miércoles, 4 de marzo de 2020

CORONA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE SAN JOSÉ

Tomado del devocionario Corona Real imperial pontificia: esmaltada de las piedras preciosísimas y brillantes rosas de las virtudes y misterios del humildísimo y gloriosísimo patriarca San José, compilado por el padre José María de Santa Cruz, capellán real y penitenciario de la Archidiócesis de Toledo, y publicado en la Imprrnta de Juan García Uzal Madrid en 1845. Vía APOSTOLADO DE LA PIEDAD POPULAR.
   
CORONA EN HONOR DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DEL SANTÍSIMO PATRIARCA SAN JOSÉ


Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
ORACIÓN
Dios te salve, humildísimo y gloriosísimo Patriarca San José, fiel y obediente Adán, Padre adoptivo sobrenatural de Jesús, que estando en el Paraíso virgen é inmaculado de tu mente, espíritu y corazón, le se manifestó en el instante de tu sacra animación, concebiste y fijaste en ellos el árbol de la vida, de la victoria y de la paz, que contiene en sí la escala de las virtudes y místenos de la Cruz del sagrado corazón del Verbo Divino prometido; y subiendo por ella de virtud en virtud hasta unirse e iras formarse en Dios por conocimiento, amor é imitación, mereciste ser santificado o confirmado en la gracia en que había sido criado Adán, y que el Padre Eterno os eligiese por su vice gerente fidelísimo sobre la humana naturaleza de Jesús, el Verbo Divino, por su Padre adoptivo sobrenatural, nutricio y custodio, y el Espíritu Santo, por su esposo castísimo y de la Santísima Virgen María madre de Dios. Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
 
ORACIÓN
Dios te salve, humildísimo y gloriosísimo Patriarca San José, vara y remedio de la raíz de Jesé y de la estirpe de David; grano de trigo, de vid, de oliva y de palma, que estando en la más alta oración y contemplación de las virtudes y misterios de la Cruz del Verbo Divino prometido, y pidiendo al Padre Eterno, que lo enviase luego, luego para la redención del género humano, brotó la flor encarnada, que llevada en el pico de la paloma divina, el Espíritu Santo, y plantada en el jardín cerrado o seno virgen de María Santísima, produjo el fruto bendito del sagrado cuerpo de Jesús, unido con un alma que toda la divina Trinidad crió á su imagen y semejanza, en el instante que dio el sí y consentimiento para la Encarnación del Divino Verbo: y sin advertirlo tú, por convenir así para los altos fines de la divina Providencia.

R/: Padre mío San José, pues que el Padre Eterno os eligió por su vicegerente fidelísimo sobre la humana naturaleza de Jesús, el Verbo Divino por su Padre nutricio y custodio, y el Espíritu Santo por su Esposo castísimo y de la Santísima Virgen María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
 
ORACIÓN
Dios te salve humildísimo y gloriosísimo Patriarca San José, nuevo Abrahán, raíz y tronco del árbol de la vida, de la victoria y de la paz; que estando en el templo y trono de tu espíritu y corazón contemplando en las virtudes y misterios de la Cruz del sagrado corazón de Jesús; refrigerado tu corazón con el agua de la divina sabiduría, y abrasado con el ardentísimo fuego del amor y caridad de Dios y del prójimo: luego que vio la luz del mundo lo ofreciste y sacrificaste al Padre Eterno por él remedio y salvación del género humano, y consumaste y sellasteis el sacrificio con la sangre del cuchillo de la Circuncisión, el que renovaste innumerables veces en el templo de Jerusalén y en el de tu espíritu y corazón.

R/: Padre mío San José, pues que el Padre Eterno os eligió por su vicegerente fidelísimo sobre la humana naturaleza de Jesús, el Verbo Divino por su Padre nutricio y custodio, y el Espíritu Santo por su Esposo castísimo y de la Santísima Virgen María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
 
ORACIÓN
Yo os alabo, bendigo, ensalzo, adoro y glorifico Dios mío, santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, porque sois Criador omnipotente de lodo lo que tiene ser: y por las excelencias y prerrogativas con que criasteis y adornasteis a mi glorioso patriarca San José: haced, oh Dios mío, que penetrados de vuestra bondad y misericordia no solo crearnos, como mi Patriarca San José la grandeza de este y demás misterios que encierra nuestra santa y divina Religión, sino también pongamos fielmente en práctica, como mi Santo Patriarca, lo que en lodos ello se nos manda, y con vuestra gracia poderosa sigamos sus huellas é imitemos sus virtudes para que tengamos la dicha de lograr en los últimos momentos su soberano patrocinio, y después el gozo de alabaros, bendeciros y entonar en unión con los espíritus angélicos aquel himno admirable que en veneración de vuestra grandeza cantarán eternamente diciendo santo, santo, santo, señor Dios de los ejércitos, llenos están los cielos y la tierra de vuestra gloria.

¡Oh castísimo y pacientísimo corazón
de S. José mi Padre y protector!
Alcanzadme del Señor
aquella divina luz,
puro, fino y acendrado amor,
con que lograste su unión:
y que, sintiendo vuestros dolores,
y gozándome en tus gozos,
os siga con afectos fervorosos
por la escala de la Cruz.
Padre nuestro y Ave María.
 
1º Siento el dolor extremado
que tuviste, no entendiendo
el misterio, y conociendo
de vuestra esposa el preñado.
Gózame el gozo, sagrado
cuando el ángel os previno
del espíritu divino
ser obra del Verbo encarnado.
Por este gozo y dolor
os pedimos, Padre amante
que una Fé firme y constante
nos alcancéis del Señor.
Padre nuestro y Ave María.
 
2º Siento la pena y tormento
que tuvisteis al mirar
entre pajas reclinar
al grano del Sacramento
Mas me gozo del contento
que os dieron tiernos loores,
de unos humildes pastores,
y de ángeles el acento.
Por este gozo y dolor
tenemos toda confianza
de que una firme esperanza
nos alcancéis del Señor.
Padre nuestro y Ave María.
 
3º Siento aquella pena dura
que os penetró el corazón,
viendo en la Circuncisión
derramar sangre tan pura.
Mas el gozo me asegura
cuando con divina luz
disteis el nombre a Jesús,
bien de toda criatura.
Padre nuestro y Ave María.
 
4º Por este gozo y dolor
oh padre de la piedad!
que una ardiente caridad
nos alcancéis del Señor.
Siento el ansia cuidadosa
que os dio el anunciar Simeón
de Jesús muerte y pasión,
cuchillo de vuestra esposa.
Mas me goza el ver gozosa
vuestra alma, cuando el anciano
dijo que al género humano
le había de ser provechosa.
Por este gozo y dolor,
en la mayor inclemencia
¡a virtud de la prudencia
nos alcancéis Señor.
Padre nuestro y Ave María.
 
5º Siento el conflicto prolijo
cuando el ángel os previno
que tomaseis el camino
de Egipto con madre e hijo.
Gozóme del regocijo
que os dio ante el Rey de los cielos,
ver ídolos por los suelos,
blasón de su imperio fijo.
Por este gozo y dolor
confiamos de tal caricia
que una acertada justicia
nos alcancéis del Señor.
Padre nuestro y Ave María.
 
6º Siento la pena tan fea
que en tierra de Israel tuvisteis
pues ruina en Jesús temisteis
reinando Arquelao en Judea.
Gozóme de que se vea
bien cumplido vuestro gozo
librando al niño amoroso,
en tierra de Galilea
Por este goza y dolor
mirando nuestra flaqueza
una firme fortaleza
nos alcancéis del Señor.
Padre nuestro y Ave María.
 
7º Siento el grave dolor cuando,
juzgando al niño perdido,
andabais enternecido
mejor la prenda buscando
Gozóme al veros gozando
de su divina presencia;
viéndole con grande ciencia
en el templo disputando.
Por este gozo y dolor
tengamos feliz ventura,
y una templanza segura
nos alcancéis del Señor
Padre nuestro y Ave María.
 
ORACIÓN
Amabilísimo Patriarca mío señor San José, Padre sobrenatural de Jesús y esposo de María Santísima mi señora: recibe amoroso el corto obsequio que te tributa mi cordial afecto en debido reconocimiento de mi esclavitud y devoción, con lo que hago recuerdo de tus siete principales dolores y gozos, y por ellos te pido, amorosísimo Padre, alientes mi fervor para que siempre te ame, venere y glorifique con todas las veras de mi corazón. Tú, gloriosísimo José, eres mi bien, mi Señor, mi protector y amparo. Yo soy su indigno esclavo, yo os entrego mi corazón, vida y alma, de todo te hago protector, y así no permitas, benignísimo Padre que en mí se malogre el infinito precio de la redención pereciendo mi alma, porque siendo su protector, de obligación te corre el ampararla. Por la preciosa Sangre, muerte y pasión de mi redentor Jesús, y por los dolores y méritos de María Santísima mi señora, y por los afanes, sudores, dolores y gozos de tu fidelísimo corazón, te pido auxilies mi alma, la patrocines y ampares, alcanzándola el escudo de las virtudes y valorándola con tu favor, para que, llorando mi mala vida, refrenando mis apetitos y pasiones, logre una buena muerte, y goce de eterna vida en la gloria. Amén Jesús María y José.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

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