Durante su discurso de dos horas en medio de la firma de un convenio con la Alcaldía Mayor de Bogotá (Colombia) para la reapertura del hospital San Juan de Dios el día de ayer 27 de Enero, el saliente presidente colombiano Gustavo Francisco Petro Urrego, entre inexactitudes sobre el sistema de salud de su país (que atraviesa una profunda crisis provocada por el mismo gobierno Petro), solicitudes de repatriación del defenestrado dictador venezolano Nicolás Maduro Moros y desvaríos varios sobre su propia vida privada, profirió la siguiente blasfemia:
«Y yo no llamo a Jesús Cristo, porque Cristo es un nombre griego, y ahí comenzaron a tirarse los mensajes de Jesús: cuando volvieron a Cristo poder y rey (y nunca lo fue). Fue un hombre de luz, de verdad y revolucionario, por eso lo mataron. Y su mensaje, por eso está hoy, porque tenía razón. Y yo creo que Jesús hizo el amor, sí. A lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir. Y a la mujer lo apoyó hasta el último momento. Y él no murió como Bolívar, rodeado de hombres, murió rodeado de las mujeres que lo amaban. Y eran muchas, porque hombres inteligentes siempre son amados por las mujeres, no importa cómo sea su cuerpo».
Tales declaraciones (que causó risa a su malhablado ministro de Educación José Daniel Rojas Medellín y algunos del auditorio, y estupefacción al alcalde de la capital Carlos Fernando Galán Pachón y su secretario de Sanidad Gerson Orlando Bermont Galavis) produjeron una reacción airada de distintas personalidades del ámbito político como el exministro de Justicia del gobierno Duque y candidato al Senado Wilson Ruiz Orejuela, la candidata al Senado Sara Jimena Castellanos Rodríguez (hija de los excongresistas y pastores neopentecostales César Castellanos Domínguez y Emma Claudia Rodríguez Almanza), el senador por Bogotá Andrés Barrios Bernal, el abogado Demar Córdoba Salamanca, quienes desde sus respectivas cuentas de Twitter las calificaron de “ofensa a la fe de millones de colombianos”, “barbaridad” y “especulación irresponsable”, demandando de Petro que muestre respeto a las creencias religiosas de la mayoría de la población.
Por su parte, la Confederación Evangélica de Colombia presidida por la pastora Lyda Elena Arias de García presentó un comunicado expresando su “profunda preocupación” por las palabras de Petro sugiriendo una relación entre Jesucristo y María Magdalena, y afirmó que distorsionan la “verdad histórica, bíblica y teológica sobre Jesucristo”.
Incluso el expresbítero eudista Alberto José Linero Gómez (conocido de vieja data por referirse en forma irreverente a Nuestro Señor Jesucristo como “El Man”) comentó en el programa radial Voz Pópuli que, si bien lo respeta como líder y por la institucionalidad que representa, Petro debe «dejar de leer “El código Da Vinci”, que es una novela», y reiteró que en ningún pasaje de los Evangelios canónicos ni de los apócrifos que afirmen tal extremo, propalado sin embargo por novelas de cordel como “La última tentación de Cristo” o “El código Da Vinci”. «Que hable de lo que él sabe», remató.
Hasta el momento, ni la Conferencia Episcopal de Colombia (encabezada por Francisco Javier Múnera Correa IMC, arzobispón de Cartagena de Indias) ni el cardenal Luis José Rueda Aparicio (en sus ratos libres, arzobispón de Bogotá) se han pronunciado al respecto.


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