Durante la Cuaresma, el escultor ucranio de 52 años residente en Düsseldorf (Alemania) Alexéi Potupin “Aliosha” presenta „Morphogenesis Bioism“ (Morfogénesis bioísmo), unas esculturas orgánicas suspendidas en amarillo fluorescente y negro en la Iglesia Universitaria de San Juan Nepomuceno en la calle Innrain de Innsbruck (Austria), que en el pasado fue escenario de una instalación inmoral.
La instalación se basa en su concepto de “Bioísmo” (o Biofuturismo), que contempla formas de vida hipotéticas que no sufren (transhumanismo hedonista). Adicionalmente, están en exhibición fotografías de otra instalación similar en un hospital ucraniano en medio de la guerra, constituyéndose en la enésima pieza de propaganda.
Sobra decir que la diócesis de Innsbruck es arruinada por el obispón/artista frustrado Hermann Glettler Schartner Comm. l’Emm., quien relaciona la instalación (que se suma al avión y la colcha de trapos sucios como “velos cuaresmales”) con el fresco barroco tardío de Joseph Schöpf († 1822) que representa la defenestración de San Juan Nepomuceno a las aguas del río Moldava de Praga.



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