Triduo publicado en la Breve reseña de la vida, apostolado y martirio del Bienaventurado Francisco de Capillas por el P. Fray Alfonso M. Bianconi OP, traducido del italiano al español por el P. Fray Feliciano Martín y publicado en Manila por la Imprenta de Santo Tomás en 1909.
TRIDUO EN HONOR DEL BIENAVENTURADO FRANCISCO CAPILLAS
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Criador y Salvador mío, en quien creo, en quien espero, a quien amo sobre todas las cosas, y en cuya fe, esperanza y caridad quiero vivir y morir. Detesto, Señor, mis pecados porque por ellos merecí el infierno y perdí la gloria eterna; por la fealdad misma del pecado en vuestra divina presencia los detesto sobre todo por ser vos la misma bondad infinita a quien ofendí. Os amo, Señor, sobre todas las cosas y de todo corazón me pesa haberos ofendido. Propongo, Dios mío, movido de vuestra santa gracia, que os pido encarecidamente por la poderosa mediación de vuestra Augusta Madre la Santísima Virgen del Rosario, confesarme, enmendarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta y apartarme en lo sucesivo de toda ocasión de culpa. Postrado y avergonzado ante vuestras soberanas plantas, os pido, piadosísimo Jesús, que perdonéis generosamente todos mis pecados por los méritos de vuestra Santa Encarnación y del penoso apostolado de vuestra vida inmortal, por los de vuestra Sangre, Pasión y muerte y por las entrañas de vuestra bondad y misericordia infinitas.
Dadme vuestro eficaz amparo para enmendarme y para perseverar ferviente y fiel en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.
DÍA PRIMERO - 12 DE ENERO
ORACIÓN PARA EL DÍA PRIMERO
Fidelísimo Confesor de la fe de Jesucristo, Bienaventurado P. Francisco. Capillas, gloria de España y del Orden Sagrado de Predicadores: Tú, que desde los momentos primeros de tu vida mortal fuiste grato al Criador, que te predestinaba para insigne Corifeo de sus glorias en dilatadísimas comarcas de la tierra; tú que enderezaste solícito tus primeros pasos al diligente servicio de nuestro Dios y Señor, aspirando ansioso los perfumes del sagrado incienso ante los altares amados del Cordero sin mancilla; tú que, para ligarte con más estrechos lazos en el obsequio de tu amadísimo Jesús y de su divina Madre María, abandonaste gustoso los halagos del mundo, y te acogiste a las austeras sombras del claustro del Orden do Santo Domingo; tú que habiendo sido, en tus tiernos años en el mundo, estrella de piedad y buen ejemplo para los fieles cristianos, fuiste en la Religión sol refulgente para los que dejaste en el mundo, y para los que te acompañaban en el Claustro, atesorando, de día en día caudal inmenso de virtudes que habían de fecundar a su tiempo el ameno vergel de la Iglesia Católica.
Acuérdate de estos tus fieles devotos, pobres pecadores, que aquí se congregan en celebración de tus solemnes triunfos, y desde el excelso trono de tu gloria consíguenos de la infinita bondad de Dios que nos levantemos del cieno de nuestras culpas y sigamos firmes y leales las huellas luminosas de tus buenos ejemplos, para que merezcamos un día acompañarte gozosos en la bienaventuranza eterna de la gloria. Amén.
Aquí pedirá cada uno la gracia que desee conseguir del Bienaventurado Mártir. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Oh Mártir gloriosísimo que, con los piadosos ejemplos de una vida edificante, de un apostolado infatigable y fecundo y de un suplicio generosamente sufrido por el amor de tu Dios, confortas y consuelas al mundo cristiano y colmas de honor y jubilo a la Iglesia Católica, y particularmente al Orden de Santo Domingo y a estas regiones que embalsamaste con la fragancia de tus heroicas virtudes.
Desde ese trono de gloria que con tantas penalidades labraste en los días de tu santa vida, dígnate volver hacia nosotros tu apacible rostro y dirigirnos una mirada de paternal compasión. Humildemente postrados en tu presencia, te suplicamos fervorosamente que nos consigas del benignísimo Jesús, por tu mediación y la de su amorosa Madre la Inmaculada Virgen del Rosario, que conceda días prósperos y felices a la Iglesia Universal y a su Soberano Pontífice y demás Prelados del orbe católico, al Orden Sagrado de Predicadores y a las comarcas por él evangelizadas, y de un modo especial la Iglesia Católica de Filipinas, que por tantos enemigos es amenazada y combatida; que se disipen los nublados del cisma, las herejías y el indiferentismo religioso; que triunfen en este Archipiélago la fe y caridad cristianas, y que se alejen de nosotros las calamidades de la peste, del hambre, de las inundaciones y de los terremotos, y que se nos conceda vivir constantemente en la paz y temor de Dios, hasta que, después de una vida tranquila y fervorosa, merezcamos ser recibidos en los palacios eternos de la gloria, para gozar con vos el premio prometido a los justos por eternidad de eternidades. Amén.
HIMNO
Coro: Mártir que al Cielo
Júbilo das,
Suba a tu trono
Salmo triunfal.
Tiñe las nubes
Luz de arrebol
Cuando al Empíreo
Vas vencedor.
Canta el arcángel
Tu redención,
Fulgida alfombra
Ríndete el sol.
Coro: Mártir que al Cielo
Júbilo das,
Suba a tu trono
Salmo triunfal.
Senda de aljófar
Hollando vas,
Y el astro buscas
Del gran Guzmán.
De alta cumbre
Viéndote está,
Cércanle golfos
De claridad.
Coro: Mártir que al Cielo
Júbilo das,
Suba a tu trono
Salmo triunfal.
Desde su diestra
Llámate ya,
La del Rosario
Reina inmortal.
Abre sus brazos,
Ríe su faz....
¡Que dulce gloria
Te va a anegar!
Coro: Mártir que al Cielo
Júbilo das,
Suba a tu trono
Salmo triunfal.
¡Ya por los siglos
Eres feliz!
¡Gracias al Cielo,
Gracias por ti!
¡Manda a tus fieles
Que ves gemir,
Grato recuerdo
De tu festín!
Coro: Mártir que al Cielo
Júbilo das,
Suba a tu trono
Salmo triunfal.
℣. Ruega por nosotros, bienaventurado Francisco Capillas.
℞. A fin de que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
ORACION
℞. A fin de que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.
ORACION
Oh Dios, que fortaleciste la fe de tu bienaventurado mártir Francisco con admirable constancia, concede propicio a tu Iglesia que, auxiliada por sus oraciones, merezca celebrar en todas partes nuevos triunfos de la fe. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO - 13 DE ENERO
Por la señal…
Acto de Contrición.
ORACIÓN PARA EL DÍA SEGUNDO
Fervientísimo Apóstol de la fe de Jesucristo, Bienaventurado Padre Francisco Capillas, antorcha de la Religión verdadera en las Islas Filipinas y en el Imperio de la China: Tú, que a imitación del insigne Patriarca Santo Domingo de Guzmán y bajo los dulces auspicios de tu amadísima Reina y Patrona la Virgen Santísima del Rosario, esparciste abundantemente por estas regiones orientales, a la par que las luces benéficas del buen ejemplo, las sublimes doctrinas de Cristo nuestro Bien, fecundas con el riego de tus sudores, lágrimas y penitencias, y extirpaste de la mies del Evangelio la cizaña y las espinas que en ella sembraba el enemigo de la salvación de las almas, arrostrando valeroso los innumerables obstáculos que a tu ministerio oponían a cada paso los espantosos elementos de la naturaleza, de la malicia humana y del infierno, envidioso de tus múltiples victorias.
Acuérdate de estos tus fieles devotos, pobres pecadores, que aquí se congregan en celebración de tus solemnes triunfos, y alcánzanos de la bondad infinita de Dios que sepamos arrepentirnos eficazmente de nuestros pecados y errores pasados; que arraiguemos en nuestras almas la fecunda semilla de las verdades cristianas que predicaste en el mundo, y que vivamos constantemente conforme a las sagradas máximas del Evangelio con fervor más intenso cada día, hasta que, satisfecho el Cielo de nuestros servicios, nos llame a gozar contigo las delicias eternas de la gloria. Amén.
Pidase la. gracia ele. Padre nuestro.
DÍA TERCERO - 14 DE ENERO
Por la señal…
Acto de Contrición.
ORACIÓN PARA EL DÍA TERCERO
Gloriosísimo Mártir de la fe de Jesucristo, Bienaventurado Padre Francisco Capillas, adalid eminente que por el amor de tu Dios derramaste generoso, en la reñida campaña hasta la última gota de tu sangre, y rubricaste con ella las enseñanzas de la santa Fe Católica: tú, que inflamado en el volcán de la caridad divina, trabajaste incansable en difundir entre los hombres extraviados la fe, la esperanza y el amor del Cordero inmaculado que se dejó inmolar por la redención del mundo: tú, que a semejanza de nuestro dulcísimo Salvador, padeciste en tu penoso apostolado tenaz persecución de los poderes de la tierra y del infierno; tú, que en tu misión sagrada cosechaste mies abundante para los trojes del Paraíso: tú que confesaste valerosamente el nombre de Dios ante los tribunales paganos, en las inmundas cárceles y en el patíbulo sangriento hasta doblar tu cuello inocente a la segur del verdugo, sacrificando tu vida en hostia agradable al divino Redentor.
Acuérdate de estos fieles devotos, pobre pecadores, que aquí se congregan en celebración de tus solemnes triunfos, y alcánzanos de Dios que, purificadas nuestras almas de toda mancha de pecado, sintamos de día en día avivarse en nuestro espíritu la llama de la fe, de la esperanza y del amor divino, y redoblarse nuestro valor para arriesgarnos a los más costosos sacrificios en el fervoroso cumplimiento de nuestros deberes religiosos, perseverando firmes en la carrera del bien, hasta que merezcamos seguiros a disfrutar, después de una santa muerte, las inmarcesibles coronas de la gloria. Amén.
Pi'dase la qracia' etc. Pad~re Niiestro. (Oraci6n. Para todos los di'as. pig. 94)
El Excmo. Ilmo. Sr. Arzobispo de Manila, el día 9 de Diciembre de 1909, se ha dignado conceder 100 días de indulgencia a todos los que hicieren devotamente este Triduo, rogando por las intenciones del Sumo Pontífice.

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