jueves, 5 de marzo de 2020

DE LA “VÍRGULA PŒNITENTIÁRIA”

Traducción del artículo publicado en RADIO SPADA.
   
El Cardenal Penitenciario Mayor Nicola Canali mientras opera la vírgula pœnitentiária durante el Año Santo 1950

La “vírgula pœnitentiária” (varilla penitencial) era un antiguo instrumento penitencial reservado a los Penitenciarios –o sea, a aquellos sacerdotes a quienes el Obispo delega la facultad de absolver los pecados reservados– que con él tocaban la cabeza de los penitentes.
   
Los orígenes de la “vírgula” y del ritual, se buscan en el uso romano de la “manumíssio vindícta”, esto es, liberar a los esclavos con el golpe de una varilla llamada precisamente “vindícta”: el penitente es esclavo de satanás por motivo de los pecados, y el varillazo simboliza su liberación mediante el Sacramento de la Penitencia.
  
Tal varilla indicaba, como informa el caballero Moroni, «en primer lugar, la autoridad superior que le es comunicada a aquella dignidad de los confesores ordinarios y secundariamente, excluyendo cualquier temor de los corazones penitentes a acercarse al gran sacramento de la penitencia, representa aquella consolación divina interna que se comunica a los mismos que someten su cabeza al toque de ella, de la cual parece hablar el Profeta: “Virga tua et báculus tuus, ipsa me consoláta sunt”» [1].
   
Esta manumisión cristiana tenía el mismo valor de la señal de la Cruz, ddl agua bendita y de la bendición sacerdotal: quien la recibía con el corazón contrito obtenía la remisión de los pecados veniales.
  
No faltaron los Romanos Pontífices que enriquecieron con santas Indulgencias esta práctica.
   
El Cardenal Penitenciario Mayor hacía uso  de ella durante la Semana Santa en ñas basílicas patriarcales de San Pedro, de Letrán y de Santa María Mayor. Con la vírgula dorada tocaba a los penitentes, lucrando él y ellos 100 días de Indulgencia, según estableció Pablo V y fue confirmado por Inocencio XII en 1695 y por Benedicto XIV en 1744. El mismo Benedicto XIV en 1743 concedió 20 días de Indulgencia a los penitenciarios y a los fieles que con corazón contrito recibiesen de aquellos el toque de la vírgula. Tales Indulgencias fueron confirmadas por Clemente XIV.
   
Este uso piadoso y sugestivo, precedente a la intitución de los ritos de la Iglesia y por esta asumido y sublimado, cayó víctima de las aboliciones montinianas el 29 de Abril de 1967.
   
NOTA
[1] Caballero GAETANO MORONI (Primer ayudante de Cámara de Gregorio XVI), Diccionario de Erudición Histórico-Eclesiástica desde San Pedro hasta nuestros días, Venecia, 1851, Vol. LII, pág. 61. Ver también en el volumen XVI de la misma obra, págs. 82-83, publicado en Venecia en 1842.

1 comentario:

  1. Vg2: Es una ceremonia curiosa. Nunca la había oído. De todas las maneras, con todo respeto a lo que la Iglesia establece, la señal de la Cruz es mi preferida: porque ella me indica que Jesús en ella me redimió y me sigue perdonando.

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