiq Al-Kildani, líder de la Brigada Babilonia (Momika perteneció a la unidad cristiana «Batallones Espíritu de Dios Jesús Hijo de María» de las Brigadas Imám Alí, parte de las Fuerzas de Movilización Popular, señaladas por Estados Unidos y la Unión Europea de ser pro-iraní).

El 28 de Junio de 2023, Momika protagonizó junto a Salwan Najem la quema de un ejemplar del Corán frente a la mezquita central de Estocolmo, que transmitió en vivo por redes sociales (la cual fue la primera de cuatro quemas realizadas por ellos ese verano), lo que le valió amenazas de muerte que se sumaron a un proceso administrativo de expulsión del país (al momento de la quema –que coincidió con la Fiesta del Sacrificio– le habían negado la residencia permanente a Momika) y un proceso penal por incitación contra un grupo étinco (proceso cuya sentencia –agendada para el 30 de Enero– fue trasladada al próximo lunes 3 de Febrero para Najem, previa terminación del proceso para Momika).

OBISPÓN AUXILIAR BERGOGLIANO, TRASLADADO COMO AUXILIAR EN DIÓCESIS MÁS PEQUEÑA

Noticia tomada de GLORIA NEWS.
  

Hoy 1 de Febrero de 2025, Francisco Bergoglio trasladó a José María Baliña Cullen, de 66 años, fuera de Buenos Aires.
    
Baliña, quien había sido obispón auxiliar en Buenos Aires, ahora será obispón auxiliar en Chascomús, una ciudad de 33.000 habitantes a unos 120 km al sur de Buenos Aires.
    
Es muy inusual que un obispo auxiliar sea transferido a otra diócesis mientras sigue siendo un obispo auxiliar.
    
La diócesis de Chascomús tiene 360.000 católicos en el papel. Su obispón, Juan Ignacio “Juani” Liébana, tiene 47 años. Hay 19 presbíteros diocesanos. La diócesis nunca ha tenido un obispo auxiliar y no lo necesita.
    
Lo que hace que este nombramiento sea aún más extraño es que en Noviembre de 2023, Bergoglio nombró a Baliña obispón de la diócesis de Mar del Plata.
    
Pero menos de tres semanas después, Baliña presentó su dimisión.
    
Explicó su decisión con un desprendimiento de retina, diciendo que ofrecería su «servicio sacerdotal en la archidiócesis donde estoy».
   
Rubén Ángel Peretó Rivas “Wanderer” llama a Baliña uno de los peores nombramientos de Bergoglio: «de lo más progre y mediocre».
    
Después de Baliña, Bergoglio nombró a Gustavo Manuel Larrazábal CMF para Mar del Plata, que duró poco más de un mes antes de entregar también su renuncia en Enero de 2024.

BIENAVENTURADOS MÁRTIRES DE ANGERS


El 1 de Febrero, las religiosas Ana María Vaillot y Odilia Baumgarten fueron fusiladas en odio a la fe católica por la misma República que predicaba «Libertad, Igualdad y Fraternidad» en la plaza de Avrillé.
   
Ana María nació de Esteban Vaillot y Ana Moran el 13 de mayo de 1736 en Fontainebleau y fue bautizada el mismo día por un Sacerdote de la Misión, el P. Francisco Brunet. Su padre Esteban, quien era cantero, murió a los   pocos meses de su nacimiento. Ana María conoció desde muy joven el sufrimiento. A los 27 años empezó el postulantado con las Hijas de la Caridad y el 25 de septiembre de 1761 ingresó en el Seminario en París. Estuvo destinada a  Saint-Louis-en-l’Île, en Fontenay-le-Comte, en Vandreé, en Longué y en   Saint-Pierre Montlimart. Se desconoce la fecha en que llegó a Angers, destinada al Hospital San Juan. En el momento del arresto, era responsable de la despensa del Hospital San Juan de Angers.
   
Odilia nació de Juan Jorge Baumgarten y Catalina Gadel el 19 de noviembre de 1750 en Gondescange (Lorena, Francia). Fue bautizada al día siguiente. Le habían precedido en su hogar dos hermanas y un hermano; pero los tres fallecieron apenas de un año. Odilia fue una gran alegría para su familia. A los 24 años dejó el molino familiar por el postulantado que hizo en Metz. Entró en el seminario de las Hijas de la Caridad el 4 de agosto de 1775. Destinada a Brest en 1776, partió para Angers a comienzos del año siguiente. Pronto le confiaron la responsabilidad de la farmacia del Hospital San Juan.
    
El hospital de Angers fue fundado en 1153 por Enrique II, Conde de Anjou y Rey de Inglaterra, en reparación del asesinato de Santa Tomás Becket. A finales de Noviembre de 1639, Santa Luisa de Marillac llega con 3 Hermanas y el 6 de diciembre de 1639 se establecen en él; así se culminó la evolución de la Cofradía de la Caridad de las jóvenes, en la Compañía de las Hijas de la Caridad. El Hospital de San Juan Evangelista de Angers fue el primero del que se harían cargo las Hijas de la Caridad como hospitalarias y la primera obra importante lejos de París y de los superiores.
   
Lo más significativo era el hecho de que por primera vez se actuaba con independencia de las Damas de la Caridad y representaba el gran reto a la nueva Compañía. Ahí se comprobarra su capacidad, su efectividad y su futuro.
   
Proclamada en 1792 la República en Francia se decreta la supresión de todas las corporaciones eclesiásticas. Maximiliano Robespierre se fue apoderando gradualmente del poder hasta llegar a ejercer una verdadera dictadura. Todos los conventos fueron suprimidos y la Iglesia pasó a depender del Estado. Se crearon Comités y Tribunales que de forma arbitraria juzgaron e hicieron caer miles de cabezas, no sólo de aristócratas o privilegiados del antiguo régimen, sino de todos aquéllos que, según el partido, representasen algún peligro para sus intereses.
   
El 2 de septiembre, la Sociedad popular del Oeste se alborota al saber que las Hermanas siguen tranquilas en el Hospital. Se envia a la municipalidad una petición para que, lo más pronto posible, se hiciera prestar juramento a las Hermanas y se las despojase del hábito. Ante la negativa de las Hermanas y para que sirviesen de escarmiento para las demás, el 19 de enero de 1794 fueron arrestadas Sor Odilia y Sor María Ana. Ocho días más tarde comparecen ante el juez acusadas de «fanáticas y rebeldes a las leyes del país». Las actas de sus interrogatorios van marcadas con una cruz y una «P» que significaba que debian morir fusiladas, como los pobres, pues la guillotina era para la gente acomodada.
    
Amaneció el sábado 1 de febrero de 1794, y el comisario de la prisión se presenta con una larga lista en la mano y comienza a llamar a las víctimas. Nuestras Hermanas, junto al resto de prisioneros, 398 personas en total, en su mayoría mujeres, son atadas de dos en dos a una cuerda central. El largo convoy de condenados, custodiado por gendarmes y encabezado por harapientos, borrachos, y banda de músicos, avanza hacia el campo donde serán ejecutados. Recorren los tres kilómetros del trayecto que separa la prisión del campo donde van a ser fusilados, cantando cánticos y salmos.
   
Las Hermanas, que iban al final de la cadena, se adelantaron. Al verlas, un grito se dejó oír: «¡Gracia para las Hermanas!». Fue tan irresistible el movimiento levantado, que el comandante cedió a él. Espontáneamente se adelantó hacia las Hermanas y les dijó: «Ciudadanas: tenéis tiempo todavía de escapar a la muerte… Volved a vuestras casas. No hagáis el juramento, puesto que os contraría, yo tomo sobre mí la responsabilidad de decir que lo habéis prestado y os doy mi palabra de que no os sucederá nada malo ni a vuestras compañeras que están presas». «Gracias –respondió Sor María Ana– por su generoso ofrecimiento. Nuestra conciencia no nos permite prestar el juramento. Y tampoco queremos pasar por haberlo hecho».
   
El oficial guardó silencio y, a continuación, con un gesto de impotencia desesperada, levantó el sable dando la señal para que empezaran los fusilamientos.
   
En el momento en que iban a cubrirles la cara, dijeron: «No, no, no ocultaremos nuestras caras; ¿acaso es una vergüenza morir por Jesucristo? Al contrario, que nos vea toda la ciudad».
   
Sor María Ana no cayó a la primera descarga, únicamente se rompió el brazo. Pudo entonces sostener a Sor Odilia, inanimada y sangrando, mientras llegaba su hora. Con su muerte ellas expresaron cómo era su vida. Lo atestiguado con su sangre lo venían atestiguando con su fe y su acción. Al morir proclaman a quién habían servido durante la vida. Junto con ellas mueren muchas otras mujeres, casadas, solteras y viudas, vinculadas de una u otra manera a las Vicentinas, 45 de ellas beatificadas junto con Sor María Ana y Sor Odilia:
  • Juana Gruget vda. de Doly, Luisa Olimpia Rallier de la Tertinière vda. de Déan de Luigné, Magdalena Perrotin vda. de Rousseau, y Simona Chauvigné vda. de Charbonneau, viudas;
  • Francisca Pagis (esposa de Railleau), Juana Fouchard (esposa de Challoneau), Margarita Rivière (esposa de Huau), María Cassin (esposa de Moreau), María Ana Pichery (esposa de Delahaye), María Juana Chauvigné (esposa de Rorteau), María Fausseuse (esposa de Banchereau), María Gallard (esposa de Quesson), María Gasnier (esposa de Mercier), María Lenée (esposa de Lepage de Varancé), María Leroy (esposa de Brevet), María Rouault (esposa de Bouju), Pedrina Carlota Phélippeaux (esposa de Sailland D’Epinatz), Renata Cailleau (esposa de Girault), Renata Martin (esposa de Martin), y Victoria Bauduceau (esposa de Réveillère), casadas;
  • Magdalena, Juana María y Pedrina Sailland D’Epinatz, hermanas;
  • Gabriela, Pedrina y Susana Androuin, hermanas; 
  • María y Renata Grillard, hermanas; y
  • Ana Hamard, Ana Francisca de Villeneuve, Catalina Cottanceau, Carlota Davy, Francisca Bellanger, Francisca Bonneau, Francisca Michau, Santiaga Monnier, Juana Bourigault, Luisa Amada Déan de Luigné, Magdalena Blond, María Leroy, Pedrina Besson, Pedrina Ledoyen, Pedrina Grille, Renata Valin y Rosa Quenion.
El grupo comprende edades muy dispares, desde los 65 años de la viuda Simona Chauvigné vda. de Charbonneau, hasta los 23 años de la joven laica María Leroy; muchas de ellas son familiares de sangre entre sí como las hermanas Magdalena y Juana María Sailland D’Epinatz. Hay restos de familias enteras, cuyos hombres habían muerto en el alzamiento contra la Revolución.