En el marco del envejecimiento demográfico, y la escasez de bonzos (monjes budistas), Japón reveló el martes 24 de Febrero su primer robot budista, el “Buddharoid”, informaron varios medios.
Buddharoid surge como una evolución de un sistema de inteligencia artificial religiosa que hasta ahora operaba sin presencia corporal, en un proyecto que busca dotar de interacción a un robot humanoide capaz de combinar lenguaje religioso, voz y movimiento.
Mediante el software “BuddhaBot Plus” desarrollado por el Instituto para el Futuro del Ser Humano y la Sociedad de la Universidad de Kioto en colaboración con las compañías tecnológicas Teraverse y XNOVA instalado en un humanoide procedente de la empresa china Unitree Robotics, el robot puede mantener conversaciones y ofrecer guía espiritual. Sus respuestas están basadas en textos sagrados budistas (incluidos los más esotéricos y especializados) y reforzadas con explicaciones usando modelos de lenguaje como el de OpenAI (el mismo de ChatGPT).
En la demostración realizada en el templo Shōren-in (青蓮院) de Kioto, Buddhadroid le dijo a una reportera de la cadena pública NHK que le consultó sobre cómo calmar su torbellino mental: «El budismo enseña que no hay que seguir ciegamente los pensamientos ni apresurarse. Una de las maneras consiste en calmar la mente y deshacerse de esos pensamientos».
A diferencia de otros proyectos como la simulación de Jesucristo con inteligencia artificial por la Universidad de Lucerna o el robot “Mindar” que representa a Kannon/Guānyīn (la forma femenina de Avalokiteśvara, el boddhisatva de la compasión) presentado en 2019 en el templo Kōdai-ji (高台寺) de Kioto que reproduce sermones pregrabados, Buddharoid es capaz de reconocer y sintetizar voces, caminar, inclinarse, y juntar sus manos en un gesto de oración.
«El objetivo es acelerar el desarrollo de la tecnología del conocimiento tradicional e integrar la tecnología con diversas religiones y filosofías que enriquezcan la cultura digital», subrayó el profesor Seji Kumagai, miembro del instituto, en un comunicado. «En el futuro, es posible que asista o sustituya a ciertos rituales religiosos que tradicionalmente realizan los monjes».
Se prevé que, debido a la decadencia de la afiliación religiosa y que las nuevas generaciones se apartan de la religión organizada, el 30% de los templos budistas cierren sus puertas para el año 2040. Y en ese mismo camino van tanto la Iglesia Conciliar/Sinodal como sus pares los protestantes, que hallan enteramente tan fútiles y superfluos a sus escasos presbíteros que pueden ser sustituidos por robots y programas de ordenador (aunque han sido igual de malos que los de carne y hueso).

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