LATÍN
Dómine Jesu, nóverim me, nóverim Te:
Nec áliquid cúpiam nisi Te.
Óderim me et amem Te.
Ómnia agam propter Te.
Humíliem me, exáltem Te;
Nihil cógitem nisi Te.
Mortíficem me et vivam in Te.
Quæcúmque evéniant accípiam a Te.
Pérsequar me, séquar Te:
Sempérque optem séqui Te.
Fúgiam me, confúgiam ad Te,
Ut mérear deféndi a Te.
Tímeam mihi, tímeam Te,
Et fim inter eléctos a Te.
Diffidam mihi, fidam in Te;
Obœdíre vélim propter Te.
Ad nihil affíciar nisi ad Te,
Et páuper sim propter Te.
Áspice me, ut díligam Te.
Voca me, ut vídeam Te,
Et in ætérnum fruar Te.
Amen.
TRADUCCIÓN
Señor Jesús, que me conozca a mí, que Te conozca a Ti,
que sólo te desee a Ti.
Que me odie a mí y Te ame a Ti.
Que todo lo haga por Ti.
Que me humille a mí y Te ensalce a Ti.
Que sólo piense en Ti.
Que me mortifique y viva en Ti.
Que todo lo que sucede lo reciba de Ti.
Que me persiga a mí y Te siga a Ti
y siempre desee seguirte a Ti.
Que huya de mí y me refugie en Ti
para merecer ser defendido por Ti.
Que tema por mí y Te tema a Ti
para estar entre los elegidos por Ti.
Que desconfíe de mí y confíe en Ti.
Que quiera obedecer por Ti.
Que a nada me ate sino sólo a Ti
y que sea pobre por Ti.
Mírame para que Te ame.
Llámame para que Te vea a Ti
y eternamente goce de Ti. Amén
Tomada de las obras de San Agustín, en particular de los Soliloquios, parte 2.ª, cap. I. Indulgencia de 500 días cada vez. Plenaria al mes, con las condiciones de rigor. Breve Apostólico del 25 de Septiembre de 1883; y Decreto de la Sagrada Penitenciaría Apostólica del 17 de Diciembre de 1932.
Saludos MC, me gustaría formular una pregunta no relacionada con el contenido del artículo, pero que trata un tema que me interesa en particular. ¿Qué opinión le merece que los novusorditas españoles vayan buscando la "canonización" del obispo Osio? Gracias.
ResponderEliminarSiendo estrictos, más que una “canonización”, se trataría de un “retorno al martirologio”, porque Osio de Córdoba (que presidió el Concilio de Elvira, primero de nuestros Concilios hispánicos) tan venerado en los ritos orientales y del cual San Atanasio y San Agustín tuvieron tanta estima como campeón de la Ortodoxia, fue acusado de haber firmado, en el exilio y con más de 101 años de edad, el símbolo semiarriano del sínodo de Sirmio presionado por el emperador Constancio (versión propagada tanto por el historiador arriano Filostorgio –cuya Historia de la Iglesia, recogida por el cismático Focio de Constantinopla, ha mostrado ser falsa– como por San Gregorio de Elvira –partidario de San Lucifer de Cagliari, y citado por San Isidoro de Sevilla–). Pero como dijo Benedicto XIV en su monumental obra De Servórum Dei beatificatiónem et Beatórum canonizatiónem, puede haber silencio o actas falsas (y a ello se remite con un caso más reciente, el de su antecesor Gregorio X); y Pío XII, en su discurso a los peregrinos de Córdoba el 18 de Octubre de 1957, evocó el recuerdo de «el gran Osio de Córdoba, gloria de vuestra ciudad y de vuestra patria, pero honor no menos de toda la Iglesia, que le cuenta entre sus más insignes campeones»
EliminarHace doce años, el obispón de Córdoba organizó un simposio en homenaje al obispo Osio de Córdoba, donde se abordó precisamente el manejo historiográfico que le dieron y se detallan los esfuerzos para su rehabilitación: https://www.diocesisdecordoba.es/media/2020/07/05_tendencias.pdf
Por ahora, es todo cuanto podemos decir sobre este tema. Si Dios permite, lo abordaremos próximamente con más calma.